Producción de granos

Misiones apuesta a producir proteína vegetal, reducir costos ganaderos y crear nueva cadena agroindustrial

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La Cámara de Representantes de Misiones dio este jueves un paso estratégico hacia la diversificación de la matriz productiva provincial al sancionar la ley que crea el Programa Provincial de Producción de Proteínas Vegetales, una iniciativa presentada por el diputado Juan José Szychowski que busca desarrollar una nueva cadena agroindustrial destinada a abastecer con insumos proteicos a la ganadería misionera.

La norma apunta a promover la producción sustentable y el procesamiento en origen de cultivos destinados a la obtención de proteínas vegetales para la alimentación animal, con el objetivo de incrementar la disponibilidad local de estos insumos y reducir la dependencia de materias primas provenientes de otras provincias.

La nueva legislación establece un esquema integral de promoción que contempla asistencia técnica, impulso al procesamiento industrial de los granos dentro de la provincia, fortalecimiento del asociativismo entre pequeños y medianos productores, cooperativas y otras formas organizativas, además de la posibilidad de instrumentar líneas de financiamiento, incentivos productivos y beneficios tributarios conforme a la normativa vigente.

Reducir uno de los mayores costos de la producción animal

La iniciativa parte de un diagnóstico conocido por todo el sector agropecuario: buena parte de las proteínas vegetales utilizadas para la alimentación de bovinos, porcinos, aves, ovinos y caprinos llega desde otras regiones del país, lo que incrementa significativamente los costos de producción.

Con esta ley, Misiones busca comenzar a sustituir parte de esas importaciones internas mediante el desarrollo local de cultivos proteicos adaptados a las condiciones agroecológicas provinciales, integrando agricultura y ganadería en un mismo sistema productivo.

Durante el tratamiento del proyecto, Szychowski sintetizó el espíritu de la iniciativa con una pregunta dirigida al recinto:

“¿Por qué seguimos comprando proteínas vegetales para alimentar nuestras cadenas ganaderas cuando tenemos todas las condiciones para producirlas en Misiones? Ese es el desafío que plantea este proyecto”.

El legislador explicó que la producción local de estos insumos permitirá atacar uno de los principales componentes del costo de la producción animal.

“Si producimos localmente los insumos proteicos, reducimos uno de los principales costos de la ganadería, la avicultura y la porcicultura, haciendo más competitivos a nuestros productores y generando empleo, inversiones y valor agregado en la provincia”.

Una nueva cadena de valor

La ley crea formalmente el Programa Provincial de Producción de Proteínas Vegetales con objetivos que van más allá del desarrollo agrícola.

Entre sus metas figura incrementar la producción provincial de proteínas vegetales, favorecer la elaboración de alimentos balanceados, integrar la agricultura con las cadenas ganaderas, promover nuevas industrias procesadoras de granos, generar empleo rural y desarrollar saldos exportables.

Para alcanzar esos objetivos, el Ministerio del Agro y la Producción será la autoridad de aplicación y podrá implementar líneas de crédito a valor producto, asistencia técnica, programas de investigación y desarrollo, incentivos fiscales y acciones destinadas a facilitar la radicación de industrias procesadoras dentro del territorio provincial.

Asimismo, la norma otorga un rol central a pequeños y medianos productores y al sistema cooperativo, promoviendo el asociativismo como herramienta para mejorar la escala productiva, el acceso al financiamiento y la incorporación de tecnología.

Desarrollo con criterios ambientales

Uno de los aspectos destacados de la legislación es que incorpora criterios estrictos de sustentabilidad.

La producción deberá respetar la biodiversidad, preservar los bosques nativos y las áreas naturales protegidas, proteger las cuencas hídricas y priorizar la utilización de tierras previamente intervenidas, además de fomentar la rotación de cultivos y el manejo responsable de los suelos rojos característicos de Misiones.

Los fundamentos del proyecto sostienen que el desarrollo de estos cultivos permitirá no sólo abastecer de proteínas a la producción ganadera provincial, sino también generar empleo, promover el agregado de valor en origen, ampliar las oportunidades para pequeños productores y construir un sistema agroalimentario más integrado y competitivo.

Una apuesta al futuro productivo

En el cierre de su exposición, Szychowski vinculó la iniciativa con una estrategia de desarrollo de largo plazo para la provincia. “El desarrollo no ocurre por casualidad; ocurre cuando existe una visión estratégica y un Estado que crea las condiciones para que el sector privado invierta, produzca y genere riqueza. Apostar por la producción misionera es apostar por el futuro de nuestra provincia”.

Con esta sanción, Misiones incorpora una nueva herramienta para avanzar hacia una producción agropecuaria más integrada, con mayor agregado de valor, menor dependencia de insumos externos y mejores condiciones para el crecimiento de las cadenas ganaderas, en línea con una política provincial orientada a diversificar su economía y fortalecer el desarrollo rural.

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Misiones busca producir su propia proteína vegetal: bajar costos ganaderos, sumar valor agregado y abrir mercados

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La Cámara de Representantes de Misiones dio un paso clave para una de las apuestas más ambiciosas de diversificación productiva de los últimos años. El proyecto de ley del diputado provincial Juan José Szychowski para crear el Programa Provincial de Producción de Proteína Vegetal obtuvo dictamen favorable en comisión y quedó en condiciones de ser tratado en la próxima sesión legislativa, donde podría convertirse en ley. 

La iniciativa busca impulsar la producción sustentable de granos destinados a la generación de proteínas vegetales, promover su procesamiento industrial dentro de la provincia y fortalecer el desarrollo de las cadenas ganaderas bovina, porcina, aviar, ovina y caprina. 

Un cambio de paradigma 

El proyecto parte de un diagnóstico concreto: Misiones depende en gran medida de insumos proteicos provenientes de otras regiones del país para alimentar su producción animal. Esa dependencia encarece los costos de producción y limita la competitividad de los productores ganaderos. 

La propuesta apunta a revertir esa situación mediante el desarrollo local de cultivos capaces de generar proteína vegetal, principalmente leguminosas y granos forrajeros, aunque deja abierta la incorporación de nuevas especies que se adapten a las condiciones productivas de la provincia. 

En términos estratégicos, la iniciativa se inscribe en una tendencia que Misiones viene impulsando desde hace años: avanzar hacia una matriz agropecuaria más diversificada y menos dependiente de los cultivos tradicionales como la yerba mate, el té, el tabaco y la forestoindustria. 

🌱 PROTEÍNA VEGETAL: LAS CLAVES DEL PROYECTO

La iniciativa impulsada por Juan José Szychowski busca diversificar la producción misionera y fortalecer la ganadería provincial.

🎯 Objetivo central Impulsar la producción sustentable de granos destinados a generar proteína vegetal y agregar valor dentro de Misiones.
🐄 Beneficio para la ganadería Reducir el costo de alimentación de bovinos, porcinos, aves, ovinos y caprinos mediante la producción local de proteínas.
🌾 Cultivos incluidos Leguminosas, cultivos forrajeros, graníferos y otras especies aptas para producir proteína vegetal en la provincia.
🏭 Industrialización Promueve la instalación de plantas procesadoras para elaborar alimentos balanceados y subproductos proteicos.
💰 Herramientas de apoyo Créditos a valor producto, asistencia técnica, incentivos fiscales, investigación y desarrollo.
🤝 Pequeños productores Prioriza cooperativas y asociaciones para facilitar acceso a financiamiento, tecnología e infraestructura.
🌎 Exportaciones Busca generar excedentes exportables y promover nuevos mercados para la producción misionera.
🌳 Protección ambiental Prohíbe afectar áreas protegidas, bosques nativos y cuencas sensibles; promueve rotación de cultivos y conservación de suelos.
🚚 Reclamo a Nación Plantea gestionar reducción de retenciones, incentivos logísticos y beneficios para compensar las asimetrías de Misiones.
📈 Impacto esperado Más empleo rural, mayor agregado de valor, fortalecimiento de la producción de carnes y diversificación de la economía provincial.
Economis Data: El proyecto ya obtuvo dictamen favorable en comisión y podría ser aprobado por la Cámara de Representantes de Misiones en la sesión de este jueves.

Alimento para producir más carne

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que no está pensado únicamente para la agricultura.

La ley establece que la prioridad será abastecer a la cadena ganadera provincial mediante la elaboración de alimentos balanceados y subproductos destinados a la alimentación animal. El objetivo es reducir costos, mejorar la autosuficiencia proteica y potenciar la producción de carnes y proteínas de origen animal. 

Detrás de esta estrategia aparece un concepto cada vez más utilizado en los sistemas agropecuarios modernos: la integración agricultura-ganadería.

La disponibilidad local de granos proteicos permitiría cerrar circuitos productivos dentro de la provincia, generar mayores niveles de agregado de valor y reducir la salida de recursos hacia otras regiones. 

El proyecto no se limita a una declaración de principios.

La futura ley habilita al Ministerio del Agro y la Producción -designado como autoridad de aplicación- a implementar herramientas concretas de promoción, entre ellas líneas de crédito a valor producto, asistencia técnica, programas de investigación y desarrollo, incentivos fiscales y promoción para la instalación de plantas procesadoras de granos. 

Además, contempla el fortalecimiento del modelo cooperativo y del asociativismo productivo para facilitar que pequeños y medianos productores puedan acceder a tecnología, financiamiento e infraestructura de procesamiento. 

La meta es construir una nueva cadena de valor agroindustrial con capacidad de generar empleo rural, sustituir importaciones de insumos y eventualmente generar excedentes exportables. 

Límites ambientales

Uno de los puntos centrales del proyecto es la incorporación de salvaguardas ambientales explícitas.

La iniciativa establece que la expansión de estos cultivos deberá respetar la biodiversidad, la legislación ambiental vigente, la rotación de cultivos y el manejo responsable del suelo. También fija como prioridad el uso de tierras previamente intervenidas. 

Asimismo, obliga a preservar áreas naturales protegidas, bosques nativos, cuencas hídricas sensibles y cualquier otra zona que la autoridad de aplicación considere estratégica para la conservación ambiental. 

El proyecto también reconoce las particularidades de los suelos rojos misioneros y promueve sistemas de manejo sustentable para evitar procesos de erosión y degradación. 

La iniciativa incorpora otro elemento político y económico de peso: las históricas asimetrías que enfrenta Misiones respecto de la región pampeana.

El texto reconoce que la provincia tiene menores rendimientos agrícolas promedio por hectárea, mayores costos logísticos por su distancia a los puertos y mayores compromisos ambientales que otras regiones productivas del país. 

Por ello, encomienda al Ministerio del Agro gestionar ante la Nación medidas específicas para mejorar la competitividad, entre ellas la reducción o eliminación de derechos de exportación, incentivos para las ventas al Mercosur y programas de compensación logística. 

Se trata de un planteo que se alinea con otros reclamos históricos de la provincia vinculados a la frontera, la distancia de los centros de consumo y la necesidad de políticas diferenciadas para economías regionales. 

Más allá de los incentivos productivos, el proyecto incorpora una visión de largo plazo vinculada a la seguridad alimentaria.

En sus fundamentos, Szychowski sostiene que la producción local de proteínas vegetales se ha convertido en un factor estratégico para los sistemas agroalimentarios modernos y que fortalecer esta capacidad permitirá aumentar la autonomía productiva de Misiones y consolidar su desarrollo agroindustrial. 

Con esta herramienta, la provincia sumará una nueva herramienta para impulsar una actividad todavía incipiente, pero con potencial para transformar parte de su estructura productiva, integrando agricultura, ganadería e industria bajo una misma estrategia de desarrollo.

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Brasil agranda la brecha agroindustrial con Argentina y reabre el debate sobre el costo de las políticas internas

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El contraste entre el agro de Brasil y el de Argentina dejó de ser una comparación sectorial para transformarse en una señal política de fondo. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario expuso que, en las últimas tres décadas, ambos países crecieron en agricultura y ganadería, pero lo hicieron a velocidades muy distintas. El dato más contundente está en la producción de soja, maíz y trigo: si en el promedio de los años noventa Brasil producía un 53% más que Argentina, en las primeras cinco campañas de la década del 2020 esa diferencia escaló al 155%. Para la campaña 2025/26, las proyecciones de GEA y Conab anticipan una brecha todavía enorme: 147% a favor de Brasil. La pregunta que sobrevuela el informe no es solo cuánto más produce el vecino, sino cuánto de esa distancia responde a ventajas naturales y cuánto a decisiones políticas que en Argentina terminaron frenando el potencial del sector.

Dos modelos, un mismo punto de partida y resultados cada vez más distintos

La comparación que realiza la Bolsa rosarina parte de una base relevante: Brasil y Argentina comparten una estructura agroindustrial central en sus economías, con cadenas agrícolas y ganaderas de peso estratégico. Sin embargo, las trayectorias divergieron.

Durante los años noventa, la producción combinada de soja, maíz y trigo de Brasil era un 53% superior a la argentina. En la década del 2000, con la maduración tecnológica, la expansión de la siembra directa y la mejora en el manejo, esa brecha incluso se redujo a 45%. Había, en ese momento, una convergencia posible.

Pero el informe sitúa allí un punto de inflexión. Esa misma década marcó en Argentina el regreso de los derechos de exportación, dentro de un esquema de políticas que, según la Bolsa, comenzaron a desincentivar el respaldo a las cadenas agrícolas. Mientras tanto, Brasil sostuvo políticas de apoyo a la producción, entre ellas el Plan Safra, y consolidó una dinámica de expansión en superficie y rindes.

El resultado fue un quiebre cada vez más profundo. En la década del 2010, Brasil pasó a producir en promedio un 82% más que Argentina en esos tres cultivos. Luego, en las primeras cinco campañas del 2020, la diferencia saltó al 155%. Aun con una leve corrección proyectada para 2025/26, la distancia seguiría en 147%, muy por encima de cualquier registro previo.

No es solo una estadística productiva. Es la evidencia de que, frente a tecnologías similares y cadenas que compiten en el mismo mercado global, el marco de incentivos puede alterar de forma decisiva la escala alcanzada por cada país.

La carne vacuna también muestra una diferencia de poder productivo

La divergencia no quedó encerrada en los granos. En carne vacuna, la brecha fue todavía más marcada. En el promedio de los años noventa, Brasil producía un 119% más de carne vacuna que Argentina. En los 2000, esa diferencia ascendió al 167%. Ya en la década del 2010, Brasil producía 249% más, es decir, más de tres veces el volumen argentino.

En lo que va de la década actual, el promedio ubica a Brasil con una producción 235% superior. Y para la campaña 2025/26, las previsiones del USDA proyectan una distancia de 284%, cerca de cuadruplicar la producción argentina.

La magnitud de esa brecha tiene una lectura económica inmediata y otra política menos visible, pero igual de relevante. En términos productivos, consolida a Brasil como un actor de escala mucho mayor en uno de los mercados de proteínas más sensibles del comercio global. En términos de poder, le permite jugar con otra espalda en exportaciones, abastecimiento y posicionamiento estratégico frente a la demanda internacional.

Exportaciones: donde la distancia se volvió más contundente

Si la producción muestra una divergencia fuerte, las exportaciones terminan de dimensionar el cambio de tablero. Según el informe, en el promedio de la década del noventa Argentina exportaba un 24% más de carne por año que Brasil. Hoy esa relación se invirtió de manera drástica: para la campaña actual, Brasil aspira a exportar más de cinco veces el volumen argentino.

El dato resume una transformación de largo plazo. En más de tres décadas, Argentina casi duplicó sus exportaciones de carne. Brasil, en cambio, las multiplicó por más de 13. Allí aparece una diferencia decisiva entre crecer y escalar. Argentina aumentó, pero Brasil construyó volumen, continuidad y capacidad de inserción externa a otra velocidad.

Ese desempeño también redefine la correlación regional. No se trata solo de quién produce más, sino de quién gana mercados, quién consolida presencia internacional y quién logra convertir su potencia agroindustrial en una plataforma más robusta de generación de divisas.

El crédito como diferencia silenciosa entre ambos modelos

La Bolsa de Comercio de Rosario agrega otro factor que ayuda a explicar el ensanchamiento de la brecha: el financiamiento. A comienzos de siglo, Argentina y Brasil tenían niveles de crédito interno al sector privado relativamente cercanos en proporción al PBI: 24% en Argentina y 31% en Brasil.

Dos décadas y media después, la distancia se volvió mucho más amplia. En 2024, Argentina se ubicó en 15% del PBI, sin recuperar siquiera los niveles previos a la crisis de 2001. Brasil, en cambio, expandió ese indicador hasta casi el 76% del PBI. Lo que hace 25 años era una diferencia de 7 puntos porcentuales, hoy supera los 60 puntos.

Ese dato no aparece en el debate cotidiano con la misma fuerza que las retenciones o el tipo de cambio, pero tiene consecuencias igual de concretas. Más financiamiento significa mayor capacidad para invertir, incorporar tecnología, sostener ciclos productivos y planificar crecimiento. Menos crédito implica menor margen para escalar y más vulnerabilidad frente a shocks climáticos o de precios.

En esa comparación, el informe deja una señal clara: la brecha productiva entre ambos países no se explica únicamente por la política tributaria o comercial, sino también por la capacidad del sistema financiero para apuntalar la expansión del sector privado.

Retenciones, brecha cambiaria y un intento de corregir incentivos

El informe no se limita a describir la diferencia histórica. También introduce una lectura sobre el presente argentino. Según la Bolsa, la baja de retenciones y el fin de las brechas cambiarias son decisiones que colaboran para apuntalar la producción agrícola y ganadera.

La afirmación tiene una carga política evidente, aunque se formule en lenguaje técnico. Lo que se pone sobre la mesa es que parte de las distorsiones que durante años condicionaron al agro empiezan a corregirse, al menos parcialmente. Esa corrección alimenta una nueva expectativa de crecimiento.

La Bolsa sostiene que la campaña actual espera batir récords en producción de granos, mientras que el crédito bancario al sector ganadero alcanzó su segundo mayor registro de la historia argentina. Son señales que, en la lógica del informe, permitirían iniciar una recuperación del terreno perdido.

No se trata todavía de una convergencia con Brasil. La distancia acumulada es demasiado profunda para revertirse en el corto plazo. Pero sí de una ventana de oportunidad: si se sostienen mejores condiciones para producir, financiarse y exportar, Argentina podría volver a expandirse con mayor velocidad.

Repercusiones: quiénes quedan fortalecidos y qué discusión se reactiva

La principal consecuencia política del informe es que reabre una discusión incómoda para la política económica argentina: cuánto del rezago agroindustrial fue producto de condiciones externas y cuánto fue resultado de decisiones domésticas. La Bolsa responde con una hipótesis nítida: las políticas divergentes entre Brasil y Argentina ampliaron la brecha.

Esa lectura fortalece a los sectores que vienen reclamando un marco más previsible, menor carga sobre las exportaciones y acceso al financiamiento como condiciones básicas para crecer. También condiciona a cualquier estrategia de política pública que busque sostener recaudación o intervenir en los mercados sin medir el costo de largo plazo sobre la inversión y la escala productiva.

En términos económicos, el informe vuelve a ubicar al agro como un actor decisivo para la generación de divisas, el aumento de producción y la expansión exportadora. En términos institucionales, sugiere que las reglas importan tanto como la tecnología. Y en términos estratégicos, instala una advertencia: la competencia regional no espera a que Argentina resuelva sus dilemas internos.

Un escenario abierto: el potencial está, pero no alcanza con corregir dos variables

La Bolsa cierra con una idea optimista: con más apoyo al productor, Argentina puede seguir creciendo en producción y exportaciones, tal como destaca el modelo AGMEMOD. Esa proyección, sin embargo, abre más interrogantes de los que clausura.

Porque el potencial está documentado, pero la brecha con Brasil también. La actual mejora de incentivos puede empujar una recuperación, pero el desafío no es solo crecer un año más, sino sostener una trayectoria. Ahí se jugará la dimensión más importante del proceso.

En las próximas campañas habrá que mirar si el récord esperado en granos logra consolidarse, si el mayor crédito al sector ganadero se traduce en más producción efectiva y si las condiciones macroeconómicas permiten transformar alivios puntuales en un cambio de régimen. También habrá que observar si la corrección de distorsiones alcanza para achicar una distancia que lleva décadas ampliándose.

La foto actual muestra a Brasil muy por delante y a Argentina intentando reordenar el terreno. Lo que todavía está en construcción es si ese reordenamiento puede convertirse en una estrategia persistente o si quedará, otra vez, atrapado entre avances parciales y restricciones recurrentes.

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Dos empleos cada 100 hectáreas: el riego puede generar más trabajo y de manera sustentable

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El crecimiento de la demanda global de alimentos vuelve cada vez más estratégico al riego en la producción agropecuaria. En un contexto marcado por sequías recurrentes y mayor variabilidad climática, mejorar la eficiencia en el uso del agua aparece como uno de los desafíos centrales para el agro argentino. Actualmente, en el país se riegan unas 2,1 millones de hectáreas, aunque el potencial estimado asciende a 7,5 millones.

Un informe elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) identifica allí un importante potencial productivo aún no aprovechado. El estudio plantea que la ampliación y modernización de los sistemas de riego no sólo permitiría incrementar la producción agrícola, sino también generar empleo, fortalecer las exportaciones y mejorar la sustentabilidad del sistema productivo.

“Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo: la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.

El estudio muestra que, solo en Córdoba y Buenos Aires, la expansión del riego permitiría sumar más de un millón de toneladas adicionales de soja, más de 3 millones de maíz y alrededor de 900 mil toneladas de trigo. En total, se podrían producir 5 millones de toneladas adicionales de estos granos.

Ese incremento productivo tendría un impacto directo en el empleo. Según las estimaciones del informe, el desarrollo del riego generaría dos puestos de trabajo cada 100 hectáreas, lo que equivaldría a más de 27 mil nuevos empleos vinculados a servicios, logística, industria, transporte y exportaciones.

“En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rindes, es decir, lo que se puede producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, señalan desde FADA.

Impacto potencial de expandir el riego en Argentina

  • Empleo: 2 nuevos puestos de trabajo cada 100 hectáreas irrigadas (más de 27.000 empleos).
  • Producción adicional: 5 millones de toneladas más de granos.
  • Detalle por cultivo:
    • Soja: +1.100.000 toneladas
    • Maíz: +3.200.000 toneladas
    • Trigo: +900.000 toneladas
  • Valor bruto de producción: +USD 1.120 millones.
  • Recaudación tributaria: +USD 432 millones.
  • Exportaciones: +USD 985 millones.
  • Inversión estimada: USD 2.328 millones en equipos de riego.
  • Costo promedio: alrededor de USD 2.000 por hectárea en sistemas con pivote eléctrico.
  • Impacto en rendimientos:
    • Soja: hasta +62%
    • Maíz: hasta +85%

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

La incorporación de nuevas tecnologías también permite optimizar el uso del agua. Sistemas de riego de precisión, sensores y monitoreo digital de cultivos hacen posible aplicar el recurso hídrico en la cantidad y el momento exacto que necesita la planta.

“El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta. Con esto podemos hacer un uso racional y responsable, amigable con el ambiente, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita y cuando lo necesita”, explicó Semadeni.

Otro factor clave es la energía. El informe remarca que el riego eléctrico consume apenas un tercio de la energía requerida por sistemas alimentados a gasoil, aunque en muchas zonas rurales aún no existe acceso a redes eléctricas. Frente a este escenario, la incorporación de energías renovables, como paneles solares, aparece como una alternativa para impulsar el desarrollo de estos sistemas.

“El riego tiene múltiples beneficios: al aumentar la producción y los rendimientos, esto se traduce en uso de más insumos, más transporte, más servicios, más puestos de trabajo, más exportaciones y, por ende, más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país”, destacó Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA.

Para potenciar este desarrollo, el informe plantea una serie de medidas de política pública orientadas a facilitar las inversiones en riego. Entre ellas, la amortización acelerada de los equipos, la devolución de saldos técnicos de IVA, la reducción del IVA sobre la energía eléctrica utilizada en riego agropecuario —actualmente del 27%— y el fomento de energías renovables aplicadas al riego. Varias de estas propuestas ya fueron incorporadas en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI).

“Si analizamos el empleo, pueden generarse más de 27 mil nuevos puestos. En otras palabras, dos trabajos cada 100 nuevas hectáreas con riego. También implica inversiones por USD 2.328 millones”, detalló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Riego agrícola en Argentina: situación actual y potencial

Indicador Situación actual Potencial estimado
Superficie bajo riego 2,1 millones de hectáreas 7,5 millones de hectáreas
Producción adicional de granos 5 millones de toneladas adicionales
Empleo generado Más de 27.000 nuevos puestos de trabajo
Valor bruto de producción USD 1.120 millones adicionales
Exportaciones USD 985 millones adicionales
Inversión en equipos USD 2.328 millones
Costo promedio de instalación USD 2.000 por hectárea

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

Además, la mayor producción de granos implicaría USD 1.120 millones adicionales en valor bruto de producción, USD 432 millones en recaudación tributaria y cerca de USD 985 millones más en exportaciones, recursos clave para fortalecer la balanza comercial argentina.

Desde la perspectiva del productor, la inversión promedio ronda los USD 2.000 por hectárea en sistemas de pivote eléctrico. En términos productivos, el impacto puede ser significativo: los rendimientos pueden aumentar hasta 62% en soja y 85% en maíz en la provincia de Buenos Aires. En regiones como Córdoba, además, el acceso al riego puede definir la posibilidad misma de sembrar trigo en determinadas campañas.

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La Bolsa de Rosario anticipa la tercera mayor cosecha de maíz en 15 años

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La región núcleo apunta a una producción de maíz de 14,8 millones de toneladas en la campaña 2025/26, un 20% más que el ciclo anterior, según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicado el 15 de enero de 2026. La primera estimación confirma una recuperación significativa frente a la campaña pasada, impulsada por mayor superficie sembrada y mejores rindes, aunque la interrupción de las lluvias a fines de diciembre y comienzos de enero le quitó al cultivo temprano la posibilidad de alcanzar un nuevo récord. Aun así, el volumen proyectado se ubica como la tercera mayor cosecha de los últimos 15 años, con impacto directo en la oferta exportable y en el ingreso de divisas del complejo cerealero.

La estimación inicial marca 14,8 Mt, es decir 3,3 millones de toneladas más que las 11,5 Mt obtenidas en la campaña 2024/25. El guarismo, sin embargo, queda por debajo de las 15,5 Mt que se proyectaban al inicio de la siembra, cuando el escenario hídrico y térmico era más favorable. Desde el 24 de diciembre, el corte casi total de las lluvias coincidió con el llenado de granos del maíz temprano, limitando el rendimiento potencial en los principales núcleos productivos.

Más superficie y mejores rindes, pero con estrés hídrico puntual

El crecimiento interanual de la producción se explica, en primer lugar, por un aumento del 10% en la superficie sembrada, y en segundo término por una recuperación del rinde promedio, hoy estimado en 98 qq/ha, frente a los 82 qq/ha del ciclo anterior. La comparación con 2024/25 resulta clave: en aquella campaña, el bloqueo pluvial fue más prolongado y afectó severamente al norte bonaerense durante el período crítico y el llenado de granos. En cambio, en el ciclo actual la falta de lluvias se concentró hacia el final del período crítico, cuando muchas espigas ya mostraban un buen cuajado.

Además, el cultivo partió de mejores reservas de agua en el suelo y de un maíz que había recibido precipitaciones recurrentes a lo largo del ciclo. En el cálculo de esta primera estimación se incluye también un 10% de maíz tardío y de segunda, implantado en tiempo y forma y con todo su potencial productivo aún por delante. Con estos elementos, la campaña 2025/26 se perfila como la tercera mayor cosecha de la región núcleo en los últimos 15 años, aunque con un balance agridulce: sin la interrupción de las lluvias de fines de diciembre y principios de enero, los rindes récord parecían al alcance de la mano.

Lluvias por debajo de lo normal y reservas de agua ajustadas

El informe de la BCR advierte que los primeros 14 días de enero dejaron un 48% menos de lluvias en la región núcleo. El promedio fue de 13 mm, cuando la media histórica para el período es de 60 mm. Algunas estaciones de la red GEA en el sudeste de Córdoba —como Labordeboy, Canals y Guatimozín— no registraron precipitaciones, mientras que los mayores acumulados se midieron en Colonia Almada (47 mm), General Pinto (41 mm) y Ramallo y Pergamino (40 mm). En el sur de Santa Fe, Bigand acumuló 26 mm.

Como consecuencia, las reservas hídricas a un metro de profundidad se ubican mayoritariamente entre escasas y sequía, con pocos focos regulares asociados a lluvias aisladas. El contraste es marcado con otras regiones: desde el centro de Córdoba y Santa Fe hacia el norte, las precipitaciones fueron recurrentes y abundantes, incluso con anegamientos e inundaciones en Chaco, Corrientes y Santiago del Estero, y desbordes de ríos en el noroeste cordobés. En La Pampa, el sudoeste bonaerense y San Luis, los registros oscilaron entre 30 y 50 mm.

A diferencia de enero de 2025, cuando la falta de lluvias afectaba al 90% de la región pampeana, este año la retracción pluvial aparece claramente delimitada al corazón de la zona núcleo, especialmente en el sudeste cordobés y sudoeste santafesino, con un núcleo similar en el centro-este bonaerense. Según el consultor Elorriaga, “en el centro de la región pampeana no logran sincronizarse la circulación cálida y húmeda del norte con la fría del sur patagónico, condición clave para el desarrollo de lluvias y tormentas”.

Estado de los cultivos: maíz firme, soja bajo alerta

En términos generales, el 65% de los lotes de maíz temprano se mantiene entre condiciones muy buenas y excelentes, aunque en la última semana los cuadros excelentes retrocedieron 2 puntos porcentuales, mientras que los regulares avanzaron hasta representar el 7% del área. En zonas como Carlos Pellegrini y Bombal, el cultivo sostiene un muy buen potencial, con espigas prácticamente completas. En contraste, en el centro-sur santafesino y el sudeste cordobés ya se detectan fallas en el llenado de granos. En María Susana, los rindes promedio rondarían los 100 qq/ha, un 20% por debajo del año pasado, mientras que en Corral de Bustos los maíces tempranos muestran una marcada removilización de reservas.

La soja de primera ingresó en su período crítico con señales de alerta. El 20% del cultivo ya inició la fructificación (R3) y el resto transita la floración. En la última semana, los lotes calificados como excelentes y muy buenos se redujeron en 10 puntos porcentuales, hasta representar el 65% del total. La falta de agua en esta etapa podría comprometer el rinde, especialmente en ambientes de menor calidad. Aun así, el escenario es menos crítico que el de la campaña pasada, cuando la sequía provocó pérdidas de plantas y aborto de flores en el noreste bonaerense.

La soja de segunda mantiene un buen comportamiento general y atraviesa aún una etapa de baja demanda hídrica, aunque en algunas zonas ya se observan signos incipientes de estrés. Su evolución quedará condicionada a la dinámica climática de las próximas semanas.

Pronóstico y señales hacia adelante

Para el período comprendido entre el 15 y el 21 de enero, se espera el pasaje de dos frentes fríos, con chaparrones y tormentas aisladas durante el jueves y el domingo. Las temperaturas máximas podrían ubicarse entre 32 y 35°C, mientras que las mínimas descenderían hasta 10–13°C hacia el lunes 19. Si bien estos eventos podrían aportar alivio parcial, los técnicos advierten que, de mantenerse el actual escenario, en los próximos 15 días se requerirán más de 100 mm de manera generalizada, y entre 120 y 160 mm en el oeste, para recomponer condiciones óptimas de humedad en el suelo.

En este contexto, la campaña maicera 2025/26 avanza con una clara mejora productiva interanual, pero bajo un equilibrio frágil entre potencial y clima. El resultado final dependerá de que las lluvias previstas logren alcanzar las zonas más comprometidas de la región núcleo, en un momento clave para consolidar rindes y sostener el aporte del maíz al complejo agroexportador.

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