Lechería misionera: un sector pujante desde asociativismo productivo

Escribe Eugenia Galarza – El Alto Uruguay es una zona de la provincia de Misiones que se destaca por la industria en la producción lechera, trabajando también en el desarrollo de derivados lácteos hace ya varios años.

Un marcado factor cultural del vecino país Brasil, hace que los productores que se fueron instalando en la zona posean gran facilidad para la producción lechera.

Con el tiempo, los productores comenzaron a agruparse y a generar sinergia bajo el asociativismo sobre todo y principalmente en lo que respecta a la comercialización.

Luego también en lo que respecta a la industrialización, con pequeñas industrias que a partir de la formalización de sus organizaciones e inversiones del Estado, sumado además al esfuerzo privado de los productores, generaron un marco de producción con resultados muy positivos para la zona productiva.

Desde los distintos organismos que acompañan e impulsan la actividad del sector, indican que hay muchos productores que dejaron de trabajar en otras producciones en sus chacras y hoy tomaron como actividad principal la lechería. En este sentido, redireccionaron su producción.

A diferencias de otras producciones, como por ejemplo el cultivo de tabaco, la lechería insume menor esfuerzo físico. Sin embargo, indican que la lechería, sí conlleva dedicación de tiempo, pero no es un trabajo pesado.

Es una actividad que permite redefinir las actividades productivas dentro de las chacras ya que, generalmente las mujeres son las abocadas a la etapa de ordeñe, mientras que los hombres se dedican más al trabajo agrícola, de labrar la tierra, sembrar, cosechar, generar reservas forrajeras, etc.

Hoy la salida hacia una actividad sostenible está en generar alimentos, generar valor agregado a la producción, independientemente del cultivo que se lleve adelante.

La a Mesa Provincial Lechera, impulsada por organismos provinciales y nacionales sostiene un plan de trabajo interinstitucional con asociaciones y cooperativas. Dicho plan consiste en fortalecer al sector primario con inseminación a tiempo fijo que mejora los índices de preñez de las vacas. Esto implica mejora de la genética del rodeo lechero, mediante toros de alta genética y a través del equipo técnico del Centro Provincial de Genético, encargado de realizar este trabajo en las zonas productoras.

Además se lleva adelante un plan de nutrición animal que incluye la producción y acondicionamiento de granos. Se asistió con maíz y otros suplementos en el contexto de sequía, a los productores, para evitar baja en la producción.
Este plan de trabajo tiene otro eje fundamental que es el de las capacitaciones son acciones estratégicas que se realizan constantemente en toda la cadena productiva.

Estas incluyen acciones desde la producción primaria (manejo de rodeo lechero, ordeñe y salas de ordeñe; Inocuidad y sanidad; manejo de los silos; sistemas de producción de forraje); hasta la industrialización lechera (cursos y talleres en producción de derivados lácteos de calidad con expertos nacionales en la materia).

Con respecto al financiamiento, se otorga desde maquinaria para producción de quesos especiales, calderas y otros equipamientos, hasta camiones recolectores. Recientemente se pusieron en marcha ocho tambos en el Alto Uruguay. Inversiones de grandes costos que se logran con acompañamiento del Estado.

Desde la Mesa Provincial se trabaja para sostener la actividad lechera de manera asociativa, para debatir y acordar los ejes de desarrollo. Al respecto el Subsecretario de Sanidad Animal del Ministerio del Agro y la Producción, Sebastián Rodríguez; sostuvo que “en esta actividad específicamente, la industrialización que se genero, promovió la creación de puestos de trabajo genuino, de los cuales hoy vive mucha gente”.

“Cuando realizamos las reuniones con los productores  desde el Gobierno, vemos la generación de puestos de trabajo indirecto, que tienen que ver con la logística, con los talleres mecánicos, con los talleres electromecánicos, con constante mantenimiento y otros tantos puestos de trabajo generados directamente por la industria lechera. Es a eso a lo que apuntamos. Generar ese valor agregado, al trabajo en las chacras”, agregó.

La distinción de la lechería misionera es muy clara: el valor agregado se da en origen. Los diferentes productos elaborados se realizan en instalaciones próximas a la zona productora, todas de orden asociativo o cooperativo, en un proceso que ha ido mejorando en calidad y variedad según cada una de las zonas con diferentes grados de desarrollo pero siempre con integración al interior de su cadena productiva. A su vez, el conjunto de los productos lácteos elaborados se comercializa en la región lo que contribuyó a disminuir el déficit lácteo de la provincia con precios y valores competitivos en el mercado local.

Históricamente, la producción de lácteos formaba parte de las labores domésticas, siendo las actividades principales el tabaco, yerba mate, té y ganadería. Con los años esta configuración fue cambiando y la producción lechera se fue desarrollando y consolidando como actividad productiva y económica de trascendencia para las familias agrarias.

La lechería se caracteriza por ser una actividad rentable que significa un salto cuantitativo y cualitativo en la vida del productor. Cualitativo porque caracterizada por el modelo asociativo son los propios productores quienes deciden sobre su producción, adquiriendo independencia y gran empoderamiento. Y cuantitativo porque significa un crecimiento económico para el productor, con gran rentabilidad. Asimismo, significa una constante incorporación de tecnología, tanto en las unidades productivas como en las industrias.

Desde la adquisición de maquinaria agrícola, incorporación de tecnología reproductiva, a través de la inseminación artificial a tiempo fijo y la entrega de individuos de alto valor genético, la incorporación de un sistema de crianza artificial de terneras apuntado a profesionalizar el sector y a mejorar los índices productivos, reproductivos y económicos. La adquisición de camiones recolectores que garantizan la calidad de la leche en su traslado desde la chacra hacia la industria e incorporación de equipamiento industrial generando valor agregado y mayor eficiencia en los procesos.

La Directora de Sanidad Animal del Ministerio del Agro de Misiones y Coordinadora del Sector Lechero de la Provincia; Victoria García Giugno, indicó a Economis, que los diferentes productos elaborados se realizan en instalaciones próximas a la zona productora, fortaleciendo también las zonas rurales donde se localizan las cuencas, fomentando el arraigo rural. Los productos manufacturados son de gran calidad, sin agregados químicos.

La producción local está específicamente volcada al mercado interno provincial que hasta el momento presenta una demanda insatisfecha, se vende todo lo que se produce. “Resulta fundamental en este contexto, aumentar la productividad para poder cubrir la demanda de los consumidores. La producción láctea local no tiene techo, por eso nuestra gestión vuelca sus esfuerzos en incentivar este nicho productivo” aseguró. 

El sector lechero está  en constante crecimiento y expansión, lo que significa una constante inversión en esta área productiva. “La lechería es una actividad que en las chacras misioneras queda en manos de las mujeres: el ordeñe está bajo su dominio” aclaró la medica veterinaria.

En este sentido, remarcó que la producción asociativa fortalece la inserción de la mujer en redes de trabajo externas a su unidad doméstica, generando nuevos lazos de reciprocidad e incorporándolas en el entramado productivo provincial. Para los productores la lechería misionero significa: capitalización de sus unidades productivas Diversificación productiva Nuevas posibilidades de trabajo para los mas jóvenes.

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