RECURSOS HUMANOS

La formación a lo largo de la vida debe ser una prioridad estratégica de las políticas públicas

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A medida que la digitalización y la inteligencia artificial (IA), la transición ecológica y los cambios demográficos reconfiguran los mercados de trabajo en todo el mundo, un nuevo informe de la OIT insta a los gobiernos a situar el aprendizaje permanente como un pilar central de la política económica y social.

Basado en nuevas encuestas a trabajadores, análisis de vacantes en línea, datos institucionales y una revisión de 174 estudios sobre lo que funciona en materia de formación, el informe Aprendizaje permanente y competencias para el futuro advierte que, sin una mayor inversión en sistemas de aprendizaje inclusivos, estas transformaciones corren el riesgo de ampliar las desigualdades entre países y dentro de ellos.

“El aprendizaje permanente es el puente entre los empleos de hoy y las oportunidades del mañana. No se trata solo de empleabilidad y productividad, sino también de apoyar el trabajo decente, impulsar la innovación genuina y construir sociedades resilientes, lo que lo convierte en un elemento central de cualquier estrategia exitosa para el crecimiento y el desarrollo sostenible”, afirmó el Director General de la OIT, Gilbert F. Houngbo.

Cambios en competencias y mayores desigualdades entre países

Los cambios profundos que está experimentando el mundo del trabajo tienen importantes implicaciones para las necesidades de competencias. Las tecnologías digitales, incluida la IA, están cambiando la forma en que se realiza el trabajo, mientras que la transición hacia economías ambientalmente sostenibles está transformando los sistemas de producción y los empleos.
Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población en muchas regiones está generando mayores demandas sobre los trabajadores de mayor edad y aumentando las necesidades de cuidados.

Solo el 16 % de las personas de entre 15 y 64 años declaró haber participado en formación estructurada durante el año previo a la entrevista, con pocas diferencias entre países. Entre los trabajadores a tiempo completo con contrato permanente en empresas formales, la participación es mayor, con un 51 % que recibe formación por parte de su empleador. Esta brecha evidencia desigualdades en el acceso al aprendizaje, especialmente entre trabajadores formales e informales y según los niveles educativos.

El informe muestra que los trabajadores con menor nivel educativo, en empleos informales y/o en pequeñas empresas aprenden predominantemente “haciendo”, mientras que otros tienen más probabilidades de aprender de colegas con experiencia y acceder a formación estructurada. Esto pone de relieve la necesidad de sistemas de aprendizaje que reflejen mejor cómo las personas adquieren competencias a lo largo de su vida laboral.

Más allá de las competencias digitales y verdes

Una conclusión clave del informe es que centrarse de manera estrecha en las competencias técnicas no es suficiente.

En países con distintos niveles de ingresos, los empleadores buscan cada vez más combinaciones de competencias. Las competencias digitales y verdes son importantes, pero suelen requerirse junto con competencias cognitivas básicas, socioemocionales y manuales. Los trabajadores con estos perfiles de competencias “integrales” tienen más probabilidades de acceder a empleos con mejores salarios y condiciones de trabajo.

El análisis original de la OIT sobre datos de vacantes en línea muestra una fuerte demanda de una combinación de competencias digitales, de comunicación, trabajo en equipo y resolución de problemas. Las competencias socioemocionales por sí solas representan más de la mitad de las solicitadas en países como Brasil, Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos, y más del 40 % en Egipto, Jordania, Sudáfrica y Uruguay. También existe una alta demanda de competencias cognitivas y técnicas.

Por ahora, las competencias específicas en IA representan solo una pequeña parte de la demanda total de competencias. Se espera que esta demanda crezca, pero también refleja el hecho de que muchos trabajadores utilizan herramientas de IA listas para usar que no requieren conocimientos especializados. En su lugar, dependen de competencias básicas sólidas como la alfabetización digital, el pensamiento crítico y las habilidades sociales.

La OIT estima que, a nivel mundial, el 32 % de los trabajadores realiza tareas relevantes para el medio ambiente. El informe advierte que los empleos vinculados a la transición ecológica no son automáticamente empleos decentes. Sin la combinación adecuada de competencias y políticas, estas nuevas oportunidades pueden no traducirse en mejores condiciones de trabajo.

El informe también destaca las crecientes necesidades de cuidados. Se prevé que la demanda mundial de trabajadores de cuidados de larga duración aumente de 85 millones en 2023 a 158 millones en 2050. Sin embargo, muchos trabajadores del sector de los cuidados siguen enfrentando malas condiciones laborales, lo que pone de relieve que las competencias suelen estar infravaloradas y mal remuneradas en sectores esenciales para la sociedad.

El aprendizaje permanente como prioridad de política pública

El informe propone un enfoque integral del aprendizaje permanente, que vaya más allá de la educación formal para abarcar oportunidades de aprendizaje y formación en los lugares de trabajo y en la sociedad en su conjunto.

El aprendizaje permanente es más que empleabilidad y productividad. Sustenta el trabajo decente, la innovación genuina, la ciudadanía activa y la inclusión social, lo que lo convierte en una piedra angular de cualquier estrategia eficaz de crecimiento y desarrollo sostenible.

Sin embargo, en muchos países los sistemas de aprendizaje siguen fragmentados y crónicamente infrafinanciados. Incluso en los países de ingresos altos, el 34 % destina menos del 1 % de sus presupuestos públicos de educación al aprendizaje y la educación de adultos. En los países de ingresos bajos, esa cifra asciende al 63 %.

Los países de ingresos altos suelen contar con marcos institucionales más desarrollados, pero persisten desafíos importantes, como la escasa coordinación entre instituciones y las desigualdades en el acceso a las oportunidades de aprendizaje. En los países de ingresos más bajos, las barreras estructurales, como la financiación limitada y la infraestructura insuficiente, restringen aún más el alcance y la eficacia de los sistemas de aprendizaje.

Los gobiernos, las organizaciones de empleadores y las organizaciones de trabajadores tienen un papel que desempeñar. El informe pide un acceso más amplio y equitativo al aprendizaje, sistemas de formación más sólidos y políticas de aprendizaje permanente mejor adaptadas a la vida de las personas. También destaca la necesidad de una gobernanza sólida, coordinación, financiación y diálogo social. Sin medidas decisivas, advierte el informe, las transformaciones que configuran el futuro del trabajo corren el riesgo de dejar atrás a grandes segmentos de la fuerza de trabajo mundial.

El Mundo del Trabajo ILO by CristianMilciades

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El envejecimiento de la fuerza laboral acelera una crisis de sucesión y obliga a repensar el futuro del trabajo

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El mundo del trabajo enfrenta un cambio estructural de largo plazo: para 2030, más de uno de cada cuatro trabajadores tendrá más de 55 años, mientras cae la proporción de empleados que aspiran a ocupar roles de liderazgo. El dato, que ya impacta en las estrategias empresariales, surge del nuevo informe global de ManpowerGroup y expone un desafío económico, organizacional e institucional que obliga a redefinir políticas de talento, modelos productivos y esquemas de formación en un contexto de transformación acelerada.

Envejecimiento, liderazgo y una alerta temprana para las organizaciones

El informe “La Ventaja Humana: Tendencias Globales sobre el Futuro del Trabajo”, presentado por ManpowerGroup en el marco de la Conferencia de Davos, advierte que el envejecimiento de la fuerza laboral dejó de ser una proyección a largo plazo para convertirse en un fenómeno inmediato. Según el relevamiento, el 57% de los empleadores reconoce que esta tendencia ya está impactando su estrategia actual de Recursos Humanos, mientras que para 2030 más del 25% de los trabajadores tendrá más de 55 años.

El dilema central no se limita a la demografía. El estudio revela que solo el 39% de los trabajadores de la Generación X y el 56% de los Millennials afirma aspirar a ocupar roles de liderazgo, una combinación que configura una crisis de sucesión con efectos directos sobre la continuidad operativa y la sostenibilidad de las organizaciones.

El informe se basa en encuestas a más de 12.000 trabajadores y 40.000 empleadores en 41 países, y sintetiza 16 tendencias clave que impactan el mundo laboral, agrupadas en cuatro ejes estratégicos: Equipos Súper Híbridos, Reaprendizaje Acelerado, Normas de Transformación y Crisis de Sucesión. El diagnóstico funciona como una hoja de ruta para anticipar tensiones que ya comienzan a manifestarse en la productividad, la gobernanza interna y la planificación del capital humano.

Trabajo híbrido, economía gig y reaprendizaje permanente

Uno de los ejes centrales del informe es la consolidación de los Equipos Súper Híbridos, donde la interacción entre personas e inteligencia artificial redefine procesos, roles y estructuras laborales. En este esquema, la tecnología no reemplaza al trabajo humano, sino que reconfigura funciones y potencia habilidades estratégicas, como el juicio ético, la gestión de equipos y el vínculo con clientes.

En paralelo, se profundiza la expansión de la economía gig. El estudio señala que el 27% de los trabajadores de la Generación Z ya complementa su ingreso principal con trabajos a tiempo parcial o por proyecto, y proyecta que para 2027 hasta la mitad de la fuerza laboral en el mundo desarrollado podría participar en esquemas de contratación flexibles y orientados a proyectos. Este cambio impacta de lleno en los sistemas tradicionales de empleo, previsión social y organización del trabajo.

En ese contexto, el Reaprendizaje Acelerado emerge como un factor crítico. El 91% de los profesionales del área de Aprendizaje y Desarrollo coincide en que el aprendizaje continuo es hoy más importante que nunca para el éxito profesional. La actualización de habilidades dejó de ser un beneficio complementario para convertirse en una condición estructural de empleabilidad, tanto para las personas como para las organizaciones que buscan sostener su competitividad.

Confianza, ingresos y la urgencia de una nueva agenda laboral

El eje de Normas de Transformación pone el foco en la relación entre trabajadores y empleadores. A nivel global, el 68% de los trabajadores afirma que la confianza en las organizaciones está disminuyendo, mientras que el 36% de los trabajadores de primera línea necesita un segundo empleo para complementar sus ingresos. Este escenario tensiona los modelos tradicionales de gestión y obliga a revisar prácticas vinculadas a la presencialidad, la cultura organizacional y las expectativas de bienestar y productividad.

En este marco, la Crisis de Sucesión se presenta como uno de los desafíos más sensibles. La combinación entre una fuerza laboral que envejece, una menor vocación por el liderazgo y un mercado de trabajo más fragmentado plantea riesgos concretos para la continuidad institucional de empresas y organizaciones. El informe advierte que preparar a la próxima generación de líderes dejó de ser una opción y se convirtió en una prioridad estratégica.

“El futuro del trabajo se construye en un contexto de cambio permanente, donde no alcanza solo con incorporar más tecnología y nuevas herramientas: las organizaciones que quieran mantenerse competitivas deberán tomar mejores decisiones sobre liderazgo, desarrollo del talento y adopción de sistemas para anticiparse a los desafíos del nuevo entorno”, afirmó Luis Guastini. Según sostuvo, las tendencias identificadas “ofrecen una hoja de ruta concreta para gestionar el cambio de manera estratégica y sostener la competitividad”.

Un desafío económico y organizacional de largo alcance

El envejecimiento de la fuerza laboral, la expansión de la economía gig y la redefinición del liderazgo no solo interpelan a las empresas, sino también a los sistemas educativos, las políticas públicas y los marcos regulatorios. La transición hacia modelos más flexibles y tecnológicos exige instituciones capaces de acompañar estos cambios sin profundizar desigualdades ni debilitar la cohesión social.

En un mercado laboral en plena redefinición, el informe de ManpowerGroup deja una señal clara: el principal activo para atravesar la transformación no será únicamente la tecnología, sino la capacidad de tomar decisiones estratégicas sobre personas, talento y liderazgo. El desafío ya está en marcha y sus efectos serán determinantes para la competitividad económica en la próxima década.

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El 73% de los trabajadores argentinos confía en usar inteligencia artificial en su empleo

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La adopción de la inteligencia artificial avanza con fuerza en el mercado laboral argentino. Según el último informe Workmonitor de Randstad, el 73% de los trabajadores del país se siente confiado en su capacidad para utilizar herramientas de IA en su actividad laboral, un nivel que supera en cuatro puntos porcentuales el promedio global y posiciona a la Argentina entre los países con mayor predisposición a incorporar esta tecnología como aliada de la productividad y la empleabilidad.

El dato surge de una encuesta realizada a 26.824 personas en 35 países, incluida Argentina, y refleja una mirada pragmática del talento local frente a la transformación tecnológica. Lejos de percibirse como una amenaza inmediata, la IA aparece asociada a la optimización de procesos, la mejora del desempeño individual y la adaptación a un mercado de trabajo cada vez más dinámico.

Confianza y productividad: una adopción pragmática de la IA

El estudio muestra que la confianza en el uso de inteligencia artificial no es solo una percepción abstracta, sino que se traduce en impactos concretos en el día a día laboral. En Argentina, el 63% de los trabajadores afirma que la IA contribuye a mejorar su productividad, un valor alineado con el promedio global (62%) y consistente con la idea de que estas herramientas permiten organizar mejor el trabajo, optimizar tiempos y aumentar la eficiencia en la ejecución de tareas.

En la comparación regional, Argentina se ubica junto a Chile con el mismo nivel de reconocimiento del impacto positivo de la IA en la productividad, mientras que México lidera el indicador con 70%. Uruguay, en cambio, presenta una mirada más moderada: solo 54% de los trabajadores percibe mejoras productivas asociadas a la inteligencia artificial, lo que marca una brecha de entre 8 y 16 puntos porcentuales respecto del promedio global y de los otros países de la región.

Al analizar la profundidad de este proceso, el informe señala que el 52% de los trabajadores argentinos considera que la IA impactará en una alta proporción de sus tareas laborales, un valor prácticamente idéntico al promedio global (53%). Esta percepción refuerza la idea de una adopción consciente, que reconoce el alcance de la tecnología sin sobredimensionar su efecto disruptivo inmediato.

Sobre estos resultados, Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, afirmó: “Con cada vez más compañías incorporando IA en distintas etapas de su operación, automatizando tareas y optimizando procesos, esta tecnología ya no es percibida por los trabajadores como una promesa lejana, sino como una herramienta concreta que tiene impacto en su día a día laboral”.

La mirada de las empresas y el desafío de las habilidades

La percepción del impacto de la inteligencia artificial no es exclusiva del talento. En Argentina, el 65% de los empleadores estima que la IA tendrá un impacto significativo en las tareas laborales, una proporción que se ubica por encima del promedio global. Esta convergencia entre la visión de los trabajadores y la de las organizaciones refuerza la idea de la IA como un instrumento de apoyo para mejorar procesos y fortalecer la competitividad, más que como un factor de sustitución masiva de empleo.

Sin embargo, el avance tecnológico plantea desafíos estructurales. El propio estudio indica que el 65% de los trabajadores reconoce la necesidad de mejorar sus habilidades digitales y de IA, mientras que el 52% busca activamente oportunidades para asegurar el futuro de sus competencias de manera independiente. En este punto, la formación y la equidad en el acceso a nuevas habilidades emergen como ejes centrales para evitar brechas en el mercado laboral.

Avila subrayó que este escenario implica una responsabilidad creciente para las organizaciones: “El nivel de confianza que muestran los trabajadores es una señal positiva, pero plantea a las empresas un desafío no menor para asegurar la formación de la fuerza laboral en habilidades digitales y de IA, poniendo especial atención a la equidad para evitar brechas de acceso”.

Tendencias globales y brecha de expectativas

A nivel global, el Workmonitor 2026 revela que la inteligencia artificial se consolidó como un componente clave del proceso de adaptación de la fuerza laboral, aunque persisten tensiones entre expectativas empresarias y percepciones del talento. Según el relevamiento, uno de cada cinco trabajadores (21%) cree que sus tareas son inmunes a las eficiencias de la IA, mientras que el 47% teme que la tecnología beneficie más a las empresas que a los propios trabajadores.

En paralelo, los datos muestran una transformación acelerada de la demanda laboral: durante 2025, las ofertas de empleo que incluyeron como requisito habilidades de “Agente de IA” crecieron un 1.587% a nivel global, mientras que la demanda de “Formadores de IA” aumentó un 247%, confirmando un escenario en el que los trabajadores humanos entrenarán a las máquinas y convivirán cada vez más con sistemas digitales.

Este proceso refuerza una tendencia central del informe: el impacto de la IA apunta principalmente a la ampliación de tareas y al aumento de la productividad, más que a la eliminación directa de puestos de trabajo. En este marco, las habilidades blandas, la capacidad de aprender y desaprender y la adaptación al cambio tecnológico ganan peso en la evaluación del talento.

IA como complemento del trabajo humano

A modo de conclusión, Andrea Avila sintetizó el enfoque dominante que surge del estudio: “Avanzamos hacia un rol de las herramientas de IA como un complemento y no como un reemplazo del trabajo humano. El consenso sobre la necesidad de regulación y control humano de la IA indica que, en el corto plazo, esa seguirá siendo la dinámica dominante”.

En ese sentido, el informe de Randstad muestra que el talento argentino enfrenta la transformación tecnológica desde una posición abierta y realista, en la que la inteligencia artificial se integra como un copiloto del trabajo humano, potenciando la productividad y la empleabilidad en un mercado laboral que exige cada vez más habilidades digitales y capacidad de adaptación.

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Logística y tecnología lideraron el empleo en 2025 y anticipan más demanda de técnicos en 2026

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El mercado laboral argentino cerró el segundo semestre de 2025 con señales claras de recuperación en sectores estratégicos como logística, producción alimenticia, frigoríficos y tecnología, y proyecta para 2026 un escenario de mayor dinamismo, con fuerte demanda de perfiles técnicos, operativos y administrativos. Así lo revela el último informe de Ceta Capital Humano, que identifica tendencias clave, brechas de formación y desafíos estructurales para el empleo formal.

El relevamiento, elaborado a partir del monitoreo de avisos laborales, datos oficiales y estudios propios, confirma que la recuperación del empleo se concentra allí donde existe actividad productiva real, inversión en tecnología y expansión de la cadena de valor. Al mismo tiempo, expone los límites del proceso: alta informalidad, brechas de género persistentes y dificultades para cubrir puestos por falta de capacitación específica.

Sectores que traccionaron el empleo en el segundo semestre de 2025

Entre julio y diciembre de 2025, logística y correo concentraron el 22% de las búsquedas laborales, impulsadas por el crecimiento del e-commerce, la distribución y la reorganización de las cadenas de suministro. En segundo lugar se ubicaron los servicios, con el 17% de la demanda, especialmente en atención al cliente y soporte, mientras que la producción alimenticia explicó el 13% de las búsquedas, en línea con una mayor industrialización del sector.

El informe también destaca el peso de los frigoríficos (12%) y de la tecnología (10%), lo que evidencia una creciente necesidad de talento técnico y digital transversal a múltiples actividades económicas. Más atrás se posicionaron la agroindustria (8%), minería y energía (6%), salud y asistencia (6%), construcción (4%) y administración y recursos humanos (2%).

En este contexto, los diez perfiles más solicitados durante el segundo semestre de 2025 fueron: operarios de depósito y logística; pickers y preparadores de pedidos; personal de carga y descarga; camareros, mucamas y cocineros en hotelería y gastronomía; representantes de atención al cliente; técnicos de mantenimiento y electromecánicos; operarios de producción y frigorífico; clarkistas; administrativos generales; y ejecutivos de cuentas y vendedores.

“Lo que vemos con claridad es que el empleo está creciendo donde hay operación real: movimiento de mercadería, producción y mantenimiento técnico. La logística, los frigoríficos y la industria alimenticia están traccionando fuerte y la tecnología aparece cada vez más integrada a procesos que antes no eran digitales”, explicó Soledad Curbelo, coordinadora de Reclutamiento y Selección en Ceta Capital Humano.

Indicadores laborales, salarios y brechas estructurales

El informe muestra una recuperación del empleo formal, aunque con desafíos persistentes. La tasa de actividad se ubicó en 48,6%, la tasa de empleo en 45,4% y el desempleo cerró en 6,6%. Sin embargo, el dato estructural que continúa condicionando el mercado laboral es la informalidad, que alcanza al 36,7% de los trabajadores.

En materia salarial, el salario promedio bruto del sector privado llegó a $1.798.332 en diciembre de 2025, con una variación interanual del 44,34%, reflejando tanto la recomposición nominal como la presión inflacionaria del período. Los rangos salariales confirman la centralidad de los perfiles técnicos y operativos: un técnico de mantenimiento percibió entre $1.450.000 y $1.800.000, un clarkista entre $1.100.000 y $1.350.000, los administrativos entre $1.000.000 y $1.400.000, y los operarios de depósito entre $820.000 y $990.000, según el relevamiento de la compañía del Grupo Ceta.

En términos de género, la participación femenina continúa rezagada: 38% frente al 61% de hombres, aunque se observa una mayor inserción de mujeres en atención al cliente, administración, hotelería y salud, sectores donde la demanda se mantuvo activa durante 2025.

El mapa federal del empleo y las tendencias que marcarán 2026

Desde el punto de vista geográfico, Buenos Aires concentró la mayor cantidad de avisos en logística, atención al cliente, administración y ventas farmacéuticas. Córdoba mostró una demanda diversificada en agroindustria, logística, producción y servicios técnicos. En Neuquén y Río Negro se destacó la actividad vinculada a Oil & Gas, hotelería y mantenimiento industrial, mientras que Santa Fe combinó búsquedas en minería, producción, logística y perfiles ejecutivos.

De cara a 2026, el informe de Ceta Capital Humano identifica cinco grandes tendencias que marcarán el mercado laboral argentino: la automatización y digitalización de procesos, con mayor demanda de técnicos especializados; el crecimiento de los empleos verdes vinculados a eficiencia energética y sostenibilidad; una mayor articulación entre empresas y centros educativos para reducir la brecha de habilidades; el avance de la digitalización en Recursos Humanos; y un foco creciente en la inclusión femenina en sectores productivos, logísticos y tecnológicos.

“Para este año esperamos una demanda todavía más marcada de perfiles técnicos y administrativos, por eso el gran desafío sigue siendo la formación. Hay puestos disponibles que no siempre se logran cubrir por falta de capacitación específica. Es clave el trabajo conjunto entre empresas, instituciones educativas y programas de inclusión laboral para fortalecer el talento”, analizó Curbelo.

Más oportunidades, pero con el desafío de la capacitación

El cierre de 2025 dejó una señal clara: el empleo crece donde hay inversión en tecnología, logística y producción, y ese patrón se profundizará en 2026. Sin embargo, la sostenibilidad de este proceso dependerá de la capacidad del sistema educativo, las políticas de empleo y el sector privado para cerrar la brecha de habilidades, reducir la informalidad y ampliar la inclusión laboral. En ese equilibrio se juega la calidad del crecimiento del mercado laboral argentino en el corto y mediano plazo.

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¿Qué es la puntuación neta de promotor de empleados (eNPS)?

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Hace unas pocas décadas las empresas tomaban más en consideración la satisfacción y fidelidad de sus clientes a la de sus empleados. Sin embargo, con el avance de la digitalización y los cambios que este proceso está generando en el mercado laboral, los empleados ahora tienen más libertad y flexibilidad para trabajar. Por ello, las organizaciones han ideado una metodología para medir el nivel de satisfacción de sus empleados: el eNPS.

El sistema eNPS consiste básicamente en un modelo de puntuación o calificación, el cual busca determinar, con mucha precisión, el nivel de satisfacción, compromiso y lealtad de los empleados hacia la empresa. Por lo general, esta medición se realiza utilizando encuestas y formularios, aunque en algunas ocasiones, también se emplea en reuniones.

¿Cómo se mide el sistema eNPS?

Para saber cómo medir el eNPS se hace generalmente una encuesta de dos preguntas. En la primera pregunta se le pide al empleado que califique en una escala del cero (0) al diez (10) si recomendarían a familiares y amigos trabajar en la empresa. En la segunda pregunta se le pide al empleado por qué seleccionó dicha valoración. Esta última pregunta es abierta.

Para determinar las puntuaciones en general se toman las respuestas de la primera pregunta clasificándolas de la siguiente manera: 

  • Promotores (los que dan 9 – 10 puntos) – Los empleados que están totalmente satisfechos con la empresa y, por lo tanto, se mantienen fieles y comprometidos con la organización.
  • Pasivos (los que dan entre 6 – 8 puntos) – Son empleados que, a pesar de sentirse bien dentro de la empresa, no están lo suficientemente comprometidos y en consecuencia están abiertos a otras ofertas laborales.
  • Detractores (los que dan entre 0 – 5 puntos) – Evidentemente son los empleados que, por una o varias razones, están insatisfechos con la empresa.

Una vez que se obtienen el total de las puntuaciones y sus respectivos porcentajes, se procede a restar el de los detractores con el de los promotores y ese número final pasará a representar el puntaje neto de los promotores de la empresa. Es importante reseñar que estas encuestas se hacen de forma totalmente anónima para garantizar, así, una respuesta totalmente honesta por parte de los empleados.

Mientras que el resultado final neto del eNPS arroje un índice por encima del -10 % no debería haber mayores preocupaciones en cuanto a la satisfacción y fidelidad de los empleados hacia la empresa. En el caso de que el resultado final neto sea inferior a ese – 10 % la empresa debería reunirse con los promotores a fin de detectar que está generando insatisfacción entre los empleados y así evitar que los detractores superen a los promotores.

¿No es lo mismo el sistema eNPS que NPS?

Si bien ambos sistemas miden el nivel de satisfacción de un determinado grupo y constan de una encuesta de dos preguntas, se diferencian fundamentalmente porque el NPS se aplica a los clientes, mientras que el eNPS se realizan a los empleados. De hecho, las preguntas de valoración difieren en el sentido de que el NPS se centra en si los clientes recomendarían un producto o servicio determinado, mientras que el eNPS se usa para medir el sentimiento que tienen los empleados hacia la organización.

¿Cómo se implementa una medición de tipo eNPS?

Para llevar a cabo este tipo de mediciones generalmente se sigue los siguientes pasos:

Se elabora el cuestionario

El primer paso consiste en desarrollar la encuesta de medición. 

Efectuar la encuesta

Actualmente, este proceso se puede hacer de forma automatizada utilizando para ello un sistema SIRH (Sistema de Información de Recursos Humanos). En esta era digital se puede aprovechar este tipo de soluciones a fin de ahorrar tiempo y hacer la encuesta lo más transparente posible.

Calcular el resultado final neto

La misma herramienta SIRH tiene la capacidad de calcular el porcentaje final neto de la encuesta eNPS. Con estas soluciones de automatización, no se requiere hacer cálculos manualmente.

Analizar el resultado final neto

Los resultados finales determinarán cuantos empleados están realmente satisfechos con la empresa, cuantos están algo insatisfechos y cuantos detractores hay. Luego de determinar estos datos, lo lógico sería conocer quienes son los promotores de la organización y trabajar con ellos a fin de conocer, con mayor exactitud, que tipo de insatisfacción tienen los empleados pasivos y detractores a fin de revertir esa situación.

La importancia de la automatización en la gestión de RR. HH.

El departamento de RR. HH. se considera como el corazón de la organización, ya que desempeña un papel vital en la empresa: gestionar el talento humano de la compañía. Por ello, la automatización de los recursos humanos beneficiará automáticamente al resto de las áreas de la empresa e inclusive, a los clientes de la organización.

¿En qué beneficia la automatización de Recursos Humanos?

Son muchos los beneficios que proporciona la automatización en esta área clave de una empresa:

  • Ahorro en coste de materiales y disminución del engorroso papeleo.
  • Se toman decisiones más eficientes en cuanto a los empleados, ya que estas se basan en datos y analíticas que generan estas herramientas.
  • Los flujos de trabajo entre empleados y empleadores son más transparentes y coherentes.
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