PRODUCTIVIDAD

El BID proyecta que Argentina crecerá 3% en 2026 y superará a Brasil y México

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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proyectó que Argentina crecerá 3% en 2026, casi el doble del ritmo previsto para Brasil y México, en un contexto en el que América Latina y el Caribe expandirán su PBI 2,1%, en línea con su promedio histórico. El dato fue presentado este martes en Washington en el informe “Resiliencia y perspectivas de crecimiento en una economía global cambiante” y reconfigura el tablero regional: mientras México sufrió la revisión a la baja más pronunciada —0,5% el año pasado—, el organismo sostiene que Argentina “se está recuperando con fuerza” tras la recesión y crecerá 4,3% en 2025.

La señal tiene peso político. En medio de un escenario global volátil y con debates abiertos sobre reformas estructurales y disciplina fiscal, el BID coloca a la Argentina como una de las economías con mayor dinamismo proyectado. ¿Consolida eso el relato oficial sobre estabilización macro o expone la fragilidad de una recuperación que aún depende de reformas profundas?

Resiliencia macro y advertencias fiscales

El informe destaca que la región navegó la incertidumbre global con resiliencia, apoyada en marcos fiscales y monetarios que contuvieron la inflación y sostuvieron la estabilidad. El riesgo soberano promedio cayó a 209 puntos básicos a fines de 2025, frente a los 268 puntos de 2019. Además, los mercados laborales mejoraron y el desempleo descendió en la mayoría de los países entre junio de 2024 y junio de 2025.

Sin embargo, el BID introduce matices. El crecimiento sigue siendo insuficiente para cerrar brechas de ingresos, la deuda pública permanece elevada y los pagos de intereses presionan sobre las cuentas fiscales y externas. El promedio regional de deuda se ubica en 59% del PIB y podría oscilar entre 57% y 66% hacia 2028, según escenarios base y de estrés.

La economista jefe del organismo, Laura Alfaro Maykall, subrayó que acelerar el crecimiento inclusivo requerirá marcos macroeconómicos sólidos y reformas estructurales ambiciosas, junto con la capacidad de aprovechar oportunidades tecnológicas y energéticas.

En términos políticos, el mensaje es claro: la mejora en indicadores financieros no sustituye la necesidad de consolidación fiscal y aumento de productividad. La estabilidad es condición necesaria, pero no suficiente.

Ventana estratégica: minerales críticos y energía

El informe identifica una oportunidad estructural en los minerales críticos y la transición energética. América Latina concentra casi la mitad de los recursos mundiales de litio, alrededor del 35% de las reservas globales de cobre y más del 20% de las reservas de tierras raras. La demanda global de litio podría aumentar entre 470% y 800% hacia 2050.

El BID advierte, no obstante, que la riqueza natural no garantiza desarrollo sostenido. Para capitalizar esa ventaja comparativa se requieren instituciones sólidas, reglas predecibles, energía limpia y confiable, gobernanza ambiental robusta y marcos fiscales disciplinados. Es un punto que interpela directamente a los gobiernos: sin calidad institucional, la oportunidad puede diluirse.

En paralelo, el organismo remarca que la inteligencia artificial se convirtió en la habilidad digital de mayor crecimiento en la región. Las ofertas laborales que mencionan IA alcanzaron el 7% del total de vacantes hacia mediados de 2025. El desafío pasa por formación y transición hacia empleos de mayor productividad, en un contexto demográfico menos expansivo.

Correlación regional y agenda pendiente

La comparación con Brasil y México no es menor. México registró la revisión negativa más marcada, mientras Argentina aparece como economía en recuperación. Esa fotografía regional influye en flujos de inversión, percepción de riesgo y negociación política en foros multilaterales.

Al mismo tiempo, el organismo advierte que las tasas de interés globales más altas y el uso creciente de activos digitales y en moneda extranjera reconfiguran la política monetaria. Recomienda avanzar hacia una postura neutral —que no estimule ni restrinja la actividad— y desarrollar herramientas para absorber choques externos.

La conclusión implícita es que el crecimiento proyectado para Argentina en 2026 no descansa solo en el rebote cíclico. Dependerá de competencia, integración regional y desarrollo de cadenas de valor más sofisticadas. También de la capacidad de fortalecer finanzas públicas en un escenario donde la consolidación fiscal se debilitó.

El informe ofrece una señal positiva, pero condicionada. La región muestra resiliencia; el desafío es transformarla en expansión sostenida. Para Argentina, el 3% proyectado abre una ventana de oportunidad política y económica. La pregunta que queda abierta es si esa dinámica se consolidará con reformas de fondo o si quedará atada al vaivén de un entorno global cambiante.

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Lula impulsa el debate por el fin de la jornada 6×1 en Brasil y pone el foco en el bienestar laboral

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió un debate de alto impacto económico, social e institucional al plantear públicamente la discusión sobre el fin de la denominada jornada laboral 6×1, con el objetivo de garantizar dos días de descanso semanal para los trabajadores. El anuncio, realizado a través de sus redes sociales, vincula productividad, avances tecnológicos y calidad de vida, y vuelve a instalar en la agenda regional el equilibrio entre trabajo y bienestar.

Transformaciones del mundo del trabajo y el debate por la jornada laboral

“El mundo del trabajo está en transformación”, sostuvo Lula al introducir el tema. En su mensaje, el mandatario enmarcó la discusión en un contexto global atravesado por cambios tecnológicos profundos y nuevas exigencias sobre el desempeño laboral. En ese sentido, citó al filósofo coreano Byung-Chul Han, quien caracteriza a la actualidad como una “sociedad del cansancio”, en la que la presión permanente por el rendimiento impacta directamente en el equilibrio entre la vida personal y profesional.

La referencia no es menor. El concepto de “sociedad del cansancio” apunta a un modelo productivo que, aun sin coerción directa, genera autoexigencia constante y desgaste psicosocial. Al incorporar esta mirada, el presidente brasileño introduce un componente cultural y filosófico al debate laboral, alejándolo de una discusión puramente técnica o sindical.

En este marco, Lula afirmó que en Brasil se está discutiendo el fin de la jornada 6×1, un esquema que concentra seis días de trabajo por uno de descanso. El objetivo explicitado es asegurar que el trabajador cuente con dos días de descanso semanal, una modificación que, de concretarse, implicaría una redefinición de la organización del tiempo de trabajo en amplios sectores de la economía.

Productividad, tecnología y bienestar: fundamentos del planteo presidencial

Uno de los ejes centrales del mensaje presidencial es la relación entre productividad y tecnología. Según planteó Lula, los avances tecnológicos permitieron alcanzar “niveles inimaginables de productividad”. Esta afirmación introduce un argumento clave: si la capacidad productiva aumentó de manera exponencial, el debate ya no debería centrarse únicamente en cuánto se produce, sino en cómo se distribuyen los beneficios de ese incremento.

“Es hora de pensar en el bienestar de las personas”, subrayó el mandatario, al conectar directamente innovación tecnológica con calidad de vida. El planteo sugiere que el progreso técnico abre una ventana para revisar esquemas laborales históricos que hoy podrían resultar desfasados frente a las nuevas condiciones de producción.

Desde una perspectiva económica, esta discusión interpela a empresas, sindicatos y al Estado, ya que una eventual modificación del régimen de descanso semanal tendría efectos sobre costos laborales, organización de turnos y productividad sectorial. En términos institucionales, el debate anticipa posibles reformas normativas que requerirían consensos amplios y un análisis detallado de su implementación.

Impacto y reacciones posibles

El posicionamiento público de Lula instala el tema en el centro de la agenda política brasileña y regional. Sectores vinculados al trabajo podrían interpretar la iniciativa como una señal de fortalecimiento de derechos laborales, mientras que actores empresariales podrían poner el foco en la necesidad de evaluar impactos económicos y operativos.

Más allá de las reacciones, el mensaje presidencial marca una definición política clara: el bienestar laboral pasa a ser un componente explícito de la discusión sobre desarrollo y productividad. En un contexto global de cambios acelerados en el empleo, la postura de Brasil introduce un debate que trasciende fronteras y reabre la pregunta sobre cómo compatibilizar crecimiento económico, innovación tecnológica y calidad de vida.

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El envejecimiento de la fuerza laboral acelera una crisis de sucesión y obliga a repensar el futuro del trabajo

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El mundo del trabajo enfrenta un cambio estructural de largo plazo: para 2030, más de uno de cada cuatro trabajadores tendrá más de 55 años, mientras cae la proporción de empleados que aspiran a ocupar roles de liderazgo. El dato, que ya impacta en las estrategias empresariales, surge del nuevo informe global de ManpowerGroup y expone un desafío económico, organizacional e institucional que obliga a redefinir políticas de talento, modelos productivos y esquemas de formación en un contexto de transformación acelerada.

Envejecimiento, liderazgo y una alerta temprana para las organizaciones

El informe “La Ventaja Humana: Tendencias Globales sobre el Futuro del Trabajo”, presentado por ManpowerGroup en el marco de la Conferencia de Davos, advierte que el envejecimiento de la fuerza laboral dejó de ser una proyección a largo plazo para convertirse en un fenómeno inmediato. Según el relevamiento, el 57% de los empleadores reconoce que esta tendencia ya está impactando su estrategia actual de Recursos Humanos, mientras que para 2030 más del 25% de los trabajadores tendrá más de 55 años.

El dilema central no se limita a la demografía. El estudio revela que solo el 39% de los trabajadores de la Generación X y el 56% de los Millennials afirma aspirar a ocupar roles de liderazgo, una combinación que configura una crisis de sucesión con efectos directos sobre la continuidad operativa y la sostenibilidad de las organizaciones.

El informe se basa en encuestas a más de 12.000 trabajadores y 40.000 empleadores en 41 países, y sintetiza 16 tendencias clave que impactan el mundo laboral, agrupadas en cuatro ejes estratégicos: Equipos Súper Híbridos, Reaprendizaje Acelerado, Normas de Transformación y Crisis de Sucesión. El diagnóstico funciona como una hoja de ruta para anticipar tensiones que ya comienzan a manifestarse en la productividad, la gobernanza interna y la planificación del capital humano.

Trabajo híbrido, economía gig y reaprendizaje permanente

Uno de los ejes centrales del informe es la consolidación de los Equipos Súper Híbridos, donde la interacción entre personas e inteligencia artificial redefine procesos, roles y estructuras laborales. En este esquema, la tecnología no reemplaza al trabajo humano, sino que reconfigura funciones y potencia habilidades estratégicas, como el juicio ético, la gestión de equipos y el vínculo con clientes.

En paralelo, se profundiza la expansión de la economía gig. El estudio señala que el 27% de los trabajadores de la Generación Z ya complementa su ingreso principal con trabajos a tiempo parcial o por proyecto, y proyecta que para 2027 hasta la mitad de la fuerza laboral en el mundo desarrollado podría participar en esquemas de contratación flexibles y orientados a proyectos. Este cambio impacta de lleno en los sistemas tradicionales de empleo, previsión social y organización del trabajo.

En ese contexto, el Reaprendizaje Acelerado emerge como un factor crítico. El 91% de los profesionales del área de Aprendizaje y Desarrollo coincide en que el aprendizaje continuo es hoy más importante que nunca para el éxito profesional. La actualización de habilidades dejó de ser un beneficio complementario para convertirse en una condición estructural de empleabilidad, tanto para las personas como para las organizaciones que buscan sostener su competitividad.

Confianza, ingresos y la urgencia de una nueva agenda laboral

El eje de Normas de Transformación pone el foco en la relación entre trabajadores y empleadores. A nivel global, el 68% de los trabajadores afirma que la confianza en las organizaciones está disminuyendo, mientras que el 36% de los trabajadores de primera línea necesita un segundo empleo para complementar sus ingresos. Este escenario tensiona los modelos tradicionales de gestión y obliga a revisar prácticas vinculadas a la presencialidad, la cultura organizacional y las expectativas de bienestar y productividad.

En este marco, la Crisis de Sucesión se presenta como uno de los desafíos más sensibles. La combinación entre una fuerza laboral que envejece, una menor vocación por el liderazgo y un mercado de trabajo más fragmentado plantea riesgos concretos para la continuidad institucional de empresas y organizaciones. El informe advierte que preparar a la próxima generación de líderes dejó de ser una opción y se convirtió en una prioridad estratégica.

“El futuro del trabajo se construye en un contexto de cambio permanente, donde no alcanza solo con incorporar más tecnología y nuevas herramientas: las organizaciones que quieran mantenerse competitivas deberán tomar mejores decisiones sobre liderazgo, desarrollo del talento y adopción de sistemas para anticiparse a los desafíos del nuevo entorno”, afirmó Luis Guastini. Según sostuvo, las tendencias identificadas “ofrecen una hoja de ruta concreta para gestionar el cambio de manera estratégica y sostener la competitividad”.

Un desafío económico y organizacional de largo alcance

El envejecimiento de la fuerza laboral, la expansión de la economía gig y la redefinición del liderazgo no solo interpelan a las empresas, sino también a los sistemas educativos, las políticas públicas y los marcos regulatorios. La transición hacia modelos más flexibles y tecnológicos exige instituciones capaces de acompañar estos cambios sin profundizar desigualdades ni debilitar la cohesión social.

En un mercado laboral en plena redefinición, el informe de ManpowerGroup deja una señal clara: el principal activo para atravesar la transformación no será únicamente la tecnología, sino la capacidad de tomar decisiones estratégicas sobre personas, talento y liderazgo. El desafío ya está en marcha y sus efectos serán determinantes para la competitividad económica en la próxima década.

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Santilli sumó el respaldo de Entre Ríos para la reforma laboral y busca un aval amplio en el Congreso

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El ministro del Interior, Diego Santilli, obtuvo el apoyo político del gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, para el proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional. El respaldo se dio durante un encuentro en la Casa de Gobierno de Paraná y se inscribe en la estrategia oficial de construir un consenso federal que permita avanzar con una de las iniciativas centrales del presidente Javier Milei para la segunda mitad de su mandato, con impacto directo en el empleo privado, la productividad y el clima de inversiones.

Un apoyo político clave en la ronda con gobernadores

La reunión entre Santilli y Frigerio se realizó este jueves en la ciudad de Paraná, en el marco de la ronda de encuentros que el ministro del Interior mantiene con mandatarios provinciales para sumar adhesiones al proyecto de ley de reforma laboral. Durante el encuentro, ambos funcionarios coincidieron en la necesidad de que la iniciativa “obtenga un apoyo contundente” en el Congreso, condición que el Gobierno considera indispensable para avanzar con cambios estructurales en el mercado de trabajo.

Santilli destacó que la reforma apunta a “generar empleo privado, aumentar la productividad y las inversiones para las provincias y la Argentina”, y remarcó que, en ese sentido, “ningún gobernador puede estar en contra de una ley” con esos objetivos. La afirmación refleja la lectura política del Ejecutivo nacional, que busca alinear a las provincias detrás de una agenda económica orientada a la recuperación del empleo formal.

Por su parte, Frigerio expresó el “apoyo contundente del gobierno de Entre Ríos al proyecto de modernización laboral”, al que definió como una iniciativa orientada a la “inclusión de derechos a la mitad de los trabajadores que no lo tienen”. En un mensaje directo al ministro, el gobernador del PRO fue explícito: “Vamos a seguir trabajando en conjunto esa reforma. Te llevás un apoyo contundente a la reforma laboral”.

Reforma laboral: prioridad estratégica del Gobierno nacional

La reforma laboral figura entre las principales prioridades del presidente Javier Milei para la segunda mitad de su mandato. El oficialismo considera que el actual esquema normativo constituye un obstáculo para la creación de empleo formal y la atracción de inversiones, especialmente en las economías regionales.

En ese marco, el Ministerio del Interior cumple un rol político central al articular apoyos provinciales que luego se traduzcan en votos en el Congreso. La estrategia apunta a mostrar que la iniciativa no es solo una política nacional, sino un proyecto con respaldo territorial, capaz de impactar en el desarrollo productivo de las provincias.

El encuentro en Entre Ríos también sirvió para valorar las acciones conjuntas entre el Gobierno nacional y el provincial, en un contexto político sensible para la administración de Frigerio. La reunión se produjo un día después de que el gobernador revelara el hallazgo de tres dispositivos de espionaje ilegal ocultos en su oficina y en la Secretaría General de la provincia, situación que derivó en denuncias penales ante la Justicia.

La gira federal y el mapa de apoyos

Con la visita a Entre Ríos, Santilli continuó esta semana su gira por las provincias en busca de respaldos para la reforma laboral. El miércoles había estado en Neuquén, donde obtuvo el compromiso del gobernador Rolando Figueroa de acompañar la iniciativa en el Congreso.

Hasta el momento, el ministro del Interior logró el apoyo de seis gobernadores:

  • Marcelo Orrego (San Juan)
  • Leandro Zdero (Chaco)
  • Gustavo Sáenz (Salta)
  • Alfredo Cornejo (Mendoza)
  • Rogelio Frigerio (Entre Ríos)
  • Rolando Figueroa (Neuquén)

Este respaldo inicial configura un bloque político relevante para el oficialismo, que busca ampliar la base de adhesiones y reducir resistencias en el debate legislativo. Para las provincias, la discusión se vincula directamente con la dinámica del empleo privado, la competitividad regional y la posibilidad de atraer nuevas inversiones en un escenario económico desafiante.

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El 73% de los trabajadores argentinos confía en usar inteligencia artificial en su empleo

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La adopción de la inteligencia artificial avanza con fuerza en el mercado laboral argentino. Según el último informe Workmonitor de Randstad, el 73% de los trabajadores del país se siente confiado en su capacidad para utilizar herramientas de IA en su actividad laboral, un nivel que supera en cuatro puntos porcentuales el promedio global y posiciona a la Argentina entre los países con mayor predisposición a incorporar esta tecnología como aliada de la productividad y la empleabilidad.

El dato surge de una encuesta realizada a 26.824 personas en 35 países, incluida Argentina, y refleja una mirada pragmática del talento local frente a la transformación tecnológica. Lejos de percibirse como una amenaza inmediata, la IA aparece asociada a la optimización de procesos, la mejora del desempeño individual y la adaptación a un mercado de trabajo cada vez más dinámico.

Confianza y productividad: una adopción pragmática de la IA

El estudio muestra que la confianza en el uso de inteligencia artificial no es solo una percepción abstracta, sino que se traduce en impactos concretos en el día a día laboral. En Argentina, el 63% de los trabajadores afirma que la IA contribuye a mejorar su productividad, un valor alineado con el promedio global (62%) y consistente con la idea de que estas herramientas permiten organizar mejor el trabajo, optimizar tiempos y aumentar la eficiencia en la ejecución de tareas.

En la comparación regional, Argentina se ubica junto a Chile con el mismo nivel de reconocimiento del impacto positivo de la IA en la productividad, mientras que México lidera el indicador con 70%. Uruguay, en cambio, presenta una mirada más moderada: solo 54% de los trabajadores percibe mejoras productivas asociadas a la inteligencia artificial, lo que marca una brecha de entre 8 y 16 puntos porcentuales respecto del promedio global y de los otros países de la región.

Al analizar la profundidad de este proceso, el informe señala que el 52% de los trabajadores argentinos considera que la IA impactará en una alta proporción de sus tareas laborales, un valor prácticamente idéntico al promedio global (53%). Esta percepción refuerza la idea de una adopción consciente, que reconoce el alcance de la tecnología sin sobredimensionar su efecto disruptivo inmediato.

Sobre estos resultados, Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, afirmó: “Con cada vez más compañías incorporando IA en distintas etapas de su operación, automatizando tareas y optimizando procesos, esta tecnología ya no es percibida por los trabajadores como una promesa lejana, sino como una herramienta concreta que tiene impacto en su día a día laboral”.

La mirada de las empresas y el desafío de las habilidades

La percepción del impacto de la inteligencia artificial no es exclusiva del talento. En Argentina, el 65% de los empleadores estima que la IA tendrá un impacto significativo en las tareas laborales, una proporción que se ubica por encima del promedio global. Esta convergencia entre la visión de los trabajadores y la de las organizaciones refuerza la idea de la IA como un instrumento de apoyo para mejorar procesos y fortalecer la competitividad, más que como un factor de sustitución masiva de empleo.

Sin embargo, el avance tecnológico plantea desafíos estructurales. El propio estudio indica que el 65% de los trabajadores reconoce la necesidad de mejorar sus habilidades digitales y de IA, mientras que el 52% busca activamente oportunidades para asegurar el futuro de sus competencias de manera independiente. En este punto, la formación y la equidad en el acceso a nuevas habilidades emergen como ejes centrales para evitar brechas en el mercado laboral.

Avila subrayó que este escenario implica una responsabilidad creciente para las organizaciones: “El nivel de confianza que muestran los trabajadores es una señal positiva, pero plantea a las empresas un desafío no menor para asegurar la formación de la fuerza laboral en habilidades digitales y de IA, poniendo especial atención a la equidad para evitar brechas de acceso”.

Tendencias globales y brecha de expectativas

A nivel global, el Workmonitor 2026 revela que la inteligencia artificial se consolidó como un componente clave del proceso de adaptación de la fuerza laboral, aunque persisten tensiones entre expectativas empresarias y percepciones del talento. Según el relevamiento, uno de cada cinco trabajadores (21%) cree que sus tareas son inmunes a las eficiencias de la IA, mientras que el 47% teme que la tecnología beneficie más a las empresas que a los propios trabajadores.

En paralelo, los datos muestran una transformación acelerada de la demanda laboral: durante 2025, las ofertas de empleo que incluyeron como requisito habilidades de “Agente de IA” crecieron un 1.587% a nivel global, mientras que la demanda de “Formadores de IA” aumentó un 247%, confirmando un escenario en el que los trabajadores humanos entrenarán a las máquinas y convivirán cada vez más con sistemas digitales.

Este proceso refuerza una tendencia central del informe: el impacto de la IA apunta principalmente a la ampliación de tareas y al aumento de la productividad, más que a la eliminación directa de puestos de trabajo. En este marco, las habilidades blandas, la capacidad de aprender y desaprender y la adaptación al cambio tecnológico ganan peso en la evaluación del talento.

IA como complemento del trabajo humano

A modo de conclusión, Andrea Avila sintetizó el enfoque dominante que surge del estudio: “Avanzamos hacia un rol de las herramientas de IA como un complemento y no como un reemplazo del trabajo humano. El consenso sobre la necesidad de regulación y control humano de la IA indica que, en el corto plazo, esa seguirá siendo la dinámica dominante”.

En ese sentido, el informe de Randstad muestra que el talento argentino enfrenta la transformación tecnológica desde una posición abierta y realista, en la que la inteligencia artificial se integra como un copiloto del trabajo humano, potenciando la productividad y la empleabilidad en un mercado laboral que exige cada vez más habilidades digitales y capacidad de adaptación.

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