Pymes

Posadas lanza alivio fiscal y administrativo para comercios en crisis

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El municipio de Posadas activó un paquete de medidas fiscales y administrativas con impacto directo en el comercio local, en un contexto de caída de ventas, aumento de costos y cierres en el microcentro. El anuncio, presentado por el secretario de Hacienda Martín Leiva Varela tras una mesa de trabajo con la Cámara de Comercio, establece bonificaciones impositivas, ampliación de beneficios tributarios y un esquema de regularización de deudas que comenzará a regir con su publicación en el Boletín Oficial.

El dato central: una bonificación del 100% en tasas clave por 12 meses para nuevas habilitaciones entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre, junto con una expansión del universo de contribuyentes alcanzados por alivios fiscales. La pregunta de fondo empieza a instalarse: ¿se trata de un giro suficiente para sostener la actividad o apenas de un movimiento defensivo ante una crisis más profunda?

Menos costos, menos burocracia

El diseño del paquete parte de un diagnóstico compartido entre el municipio y el sector privado. “Nos han manifestado en las reuniones previas la difícil situación que vienen atravesando asociado a la caída del volumen de ventas, el incremento de costos y la carga administrativa”, explicó Leiva Varela.

Sobre esa base, el municipio estructuró cuatro ejes. El primero apunta a reducir costos iniciales: “Consiste en otorgar una bonificación del cien por ciento de la tasa de barrido, limpieza y publicidad por el plazo de doce meses para todas aquellas habilitaciones”, detalló el funcionario, con foco en la zona céntrica.

El segundo amplía el acceso a beneficios fiscales. “Se amplía el tope de facturación… pasando de veinte millones a cuatrocientos millones”, indicó, lo que permitirá “incrementar la cantidad de contribuyentes… en al menos dos mil contribuyentes más”.

El tercer componente apunta a la regularización: “Se implementa un régimen de facilidades de pago… con quitas de intereses de no menos del ochenta por ciento y multas del cien por ciento”, explicó.

Y el cuarto eje introduce un cambio operativo relevante: “Se ha procedido a la exclusión automática… de agentes de retención y percepción, lo cual le va a aliviar su carga administrativa”, afirmó.

Para el funcionario, el objetivo es claro: “Aliviar, simplificar procesos y fomentar la actividad económica municipal”.

El trasfondo: caída del consumo y reconversión comercial

Desde la Cámara de Comercio validaron el enfoque, aunque con un diagnóstico más crudo del escenario. “Es un contexto muy complejo, muy competitivo… comercios que se están sosteniendo a duras penas”, señaló su presidente Federico Panozzo.

El dirigente remarcó que las medidas surgen de un trabajo técnico conjunto: “No estar tirando titulares ni pedidos al aire sino trabajar en una mesa de trabajo midiendo el impacto”.

En ese marco, identificó un punto crítico: la carga administrativa. “Para PYMES que puedan dejar de ser agentes es una medida… que termina resultando en costos”, explicó, aludiendo a la necesidad de personal dedicado a tareas impositivas.

El deterioro del microcentro aparece como dato estructural. “Estimamos que hay un treinta por ciento de comercio menos en el microcentro”, advirtió Panozzo. La dinámica no es lineal: hay cierres, pero también reconversiones hacia formatos más chicos. “Se reconvierten en comercios mucho más pequeños”, describió.

Reconfiguración de actores

El paquete posiciona al municipio como actor activo en la contención de la crisis, pero también expone los límites de su intervención. El alivio fiscal amplía el margen de acción de los comercios, pero no resuelve el problema de fondo: la caída de la demanda.

El propio sector lo reconoce. “Las empresas están en crisis real, financiera, con atrasos de compromisos”, sostuvo Panozzo, lo que deja en evidencia que el alivio fiscal puede mejorar márgenes pero no garantiza ventas.

En términos de correlación de fuerzas, la articulación público-privada aparece como un dato relevante. “Lo vemos de manera positiva… porque es un trabajo articulado”, afirmó el dirigente empresario, aunque anticipó que el reclamo escalará a otros niveles: “Queremos seguir trabajando con el gobierno de la provincia… y también con un tema nacional”.

Ese punto introduce una dimensión más amplia: la competitividad regional y la presión impositiva estructural, que exceden al municipio.

Un movimiento táctico en un escenario inestable

El alcance real de las medidas dependerá de su capacidad para alterar comportamientos en el corto plazo. La bonificación para nuevas habilitaciones apunta a reactivar el centro, pero su efectividad estará atada a la expectativa de rentabilidad futura. Nadie invierte solo por pagar menos tasas.

En paralelo, el plan de regularización puede aliviar tensiones financieras inmediatas, aunque no necesariamente modifica la tendencia de fondo si el consumo no repunta.

“Entendemos que esta no es una cuestión que termina acá… es una puerta que se abre”, planteó Leiva Varela, al anticipar un trabajo continuo con el sector privado.

Del lado empresarial, la expectativa es más cauta. Las medidas son valoradas, pero se inscriben en una estrategia defensiva frente a un contexto que sigue tensionando.

El dato que queda flotando es si el alivio fiscal alcanzará para revertir la inercia o si el comercio seguirá reconfigurándose, con menos actores y estructuras más pequeñas. La respuesta no está en una ordenanza ni en un anuncio: se juega en el ritmo del consumo y en la capacidad de adaptación de un sector que ya empezó a cambiar.

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Inflación del 3,4%: ¿Cómo impacta en las pymes argentinas?

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El dato de inflación de marzo del 3,4% -el más alto de los últimos doce meses-, no es simplemente un indicador macroeconómico negativo. Para las pequeñas y medianas empresas argentinas representa una nueva señal de alarma en un escenario que ya es extremadamente complejo. Con este resultado, la inflación acumulada en el primer trimestre alcanzó el 9,4% y la interanual llegó al 32,6%.

Para una pyme, la inflación no es un número técnico que se analiza en una planilla. Es el aumento diario de costos, la incertidumbre sobre la reposición de mercadería, la dificultad para sostener precios competitivos y la imposibilidad de proyectar a mediano plazo.

La problemática se agrava porque esta nueva aceleración inflacionaria no ocurre en un contexto de crecimiento o recuperación de la actividad. Se desarrolla en una economía enfriada, con consumo debilitado, ventas retraídas y márgenes de rentabilidad cada vez más estrechos.

“Ese es hoy el verdadero drama pyme en Argentina: suben los costos, pero no suben las ventas. Miles de empresarios bonaerenses enfrentan una ecuación insostenible. Deben absorber incrementos constantes en alquileres, servicios, logística, salarios, insumos y presión tributaria, mientras operan en un mercado donde el consumidor perdió capacidad de compra y restringe cada vez más sus decisiones de consumo.”, señala Camilo Alberto Kahale, presidente de FEBA (Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires).

La inflación de marzo volvió a mostrar presión en alimentos y transporte, entre otros rubros que impactan directamente en la estructura operativa de las empresas. “En este contexto, muchas pymes ya no discuten cómo crecer. Hoy el objetivo es sostenerse. La pregunta es ¿hasta cuándo podrán sobrevivir? Muchas ya murieron, un día no levantaron sus persianas y miles de familias trabajadoras quedaron en la calle. Esto es algo que vemos todos los meses.”, agrega Camilo Alberto Kahale, presidente de FEBA.

Camilo Alberto Kahale, presidente de FEBA

Cada mes de inflación en aumento deteriora capital de trabajo, posterga inversiones, obliga a financiar stock más caro, encarece el crédito y erosiona la previsibilidad necesaria para producir y generar empleo.

“No es un fenómeno nuevo en la Argentina, es algo que se viene dando desde hace décadas. Lo que ocurre es que durante esta gestión se le pidió al sector pyme un mayor sacrificio para lograr un descenso inflacionario sostenido; pero lo que vemos es un proceso de estancamiento con una inflación que durante los últimos meses sube y sube.”, agrega Kahale.

“Desde FEBA advertimos con preocupación que muchas empresas están ingresando en una etapa de supervivencia estructural. Ya no se trata de una coyuntura difícil o de una turbulencia pasajera: el empresariado pyme enfrenta un proceso prolongado de desgaste, en el que sostener la actividad se vuelve cada vez más costoso y menos rentable.”, sostiene.

La inflación del 3,4% no es sólo una mala noticia estadística. Es una confirmación de que el sector productivo sigue operando bajo enorme presión y con márgenes cada vez más estrechos. Porque mientras los indicadores se debaten en la macro, en la economía real miles de pymes argentinas siguen haciendo equilibrio para no caer.

“Y ninguna economía puede crecer de manera sostenible si quienes generan empleo, inversión y producción están permanentemente al borde de la asfixia.”, concluye Camilo Alberto Kahale. 

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De negocio familiar a oportunidad de emprender para más de 100.000 personas: la historia argentina detrás del sueño

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Desde sus inicios, la compañía tuvo una visión clara: crear una empresa de belleza que combine negocio, impacto social y oportunidades de desarrollo. El origen está ligado a una convicción personal. Su fundador, Luis Troncha, buscaba crear una compañía que permitiera a las personas emprender, generar ingresos y ser dueñas de su tiempo. Esa idea inicial no solo dio forma al negocio, sino que definió su propósito. “Bagués nace de un sueño emprendedor muy claro: construir una empresa que genere oportunidades reales. Mi padre entendía que el negocio tenía que ser una herramienta para que otras personas puedan crecer”, señala Martín Troncha, CEO de la compañía y miembro de la familia fundadora.

Así fue que desde el inicio, el proyecto tuvo un diferencial: no se trataba únicamente de comercializar productos de belleza, sino de desarrollar un modelo que combinara calidad, cercanía y una red de personas con posibilidades concretas de progreso. En ese contexto, la empresa identificó una doble necesidad: por un lado, el acceso a productos de belleza y bienestar accesibles; por otro, la demanda de miles de personas por generar ingresos de manera flexible y sin grandes barreras de entrada. El modelo de venta directa se convirtió así en el canal natural para responder a ambas.

Los primeros años estuvieron marcados por un crecimiento gradual, sostenido en la cercanía, la confianza y el desarrollo de una red que integraba producto, capacitación y acompañamiento. El primer gran desafío llegó al transformar ese emprendimiento familiar en un modelo escalable y profesionalizado: “el gran desafío fue crecer sin perder la esencia. Apostamos a un modelo integral, donde producto, red y acompañamiento evolucionen juntos. Esa coherencia fue lo que nos permitió consolidarnos”, explica Troncha.

En ese camino, la consolidación de su planta productiva en Merlo, San Luis, marcó un punto de inflexión. Allí se elaboran más de 400 productos entre fragancias y cosméticos, en un entorno reconocido por su calidad ambiental, donde la naturaleza funciona como fuente de inspiración para el desarrollo de propuestas de belleza y bienestar.

El crecimiento de Bagués se dio de manera progresiva, pero sostenida. La expansión territorial de su red de emprendedores la convirtió en una empresa con presencia verdaderamente federal. Hoy cuenta con más de 100.000 emprendedores en todo el país. “Lo que más valoramos es la comunidad que se fue construyendo. Hoy somos una red que conecta a miles de personas con oportunidades concretas de desarrollo, y eso es lo que le da sentido a todo lo que hacemos”, agrega el CEO.

Más que un momento puntual, la consolidación de la compañía fue el resultado de un proceso de profesionalización que incluyó la evolución de sus operaciones, la construcción de una cultura organizacional y el fortalecimiento de su red, sin perder la cercanía de sus orígenes. En paralelo, la empresa fue ampliando su propuesta hacia un modelo que excede lo comercial. Hoy, su diferencial radica en ofrecer un ecosistema de desarrollo que incluye formación, herramientas de gestión y acompañamiento continuo.

En esa línea, la certificación como Empresa B marcó un nuevo hito. El proceso implicó validar prácticas vinculadas al impacto social, ambiental y de gobernanza, formalizando una visión de largo plazo. “Ser Empresa B no es un punto de llegada, sino un compromiso. Implica medirnos, mejorar y entender que el crecimiento tiene que ir de la mano del impacto positivo que generamos”, sostiene Troncha.

De cara al futuro, la compañía proyecta su crecimiento sobre tres ejes: innovación en producto, fortalecimiento del ecosistema emprendedor y profundización de su impacto. “Queremos seguir escalando este modelo, llegar a más personas y consolidarnos como una empresa argentina que combina negocio con propósito. Crecer, para nosotros, es generar más oportunidades”, concluye.

En un contexto donde el trabajo independiente y los modelos flexibles ganan protagonismo, historias como la de Bagués reflejan cómo un emprendimiento puede evolucionar hacia una red de alcance nacional, combinando desarrollo económico con impacto social.

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Misiones amplía el financiamiento para Pymes

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El Gobierno de Misiones, a través del Fondo de Garantía Misiones (FOGAMI), puso en marcha una nueva herramienta financiera destinada a fortalecer el acceso al crédito para pequeñas y medianas empresas, mediante la incorporación del segmento de Garantías Bursátiles.

La operatoria permite realizar el descuento de documentos avalados en el mercado de capitales, facilitando a las empresas la posibilidad de anticipar el cobro de sus ventas con mayor agilidad y a tasas más competitivas que las disponibles en el sistema bancario tradicional.

Desde el organismo destacaron que se trata de un hito en la evolución del FOGAMI, que recientemente amplió su alcance hacia el mercado bursátil, consolidando una nueva etapa en la estructura de financiamiento provincial. En ese sentido, esta herramienta amplía las posibilidades de desarrollo de la economía misionera al diversificar las fuentes de crédito disponibles para el sector productivo.

La primera operación concretada bajo esta modalidad permitió a una pyme acceder a financiamiento de manera rápida y a una tasa diferencial, validando el funcionamiento del instrumento y su potencial para mejorar las condiciones de acceso al crédito.

La incorporación de las Garantías Bursátiles se enmarca en una estrategia orientada a fortalecer el entramado productivo, promoviendo mecanismos más eficientes de financiamiento y facilitando la vinculación de las empresas misioneras con el mercado de capitales.

Para más información sobre esta herramienta, se puede consultar en: fogami.com.ar/garantias-bursatiles/

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Validar antes de invertir: el factor que define la supervivencia de las PyMEs

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En un momento en que la Argentina transita un proceso de ordenamiento y nuevas oportunidades de negocios, la validación de ideas se consolida como un factor clave para que más emprendimientos logren escalar y sostenerse en el tiempo.

Diversos análisis del ecosistema emprendedor coinciden en que una proporción significativa de los proyectos que no prosperan comparten una misma causa: la falta de validación previa de su propuesta de valor y del mercado al que apuntan. Iniciativas que avanzan sin evidencia suficiente sobre su viabilidad comercial.

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, los países que promueven la creación de nuevas empresas tienden a generar más empleo y más riqueza para sus ciudadanos. En ese marco, Argentina cuenta con condiciones favorables: “Nuestra población tiene espíritu emprendedor y las cualidades necesarias para llevar adelante proyectos”, sostiene Javier González Pedraza, director de la Usina de Emprendedores de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).

No obstante, el desafío persiste. “Los emprendedores argentinos se ubican dentro de las estadísticas mundiales que demuestran que la tasa de supervivencia no supera el 10% en los primeros cinco años. Las razones son principalmente de orden interno”, afirma.

Para el especialista, el problema tiene solución metodológica: evaluar la idea en términos de mercado y competencia, analizar la viabilidad económica —costos, precios, márgenes—, diseñar una estrategia comercial con indicadores medibles y revisar el modelo de negocio para identificar dónde se puede erosionar la rentabilidad. “El costo de no validar es alto: implica destinar tiempo y capital a proyectos que no logran tracción. Profesionalizar esta etapa es clave para cualquier negocio que busque escalar”, concluye.

Con ese diagnóstico como punto de partida, la CAC lanzó VALIDAR, un programa de la Usina de Emprendedores orientado a reducir la incertidumbre, optimizar recursos y mejorar la toma de decisiones estratégicas. La propuesta pone el foco en metodologías aplicadas: testear ideas antes de escalar, entender el comportamiento del cliente y ajustar modelos de negocio en función de datos, no de supuestos.

Dirigido tanto a emprendedores en etapa inicial como a PyMEs en funcionamiento que buscan ordenar su estrategia, el programa aborda validación de negocio, viabilidad económica, estrategias comerciales y escalabilidad. La cursada forma parte de la agenda 2026 de la Usina de Emprendedores y comienza el 29 de abril.

VALIDAR nace como respuesta a una necesidad clara: reducir la brecha entre tener una idea y convertirla en un negocio viable”, señala González Pedraza.Inscripción abierta con cupos limitados. Informes: usina@cac.com.ar | 11 3815-1192

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