recesión

La economía mundial da señales de que va camino a una recesión

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Las señales en la economía mundial apuntan a la recesión, las proyecciones de la CEPAL auguran un crecimiento para la región de América Latina. Además el futuro argentino de mano al Metaverso.

Desde Estados Unidos, Europa, hasta Asia, la economía mundial continúa dando señales que va camino a una recesión. Mientras que los principales indicadores dan cuenta de una desaceleración en el crecimiento, junto a la inflación más alta en décadas.

La actividad empresarial de Estados Unidos llegó al nivel más bajo en dos años, luego de que se contrajera en agosto por segundo mes consecutivo, con menores niveles de demanda tanto en fabricantes como en proveedores de servicios.

El reporte de la actividad económica de la zona euro, también se contrajo en medio de los altos precios que golpean a la región. En Alemania se registró un gran descenso desde junio de 2020, mientras que en Francia la actividad se contrajo por primera vez en año y medio.

En Asia, la producción de Japón se redujo a medida que un rebote de casos de Covid 19, reprime la demanda que ya se había visto golpeada por la inflación.

En América Latina y el Caribe, no es ajena a esta tendencia y, a pesar de que la Cepal aumentó el pronóstico de crecimiento para la región en 2022, advirtió de una serie de obstáculos que harán que la economía vuelva a la trayectoria de bajo crecimiento que se veía antes de la pandemia.

Los mercados

Hay una fluctuación este miércoles. Las acciones de Europa y los futuros de los índices estadounidenses no muestran un rumbo claro, moviéndose entre el verde y el rojo.

Los inversores, estudian el discurso del presidente de la FED, Jerome Powell, en Jackson Hole el viernes, para conocer el grado de dureza del banco central estadounidense ante los crecientes desafíos económicos. El rebote mundial de la renta variable se ha estancando desde junio y pierde fuerza antes de este evento esperado.

“A nivel mundial no habíamos visto en muchas décadas una desaceleración como esta, una que haya sido tan sincronizada”, señaló Frances Stacy, de Bloomberg TV.

Los reportes económicos recientes muestran una actividad económica débil que abarca a EE.UU. hasta Europa y Asia, donde los bancos del mundo tienen la delicada tarea de subir tasas de interés para reducir la inflación, sin provocar una recesión.

Fuente: Bloomberg

La bolsa ayer tuvo un comportamiento mixto, tras la caída de la actividad empresarial de EE.UU. y el reporte de la actividad económica de la zona euro que se volvió a contraer en medio de la incesante inflación que se vive en la región.

Mientras que el Nasdaq Composite, apenas varió, el S&P 500 cayó un 0,22% y registró ayer su tercer día de pérdidas consecutivo. El Dow Jones retrocedió un 0,47%

Mientras tanto, el Metaverso se abre paso en la Argentina y es la nueva oportunidad de mercado

El metaverso, el universo digital de interacción, sigue creciendo en América Latina y en Argentina se posiciona como una nación líder: una de las principales compañías de esta industria a nivel mundial fue fundada por argentinos, y otra de las empresas más innovadoras tiene personal trabajando en el país.

Argentina, ya es proveedor de talento humano para este mundo digital; hay empresas contratando desarrolladores, diseñadores, ingenieros y hasta arquitectos que se encargan de construir casas para el metaverso, con el mismo esmero que si estas estuvieran en el mundo físico.

Se estima que para el 2024, el metaverso puede tener oportunidades de negocios en torno a los U$S 800000 millones en todo tipo de transacciones que se den dentro de las plataformas, mientras que para el 2026 el 30% de las organizaciones llegaría a tener alguna estrategia en este entorno de realidad virtual.

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¿Recesión en puerta en Estados Unidos? Analistas dicen que sí para 2023

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Analistas consideran que Estados Unidos experimentará una recesión el próximo año, ante el tono más agresivo de la Reserva Federal (FEd) en su intento de controlar la inflación.

Para JPMorgan Chase, la caída que reporta el S&P 500 implica un 85 por ciento de probabilidad de una recesión en medio de temores de un error de política por parte de la Fed. La advertencia de los estrategas se basa en la caída promedio del 26 por ciento del S&P 500 durante las últimas 11 recesiones y surge tras la caída del índice de referencia a un mercado bajista en medio de las preocupaciones sobre el aumento de la inflación y las agresivas alzas en las tasas de interés.

Analistas de Wells Fargo también auguran que a mediados de 2023 la Unión Americana registre una leve recesión, dado el panorama inflacionario actual.

“Estamos cambiando nuestro pronóstico de caso base para el próximo año de un aterrizaje económico suave a una recesión leve a partir de mediados de 2023. Los datos recientes sugieren que la inflación se está arraigando cada vez más en la economía”, añadieron.

Una encuesta reciente del Financial Times e IGM, señala que el 38 por ciento de economistas consultados avizoran una recesión en la primera mitad de 2023, y 30 por ciento prevé que será en la segunda mitad de ese año. Otro 30 por ciento estima que será en 2024.

Bloomberg Economics estima que hay un 80 por ciento de probabilidad de que la mayor economía del mundo caiga en recesión en el primer trimestre de 2024, tras el tono más hawkish de la Fed.

El miércoles, la Fed elevó en 75 puntos base la tasa de interés de los Fondos Federales, situación que no se veía desde noviembre de 1994, luego de que en mayo la inflación llegó a 8.6 por ciento, el mayor nivel visto en 41 años.

Con ello, la tasa de los Fondos Federales se ubicó en el rango del 1.5 al 1.75 por ciento, y el mercado está descontando que la tasa cierre por encima del 3 por ciento este año, situación que podría poner un ‘freno’ a la economía norteamericana el próximo año.

Jack Abblin, CIO de la gestora de activos Cresset, indicó que los líderes empresariales cada vez están más preocupados por una recesión en EU. “La probabilidad de recesión dentro de 24 meses (por parte de la Fed) se disparó a más del 98 por ciento en mayo”.

Daniel Bachman, economista para la consultora Deloitte en Estados Unidos, coincidió que existe la posibilidad de que el tono restrictivo de la Fed derive en una recesión.

Por su parte, Esteban Polidura, director de asesoría para las Américas de Julius Baer, comentó que “aún no se sabe si la Reserva Federal de Estados Unidos logrará diseñar un aterrizaje suave sin causar demasiada destrucción de la demanda”.

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La deuda pública misionera está en su punto más bajo del último quinquenio

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Ya a finales del 2019, cuando el gobierno nacional del ex presidente Macri comenzaba a despedirse del poder, comenzó a tomar más fuerza el problema de la deuda. De hecho, el punto central de la problemática fue el reperfilamiento de deuda que estableció el ex mandatario durante los últimos meses de su gestión. 

 

Ante ello, el 2020 se inició con la deuda pública como uno de los pilares centrales a resolver, particularmente en la negociación de tenedores de bonos y títulos argentinos en el exterior. Antes de poder llegar a una solución, vino la pandemia: cachetazo para las arcas públicas en sus primeros meses, pero la negociación siguió en pie y, tras largos meses de negociaciones, el ministro Martín Guzmán logró cerrar el acuerdo. 

 

En medio de todo ello, comenzó un segundo problema relativo a la deuda pública: el pasivo de las provincias, donde una buena parte de la explicación del problema que atravesaban correspondía a lo sucedido algunos pocos años antes. 

 

Todos recordaremos que la primera medida fuerte del gobierno de Macri tras asumir, fue el arreglo con los holdouts (famosos en la Argentina por ser llamados fondos buitres), efectivizando el pago de deuda reclamada, lo que posibilitó una fuerte apertura del crédito extranjero para el país. En ese contexto, las provincias se sumaron a este envión, colocando títulos de deuda en el exterior, regidas bajo leyes de Nueva York y, por supuesto, en dólares, durante 2016 y 2017. 

 

Algunas provincias tuvieron condiciones algo más favorables en función de su propio historial crediticio y de factores endógenos (si la deuda está garantizada por regalías, por ejemplo), y otras tuvieron posibilidad de acceder a crédito algo más caro, pero que, en la proyección estimada de crecimiento para esos años, más el supuesto de equilibrio y estabilidad cambiaria, generaba la expectativa de solvencia.

 

¿Qué vino luego de esto? Corrida cambiaria del 2018, que disparó el valor del dólar, inicio de recesión, freno de la actividad, caída en recaudación, y casi dos años después, pandemia, que fue la trompada final a cajas provinciales que, en su gran mayoría, traían un fuerte stress. 

 

Todo esto generó que sean las provincias las que inicien sus propios procesos de negociación con tenedores de sus títulos para reestructurar los mismos: un proceso similar al realizado por la Nación, pero con las provincias ahora como protagonistas. 

 

Doce fueron las provincias que iniciaron este camino, y cuatro lo hicieron en una situación de default. De ese total, diez ya lograron cerrar sus acuerdos (Mendoza, Jujuy, Salta, Entre Ríos, Córdoba, Chubut, Neuquén, Río Negro, Chaco y Buenos Aires – que tuvo la negociación más tensa y larga, cerrada apenas días atrás); una está a días de culminar el proceso formal de cierre de acuerdo (La Rioja); y otra aún continúa negociando, pero lo hace pagando normalmente sus servicios de deuda, evitando así todo tipo de conflicto en el medio de los diálogos (Tierra del Fuego)

 

Naturalmente, iniciar un proceso de reestructuración de títulos de deuda en moneda extranjera pone de manifiesto un problema de caja y de flujo de pago, y detrás de ello se esconden dos cosas: la posibilidad de insolvencia, pero también, y quizás lo más relevante en este contexto, la priorización de recursos de la gestión provincial, que debe destinar una importante masa (dependiendo el caso) de recursos para cumplir sus compromisos.

 

El repaso de esta historia tiene un sentido: en el listado de provincias que reestructuraron (o en están aún en proceso) no se observa a Misiones. Primer punto a favor para la provincia: no solo no debió reestructurar deuda, sino que ni siquiera tiene títulos extranjeros en dólares. Por ende, no sufrió ni la corrida cambiaria ni los altos volúmenes de pago por servicios de deuda que tenían otros distritos

 

Pero la situación es aún más auspiciante para Misiones cuando analizamos el stock de deuda de la provincia: si observamos los datos del período 2017 – 2021, actualmente Misiones está en su nivel más bajo de deuda pública al medirlo en moneda constante. 

 

Veamos de qué se trata esto. En primer lugar, cabe destacar la aclaración del motivo por el cual tomamos este período de análisis, y tiene que ver con un aspecto metodológico fundamental: el IPC. 

Recordemos que la gestión Macri impulsó una nueva serie de medición del alza de precios que tiene como base a diciembre de 2016, e incluye no solo la medición nacional sino también regional. Por ese motivo, y para utilizar una sola serie del índice de precios, particularmente la referida a la de la región del NEA, tomamos en consideración el periodo 1º trimestre 2017 como inicio del análisis, hasta el 2º trimestre 2021, que son los últimos datos disponibles. 

 

Los datos de este último período mencionado nos dicen que el stock de deuda pública de la provincia de Misiones es por un total de $12.075,2 millones: tiene un incremento del 25,4% a pesos corrientes, respecto a igual período del 2020; y en ese marco, el 64,1% del total del stock de deuda es con el Gobierno Nacional y un 34,3% en Títulos Públicos, entre otros.

 

Sin embargo, si medimos el stock de deuda pública misionera en moneda constante, como se indicó anteriormente, observamos que en este 2º trimestre 2021 Misiones tiene el stock más bajo de toda la serie analizada. Dicho de otro modo, la provincia sostuvo un proceso de desendeudamiento progresivo que permitió que hoy esté en su nivel más bajo.

 

 

 

Como frecuentemente lo indicamos, tener un bajo stock de deuda pública es una ventaja comparativa en relación a otras jurisdicciones, no solo porque no sobrecarga al gasto, sino porque, además, incluso, permite tener latente la posibilidad de salir al mercado en búsqueda de financiamiento más barato para la ejecución, por ejemplo, de alguna obra de gran magnitud. 

 

Ahora bien, la fortaleza misionera en este caso no se trata solamente de un bajo stock de deuda pública, sino de su vinculo con los ingresos y con el gasto.

 

Como primer punto, veamos el stock en relación a los ingresos de la provincia. Como el último dato disponible corresponde al segundo trimestre 2021, podemos comparar entonces cuanto pesa el stock de deuda provincial sobre el total de los ingresos de ese mismo período, respecto a años anteriores. 

 

Aquí volvemos a ver un piso: tomando los segundos trimestres del período 2017-2021, en la actualidad el stock de deuda es el de menor peso sobre los ingresos: equivale a solo el 12,1%, cuando en el 2017 era del 29,4% de los ingresos totales del período. Aquí juegan en conjunto dos factores: la baja del stock real y el fuerte incremento real de los recursos que tuvo la provincia en este período. 

 

 

En la actualidad (2º trimestre 2021) sobre un total de doce provincias que tienen datos actualizados de sus stocks de deuda, Misiones tiene la segunda proporción stock/ingresos de todo el país, solo por encima de Formosa. Esto pone una vez más de manifiesto la situación beneficiosa en este punto particular que tiene Misiones respecto a otras jurisdicciones, que parte de la propia administración y gestión de los pasivos. 

 

 

El segundo punto fundamental de la relación del stock con otras variables, es al observar los servicios de deuda (es decir, los pagos) en relación al gasto de la provincia. Considerando nuevamente los segundos trimestres para el período 2017-2021, en la actualidad el peso del pago de servicios de deuda se encuentra en su piso, cuando se lo relaciona con el gasto total: representan apenas el 0,4% del gasto total misionero. 

 

En este punto, cabe destacar que en todo el período analizado el peso de los servicios de deuda ha sido históricamente bajos, sin llegar en ningún caso al punto porcentual. Esto se trata de un dato fundamental importancia: a menor carga de pago de deuda, se direcciona el gasto hacia otras prioridades de la gestión de gobierno que hacen al desarrollo provincial. Menos peso de la deuda, más recursos para infraestructura, innovación, demandas sociales, fomento al consumo, salarios, etc. 

 

 

En definitiva, una de las grandes fortalezas misioneras desde el punto de vista fiscal es el hecho de contar prácticamente con la totalidad de su presupuesto para volcarlo a inversión y al funcionamiento del Estado, sin tener que preocuparse demasiado por el cumplimiento de pago de deuda, algo que no ocurre en todas las provincias.

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Recesión y pandemia: Argentina, con menos empresas que hace diez años

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En la primera mitad del año, tanto el consumo como la inversión mostraron algunas señales de reactivación. El primero, alentado por la recuperación de parte de los puestos de trabajo perdidos en 2020, y la segunda por la obra pública y el impulso privado a la construcción. A pesar de estas mejoras, la cantidad de empresas, una variable clave para pensar no sólo en el crecimiento actual, sino también en el futuro, no está logrando seguirle el paso. 

Durante el año pasado, más de 20.000 empresas cerraron sus puertas, según los números de AFIP. De esta forma, la plaza total se redujo 4,2% y volvió a los niveles de 2008. En los últimos años, se observaron tres etapas bien diferenciadas en esta variable: entre 2003 y 2011, la cantidad de empresas del sector privado formal saltó 60%, ayudada principalmente por una economía pujante. Entre 2012 y 2018, el estancamiento del PBI tuvo en su correlato en la cantidad de firmas, que permaneció invariante. Finalmente, entre 2018 y 2019 cerraron cerca de 18.000 empresas netas (-3,9%). 

La radiografía de las razones sociales es, como podría esperarse, tan amplia como dispar. Excluyendo del análisis a las firmas unipersonales (asociadas al cuentapropismo), más de la mitad del total emplea a menos de 25 trabajadores formales. Sin embargo, estas empresas explican menos de 1 de cada 3 empleos. A la vez, estas firmas pagan salarios un 35% más bajos que la media, que se encuentra “inflada” por las empresas grandes que remuneran mejor.  

En el otro extremo, casi 1 de 4 trabajadores lo hace en firmas de más de 500 personas, quienes cobran un salario 50% por encima del promedio. Así, estas disparidades también se reflejan en la masa salarial: en el último marzo, las pequeñas empresas concentraron menos de un quinto de ésta, mientras que las grandes explicaron casi el 40%. 

Por otro lado, sobresale que 3 de cada 4 empresas argentinas se desempeñan en servicios. Aunque a nivel agregado no hay diferencias significativas en el tamaño en relación con el otro sector de la economía, las productoras de bienes, sí hay algunas disparidades al analizar rubro por rubro. Por caso, las empresas dedicadas a la explotación de minas y canteras, al suministro de electricidad y gas y a la enseñanza tienen en promedio más de 75 trabajadores, mientras que, en el otro extremo, las empresas agropecuarias, comerciales y de servicios profesionales y personales cuentan con menos de 10 empleados formales por razón social. 

Volviendo a la evolución del número de firmas, observamos que, en marzo, casi un año después del piso del nivel de actividad, las empresas netas no volvieron a crecer de manera significativa; por el contrario, su número sigue estancado en torno a 520.000. De esta forma, el saldo de la pandemia está siendo la pérdida de aproximadamente 20 mil unidades productivas (-4%), junto con la destrucción de 100 mil puestos formales de trabajo (-1,6%). El segmento más afectado son las proveedoras de servicios: el 95% de las firmas que cerraron pertenecían a este rubro, representando una caída de 5%. Más de la mitad de los cierres se concentró en empresas de comercio (-4,1%), transporte (-8,1%) y gastronomía y hotelería (-13,8%), casualmente, los rubros más golpeados por las restricciones. Por su parte, las empresas productoras de bienes se redujeron “solo” en 0,8%, mostrando una pérdida neta de 700 firmas. 

Al igual que en el análisis sectorial, también hubo desempeños dispares en el impacto de la pandemia al comparar según tamaño de empresa. Mientras que las firmas de hasta 25 empleados formales se redujeron en un 4,2% -lo que implicó una caída de casi 4% del empleo en este segmento-, las razones sociales de más de 500 empleados apenas cayeron 0,4% i.a., marcando un avance de 0,7% en la nómina de trabajadores. Como se ve en el gráfico, parece haber una relación directa entre la performance durante los últimos meses y el tamaño de las firmas, evidenciando que las PyMEs fueron las que peor parte se llevaron.  

Sea por sector o tamaño, la dinámica de las empresas es una buena caracterización del estado general del mercado laboral y sus desafíos en la pos-pandemia. Más de un año después del comienzo de la crisis sanitaria, la cantidad de empleadores del sector privado no muestra señales de recuperación, dejando en el camino a muchas de las firmas más vulnerables. Esto también sucede en el mercado de trabajo: si bien la dinámica del empleo formal privado parece no ser tan alarmante, el empleo informal -típicamente de mayor inestabilidad y menores ingresos- todavía se encuentra por debajo de los niveles del último trimestre de 2019, según la Encuesta Permanente de Hogares.  

El empleo privado de calidad no se recuperará sensiblemente si no hay una creación neta de empresas relevante que lo permita antes. En la actualidad, la cantidad de firmas está en los niveles del primer año del primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y, si bien la cantidad de trabajadores creció un 6% desde entonces, la población habría saltado alrededor de 15% en el período, no alcanzando para absorber a todos los nuevos ingresantes al mercado laboral -las cifras de desempleo de entonces son poco fiables, de modo que no son comparables con las de hoy en día-. Sin un crecimiento sostenido de la cantidad de empresas, pequeñas, medianas y grandes, dedicadas a bienes y a servicios, es muy difícil proyectar una recuperación sostenida del empleo y la economía en nuestro país. 

Ahora bien, y antes de cerrar, vale destacar que el stock de empresas es un buen indicador, no solo de la dinámica actual, sino, también, del futuro -y de qué esperamos los argentinos-. En una economía pujante con opciones de inversión, se abrirían empresas, en tanto el sector privado se mostraría dispuesto a asumir riesgos y emprender nuevos proyectos, confiando en su rentabilidad. Lamentablemente, la situación es la opuesta y el rebote de la pandemia pareciera ser eso: un rebote, que no se transformará en despegue. 

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Posadas cerró 2019 como la ciudad con menor desempleo del país

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La tasa de desocupación alcanzó al 8,9% a finales del 2019, contra el 9,1% del último trimestre del 2018, en un contexto en el que se verificó un ligero incremento del empleo informal, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En ese escenario, Posadas resultó la capital del país con menor tasa de desempleo, con un mínimo de 2,9 por ciento.

El desempleo bajó en la capital misionera, que cuenta con una población ocupada de 155 mil personas, de las cuáles 23 mil son demandantes de otro empleo. Hay cinco mil desocupados y 20 mil subocupados.

El dato de Misiones contrasta con el promedio cercano al diez por ciento de desempleo que dejó el gobierno de Mauricio Macri. Las políticas de incentivo a la economía y al consumo que se sostuvieron durante los últimos años en la tierra colorada lograron atenuar el impacto de la crisis y la extensa recesión.

Esta baja en el índice de desocupación se dio a pesar de que el Producto Interno Bruto (PIB) se retrajo 2,2% el año pasado, con mermas significativas en la producción fabril, el sector de la construcción y el comercio.

Este índice de 8,9% registrado en el cuarto trimestre del año pasado, estuvo incluso por debajo del 9,7% alcanzado en el tercer trimestre del 2019.

Esta baja en la tasa de desocupación tuvo como contrapartida un aumento en el índice de la sub ocupación demandante, donde se registra la gente que trabaja hasta 35 horas semanales y que pretende laborar más, que aumentó a 9,5% desde el 8,7%, lo que podría sugerir un incremento del empleo informal.

En tanto, los sub ocupados no demandantes alcanzaron al 3,6%, sin grandes variaciones respecto al 3,3% de finales del 2018.

Esta menor estabilidad en el trabajo fue también observada por el Indec que dio cuenta que “si bien la tasa de desocupación disminuyó levemente en la comparación interanual, se incrementaron de manera estadísticamente significativa otras formas de presión sobre el mercado de trabajo”.

Por ejemplo, la cantidad de personas que tienen un empleo pero buscan activamente otro (ocupados demandantes), aumentó 1,7 puntos porcentuales respecto del cuarto trimestre de 2018, para alcanzar al 19%.

Una pauta del desempeño del empleo formal la dio el Ministerio de Trabajo que, según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la cantidad total de trabajadores registrados en el país durante diciembre se ubicó en 12,144 millones, con una caída de 0,3% respecto al mismo mes del año anterior, lo que significó 34.900 trabajadores menos.

Ante esta situación, el Gobierno dispuso que por un período de seis meses, los despidos injustificados en el sector privado deberán abonarse el doble, para desalentar el desempleo.

En diciembre de 2019, se contabilizaron 9,746 millones de asalariados registrados y 2,398 millones de trabajadores independientes. Esto equivale a que el 80% de los trabajadores formales cuenta con relación de dependencia.

Los conglomerados urbanos con mayor nivel de desocupación resultaron Mar del Plata con el 11,1%; Rawson-Trelew 10,9; Gran Buenos Aires, 10,8; Salta 10,3; San Nicolás-Villa Constitución 9,9% y Córdoba 9,5%, entre otros.

En tanto, los de menores niveles fueron San Luis, y Posadas, ambas con el 2,9%; seguidas por San Juan con el 3,5% y Paraná con el 4,5%.

A la hora de observar dónde se concentra la mayor tasa de desocupación por sexo y edad, el informe reflejó que las mujeres de menos de 30 años son las que más sufren el desempleo, donde la tasa más que se duplica y alcanza el 18,9 %.

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