recaudación marzo 2026

Octavo mes consecutivo de caída real en la recaudación nacional

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La recaudación tributaria nacional registró en marzo de 2026 su octava caída real interanual consecutiva, con una baja del 4,5% en términos reales, consolidando una tendencia contractiva que ya atraviesa todo el primer trimestre del año. Según el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el deterioro acumulado entre enero y marzo alcanza una caída del 7,5% real interanual, con una merma estimada de $4,2 billones a precios de marzo.

El desempeño de marzo estuvo marcado por un fuerte retroceso en los tributos vinculados al comercio exterior. Los derechos de exportación se desplomaron un 35,3% real interanual, impactados por la reducción de la carga tributaria sobre el sector agropecuario. A su vez, los derechos de importación cayeron un 11,8% y los impuestos internos un 13,7%, configurando un escenario de debilidad generalizada en los ingresos fiscales.

En paralelo, los principales impuestos que reflejan el nivel de actividad también mostraron señales negativas. El IVA neto retrocedió un 2,6% real interanual, mientras que los aportes y contribuciones a la seguridad social cayeron un 2,8%, en línea con el deterioro del empleo formal y del salario real . En contraste, solo dos tributos lograron crecer: el impuesto a los combustibles (+35,3%) y el impuesto al cheque (+4,7%), aunque con impacto limitado sobre el total.

El informe también advierte que la comparación interanual presenta particularidades. Marzo de 2026 tuvo dos días hábiles más que el mismo mes de 2025, lo que debería haber favorecido la recaudación. Sin embargo, este efecto positivo no logró compensar la caída estructural, lo que refuerza la señal de debilidad fiscal.

En términos de distribución, la caída de los recursos afectó tanto al Gobierno nacional como a las provincias. Durante marzo, la recaudación que quedó en manos de la Nación se redujo un 4,8% real interanual, mientras que los fondos coparticipables registraron una baja del 3,7%. En términos monetarios, esto implicó una pérdida conjunta de $751.718 millones, de los cuales $558.813 millones correspondieron a Nación y $192.905 millones a provincias y Ciudad de Buenos Aires .

El deterioro es aún más pronunciado en el acumulado del año. En el primer trimestre, la recaudación total cayó un 7,5% real interanual, con retrocesos más profundos en los tributos externos: derechos de exportación (-38,6%) y derechos de importación (-17,3%). Incluso al excluir estos conceptos, la recaudación presenta una baja significativa del 6,2%, lo que confirma que la caída no se limita al comercio exterior sino que también alcanza al núcleo de la actividad económica interna .

En este contexto, el desafío fiscal hacia adelante se vuelve más exigente. Para sostener en 2026 el mismo nivel real de recaudación que en 2025, el IARAF estima que el IVA debería crecer un 3,4% real y Ganancias un 1,1% en los próximos meses. Sin embargo, si se busca cumplir con las metas del Presupuesto, el salto requerido es mucho mayor: 8,8% en IVA y 13,3% en Ganancias, un escenario que luce complejo en un contexto de actividad todavía débil .

La dinámica de los ingresos tributarios confirma así una tensión central de la economía argentina: la mejora en algunos equilibrios macro no se traduce, por ahora, en una recuperación sostenida de la base imponible. Con ocho meses consecutivos de caída, la recaudación se consolida como uno de los principales termómetros de la desaceleración económica.

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La recaudación crece 26,2% pero pierde contra la inflación y acumula ocho meses de caída real

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La recaudación tributaria de marzo volvió a encender una señal de alerta en el frente fiscal: aunque alcanzó los $16.071.028 millones y mostró un crecimiento interanual del 26,2%, el dato quedó por debajo de la inflación estimada en torno al 33% en los últimos doce meses. El resultado no sólo implica una nueva caída en términos reales, sino que extiende a ocho meses consecutivos la contracción del ingreso tributario ajustado por precios, en un contexto donde el Gobierno sostiene su estrategia de alivio impositivo y enfrenta tensiones crecientes en la relación con las provincias.

El dato, informado el 1 de abril de 2026 por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), confirma una moderación en el ritmo de expansión de los recursos fiscales y abre un interrogante central: ¿hasta qué punto la baja de impuestos y la desaceleración de la actividad condicionan la capacidad de financiamiento del Estado?

Menos ingresos reales y señales de enfriamiento fiscal

El número de marzo no sólo quedó por debajo de la inflación interanual, sino también del registro de febrero, cuando la recaudación había alcanzado $16,2 billones. En términos acumulados, el primer trimestre cerró con ingresos por $50.640.483 millones, con una suba del 22,7% interanual, consolidando una dinámica de crecimiento nominal pero con pérdida de poder real.

Desde el organismo recaudador explicaron que el resultado estuvo afectado por la ausencia de ingresos clave: “no hubo ingresos de anticipos de Ganancias de sociedades con cierre de ejercicio de diciembre (el más importante del año) ni anticipo de Ganancias de personas humanas”. Este factor puntual amplificó una tendencia más estructural: la desaceleración de la recaudación en términos reales.

En paralelo, el efecto de la baja de impuestos y retenciones también incidió en el resultado final, reduciendo el flujo de recursos disponibles. Este punto introduce un componente político relevante, ya que la política tributaria no sólo impacta en la macroeconomía, sino también en la distribución de recursos entre Nación y provincias.

IVA y Seguridad Social sostienen, Ganancias se rezaga

El desempeño de los principales tributos mostró un comportamiento heterogéneo. El IVA neto se consolidó como el principal sostén de la recaudación, con ingresos por $5.619.607 millones y un crecimiento interanual del 28,7%. Dentro de este tributo, el componente impositivo avanzó 32,5%, mientras que el IVA aduanero creció 19,1%, evidenciando una brecha entre el mercado interno y el comercio exterior.

Por su parte, el Impuesto a las Ganancias recaudó $2.609.519 millones, con una suba del 17,1%, claramente por debajo del promedio general. La dinámica del tributo refleja tanto la ausencia de anticipos como una menor tracción relativa frente a otros ingresos.

El impuesto a los Débitos y Créditos mostró uno de los mayores incrementos, con $1.304.386 millones y una suba del 38,4%, mientras que los recursos de la Seguridad Social alcanzaron $4.451.245 millones, con un crecimiento del 28,5%, en línea con la evolución de los salarios formales.

A nivel agregado, el subtotal de impuestos avanzó 31,8%, mientras que los recursos aduaneros crecieron apenas 9,5%, confirmando el menor dinamismo del sector externo frente a la actividad interna.

Tensión fiscal y reparto de recursos

La caída real de la recaudación introduce una variable clave en la dinámica política: el margen fiscal del Gobierno se vuelve más estrecho justo cuando necesita sostener equilibrio en las cuentas públicas y, al mismo tiempo, administrar demandas territoriales.

En este escenario, la menor recaudación impacta directamente en la masa coparticipable, lo que tiende a tensar la relación con las provincias. La combinación de baja de impuestos, menor ingreso real y desaceleración económica configura un triángulo complejo para la gobernabilidad fiscal.

Al mismo tiempo, el comportamiento dispar de los tributos refuerza una lectura estructural: el consumo interno —reflejado en el IVA— sigue siendo el principal sostén, mientras que el comercio exterior y los impuestos más vinculados a resultados empresariales muestran menor dinamismo.

RECAUDACIÓN MARZO by CristianMilciades

Un equilibrio en construcción

La dinámica de marzo no redefine por sí sola el rumbo fiscal, pero sí marca un punto de atención. La continuidad de caídas reales en la recaudación obliga a observar de cerca dos variables: la evolución de la inflación y el impacto efectivo de la política tributaria sobre la actividad.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en si esta tendencia se consolida o si aparecen factores estacionales o económicos que permitan revertirla. En un escenario donde cada punto de recaudación cuenta, la tensión entre alivio impositivo y sostenibilidad fiscal seguirá en el centro del tablero.

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