producción ganadera

La carne argentina busca posicionarse en Expoagro 2026

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La cadena de la carne argentina se prepara para exhibir su peso económico y su estrategia de posicionamiento internacional en Expoagro 2026, la principal muestra agroindustrial del país que se realizará del 10 al 13 de marzo en San Nicolás. En ese escenario, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) instalará un stand institucional en el sector ganadero con un objetivo que trasciende la vidriera productiva: consolidar el perfil exportador del sector y reforzar el vínculo entre productores, industria frigorífica y mercados internacionales.

El movimiento no es menor dentro del tablero agroindustrial. La carne vacuna sigue siendo uno de los productos emblemáticos de la oferta exportadora argentina y un sector que combina intereses productivos, comerciales y regulatorios. En ese marco, la participación del IPCVA en Expoagro aparece como un espacio donde convergen promoción, diplomacia comercial y posicionamiento político dentro de la agenda agropecuaria.

Una vidriera para toda la cadena ganadera

El stand del IPCVA funcionará como un punto de encuentro institucional dentro de la feria. El espacio estará pensado como un centro de reuniones para productores, empresarios y visitantes interesados en conocer el trabajo del instituto, con información sobre promoción interna y externa, investigaciones y programas de desarrollo vinculados al sector.

La propuesta también incluirá degustaciones abiertas al público, una estrategia habitual en este tipo de eventos que busca reforzar la identidad de la carne argentina como producto distintivo en los mercados globales.

El presidente del instituto, Georges Breitschmitt, explicó que la participación de este año busca mostrar el funcionamiento integral de la cadena productiva. Según planteó, la presencia en Expoagro se pensó como una forma de visibilizar el trabajo del IPCVA en promoción, investigación y desarrollo, con el objetivo de sostener una agenda orientada al crecimiento de la producción.

La feria funcionará así como una plataforma de comunicación sectorial, pero también como un espacio para articular intereses entre productores, frigoríficos y representantes institucionales.

Tecnología, trazabilidad y mercados externos

La agenda del instituto dentro de Expoagro incluirá también una instancia técnica enfocada en el comercio internacional.

El martes 10 a las 15, en el Auditorio Carne Argentina, se realizará la disertación titulada “Storytelling que se audita: Imágenes satelitales, IA y trazabilidad para vender carne argentina en Europa”.

La exposición estará a cargo de Gerardo Leotta, representante del Consorcio de Exportadores ABC, y Adrián Bifaretti, jefe de promoción interna del instituto.

El eje de la charla apunta a un tema que gana centralidad en el comercio global de alimentos: la trazabilidad y la certificación de procesos productivos mediante herramientas tecnológicas.

En los mercados europeos, estos mecanismos se vuelven cada vez más relevantes para validar prácticas productivas, cumplir estándares ambientales y sostener la reputación de origen de los alimentos.

En ese sentido, la incorporación de imágenes satelitales, inteligencia artificial y sistemas de seguimiento de la cadena productiva aparece como un componente clave para sostener la competitividad de la carne argentina en mercados exigentes.

Expoagro como espacio de diplomacia sectorial

Más allá de las actividades abiertas al público, la participación del IPCVA en Expoagro también incluirá reuniones con distintos actores institucionales.

Durante la muestra se prevén encuentros de trabajo con dirigentes sectoriales, embajadores, autoridades nacionales y delegaciones de países considerados estratégicos para la exportación de carne argentina.

Estos contactos forman parte de una lógica habitual en las grandes ferias agroindustriales: funcionan como plataformas informales de negociación comercial, donde empresas, organismos públicos y representantes diplomáticos exploran oportunidades de negocios y cooperación.

Para el sector cárnico argentino, estos espacios tienen una relevancia particular. La apertura o consolidación de mercados externos depende tanto de la competitividad productiva como de acuerdos sanitarios, regulaciones comerciales y relaciones diplomáticas.

Una cadena productiva en busca de expansión

El despliegue del IPCVA en Expoagro refleja una estrategia más amplia de la cadena ganadera: sostener el posicionamiento internacional de la carne argentina mientras se promueve un incremento de la producción.

Ese objetivo implica articular múltiples dimensiones. Por un lado, mejorar la productividad y la eficiencia de los sistemas ganaderos. Por otro, reforzar la promoción internacional en mercados que demandan estándares cada vez más complejos.

En ese contexto, las ferias como Expoagro funcionan como espacios donde el sector privado y las instituciones de promoción buscan mostrar capacidad productiva, innovación tecnológica y potencial exportador.

Lo que se pondrá en juego en la feria

La edición 2026 de Expoagro llega en un momento en el que el sector agroindustrial intenta consolidar su perfil exportador en un escenario global atravesado por nuevas exigencias regulatorias y competencia internacional.

La carne vacuna, históricamente uno de los emblemas productivos del país, continúa ocupando un lugar central en esa estrategia.

Durante cuatro días, productores, industriales, funcionarios y delegaciones extranjeras compartirán un mismo espacio de negociación, promoción y exposición tecnológica.

Allí, la cadena de la carne buscará mostrar no solo su tradición productiva, sino también su capacidad de adaptación a las nuevas reglas del comercio global. Cuánto de ese objetivo se traduzca en nuevas oportunidades comerciales o en un mayor posicionamiento internacional será parte de lo que el sector empezará a medir una vez que se apaguen las luces de la feria.

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Carne vacuna en retroceso: el consumo cayó al nivel más bajo en dos décadas

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La cadena bovina comenzó 2026 con una señal de alerta estructural: menor producción, exportaciones sostenidas y un mercado interno cada vez más ajustado. El consumo per cápita perforó un piso histórico y volvió a niveles de 2005, en un contexto de oferta limitada y precios en alza.

El consumo de carne vacuna en Argentina descendió en enero de 2026 a 47,9 kilos per cápita/año, el registro más bajo de los últimos veinte años, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA). El indicador confirma una tendencia contractiva que combina restricciones de oferta, presión exportadora y deterioro del poder adquisitivo.

Menos producción, mismo ritmo exportador

La producción de carne vacuna alcanzó en enero 239 mil toneladas res con hueso, lo que representó una caída interanual del 10% (-26,6 mil toneladas), producto de un muy bajo nivel de faena.

En paralelo, las exportaciones se mantuvieron firmes. Los envíos al exterior rondaron las 57 mil toneladas res con hueso, prácticamente en línea con enero de 2025 (+1%), apenas 560 toneladas por encima del año anterior. La ecuación es clara: menor producción y exportaciones sostenidas implican menos carne disponible para el mercado interno.

El consumo aparente en el país retrocedió 13% interanual, ubicándose en 182,1 mil toneladas, es decir, 27,1 mil toneladas menos que en enero del año pasado.

El promedio móvil de los últimos doce meses consolidó la caída: 47,9 kilos por habitante al año, 0,5% por debajo del promedio registrado a enero de 2025.

Faena en mínimos históricos

El nivel de actividad frigorífica refleja el ajuste de oferta. La faena total de enero se ubicó en 1,014 millones de cabezas, con una baja del 16,1% respecto a diciembre (corrigiendo por días laborables) y una contracción interanual del 11,8% (-136.240 cabezas).

Desde CICCRA subrayan que la faena de enero de 2026 ocupó el puesto 36 entre los últimos 47 eneros, una señal contundente del ciclo contractivo.

El trasfondo es productivo y climático. La fuerte sequía entre 2021/22 y 2023/24, seguida por inundaciones en 2024 y 2025, provocó venta anticipada de hacienda, reducción de existencias y deterioro del índice de preñez. El resultado fue una menor zafra de terneros y una tendencia decreciente de la faena durante los últimos dos años, con veinte caídas interanuales consecutivas.

Precios que superan la inflación

La menor oferta coincidió con un escenario de aumentos por encima del índice general de precios. En enero, cuatro de los cinco cortes relevados por el INDEC superaron la inflación mensual (2,8%):

  • Asado: +5,6%
  • Cuadril: +3,3%
  • Nalga: +3,3%
  • Carne picada común: +3,1%
  • Paleta: +2,6%

El desfasaje entre precios y poder adquisitivo agrega presión sobre la demanda doméstica, que ya muestra signos de sustitución hacia proteínas alternativas.

El dato estructural: cambio en la matriz de consumo

Paradójicamente, el año 2025 había mostrado una recuperación en el consumo total de carnes. Según la Dirección Nacional de Producción Ganadera, el consumo per cápita total pasó de 112,16 kg en 2024 a 116,4 kg en 2025, un crecimiento interanual del 3,85%.

Sin embargo, el dinamismo no fue exclusivo de la carne vacuna:

  • Carne bovina: de 48,49 kg a 49,92 kg (+2,94%)
  • Carne porcina: de 17,42 kg a 18,89 kg (+8,44%)
  • Carne aviar: de 46,25 kg a 47,68 kg (+3,07%)

El crecimiento del cerdo y el pollo refleja una tendencia de mediano plazo: mayor diversificación proteica y pérdida gradual de centralidad de la carne bovina en la dieta argentina.


Un mercado tensionado

El inicio de 2026 encuentra a la cadena cárnica en una encrucijada: menor stock, faena contenida, exportaciones firmes y consumo doméstico debilitado. En un contexto internacional donde la oferta global es ajustada y los precios externos resultan atractivos, el desafío estratégico para el sector será equilibrar rentabilidad exportadora y abastecimiento interno, sin profundizar la pérdida histórica de consumo en el mercado local.

La cifra de 47,9 kilos no es solo un dato estadístico: es un síntoma de cambio estructural en la ganadería argentina y en el patrón de consumo de los hogares.

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Aumentó el consumo per cápita de carnes en Argentina y el mayor impulso vino del cerdo y el pollo

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El consumo per cápita de carnes en Argentina registró un crecimiento durante 2025, impulsado principalmente por un fuerte aumento en la ingesta de carne porcina y aviar, que se consolidan como las grandes dinamizadoras del consumo total y reflejan un cambio estructural en los hábitos alimentarios de la población.

Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, elaborados por la Dirección Nacional de Producción Ganadera, el consumo total de carnes creció un 3,85% interanual, al pasar de 112,16 kilos per cápita en 2024 a 116,4 kilos en 2025, el nivel más alto de toda la serie 2020-2025.

Si bien el consumo aumentó en las tres principales categorías, el desempeño más destacado correspondió a la carne porcina y la carne aviar, que explican la mayor parte del crecimiento total.

En detalle, el consumo de carne porcina registró el mayor salto relativo, al pasar de 17,42 kilos por habitante en 2024 a 18,89 kilos en 2025, lo que representa un incremento del 8,44% interanual. En términos absolutos, el consumo de cerdo aumentó 1,47 kilos por persona, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido en los últimos años.

Por su parte, la carne aviar también mostró una evolución positiva, con un aumento de 46,25 a 47,68 kilos per cápita, equivalente a una suba del 3,07%, lo que implica un incremento de 1,42 kilos por habitante en un solo año.

En el caso de la carne bovina, el consumo pasó de 48,49 a 49,92 kilos per cápita, con una suba del 2,94%, mostrando una recuperación moderada en comparación con las otras proteínas animales.

En conjunto, los datos confirman una mayor diversificación de la ingesta de proteínas animales, con el cerdo y el pollo ganando protagonismo como alternativas más accesibles y competitivas, y consolidándose como los principales motores del crecimiento del consumo total de carnes en Argentina.

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El asado aumentó 13% en noviembre y empujó los precios, aunque repuntó el consumo

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A pesar de una fuerte suba de precios en noviembre, encabezada por el asado con un incremento mensual del 13%, el consumo de carne vacuna en Argentina creció 3,4% interanual, según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA). El dato confirma una recuperación moderada de la demanda interna, incluso en un contexto de aceleración inflacionaria en los mostradores y caída de las exportaciones, y aporta señales relevantes sobre el comportamiento del consumo y la dinámica del sector cárnico hacia el cierre del año.

De acuerdo con el relevamiento, el consumo per cápita alcanzó en noviembre los 48,3 kilos por habitante por año, lo que implica una mejora interanual del 2,3% al considerar el promedio de enero a noviembre. En términos absolutos, esto se traduce en un aumento de 1,1 kilo por persona, equivalente a 2,101 millones de toneladas res con hueso (tn r/c/h), un dato que refleja mayor absorción del mercado interno frente a un escenario externo más adverso.

Precios en alza: el asado lideró las subas y la inflación anual supera el 53%

El informe de CICCRA destacó que en noviembre el precio promedio de la carne vacuna registró una suba mensual del 6,6%, una aceleración significativa frente al 2,6% observado en octubre, impulsada por la recomposición del precio relativo de los distintos cortes.

El asado fue el corte con mayor incremento mensual, al trepar 13% y alcanzar un valor promedio de $13.304,75 por kilo. Le siguieron la nalga, con una suba de 10,2% hasta $16.740,11 por kilo; la carne picada común, con un alza de 9,5% ($8.018,7); el cuadril, que aumentó 9,4% ($16.063,71); y la paleta, con un incremento de 8,4% ($13.024,15). En contraste, la caja de hamburguesas congeladas mostró un aumento más moderado del 2,9% mensual, con un precio promedio de $5.756,54 por cuatro unidades.

En la comparación interanual, la aceleración fue aún más evidente: el precio promedio de la carne vacuna exhibió un aumento del 53,2% anual en noviembre, frente al 47,3% registrado en octubre. Nuevamente, el asado lideró las subas con un 76,8% interanual, seguido por el cuadril (75,9%), la nalga (73,7%), la paleta (71,2%) y la carne picada común (59,7%). Las hamburguesas congeladas aumentaron 42,7% anual, mientras que el pollo entero mostró un alza mucho más contenida del 21,1% interanual, consolidándose como sustituto en el consumo.

Producción estable, exportaciones en baja y reconfiguración de la demanda

En términos productivos, la industria frigorífica faenó y produjo 2,881 millones de toneladas r/c/h de carne vacuna en los primeros once meses del año, un volumen prácticamente idéntico al registrado en igual período de 2024. Sin embargo, en noviembre la producción fue de 245 mil toneladas r/c/h, lo que representó una caída del 6,3% respecto de octubre y un descenso del 6,7% interanual.

Del lado de la demanda externa, las exportaciones de carne vacuna retrocedieron 10% interanual en el período enero-noviembre, con un total embarcado de 779,6 mil toneladas r/c/h. CICCRA atribuyó este desempeño principalmente a la disminución de las compras de China durante el primer semestre del año, un factor clave dada la gravitación de ese mercado en el esquema exportador argentino.

En el análisis mensual, la cámara explicó que “al igual que un año atrás, la caída estacional de los envíos a Israel (-71,6%; -4.519 toneladas peso producto) alcanzó para explicar la contracción del total exportado con relación al mes previo”. En la comparación interanual, las exportaciones totales se contrajeron 2,4% (-1.362 tn pp), debido a menores ventas a China, Israel, México, Canadá, Chile e Italia, que compensaron los mayores envíos a Países Bajos y Estados Unidos. En tanto, los despachos a Alemania, Brasil y España se mantuvieron en niveles similares a los del año anterior.

Un equilibrio frágil entre precios, consumo y mercado externo

El cuadro que surge del informe de CICCRA muestra un equilibrio delicado: precios que vuelven a acelerarse con fuerza, un consumo interno que resiste y mejora levemente respecto de 2024, y un frente exportador que pierde tracción. En este contexto, el mercado doméstico vuelve a ganar protagonismo como sostén de la actividad, mientras los valores relativos entre carnes explican parte de la recomposición del consumo de pollo frente a la carne vacuna.

La evolución de los precios en los próximos meses, junto con la dinámica de la oferta y la recuperación —o no— de las exportaciones, será determinante para evaluar si este repunte del consumo logra consolidarse o si vuelve a verse tensionado por nuevas subas en el mostrador.

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Lechería misionera: un sector pujante desde asociativismo productivo

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Escribe Eugenia Galarza – El Alto Uruguay es una zona de la provincia de Misiones que se destaca por la industria en la producción lechera, trabajando también en el desarrollo de derivados lácteos hace ya varios años.

Un marcado factor cultural del vecino país Brasil, hace que los productores que se fueron instalando en la zona posean gran facilidad para la producción lechera.

Con el tiempo, los productores comenzaron a agruparse y a generar sinergia bajo el asociativismo sobre todo y principalmente en lo que respecta a la comercialización.

Luego también en lo que respecta a la industrialización, con pequeñas industrias que a partir de la formalización de sus organizaciones e inversiones del Estado, sumado además al esfuerzo privado de los productores, generaron un marco de producción con resultados muy positivos para la zona productiva.

Desde los distintos organismos que acompañan e impulsan la actividad del sector, indican que hay muchos productores que dejaron de trabajar en otras producciones en sus chacras y hoy tomaron como actividad principal la lechería. En este sentido, redireccionaron su producción.

A diferencias de otras producciones, como por ejemplo el cultivo de tabaco, la lechería insume menor esfuerzo físico. Sin embargo, indican que la lechería, sí conlleva dedicación de tiempo, pero no es un trabajo pesado.

Es una actividad que permite redefinir las actividades productivas dentro de las chacras ya que, generalmente las mujeres son las abocadas a la etapa de ordeñe, mientras que los hombres se dedican más al trabajo agrícola, de labrar la tierra, sembrar, cosechar, generar reservas forrajeras, etc.

Hoy la salida hacia una actividad sostenible está en generar alimentos, generar valor agregado a la producción, independientemente del cultivo que se lleve adelante.

La a Mesa Provincial Lechera, impulsada por organismos provinciales y nacionales sostiene un plan de trabajo interinstitucional con asociaciones y cooperativas. Dicho plan consiste en fortalecer al sector primario con inseminación a tiempo fijo que mejora los índices de preñez de las vacas. Esto implica mejora de la genética del rodeo lechero, mediante toros de alta genética y a través del equipo técnico del Centro Provincial de Genético, encargado de realizar este trabajo en las zonas productoras.

Además se lleva adelante un plan de nutrición animal que incluye la producción y acondicionamiento de granos. Se asistió con maíz y otros suplementos en el contexto de sequía, a los productores, para evitar baja en la producción.
Este plan de trabajo tiene otro eje fundamental que es el de las capacitaciones son acciones estratégicas que se realizan constantemente en toda la cadena productiva.

Estas incluyen acciones desde la producción primaria (manejo de rodeo lechero, ordeñe y salas de ordeñe; Inocuidad y sanidad; manejo de los silos; sistemas de producción de forraje); hasta la industrialización lechera (cursos y talleres en producción de derivados lácteos de calidad con expertos nacionales en la materia).

Con respecto al financiamiento, se otorga desde maquinaria para producción de quesos especiales, calderas y otros equipamientos, hasta camiones recolectores. Recientemente se pusieron en marcha ocho tambos en el Alto Uruguay. Inversiones de grandes costos que se logran con acompañamiento del Estado.

Desde la Mesa Provincial se trabaja para sostener la actividad lechera de manera asociativa, para debatir y acordar los ejes de desarrollo. Al respecto el Subsecretario de Sanidad Animal del Ministerio del Agro y la Producción, Sebastián Rodríguez; sostuvo que “en esta actividad específicamente, la industrialización que se genero, promovió la creación de puestos de trabajo genuino, de los cuales hoy vive mucha gente”.

“Cuando realizamos las reuniones con los productores  desde el Gobierno, vemos la generación de puestos de trabajo indirecto, que tienen que ver con la logística, con los talleres mecánicos, con los talleres electromecánicos, con constante mantenimiento y otros tantos puestos de trabajo generados directamente por la industria lechera. Es a eso a lo que apuntamos. Generar ese valor agregado, al trabajo en las chacras”, agregó.

La distinción de la lechería misionera es muy clara: el valor agregado se da en origen. Los diferentes productos elaborados se realizan en instalaciones próximas a la zona productora, todas de orden asociativo o cooperativo, en un proceso que ha ido mejorando en calidad y variedad según cada una de las zonas con diferentes grados de desarrollo pero siempre con integración al interior de su cadena productiva. A su vez, el conjunto de los productos lácteos elaborados se comercializa en la región lo que contribuyó a disminuir el déficit lácteo de la provincia con precios y valores competitivos en el mercado local.

Históricamente, la producción de lácteos formaba parte de las labores domésticas, siendo las actividades principales el tabaco, yerba mate, té y ganadería. Con los años esta configuración fue cambiando y la producción lechera se fue desarrollando y consolidando como actividad productiva y económica de trascendencia para las familias agrarias.

La lechería se caracteriza por ser una actividad rentable que significa un salto cuantitativo y cualitativo en la vida del productor. Cualitativo porque caracterizada por el modelo asociativo son los propios productores quienes deciden sobre su producción, adquiriendo independencia y gran empoderamiento. Y cuantitativo porque significa un crecimiento económico para el productor, con gran rentabilidad. Asimismo, significa una constante incorporación de tecnología, tanto en las unidades productivas como en las industrias.

Desde la adquisición de maquinaria agrícola, incorporación de tecnología reproductiva, a través de la inseminación artificial a tiempo fijo y la entrega de individuos de alto valor genético, la incorporación de un sistema de crianza artificial de terneras apuntado a profesionalizar el sector y a mejorar los índices productivos, reproductivos y económicos. La adquisición de camiones recolectores que garantizan la calidad de la leche en su traslado desde la chacra hacia la industria e incorporación de equipamiento industrial generando valor agregado y mayor eficiencia en los procesos.

La Directora de Sanidad Animal del Ministerio del Agro de Misiones y Coordinadora del Sector Lechero de la Provincia; Victoria García Giugno, indicó a Economis, que los diferentes productos elaborados se realizan en instalaciones próximas a la zona productora, fortaleciendo también las zonas rurales donde se localizan las cuencas, fomentando el arraigo rural. Los productos manufacturados son de gran calidad, sin agregados químicos.

La producción local está específicamente volcada al mercado interno provincial que hasta el momento presenta una demanda insatisfecha, se vende todo lo que se produce. “Resulta fundamental en este contexto, aumentar la productividad para poder cubrir la demanda de los consumidores. La producción láctea local no tiene techo, por eso nuestra gestión vuelca sus esfuerzos en incentivar este nicho productivo” aseguró. 

El sector lechero está  en constante crecimiento y expansión, lo que significa una constante inversión en esta área productiva. “La lechería es una actividad que en las chacras misioneras queda en manos de las mujeres: el ordeñe está bajo su dominio” aclaró la medica veterinaria.

En este sentido, remarcó que la producción asociativa fortalece la inserción de la mujer en redes de trabajo externas a su unidad doméstica, generando nuevos lazos de reciprocidad e incorporándolas en el entramado productivo provincial. Para los productores la lechería misionero significa: capitalización de sus unidades productivas Diversificación productiva Nuevas posibilidades de trabajo para los mas jóvenes.

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