Proyecto Yaguareté

La ONU distingue a Misiones por un seguro pionero que protege al yaguareté y acompaña a los productores rurales

Compartí esta noticia !

El gobernador Hugo Passalacqua recibió, en la Sala de Situación, el diploma que acredita el reconocimiento otorgado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a Misiones por la implementación del Seguro de Protección al Yaguareté, una herramienta pionera a nivel mundial que busca fortalecer la convivencia entre la producción agropecuaria y la conservación de una de las especies emblemáticas de la selva misionera.

La distinción internacional ubicó a la provincia en el puesto 16 de una competencia global vinculada a iniciativas de sostenibilidad y biodiversidad, en la que participaron más de 200 proyectos de distintos países. El reconocimiento forma parte de los UN 2.0 Awards, que son destaca el trabajo a equipos e iniciativas del sistema de las Naciones Unidas que están logrando resultados sobresalientes a través de nuevas formas de trabajo y nuevas soluciones.

En tanto, Passalacqua felicitó a los responsables del proyecto y destacó el carácter innovador de la iniciativa. “Compatibiliza el proceso civilizatorio con la protección de la biodiversidad, sobre todo de manera inteligente y creativa”, afirmó.

Participaron de la actividad el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori; el ministro de Ecología, Martín Recamán; la directora general administrativa del Ministerio del Agro, Emilce Errubidarte; el biólogo Guido Solowinski y referentes de las distintas instituciones involucradas en el proyecto.

Un reconocimiento internacional para una experiencia pionera

El ministro de Ecología, Martín Recamán, comentó que el seguro nació para dar respuesta a una problemática concreta del territorio misionero: la convivencia entre la producción y la conservación de la fauna silvestre. “Este seguro atiende una problemática vinculada con la convivencia entre nuestra biodiversidad y el productor. Muchas veces los grandes felinos atacan la producción y el ganado, y era necesario encontrar herramientas que permitieran conservar y producir al mismo tiempo”, explicó.

“Nuestra realidad es la del pequeño productor y la de una provincia con mucha ruralidad. En un territorio relativamente pequeño tenemos una enorme superficie de conservación y producción en el medio. Tenemos que buscar herramientas que hagan posible esa convivencia y permitan seguir conservando, pero también seguir produciendo”, aclaró.

Recamán también puso en valor el carácter innovador del programa y el interés que despertó más allá de las fronteras provinciales. “Es un proyecto que nace de una problemática de Misiones y busca dar respuesta a un conflicto concreto entre la biodiversidad y el productor. No había antecedentes de una herramienta como esta y hoy ya genera consultas de otros países y de distintas provincias que quieren conocerla y tomarla como modelo”, señaló.

Por su parte, la directora general administrativa del Ministerio del Agro, Emilce Errubidarte, destacó el alcance de la distinción recibida por la provincia. “Es una mención honorífica, única en biodiversidad, entre más de 200 proyectos. Es uno de los pocos reconocimientos de este tipo para iniciativas de América Latina y de Argentina”, recalcó.

“Este reconocimiento se transformó en una vidriera para el proyecto. Generó visibilidad y hoy existen otros países interesados en conocer y replicar modelos similares”, sostuvo.

En el mismo sentido, el biólogo y miembro del plantel técnico del Ministerio del Agro, Guido Solowinski, explicó que el seguro constituye una herramienta complementaria dentro de la Ley de Protección de Grandes Felinos y destacó que, luego de un año y medio de implementación, se consolidó como una política pública orientada a fortalecer la conservación de la biodiversidad y el acompañamiento a los productores rurales.

Una política que combina conservación y desarrollo

El Seguro de Protección al Yaguareté fue lanzado en 2025 como una prueba piloto en Comandante Andresito y se convirtió en la primera herramienta del mundo diseñada específicamente para compensar económicamente a productores afectados por ataques verificados de yaguaretés al ganado.

Además de las compensaciones, el programa contempla asistencia técnica, capacitaciones y medidas preventivas destinadas a reducir los conflictos entre la actividad productiva y la fauna nativa.

A un año de su puesta en marcha, la iniciativa se expandió a Puerto Iguazú, Puerto Esperanza, Puerto Libertad y Wanda, incorporando nuevos protocolos de intervención y fortaleciendo las acciones preventivas en una de las zonas con mayor biodiversidad de la provincia. Según estimaciones oficiales, la ampliación del programa permitirá extender la protección a más de 100 mil personas, consolidando una estrategia que busca preservar el patrimonio natural de Misiones sin descuidar el desarrollo de las comunidades rurales. La iniciativa es impulsada por el Gobierno de Misiones, Río Uruguay Seguros (RUS), Aves Argentinas y el Proyecto Yaguareté (CeIBA-CONICET).

Desde el Ministerio del Agro señalaron que el reconocimiento otorgado por la ONU posiciona a la provincia como referente internacional en materia de conservación y pone en valor una política pública construida a partir de las particularidades del territorio misionero, donde la protección de la biodiversidad y la producción forman parte de una misma estrategia de desarrollo.

Compartí esta noticia !

Kantu: un nuevo yaguareté registrado en la región del Alto Iguazú y el décimo para la Reserva La Morita

Compartí esta noticia !

Un nuevo yaguareté fue registrado en la región del Alto Iguazú y el décimo para la Reserva La Morita.

Lo más significativo de este registro es que se trata de un ejemplar, muy probablemente una hembra, que no había sido avistado antes en Argentina ni en Brasil. Sus primeras imágenes fueron capturadas por nuestras cámaras trampa el pasado 3 de junio a las 16.30 hs.

¿Por qué Kantu? Kantu proviene del quechua y es una flor sagrada originaria de los Andes de Perú y Bolivia, que simboliza la unión con la naturaleza, el respeto por el mundo natural y sus ciclos. Un nombre que elegimos desde Bayka y un significado poderoso para el felino más grande de América y su resiliencia contra la extinción.

Agradecemos a @proyectoyaguarete por su colaboración en la identificación. Compartir los datos de nuestras campañas de monitoreo con los equipos científicos que lideran la protección de esta especie es una de las formas más concretas que podemos aportar para su conservación.

La aparición de Kantu no es casualidad: es el resultado directo de proteger corredores biológicos y mantener ecosistemas vivos. Diez yaguaretés registrados en La Morita, y los dos últimos con menos de un mes de diferencia entre sí. Cada uno, una señal de que proteger el Bosque Atlántico tiene sentido.

Compartí esta noticia !

Con más de 250 cámaras, activan un nuevo monitoreo del yaguareté en el Corredor Verde

Compartí esta noticia !

Una estrategia científica que impacta en la agenda ambiental y territorial. Con más de 250 cámaras, monitorean al yaguareté en Misiones: la población se estabiliza pero surgen alertas sobre su futuro.

Con más de 250 cámaras trampa desplegadas en el norte de Misiones y el Parque Nacional de Brasil, la ONG Proyecto Yaguareté puso en marcha en 2026 un nuevo esquema de monitoreo sobre la principal especie emblema de la selva paranaense. El operativo, que abarca más de 500 mil hectáreas y se realiza de manera sostenida desde hace más de dos décadas, busca medir la evolución de la población en un momento donde los datos muestran una señal ambigua: estabilidad con leve tendencia a la baja. ¿Se trata de un freno en la recuperación o del inicio de un nuevo retroceso?

La iniciativa, articulada con investigadores del Conicet y equipos brasileños, introduce además una novedad operativa: un seguimiento a lo largo de todo el año, que se complementará con el relevamiento intensivo previsto para la segunda mitad de 2026.

La investigadora asistente del Conicet en el Instituto de Biología Subtropical Nodo Iguazú, Paula Cruz, explicó en LT17 Radio Provincia los detalles sobre el monitoreo binacional con más de 250 cámaras trampa a lo largo del Corredor Verde, iniciado por la ONG Proyecto Yaguareté. 

Monitoreo científico y decisiones de política pública

El estudio, coordinado desde el Instituto de Biología Subtropical Nodo Iguazú, se inscribe en un esquema de monitoreo bienal que permite estimar la cantidad de individuos y, sobre todo, observar la tendencia poblacional del yaguareté en la región.

Cruz detalló que este año la propuesta es diferente a las anteriores. “Buscamos realizar un monitoreo a lo largo de todo el año, es un trabajo más concentrado, unos tres meses, que lo vamos a iniciar a partir de la segunda mitad del año”, precisó. El censo se realiza cada dos años y se convirtió en uno de los seguimientos de grandes felinos más prolongados del mundo, con más de dos décadas de historia.

El último relevamiento, realizado en 2024, estimó una media de 84 individuos, con un rango que va de 64 a 110 ejemplares en todo el Corredor Verde. La cifra marca una mejora respecto de los inicios del programa, cuando la población rondaba los 40 ejemplares, pero aún se mantiene lejos del umbral considerado sostenible, que se ubica en torno a los 250 individuos.

El método combina cámaras trampa y modelos matemáticos. Cada ejemplar se identifica por su patrón único de manchas, lo que permite construir una base de datos precisa sin intervención directa sobre los animales. Esta información no solo describe la población: define el insumo central para diseñar políticas de conservación.

Una población que creció, pero no despega

El seguimiento de más de veinte años muestra una curva clara: crecimiento sostenido hasta aproximadamente 2018 y, desde entonces, una estabilización en torno a los 80 o 90 individuos. En los últimos relevamientos aparece una leve caída en el valor medio, aunque todavía dentro de márgenes estadísticos superpuestos.

Sobre el objetivo del relevamiento, Cruz fue clara. “Queremos entender cómo está la población de yaguaretés de nuestra región”, afirmó. Gracias a las cámaras trampa, los científicos pueden estimar la cantidad de individuos y analizar la tendencia de la población, si aumenta, disminuye o se mantiene estable.

Ese dato, en términos políticos, introduce una señal de alerta. La recuperación lograda no logra consolidarse en una fase de expansión sostenida. Y eso ocurre en un territorio que, aun con áreas protegidas y bosque continuo, ya muestra límites para sostener el crecimiento de la especie.

A pesar de la mejora, la investigadora advirtió que la situación sigue siendo delicada. “Estamos mejor que hace 20 años, pero sigue siendo una población crítica”, afirmó. Para que la población esté bien y no necesite acciones de conservación adicionales, se estima que debería haber unos 250 individuos.

El yaguareté necesita grandes extensiones para sobrevivir. La fragmentación del hábitat y la presión sobre el territorio empiezan a tensionar esa dinámica.

Conflicto humano y límite territorial

El principal factor de riesgo identificado no es biológico sino social: el conflicto con actividades humanas. A medida que los animales amplían su rango de movimiento fuera de áreas protegidas, aumenta la interacción con zonas productivas y rurales.

En ese contexto, la depredación de animales domésticos genera tensiones directas con productores, que en algunos casos derivan en la eliminación de ejemplares. Este fenómeno aparece como una de las amenazas más concretas para la especie en la región.

La situación expone un punto sensible para la política ambiental: la conservación deja de ser un problema exclusivamente ecológico y pasa a ser un tema de ordenamiento territorial, convivencia productiva y gestión del conflicto.

Un sistema en vigilancia permanente

El despliegue de más de 250 cámaras en una superficie de más de 500 mil hectáreas configura uno de los sistemas de monitoreo más extensos de la región. Además, el trabajo conjunto con equipos de Brasil refuerza el carácter transfronterizo del problema.

La continuidad del programa —con relevamientos cada dos años— apunta a reducir la incertidumbre sobre la tendencia poblacional. En este escenario, el nuevo monitoreo anual busca anticipar movimientos y detectar cambios antes de que se consoliden.

La clave estará en lo que muestren los próximos datos. Si la población logra retomar una senda de crecimiento o si la estabilización deriva en retroceso. En ese margen se juega no solo el futuro del yaguareté, sino también la capacidad de sostener políticas ambientales en un territorio donde la presión productiva y la conservación conviven en tensión.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin