Pymes industriales

Cientos de empresarios se acercaron al INTI a expresar su apoyo

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La crisis del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) escaló esta semana con una convocatoria realizada en el Parque Tecnológico Miguelete, en San Martín, impulsada por mandos medios del organismo y acompañada por referentes empresarios, industriales, técnicos y académicos. El encuentro se produjo después de la eliminación de alrededor de 1.000 servicios técnicos que el instituto brindaba a la industria y a la comunidad, el cierre del Servicio Argentino de Calibración y la supresión del Sistema de Metrología Legal.

A ese escenario se suma la advertencia por más de 700 posibles despidos en la planta del organismo. Desde el inicio de la actual gestión nacional, el INTI ya habría perdido cerca del 30% de su personal, entre retiros voluntarios, no renovación de contratos y otras bajas, un recorte que, según alertaron los participantes, podría volver prácticamente inviable el funcionamiento de la institución.

La actividad estuvo atravesada por un clima de tensión. Según denunciaron los organizadores, las autoridades intentaron impedir el desarrollo del encuentro: primero, rodeando el auditorio con gendarmes; luego, bloqueando el ingreso al predio. Sin embargo, la magnitud de la convocatoria obligó a permitir la realización de la jornada en la puerta del organismo.

Uno de los ejes del debate fue el rol estratégico del INTI en la competitividad industrial. Marco Meloni, vicepresidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), sostuvo que los países que logran crecer con movilidad social “están totalmente apoyados en el desarrollo tecnológico e industrial”, y que ese proceso requiere educación y centros técnicos “como el INTI, multiplicados por todo el país”.

En la misma línea, Luciano Galfione, presidente de Fundación ProTejer, advirtió que una matriz industrial diversificada y federal necesita organismos capaces de certificar productos, validar procesos y dar garantías para acceder a mercados internacionales. “Sin el INTI no hay industria y sin industria no hay Nación”, afirmó.

Galfione puso como ejemplo la suspensión de ensayos vinculados a fibras de camélidos, una decisión que, según explicó, impide exportar productos que dependen de esas certificaciones. También cuestionó el argumento oficial de reemplazar capacidades públicas por laboratorios privados. “Me hablan de competitividad y me hacen mandar los ensayos a un laboratorio más caro; en muchos casos, esos laboratorios ni siquiera existen en la Argentina”, señaló.

Fernanda Mettini, directora técnica de El Balancero SRL, amplió el impacto del recorte: “Sin el INTI no sólo no hay industria; tampoco hay comercio, seguridad ni salud”. La empresaria alertó especialmente por la disolución del área de Metrología Legal, encargada de ensayos y controles sobre instrumentos de medición como balanzas, etilómetros y cinemómetros, utilizados en sectores sensibles de la vida económica y social.

El reclamo también incorporó testimonios de empresas que utilizaron al INTI como plataforma de desarrollo productivo. Juan Cruz López Hamdan, fundador y CEO de Cultura Cárnica & Cultura Smash y director de Agroganadera Los Juanes, relató que el organismo fue clave para transformar producción ganadera en alimentos con valor agregado y estándares internacionales.

“Me acerqué al INTI sin tener idea del sector industrial. Sus especialistas me ayudaron a desarrollar un producto desde cero, con estándares internacionales para Estados Unidos y Europa, y a montar nuestra primera planta”, explicó. Según planteó, la continuidad del instituto es decisiva para terminar un nuevo producto cárnico con destino exportador.

Aldo Lo Russo, CEO de la metalúrgica Baigorria, fue más directo en su diagnóstico: “Hoy nos encontramos con una política industrial inexistente”. Para el empresario, evitar que el entramado productivo quede reducido a “ruinas” exige reconstruir un pacto entre empresas, trabajadores, instituciones técnicas y el Estado.

El economista Paul Segal, profesor del IAE Business School y especialista en desarrollo internacional y economías emergentes, aportó una mirada estructural. Subrayó que el INTI cumple una función clave para que las empresas puedan exportar, al asesorarlas en el cumplimiento de estándares internacionales de seguridad y calidad.

Segal remarcó que el desarrollo productivo exitoso rara vez surge de empresas aisladas. “El sector privado es central: invierte, produce y exporta. Pero las empresas no operan en el vacío. Necesitan capacidades, reglas e instituciones que les permitan invertir, innovar y competir”, sostuvo. Para el académico, la inversión pública en ciencia, técnica y tecnología no es un accesorio: forma parte de las condiciones necesarias para que la industria pueda desarrollarse.

El conflicto por el INTI expone, así, una discusión de fondo sobre el modelo productivo argentino. Para los sectores empresarios y técnicos que participaron del encuentro, el ajuste sobre el organismo no sólo implica una reducción administrativa: compromete servicios críticos para exportar, certificar, medir, controlar calidad, agregar valor y sostener capacidades industriales en todo el país.

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El giro estratégico de Lory Máquinas, de vender cosechadoras a ofrecer “soluciones” integrales

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Una pyme de Misiones redefine su negocio y apuesta a exportar “soluciones”. El giro estratégico de Lory Máquinas, de vender cosechadoras a ofrecer sistemas integrales. La empresa busca escalar en mercados internacionales con foco en África y Estados Unidos

En un contexto donde la industria nacional busca sostener competitividad y abrir mercados, una empresa metalmecánica de Misiones ensaya un cambio de enfoque que trasciende lo productivo: Lory Máquinas dejó de pensarse como fabricante de equipos para posicionarse como proveedora de soluciones integrales. El giro, explicitado por su gerente, Jorge Lory en una entrevista en LT17 Radio Provincia, no es solo discursivo. Se apoya en experiencias concretas de exportación y en una estrategia de inserción internacional que vuelve a poner en agenda una pregunta estructural: ¿pueden las pymes industriales del interior escalar sin cambiar el modelo de negocio?

El punto de inflexión aparece con claridad en una operación reciente. En 2025, la empresa vendió una máquina a Carolina del Sur, en Estados Unidos, y participó directamente en su montaje y puesta en funcionamiento. Allí, según describió Lory, se produjo un cambio de lectura: el producto dejó de ser una cosechadora para convertirse en una plataforma que integra múltiples funciones —cosecha, poda, fertilización, fumigación— y resuelve problemas operativos en origen.

Ese desplazamiento conceptual, de máquina a solución, redefine la lógica comercial y también el posicionamiento en mercados externos.

De Oberá al mundo: una estrategia que madura con los años

El intento de internacionalización no es nuevo. La empresa tuvo un primer contacto con el mercado africano en el año 2018, cuando colocó una máquina en Kenia. Allí detectó un diferencial estructural: mientras Misiones cuenta con unas 35.000 hectáreas de té, ese país africano supera las 260.000. La escala, sumada a un problema proyectado de escasez de mano de obra, configuró una oportunidad.

Sin embargo, en aquel momento la empresa no tenía capacidad operativa ni tecnológica para sostener esa expansión. El proyecto quedó en pausa.

Hoy el escenario es distinto. Tras años de acumulación de experiencia, capacitación y desarrollo, Lory Máquinas retoma esa agenda con un enfoque más sofisticado: diseñar equipos adaptables, optimizar logística —como el envío de múltiples unidades en un mismo contenedor— y acompañar la implementación en destino.

El dato no es menor. Implica pasar de una lógica de exportación puntual a una estrategia de inserción sostenida, con transferencia de conocimiento incluida.

Capital humano: el cuello de botella de la expansión

El crecimiento proyectado expone, al mismo tiempo, una limitación estructural. La empresa cuenta con entre 15 y 16 trabajadores y ya ocupa la totalidad de su capacidad instalada, en un predio de 2.000 metros cuadrados.

El problema no es solo de infraestructura. Es, sobre todo, de mano de obra calificada.

Lory lo plantea sin rodeos: la principal restricción para escalar no está en la inversión en maquinaria o en la ampliación edilicia, sino en la disponibilidad de trabajadores formados para el sector metalmecánico. La respuesta empresarial apunta a un esquema de vinculación directa con escuelas técnicas, a través de pasantías y formación en planta.

Ese modelo cumple una doble función. Por un lado, abastece de recursos humanos a la empresa. Por otro, genera un circuito de formación práctica que reduce tiempos de adaptación y fortalece capacidades locales.

En términos productivos, la ecuación es clara: sin capital humano, no hay expansión posible, incluso con demanda externa en crecimiento.

Exportaciones y mercados: oportunidades y límites

La empresa ya concretó exportaciones a destinos diversos como Ecuador, Brasil, África y Estados Unidos. En paralelo, registra consultas desde países de la región, especialmente Brasil y Paraguay.

El interés externo se apoya en un diferencial tecnológico específico: la capacidad de integrar múltiples funciones en una sola máquina, reduciendo costos operativos y dependencia de mano de obra. En mercados donde esa variable comienza a escasear, el valor agregado se vuelve decisivo.

Sin embargo, el propio Lory reconoce que, más allá de las consultas, los negocios concretos aún son limitados. La expansión internacional se encuentra en una fase de transición entre la exploración y la consolidación.

En ese punto, la estrategia empresarial se cruza con condiciones macro: tipo de cambio, costos logísticos y financiamiento inciden directamente en la posibilidad de escalar exportaciones desde el interior del país.

Una empresa familiar frente al desafío de escalar

El recorrido de Lory Máquinas también expone una dimensión menos visible, pero clave en la industria argentina: la continuidad generacional. La empresa atraviesa su tercera generación, con un fundador aún activo, un gerente que consolidó el negocio y un hijo ingeniero que incorpora herramientas de diseño y planificación más avanzadas.

Ese cruce de saberes —experiencia, gestión e innovación— permite sostener la competitividad en un sector donde la adaptación tecnológica es permanente.

Pero también plantea un desafío: cómo transformar una estructura familiar en una organización con capacidad de escalar sin perder flexibilidad ni identidad productiva.

Un movimiento en construcción

El giro hacia la venta de soluciones no garantiza resultados inmediatos, pero redefine el horizonte estratégico. La empresa ya no compite solo por precio o por volumen, sino por capacidad de resolver problemas complejos en contextos productivos diversos.

En las próximas etapas, la clave estará en convertir las consultas en contratos, ampliar la capacidad productiva y sostener la formación de mano de obra. También será determinante cómo evoluciona la demanda en mercados como Brasil o África, donde la mecanización aparece como una necesidad creciente.

El movimiento ya empezó. Resta ver si logra consolidarse como un modelo replicable para otras pymes industriales o si queda limitado a casos puntuales en un entorno todavía inestable.

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Industria maderera en alerta: caída interna, costos en alza y exportaciones como único salvavidas

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La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) trazó un balance 2025 atravesado por un escenario desafiante para las PyMEs del sector: caída del mercado interno, aumento de costos productivos y financieros, y mayores exigencias para sostener la actividad.

Según el monitoreo mensual que la entidad realiza desde marzo, muchas empresas debieron adecuar turnos y niveles de producción frente a una demanda que no logró recomponerse durante el año. En ese contexto, las exportaciones funcionaron como una herramienta clave para mantener en marcha las plantas, preservar capital de trabajo y sostener el empleo.

“El sector atravesó una combinación muy compleja de caída de la demanda e incremento de costos productivos y financieros, que obligó a las empresas a ajustar su funcionamiento y buscar en las exportaciones una alternativa para sostener la actividad”, señaló el ingeniero Gustavo Cetrángolo, autor del informe mensual de FAIMA.

Distintos relevamientos sectoriales coinciden en que la rentabilidad se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, como logística, energía, presión impositiva y financiamiento, más que por cuestiones de eficiencia interna.

Un 2026 de transición

Las perspectivas para 2026 muestran un escenario de transición. Analistas anticipan una posible recuperación con comportamientos heterogéneos entre rubros, en un marco de mayor competencia y reconfiguración de mercados.

Para la industria, el desafío será profundizar la modernización tecnológica, mejorar la productividad y fortalecer el abastecimiento de materia prima mediante forestaciones propias o acuerdos de largo plazo.

“Para que la transformación alcance a la mayor parte del entramado productivo será fundamental que el mercado recupere dinamismo y que existan condiciones de financiamiento adecuadas”, señalaron desde FAIMA.

Exportaciones como sostén operativo

Durante 2025 se observó un crecimiento relevante en varios segmentos. Las ventas externas de láminas más que se duplicaron respecto al año anterior, mientras que la madera aserrada de pino registró incrementos significativos, con Asia como principal destino.

En un contexto de recesión doméstica, muchas firmas priorizaron volumen y continuidad operativa, aun resignando margen, con el objetivo de reducir costos fijos, asegurar cobranzas y preservar puestos de trabajo.

Avances en calidad y valor agregado

En paralelo a la coyuntura, el sector avanzó en iniciativas estratégicas. Entre ellas, la implementación de la norma IRAM 9670 para madera de uso estructural —ya vigente para pino, eucalipto y araucaria— y el acompañamiento a aserraderos que trabajan en procesos de clasificación y certificación.

FAIMA impulsará además capacitaciones específicas, instructivos técnicos y articulación con laboratorios para ampliar la oferta de productos normalizados, con el objetivo de ofrecer soluciones confiables a arquitectos, ingenieros y desarrolladores.

Más información para decidir mejor

Otro hito del año fue la puesta en marcha del Observatorio de Monitoreo de la Industria de la Madera y del Mueble, desarrollado junto a la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones. La iniciativa busca generar datos continuos y confiables que fortalezcan la competitividad y aporten insumos tanto al sector privado como al diseño de políticas públicas.

Desde la entidad remarcaron que la participación empresaria será clave para consolidar esta herramienta. Para cerrar, el ingeniero Gustavo Cetrángolo explicó que “la rentabilidad de muchas PyMEs se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, mientras el mercado interno no logró recomponerse”.

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La industria cayó 6% en noviembre y la UIA advierte una crisis profunda en las PyMEs

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La UIA alertó por la crisis de las PyMEs industriales, caída del 6% en noviembre y fuerte impacto de las importaciones chinas

La actividad industrial volvió a encender señales de alarma en noviembre de 2025. Según el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción cayó 6% interanual y 1% mensual, profundizando un escenario de fragilidad que golpea con mayor fuerza a las pequeñas y medianas industrias. La central fabril advirtió que el deterioro se explica por una combinación de menor demanda interna, presión de costos y una creciente competencia de importaciones, especialmente de origen chino, que erosiona la participación de las PyMEs en el mercado local.

El diagnóstico adquiere relevancia política y económica en un contexto de apertura comercial y ajuste macroeconómico, donde la industria aparece como uno de los sectores más expuestos a la desaceleración del consumo y a la pérdida de competitividad.

Industria en retroceso: construcción, autos y energía entre los más afectados

El informe de la UIA, difundido el 26 de diciembre, proyecta una caída generalizada de la actividad industrial durante noviembre, influida también por menos días hábiles debido a feriados, aunque con señales estructurales más profundas. Entre los sectores más golpeados se destacó la construcción, con una baja pronunciada en los despachos de cemento (-7,7%) y en el Índice Construya (-7,1%), reflejo de una demanda interna debilitada.

La industria automotriz también mostró un desempeño negativo: la producción de vehículos cayó 22%, afectada tanto por los feriados como por la retracción de las ventas internas. En el rubro bebidas, la producción descendió 6,9%, mientras que el consumo de energía eléctrica de grandes usuarios industriales registró una baja del 5,8%, un indicador clave del menor nivel de actividad fabril.

Pese a este escenario contractivo, el reporte identificó algunos datos puntuales en terreno positivo. El patentamiento de maquinaria industrial creció 0,9%, y la producción de acero avanzó 0,4%, aunque sin alcanzar niveles suficientes para revertir la tendencia general.

PyMEs en situación crítica y presión de importaciones

La UIA subrayó que la crisis impacta de manera desigual entre los distintos segmentos productivos. “La heterogeneidad sectorial es notable”, señaló el informe, al indicar que solo la refinación de petróleo y la producción de motos lograron recuperar niveles de 2022. En contraste, las pequeñas y medianas industrias enfrentan un panorama mucho más delicado.

Según el relevamiento, las PyMEs acumulan una caída de producción del 4,1% y una retracción del empleo del 4,6% en el tercer trimestre de 2025, cifras que confirman un deterioro sostenido de su capacidad operativa. Además, el 81% de las PyMEs reporta presión de costos, mientras que el 37% perdió participación en el mercado interno debido a la competencia importada, con especial énfasis en productos provenientes de China.

Los indicadores de producción y de confianza empresarial continúan ubicados en zona contractiva, lo que refleja un entorno adverso para la inversión, la planificación y la recuperación del empleo industrial. Para la central fabril, este fenómeno no solo compromete el presente del sector, sino también su sostenibilidad a mediano plazo.

Comparación histórica y desafíos estructurales

En perspectiva histórica, la UIA advirtió que la actividad industrial se mantiene 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023, lo que da cuenta de una recuperación incompleta tras los shocks de los últimos años. Si bien la producción industrial acumulada hasta octubre de 2025 muestra un crecimiento del 3,1% interanual respecto de 2024, el nivel sigue siendo inferior al registrado en 2023.

Algunos sectores, como bienes de capital e insumos para la construcción, exhiben un desempeño relativamente mejor, aunque todavía lejos de los máximos alcanzados dos años atrás. En ese marco, el informe concluye que la industria argentina enfrenta desafíos estructurales que requieren atención para evitar una profundización del proceso de desindustrialización y sentar las bases de una recuperación sostenible.

La advertencia de la UIA pone el foco en el delicado equilibrio entre apertura comercial, competitividad interna y preservación del entramado productivo, especialmente de las PyMEs, que concentran una parte significativa del empleo industrial.

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Lory Máquinas y el salto tecnológico: formación internacional para competir desde Misiones

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Lory Máquinas apuesta a la formación global y proyecta desde Oberá una metalmecánica alineada al cambio tecnológico

Desde Oberá, una pyme misionera del sector metalmecánico decidió acelerar su inserción en el nuevo escenario productivo global a partir de una estrategia concreta: formación técnica internacional, adopción tecnológica y vínculos directos con centros de capacitación y ferias líderes del mundo. Así lo expusieron Jorge Lory, socio gerente de Lory Máquinas, y Héctor Boccanera, comunicador histórico del INTA Misiones, durante una entrevista en el programa Frontera Jesuita de Radio República, donde detallaron una experiencia reciente en Alemania que redefine el horizonte productivo de la empresa y plantea interrogantes clave para el futuro del agro y la industria regional.

El testimonio se inscribe en un contexto marcado por la incertidumbre del sector yerbatero y tealero, la presión sobre los márgenes y la necesidad de ganar productividad. Frente a ese escenario, Lory Máquinas eligió no replegarse: viajó al corazón de la innovación agrícola europea y volvió con un plan de capacitación para su equipo y una lectura estratégica sobre cómo competir en un mercado donde la tecnología ya cambió las reglas.

Alemania como espejo: tecnología, escala y educación aplicada

La experiencia incluyó una semana y media en Alemania, con eje en la feria Agritechnica, realizada en Hannover, y en el centro de capacitación DEULA, ubicado en la región de Nienburg, Baja Sajonia. Según relató Jorge Lory, la magnitud de Agritechnica obliga a tomar decisiones estratégicas: 40 hectáreas de exposición, 32 pabellones y cerca de 3.000 expositores conforman un evento que funciona como una ciudad dedicada exclusivamente a la innovación agroindustrial.

Sin embargo, el impacto más profundo no llegó solo desde la tecnología exhibida, sino desde el modelo de formación observado en DEULA. Allí, la capacitación técnica se desarrolla integrada al trabajo real: aulas contiguas a tornos, fresadoras y soldadoras; maquinaria operando sobre suelos preparados para simular barro y lluvia; y jóvenes que combinan estudio y práctica desde edades tempranas. “El docente, el pupitre y el tractor con la tierra al lado”, sintetizó Lory.

Boccanera aportó el marco institucional: en Alemania, la educación dual articula contratos, pasantías y formación técnica, con empresas que seleccionan a sus futuros operarios desde el proceso educativo. DEULA, explicó, ofrece cursos cortos y específicos —de dos días, cinco días o dos meses— en áreas como manejo de maquinaria, soldadura, inseminación artificial u operación segura de equipos, con participación de estudiantes locales y contingentes internacionales.

Automatización y costos: la tecnología que ya está en el mercado

El segundo eje del análisis fue el avance tecnológico. Ambos coincidieron en que el salto respecto de ediciones anteriores de Agritechnica fue evidente: inteligencia artificial, sensores, cámaras y automatización dejaron de ser prototipos para convertirse en soluciones comerciales. Un pabellón completo estuvo dedicado a nuevas tecnologías, startups agrícolas y laboratorios de innovación.

Entre los desarrollos observados, se destacaron los tractores autónomos, ya comercializados y adaptados también a escalas productivas pequeñas, especialmente en cultivos intensivos europeos. Lory mencionó equipos capaces de operar de día y de noche, con reducción de costos operativos y una amortización estimada en cuatro años. También describió implementos concretos, como juntadoras de piedras y máquinas con cámaras e inteligencia artificial para reconocer y remover malezas con precisión, tecnologías que responden a problemas productivos presentes también en la chacra misionera.

La discusión sobre el impacto laboral apareció de manera inevitable. Lory relató el caso de un productor alemán con 25 hectáreas de papa y rendimientos de 60.000 kilos por hectárea, completamente mecanizado y con un esquema de renovación de equipos cada ocho años. Boccanera planteó la dimensión social: la tecnología llegará de todos modos; la diferencia estará en cómo se gestione la transición. Una mala gestión genera exclusión; una planificación adecuada crea nuevas capacidades y empleos.

De la experiencia al plan: capacitación internacional para el equipo de Oberá

El punto de inflexión llegó con una propuesta concreta del propio DEULA: un programa de capacitación de diez semanas para trabajadores del taller de Lory Máquinas en Oberá, con alojamiento y formación a cargo del centro alemán. La empresa asumirá el traslado y el sostenimiento de los participantes.

Lory explicó que la firma cuenta con 17 o 18 trabajadores, muchos de ellos jóvenes egresados de escuelas técnicas y EFA. Al presentar la iniciativa internamente, la respuesta fue unánime. Como primer paso, el equipo ya comenzó clases de alemán, impulsadas por Silvia, esposa de Lory, quien domina el idioma tras haber vivido en Suiza.

La decisión marca un cambio cualitativo: una pyme metalmecánica misionera que estructura su propia estrategia de formación internacional para elevar estándares productivos y competir en un mercado globalizado.

Exportar desde Misiones: redes, oficio y continuidad tecnológica

La proyección internacional de Lory Máquinas no comenzó en Alemania. Durante el año, la empresa concretó una exportación a Charleston Tea Garden, en Carolina del Sur, Estados Unidos. La máquina llegó en septiembre y fue puesta en funcionamiento por el propio equipo de la firma, en un operativo que incluyó armado, ajustes y capacitación local durante siete días.

En ese proceso, Lory encontró en el secadero un equipo fabricado en Misiones, con placa de Gontec fechada en 2003, aún operativo y visible para los 60.000 visitantes anuales que recibe el establecimiento, donde la producción de té se integra a un circuito turístico. El contacto con Charleston se originó a través de redes sociales, seguido por una visita a Misiones y la concreción comercial.

La lectura estratégica es clara: la combinación de oficio, visibilidad digital y método permite que una empresa del interior argentino sea observada y elegida por actores internacionales.

Productividad, cultura y decisión estratégica

Para Lory y Boccanera, el desafío no pasa por replicar modelos europeos sin adaptación, sino por cambiar el enfoque cultural y organizativo, incorporando tecnología con criterio local, capacitación real y esquemas cooperativos que permitan a la pequeña escala acceder a innovación.

La experiencia de Lory Máquinas deja una señal concreta en el entramado productivo misionero: frente a un escenario de presión sobre costos y precios, la respuesta puede ser estratégica, formativa y de largo plazo. Desde Oberá, una pyme decidió anticiparse al cambio tecnológico y construir capacidades antes de que la ola sea inevitable.

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