recesión

Acindar despidió a todo el personal de su planta de Rosario

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La empresa metalúrgica ya había reducido el personal en 2016 y eliminado turnos de producción por el contexto recesivo. La fábrica tenía 150 trabajores
iProfesional – La empresa metalúrgica Acindar despidió a los últimos empleados que quedaban en la emblemática planta de Rosario.
La Unión Obrera Meraúrgica (UOM) denunció que se trató de una decisión “intempestiva y arbitraria”. El abogado del gremio, Pablo Cerra, adelantó que solicitarán ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Santa Fe “la inmediata reincorporación de los compañeros injustamente despedidos”.
“Nos encontramos con esta noticia desagradable, nos acaban de informar los trabajadores que cuando llegaron a sus casas se encontraron con los telegramas“, contó Cerra.
El ajuste en planta Rosario había comenzado en noviembre de 2016, cuando eliminó uno de los dos turnos de laminado y unos 80 empleados decidieron tomar retiros voluntarios. En ese momento, la empresa fundamentó el ajuste por la baja en la demanda a cuenta del contexto económico recesivo.
Hace dos años la planta tenía 150 empleados. Este miércoles la empresa echó a los últimos 15 trabajadores.
Según el gremio en los últimos dos años y medio, se perdieron 2.000 puestos de trabajo en el polo industrial rosarino.
La UOM había denunciado la intención de vaciar las instalaciones de Presidente Perón al 7800 durante los procesos en la reducción del personal.
En tanto, el diputado provincial Carlos Del Frade, afirmó que la empresa, lejos de estar en crisis, “facturó durante el 2017 unos $16.053 millones, ubicándose en el puesto 72 entre las 1.000 empresas que más vendieron en la Argentina. A razón de $43 millones diarios, $1,8 millones por hora y $30.542 por minuto”.
“No parece tener razones para despedir a los últimos quince trabajadores que tenía en Navarro”, subrayó.

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Cuestión de actitud

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La Argentina cerrará el año con una inflación del 50 por ciento, proyectan los economistas después de observar la aceleración de precios en septiembre, con una suba de 6,5 por ciento y un acumulado anual de 40,6 por ciento. Octubre no será un mes mejor, admite el Gobierno, por culpa del “traslado de precios” de la corrida cambiaria, cuyos efectos todavía no fueron amortiguados por la política de cero pesos en la calle que implementó el Banco Central.
La de septiembre fue la segunda inflación más alta de la era Macri, superada por abril de 2016 con 6,7. Aún considerando que la inflación baje al 20 por ciento en 2019 -“No nos ponemos metas específicas”, aclaró el jefe de Gabinete, Marcos Peña en una carta-, Macri cerrará su mandato con una inflación promedio del 33 por ciento, por encima del 29 por ciento del último mandato de Cristina Fernández. También si se lo compara por años: el peor de la ex Presidenta fue 2014 y la suba de precios fue del 38 por ciento. Con Mauricio se acaricia el 50 por ciento, diez puntos por arriba de 2002, después del estallido de la Argentina en manos del fugaz Fernando De la Rúa, cuando la inflación fue de 40,9 por ciento.
Pero en los años kirchneristas, la suba de precios era compensada por sueldos que casi siempre empardaban. Ahora el ajuste licuó paritarias y el Estado fomentó los aumentos con el “sinceramiento” de las tarifas de servicios públicos.
Los precios mayoristas aumentaron bastante más que los minoristas. Un 16% solamente en el mes de septiembre con lo que acumula un 66,1% en todo 2018 y promete arrastrar al índice mayorista que todavía no se adaptó, por lo que la inflación seguirá en alza. “Esto evidencia no solamente la cantidad de inflación que todavía resta por venir sino lo más grave, es la estanflación (recesión con inflación) en la que ya estamos inmersos, situación de la que sin dudas será muy dura poder superar aun con los efectos de emisión cero que la nueva política del BCRA ha impuesto y donde sus efectos desinflacionarios recién podrán verse con suerte para mitad de 2019, de no mediar ningún cisne negro en el escenario”, precisó el economista Alejandro Rodríguez en esta nota de Economis.
En el NEA la suba de precios es incluso más alta que en el resto del país y en Misiones en particular, es peor, impulsada por los aumentos en transporte, esparcimiento e indumentaria. En la capital misionera la suba de precios se aceleró en mayo, en coincidencia con la brusca depreciación del peso que atenuó la fuga de compradores hacia Encarnación. La sed de revancha de los comerciantes no fue el mejor remedio: las ventas siguen estancadas en Posadas por la pérdida del poder adquisitivo aparejada a la inflación. El esfuerzo del Estado provincial en volcar recursos al circuito comercial es una bocanada de aire fresco que estimula la actividad económica: Ahora Misiones, Ahora Mamá y varios Ahoras, además de la primera cuota del bono navideño, reactivaron el movimiento. Habrá que ver si mejoraron las ventas.
“Para mí también han sido meses muy duros. Los peores meses que he vivido. La angustia de todos es mi angustia. Es una carga muy grande”, se quejó el Presidente al cerrar el coloquio empresario de IDEA; donde se reúnen los principales empresarios del país, quienes, esta vez no ocultaron su fastidio con la marcha de la economía. Muchos fueron fervorosos impulsores del cambio.
Macri les insistió en que ya pasó el peor de los tiempos y que lo que viene será mejor, aunque no hay ningún dato que permita avizorar una incipiente recuperación de la economía. El FMI proyecta datos poco optimistas, con una nueva caída de 1,6 por ciento en el PBI durante 2019. En su último informe sobre las Américas, volvió a hacer un diagnóstico dramático de la evolución de la economía argentina por al menos un año más, mostrando al mismo tiempo que le prestó plata no para generar crecimiento, sino para evitar que se corte la cadena de pagos (a ellos).
Para el FMI ahora se suman “riesgos políticos” a la argentina. Se refiere a las elecciones de Brasil y en 2019 en Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Perú y Uruguay) que conllevarán incertidumbre económica y en materia de políticas.
“Las perspectivas económicas se verán empañadas si no se implementan reformas de suma necesidad. Si bien el ajuste externo ante el colapso de los precios de las materias primas prácticamente ha concluido, varios países tienen que seguir llevando adelante procesos de consolidación fiscal, y hay un riesgo creciente de fatiga causada por el ajuste”, reza el informe, como si el FMI fuera un simple observador neutral.
También advierte que la Argentina puede ser un factor de contagio regional, por “una recesión mayor de la prevista” y “una agudización de las tensiones financieras” que podría provocar “un aumento de la aversión al riesgo y reversiones de los flujos de capital en las economías financieramente integradas de la región”. Eufemismo para designar a la simple especulación financiera.
Para calmar la ansiedad en IDEA, el ministro de Producción, Dante Sica ratificó que el Gobierno insistirá con la flexibilidad laboral para bajar costos empresarios. Y pidió a la oposición acompañar la iniciativa: “Si no, vamos a tener más gente sin trabajo y más pobreza”, amenazó. La culpa, como se ve, no es del Gobierno y su crisis, sino de las condiciones laborales. Por supuesto, no hay evidencias empíricas sobre los efectos positivos de la precariedad laboral en la economía y sí, muchas, de las consecuencias negativas sobre el trabajador y, por añadidura, sobre la economía misma.

Los empresarios no parecen muy entusiasmados de acuerdo a las conclusiones del coloquio de IDEA. Es que la caída de la actividad arrastra ganancias y apenas el sector financiero presenta balances favorables. La incredulidad se justifica en un repaso de las últimas decisiones en materia económica. Tasas por las nubes que solo mueven la bicicleta financiera y contradicciones que perjudican más que cualquier otra inseguridad.  Macri será, a los postres, el Presidente que más aumentó la presión fiscal, pese a que prometía venir a bajarla para ganar competitividad.
Como compensación al ajuste en las provincias, Macri aceptó aumentar Bienes Personales, un impuesto que es coparticipable y podría rendir entre 30.000 y 40.000 millones extra en 2019. Misiones recibiría entre un mínimo de 370 millones si hay una recaudación extra de 20 mil millones, de 556 si el extra es de 30 mil millones y de 741 millones si se llega a los 40 mil millones más. El monto máximo compensaría la pérdida del Fondo de la Soja.
La suba impositiva es una moneda de cambio para que se apruebe el ajustado Presupuesto y haya una compensación por las pérdidas en las provincias. La idea fue gestada por el misionero Jorge Franco y otros diputados y aceptada por Macri a través de Marcos Peña.
El impuesto se paga en todo el país, pero tiene más incidencia en las provincias donde hubo un aumento en la valuación fiscal de las propiedades, especialmente en Buenos Aires. La Federación Agraria Argentina fue la primera en salir a poner el grito en el cielo. “Advertimos que, en caso de votarse, el proyecto de Ley que busca subir Bienes Personales para el año fiscal 2019 impactará regresivamente en los pequeños y medianos productores.  Mientras los chacareros, las economías regionales, las Pymes y los trabajadores venimos enfrentando la recesión, especialmente el sector productivo asumió el esfuerzo de ingresar en un nuevo circuito de retenciones hacia todos los bienes exportables, mientras tanto el sector financiero sigue acumulando beneficios. Pareciera que a algunos sólo les toca pasar por la ventanilla de sacar, pero nunca en la de poner”, cuestionaron. La Mesa de Enlace también salió a advertir las consecuencias del nuevo “impuestazo”: “Si a esto le sumamos la nueva imposición de derechos de exportación y la posibilidad de llevar las retenciones a la soja al 33%, incluidas en el proyecto de presupuesto, nos encontramos ante un panorama absolutamente desalentador”; alertó la entidad integrada por la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y Federación Agraria Argentina. Algunos amenazan con repetir los “piquetes de la abundancia” que paralizaron al país hace diez años, en contra de la recordada resolución 125. Paradojas del destino, nacía entonces la oleada del cambio.
El desencanto no es solo del campo. La alianza con el radicalismo cruje y Lilita Carrió puede considerarse hoy fuera de Cambiemos. La UCR quiere forzar internas para definir candidatos y por lo menos estar en la fórmula presidencial en 2019. “En mi partido hice fuerza por Cambiemos, que creó cumplió el cometido de 2015, hoy- Gobierno de por medio- no comparto casi nada. Hay que barajar y dar de nuevo, como dijo alguna vez el General”, respondió -el día de la Lealtad- Ricardo Barrios Arrechea, ante una consulta del periodista Patricio Downes. ¿Hará caso la camada juvenil que quiere conducir el partido? El economista Federico Villagra cuestiona las políticas de Cambiemos, mientras que Ricardo Jaquet está alineado con el radicalismo “alfonsinista” que hizo un acto de pre ruptura en Tucumán hace diez días. Solo Martin Arjol es un socio pleno de Cambiemos, “defensor del espacio y crítico de algunas decisiones”. Pero no es un dato menor que dos de los tres candidatos a la presidencia expresen ideas en contra de la alianza con el PRO. La pregunta final es ¿habrá internas?
La lealtad no está en dudas solo en la alianza con el radicalismo. María Eugenia Vidal disparó todas las alarmas en las últimas semanas al cuestionar -en voz baja- las consecuencias de la crisis económica y el escaso respeto a sus opiniones dentro de la mesa chica del Gobierno. El viernes sorprendió con una foto con Juan Manuel  Urtubey, el gobernador de Salta que sueña con ser el candidato presidencial del peronismo colaboracionista. “Dos gobernadores de provincias muy diferentes, de partidos muy diferentes, pueden compartir preocupaciones y encontrar puntos en común para enfrentar momentos difíciles para todos los argentinos”, explicó el salteño.
En el peronismo hubo un atisbo de llamado a la unidad. Daniel Scioli, Sergio Massa, Juan Manzur y el oficialista de siempre, Miguel Ángel Pichetto, se juntaron en Tucumán para celebrar el Día de la Lealtad. No los une el amor. Por eso, algunos como Alberto Fernández, piden que Cristina sea invitada a la mesa para derrotar a Cambiemos. “La ancha avenida del medio, en la que yo creí, es una ilusión óptica de las encuestas”, advirtió Fernández, quien en las próximas horas estará por Misiones. Es que Sergio Massa no repunta en intención de voto y está lejos de la disputa central. La ex Presidenta, en cambio, hoy disputa palmo a palmo el primer lugar, con Macri o Vidal. Depende del encuestador, ganaría una primera vuelta, pero podría complicarse en la segunda.
Lejos de ensimismarse con lo que sucederá en un año, el gobernador Hugo Passalacqua tuvo una intensa semana dedicada a resolver cuestiones inmediatas. El Ahora Misiones sumó variantes como el “Arreglo mi Casa” con el Ahora Programa de Atención Climática, destinado a quienes sufrieron algún daño por los últimos temporales. Pura sinergia con el sector privado y el Banco Macro, además de otras entidades financieras que hacen su aporte con subsidios a la tasa financiera. “Nosotros creemos en un Estado que está cerca de la gente y este es un momento en que la cosa no está fácil, pero en esos momentos es cuando hay dos o tres acciones que se pueden hacer como ciudadano: O te pichás y te quedás esperando sentado que vengan los buenos momentos…pero no se soluciona nada; te paralizás ante el problema o tenés la actitud misionerista de encarar el problema, salir para adelante, con lo poquito que tenemos…porque tenemos poco y ese poco lo repartimos, inteligentemente, pensando siempre en los sectores más humildes, donde se puede inyectar un gramo, aunque sea, de Justicia Social”, describió el Gobernador.
Pero antes sorprendió con el anuncio de una línea de créditos para productores tealeros para financiar embarques destinados a la exportación. Fue uno de los reclamos que le hizo el consorcio tealero que se reunió con Macri en Misiones hace dos semanas. El Presidente solo dejó evasivas.
Rápido de reflejos el Gobernador tomó notas y decidió brindar una solución superadora incluso de aquel reclamo inicial. Así se gestó esta línea de financiamiento del Consejo Federal de Inversiones que salió con suma rapidez: 70 millones de pesos en créditos de hasta 200 mil dólares por empresa a tasa cero por los primeros seis meses y de 2,5 por ciento los próximos seis. Juan José Ciácera respondió con celeridad. Amigo de la casa, el veterano titular del organismo financiero resiste desde hace un año el embate de Cambiemos por desplazarlo.
Solo quedaron fuera del esquema los cuatro grandes de la industria tealera y se preparan otros aportes para los prestadores de servicio que se financiarán con devoluciones de créditos generados por las retenciones a las exportaciones durante el Gobierno anterior. “Es nuestra obligación como Gobierno poner particular énfasis en atender a los eslabones de la cadena productiva que más necesitan. Se sale entre todos”, enfatizó Passalacqua.

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La política del doble cero

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El primer cero
El nuevo programa firmado por el gobierno argentino con el FMI todavía no es público pero se van conociendo algunos detalles. En materia fiscal, el gobierno propone adelantar un año la eliminación del déficit fiscal primario que estaba prevista para 2020 y, a cambio, recibe un adelantamiento de los fondos que se iban a desembolsar, más fondos adicionales por US$ 7.100 millones. Eso permite que el gobierno nacional tenga recursos para hacer frente a todos sus vencimientos de deuda de aquí a finales de 2019, suponiendo un mínimo rollover de la deuda de corto plazo.
En acuerdo con la mayoría de los gobernadores, se establecieron los criterios a través de los cuales se logrará alcanzar esa meta. El esfuerzo previsto en el programa anterior de 1,3% del PIB se lograría por la vía de una reducción de gasto en términos reales y el adelantamiento, que es un monto similar, por la vía de mayores ingresos (impuestos a las exportaciones de bienes y servicios).
Si bien en la discusión del presupuesto es posible que se decidan algunos cambios, es poco probable que ellos se aparten mucho de lo acordado entre la Nación y la mayoría de las provincias. Con una mirada más larga, entre 2015 y 2019 la presión tributaria nacional aumentaría alrededor de 0.5% del PIB y el gasto primario se reduciría en casi 4% del PIB. La mala noticia es que la mitad de ese esfuerzo se habría concretado por la vía de menores gastos de capital.
El acuerdo prevé que la mejora fiscal debería continuar en 2020 (otro punto del PIB). Pero no puede detenerse allí. Si se excluye la deuda que el Tesoro tiene con el BCRA, la deuda nacional sería este año cerca de 65% del PIB. Aun suponiendo que se apreciara el tipo de cambio real a 32 pesos de hoy (ajustado por inflación) y que el costo del nuevo endeudamiento bajara a 7% en dólares, se requiere otro punto de superávit primario desde 2021 en adelante para lograr una reducción sostenida en el cociente deuda/PIB. Dado que no hay espacio para nuevas subas de impuestos (de hecho habría que financiar la rebaja gradual prevista en la reforma de 2017) y que casi no queda inversión pública nacional en el presupuesto, será necesario que el futuro presidente encare reformas estructurales profundas para reducir el peso del gasto corriente.
El segundo cero
El anuncio de una banda cambiaria amplia de flotación del peso (entre 34 y 44 pesos que se ajustan al 3% mensual de aquí a fin de año en forma diaria) fue acompañado de la decisión de controlar agregados monetarios (la base monetaria) que no podrán crecer en términos nominales hasta junio de 2019 (más allá del ajuste estacional que se permitiría en diciembre).
Este marco de crecimiento nominal nulo sólo se modifica si el peso toca el piso de la banda, porque allí opera como un escenario de tipo de cambio fijo donde el BCRA compra los dólares que el sector privado quiere venderle para satisfacer su mayor demanda de pesos. La dureza monetaria se manifiesta en tasas de interés de las Leliq muy elevadas en un intento por ganar credibilidad para el ancla monetaria elegida.
En la medida en que las tasas altas se prolonguen en el tiempo se generará un déficit cuasifiscal creciente. Por ello, la clave pasa por generar la confianza.
En materia cambiaria el punto de partida es muy diferente del de abril de 2018. El tipo de cambio real es bastante más realista y junto con la recesión están reduciendo en forma rápida el déficit externo.
Además, el Tesoro recibirá del FMI más dólares de los que necesita para hacer frente a sus vencimientos en moneda extranjera, lo cual lo habilita a vender algunas divisas en el mercado. Y, además, el BCRA ha anunciado que puede vender US$ 150 millones por día en todos los días de acá a finales del año en que el tipo de cambio pase el techo de la banda.
 
El diablo está en los detalles
Más allá del esfuerzo que requiere lograr el cumplimiento de ambos ceros, hay algunos grados de libertad. En materia fiscal, el proyecto de presupuesto prevé utilizar 0.4% del PIB del Fondo de Garantía Solidario para pagar parte de los egresos asociados a la reparación histórica.
En un sentido estricto, entonces, el déficit primario será 0.4% del PIB en 2019 si se cumple con el presupuesto. En materia monetaria, la meta se fija en función de la Base, agregado que no incluye las Leliq (que son encajes remunerados).
En la medida en que haya un aumento en la demanda de crédito mayor al que prevé el programa, el BCRA tendrá alguna flexibilidad de satisfacerlo sin alterar su meta, modificando la composición entre encajes sin remunerar y Leliq.
Además, cuando se ajusta por inflación la proyección de base monetaria cero, la caída real máxima se da a finales del primer trimestre del año próximo -acumulando alrededor 17% real-, cifra que es sólo algo más alta que la observada en las dos últimas recesiones.
El riesgo principal
El gobierno procura reganar al menos parte de la confianza perdida y ello lo lleva a sobreactuar tanto en el frente fiscal como en el monetario. Un ajuste fiscal superior a 2% del PIB en un año electoral es una rareza y tasas de interés de intervención de 6% mensual también. Por ello se camina sobre un hilo delgado: si la confianza no se restaura pronto, la economía podría recesionar más de lo previsto en el programa y poner en duda las metas fiscales.
Sin embargo, se puede inferir de las proyecciones del presupuesto que se prevé una caída interanual de la actividad de 5% en el segundo semestre de este año (-3% en el tercer trimestre y -7% en el cuarto) y una caída de 5.5% en el primero de 2019. Si bien la realidad puede ser algo peor, no cabría esperar una diferencia significativa capaz de generar un faltante fiscal muy importante.
El principal problema es que las “buenas noticias” que aparecerán por la vía de la mejora en las cuentas externas y fiscales se darán gradualmente y ello puede demorar su efecto en el nivel de riesgo país.
Lamentablemente, reganar la confianza luego de varias decisiones desacertadas a lo largo de la gestión actual requiere un proceso bastante doloroso.

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Aunque ayudará a estabilizar al dólar, el “apretón monetario” profundizará la recesión

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¿Cómo fue el debut del régimen de bandas cambiarias?

El nuevo esquema de bandas de intervención cambiarias tuvo un debut exitoso: el dólar de referencia bajó 7% en una semana y cerró en la zona de 38 ARS/USd. Sin embargo, se hizo al costo de un fuerte aumento en la tasa de interés de referencia, que trepó más de 10 p.p. superando el 70% anual. Este nivel es insostenible en el corto plazo y ya está generando problemas en la cadena de pagos. Además, desalienta potenciales inversiones productivas y el consumo a plazo, a la par que le genera una pérdida patrimonial al Banco Central por el mayor pago de intereses.

 

¿A qué costo cumplirá el Banco Central su meta de agregados?

El cambio en la presidencia del Central no fue solo de nombres: terminó de consolidar un nuevo régimen monetario. En el anterior esquema de “metas de inflación”, el BCRA fijaba una tasa de interés de referencia que, por el canal de la actividad y del crédito, buscaban alinear a la suba de precios a un determinado objetivo. Los diversos saltos cambiarios (mayo, junio y agosto) dieron por tierra a la tasa de interés como única herramienta de política antiinflacionaria y fue reemplazada por el compromiso de “emisión cero” hasta junio de 2019. Regulando la cantidad de moneda local, se desincentiva la demanda de moneda extranjera pero, en un mercado flexible, no se puede controlar la demanda de un bien en particular. Por lo tanto, restringir la oferta de pesos que pueden demandar dólares implicará también restringir la cantidad de pesos que pueden demandar cualquier mercancía, lo que limita la capacidad de inversión y consumo de empresas y hogares profundizando el deterioro de la actividad.

El Banco Central contará con dos vías para alcanzar su objetivo de anclar nominalmente la base monetaria: las intervenciones en el mercado cambiario y las operaciones de esterilización con los bancos mediante LELIQ (letras en pesos a siete días). Respecto de la primera, las ventas de USD 150 millones diarios cuando la divisa alcance la banda cambiaria superior retirarán pesos del mercado de manera directa y no se repondrán. Suponiendo un tipo de cambio de 44 ARS/USD –la banda externa a inicios de octubre-, las subastas “aspirarán” 0,6% de la base monetaria por día. Este porcentaje irá en aumento a medida que pasen los meses y las zonas de intervención se actualicen en términos nominales, ya que, por el propio compromiso, la cantidad de dinero se mantendrá fija (ajustada por estacionalidad). Asimismo, el BCRA subirá la tasa de LELIQ para alentar a los bancos comerciales a incrementar sus posiciones en este instrumento.

Estimamos entonces que el Banco Central será capaz de anclar a la base monetaria en los niveles actuales, pero al costo de un alza muy pronunciada de la tasa de interés real (no necesariamente nominal, ya que la inflación esperada irá descendiendo empujada por la recesión). Este ajuste trasladará los problemas más acuciantes de la parte nominal (inflación y tipo de cambio) a la actividad y a la cadena de pagos.

 

¿De la bola de nieve de LEBACs a la bola de nieve de LELIQs?

Una de las principales causas de la corrida cambiaria de 2018 fue el desarme de LEBACs de fondos comunes de inversión para volcarse al dólar. Al momento, el stock de estas letras en Peses se redujo 70% en comparación al nivel de mayo 2018. Una parte importante fue sustituida por LELIQs cuyo stock trepó un 750% en igual período.

Sin embargo, no estamos reemplazando una bola de nieve por otra. En primer lugar, porque el stock de ambas variables en moneda local se redujo 40% en dicho período; pero, fundamentalmente, por quiénes son los acreedores de los distintos títulos. Mientras que las LEBACs estaban principalmente en manos del público en general e inversores externos, (que suelen dolarizar sus carteras ante el aumento de la incertidumbre), solo los bancos pueden acceder a las nuevas letras. Y, dado que las entidades financieras no pueden aumentar sus tenencias en moneda dura (las mismas se hallan al tope de lo permitido por la regulación vigente del BCRA), las posibilidades de que esta bola de nieve desemboque en una nueva corrida cambiaria son mínimas. Más allá de este “beneficio”, las mismas tienen otro costo importante: la pérdida patrimonial que ya le están generando a la autoridad monetaria. Su elevada tasa implicará un importante salto de los pagos de intereses del Banco Central (se está endeudando a un costo muy alto), de modo que su balance se verá deteriorado tras la significativa licuación de pasivos que implicó el salto cambiario.

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Las tapas del viernes 5/10: La recesión hunde a la industria y el rebote del dólar

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A continuación reproducimos las tapas de los principales diarios del país. La recesión impacta de lleno en la industria que terminará el año con un saldo negativo del 2,5 por ciento.
Las altas tasas no frenaron el rebote de la divisa estadounidense que volvió a subir rozando los 40 pesos por un rebote en la demanda.

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