reperfilamiento

Apuntes de la Crisis: 30 primaveras después

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Desde hace un tiempo en esta columna venimos exponiendo las difíciles transiciones de un gobierno a otro durante la joven democracia Argentina, con el objetivo de ayudar a entender por qué nos pasa lo que nos pasa y tratar de que no nos vuelva a ocurrir (tarea difícil).

En el articulo anterior expusimos brevemente lo que fue en materia económica la enorme frustración de no poder lograr una economía con estabilidad de precios e inclusión social como prometía la alianza (la palabra progre estaba bien vista y es lo que se demandaba socialmente para reducir las enormes desigualdades sociales que dejaron diez años de Convertibilidad; eso sí, sin dejar de cobrar nuestros sueldos en pesos-dólares, como si se pudiera tener todo).

En este artículo iremos al año 1989 y el último estallido hiperinflacionario que nos abrió los ojos y nos mostró una dura realidad: que por más esfuerzos que se hagan no siempre la democracia alcanza para “comer, curar y educar”.

Contexto previo:

En febrero de 1985 el gobierno de Raúl Alfonsín empieza a darse cuenta que la voluntad a veces choca con las limitadas posibilidades (conocidas como “la restricción presupuestaria” que te muestra que hay necesidades insatisfechas pero la plata no te alcanza para cubrirlas). Entonces decide reemplazar en el Ministerio de Economía a Bernardo Grinspun y su plan Keynesiano de reactivar la economía haciendo crecer los salarios reales y bajar la inflación “gradualmente” por Juan Vital Sourruille; alguien que por su trayectoria profesional y por estar al frente de la Secretaría de Planificación Económica era una de las personas que más conocía y comprendía la realidad del momento.

Con una combinación de medidas ortodoxas (equilibrio fiscal para dejar de financiar el gasto público con emisión) y heterodoxas (control de precios, dólar, salarios y tarifas); lanza un plan de shock muy bien calculado que tuvo un importante éxito inicial y que se vio en todos los indicadores económicos (bajó la inflación, subió el salario real, creció la economía, etc.). Pero para demostrar que no siempre Dios es argentino, mientras el plan trataba de generar confianza tanto para inversores como consumidores y comenzar un largo periodo de estabilidad, “pasaron cosas” que las podemos resumir así:

  1. Estados Unidos subió las tasas de interés con lo que encarecía el costo de la deuda argentina y presionaba a la fuga de capitales. 
  2. Como consecuencia de lo anterior, cae el precio de los granos que exportaba la Argentina. Sumado a ello, episodios de sequía (cuando Dios se ensaña, se ensaña) hicieron que las exportaciones cayeran, por ejemplo desde un volumen de U$S 8396 millones en 1985 a solo U$S 6600 millones entre 1986 y 1987; o sea una caída del 20 % de la generación genuina de divisas. 

Si a esto sumamos la suba de importaciones por la reactivación económica inicial, la posición externa argentina se vio envuelta en una situación inviable en el tiempo (por la caída de las reservas del Banco Central).

  1. La puja distributiva en Argentina era bien conocida por Sourruille, pero no solo se trata de conocer sino de tener poder suficiente para manejarla. Los militares presionaban por aumentos y eso, en 1986, significaba amenaza real de golpe de Estado. También lo hacía la CGT de una manera bastante irracional y puede decirse electoralista, ya que en ese momento era la columna vertebral del partido opositor. 

Como el factor externo empezó a debilitar la economía del país, el gobierno empezó a ceder en el factor interno y ya en 1987, el plan y sus flexibilizaciones fueron insostenibles.

Plan primavera:

El año 1988 encuentra al Gobierno con un desgaste muy importante y esto se veía en la pérdida de valor del Austral (en agosto la inflación llegó al 27 por ciento mensual). Entonces, se lanza el Plan Primavera o plan llegar (como sea no importa, pero llegar). No hay mucho que analizar sobre este plan bastante pobre en contenido pero que  respondía a la poca capacidad de acción que en ese momento tenía el Gobierno. Aquí conviene hacer algunas comparaciones con la situación actual:

  1. Acuerdo de precios:

Plan Primavera: ya no era un congelamiento, sino un acuerdo de aumentos decrecientes entre el Gobierno, la Unión Industrial Argentina y la Cámara de Comercio. A cambio el gobierno redujo el IVA del 18 % al 15%.

Macri y sus Precios Esenciales: Fue un acuerdo de caballeros que se hizo con las principales empresas en abril y que debería estar vigente por seis meses. Tiempo después, eliminó el IVA a productos de la canasta básica hasta fin de año.

Si bien la inflación descendió unos meses en el 89, se desbocó nuevamente terminando en la historia conocida. En el caso de las medidas actuales, a la luz del último dato de inflación y la que se espera, no se ve que hayan sido medidas efectivas.

  1. Dólar

Plan Primavera: se dio el desdoblamiento del mercado cambiario, donde la operatoria consistía en comprar los dólares a los exportadores a un tipo de cambio oficial y venderlos al tipo financiero (fijado por oferta y demanda), para así quedarse con la diferencia. También “reperfiló” deuda interna.

Macri: Vendía al oficial hasta que casi se queda sin reservas de libre disponibilidad y tuvo que tragarse el sapo y meter un cepo, con todo lo que le pesa ideológicamente.

Creo que la lección aquí es sencilla: no sirve el cálculo de si hay muchas o pocas reservas cuando hay una transición, ya que se despierta la desesperación del argentino por convertir todo a dólares. De hecho, la devaluación de abril del 89 fue del 193 % y la compra de dólares seguía aumentando, en mayo 89 se devaluó un 111 %.

  1. Cuentas públicas:

En ninguno de los dos casos le dieron prioridad al origen de los problemas (el déficit fiscal). Lo importante era bajar el dólar y los precios; y después, si ganamos vemos como arreglamos el desequilibrio presupuestario.

  1. Financiamiento externo:

Plan Primavera: La historia cuenta que Cavallo y Di Tella fueron a Washington a decir que no le presten más a la Argentina, algo a lo que Sourrouille restó importancia y con la decencia de alguien que no eludió nunca su responsabilidad dijo: “Con todo respeto, no era tal la influencia de Cavallo”.

Macri: No hizo falta que viaje nadie a decir que no le presten a la Argentina, de hecho el único que nos estaba prestando decidió esperar a que el panorama se aclare (el FMI y sus U$S 5400 millones de restantes)

Breve:

Ya sabemos cómo terminó la historia, pero si cabe exculpar a Alfonsín y a su Ministro, es que en ese momento todo era nuevo, difícil e imprevisible. 

Hoy los militares no son amenaza, Moyano no hizo 13 paros generales y ojalá el mundo y el FMI le hubieran dado a la naciente democracia el 10 %  de la ayuda que le dieron a Macri.

Nada más.

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Cristina en Misiones: “Todos debemos deconstruirnos un poco después de lo que ha pasado”

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La música potente precedió su ingreso. Una rockstar de la política como no hay otro en la región. Cristina Fernández genera eso. Jóvenes peronistas, viejos con bastón, guaraníes, gauchos, radicales progresistas, rubios, morochos, todos celebrando al unísono al grito de “vamos a volver”. 

Todos debemos deconstruirnos un poco después de lo que ha pasado”, definió la candidata a vicepresidente del Frente de Todos después de ratificar la palabra “caos” para definir al gobierno de Mauricio Macri. 

La ex Presidenta advirtió: “Basta de mitos, de asustar y de mentir”. Se refería a los argumentos de campaña del propio Macri y algunos medios que agitan el fantasma de que un Gobierno de Alberto Fernández sería antiempresas y no cumpliría con el Fondo Monetario Internacional.

“Como dice Alberto, por supuesto que vamos a cumplir con nuestras deudas pero no esperen que lo hagamos haciendo sufrir al pueblo argentino. Que nadie espere que lo hagamos a costa del pueblo argentino”, precisó.

Pero antes de las cuestiones políticas -el libro Sinceramente fue la excusa del encuentro-, Cristina tuvo tiempo para recordar que hace exactos diez años también había venido a Misiones, pero en ese momento, para asistir a las víctimas del tornado de San Pedro, del que este sábado se cumplió una décad. “La verdad es que cuando leí los diarios, me dio cosas, porque cuando programamos la visita, no reparamos en el día”, explicó. Después recordó que se fue hasta el lugar junto al ex gobernador Maurice Closs y que el electo, Oscar Herrera Ahuad, quien la recibió como director del hospital local. 

El polideportivo Finito Ghermann estaba colmado y afuera, otra multitud observaba por pantalla gigante la reivindicación de la política: dentro compartían el espacio los candidatos peronistas Rafael Pereyra Pigerl, Cristina Britez y Cacho Bárbaro, el gobernador electo Oscar Herrera Ahuad, el intendente Joaquín Losada, el senador Maurice Closs y todos los diputados nacionales de la Renovación, Verónica Derna, Flavia Morales, Daniel Di Stefano, Jorge Franco y Ricardo Wellbach. El ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo, estaba en primera fila y mantuvo una reunión previa con Cristina, lo mismo que Passalacqua y Herrera Ahuad.

El presentador, Marcelo Figueiras disparó los temas para entrar en calor. Señaló que Cristina pasó por cinco corridas cambiarias sin recurrir al FMI y superando cacerolazos en contra del cepo que se aplicó para frenar una posible corrida. “Ahora sin crisis, se cae a pedazos”, sentenció. 

Cristina respondió. “En 2008 la crisis fue peor que la de 1930 y lo hablamos mucho con Lula -quien se llevó una gran ovación- sobre cómo reaccionar y él decía que había que evitar la profecía autocumplida. Pusimos el Repo para ayudar a sostener el empleo y lanzamos créditos para la actividad económica”, enumeró. 

“Algunos, por ahí, me decían que debía haber dejado que se sienta un poco la crisis para que vean que se hacía un esfuerzo grande. Pero no. La tarea de un gobernante no es hacer sufrir a la gente. La tarea es impedir que la gente sufra y articular todo el esfuerzo para esto”, enfatizó.

“No nos votan para echarle la culpa a otros”, replicó y cuestionó que “cada vez que se aplican políticas neoliberales el país termina en crisis”

“Tenemos que ponernos de acuerdo para poder abordar esto a partir de la experiencia histórica. Me pone muy mal que cada 10 o 15 años argentina repita crisis cíclicas. Va a requerir un nuevo orden y un nuevo contrato social, de todos en la medida de sus responsabilidades, porque cuanto más tenés, más responsabilidades se tiene. Hay que volver a ordenar todo, pero no en el viejo orden, sino en algo nuevo, distinto y mejor que lo que tuvimos. Creo que esto va a requerir de todos nosotros, ciudadanos y ciudadanas, y también de los sectores económicos, de los sectores sociales, un gran esfuerzo”, argumentó.

“Esta es la clave de los tiempos que vienen y que todos seguramente con inteligencia, con capacidad y con solidaridad vamos a poder construir. Un nuevo orden, de eso se trata lo que queremos hacer, con todos y con todas”.

Cristina recordó que Néstor Kirchner pagó la deuda histórica al FMI, de más de 50 años, pero que, sin embargo, era de poco más de diez mil millones de dólares. Trajo a colación al ex ministro de Economía, Nicolás Dujovne, quien admitió en un reportaje que Macri recibió un país desendeudado, con el 8% del PBI en dólares. Y lo comparó con el modelo económico actual. “Nunca se vio algo igual. En tres años y medio un solo presidente nos endeudó con el fondo por 57 mil millones de dólares, es esto lo que creo que deberíamos ver y reveer quien va a pagar”, agregó luego en su crítica al pacto con el Fondo Monetario Internacional al que recurrió el presidente en medio de la crisis cambiaria. 

La ex mandataria comparó momentos de la historia reciente y sostuvo que en 2001 no había esperanzas de un país diferente, pero que después, los doce años y medio de kirchnerismo, “son prueba de que, con aciertos y errores, hay un modelo distinto”.

Cristina rechazó que la propuesta del Frente de Todos sea antiempresa o anti FMI. Y puso como ejemplo a Vaca Muerta. “Nosotros la recuperamos, cuando recuperamos YPF y cerramos un acuerdo con Chevrón. Pero es obvio que queremos que los precios para el consumo y la actividad local, sean en pesos y no dolarizados”, se diferenció. 

Antes de despedirse y prepararse para firmar libros, Cristina pidió “tener pensamiento propio” de cara a las elecciones que se avecinan. Unos cuantos tuvieron la suerte de llevarse el autógrafo en Sinceramente. Los demás, afuera, no abandonaron su lugar hasta el saludo de un balcón improvisado en el Finito Ghermann.

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La campaña que se inició en Misiones

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“Las elecciones primarias tuvieron la capacidad de desencadenar una crisis como la que estamos viviendo”. La primera reacción ante la abrumadora diferencia, fue haber culpado a los ganadores y sus votantes de ser responsables de la crisis y disparada del dólar del lunes negro posterior. Después insistió en que debía ser el kirchnerismo el que realice una autocrítica e improvisó un plan para recuperar votos basado en medidas de escasos tres meses de duración, como subsidios, combustible congelado y eliminación del IVA a algunos alimentos. La economía, por supuesto, no hizo más que seguir cayendo. Anunció el reperfilamiento de la deuda y un nuevo cepo a la compra de dólares. La última reacción fue la más desconcertante: Mauricio Macri dijo que en su gobierno están “convencidos de que la elección no sucedió”. Por eso, reina el optimismo en Cambiemos para conseguir forzar una segunda vuelta.

Pero en el fondo, ni en el círculo rojo creen que eso sea posible. La reunión de la Asociación Empresarial Argentina, una cumbre en otros tiempos afín a Cambiemos, esta vez mostró una dura frialdad con el Presidente. No hubo un solo aplauso durante el discurso de Macri, que intentó mostrarse competitivo de cara a octubre y recuperar, de algún modo, la iniciativa política. Los empresarios y Ceos solo celebraron, tibiamente, la llegada de Hernán Lacunza al ministerio de Economía “reperfilado”. Como te ven, te tratan, diría Mirta. 

La reprobación de los empresarios amigos se sustenta en los datos que surgen de las principales encuestas que coinciden en que la posibilidad de un ballotage es ínfima y que, por el contrario, la distancia que sacó Alberto Fernández el domingo 11 de agosto, no hará más que profundizarse. Basta husmear el clima en la calle para percibir que no hay retorno en el malhumor con las decisiones presidenciales. Las medidas que ha tomado después de la derrota tampoco hicieron carne en la sociedad y los indicadores económicos siguen mostrando retrocesos, como en la industria y la construcción. El dólar por las nubes y la fuga que no se detiene, son apenas síntomas de la improvisación. Además del dólar blue, también florecieron las operaciones financieras en las que se gana apenas moviendo la plata entre dólares, bonos y pesos. Solo 1.500.000 argentinos compran dólares. La mitad (800 mil) compran 500 dólares por mes mes. ¿Cuántos pueden comprar más de u$ 10.000 por mes? 26 mil personas (menos del 2% de los que compran dólares) Solo 47 personas compraron más de u$ 50.000 en julio, según admitió el Banco Central. De la economía real, ni hablar. 

Una encuesta de la consultora Clivajes revela que la sociedad no cree que sea el candidato opositor el responsable de la crisis económica: el 66,75% de los participantes no dudó en señalar que es el actual Gobierno el principal responsable, dejando en segundo término y muy alejado de la primera opción a la oposición con el 18,45% de las respuestas. Casi el 70 por ciento también lo responsabiliza por la calma con que se llegue al 10 de diciembre.

De hecho, Alberto Fernández elevaría su caudal de votos al 52 por ciento, relegando al 32 por ciento a Macri. 

En ese punto, coincide con otro sondeo de CB Consultora que revela una caída de 7,2 por ciento en intención de voto de Macri, quien obtendría como techo el 32 por ciento, contra 54,3 de la fórmula Fernández-Fernández. 

Como contraste, el Frente de Todos disfruta por estos días de una tranquilidad surgida de las PASO, pero también del convencimiento de que nada indica que el resultado vaya a cambiar en octubre. Alberto Fernández estuvo de gira en España y Europa y fue recibido -por medios y analistas- como el futuro presidente de Argentina. Se reunió con el presidente español y con el primer ministro de Portugal casi como un par. 

Cristina retomó la presentación de su libro Sinceramente y en Misiones dio el puntapié inicial a la campaña electoral de cara a octubre. La candidata a vicepresidenta aterrizó el viernes a las 21.05 e inmediatamente fue abrazada por los trabajadores del aeropuerto. Después fue recibida por una multitud que la esperó por varias horas en el aeropuerto. La recepción fue a tono con la alegría de los miles que esperaban afuera. 

El gobernador Hugo Passalacqua encabezó la comitiva, acompañado por la diputada nacional Cristina Britez -candidata principal del frente de Todos en Misiones-, el presidente del PJ, Rafael Pereyra Pigerl, el senador Maurice Closs y el intendente Joaquin Losada, además de autoridades provinciales y la ex senadora Sandra Giménez. 

La noche del viernes terminó para Cristina con una cena privada con Oscar Parrilli -bife de chorizo con verduras grilladas-, pero el ex funcionario siguió hasta altas horas con encuentros con los “muchachos peronistas”. 

En la casa de Ricardo Escobar se juntaron Jorge “Topo” Devoto, Tristán Bauer, Juan Manuel “Carancho” Ramírez, el ministro de Energía, Sergio Lanziani y una decena de jóvenes dirigentes de entre 40 y 50 años que abrazan la causa.

Los más cercanos aseguran que Cristina está con toda la fuerza para volver a empezar, aunque en un rol distinto. La única espina es la enfermedad de su hija.

El sábado fue generoso en reuniones. Cristina dejó claro que la relación con la Renovación está intacta y se necesitará del Gobierno misionero para lo que viene. Se reunió con el gobernador Hugo Passalacqua quien destacó: “Valoro el ameno encuentro que mantuvimos con la Cristina, donde pudimos coincidir sobre temas urgentes del país: Salud, sectores vulnerables, endeudamiento. Pudimos de manera cercana expresar nuestros puntos de vista y la voluntad de trabajar juntos, sin demora”. También hubo un encuentro con el gobernador electo de Misiones, Oscar Herrera Ahuad y tuvo otros encuentros para conocer la realidad económica de la provincia. “Sabemos que el Frente de Todos no es nada sin el misionerismo”, reconocieron en el entorno de la ex Presidenta.

No les falta razón. Más allá de la pertenencia del peronismo y especialmente de Cristina Britez, para gobernar, se hará necesario el respaldo de los gobernadores y el voto en el Congreso. La frase “es con todos” se hizo evidente en la presentación del libro, en el polideportivo Finito Ghermann. Casi todo el arco político, con la lógica excepción de Cambiemos, se hizo presente. Renovadores: Oscar Herrera Ahuad, Maurice Closs, Juan Carlos Agulla, Sergio Lanziani, José María Arrúa, Rafael Morgenstern, Marcelo Pérez, Adolfo Safrán, Diego Sartori, Edmundo Soria Vieta, Ivonne Aquino, ex funcionarios como Sandra Giménez, José Guccione, diputados como Jorge Franco, Verónica Derna, Flavia Morales o Daniel Di Stefano, Martín Cesino o Marcelo Rodríguez. Cacho Bárbaro y Cristina Britez, todos con la consigna “vamos a volver”, con menos ritmo que el #SiVosQuerés que atormenta a Horacio Rodríguez Larreta, pero igual de efectivo a la hora del coro.

 Empresarios como el maderero Román Queiroz, Daniel Belda, Álvaro Caamaño o Rubén Jantzon también llegaron temprano. Guaraníes y gauchos, morochos y rubios, juventud y abuelos con bastón. Alegría en el ambiente caluroso.

Cristina celebró que la Renovación lleve la “boleta corta” presidencial a la par del oficialismo local, ya que lo que se necesita es sumar. Para la Renovación también significará un alivio en la campaña ir con la boleta de porque buena parte del electorado misionero se identifica más con sus políticas que con las de Cambiemos, alianza que nunca hizo pie del todo en la provincia. 

“La situación socio económica del país está complicada, hace más de dos años que el Gobierno Nacional no le encuentra la vuelta. El error es decir que todo está bien, cuando la gente sabe que no es así. La toma de decisiones de la clase política tiene que ser siempre a favor de los que más necesitan y esto a nivel nacional no ha pasado en los últimos tres años”, sostuvo el diputado nacional Ricardo Wellbach, uno de los que actuó de enlace entre Todos y Renovadores.

Pese al escenario nacional adverso, el Gobierno provincial mantiene finanzas saneadas y una economía relativamente en marcha gracias al soporte del Estado. Passalacqua fue uno de los primeros gobernadores en trasladar el aumento del mínimo al salario de los activos y después anunció la movilidad para los pasivos. Los jubilados de Misiones, por caso, cobran una mínima más alta que en Buenos Aires. María Eugenia Vidal, necesitada de votos, anunció una suba para los jubilados del 45 por ciento para llevar la mínima a 10.400 pesos. En Misiones los jubilados cobrarán 11.660 desde septiembre.

Las diferencias abundan apenas comienza a escarbarse. En la Argentina se comen 7 kilos menos de carne vacuna con respecto al año pasado. Según el último informe difundido por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), el consumo en enero-agosto cayó a 51 kilos por habitante, una baja del 11,3 por ciento.

¿Qué son 51 kilogramos por habitante por año? ¿Es mucho? ¿Es poco? La respuesta es contundente: es el más bajo del que tenga registro CICCRA: está casi un 20% por debajo de la crisis de 2001/2002.

En Misiones, en cambio, en agosto hubo un repunte en la venta de carne con el aporte del Ahora Carne, financiado por el Gobierno provincial, con un doble beneficio, de ahorro para las familias y para los carniceros, que por lo menos hasta diciembre, pagarán la mitad de la factura eléctrica, lo mismo que los panaderos. 

De todos modos, el camino no será un lecho de rosas. Hay diversos sectores que comienzan a intentar marcar la cancha para lo que vendrá. Se espera que lo hagan los sectores más poderosos, como los empresarios de AEA, que ya anticiparon que no ven con malos ojos a Fernández presidente. Pero llama la atención el posicionamiento de supuestos sectores afines.

Juan Grabois pidiendo expropiar tierras para una reforma agraria, suena inoportuno a poco menos de dos meses para las elecciones. Inoportuno y hasta flojo de argumentos, como explica en este reportaje la especialista Florencia Gómez: “Antes que reforma agraria, hay que hablar de democratización del acceso a la tierra”, sostiene al advertir que el solo hecho de repartir tierra no solucionará el problema de fondo de la pobreza y la desigualdad. Plantearlo en forma desordenada, con un Estado que está virtualmente en default, es alimentar a quienes serán la oposición de Fernández, insiste la santiagueña que dirige una organización socialista. 

Misiones tiene mucha experiencia en la distribución y regularización de la tierra y es la agricultura familiar una política de Estado. Incluso cuando hubo que expropiar, se hizo, pero en el marco de un proceso de trabajo de muchos años. Pozo Azul, el municipio 76, comenzó a germinar durante el gobierno de Carlos Rovira. Se convirtió en realidad durante la gestión de Passalacqua, pero en el medio, nunca dejó de recibir atención del Estado. 

Así como la incontinencia verbal de Grabois, también llamó la atención la sorpresiva virulencia en algunos piquetes, como el que sacudió a Misiones en Puerto Iguazú, donde turistas fueron agredidos por quienes bloqueaban la ruta. Más allá de la pésima imagen que queda para el visitante, los nombres detrás de la protesta son llamativos: varios vinculados a Cambiemos, según quienes los conocen en la ciudad de las Cataratas. ¿Protesta legítima o forzada para crear clima? 

Alberto Fernández ya avisó: “Dejen de embromar con demonios de La Cámpora, sólo quieren un país mejor”.

Al cierre de esta columna, Cristina Fernández terminaba la presentación de Sinceramente. Los memoriosos solo recordaban dos grandes encuentros semejantes. Raúl Alfonsín, el 22 de octubre en la Bajada Vieja a una semana de las elecciones de 1983, en la víspera de la democracia y Néstor Kirchner el 26 de septiembre de 2006, en un acto en la Costanera de Posadas. Ahora solo se presentó un libro, aunque nadie duda que la campaña definitiva, se inició en Misiones.

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Entrevista exclusiva a Gerardo Díaz Beltrán, presidente de la CAME: “Creíamos que con Macri se venía una buena etapa para las pymes, pero al final no se concretó”

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BUENOS AIRES (Enviado especial). Gerardo Díaz Beltrán es un personaje muy conocido en Misiones y la central empresaria que preside, la CAME también suena bastante por su intensa actividad en el país, pero pocos son los que saben a ciencia cierta el verdadero peso que tiene esta entidad que prácticamente representa a las pymes de toda la Argentina.

“Nunca fuimos tan federales como ahora”, dice el misionero, desde su despacho de presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, situada en Alem casi Corrientes, a media cuadra de la Bolsa de Comercio, a dos del Banco Central y del resto de la city porteña, y a 10 minutos de caminata de la Casa Rosada.

Díaz Beltrán está de impecable saco y corbata, pero sin soltar el termo y el mate. Mitad y mitad, podría decirse, como cualquier persona que reparte los siete días de la semana entre dos ámbitos tan distintos. Desde que asumió como titular de la CAME -y se convirtió en el misionero que llegó más alto en una central empresaria de este nivel-, Díaz Beltrán se organizó para viajar cada semana dos o tres días a Posadas, a ver a su familia y atender sus negocio. 

“Mi esposa (Fátima) me bancó y mi hermano (Eduardo) son fundamentales para atender nuestros negocios familiares allá, de los que no me desvinculé, yo trabajo de viernes a lunes en mis negocios y tengo los mismos problemas que cualquier pyme, después llego acá y tengo otros problemas”, explicó, entre sonrisas, en un coqueto sillón de su despacho.

El misionero explica que CAME le adquirió en 2014, por gestión del histórico y polémico Osvaldo Cornide (titular por más de 20 años de la entidad) ese edificio que estaba en liquidación al banco Medefin a un precio de oportunidad. 

Díaz Beltrán sólo ocupa transitoriamente el despacho presidencial hasta abril, cuando se cumpla su mandato de dos años, pero las comodidades de la CAME, que ocupa casi todo el edificio, sorprenden a cualquiera acostumbrado a recorrer cámaras empresarias. Ni la Unión Industrial, ni la Cámara de la Construcción, por citar dos entidades muy fuertes, tienen semejantes instalaciones, que además son modernas y están impecables.

Economis las recorre junto a su presidente. En el primer piso hay un auditorio con una mesa en forma de rectángulo y sillas como para albergar a media Asamblea General de la ONU. Cada mes se reúnen ahí más de cien empresarios pyme de todo el país, desde un industrial frutihortícola del Alto Valle hasta un supermercadista de Santiago del Estero. Antes de empezar los debates, que pueden durar horas y también incluyen largas catarsis, izan la bandera argentina.

“CAME siempre fue fuerte en la representación de la actividad comercial, pero creció mucho en Turismo, Industria, Jóvenes, Mujeres, y economías regionales en los últimos años”, explica Díaz Beltrán, y muestra un mapa de la Argentina de cristal, que tiene una particularidad. “Pusimos tierra de cada provincia que fueron trayendo los dirigentes, incluida tierra de las Islas Malvinas”, nos muestra. La de Misiones destaca por su tonalidad rojiza.

La CAME tiene una mesa chica de quince consejeros y una mesa grande de 60 representantes (Consejo Directivo). En poco tiempo más, se incorporarán otros 30 consejeros a esa suerte de poder legislativo de la entidad gremial, uno de las reformas que impulsó el misionero.


Después de ofrecer mate (preferimos el café), Díaz Beltrán se sienta con Economis a charlar sobre la coyuntura argentina, sin prestar atención al teléfono que no para de sonar. Durante la entrevista aparecerán dos empresarios, uno de Córdoba y un industrial de Rosario. 

El día anterior Díaz Beltrán estuvo con los empresarios más importantes del país escuchando al presidente Macri, en la reunión de AEA. Macri pidió acompañamiento para las medidas de control de cambio, y se podría decir que recibió un apoyo con responsabilidad patriótica.

-¿Cómo viviste estas turbulencias desde las Primarias?

-Lo estamos viviendo como todos los argentinos. Con mucha angustia porque la situación es realmente preocupante y si ya veníamos arrastrando una situación delicada las pymes, con esta situación, el 80 por ciento está en terapia intensiva. Las que ya venían endeudadas con el salto del tipo de cambio y el incremento en las tasas y un mercado en caída, sufren un combo que no podía ser peor.

-¿Habrá cierre de empresas por esta situación?

-Primero digo que sí. Segundo, ya se las llevó puestas, en el valor que han perdido las empresas argentinas. Los bancos valen menos de la mitad. La empresa emblemática, YPF tiene un valor irrisorio. Y las pymes, sin dudas, muchas están en terapia intensiva y otras altamente lesionadas.

-¿Qué piensan los grandes empresarios que vio ayer en AEA?

-Escuché a los principales empresarios del país e increíblemente hoy las grandes empresas argentinas tienen la demanda y el diagnóstico que coinciden con el de las pymes. Escucharlos hablar de una reforma laboral o nueva ley de empleo y una reformulación del sistema impositivo ya. No para el futuro borroso. Y que el sistema financiero esté volcado a la producción. A esto, sumarle el problema logístico que tenemos, el famoso costo argentino. Lo otro que es importante es entender a las regiones del país, algo que le planteamos varias veces al gobierno nacional y no tuvo la capacidad de verlo.

-¿El Gobierno de Macri nunca entendió a las regiones?

-Les ha costado mucho entender. Nosotros lo planteamos mucho con la CEM. Las regiones tienen grandes potencialidades y debilidades y si no trabajamos las potencialidades, las debilidades se hacen más grandes. Si no hay una política definida para protegerlas y para alentar su desarrollo, no se va a desarrollar el país. Por ejemplo, Misiones con el Parque Industrial, ese es el camino. Si no generamos industrias en las regiones, y solo se favorecen los grandes centros industriales, no vamos a desarrollar el país.

-¿Tuvo oportunidad de hablarlo con el presidente Macri?

-Lo hemos hablado con todos los dirigentes políticos. La última vez que tuvimos la posibilidad de hablar con el Presidente, le dijimos que en momentos difíciles, hay que tomar medidas audaces. Yo estoy absolutamente convencido de que se pueden bajar impuestos en la Argentina. Podríamos haber hecho un plan piloto a un determinado nivel de pymes, como le propusimos. Y hay que empezar a modificar una sumatoria de impuestos. 

-¿Quién tiene la culpa de la crisis financiera post PASO?

Primero y claramente, el pueblo no es culpable de eso. No maneja variables económicas y no digita los mercados. Creo que la culpa es absolutamente compartida, incluso hasta cómo se manejaron las campañas de ambos lados.

-¿Le parece que Alberto Fernández tuvo manifestaciones fuertes?

-Creo que tiene que haber consenso. Si cada candidato trata de sacar una tajada, estamos complicados.

-¿Conversaron ya con Alberto Fernández?

-Aún no, pero lo hemos invitado a CAME y posiblemente en pocos días más va a venir, por supuesto que lo tenemos que ver y transmitirle nuestros planteos y escucharlo.

-¿Qué piensa de Macri como presidente?

-Pienso que es una persona bien intencionada, que ha tenido algunos valores de restaurar institucionalmente muchos aspectos que fueron buenos. Lo que sí me parece es que no han tenido el oficio para darse cuenta el nivel de complejidad que iba llevando adelante el ajuste que se iba haciendo. Lo advertimos en muchas oportunidades. Nadie puede estar encontra de contener el gasto del Estado o bajar el déficit fiscal. Fueron todas grandes intenciones que en la práctica no se terminaron de plasmar.

-¿Fueron cuatro años malos para las pyme los de Macri?

-Hay dos situaciones, al comienzo salió la ley pyme y creíamos que se venía una buena etapa. Nos creímos que venía la etapa de las pymes, pero esto no se logró. Lo hemos advertido y no lo supieron ver.

-¿Por qué hay tantos empresarios pymes a los que les va muy mal con Macri pero igual lo siguen apoyando con llamativo fervor?

-Hay de todo. En la CAME también hay grieta, pero es constructiva, porque nos concentramos en consensuar y todos juntos perseguir el mismo objetivo por encima de las diferencias. En el caso de los empresarios que apoyan a Macri, creo que algunos valoran la parte institucional del Gobierno de Macri. Pero la economía corrió de eje esto y se llevó puesto esta parte. Creo que también había muchos políticos y gobiernos (provinciales) que analizaba eso de esta manera.

-¿Qué piensa de un eventual gobierno de Fernández?

Sería injusto si digo que un candidato con altas posibilidades de gobernar, que su eventual gobierno sería un caos. La verdad es que no hay mucho margen para hacer magia. Estamos en una empresa donde se está gastando muchísimo más de lo que nos entra y no hay margen para seguir apretando a los cliente (contribuyentes). Veo a la Argentina como una empresa concursada, en dificultades serias. Venga quien venga, hay medidas que no van a ser gratas para muchos. Las pymes van a entrar en una fase de reformulación de gobierno, toque a quien le toque.

-¿Cómo ve a Misiones en esta crisis económica?

-Creo que el Gobierno misionero tuvo reflejos para paliar la crisis con las empresas. Tuvimos la suerte de que así como perjudican en otros sectores y ambientes el tipo de cambio, a nosotros nos frenó el drenaje de divisas. La oportunidad de que el poco dinero que circula, re circule en la provincia. Segundo, el ejemplo del programa Ahora, fundamentalmente, el “Ahora Misiones” lo llevo a todo el país, lo transmito en otras provincias, porque sirvió y fue muy exitoso. Después creo que hubo demasiados “Ahora” y no sé si tan efectivos. Pero el Ahora comercial, sirvió y mucho. Es un ejemplo a nivel país.

-¿Qué importancia le asigna a la política fiscal de buscar el superávit y no endeudarse?

-Hoy con el diario del lunes, hay que decir que fue un acierto no tener una deuda en dólares. Respecto a la política fiscal, tiene una parte buena y una parte mala. La parte buena es que la provincia junta recursos que otras no la tienen y le da cierto alivio. Pero cuando hablo de reforma impositiva, no puede seguir ejerciendo esa presión impositiva. Así como trajo un ingreso importante, el costo del anticipo de Ingresos Brutos generó muchos problemas, hay un costo misionero. Ahí hay un punto para trabajar.

FICHA PERSONAL:

Nombre: Gerardo D. Díaz Beltrán

Estado civil: Casado 

Profesión: Médico Veterinario, comerciante y empresario forestal y ganadero.

Cargo: Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa – CAME

Edad: 60 años

Estudios: Universidad Nacional del Nordeste – UNE

Hijos y nietos: 2 hijas y 2 nietas.

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Las industrias yerbatera, del té, tabaco y madera, golpeadas por la recesión

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La recesión extiende su agonía en el sector industrial, con una caída interanual de 1,9 por ciento en julio y un acumulado de 8,4 por ciento abajo en todo 2019. La industria misionera no escapa al derrumbe de la economía que ya lleva más de un año y las principales actividades sufrieron una caída en comparación con julio de 2018, cuando comenzaban las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

En el caso de la industria de la yerba, té y café, la caída es del 5,5 por ciento interanual. El tabaco registró una baja de 0,3 por ciento y la industria de la madera  arrojó una caída de 4,9 por ciento interanual, mientras que la del papel, cayó 2,5%.

Sin embargo, la industria más jaqueada es la automotriz, con una baja de 25 por ciento interanual.

En paralelo, la construcción tuvo una caída de 1,7 por ciento interanual, pese a un respiro de 3,3 por ciento en comparación con junio. Sin embargo, el crecimiento se explica únicamente por un 70,6 por ciento de aumento en la venta de asfalto, ya que el resto de los insumos para la construcción, sigue a la baja.

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