El puerto de Posadas multiplica por cuatro el movimiento de contenedores en tres años
En apenas tres años, el Puerto de Posadas dejó de ser una promesa para convertirse en un activo estratégico de la economía misionera. Entre 2023 y 2025, el volumen de contenedores movilizados por vía fluvial se multiplicó por cuatro, en un proceso que combina inversión, aprendizaje operativo y una creciente confianza del sector productivo regional.
El dato no es menor: en una provincia históricamente condicionada por los costos logísticos, la consolidación de una salida fluvial regular empieza a modificar ecuaciones económicas que durante décadas parecían inalterables.
El año 2023 marcó el punto de partida operativo del puerto, con 500 contenedores movilizados. Fue una etapa de prueba, con pocos viajes y una operatoria en construcción, pero con un objetivo claro: demostrar que el río Paraná podía volver a ser una vía eficiente para las exportaciones misioneras.
Ese primer volumen permitió validar procesos, ajustar tiempos y comenzar a generar previsibilidad, un factor clave para cualquier operador logístico.
En 2024 llegó el primer salto significativo. El movimiento trepó a 1.650 contenedores, más del triple que el año anterior. El crecimiento se dio, además, en un contexto de menor capacidad de bodega por viaje, lo que obligó a aumentar la cantidad de salidas y a profesionalizar la coordinación logística.
Este cambio fue decisivo: el puerto pasó de una lógica ocasional a un esquema de frecuencia operativa, una condición indispensable para que las empresas incorporen la vía fluvial de manera estable en sus cadenas de exportación.
2025: adaptación, eficiencia y récord
El año 2025 terminó de consolidar el cambio de escala. A pesar de una fuerte sequía entre agosto y octubre, que impactó en la navegabilidad del río, el puerto logró sostener el ritmo operativo y alcanzar 2.000 contenedores de 40 pies movilizados. El depósito fiscal fue una herramienta clave para dar el salto cuantitativo.
Las cargas también muestran un salto cualitativo. Los contenedores de pellets transportaron entre 20 y 22 toneladas, mientras que las exportaciones de té y madera alcanzaron 27 toneladas por unidad, optimizando el uso de bodega y mejorando la eficiencia por viaje.
A noviembre de 2025, la operatoria fluvial exhibe una regularidad que hasta hace poco parecía lejana: viajes programados, volúmenes constantes y una estructura técnica capaz de absorber contingencias climáticas sin frenar la actividad.
El crecimiento del Puerto de Posadas no se explica solo por el aumento de contenedores. Detrás de los números hay una transformación más profunda: diversificación de la canasta exportadora, ampliación de mercados internacionales y reducción de costos logísticos para sectores clave como la forestoindustria y el complejo tealero.
En un contexto nacional marcado por la volatilidad macroeconómica y la necesidad de ganar competitividad externa, la experiencia del puerto aporta una señal concreta: cuando la infraestructura se vuelve confiable, el sector privado responde.
La logística fluvial dejó de ser un experimento para convertirse en una herramienta de desarrollo, con impacto directo en la competitividad de Misiones y en su integración a los flujos globales de comercio.



