productores de Misiones

Relevan zonas de Profundidad tras avisos por ataques de felinos

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Personal del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones realizó este miércoles un recorrido en la localidad de Profundidad por zonas donde se registraron avisos de ataques de felinos, junto al municipio y la Dirección de Defensa del Medio Ambiente y Delitos Rurales.

Durante la jornada se relevaron los sectores afectados y se mantuvo contacto con productores para conocer la situación en territorio, brindar acompañamiento y poner a disposición los equipos del Ministerio.

Además, se dejaron vías de contacto para continuar atendiendo consultas y situaciones vinculadas a la presencia de felinos en la zona.

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Alivio a industrias: hasta fines de 2027 no pagarán por el uso del agua consumos de hasta 299 m³ mensuales

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Aguas Misioneras estableció un nuevo esquema de alivio para actividades productivas y de servicios de la provincia: los usuarios de la Unidad Ejecutora de Uso del Agua cuyos consumos no superen los 299 metros cúbicos mensuales no tendrán obligación de pagar el canon por aprovechamiento del recurso hídrico.

La medida comenzará a aplicarse sobre los consumos registrados desde septiembre de 2026 y permanecerá vigente hasta diciembre de 2027 inclusive, por lo que abarcará un período de 16 meses.

El beneficio fue anunciado por el presidente de Aguas Misioneras, Hernán Corrales, y responde a una solicitud del gobernador Hugo Passalacqua, en el marco de las medidas destinadas a reducir costos para las actividades económicas de la provincia.

Qué sectores estarán alcanzados

La exención comprenderá a usuarios de los sectores agrícola, pecuario, industrial, piscícola y medicinal, además de actividades vinculadas con el alojamiento, el turismo, la recreación y los servicios de apoyo comercial.

El criterio central será el volumen mensual utilizado. Quienes registren consumos de hasta 299 m³ no serán facturados ni deberán pagar el canon. A partir de los 300 m³ mensuales, en cambio, continuará aplicándose el régimen vigente.

La disposición contempla además los casos en los que un mismo titular tenga más de una captación o perforación registrada. Para determinar si corresponde el beneficio se sumarán los volúmenes utilizados en todas las fuentes, por lo que el límite de 299 m³ se calculará sobre el consumo mensual total del usuario y no sobre cada perforación de manera independiente.

Embotelladoras y fábricas de hielo quedan afuera

La medida establece una excepción para aquellas actividades en las que el agua sea utilizada de manera directa e intensiva como materia prima principal del proceso productivo.

Dentro de esa categoría se encuentran principalmente las empresas embotelladoras de agua y los establecimientos dedicados a la fabricación de hielo, que continuarán sujetos al régimen correspondiente debido a las características de su actividad.

La exención no elimina los controles

El beneficio tiene carácter exclusivamente económico. La eliminación temporal de la obligación de pago para los consumos alcanzados no modifica las exigencias de inscripción, registro, monitoreo y fiscalización de las captaciones de agua.

En ese sentido, Aguas Misioneras continuará con las tareas de administración, control y protección del recurso hídrico provincial establecidas por la Ley I–N.º 149.

Los usuarios beneficiados deberán, por lo tanto, mantener actualizada la información correspondiente a sus captaciones y perforaciones y cumplir con las disposiciones de la Unidad Ejecutora de Uso del Agua.

La decisión incorpora así una reducción concreta de costos para pequeños y medianos usuarios productivos y de servicios, pero mantiene el esquema provincial de control sobre la utilización del recurso hídrico.

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Crisis yerbatera: Sand volvió a pedir una ley de emergencia con precio sostén para frenar el colapso del sector

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La crisis de la producción yerbatera en Misiones sumó un nuevo capítulo político e institucional. Tras reunirse con el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM) confirmó que impulsará un proyecto de ley de emergencia provincial para establecer un precio mínimo sostén para la hoja verde, mientras la Iglesia convocará a una mesa de diálogo con productores, tareferos y distintos actores sociales.

El encuentro dejó en evidencia que el conflicto ya excede la discusión por el precio de la materia prima. Para los productores, la caída de los ingresos amenaza la supervivencia de miles de familias rurales y pone en riesgo la economía de los pueblos del interior misionero.

Hugo Sand, referente de APAM, aseguró que la desregulación del mercado tras la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) provocó una transferencia de recursos desde los pequeños productores hacia los grandes compradores. Según afirmó, el sector dejó de percibir alrededor de 200.000 millones de pesos por año, situación que atribuyó a la eliminación del mecanismo que regulaba los precios.

“El mercado de la yerba es imperfecto. Hay una posición dominante de unas pocas empresas que concentran más de la mitad del mercado. Nunca van a competir entre ellas para mejorar el precio al productor; por el contrario, terminan acordando valores más bajos”, sostuvo Sand.

Desde APAM plantean que el mercado, por sí solo, no garantiza una remuneración justa para quienes producen la materia prima. Por eso proponen una legislación provincial que establezca un precio mínimo obligatorio, calculado sobre el costo real de producción, incluyendo gastos laborales, previsionales y un margen razonable de rentabilidad.

Actualmente, explicó Sand, el kilo de hoja verde se paga entre 230 y 280 pesos, mientras que el valor de equilibrio debería ubicarse por encima de 700 pesos si se toma como referencia histórica el equivalente a 50 centavos de dólar. Si el cálculo se actualiza por inflación, el precio superaría los 1.100 pesos por kilo, según las estimaciones de la entidad.

“La diferencia ya no es una discusión de unos pesos más o menos. Estamos frente a un problema humanitario”, advirtió.

La iniciativa que APAM presentará propone que sea el Poder Ejecutivo provincial el que determine periódicamente ese precio sostén mediante estudios técnicos realizados por organismos oficiales, evitando que quede exclusivamente sujeto a la negociación entre industrias y productores.

El dirigente también confirmó que solicitarán formalmente la declaración de la emergencia yerbatera y que continuarán reclamando la recuperación de las herramientas regulatorias del INYM, aunque reconoció que, mientras esa discusión continúa en la Justicia y en el ámbito político nacional, resulta imprescindible que la Provincia intervenga con instrumentos propios.

En ese contexto, Sand valoró el acompañamiento del gobernador Hugo Passalacqua en los planteos judiciales contra la desregulación, aunque pidió avanzar ahora con medidas concretas para proteger a los pequeños productores.

Uno de los principales resultados de la reunión con el obispo Martínez fue el compromiso de avanzar en una mesa institucional de diálogo, que reúna a productores, tareferos, organizaciones sociales, representantes políticos y distintos sectores económicos.

Desde APAM consideran que la Iglesia puede desempeñar un rol clave para construir consensos y visibilizar la dimensión social de la crisis, que ya afecta no solo al sector primario sino también al comercio, el empleo y la actividad económica de numerosas localidades del interior de Misiones.

Sand destacó que la convocatoria realizada por el obispo permitió reunir a representantes de diferentes zonas productivas y fortalecer un mensaje común: la necesidad de construir soluciones colectivas frente a una crisis que amenaza la sustentabilidad de la principal economía regional de la provincia.

El dirigente también vinculó la situación yerbatera con otros debates nacionales sobre la propiedad de la tierra, los recursos naturales y el modelo de desarrollo, al sostener que las políticas actuales favorecen la concentración económica mientras debilitan a la agricultura familiar.

Para APAM, el desafío inmediato pasa por transformar el reclamo sectorial en una política pública que garantice ingresos mínimos para quienes producen la materia prima, evitando un mayor deterioro social en las zonas rurales. Con el respaldo de la Iglesia y el impulso de una futura mesa de diálogo, los productores buscan instalar que la crisis yerbatera dejó de ser exclusivamente económica para convertirse en una cuestión de interés social y humanitario para toda Misiones.

Productores esperando ser recibidos por el Gobernador de Misiones

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Productor que militó por Milei rompe con el Gobierno y expone la fractura libertaria en la chacra misionera

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Hay testimonios que valen más que una encuesta. No porque definan por sí solos un escenario político, sino porque condensan un cambio de clima. El de Néstor Homeniuk, productor bananero de Colonia Polana, pertenece a esa categoría.

No habla un dirigente opositor ni un histórico adversario del Gobierno. Habla alguien que asegura haber recorrido los pueblos de Misiones para convencer a miles de productores de votar por Javier Milei. Un militante libertario de la primera hora que ahora afirma sentirse responsable de haber promovido un proyecto político que, según sostiene, terminó perjudicando precisamente a quienes prometía beneficiar.

Su declaración, realizada en Eldópolis Radio 106.3, tiene un peso simbólico particular porque emerge desde uno de los sectores sociales que más acompañó el discurso libertario en 2023: los pequeños y medianos productores rurales.

“Alguien lo tenía que decir. Y lo tenía que decir un libertario, alguien que se puso la camiseta para que él pueda llegar a presidente con la esperanza de que los agricultores estén mejor, no peor“, resumió.

El lamento llega en un contexto especialmente delicado para la producción primaria de Misiones. La yerba mate atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas tras la eliminación de las herramientas regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Los precios pagados al productor quedaron muy por debajo de los costos de producción, mientras proliferan reclamos, movilizaciones y pedidos de emergencia.

El tabaco también enfrenta dificultades por la caída de rentabilidad, mientras que los productores de frutas y hortalizas denuncian una creciente presión de productos importados, especialmente provenientes de Brasil.

En ese escenario, Homeniuk habla desde su propia experiencia. “Perdí dos cosechas de limón caipiriña y la banana tuve que tirarla. Todo viene de Brasil. Vas a las góndolas y la mayoría son productos brasileños. ¿Cómo vamos a sacar adelante la Argentina así?”, cuestionó.

Su crítica apunta directamente a una de las banderas económicas del Gobierno: la apertura comercial y la desregulación de mercados.

Homeniuk reivindica haber sido uno de quienes más trabajó por la candidatura presidencial de Milei en el interior profundo de Misiones. “Desde el principio al fin”, respondió cuando le preguntaron si había militado toda la campaña.

Describe jornadas que comenzaban antes del amanecer en la chacra y terminaban entrada la noche haciendo proselitismo. “Trabajábamos durante el día. A las seis de la tarde salíamos hasta las diez u once de la noche a hacer campaña y al otro día nos levantábamos a las cinco de la mañana para volver a trabajar.”

Según su reconstrucción, fueron los propios agricultores quienes sostuvieron territorialmente la campaña libertaria en municipios como Jardín América, Colonia Polana, Andresito, San Vicente y Eldorado.

“Nadie mostraba la cara porque tenían miedo. Nosotros nos pusimos la camiseta”.

Esa identificación hace que el desencanto tenga un componente casi personal. “No esperaba esto de este gobierno. Metí la pata y me siento responsable de haber convencido a miles y miles de personas para que lo voten.”

Una crítica que interpela al núcleo libertario

Homeniuk no reniega de las ideas liberales. Incluso aclara que continúa creyendo en “la libertad”, aunque cuestiona la forma en que el Gobierno aplica sus políticas. “Si vamos a ser libertarios, vamos a ser bien libertarios. No esta clase de libertarios que hacen las cosas mal“.

Su principal reproche apunta a que, según su mirada, la administración nacional dejó de representar al trabajador y al pequeño productor.

“Nosotros queríamos un gobierno que gobernara para el trabajador y para el que quiere salir adelante, no para los multimillonarios.”

También critica la respuesta oficial frente a quienes cuestionan la marcha económica. “Hoy todo el que reclama o dice que las cosas no están viniendo bien, para el Presidente son todos kukas”.

Esa frase sintetiza una incomodidad que comienza a escucharse en sectores que acompañaron el cambio político pero hoy sienten que cualquier cuestionamiento es interpretado como una traición.

Las críticas no se limitan a la Casa Rosada. El productor también apuntó contra la dirigencia de La Libertad Avanza en Misiones, especialmente hacia los actuales representantes legislativos.

Afirmó que durante la campaña presidencial muchos de quienes hoy ocupan cargos no participaron del trabajo territorial y que, una vez electos, dejaron de responder los reclamos del sector productivo. Se refiere a Adrián Núñez y Diego Hartfield, con quienes intentó comunicarse sin suerte.

“Antes de la campaña estaban todos; ahora que son diputados nacionales nadie responde”.

Uno de los pasajes más fuertes de la entrevista fue su referencia a la estrategia digital utilizada durante la campaña presidencial. Homeniuk relató que existían grupos organizados de WhatsApp donde se distribuían contenidos políticos y reconoció que muchas publicaciones respondían a una lógica de confrontación y desinformación.

“Trabajábamos incluso haciendo campaña sucia. Hoy me doy cuenta de que fue así”.

Según explicó, desde esos grupos enviaban material hacia Buenos Aires y luego recibían nuevos videos para viralizar entre productores y vecinos. “Mucha gente votó por cómo le hicimos la campaña. Eso es lo que más bronca me da”.

Más allá del caso individual, el testimonio de Homeniuk revela un fenómeno que comienza a observarse en distintos sectores del agro misionero.

Durante la campaña presidencial, buena parte de los pequeños productores depositó expectativas en una economía más estable, menor presión impositiva y mejores condiciones para producir.

Sin embargo, el proceso de desregulación coincidió con una fuerte caída de la rentabilidad en varias economías regionales. La crisis yerbatera, la competencia de productos importados y el deterioro del consumo interno modificaron rápidamente ese humor social.

En política, los cambios de clima suelen comenzar con voces aisladas. Pero cuando esas voces provienen de quienes construyeron electoralmente un proyecto, adquieren otra dimensión.

Homeniuk no habla desde la oposición tradicional. Habla desde la decepción de quien creyó haber encontrado una salida y hoy sostiene que esa apuesta terminó perjudicando al mismo sector que ayudó a llevar al poder.

Su advertencia final resume ese cambio de época. “Así como ayudamos a que ganaran, también les podemos hacer perder. Si no cambian todo esto, los agricultores les vamos a ir en contra”.

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Proyecto Raíces: el INTA impulsa en Misiones la conservación de semillas criollas para fortalecer la soberanía genética

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Mientras el avance de la agricultura industrial y el cambio climático plantean nuevos desafíos para la producción de alimentos, un proyecto impulsado por el INTA busca fortalecer uno de los recursos estratégicos menos visibles del sistema agroalimentario: la diversidad genética de las semillas. En Misiones y Jujuy, más de 1.200 productores participan del Proyecto Raíces, una iniciativa internacional orientada al rescate, conservación y mejoramiento participativo de variedades criollas y nativas, con el objetivo de garantizar que permanezcan en manos de quienes históricamente las preservaron: los agricultores.

La propuesta es financiada por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), con recursos de la Unión Europea y Bélgica, y se desarrolla de manera conjunta en Argentina, Bolivia y Brasil. En el país, las acciones se concentran en Misiones y Jujuy, donde equipos técnicos trabajan junto a las familias productoras para conservar el patrimonio genético local y desarrollar variedades mejor adaptadas a las condiciones ambientales actuales.

La genetista del INTA Misiones, Silvina Fariza, explicó que el proyecto no se limita a preservar semillas ancestrales, sino que incorpora un componente de innovación basado en el mejoramiento genético participativo. La particularidad del modelo es que ese proceso no ocurre exclusivamente en laboratorios o estaciones experimentales, sino directamente en las chacras, con los productores como protagonistas de la selección y evaluación de los materiales.

“El principal objetivo es trabajar sobre la conservación y el rescate de semillas nativas y criollas, pero también avanzar en su mejoramiento genético de manera participativa junto con los agricultores”, señaló Fariza durante una entrevista realizada en la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul.

La investigadora destacó que la mejora genética resulta indispensable para responder a escenarios de mayor variabilidad climática, aunque remarcó que ello no implica perder la identidad de las variedades locales.

“Para hablar de mejoramiento necesitamos variabilidad genética. Y si hay algo que caracteriza a Misiones es justamente esa enorme diversidad. Lo importante es trabajar sobre esa base para seleccionar materiales más adaptados a los cambios climáticos, sin perder la esencia de las variedades criollas”, explicó.

Fariza subrayó que conservar no significa inmovilizar el material genético. Por el contrario, las semillas continúan evolucionando junto con las condiciones ambientales y productivas, pero permanecen bajo el manejo de las familias agricultoras.

En ese sentido, sostuvo que uno de los principales aportes del proyecto es fortalecer la autonomía productiva. “Las semillas permanecen en manos de los agricultores, que durante generaciones fueron los verdaderos mejoradores y seleccionadores. De esta manera no dependen de materiales desarrollados para otras regiones o de tener que comprarlos cada campaña”, indicó.

Según explicó la especialista, muchas de las variedades comerciales disponibles en el mercado fueron desarrolladas para ambientes productivos diferentes y bajo paquetes tecnológicos que no siempre responden a la realidad agroecológica de Misiones. En cambio, las semillas criollas conservan una adaptación construida durante décadas en las condiciones específicas de cada territorio.

Silvina Fariza, genetista del INTA Misiones

En la provincia, el Proyecto Raíces trabaja principalmente con maíces y porotos criollos, mientras que en Jujuy las acciones abarcan cultivos tradicionales como quinua, papas andinas, habas y yuca, entre otros. La selección responde tanto a la importancia cultural de cada especie como a su valor estratégico para la seguridad alimentaria de las comunidades rurales.

El programa fue presentado oficialmente en diciembre del año pasado y actualmente atraviesa una etapa de consolidación territorial. Fariza indicó que ya se completó más del 80% del relevamiento de productores y que el equipo técnico finalizó recientemente una recorrida por distintos puntos de Misiones para incorporar nuevas familias al proyecto.

Paralelamente, comenzó la instalación de más de 17 corredores agroecológicos, considerados uno de los ejes centrales de la iniciativa. Estos espacios buscan generar ambientes favorables para la conservación de la biodiversidad, favoreciendo tanto el mejoramiento genético como la resiliencia de los sistemas productivos frente a eventos climáticos extremos.

“El mejoramiento no puede pensarse aislado del ambiente donde se desarrolla. Por eso uno de los componentes más importantes del proyecto es trabajar dentro de corredores agroecológicos”, explicó la investigadora.

Durante las recorridas también surgieron nuevas demandas por parte de los productores, como la posibilidad de incorporar especies frutales nativas. Sin embargo, Fariza aclaró que ese desafío excede los plazos actuales del programa, ya que se trata de especies perennes cuyos procesos de selección requieren varios años para mostrar resultados.

El trabajo del INTA se complementa además con el fortalecimiento de las tradicionales ferias de intercambio de semillas, espacios que desde hace casi tres décadas funcionan como ámbito de conservación del patrimonio genético y de intercambio de conocimientos entre agricultores.

La investigadora confirmó que el organismo acompaña estas actividades desde mucho antes del inicio del Proyecto Raíces y que este año ya se prepara la 29ª Feria de Intercambio de Semillas, prevista para el próximo 31 de julio en Aristóbulo del Valle.

Como antesala del encuentro, el equipo técnico desarrolla una serie de seminarios virtuales sobre producción, conservación y legislación de semillas, diseñados a partir de las inquietudes planteadas por los propios productores.

Más allá del componente técnico, el Proyecto Raíces representa una estrategia de largo plazo para preservar la biodiversidad agrícola y fortalecer la soberanía genética de las comunidades rurales. En un contexto donde la adaptación al cambio climático adquiere creciente relevancia, conservar la diversidad genética deja de ser únicamente una cuestión patrimonial para transformarse en una herramienta concreta de resiliencia productiva y seguridad alimentaria.

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