rentabilidad

¿Aceptamos el colapso?

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La destrucción o ruina de un sistema o una estructura conduce por definición a lo que se concibe como colapso.

El rápido aumento en los precios de los alimentos habla de escasez de suministros como fenómeno simultáneo en todo el mundo.

Mucho se viene alertando al respecto dado que la crisis hoy está condicionada por factores inéditos y de proyección impredecible. Cambio climático, crisis energética, concentración económica y política, guerras, pestes, etc. conforman un escenario en extremo complejo y diverso el cuál podremos observar con fidelidad si somos capaces de descender desde lo macro, para poder así apreciar una totalidad que se halla compuesta por fenómenos de menor escala.

Pablo Vernengo, director ejecutivo de Economías Regionales de CAME, en entrevista exclusiva para Economis, nos cuenta que “hay un desacople” entre la naturaleza y las instituciones de nuestra sociedad. Afirma que “las plantas no tienen conciencia de cómo funciona la macroeconomía, ellas van a seguir dando mandarina, naranja, yerba y té” pero “los 235.000 pequeños productores que hoy representan el 63% de la producción de alimentos en Argentina no pueden ver más que una caída en su rentabilidad desde el año 2011”, dado lo cuál vemos “una disminución del 25% en la cantidad de productores rurales tomando en cuenta el censo de 2002”.

Según nos dice “no hablamos aquí de dejar de comprar autos, sino de comida” y que por tanto, dado la importancia del problema, el gobierno nacional debe entender que “hace falta un dólar unificado y una apuesta a la tecnificación”. Pero, ¿será ésta la salida real, definitiva, sustentable? 

Consultamos a Luis Schwarz, oriundo de Campo Viera, quien se dedica a la producción de té, con 43 hectáreas, entre propias y arrendadas. Luis nos cuenta que es cierto que literalmente “estamos trabajando a pérdida aún con el nuevo precio de $16 el kilo. Se nos recomienda que nos ayudemos incrementando la productividad sobre la base de químicos, pero quienes pudieron llegar con esfuerzo a comprar como para 500 kg de fertilizantes por hectárea, si bien lograron aumentar el volumen, esas hojas representaron menos peso, y por tanto menos dinero, con el agravante de dejar nuestros suelos aún más lastimados”. Particular resultado de una ilusoria y fantasiosa solución que promueve la industria agro química en general. 

Por su parte, Cristian Klingbeil presidente de la Asociación de Productores Agrarios de Misiones (APAM), responde a nuestras preguntas y nos brinda mayores elementos para el análisis: “Hace dos años que no hacemos números, porque si hacemos números dejamos de trabajar”. “Los prestadores de servicio habían sacado los costos allá por agosto y estaba pisando los $19, así que hoy, a Noviembre con el precio a $16 no alcanza para nada”…”tenemos la industria tealera más tecnológica del mundo, es decir tenemos los costos más bajos del mundo para procesar el té, no hay de donde ajustar en eficiencia si la salida fuese tecnológica, así si bien nuestra ruina lleva a la concentración de la actividad, el abandono de los cultivos es aún más grande, lo que se ve es cada vez más es abandono, en todo el país vienen cayendo productores”

La situación es muy delicada en todas las producciones regionales y Misiones no es la excepción, Klingbeil sostiene que “se está parando la parte forestal, la cuestión yerbatera está viniendo complicada, la cuestión tealera difícil, con el tabaco el colono busca hacer alguna diferencia pasando al Brasil, y así esto está para prenderse fuego en cualquier momento”.

Uno no puede evitar preguntarse, cuándo a la luz de tantas evidencias, podremos al fin enfrentar la idea de colapso?

Prácticamente todos los insumos de la agricultura son petróleo dependientes en un marco de inseguridad energética planetaria, todas las producciones de alimento como frutas, verduras, Yerba, té, etc están trabajando a pérdida a la espera de un dólar cuya estabilidad global se tambalea y cuyos regímenes atan a países como la Argentina a la división internacional del trabajo. Alimentos cada vez más y más afectados con pérdidas totales fruto del cambio climático con sequías y/o heladas inéditas. A todas luces, el paradigma de la sociedad de consumo está total y absolutamente agotado mientras acaricia los límites de recursos planetarios. Caricias que, desde el poder hegemónico mundial usa, peligrosamente, guantes de textura malthusiana.

Hace unos días tuve el privilegio casual de entrevistar al célebre Jairo Restrepo, en la ciudad de Posadas. En aquella oportunidad, cuando le pregunté sobre ésta particular crisis que vivimos, señalaba que “los campesinos nunca han estado en crisis, los han llevado a una crisis,  que es diferente, los han engañado. Y este paquete desarrollista que está en crisis es un modelo totalmente impositivo que pretende un orden económico en el que se logre acabar con el campesinado”, Jairo nos convocó allí a varias reflexiones tales como “el grande no está en el poder, el grande es el poder” y allí uno encuentra maneras de comprender de forma más acabada el contexto. El colapso es también institucional y esto es fácilmente apreciable en nuestro país. El gobierno nacional no es incompetente, o como sugiere por momentos Vernengo: “incomprensiblemente burocrático”, se trata más bien de estructuras institucionales vacías de forma y contenido con intencionalidad precisa de administración de intereses extranjeros y garantes de expoliación y subdesarrollo.

No existe esta suerte de “dólar entropía”. Lo que sí hay son políticas precisas de élites que, conscientes del colapso del sistema global, actúan en el afán de no perder su condición de minoría privilegiada.

El grande no está en el poder, tal y como señala Jairo, en clara alusión al poder político de las naciones en un contexto de capitalismo monopólico, por ende aspirar a que la solución de la crisis de producción de alimentos se aparezca con medidas como la de un dólar unificado, es de mínima utopía disuelta en maremotos distópicos globales.

Estaremos siendo incapaces de descolonizar la imaginación?. 

Según el Ecólogo e Ingeniero, David Holmgren, “la permacultura es una respuesta creativa de diseño a un mundo donde la disponibilidad de energía y recursos disminuye”. Es decir, los seres humanos somos muy capaces de encontrar salidas que contemplen un nuevo ordenamiento sustentable y más democrático una vez que aceptemos la verdad acerca de nuestros límites en un planeta con recursos finitos. Pero cuándo vamos a reconocer lo que está pasando? ¿Cuándo dejaremos de negar lo innegable? Cuándo vamos a reconocer que el sistema colapsó? Durante los primeros meses de 2022, según Naciones Unidas, el número de personas hambrientas en el mundo creció de 282 millones a 345 millones. 

El Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA) David Beasley, afirmó recientemente que: “Nos enfrentamos a una crisis alimentaria mundial sin precedentes y todo indica que aún no hemos visto lo peor. En los últimos tres años las cifras del hambre han alcanzado repetidamente nuevos picos. Déjenme ser claro: las cosas pueden empeorar, y lo harán, a menos que haya un esfuerzo coordinado a gran escala para abordar las causas profundas de esta crisis. No podemos permitirnos otro año con cifras récord de hambre”.

En un contexto así, ¿vamos a seguir intentando sostener que nuestra yerba mate sea una excentricidad de las clases medias en Siria o Líbano, con un dólar unificado, mientras el porcentaje de hogares por debajo de la línea de la pobreza alcanzó el 27.7 % en Argentina? Evitar que nuestros pequeños productores sigan en la desgracia de trabajar a pérdida es fundamental,  pero si esto no va de la mano con una verdadera re- alineación de sistemas, que conduzca a la soberanía alimentaria, entonces solo serán nuevas soluciones que mueren antes de nacer ya que la vertiginosidad de los cambios monetarios y la inestabilidad social termina siempre por llevarse puesto los esfuerzos una y otra vez. 

Lo que falta es estrategia de autonomía y protección ciudadana urgente.

¿Podemos aún creer que se sostiene más esto? ¿Y hasta cuándo?

Citando nuevamente a Jairo, “a río revuelto, ganancias de industria química”. En su inmensa sabiduría el maestro sostiene que debemos depositar nuestra confianza en el campesino y su conocimiento ancestral, nos dice que: “en América Latina el Estado es un Estado mediocre que cumple un papel de obediencia que se basa en infundir miedo, y el miedo abunda donde no hay conocimiento y donde no hay conocimiento hay ausencia de saber, y ausencia de saber es ausencia de campesinos. Campesinos es resistencia y es biopoder en manos del pueblo y de la democracia”

Los suelos están agotados, el clima ya no es confiable, los insumos de la agricultura convencional se agotan y no dan más resultados que el incremento de la erosión y la pérdida de fertilidad, la nula rentabilidad en la producción y los sistemáticos abandonos de cultivos en un mundo hambriento, no son el colapso? Porque de reconocer el derrumbe de la civilización depende la oportunidad de redirigir los recursos y esfuerzos en pos de asegurar que al menos, en una trabajosa transición, exista un plato de comida digna en la mesa de cada ser humano, con economías abocadas a satisfacer en bioregiones, las demandas reales de su eco población. 

Si en este tránsito a la sexta extinción masiva, no somos capaces siquiera de reconocer la necesidad de corregir el rumbo, entonces  sí, en verdad estamos en problemas muy serios y las generaciones venideras serán quienes nos interroguen al respecto con toda legitimidad, ya que somos la última generación capaz de hacer algo al respecto.

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Según un informe el 60% de la renta agropecuaria se la queda el Estado

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De acuerdo a un informe privado correspondiente a marzo, el resultado se mantiene estable desde la última medición. La mayor presión es sobre el girasol, que se acerca al 70%. Buenos Aires y La Pampa, por encima del promedio.
Más de $6 de cada $10 de renta generados por los principales cultivos del país se los queda el Estado en sus distintos estratos. Así lo confirma un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), que estimó en un 60,6% la participación tributaria por hectárea en las ganancias, de acuerdo a la medición de marzo.
La presión impositiva avanzó 0,5 puntos desde la última medición, en diciembre. Sin embargo, desde FADA consideraron “estable” la situación, a pesar de que se produjeron desde entonces algunos factores que “impulsaban el indicador hacia arriba”.
Según el reporte que se conoció este miércoles, la mayor carga la sufre el girasol, ya que de cada $100 de renta producidos el 67,8% se desvía a través de distintos impuestos nacionales, provinciales y municipales. En orden, siguen la soja (65,8%), el trigo (53,5%) y el maíz (52,3%).
Para FADA, el resultado de marzo muestra una “llamativa estabilidad” respecto a diciembre si se tienen en cuenta que “algunas variables estaban impulsando el indicador hacia arriba”.
Se refiere a la caída de los precios de la soja y el maíz, que “reduce la rentabilidad y ante una “torta” más chica, la participación del Estado crece en términos relativos”; un aumento de los costos, como consecuencia de la devaluación de 2018 (se esperaban aumentos en fletes y labores); y la actualización de tasas viales municipales y los inmobiliarios rurales.
No obstante, los efectos de esos factores fueron paliados por “2 variables que jugaron a favor”: la cosecha récord (con subas estimadas en cerca del 40%) y la devaluación, que “colabora a que los incrementos de costos en pesos no impacten de lleno sobre la rentabilidad de los cultivos”, dice el informe.
El documento también separa la presión tributaria por provincias. Mientras el índice FADA nacional es de 60,6%, Córdoba registra un 59,3%, Buenos Aires 63,2%,Santa Fe 60,4%, La Pampa 62,2%, y San Luis 58,1%.
Si bien la apropiación de parte de la renta agrícola por parte del Estado subió 0,1 puntos en marzo respecto a diciembre, el resultado aún se encuentra lejos del pico de lo que va del gobierno de Mauricio Macri, que fue del 74,7% en junio de 2017. Aunque también es un rebote importante desde el piso del 55,8% del mismo mes del año siguiente.
Así y todo, el promedio de lo que va de gestión de Cambiemos no llega ni por asomo al récord que se marcó durante el gobierno de Cristina Fernández: en septiembre de 2015, a 2 meses de terminar el mandato, la presión tributaria sobre el agro trepó al 94,1%, de acuerdo al informe de FADA.

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Panorama empresario: cuál es el impacto en Misiones de la suba del dólar

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La fuerte suba del dólar – hasta el jueves de semana pasada fue del 16,3 por ciento en agosto, en el último año 95,1 por ciento y desde que asumió Macri 162 por ciento – volvió a sacudir los intentos empresarios de previsibilidad y representó un duro golpe a las expectativas de recuperación.
Economis consultó en distintos sectores el impacto en la relación precio y costos, aunque el común denominador fue la preocupación que expresaron por la pérdida de poder adquisitivo. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene, afirmó que “hay sectores que se adelantan a los hechos y como se dice usualmente se cubren del alza del dólar, pero cuando hay bajas, los precios no lo hacen en la misma medida”.
Pablo Ratti, empresario de de la construcción, aseguró que la devaluación profundizará la recesión en la actividad.

Enumeró que “esto traerá imposibilidad de financiamiento, no habrá línea de créditos porque si antes estaba caro, hoy será imposible”.

Al no haber nueva inversión, se va a acentuar la recesión, con una caída del salario real

“Los bancos ya alertaron que no darán créditos, el mercado ya anticipó desconfianza sobre el plan económico y no piensa invertir en el sector o en nuevos emprendimientos hasta que se aclare el panorama”, dijo y añadió que esta situación provocará que se desacelere la actividad. “Al no haber nueva inversión, se va a acentuar la recesión, con una caída del salario real, baja del consumo, y se frenará la venta de viviendas”. Ratti, consideró que “lo peor es que por este año, por mucho esfuerzo que se haga, ya es tarde para reapuntalar al sector”.
 
“No queremos que los empleados tengan que ir a pedir fiado al almacén”
Por su parte, Juan José Szychowski, empresario yerbatero, opinó que este es un momento para mantener la calma, y estar cerca de la necesidad de los empleados.
“Hace un tiempo empezamos a pagarle a la gente todos los viernes, porque tiene dificultades para llegar a fin de mes. Nosotros no somos ajenos a esas dificultades”.

“No queremos que los empleados tengan que ir a pedir fiado al almacén, tenemos que tratar de cuidar al empleado y tratar de estar todos unidos y el Estado no puede abandonar a la gente, por más que falten recursos”, explicó en una entrevista en el programa del periodista Alejandro Barrionuevo de canal 4 de Posadas.
Szychowski aseguró que la actividad yerbatera está atravesando un buen momento, producto de la escasez de materia prima y la suba del precio. Pero no por eso dejó de reconocer el “deterioro social” que existe.

El miedo y la parálisis es lo peor, hace que la gente deje de invertir, de consumir, y ahí empeora todo

“Veo a la gente muy preocupada por el dólar, pero tenemos que empujar al país, todos debemos aportar calma en este momento”, señaló.
“El miedo y la parálisis es lo peor, hace que la gente deje de invertir, de consumir, y ahí empeora todo, yo creo que el gobierno debería hacer un cambio político para darnos esperanzas, expectativas, cambios en el gabinete”, opinó el yerbatero, además es contador público.
Szychowski dijo que el dólar alto puede favorecer a la Argentina exportadora y a las economías regionales, pero para eso son necesarias dos cosas: primero, evitar que la suba de la divisa se pase a precios en forma total. La otra, bajar las altas tasas de interés que asfixian a las pymes.
“Si con esta devaluación que hubo con el dólar a 40, el Gobierno logra controlar un poco la inflación, nosotros podemos tener un gran arranque, porque quedamos baratos en dólares en el mundo, pero si hay inflación los costos aumentan y nos sacan el margen para bajar los precios en dólares y poder exportar”, explicó.
 
El turismo, con expectativas y preocupación
Carlota Stockar, de la agencia de viajes que lleva su nombre, se sumó a la preocupación por la suba del dólar y aseguró que observa con expectativas cómo cotiza la moneda estadounidense, aunque reconoció que aún no ve afectada la venta de paquetes al exterior. “Todavía venimos bien, pero esto nos genera una complicación, no sabemos qué va a pasar, esperemos se calme todo. No te puedo decir qué vamos a hacer porque todavía no lo sé. Te acostás con una cotización y te levantás con otra”.

Te acostás con una cotización y te levantás con otra


Por su parte, Sonia Waidelich, socia en la Aripuca de Puerto Uguazú, consideró que con esta situación, “las ciudades de frontera somos muy atractivas para vengan vecinos de países limítrofes a comprar, y los destinos turísticos siempre son beneficiados cuando el dólar sube, tanto por la visita de extranjeros o por el turismo interno que se genera al no realizar viajes al extranjero. Pero al haber incertidumbre, y fluctuaciones muy bruscas, la gente se queda preocupada y en la incertidumbre, espera. Nosotros somos una empresa familiar pequeña, que cada día se remanga para que el país esté un poquito mejor… Porque creo que la única manera de sacar adelante a este país es trabajando y queriéndolo”.
 
“Esto quizás parezca que nos beneficia por la competencia con Encarnación, pero no”
Carlos Beigbeder, presidente de la Cámara de Comercio de Posadas, analizó: “esto quizás parezca que nos beneficia por la competencia con Encarnación, pero no, al contario. Que la gente pierda poder adquisitivo a nosotros nos hace perder ventas y si se repite todo el tiempo el aumento de precios la verdad es que tampoco nos va a beneficiar a la larga con Paraguay”.
Beigbeder ya recibió a proveedores que aumentaron los precios. “Eso quiere decir que rápidamente subió el dólar y rápidamente nos aumentaron los precios también, y no nos permiten comprar y entonces tenemos que reponer a precio nuevo, la verdad que la situación no está buena, todo esto nos perjudica de lleno”.

Que la gente pierda poder adquisitivo a nosotros nos hace perder ventas y si se repite todo el tiempo el aumento de precios la verdad es que tampoco nos va a beneficiar a la larga con Paraguay


Fernando Vely, también integrante de la Cámara de Comercio de Posadas, opinó que “siempre las corridas son negativas, tiene que ver con lo que genera que son las expectativas de las personas, y la desconfianza que hace que salgan a defender su dinero y refugiarse en el dólar. Eso frena todo, frena el consumo, frena las ventas, y hay que ser cuidadoso en que no caigan demasiado las ventas porque eso puede ser grave”. De todas maneras, indicó que en esta oportunidad no hay una escasez de productos como en otras devaluaciones, entonces los aumentos no van a poder ajustarse de la misma manera”.
Alejandro Haene, presidente de la Confederación Económica de Misiones, analizó que como en cada suba del dólar hay sectores más favorecidos y otros menos. Los sectores favorecidos pueden ser el turismo al encarecerse los pasajes al exterior y las empresas exportadoras locales.
“Los demás, hay que observar como los formadores de precios (que no son las empresas misioneras) ajustan los precios para que el impacto sea el menor posible en el bolsillo de los consumidores.

Prueba de ello está en que hoy y sin previo aviso las petroleras han aumentado sus combustibles entre el 2,5% y el 12%. Esto habla a las claras que en algunos sectores el  reacomodamiento es instantáneo y en otros, que por suerte son la mayoría se toman su tiempo para ver en cuánto ajustan sus precios”.
Precisó que “hay un punto en el que debemos ser muy precisos y es que hay sectores que se adelantan a los hechos y como se dice usualmente se cubren del alza del dólar, pero cuando hay bajas, los precios no lo hacen en la misma medida”.
El contador se refirió a la reunión de entidades de la CEM en Oberá hace un par de días.

El pedido unánime de las Cámaras de Comercio para que el Programa Ahora Misiones se extienda a los días miércoles

“Debemos indicar que el denominador común fue trabajar en equipo, porque es lo que da fortaleza a todas en su conjunto. Prueba de ello es el pedido unánime de las Cámaras de Comercio para que el Programa Ahora Misiones se extienda a los días miércoles”. Sobre la carga impositiva, adelantó que los equipos técnicos de la CEM elaborarán en breve documentos con el objetivo puesto en lograr un descenso.
La ganadería, con cierta previsibilidad
Gabriel Muzzachiodi, productor ganadero, explicó que en el corto plazo, “no deberíamos tener movimientos en los precios ganaderos como consecuencia de la devaluación. Los precios pueden modificarse, pero por motivos estacionales y/o de mercado interno, que ya figuraban en algunos análisis previos a la devaluación”.
Misiones es tomadora de precios, dijo, la hacienda en pie y la carne en Misiones se moverán al ritmo de lo que pase a nivel nacional.

“El impacto de la devaluación en una actividad o producto, depende de dos factores. La formación del precio del producto y el pass through (traslado de la devaluación a precios). Por lo tanto, hay que analizar la matriz insumo/producto”.

En ganadería los precios se fijan en pesos, pero hay insumos dolarizados

Precisó que los costos dolarizados, se adecuan automáticamente y que los costos pesificados, dependen de la aceleración de la inflación. Los precios ganaderos están formados por la demanda de la industria. El 85 por ciento mercado interno y el 15 por ciento exportación.
Coincidió en que la recesión y caída del salario real disminuye la demanda doméstica y que si bien hay una mejora en la capacidad de pago en pesos de los exportadores, ese traslado no es inmediato y sobre una porción muy pequeña (15%).
“Si el pass through de la depreciación, fuese mayor en los costos que en los precios, hasta podría significar un deterioro de la rentabilidad ganadera”.
 
La carne porcina, reunión en Córdoba para afrontar la crisis
En la última semana de agosto, se realizó en Córdoba el Congreso Porcino Nacional. Todos los analistas hablaron del sostenimiento de la crisis, al menos hasta fin de año y esperando una recuperación para el 2019 que vendrá de la mano del incremento del precio del ganado vacuno; el incremento del precio de la carne de pollo; el exponencial incremento de las exportaciones de todas las carnes con la apertura de mercados antes vedados para los exportadores; “pero todo esto atado a que las variables macroeconómicas comiencen a recuperar cordura”, dijo Sergio Marcelo Peñalva Jost, gerente de Producción Primaria de Cofra.

La estrategia hoy es cómo hacer para sobrevivir

“Con este valor del dólar, importar carne de cerdo desde algún otro país para comercializar en Argentina, es muy difícil. Empieza a dejar de ser una alternativa para los grandes industriales radicados en nuestro país y propicia un mejor escenario para la producción local. Si la producción primaria de cerdos consigue mejores precios del capón a la faena, la perspectiva es alentadora, pero la estrategia hoy es cómo hacer para sobrevivir”.

Sobre la actividad en Misiones, precisó que en 2017, se faenaron formalmente (legalmente) 63.000 cabezas porcinas, de las cuales 52.000 fueron faenadas por COFRA. “Estos productores formalizados cumplen con las exigencias legales relacionados al pago de impuestos, aportes y contribuciones, habilitaciones municipales, provinciales y nacionales, manejo responsable del impacto ambiental, etc. son los que sienten de manera frontal, la inequidad que ocasiona la informalidad (faena clandestina, contrabando, evasión impositiva y previsional y otras formas de propiciar el negocios sin control sanitario) cosas de las que nadie habla ni por casualidad y estamos muy lejos de que se resuelvan”.
Finalmente, Pedro López Vinader, presidente de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones (Apicofom), resumió que la suba del dólar, “para las exportaciones impactan de manera positiva, no así para el mercado interno por las tasas y porque la madera no es formadora de precios. Eso sumado a la recesión del país. Las exportaciones todavía no tienen volumen”, dijo.

 

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Proponen que la hoja verde de yerba mate se actualice por inflación e índice de salarios

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Desde San Pedro intenta surgir un nuevo liderazgo de los productores yerbateros que le sume análisis a la fuerza del piquete. Martin Dellien tiene 43 años y apenas siete hectáreas cultivadas con yerba mate. Pero San Pedro se está transformando en el departamento con mayor volumen de producción, con más de 80 millones de kilos declarados. Sin embargo, no cuenta con referentes claros en defensa de los productores.
Dellien participó de la primera reunión de la Mesa de Competitividad Yerbatera, convocada por el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere. Allí puso sobre la mesa un novedoso esquema para actualizar el precio de la yerba mate sin depender de arduas discusiones que generalmente fracasan por la obligatoria unanimidad que no se alcanza.
El productor plantea que el precio de la hoja verde se actualice por un índice que combine inflación y actualización de salarios para que el yerbatero y el tarefero no pierdan poder adquisitivo. Con el laudo actual, pone de ejemplo, la hoja verde debería haber aumentado por arriba del quince por ciento y no el once como firmó Etchevehere. El índice ya está elaborado y aprobado por el Congreso, por lo que no se necesitarían demasiados estudios, considera. 
“El año pasado se necesitaban 20 kilos de hoja verde para comprar un kilo de carne. Ahora se necesitan 25. Claramente el productor pierde rentabilidad”, enumera.  
Para el productor, el consumidor sí paga el costo de la inflación, pero ese margen queda en el supermercado o en la industria y nunca llega al productor.
Dellien advierte que la competitividad no puede ser a costa del pequeño productor. “Nos están empujando a la quiebra”, asegura. Por eso, considera que es vital organizarse más allá de sumar fuerzas para un “tractorazo”. “Hay que estudiar, unirse. Nosotros en San Pedro pusimos una oficina para que el productor vaya y se informe y hacemos un programa de radio porque queremos ser escuchados y que el colono conozca sus derechos”, explicó.
“Debemos garantizar que el productor de San Pedro sea tan escuchado como el de Andresito o San Vicente”, afirma.
Otra de las demandas que plantea es que el productor cuente con una obra social, similar a la de los tabacaleros y que se financie con los recursos del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

A través de la asociación Casa de la Familia Yerbatera de San Pedro, recientemente creada, pretende seguir participando de las mesas de negociación que convoque la Nación, pero con la premisa clara de defender al pequeño productor. “El Estado debe seguir regulando para proteger a los pequeños y medianos. No se puede hablar de desregulación, porque es una medida que beneficia únicamente a los grandes industriales”, sostiene.
Dellien ratifica que la industria planteó la desregulación en la reunión con Etchevehere y, aunque éste prometió no tratarla, “la idea está”.

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Closs pidió modificar la reforma fiscal para proteger a las PyMEs

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El senador Maurice Closs presentó un proyecto para mejorar puntualmente la rentabilidad de las pequeñas y medianas empresas en las que venía trabajando en el marco de la reforma tributaria que se aprobó el año pasado.
El proyecto apunta a sostener una alícuota diferencial de contribuciones patronales en el caso de las PyMEs, de 17,5 por ciento y no 19,5 por ciento como estableció la ley de Reforma Tributaria, que equiparó la contribución para todas las empresas por igual.
“Nosotros acompañamos y dimos la gobernabilidad al aprobar la reforma fiscal que es una realidad, pero es una ley sumamente centralista y que vuelve a concentrar. Básicamente le da a los grandes y le vuelve a sacar a los chicos. Un problema grave que tiene este Gobierno es que beneficia sin pruritos a los grandes. En un articulado muy sencillo, lo que pedimos es que se restauren dos beneficios que se empiezan a caer gradualmente con la reforma”, explicó el senador.
“La reforma fiscal debe ser en beneficio de todos, eso le decimos al gobierno nacional”, insistió.
Closs propone sostener el pago de una proporción de las cargas sociales a cuenta del Impuesto al Valor Agregado tal como lo establecía el Decreto 814/2001 para las zonas de frontera y el interior del país. Es un planteo que hacen las principales cámaras empresarias, especialmente de Misiones, que busca reponer un beneficio que existía hasta la entrada en vigencia de la reforma tributaria y que esa norma tiene previsto retirar paulatinamente.
El ex gobernador también plantea establecer un esquema de actualización automática de los límites para la definición de PyMEs en distintos sectores, en función de la evolución del IPC. Para evitar la desactualización de los montos que operan como límite se propone el mismo mecanismo de actualización que se estableció para las bases imponibles en la Reforma Impositiva.
Closs explicó que “la batería de propuestas de este proyecto de Ley apunta a evitar el debilitamiento de la competitividad de las PyMEs, especialmente en las zonas de frontera y del interior de nuestro país, sosteniendo que el estado debe establecer el pie de igualdad entre diferentes”.
Finalmente señaló: “De ninguna manera puede darse el mismo tratamiento fiscal, a una pequeña empresa que trabaja y genera empleo en Misiones que a una gran corporación, a una empresa radicada en la zona centro del país, que a una que se ubica en el interior profundo. No es lo mismo. El esfuerzo productivo no es el mismo y, por lo tanto, el tratamiento diferencial en materia fiscal es razonable y debe ser sostenido. Si así no se hiciera, las zonas de frontera, el interior de nuestro país y, en particular, las PyMEs estarían siendo profundamente discriminadas”.

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