La ministra de Trabajo y Empleo de la provincia, Silvana Giménez, visitó las instalaciones de la “Estación de Carne” en su sede de la Av. Quaranta. Durante el encuentro con la socia gerente de la firma, Amalia María Benítez, se destacó el rol del comercio local como un motor generador de empleo para la ciudad de Posadas.
La Estación de Carne, que ya cuenta con tres sucursales estratégicamente ubicadas (Centro, Av. Quaranta y Rotonda), se consolida no solo como un proveedor integral para el público general, sino también como un aliado clave para el sector gastronómico, abasteciendo a chefs, bares y restaurantes de la región.
Uno de los puntos centrales de la visita fue la puesta en valor de los productos con sello local. Amalia Benítez destacó la incorporación de cortes de producción 100% misionera, como búfalo, cordero y pescado, resaltando la calidad y el trabajo de los productores de la provincia.
“En la Estación de Carne trabajamos todas las carnes: rojas, blancas, pescados y pollos. Desde el año pasado innovamos con carne de búfalo, cordero y pescado de productores locales misioneros. Nuestro objetivo es poner en valor el recurso humano; por eso, junto al Ministerio, acordamos realizar cursos de formación profesional para el sector. Queremos fusionar la tradición de nuestros carniceros con la capacitación técnica en seguridad y procesos, para volcar ese conocimiento a la sociedad”, afirmó Amalia Benítez.
Como resultado de la reunión, se acordó una agenda de trabajo conjunta para dictar capacitaciones específicas destinadas a profesionalizar el oficio del carnicero y fortalecer las herramientas de quienes trabajan en el sector. Esta articulación busca potenciar la inserción laboral y garantizar estándares de calidad en la atención y manipulación de alimentos en la capital provincial.
Desde el Gobierno de Misiones se continúa promoviendo el trabajo articulado con el sector privado, acompañando a las empresas locales en su crecimiento y apostando a la generación de empleo a través de la capacitación y el desarrollo productivo en toda la provincia.
El clima de negocios en Misiones atraviesa uno de sus momentos más complejos del último año. La última encuesta provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), basada en 256 empresarios de todos los sectores, revela un fuerte deterioro en las expectativas, con un salto en el pesimismo sobre la evolución de la economía argentina y señales concretas de parálisis en el mercado laboral.
El dato más contundente es el salto en la desconfianza: el descreimiento sobre el crecimiento de la Argentina en los próximos seis meses alcanzó su nivel más alto del último año. Apenas el 32% de los encuestados cree que el país crecerá, mientras que el 24% considera que no lo hará y un 38% se mantiene en la incertidumbre.
El panorama es aún más crítico cuando se observa la mirada sobre la economía provincial: sólo el 9% de los empresarios cree que Misiones crecerá en el corto plazo, frente a un 49% que descarta esa posibilidad y un 34% que no logra proyectar una tendencia.
La percepción inflacionaria es prácticamente unánime: el 99% de los empresarios detectó aumentos de precios en marzo. Este dato confirma que, pese a la desaceleración de algunos indicadores oficiales, la dinámica inflacionaria sigue presente en la economía real.
En paralelo, crecen las señales de estrés financiero. El 33% reportó un leve aumento en la mora de pagos de sus clientes y otro 21% indicó que el incremento fue significativo. Solo el 30% percibe estabilidad.
El sistema de pagos también muestra tensiones: entre quienes operan con cheques, el 26% recibe rechazos con frecuencia y el 25% de manera ocasional, lo que evidencia un deterioro en la cadena de pagos.
El movimiento económico de marzo se mantuvo mayormente en terreno “regular” (47%), consolidando una tendencia de estancamiento. Apenas el 12% lo calificó como positivo (11% bueno y 1% muy bueno), mientras que el 38% lo ubicó en terreno negativo (23% malo y 15% muy malo).
Por sectores, Turismo y Servicios lograron sostener un desempeño regular, mientras que Comercio, Industria y Producción mostraron resultados mayormente negativos, en línea con la debilidad del consumo interno.
Uno de los indicadores más relevantes del informe es la virtual congelación del empleo: el 88% de las empresas no adoptó medidas sobre su personal, es decir, no contrata ni despide. Solo el 10% prevé despidos y apenas el 1% evalúa incorporar trabajadores.
Entre las principales barreras para contratar, los empresarios señalan las cargas laborales (27%), la inestabilidad económica (24%), el riesgo sindical (13%) y el temor a juicios laborales (11%). El dato refleja no sólo un problema de costos, sino también de incertidumbre jurídica y macroeconómica.
La estructura de costos aparece como el principal condicionante de la actividad. A nivel nacional, las principales preocupaciones son la carga tributaria (24%), el costo laboral (21%) y la recesión (18%), seguidas por la corrupción (10%) y las dificultades de financiamiento (9%).
En el plano provincial, el diagnóstico se mantiene: la carga tributaria (30%) y las barreras arancelarias (28%) lideran las preocupaciones, mientras que la corrupción (17%) y los problemas de infraestructura (9%) completan el cuadro.
A nivel municipal, el foco está puesto en la informalidad y la competencia desleal (21%), junto con tasas e impuestos locales (14%), el impacto del comercio fronterizo (12%) y la burocracia administrativa (11%).
Un diagnóstico estructural
El informe de la CEM no sólo describe una coyuntura adversa, sino que expone un problema estructural: la combinación de alta presión fiscal, costos laborales elevados, incertidumbre económica y debilidad del consumo configura un escenario donde las pymes operan sin margen.
El dato final sintetiza el momento: sin expectativas de crecimiento, con inflación percibida de manera casi unánime y con el empleo congelado, el sector empresario de Misiones enfrenta un escenario de resistencia más que de expansión.
El comerciante posadeño Alexis Jerushalmi impulsa una iniciativa para crear un esquema de “frontera comercial” que permita a pequeñas y medianas empresas de Misiones comprar productos en Brasil y Paraguay y venderlos formalmente en la provincia. La propuesta, que ya comenzó a circular entre actores del sector y ámbitos institucionales, apunta a ordenar una práctica existente y darle marco legal para evitar pérdida de actividad, empleo y recursos fiscales.
“Es un proyecto para ordenar una realidad de frontera que ya existe”, explicó Jerushalmi, quien planteó que el objetivo es formalizar la operatoria y generar trazabilidad. El planteo se da en un contexto que el propio comerciante definió como crítico: “La crisis que tenemos hoy, en mis 14 años de comerciante, nunca la he visto”.
Frontera, aduana y límites del esquema actual
La iniciativa se inserta en una tensión estructural de Misiones: su condición de provincia fronteriza con Brasil y Paraguay. Según el diagnóstico del sector, el régimen actual no contempla esa particularidad y genera desventajas competitivas.
Jerushalmi lo sintetizó con una definición territorial: “No podemos tener un régimen aduanero igual a las otras provincias, porque somos diferentes a todas”. En ese sentido, el proyecto busca apoyarse en herramientas legales existentes para habilitar convenios sin interferir con competencias nacionales, particularmente las vinculadas a la aduana.
El esquema evitaría crear nuevos aranceles o estructuras paralelas, y se orienta a encuadrar la operatoria dentro de mecanismos formales. La clave institucional será, según lo planteado, articular con Nación sin invadir su jurisdicción.
De compras informales a circuito PyME regulado
El núcleo del proyecto propone un cambio operativo concreto: permitir que PyMES registradas puedan adquirir mercadería en países vecinos y comercializarla en Misiones con facturación y controles fiscales.
“La idea es que uno pueda ir a Paraguay o Brasil y traer los productos, no como consumidor final, sino como PyMES y venderlos formalmente”, explicó. Para eso, se prevé un sistema de empadronamiento con requisitos de formalidad: inscripción impositiva, habilitación municipal y trayectoria comprobable.
El esquema funcionaría bajo un programa específico —denominado de manera preliminar “convenio fronterizo comercial”— que identifique a las empresas habilitadas. El objetivo es diferenciar la operatoria formal de prácticas informales o especulativas.
El planteo también incluye una segmentación inicial: se prevé comenzar con productos de menor sensibilidad sanitaria, como bazar, autopartes o textiles, excluyendo rubros como alimentos cárnicos.
Reconfiguración del debate
El proyecto revela un movimiento del sector comercial hacia soluciones propias frente a un escenario que consideran crítico. Jerushalmi fue explícito al señalar que “no es un problema de la provincia, es del Gobierno nacional”, aunque advirtió que el tiempo de espera es limitado.
En términos políticos, la propuesta reabre el debate sobre el rol de Nación en economías de frontera y coloca a la provincia como posible articuladora de un esquema intermedio. También muestra una convergencia con otros actores del sector, con quienes el impulsor reconoce haber trabajado para dar forma a la iniciativa.
La discusión no es menor: implica revisar cómo se regula el comercio en zonas limítrofes sin afectar competencias federales, pero al mismo tiempo evitando la pérdida de actividad local.
Precios, consumo y fuga de divisas
El diagnóstico económico es directo. Según el comerciante, la diferencia de precios con países vecinos genera una salida constante de consumo que no deja ingresos fiscales en la provincia ni en la Nación.
“Lo que buscamos es poder ser competitivos, tener precios acordes a la realidad y que la gente pueda acceder a productos a mejor precio”, sostuvo. En ese marco, el proyecto apunta a que las compras se realicen dentro del circuito formal local, con facturación e impuestos.
El objetivo es doble: recuperar ventas para el comercio misionero y aumentar la recaudación. También se plantea como una herramienta para sostener empleo en un contexto donde, según el propio diagnóstico, “todos los rubros que no sean de primera necesidad están afectados”.
Misiones como laboratorio de política comercial
La propuesta se apoya en una característica distintiva: la fuerte integración territorial de Misiones con ciudades de Brasil y Paraguay. “Nosotros no competimos con otras provincias, competimos con otros países”, explicó Jerushalmi.
En ese contexto, el proyecto busca transformar una desventaja estructural en una oportunidad, habilitando un flujo comercial regulado en lugar de restringido o informal. La intención es que el esquema tenga alcance provincial y no quede limitado a Posadas.
Viabilidad política y articulación con Nación
El futuro del proyecto dependerá de su capacidad para avanzar en dos planos: la formalización técnica y la validación política. Según lo planteado, será necesario involucrar tanto a la provincia como al Gobierno nacional para garantizar su implementación.
Entre las variables a observar aparecen la definición del marco legal, la reacción de organismos nacionales y el impacto real sobre precios y consumo. También será clave evaluar si el esquema logra reducir la informalidad sin generar conflictos regulatorios.
Por ahora, la iniciativa instala una discusión de fondo: cómo adaptar la política comercial a una provincia que, por su geografía, opera en un mercado regional más amplio que el argentino.
La Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP) fue escenario de una reunión clave entre empresarios locales y autoridades de la Municipalidad, con el foco puesto en el sostenimiento de la actividad, afectada por la caída de ventas y el aumento de los costos como alquileres y energía, lo que afecta particularmente a los comercios.
Del encuentro participaron el secretario de Hacienda municipal, Martín Leiva Varela, y la directora general de Rentas, Virginia Piris, quienes expusieron el cuadro fiscal de la comuna y escucharon los planteos de los socios de la entidad.
El diagnóstico del sector privado fue contundente: retracción en las ventas, aumento sostenido de costos fijos y crecientes dificultades para sostener la operatoria cotidiana. A ese escenario se suma, según señalaron, una estructura tributaria, junto con una carga administrativa que complica la gestión diaria.
Además, los comerciantes pusieron sobre la mesa un reclamo recurrente: las desigualdades competitivas frente a grandes cadenas y operadores externos, que -según advierten- operan con ventajas que terminan afectando al comercio local.
Desde el lado del Ejecutivo municipal, las autoridades explicaron que el escenario también es complejo para las finanzas públicas, con una caída de los recursos que obliga a sostener el funcionamiento de los servicios esenciales. En ese marco, detallaron aspectos del Código Fiscal Municipal, los regímenes de percepción vigentes y los mecanismos de control implementados.
Sin embargo, el dato político del encuentro pasó por la señal de apertura al diálogo. El equipo económico municipal manifestó la voluntad de revisar procedimientos, simplificar procesos administrativos y mejorar los canales de comunicación con los contribuyentes. También se comprometió a analizar herramientas e incentivos orientados a promover la inversión, la competitividad y el consumo.
Desde la CCIP, en tanto, se insistió en la necesidad de priorizar la sostenibilidad del entramado comercial existente, especialmente de las pequeñas y medianas empresas, que hoy enfrentan un escenario de alta fragilidad. El planteo central fue avanzar en medidas concretas que permitan aliviar la carga sobre el sector y generar condiciones más equitativas.
El encuentro cerró con un consenso básico pero relevante: la necesidad de institucionalizar estos espacios de trabajo conjunto. Tanto empresarios como funcionarios coincidieron en que el diálogo permanente será clave para diseñar respuestas que permitan sostener el empleo, fortalecer al comercio local y acompañar el desarrollo económico de Posadas en un contexto adverso.
La Exposición Agroindustrial de Oberá se desarrolla en el Parque de las Naciones con la participación de más de 120 stands, en una convocatoria que integra a empresas, pymes, productores e instituciones educativas de Misiones y la región. El evento, acompañado por el gobernador Hugo Passalacqua, combina exhibición tecnológica, capacitaciones y rondas de negocios, en un escenario donde el sector busca sostener actividad y generar nuevas oportunidades comerciales.
Articulación productiva en un contexto desafiante
La muestra se inscribe en una estrategia provincial orientada a fortalecer el entramado agroindustrial mediante la vinculación entre actores productivos, técnicos y educativos. Según lo planteado durante la apertura, el eje está puesto en la transferencia de conocimiento y la incorporación de innovación en un sector atravesado por cambios tecnológicos y dinámicas productivas en transformación.
En ese marco, la participación del Estado provincial aparece vinculada a la promoción de estos espacios como herramientas para sostener el desarrollo productivo en un contexto económico que, de acuerdo a lo expresado por las autoridades, presenta dificultades.
Tecnología, capacitación y negocios en un mismo espacio
El evento despliega una estructura con más de 120 expositores que incluyen desde proveedores de insumos hasta fabricantes de maquinaria agrícola. La propuesta incorpora: Charlas técnicas y capacitaciones sobre innovación, inteligencia artificial aplicada al agro y nuevas tecnologías. Exhibición de maquinaria de última generación y equipos de fabricación local. Rondas de negocios orientadas a vincular empresas con potenciales clientes y socios estratégicos.
La organización del predio en sectores diferenciados permite segmentar la oferta entre industria, producción primaria y servicios, mientras que la participación de instituciones educativas introduce un componente de articulación entre formación y mercado laboral.
Fortalecimiento del ecosistema productivo regional
La exposición posiciona a Oberá como un nodo de encuentro para el sector agroindustrial. Actores como el municipio, encabezado por Pablo Hassan, y entidades empresariales como la CRIPCO, conducida por Daniel Friedrich, destacan el rol del evento en la generación de vínculos comerciales.
Desde una lectura de poder, la iniciativa refuerza la agenda de articulación público-privada impulsada por el Gobierno provincial, al tiempo que consolida espacios donde confluyen intereses productivos, tecnológicos y comerciales.
Oportunidades de inversión y desarrollo
Aunque no se detallan cifras de inversión o volumen de negocios, la estructura del evento —con rondas comerciales, exhibición tecnológica y presencia empresarial— apunta a dinamizar la actividad económica en el sector agroindustrial.
La incorporación de maquinaria y tecnología sugiere un intento de mejorar la productividad y eficiencia, variables clave para sostener competitividad en un contexto económico exigente.
Misiones como plataforma de integración
La participación de visitantes de Brasil y Paraguay introduce una dimensión regional que trasciende el mercado local. Según lo informado, la exposición busca posicionarse como un punto de referencia en el NEA, con capacidad de atraer actores internacionales y generar intercambios comerciales.
En ese esquema, Misiones se proyecta como un espacio de articulación fronteriza, donde el agro, la industria y la tecnología funcionan como ejes de integración.
Continuidad y escala del modelo
La consolidación de la Exposición Agroindustrial de Oberá como espacio de referencia dependerá de su capacidad para sostener participación empresarial, ampliar vínculos regionales y traducir los encuentros en negocios concretos.
Entre las variables a observar aparecen la continuidad de políticas de promoción productiva, el nivel de adopción tecnológica en el sector y la evolución del contexto económico que condiciona la inversión y la producción.