PROYECCIONES

Goldman Sachs: Las claves financieras para el 2025

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Goldman Sachs proyecta que 2025 será un año clave para la renta fija, destacando la fortaleza de los bonos y una posible rotación de efectivo hacia estos activos

El mercado financiero se encamina hacia 2025 con dos años de crecimiento en el S&P 500, lo que ha llevado a los inversores a cuestionarse si este rally aún tiene espacio para continuar. En este contexto, el equipo de gestión de activos de Goldman Sachs Group, uno de los conglomerados financieros más importantes a nivel mundial, ha publicado sus proyecciones para la renta fija y variable en 2024.

Goldman Sachs prevé que los bonos seguirán siendo una opción atractiva, al mismo tiempo que sugiere una diversificación en acciones y anticipa un entorno favorable para las fusiones y adquisiciones.

Perspectivas positivas para los bonos

Goldman Sachs espera que los bonos jueguen un papel clave en las carteras de 2025. En su informe, el banco de inversión señala que “un crecimiento económico continuo, junto con una inflación en descenso, permitiría a los bancos centrales seguir recortando tasas, lo que fortalecería el argumento para rotar de efectivo a bonos”. A pesar de que los resultados de las elecciones en Estados Unidos han aumentado la incertidumbre sobre los escenarios económicos, Goldman Sachs Asset Management aún anticipa recortes de tasas por parte de la Reserva Federal a principios de 2025.

El estudio también destaca que los distintos plazos, ritmos y enfoques de las políticas monetarias de los bancos centrales globales podrían beneficiar estrategias ágiles de renta fija en diversas regiones y sectores. Además, resalta que “escenarios de menor crecimiento podrían aumentar el atractivo de activos estables y de alta calidad, como los bonos soberanos y el crédito con grado de inversión”.

Diversificación en acciones

El mercado de valores en 2025 muestra una alta concentración, con las diez mayores acciones de Estados Unidos representando más del 20% del valor total del índice global MSCI. Goldman Sachs Asset Management prevé que los rendimientos del mercado de acciones se diversifiquen en 2025, lo que refuerza la idea de que los inversores deberían expandir su enfoque más allá de las grandes tecnológicas, de Estados Unidos y de las acciones de gran capitalización.

El estudio también recomienda enfocarse en empresas de alta calidad y aquellas con un historial consistente de pago de dividendos, lo cual podría ayudar a los inversores a mitigar la volatilidad y las caídas del mercado, que históricamente han sido más pronunciadas fuera de Estados Unidos. Además, el análisis concluye que “las empresas más pequeñas podrían beneficiarse de los recortes de tasas de interés y estar mejor protegidas ante posibles consecuencias negativas de los aranceles”.

Un entorno favorable para las fusiones y adquisiciones (M&A)

Goldman Sachs Asset Management anticipa que el próximo año será un periodo más normalizado para las adquisiciones de capital privado, lo que posicionaría mejor a la industria para realizar salidas a bolsa y desplegar nuevo capital. El informe señala que “la creación de valor operativo probablemente seguirá siendo el principal motor de los rendimientos”.

Por otro lado, en el ámbito del capital de riesgo y el capital de crecimiento, las empresas privadas permanecen más tiempo sin salir a bolsa y requieren capital adicional para financiar su expansión. En Estados Unidos, el número de unicornios (empresas privadas valoradas en más de 1.000 millones de dólares) ronda las 750. Si estas empresas decidieran salir a bolsa al mismo ritmo de la última década, tomaría aproximadamente 10 años para que todas lo hicieran.

Fuente: Bloomberg

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El FMI estima que, por impacto de la sequía, la Argentina caerá 2,5% en 2023 y crecerá 2,8% en 2024

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que, como consecuencia de la “muy difícil” situación derivada de la sequía, la economía argentina caerá 2.5% en 2023 y se recuperará de manera significativa en un 2,8% en 2024.

Así lo expresó en la presentación de la actualización del informe de perspectivas mundiales, donde aseguró que “la Argentina atravesó una situación muy difícil por la sequía” durante este período y señaló que “se prevé una tasa de inflación para 2023 de 120%”, que requiere la “moderación de la tasa” mensual para alcanzar esa cifra.

Durante una conferencia de prensa, el economista jefe del organismo, Pierre Olivier Gourinchas, quien señaló que la estimación del crecimiento del país para el año próximo es ahora del 2,8%, lo que significa una mejora respecto de la previsión de abril último, cuando el informe de ese momento pronosticó un horizonte de crecimiento del 2% para la Argentina en 2024.

En tanto, para América Latina, el FMI espera que la región crezca 1,9% en 2023, lo que supone una mejora de tres décimas respecto de las últimas proyecciones del organismo publicadas el pasado mes de abril.

En cuanto al contexto global, se prevé que el crecimiento caiga de un 3,5 % estimado en 2022 a un 3 %, tanto en 2023 como en 2024.

“Si bien el pronóstico para 2023 es ligeramente más alto de lo previsto en la edición de abril de 2023 de Perspectivas de la economía mundial (WEO), sigue siendo débil según los estándares históricos”, indicó el Fondo.

La revisión al alza de las perspectivas de crecimiento para la región de América Latina obedece a un crecimiento más fuerte de lo previsto en algunos grandes países como Brasil o México, cuyas economías se han visto impulsadas por el sector agrícola o el sector servicios.

No obstante, este incremento del Producto Interior Bruto (PIB) de América Latina es muy inferior al registrado por la región en 2022, cuando fue del 3,9%.

La reducción entre un año y otro se debe a la reciente moderación del rápido crecimiento registrado en 2022 debido a la reapertura tras la pandemia, así como al descenso de los precios de las materias primas.

De cara a 2024, el FMI estima que la economía latinoamericana crecerá 2,2%, la misma cifra que calculaba el pasado mes de abril.

En esa ocasión, había mejorado el pronóstico para el 2024 en dos décimas.

América Latina será así una de las regiones que menos crezca tanto en 2023 como en 2024 dentro del grupo de las economías de mercados emergentes y en desarrollo.

Sin embargo, a nivel global tendrá un mejor desempeño económico que la Eurozona, cuyo PIB aumentará 0,9% en 2023, o superior al de Estados Unidos, que crecerá un 1,8%.

Por países, se destaca la mejora en las previsiones para Brasil, cuyo crecimiento estimado en 2023 es del 2,1%, muy por encima del 0,9% previsto el pasado mes de abril. Entre otros, este incremento de la cifra se da con arreglo al buen desempeño de su PIB en el primer trimestre del año.

En tanto, México también superará la cifra del 2% y llegará hasta el 2,6% de expansión al cierre de este año, aunque crecerá menos de lo previsto en 2024, quedándose en el 1,5% (una décima menos que en abril). La resiliente demanda de Estados Unidos y el efecto ‘nearshoring’ están potenciando la economía mexicana.

En general, en cuanto a la inflación, “el aumento de las tasas de política del banco central para combatir la inflación continúa lastrando la actividad económica. Se espera que la inflación general mundial caiga del 8,7 % en 2022 al 6,8 % en 2023 y al 5,2 % en 2024, y se prevé que la inflación subyacente (básica) disminuya de forma más gradual, y las previsiones de inflación en 2024 se han revisado al alza”, consideraron en el FMI.

En consecuencia, en “la mayoría de las economías, la prioridad sigue siendo lograr una desinflación sostenida y al mismo tiempo garantizar la estabilidad financiera. Por lo tanto, los bancos centrales deben seguir centrándose en restaurar la estabilidad de precios y fortalecer la supervisión financiera y el control de riesgos”, concluyó el Fondo.

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Subir la vara y apuntar al techo: Misiones y el desafío del próximo bienio

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La economía misionera atravesó un 2020 de fenomenal crecimiento y un 2021 de consolidación en la mayor parte de los indicadores económicos que relevamos mensualmente. Esto, se suma a un proceso de crecimiento global que la provincia ya experimentaba en 2019, con limitaciones propias de la macro de ese momento, que hoy también las tiene. Sin embargo, entre las provincias del país, Misiones es una de las que está mejor parada para subir la vara respecto al 2020 y apuntar a volver a alcanzar los techos históricos logrados años atrás, previo al derrumbe nacional del 2018.

Allí radica el principal desafío misionero no solo para el 2022, sino para los próximos, por lo menos, dos años.

En términos regionales, ya quedó más que claro que Misiones se posiciona de manera indiscutible como líder en el NEA, particularmente por el impacto del empleo. En esta provincia se observa la mayor proporción de trabajadores registrados en el sector privado de toda la región, con 80 cada 1.000 habitantes, sacándole varias cabezas de ventaja al resto (la más cercana, es Corrientes, con 68), y siendo segunda a nivel Norte Grande, solo por debajo de Tucumán (96 cada 1.000).

Pero, además, Misiones creó más puestos de trabajo privados formales que todo el resto del NEA en su conjunto desde el inicio de la pandemia a la actualidad, y también, más que todo el conjunto del NOA (región donde el saldo final sigue siendo negativo).

Si bien el trabajo informal sigue siendo alto y atraviesa un momento bastante más delicado, el hecho de crear empleo formal es el indicador más preciso no solo de un buen andar de la economía local, sino también de expectativas, por un lado, y de respuestas del propio sector privado que apuesta a seguir desarrollándose en la provincia. Sin un Estado que garantice el cumplimiento efectivo de los derechos de la ciudadanía, no hay desarrollo posible. Pero sin un sector privado activo, tampoco.

La economía misionera cierra el año 2021 con un alza estimada entre el 13% y 15%, por encima de las estimaciones de crecimiento nacional. Pero lo verdaderamente relevante de este dato es que el crecimiento se da sobre un año que también había sido positivo: el 2020, con pandemia de por media, había cerrado con datos positivos para la provincia. Por ende, no hay un pleno efecto rebote.

¿Hay puntos flacos en este crecimiento? Naturalmente los hay. La construcción no tuvo un buen segundo semestre, pero aún así se mantiene por encima de los valores del 2020; el mercado automotor sufrió a la par que el resto de las provincias por escasez de unidades a la venta pese a existir alta demanda; y la inflación continúa pegando duro.

Aún con eso, en el 2021 los salarios públicos tuvieron una alta recomposición, y los privados también transitaron caminos de recuperación, aunque en menor nivel. De la mano de ello, las ventas del comercio minorista registraron importantes alzas en términos reales, ayudados en gran parte por la efectividad que tuvieron los programas Ahora, claves para el sostenimiento (primero) y la expansión del consumo local.

¿En qué se sustenta este proceso? La política no es ajena y, de hecho, nunca lo es. El fuerte provincialismo, desde el punto de vista no solo de gestión sino también ideológico, marcó un camino. Con defensores y con detractores, gustando más o gustando menos, la Renovación marcó una impronta donde el “Misiones primero” primó en todas las mesas de trabajo que tuvo con el Gobierno nacional. Aún sosteniendo una alianza (algo más laxa) con el Gobierno nacional, la administración Herrera Aguad se plantó.

Esta actitud tuvo resultados concretos: la incorporación de más recursos para Misiones en el presupuesto y la habilitación a un nuevo debate por la zona aduanera con muestra de ello, pero no logró hacerse carne por la votación negativa en Diputados. Por ende, el camino político volvió a abrirse para poder lograr estos mismos hitos ya a niveles directos Nación-Provincia.

¿Es hora que la Nación “recompense” a Misiones? Lo venimos diciendo hace tiempo, y la respuesta es un enorme SI. La provincia no solo está siendo (hace décadas) perjudicada en el esquema de reparto de recursos automáticos, sino también en el no automático, ese donde la decisión política prima por encima de los demás factores, y que en 2021 cae 16% en términos reales frente al 2020 (fuerte descenso en las transferencias corrientes y cierta recuperación en las de capital).

Agenda ambiental, cuidado de la biodiversidad, competencia fronteriza, conducta fiscal, son algunos de los puntos donde la provincia requiere de esta suerte de recompensa nacional.

Por ello, la política cobra una nueva fuerza, y Misiones picó en punta con el armado del nuevo bloque federal, que se suma a la fuerza (aún leve y con volatilidades) del Consejo Regional del Norte Grande.

En este marco, la agenda fiscal también es relevante. La firma del Consenso Fiscal 2022 no debería traer consigo grandes modificaciones en los esquemas tributarios provinciales, pero sí dar algo de previsibilidad. Pero por detrás de ello, cobra importancia los modelos fiscales que aplican las provincias. El debate “baja presión” o “alta presión” es vacío si no consideran las particularidades de cada provincia.

Todo esquema fiscal que tienda a aliviar el peso del pago de impuestos a la ciudadanía es bien recibido, pero no todo da lo mismo, principalmente si las reformas a aplicar se orientan a desfinanciar a las provincias.

Un aspecto clave para evaluar esto es el análisis del gasto de las provincias. Si tiene alta presión tributaria, pero no logra dar respuesta a las demandas más básicas (salarios, servicios públicos e infraestructura, entre otros) entonces sí hay que cuestionar el peso tributario. Pero si una provincia genera una fuerte base recaudatoria y con ello responde a esas demandas, como pudo hacerlo Misiones en este 2021, entonces la discusión es otra.

Misiones dio ejemplo de ello: al cierre del primer semestre del 2021, la provincia hizo crecer el gasto a la par de los ingresos para poder justamente dar respuestas a aquellos puntos que lo requerían, una conducta muy distinta a otras provincias (la mayoría) que tuvieron alzas de ingresos muy importantes, pero contrajeron el gasto para poder hacerse de resultados fiscales abultados, sin dar solución a las demandas que tenían (principalmente, la salarial).

Reconociendo que aún existen, como ya se mencionó, muchas falencias y que se está lejos de llegar al escenario ideal, se debe reconocer que Misiones avanza en buen camino y se posiciona como una provincia con un claro rumbo. Se requieren mejoras, como también se necesitan, necesariamente, respuestas nacionales. Se debe continuar trabajando en poder ampliar aún más la inversión pública, en mejorar la calidad y la cobertura de los servicios, en seguir consolidando un camino de recuperación plena del consumo, entre otras varias cosas.

Pero las deudas pendientes no dejen tapar los logros alcanzados. Insistimos en el hecho de que, dentro del NEA, Misiones tomó un liderazgo indiscutido, aunque nos pese a los chaqueños o aunque lo renieguen los hermanos correntinos. En el Norte Grande, conforma junto a Salta y Tucumán un eje productivo, turístico e industrial de vital importancia no solo regional sino también nacional.

Haber tenido buenos años 2020 y 2021 obligan a Misiones a subir la vara, a ponerse como nuevos objetivos romper los techos históricos en cada uno de los indicadores económicos que se relevan, y a lograr dar solución a todos los aspectos que aún están pendientes. La base para lograr eso, ya está hecha. El combustible para acelerar, será sin dudas el apoyo nacional (y la estabilidad macro).

Que sea un 2022 de éxitos. Feliz año para todos.

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Borrador del Presupuesto no incluye previsión sobre el tipo de cambio

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En un texto que incluye los lineamientos generales del proyecto que ingresará al Congreso en septiembre, el ministro Dujovne evitó hacer proyecciones sobre el valor promedio del dólar, tal como se hizo hasta el presupuesto vigente para este año. En cambio, se enfatizó que el valor lo establecerá “el mercado”. Crecimiento del 2% e inflación de 17%, entre otros datos.
Uno de los datos más curiosos del adelanto de previsiones para la economía del próximo año que el Gobierno incluirá en el proyecto de presupuesto es la ausencia de una estimación de un precio promedio del dólar, lo que es habitual en el texto que llega al Congreso.
Según esgrimió Nicolás Dujovne en el texto que trascendió este miércoles y que fue llevado el martes al Parlamento, el precio del dólar se determinará “libremente en el mercado”.
“El tipo de cambio se determina libremente en el mercado, con intervenciones ocasionales por parte de la autoridad monetaria, para suavizar cualquier comportamiento disruptivo”, escribió Dujovne en el informe que se discutirá desde mediados de septiembre.
Un informe similar se había dado a conocer previo al envío del proyecto de presupuesto de 2018, el año pasado. Pero a diferencia del más reciente, aquel incluía una previsión de un dólar promedio en $19, lo cual ya hace un tiempo perdió vigencia, con un tipo de cambio volatil que estuvo hace unos días muy cerca de los $30 en el mercado minorista.
Si bien la flotación libre del dólar fue una exigencia del FMI, la ausencia de una proyección del dólar desnuda, en principio, la falta de certeza que hay en el Palacio de Hacienda sobre cuál será el valor de equilibrio para este año. Tal vez ese pronóstico llegue con el texto definitivo del proyecto de presupuesto que el Ejecutivo enviará en septiembre al Congreso.
Otros datos
De acuerdo al avance del presupuesto, para 2019 “se proyecta un crecimiento del PBI de alrededor de 2%”. Según el informe, “esperamos que la expansión de la economía sea liderada por las exportaciones (10,7%) -impulsadas en buena medida por la reversión de la sequía- y un mayor crecimiento de los socios comerciales”, dijeron y agregaron: “Se proyecta que un crecimiento de 5,9% de la inversión y de 1% del consumo privado. Esta dinámica será parcialmente compensada por el mayor aumento de las importaciones (+7%), principalmente como respuesta a la necesidad de incorporar bienes de capital. Asimismo, se proyecta una contracción del consumo público (-3,7%), en línea con el cumplimiento de las metas fiscales para el año”. Para este año, se estima un alza de alrededor de 1%”.
Por otro lado, espera que el año que viene la inflación esté en torno al 17% en consonancia con las nuevas metas acordadas con el FMI. “La meta de inflación para 2018 es de 27%, en línea con las expectativas actuales del mercado, de 17% para 2019, y 13% y 9% para los siguientes 2 años”, indicaron en el Avance enviado al Congreso.

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