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Reforma laboral: el desafío de Argentina para entrar a la Revolución 4.0

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“No nos podemos quedar bajo el mismo sistema de trabajo”. La confirmación de que el Gobierno tiene en análisis un proyecto para avanzar en una reforma laboral no es de un actor menor. Es del propio ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Las luces de alerta se encendieron en el sindicalismo a la par que los empresarios comenzaron a ver materializado públicamente un tema con el que vienen insistiendo ante los funcionarios. Aunque esta cuestión está fuertemente en debate casi desde el cambio de Gobierno, lo que reavivó el debate fueron las bruscas modificaciones en esa materia que implementó Brasil, principal socio comercial de la Argentina, pero también competidor directo en la región y el mundo.

Matías Ortega. Ambito – ¿Pero de que se trata la ley que implementó el gobierno de Temer? Entre los principales puntos de su reforma laboral se destacan que las convenciones y acuerdos colectivos en las empresas prevalecerán por encima de las disposiciones legales, eliminación del salario mínimo, pagar en base a horas o días y ya no de forma mensual, jornadas de trabajo de hasta 12 horas con 36 horas ininterrumpidas de descanso, fraccionamiento de las vacaciones y pausas de descanso, se crea la figura del empleado autónomo sin vínculo permanente con la empresa, y la no obligatoriedad de aporte sindical (será voluntario), entre otras normativas no menos polémicas.

Algunas de estas normas apuntan a aumentar la productividad de las empresas, mientras que otras encuentran fundamento en los cambios que está generando la tecnología en los procesos industriales y en el trabajo, en función de la denominada cuarta revolución industrial que avanza en el mundo. Este argumento es uno de los principales focos de discusión, con voces a favor y en contra.

Por un lado, cuestiones como la inteligencia artificial, la robotización, y la automatización de tareas, sumado a una tendencia de las nuevas generaciones que según los analistas piensan más en proyectos puntuales que en hacer carrera en una compañía, hacen mella en los cimientos tradicionales del mercado laboral. Y encuentra sus más acérrimos detractores en las organizaciones sindicales que esgrimen el temor a que los cambios deriven en una flexibilización laboral -en el peor sentido del concepto- que erosione las conquistas sociales.

INDUSTRIA 4.0

“Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes”, vaticinó el año pasado Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial y autor del libro “La cuarta revolución industrial”. Y añadió que ésta “no se define por un conjunto de tecnologías emergentes en sí mismas, sino por la transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital (anterior)”.

Tal como destaca Pedro Américo Furtado de Oliveira, director de la Oficina de País de la OIT para la Argentina, “el mundo del trabajo está cambiando de manera acelerada, y no sólo por el ingreso e impacto de las nuevas tecnologías, sino que a ello se suman las formas atípicas de empleo, que incluyen el empleo temporal, a tiempo parcial, por medio de una agencia, la relación de trabajo multipartita, el empleo encubierto y el empleo por cuenta propia económicamente dependiente”. Al respecto, el vicepresidente de la UIA y presidente de la Copal, Daniel Funes de Rioja, opinó que “estamos ante un mundo que está cambiando tecnológicamente a gran velocidad y tenemos por delante la inteligencia artificial, la robotización, la automatización, y frente a ello debemos pensar en cuál es el sistema de relaciones laborales y de contratación más adecuado”. Y asegura: “Hay algo que se ha concientizado en el mundo desarrollado al que aspiramos y es que no se pueden proteger los empleos que no van a existir, hay que proteger al trabajador y a su familia”.

En sintonía, Jorge Figueroa, secretario de la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario (FAETT), añade que el cambio en los procesos y tareas abre “el debate del futuro” del empleo, ya que muchos puestos que existen en la actualidad desaparecerán, y remarca que la legislación necesita ser modificada a la par de los avances de la nueva realidad. Sin embargo, sostiene que cuestiones como la robotización no necesariamente generan un problema de pérdida de empleo, siempre y cuando sea acompañada de la adecuada formación educativa de las personas. “La connotación histórica de la flexibilización no ayuda, pero yo me inclino más por hablar de nuevas formas de trabajo, producidas por las generaciones nuevas que lo están pidiendo y porque la tecnología hace que haya que tener en cuenta otros factores”, explica.

Desde la CGT, su secretario de Prensa y Comunicación, Jorge Sola, advierte que estos argumentos para imponer una reforma esconden detrás “el verdadero motivo, que es la baja del costo laboral y eso implica apuntar a lo que tiene que ver con las masas salariales”. Pero admite: “No vivimos en una burbuja. Sabemos perfectamente que la modernización, la actualización, el ingreso de la tecnología en actividades que hasta hace poco parecían sólo artesanales es algo que no solo nos supera a trabajadores y a empresarios, sino que tarde o temprano va a venir y en eso estamos trabajando”.

En ese marco, trae a debate el punto central de las preocupaciones de las organizaciones sindicales, que es la “flexibilización” de la forma que se aplicó en los años 90 por la cual sostiene que “se perdieron un montón de derechos en los convenios colectivos”. En ese sentido, el ministro Triaca aseguró que “definitivamente la reforma laboral que impulsamos no va a precarizar las condiciones de los trabajadores”. Ámbito Biz consultó a la cartera laboral los detalles del proyecto, pero prefirieron no hacer más comentarios que los vertidos públicamente por su titular y otros representantes del Ejecutivo, entre ellos el propio presidente Mauricio Macri, que apuntan a avanzar en la reducción de costos laborales y terminar con lo que denominan “la industria de los juicios”, entre otros temas.

DESAFÍO

Entre los empresarios existe una coincidencia generalizada sobre que la Argentina tiene problemas de productividad y competitividad, de salario, de costos laborales, de falta de mano de obra calificada, de creación de empleo y de informalidad. Es allí donde radica el corazón de sus argumentos a favor de una reforma laboral.

Sin referirse puntualmente al caso de la Argentina, Furtado de Oliveira considera que “es natural que los países emprendan iniciativas que revisen y actualicen sus códigos laborales” que respondan “a la constante evolución del mundo del trabajo, con el propósito de proteger a los trabajadores teniendo presentes las necesidades de las empresas sostenibles”. El directivo de la OIT remarca que a nivel mundial “ha habido una tendencia hacia la desregulación que se traduce en un gran número de trabajadores de la economía informal que quedan fuera de la gobernanza”, aunque “se reconoce que las normas del trabajo son un componente clave en los procesos de integración”. El organismo internacional plantea “la ampliación del ámbito del derecho del trabajo, permitiendo incluir formas novedosas de relación laboral, así como asegurar la transición de los trabajadores empleados en la economía informal a modalidades de empleo formal, lo cual es base esencial para cimentar el futuro en numerosos países”.

Tanto Funes de Rioja como Figueroa expresan que la necesidad de una reforma tiene anclaje en las nuevas formas que vienen en el futuro del empleo, por lo que se debe adecuar la legislación a esa nueva realidad. Proponen un sistema de contratación y despido “más ágil”, reducción de los “impuestos al trabajo”, de los costos, de la informalidad, la pobreza, e impulsar el desarrollo de mano de obra calificada. Para estos especialistas, esas modificaciones son instrumentos clave para la creación de nuevos puestos de trabajo en el sector privado, algo que según las estadísticas no ocurre desde 2011. De hecho, el último informe del INDEC arrojó que la tasa de desocupación ascendió a 9,2% en el primer trimestre de 2017.

Más allá de coincidir en cuestiones como combatir el trabajo en negro y la pobreza, Sola advierte que “achicar cualquier derecho colectivo o individual que tengamos va a contar con el rechazo del movimiento obrero”, y apunta contra los propios empresarios como responsables de algunos de los problemas para los cuales piden soluciones.

Hay un punto en común entre todos los actores: la necesidad de sentarse todos en una mesa, junto con el Estado, a debatir el panorama de las relaciones laborales de cara al futuro y buscar soluciones a través del consenso.

SOCIOS Y COMPETIDORES

Históricamente, Brasil es el principal socio comercial de la Argentina. El último informe de la consultora Abeceb arrojó un dato preocupante: la balanza bilateral en julio fue deficitaria para nuestro país en u$s 800 millones, lo que representa el mayor rojo mensual del que se tenga registro. Ambos, junto con México, son las economías más industrializadas de la región por lo que también los convierte en competidores naturales. Es por ello que la reforma brasileña prende luces de alerta para la Argentina.

Sobre esta cuestión tanto el Gobierno, la UIA, como FAETT, sostienen que lo que haga Brasil no es un espejo para la Argentina, y que su situación socioeconómica y política no es la que atraviesa el país. Pero sostienen que el vínculo indivisible entre ambos obliga a mirar con atención y tomar las medidas del caso.

“Si quieren disparar para algo tan profundo como lo que están haciendo en Brasil, creo que no están dadas las condiciones laborales, políticas y sociales”, considera Sola y sostiene que la CGT rechaza esa reforma porque “tiene condiciones que no solo atentan contra los derechos laborales, sino también contra condiciones de dignidad humana”. “La verdad que más que mirada al futuro, esta modernización le puso el acento en retroceder varias decenas de años en la legislación solo para tratar de que el sector empresario tenga un lucro mayor”, añade para luego insistir con que cualquier modificación de las condiciones laborales en un sentido similar al que se implementó en Brasil encontrará un rechazo generalizado de las organizaciones gremiales.

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La UIA aseguró que comenzó la “tan ansiada recuperación” de la actividad y pidió bajar el “costo argentino”

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El presidente de la Unión Industrial Argentina Miguel Acevedo sostuvo que el país está “recuperando los stocks de su entramado productivo”.

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, afirmó hoy que “está comenzando la tan ansiada recuperación de la actividad” en las fábricas y sostuvo que el país está “recuperando los stocks de su entramado productivo”.

“Pero para consolidarlo a lo largo del tiempo y que lleguen las inversiones, debemos trabajar entre todos en reducir el costo argentino, esto es contar con energía a precios competitivos, eliminar los impuestos distorsivos, bajar el costo del capital de trabajo, entre tantos otros temas que conforman la agenda del día a día”, opinó.

Asimismo, en el acto de cierre del décimo Coloquio organizado por la Unión Industrial de Córdoba (UIC), Acevedo resaltó que “en esta estrategia a largo plazo, las industrias del interior constituyen la columna vertebral que permitirá construir un proyecto sustentable y federal”.

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En caso de un eventual debate, una reforma laboral “no implicará precarización”, dijo Triaca

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El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, aseguró que, en caso de que se impulse una reforma laboral, ésta se hará “por consenso” y “no” generará “precarización” a los trabajadores.

“Tenemos que descartar que haremos algo que no sea de forma consensuada, toda será producto de una tarea consensuada entre los diferentes sectores y partidos políticos”, afirmó el ministro de Trabajo, Jorge Triaca en declaraciones formuladas  a la radio FM Blue, en las que se pronunció por modificaciones que generen “dinamismo” y “capacitación”.

En ese marco, tomó distancia de la reforma realizada en Brasil al asegurar que lo que hacen en ese país “no necesariamente tiene que ser un espejo para la Argentina”. Respondió que “definitivamente”, en caso de que en el país se abra un debate en torno a este tema, esa reforma “no” va a “precarizar” las condiciones de los trabajadores porque -afirmó- “el elemento central es subir la vara, no bajarla. Para eso, hay que dejar de lado muchos privilegios”, indicó el titular de la cartera laboral.

Sobre el “dinamismo”, Triaca ejemplificó con que, “en el sector asalariado privado, en la Argentina hay 6.200.000 trabajadores hace seis años. No se ha movido ese número; bueno, nosotros tenemos que generar dinamismo porque son oportunidades para los casi 900 mil jóvenes que no estudian ni trabajan y no tienen oportunidad laboral y ver de qué manera vamos a generar capacitación”, indicó.

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Quintana aseguró que el Gobierno impulsará una reforma laboral “en base al consenso y al diálogo con empresarios y trabajadores”

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El vicejefe de Gabinete, Mario Quintana aseguró que el Gobierno impulsará una reforma laboral “en base al consenso y al diálogo con empresarios y trabajadores”, y garantizó que “no habrá sorpresas” con los cambios a aplicarse.

El vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, la Argentina tiene “un futuro maravilloso, si decimos la verdad, si los que estamos en el Gobierno no robamos”, frase que sin duda recuerda a aquella que pronunció en el pasado el sindicalista Luis Barrionuevo, quien en un programa de TV pidió “dejar de robar por dos años”.

“Lo importante es que todos los días le llegue a alguien más. Que sintamos que estamos un pasito más adelante. De que si no me tocó a mí, pero le tocó a mi vecino, a mi primo, a mi compañero, yo ya sé que tengo la esperanza de que me va a tocar. Y eso es lo más importante. De lo que tenemos que estar convencidos es de que como país tenemos un futuro maravilloso si hacemos las cosas bien. Si decimos la verdad, si los que estamos en el Gobierno no robamos, sino que nos ponemos a laburar como lo estamos haciendo para poner al Estado al servicio de la gente. Es decir, si ponemos el trabajo adelante”, dijo Quintana en declaraciones a radio La Red.

Asimismo, el vicejefe de Gabinete aseguró que el Gobierno impulsará una reforma laboral “en base al consenso y al diálogo con empresarios y trabajadores”, y garantizó que “no habrá sorpresas” con los cambios a aplicarse.

“Lo vamos a hacer en base al consenso y al diálogo. No es que va a haber sorpresas y va a caer un exocet sobre la cabeza de nadie”, enfatizó el funcionario.

Quintana sostuvo que una reforma no implica “necesariamente mayor vulnerabilidad del trabajador, en absoluto. Es ver cómo podemos -cuidando a los trabajadores- tener un mercado moderno para todos”.

“Queremos crear condiciones para que haya más trabajo, ya que hoy estamos dejando muchos millones de personas afuera del mercado laboral”, subrayó. Y añadió: “La tecnología, la modernidad, la competencia nos exigen ponernos a tiro y discutir cómo podemos tener un mercado moderno laboral y para todos”.

Además, Quintana rechazó que la reforma pueda relacionarse con la “flexibilización laboral” que se aplicó durante la década del 90.

“No tenemos nada que ver con los 90. Esa década fue caracterizada por la Convertibilidad. Y nosotros tenemos ahora tipo de cambio flotante”, subrayó.

A su criterio, “otra gran diferencia con aquellos años es que nosotros priorizamos la inversión social, que es el rubro que más ha crecido, por lejos, en el Presupuesto Nacional”.

El funcionario dijo que “para quienes aún no les llegó el crecimiento, tiene que estar el Estado apoyándolos con todas sus políticas sociales”.

En este marco, Quintana resaltó que desde el Gobierno “estamos sentando bases sólidas para que la economía se ponga a generar trabajo para cada vez más gente”.

En esa línea, consideró que “cualquier economía del mundo se solventa con confianza. Y para reconstruirla, lo primero que hay que hacer es decir la verdad”.

“Eso permite resolver problemas y la aparición del crédito. Ningún país puede funcionar si no hay crédito”, señaló el funcionario.

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“Las modificaciones al sistema de ART van a beneficiar a trabajadores y Pymes”

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Este miércoles se tratará en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación, el proyecto de ley para modificar el actual sistema de Aseguradoras de Riesgos de Trabajo (ART), que este lunes tuvo dictamen positivo en la reunión conjunta de las Comisiones de Trabajo y Presupuesto, y que ya cuenta con media sanción del Senado. El diputado nacional Luis Pastori (UCR-Cambiemos), quién participó ayer en la Comisión, manifestó a los medios que “el objetivo de Cambiemos es mejorar el actual sistema de ART para beneficiar a los trabajadores y a las Pymes, que vienen siendo vulnerados en sus derechos por un sistema que incentiva una litigiosidad desmedida”.

Frente al apoyo que tuvo el proyecto, Pastori destacó que “esto forma parte de la agenda del Dialogo para la Producción y el Trabajo convocado por el Presidente, y es parte de una serie de iniciativas destinada a mejorar la productividad de las empresas sin afectar el salario y los derechos de los trabajadores”. Pastori además dponderó el desempeño del interbloque Cambiemos en la argumentación del proyecto y el amplio apoyo que se tuvo de otros partidos, como así también las intervenciones de los diputados nacionales Luis Petri (UCR-Mendoza) y Luciano Laspina (PRO-Santa Fé).

Beneficios para los trabajadores

Pastori quién se desempeña como secretario de la Comisión de Presupuesto de la Cámara Baja, precisó que “con esta ley buscamos principalmente bajar la litigiosidad, porque cuando hay juicios controvertidos, hay derechos de los trabajadores que se vulneran. Nuestro proyecto propone medidas que previenen y aceleran la resolución de litigios, y procura limitarlos, porque hoy la justicia está colapsada. Las cifras del incremento exponencial de demandas judiciales sin resolución lo prueban: en 2010 habían 53 mil juicios, en 2016 la cifra pasó a 120 mil, pero la capacidad de respuesta del sistema sigue siendo la misma: en el 2010 la justicia resolvió 33 mil juicios mientras que en 2016 apenas 35 mil. Mientras tanto, hay 340 mil reclamos judiciales sin respuesta”.

Pastori agregó que “el aumento de los juicios ha provocado que la prima de seguro que tienen que pagar los trabajadores con su sueldo haya aumentado muchísimo, hasta el 20% en caso de los trabajadores de la construcción. Si logramos bajar la litigiosidad, mejoraremos el salario de los trabajadores que financian el actual sistema de ART. Esto seguramente provocará la creación de empleo formal, porque todo lo que permita ir disminuyendo los costos de contratación, entre ellos las primas caras, va redundar en más trabajo y mejores salarios”.

En otro fragmento del análisis Pastori dijo que “para el trabajador es un resguardo, porque lo que ocurría hasta ahora es que ante el primer problema aparecía el juicio como una instancia que duraba muchos años, y el trabajador terminaba cobrando muy poco y muy tarde y gran parte de los costos terminaban en el bolsillo de abogados y peritos. Ahora se creará una comisión médica especial de jurisdicción, que tendrá un plazo de 60 días administrativos para dictaminar, antes de iniciar cualquier reclamo judicial. Esto va evitar que haya discrecionalidades porque los honorarios no van a tener relación con el monto del juico, y ello acelerará los tiempos, porque cuando la comisión médica dictamine que hay un accidente de trabajo y una discapacidad, automáticamente la ART debe empezar a trabajar y no esperar el juicio que a veces demora años antes de concretarse”.

Beneficio a las Pymes

Pastori señaló finalmente que “el proyecto venía siendo reclamado hace mucho tiempo, por las Pymes que son afectadas por la industria del juicio, y muchas veces terminan quebradas por el uso inescrupuloso de las actuales reglas del sistema, y que en definitiva hacen perder fuentes de empleo. Las Pymes son las que tienen menos espaldas para bancar el actual sistema de ART, y son además las principales generadoras de empleo del país, por la tanto hay que incentivarlas y protegerlas”.

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