REDES SOCIALES

Bernarda Llorente llega a Posadas para analizar los discursos de odio y la violencia digital

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La periodista y especialista en medios y nuevas tecnologías Bernarda Llorente brindará este jueves 3 de septiembre una charla en Posadas sobre discursos de odio, violencia digital, fake news, polarización política y fanatismos, con una mirada puesta en la construcción de redes más seguras.

La actividad se realizará desde las 18.30 en el SUM del edificio Juan Figueredo de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, ubicado sobre Tucumán 1946. El encuentro propone abordar uno de los principales desafíos de la comunicación contemporánea: cómo interactuar en entornos digitales atravesados por la desinformación, la confrontación política y distintas formas de violencia.

Bajo el eje “Discursos de odio y violencia digital. Fake news, polarización política y fanatismos. Herramientas para construir redes seguras”, Llorente planteará herramientas para comprender los mecanismos mediante los cuales circulan los contenidos falsos y se profundizan las posiciones extremas en las plataformas digitales.

La especialista cuenta con una extensa trayectoria en medios de comunicación, producción audiovisual y nuevas tecnologías. Es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Buenos Aires y fue presidenta de la agencia Télam hasta finales de 2023. También se desempeñó durante una década como subdirectora de Programación y Contenidos de Telefe.

Su recorrido profesional combina la gestión de medios con el análisis de las transformaciones que atraviesan las audiencias y las nuevas formas de producción y circulación de información. En 2019 obtuvo el Martín Fierro de radio y televisión por el programa “Detrás de lo que vemos”, del que fue conductora y productora general.

Llorente también desarrolló actividades de capacitación y formación en distintos países de América Latina y en escenarios internacionales como Rusia, Turquía, Portugal, Estados Unidos, Emiratos Árabes, Grecia y China, vinculadas con medios, comunicación y nuevas tecnologías.

Su trayectoria fue reconocida con la distinción de Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y por el Senado de la Nación.

En un contexto en el que las redes sociales se convirtieron en espacios centrales para informarse, debatir y construir opiniones, la propuesta apunta a correr la discusión del terreno de la mera confrontación y aportar herramientas concretas para identificar la desinformación, reconocer dinámicas de violencia y reducir los riesgos asociados a la exposición digital.

La charla se presenta así como una oportunidad para discutir no solamente qué contenidos circulan en las redes, sino también cómo se construyen las conversaciones públicas y qué capacidades pueden desarrollar usuarios, instituciones y comunidades para desenvolverse en entornos digitales más seguros.

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La Biblioteca de Papel lanza un concurso para promover la lectura infantil

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La Biblioteca de Papel lanzó su primer concurso virtual junto a Aguas de las Misiones con una propuesta sencilla: invitar a chicos y grandes a contar cuáles son sus libros preferidos y, a partir de esa participación, acercar la lectura infantil a nuevos públicos. El sorteo se realizará el martes 8 de septiembre a las 20:00.

La dinámica se apoya en las redes sociales del proyecto y de Aguas de las Misiones. Para participar, los interesados deberán seguir las cuentas de @labibliotecadepapel y @aguadelasmisiones y dejar en los comentarios cuál es su libro preferido. La convocatoria está abierta tanto para adultos como para niños.

La propuesta incorpora además una lógica propia de las plataformas digitales: quienes comenten más veces tendrán mayores posibilidades de resultar ganadores. De esta manera, el concurso busca ampliar la conversación alrededor de los libros y transformar una acción en redes en una herramienta de promoción de la lectura.

Una de las protagonistas de la iniciativa es Paloma, la niña que aparece en el video invitando especialmente a otros chicos a compartir sus lecturas favoritas. Como Embajadora del proyecto La Biblioteca de Papel, será también quien entregue el premio al ganador.

El sorteo estará a cargo del equipo que acompaña a Paloma y se realizará el martes 8 de septiembre a las 20:00. La propuesta cuenta con el acompañamiento de Aguas de las Misiones, que participa de esta primera experiencia impulsada por el proyecto.

Más allá del formato de concurso, la iniciativa pone el foco en una cuestión concreta: generar espacios accesibles para que los niños hablen de libros, recomienden historias y encuentren nuevos motivos para leer. El uso de las redes sociales funciona así como canal de convocatoria, pero el objetivo central permanece fuera de la pantalla: promover la lectura infantil y fortalecer el vínculo de los chicos con los libros.

En ese sentido, la participación de Paloma busca darle una referencia cercana a la propuesta. Su rol como Embajadora de La Biblioteca de Papel permite que el mensaje llegue desde una perspectiva infantil, con una invitación directa a que otros niños se sumen y compartan aquello que disfrutan leer.

El primer concurso de La Biblioteca de Papel propone, así, una fórmula de bajo umbral de participación y con alcance potencialmente amplio: seguir las cuentas, comentar un libro y recomendar una historia. El resultado esperado no se limita al premio, sino a instalar la conversación sobre la lectura como una actividad compartida entre niños y adultos.

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Meta pagará hasta US$16.680 millones para evitar un juicio por el impacto de sus redes en menores

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Meta, la compañía propietaria de Facebook e Instagram, aceptó pagar hasta US$16.680 millones para resolver una serie de demandas impulsadas por autoridades de 29 estados de Estados Unidos, que acusaron al gigante tecnológico de haber diseñado sus plataformas para fomentar el uso compulsivo entre menores de edad.

El acuerdo también contempla modificaciones en el funcionamiento y acceso de los jóvenes a sus productos. El entendimiento todavía debe ser validado por un juez federal de Oakland, California, pero permite a Meta evitar un juicio que podía convertirse en uno de los mayores procesos judiciales contra una empresa tecnológica por el impacto de las redes sociales sobre adolescentes.

La dimensión económica del acuerdo refleja el alcance que adquirió el conflicto. El tope de compensación establecido llega a US$16.680 millones, mientras que las autoridades estatales sostienen que la compañía priorizó durante años el crecimiento y la permanencia de los usuarios jóvenes por encima de los riesgos asociados al uso de sus plataformas.

El eje de la acusación: adicción y seguridad de los menores

Las demandas presentadas por los 29 estados apuntaron contra el diseño de los productos de Meta. Según los fiscales y procuradores involucrados en el proceso, la compañía habría desarrollado mecanismos destinados a incrementar el tiempo de permanencia de los menores en Facebook e Instagram, aun cuando conocía los posibles efectos negativos sobre su bienestar.

Las autoridades también acusaron a Meta de haber brindado información engañosa respecto de la seguridad de sus plataformas para los usuarios más jóvenes.

El conflicto pone así en discusión un aspecto central de la economía digital: el modelo de negocio basado en captar y retener la atención de los usuarios y los límites que deberían existir cuando esos mecanismos alcanzan a niños y adolescentes.

El fiscal general de California, Rob Bonta, destacó el alcance de las modificaciones comprometidas por la compañía y sostuvo que el acuerdo permitirá reducir los riesgos asociados al uso de las plataformas por parte de menores.

Meta busca evitar un juicio de alto impacto

Las demandas de los distintos estados fueron unificadas en un proceso federal en California. Con el acuerdo, Meta evita que el conflicto avance hacia un juicio en el que podía quedar expuesta públicamente la estrategia de la compañía respecto del uso de sus plataformas por parte de adolescentes.

El pacto establece una compensación máxima de US$16.680 millones y compromete a Meta a introducir restricciones relacionadas con el acceso de jóvenes a sus productos.

La compañía busca de esta manera reducir su exposición a nuevas sanciones y a eventuales medidas regulatorias que pudieran surgir de un fallo adverso. Pero el acuerdo no cierra el debate sobre la responsabilidad de las grandes plataformas tecnológicas frente al impacto de sus productos sobre los menores.

Un precedente para la industria tecnológica

El caso trasciende a Meta porque plantea una discusión más amplia sobre cómo deben regularse las plataformas digitales cuando sus usuarios son menores de edad. El problema ya no se limita a la privacidad o a la protección de datos personales: también alcanza al diseño de los productos, los mecanismos de recomendación y las herramientas que pueden incentivar un uso prolongado.

Para las empresas tecnológicas, el acuerdo introduce además un costo económico potencialmente elevado asociado a decisiones de diseño que hasta hace pocos años quedaban principalmente dentro de la esfera comercial de cada plataforma.

La resolución también puede reforzar la presión de legisladores y autoridades regulatorias estadounidenses para establecer mayores controles sobre el acceso de menores a las redes sociales y sobre las obligaciones de las compañías respecto de sus efectos.

El acuerdo deberá ser aprobado por el juez federal antes de entrar plenamente en vigencia. Hasta entonces, el proceso mantiene abierta una discusión que excede el monto de la compensación: qué nivel de responsabilidad deben asumir las plataformas cuando su modelo de negocio depende de captar la atención de una población especialmente vulnerable como los menores de edad.

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Riesgos del uso de péptidos inyectables

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Los péptidos, esas moléculas formadas por aminoácidos, están dando de qué hablar en redes socialesInfluencers que no siempre tienen estudios en ciencias de la salud, pero que enfocan su contenido en “salud y bienestar”, promocionan el uso de péptidos inyectables para múltiples condiciones: pérdida de peso, antienvejecimiento, crecimiento muscular, aclaramiento de la piel, etcétera. Pero la mayoría de estas sustancias no ha sido evaluada o autorizada por instituciones de regulación sanitaria.

La tendencia ha crecido tanto que un reportaje de la revista Forbes indica que millones de estadounidenses se están inyectando péptidos no aprobados, cuya calidad y pureza son difíciles de verificar.

Asimismo, la Agencia Nacional Francesa para la Seguridad de los Medicamentos y Productos Sanitarios recibió varios reportes sobre el uso de péptidos fraudulentos, entre ellos retatrutida. El organismo advirtió que personas tuvieron importantes problemas de salud, como daño hepático y reacciones alérgicas graves que requirieron hospitalización.

Ante este panorama, las autoridades de salud en Francia y Canadá han emitido alertas sobre el peligro de comprar péptidos por internet. En Estados Unidos el Institute for Safe Medication Practices y la organización Emergency Care Research Institute (ECRI) emitieron un comunicado en el que advierten que a menos que un péptido esté explícitamente aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, no hay suficiente evidencia de su seguridad o eficacia.

A pesar de las alertas y la falta de control sanitario, el comercio de péptidos se ha abierto camino en el mercado, fuera de los marcos normativos habituales, muchas veces abastecido por proveedores extranjeros. Influencers e incluso el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr. aseguran que utilizan estas moléculas como supuesto remedio para diversos padecimientos, aunque no tengan evidencia científica ni estudios en ciencias de la salud que puedan respaldar sus afirmaciones.

En este entorno complejo, a finales de julio un comité de expertos externos de la FDA de Estados Unidos votó por un estrecho margen a favor de recomendar que farmacias de formulación magistral produzcan seis tipos de péptidos, lo que permitiría que estén disponibles para el público que cuente con prescripción médica.

Los seis péptidos que el comité recomendó fueron el BPC-157, KPV, TB-500, MOTS-c, Epitalon y Semax. Esta votación contradice la recomendación del equipo de revisión científica de la FDA de Estados Unidos. Por otro lado, el panel votó en contra de incluir emideltide, voto que coincidió con la recomendación del personal de la agencia estadounidense.

Una de las razones del panel para emitir el voto fue evitar que las personas adquirieran péptidos de fabricantes desconocidos y que las moléculas se produjeran en farmacias autorizadas que cuentan con entornos estériles y realizan controles de pureza. Pero también reconocen que no existe evidencia suficiente sobre la seguridad o eficacia de estas moléculas en humanos.

Por su parte, la FDA de Estados Unidos no está obligada a seguir las recomendaciones del panel y según su equipo de científicos, los péptidos no aprobados presentan alto riesgo de provocar anafilaxia. Además, faltan datos sobre la seguridad de estos seis péptidos para personas con comorbilidades, sus interacciones farmacológicas y su eficacia según la vía de administración, inyectable, oral o aerosol nasal.[3]

Los péptidos se han utilizado en medicina desde hace años, como ejemplo están insulina y oxitocina. Pero algunos influencers han aprovechado la reciente popularización y creciente demanda de los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1) para utilizar términos científicos que se volvieron familiares y vender productos basados en datos limitados o incluso en estudios en animales, explicó a Medscape Noticias Médicas Canadá Timothy Caulfield, experto en desinformación sanitaria y director de investigación del Instituto de Derecho Sanitario de la Universidad de Alberta, en Edmonton, Canadá.

El Dr. Stuart Phillips, titular de la Cátedra de Investigación de Canadá en Salud del Músculo Esquelético en Adultos Mayores de la Universidad McMaster, en Hamilton, Canadá, señaló que el éxito de los fármacos agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón normalizó la idea de que es aceptable autoinyectarse un producto por razones de salud y este contexto contribuyó a que las redes sociales popularizaran los péptidos no aprobados.

En la actualidad, las redes sociales son utilizadas como fuente de información médica por gran número de personas. El contenido en línea, breve y emocionalmente atractivo, compite con las explicaciones basadas en evidencia y llega a convencer a las personas de no buscar o no aceptar los consejos de profesionales de la salud.

Por esto es prioritario que profesionales médicos estén informados sobre las nuevas tendencias de salud y también sobre la desinformación que circula entre los pacientes. Un grupo de investigadores sobre el tema sugiere un método de cinco pasos para discutir el tema con sus pacientes

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Casi cinco de cada diez interacciones avalan o relativizan el cumpleaños con simbología nazi en Oberá

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Un estudio de auditoría y monitoreo del ecosistema digital sobre la causa judicial por el cumpleaños con simbología nazi realizado en Oberá reveló una radiografía inquietante: casi cinco de cada diez interacciones analizadas expresaron apoyo, defensa o algún tipo de relativización del episodio.

El relevamiento, elaborado por MRVT Consultora, procesó 2.300 comentarios publicados en Facebook e Instagram en posteos periodísticos de medios de Misiones, de otras provincias y de alcance nacional.

El resultado expone una conversación profundamente segmentada, en la que la neutralidad perdió terreno frente a dos bloques activos: uno dispuesto a condenar el uso de símbolos asociados con el nazismo y otro, considerablemente más numeroso, empeñado en minimizarlo, justificarlo o desplazar la responsabilidad hacia quienes denunciaron el hecho.

Según la estimación de la consultora, la cantidad de publicaciones y cuentas involucradas habría proyectado la noticia hacia un universo superior al millón de impactos en redes sociales. La magnitud del alcance convirtió al episodio en algo más que una controversia local: abrió una discusión pública sobre los límites de la libertad de expresión, la memoria histórica, la responsabilidad de los adultos y la naturalización de discursos extremistas.

El dato más grave es categórico: el 44,5% de los mensajes -1.024 intervenciones- quedó comprendido dentro de las categorías de apoyo, defensa o relativización. La condena explícita alcanzó apenas el 28,5%.

La proporción no permite una lectura indulgente. Por cada dos mensajes de rechazo aparecieron aproximadamente tres que buscaron justificar, minimizar o restar gravedad a la utilización de simbología nazi.

Tras la consolidación de los datos, MRVT Consultora distribuyó los 2.300 mensajes analizados en tres grandes categorías:

  • Apoyo, defensa o relativización: 44,5%, equivalente a 1.024 mensajes.
  • Rechazo, condena y crítica ética: 28,5%, con 655 mensajes.
  • Neutralidad o ruido digital: 27%, correspondiente a 621 mensajes.

El primer bloque abarca posiciones diversas, aunque vinculadas por un denominador común: la ausencia de una condena inequívoca. Incluye desde expresiones de apología o adhesión explícita hasta argumentos que reducen lo ocurrido a una cuestión estética, una provocación, una broma o una decisión amparada por el carácter privado de la celebración.

También incorpora los comentarios que trasladaron el eje hacia un supuesto exceso de la Justicia o hacia una presunta persecución de las organizaciones denunciantes.

El segundo bloque reunió las condenas basadas en la defensa de la memoria histórica, los valores democráticos y la responsabilidad institucional. Allí se concentraron los cuestionamientos a la utilización festiva de símbolos vinculados con una ideología responsable del Holocausto, la persecución racial, los campos de exterminio y millones de muertes.

El 27% restante fue clasificado como neutral o ruido digital. Se trata de comentarios genéricos, observaciones pasivas, discusiones laterales o mensajes sin una posición claramente identificable. Su participación disminuyó a medida que la conversación ganó intensidad y se volvió más polarizada.

La banalización como mecanismo de defensa

El fenómeno detectado no se limita a la existencia de adhesiones abiertamente extremistas. Su dimensión más peligrosa radica en la banalización: el intento de convertir la utilización de simbología nazi en una elección temática inocua, una ocurrencia familiar o una expresión que no debería ser sometida a cuestionamientos públicos.

Esa operación discursiva busca quitar al símbolo su contenido histórico. La estética aparece separada de la doctrina que representa; la celebración, aislada de sus consecuencias; y la crítica, presentada como un ataque a la libertad individual.

No es una confusión menor. Es el mecanismo mediante el cual los símbolos del horror son despojados de su significado hasta convertirse en una imagen más dentro del consumo cultural.

El estudio identificó tres estructuras argumentales recurrentes dentro del bloque de apoyo, defensa o relativización.

1. Deslegitimar a las instituciones

La primera estrategia consistió en atacar a la Justicia, a los organismos denunciantes y a las organizaciones relacionadas con la defensa de los derechos humanos.

En lugar de discutir el significado del episodio, numerosos usuarios presentaron la intervención judicial como un acto de censura, una persecución ideológica o un intento de disciplinamiento político.

La maniobra desplaza el centro de la discusión. Cuando el contenido resulta difícil de defender, se desacredita a quien lo denuncia. El problema deja de ser la utilización de simbología nazi y pasa a ser la actuación de la Justicia.

La inversión es funcional a la relativización: quienes usaron los símbolos quedan presentados como víctimas, mientras que quienes señalan su gravedad son convertidos en perseguidores.

2. Vaciar los símbolos de su carga criminal

La segunda táctica fue el reduccionismo semántico, sostenido mediante argumentos pseudohistóricos destinados a separar la esvástica de su apropiación por el régimen nazi.

Algunos comentarios apelaron a significados culturales anteriores o a usos del símbolo en otras civilizaciones para afirmar que su exhibición no necesariamente implica una referencia al nazismo.

La tercera estructura argumental fue la denominada por MRVT como la “trinchera del ámbito privado”.

Bajo esa premisa, una vivienda, una reunión familiar o un cumpleaños funcionarían como espacios ajenos a la intervención estatal y a cualquier responsabilidad social. El argumento sostiene que, por tratarse de un evento privado, los adultos tendrían libertad absoluta para decidir su contenido.

La privacidad, sin embargo, no borra las consecuencias de una conducta ni transforma el hogar en un territorio independiente de la ley. Mucho menos cuando existen imágenes que circularon públicamente, símbolos de odio y menores expuestos a la representación festiva de una ideología totalitaria y exterminadora.

Las condenas quedaron en minoría

El bloque de rechazo representó el 28,5% de la conversación, con 655 mensajes. Allí se concentraron las condenas firmes basadas en la defensa de la memoria histórica, los valores democráticos y la responsabilidad institucional.

Aunque fue considerablemente menor que el segmento de apoyo o relativización, esta categoría registró un crecimiento sostenido durante el desarrollo del debate. 

El comportamiento de los usuarios mostró patrones de segmentación definidos.

El público masculino representó el 64% del total de las intervenciones. Su participación fue más frontal en los hilos de mayor fricción y, dentro de ese segmento, el 82% de los mensajes sostuvo posiciones de aval, justificación o relativización.

El público femenino concentró el 36% de la conversación, pero presentó un comportamiento sustancialmente diferente: el 75% de sus intervenciones condenó el episodio.

Los perfiles femeninos priorizaron argumentos relacionados con la ética institucional, la educación, la memoria histórica y la protección de valores durante la infancia.

La mayor intensidad del debate se concentró entre los adultos de 30 a 55 años. Ese segmento protagonizó los intercambios más hostiles y los hilos con mayor cantidad de respuestas.

Los mayores de 60 años registraron los índices más altos de condena categórica. La memoria generacional y una mayor cercanía con los testimonios históricos sobre la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto podrían influir en ese comportamiento, aunque el informe no establece por sí solo una relación causal.

Entre los jóvenes se observó una dispersión mayor. Allí convivieron condenas, indiferencia, desconocimiento histórico y comentarios asociados con la cultura de la provocación digital.

Esa fragmentación plantea otro problema: cuando los símbolos nazis son utilizados como memes, disfraces o elementos decorativos, su carga histórica puede quedar diluida entre la ironía, el entretenimiento y la búsqueda de repercusión.

El desconocimiento no vuelve inocente al fenómeno. Lo hace más permeable a la manipulación.

El riesgo de una minoría amplificada

MRVT Consultora advirtió que el caso revela una conversación pública altamente susceptible a la intervención de nichos ideológicos capaces de coordinar o sincronizar mensajes.

La reiteración de argumentos similares en distintas publicaciones puede amplificar posiciones que fuera de las plataformas serían minoritarias. La dinámica de las redes premia la confrontación, aumenta la visibilidad de los comentarios extremos y genera una percepción distorsionada del consenso social.

Las plataformas no crean por sí solas el extremismo. Pero pueden ofrecerle velocidad, alcance y apariencia de legitimidad.

El procedimiento es progresivo: primero, la aberración se presenta como provocación; después, la provocación se transforma en controversia; finalmente, la controversia convierte el símbolo en una opinión más dentro del paisaje cotidiano.

La repetición erosiona los límites. Lo que inicialmente provoca rechazo comienza a ser discutido, luego relativizado y, por último, normalizado.

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