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Urugua-í: 36 años transformando la fuerza del agua en energía para Misiones

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Este 11 de septiembre, la Central Hidroeléctrica Urugua-í “Norberto Velozo” celebra 36 años desde su puesta en funcionamiento. A pocos días de un nuevo aniversario, el presidente de Energía de Misiones, Julio César “Chun” Barreto, junto con el vicepresidente Hugo Amable y el gerente general técnico, ingeniero Adrián Cantero, recorrieron sus instalaciones y supervisaron el trabajo de quienes sostienen diariamente su operación y monitoreó uno de los momentos que mejor representa la esencia de la central: la entrada en paralelo de una de sus unidades generadoras.

Barreto resaltó el rol fundamental de la Central y destacó su alto valor como generadora de energía misionera en oportunidad de los trabajos programados por LITSA (Líneas de Transmisión del Litoral S.A.) en las Estaciones Transformadoras de San Isidro y Rincón Santa María, cuando la provincia quedó completamente aislada del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) pero logró sostener la demanda.

Durante la recorrida, Barreto verificó los diferentes sectores de Urugua-í y el avance de las tareas de mantenimiento y modernización, un proceso permanente que demanda inversión provincial, y que asegura su correcto funcionamiento.

En el encuentro con los técnicos, ingenieros y operarios de la central, el presidente destacó las tareas que realizan, su alta calificación profesional y el compromiso personal de cada uno de ellos para tener a punto la “joya misionera” que coloca a Misiones en una situación particular respecto de la autonomía energética. 

La visita comenzó en el centro de control y continuó por las áreas de máquinas hasta el nivel donde se encuentran las turbinas. Allí presenció la entrada en paralelo de una de las unidades, el momento preciso en el que la máquina se sincroniza con el sistema eléctrico y comienza a entregar la energía generada.

La fuerza del agua 

Ubicada en Puerto Libertad y en funcionamiento desde 1990, la Central Hidroeléctrica de Urugua-í “Norberto Veloso” constituye uno de los grandes hitos de infraestructura de la historia de Misiones. La central aprovecha una condición natural privilegiada del arroyo Urugua-í: una caída de agua de más de 80 metros, que se convierte en un desnivel ideal para la generación hidroeléctrica. El agua acumulada en el embalse es conducida hacia la central y, al descender con fuerza, moviliza las turbinas, que permiten transformar esa energía en electricidad.

El emplazamiento cuenta con dos turbinas Francis de 60 MW cada una y una potencia instalada total de 120 MW. Pero su importancia para el sistema no radica solamente en su capacidad de generación. Urugua-í funciona principalmente como una central de punta, preparada para generar especialmente en los momentos en que la demanda eléctrica alcanza sus valores más altos.

A diferencia de una central de base, que opera de manera continua para atender la demanda permanente del sistema, una central de punta puede entrar en servicio cuando se necesita un aporte adicional de potencia. Esta característica permite administrar estratégicamente el agua almacenada en el embalse y disponer de generación propia en momentos clave para el sistema eléctrico misionero.

Modernización tecnológica

A 36 años de su puesta en marcha, Urugua-í atraviesa un importante proceso de modernización tecnológica. Entre las principales intervenciones se encuentra la renovación del centro de mando y de los sistemas de comando y control, con la incorporación de tecnología de última generación para realizar y supervisar las maniobras necesarias para la operación de la central.

La actualización permite avanzar hacia sistemas más modernos de monitoreo, control y operación. Así, una obra concebida hace más de tres décadas incorpora nuevas herramientas y tecnología de punta para continuar respondiendo a las exigencias actuales del sistema eléctrico.

En paralelo, la transformación de Urugua-í, desarrolla otro proceso fundamental para garantizar su futuro: el recambio generacional de sus trabajadores.

Ingenieros, técnicos y operarios con décadas de experiencia, muchos de ellos protagonistas de buena parte de la historia de la central y sus comienzos, hoy transmiten sus conocimientos a las nuevas generaciones que comienzan a asumir responsabilidades dentro de Urugua-í. 

Mantenimiento permanente 

Durante los últimos meses se realizaron intervenciones en distintos sectores de la central para preservar la infraestructura y garantizar las condiciones necesarias para su operación.

Entre las principales tareas se llevaron adelante acciones civiles como reparaciones, pintura y mantenimiento general de las instalaciones, además de intervenciones sobre bombas, cañerías, válvulas y diferentes equipos mecánicos.

También se trabajó en el sistema de aguas cloacales, con la reinstalación de una bomba reparada y su válvula, y se realizaron tareas de limpieza, tratamiento contra el óxido y pintura en bombas, estructuras metálicas, escaleras, cañerías y tapas de acceso.

A estas acciones se sumaron la reparación y lubricación de puertas de seguridad, la verificación de sus sistemas de cierre y las diferentes tareas de control que forman parte del mantenimiento de una infraestructura que requiere atención permanente.

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Aña Cuá incorporará un sistema de transferencia de peces para preservar las migraciones del río Paraná

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La futura Central Hidroeléctrica Aña Cuá incorporará un moderno Sistema de Transferencia de Peces (STP), optimizado a partir de tres décadas de experiencia en Yacyretá, con el objetivo de favorecer la continuidad migratoria de especies emblemáticas del río Paraná.

La maquinización del brazo Aña Cuá no solo permitirá incrementar la generación de energía renovable del Complejo Hidroeléctrico Yacyretá. También incorporará una de las obras ambientales más relevantes del proyecto: un moderno Sistema de Transferencia de Peces (STP), diseñado para favorecer la continuidad de las migraciones naturales de las especies más representativas del río Paraná.

La futura Central Hidroeléctrica Aña Cuá, actualmente en construcción en el brazo homónimo del Paraná, contará con tres turbinas de 90 MW cada una, aportando 270 MW adicionales al sistema energético e incrementando aproximadamente un 10% la capacidad instalada del complejo. Junto con la infraestructura energética, el proyecto contempla obras destinadas a reducir impactos ambientales y preservar la biodiversidad de la región.

El desafío: la barrera de 24 metros

Uno de los principales desafíos de las centrales hidroeléctricas es que el desnivel generado para producir energía modifica el flujo natural del río y puede convertirse en una barrera para las especies migratorias. En el caso del brazo Aña Cuá, el embalse Yacyretá opera a una cota máxima de 83,5 metros sobre el nivel del mar, mientras que el cauce río abajo se encuentra a 59,5 metros, generando un salto cercano a los 24 metros que interrumpe los extensos desplazamientos que muchas especies realizan a lo largo de su ciclo de vida para reproducirse, alimentarse y sostener sus poblaciones.

En respuesta a este desafío, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) incorporó al Proyecto Aña Cuá un Sistema de Transferencia de Peces que toma como base la experiencia acumulada en las instalaciones ya existentes en la Central Hidroeléctrica Yacyretá, incorporando además mejoras y nuevos criterios de diseño.

Cómo funciona el sistema

El funcionamiento del STP se basa en atraer a los ejemplares desde aguas abajo mediante canales especialmente diseñados. El sistema contempla dos canales de entrada ubicados a distintas profundidades, capaces de generar condiciones de flujo diferenciadas para atraer a las diversas especies presentes en el río.

Una vez dentro del sistema, los peces convergen hacia un canal de acumulación donde un carro concentrador con una reja móvil los guía hacia la cámara de elevación. Desde allí, una canasta llena de agua, accionada mediante un sistema mecánico, los traslada hasta el nivel superior del embalse.

Posteriormente los peces son liberados en una Estación Ictícola, donde pueden realizarse tareas de conteo y monitoreo, para luego ser descargados hacia una zona de aguas calmas especialmente diseñada para que recuperen su orientación y disminuyan el estrés ocasionado durante el proceso de transferencia antes de continuar su migración.

Las especies en juego

Entre las especies consideradas para el diseño del sistema se encuentran algunas de las más representativas del Paraná: dorado, surubí, sábalo, pacú, manguruyú, boga, patí y armado común, entre otras de importancia ecológica, alimentaria, recreativa y económica para las comunidades del área de influencia.

Un aspecto biológico clave fue determinante para el diseño final: las distintas especies migran a diferentes profundidades y presentan velocidades de desplazamiento variables según sus características físicas. Mientras especies de gran porte, como algunos bagres, suelen desplazarse cerca del fondo, otras lo hacen en niveles medios o superficiales.

Esta diversidad de comportamientos fue uno de los elementos centrales considerados durante el desarrollo del proyecto.
Del diseño inicial al sistema optimizado

El sistema fue revisado y perfeccionado a partir de estudios hidráulicos, investigaciones ictícolas y la experiencia acumulada durante más de 30 años en la operación de instalaciones similares en Yacyretá. Entre las principales mejoras incorporadas se
destacan:

● La optimización de los canales de ingreso para adaptarlos a diferentes especies y comportamientos migratorios.
● La eliminación de estructuras cuya ubicación o condiciones hidráulicas presentaban baja eficiencia para la atracción de peces.
● La reducción de recorridos internos, lo que permite incrementar ciclos de operación y disminuir riesgos asociados al estrés y posibles lesiones.
● Un sistema de descarga en zonas de aguas tranquilas especialmente diseñado para favorecer la recuperación y orientación de los ejemplares antes de retomar su desplazamiento natural.

Monitoreo científico y mejora continua

El proyecto incorpora además una Estación Ictícola que permitirá realizar tareas de monitoreo, conteo y seguimiento científico, brindando información clave para evaluar el desempeño del sistema y continuar perfeccionando su funcionamiento.

Con esta infraestructura, Aña Cuá no solo ampliará la capacidad de generación energética del Complejo Yacyretá, sino que también incorporará soluciones orientadas a acompañar uno de los procesos naturales más importantes del río Paraná: la migración de los peces. De esta manera, la EBY continúa consolidando una estrategia ambiental orientada a compatibilizar la generación de energía renovable con la conservación de la biodiversidad y la fauna íctica de la región.

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Aña Cuá: avanza la obra que ampliará 10% la capacidad de Yacyretá y sumará energía al Sistema Interconectado Argentino

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La maquinización del brazo Aña Cuá se consolida como uno de los proyectos clave para  incrementar la generación del Complejo Hidroeléctrico Yacyretá, con un aporte  estimado de 270 megavatios (MW) adicionales de potencia instalada, equivalente a  cerca del 10% de su capacidad actual. 

En un contexto de crecimiento de la demanda eléctrica, esta ampliación permitirá  incorporar energía renovable, firme y de base al sistema argentino, fortaleciendo la  seguridad del abastecimiento y reduciendo la necesidad de generación térmica. 

Desde la reactivación del proyecto, las obras avanzan sobre distintos frentes de trabajo  vinculados a la infraestructura principal de la futura central. Actualmente se desarrollan  tareas de movimiento de suelos para la construcción de presas de cierre, trabajos de  hormigón armado —que incluyen doblado de armaduras, encofrado y colado— y el  enrocado de presas. Paralelamente, comenzaron las intervenciones preliminares  necesarias para la futura remoción de la presa existente en el área de obra. 

A su vez, se llevan adelante trabajos de mayor precisión técnica, entre ellos perforaciones  para inyecciones de impermeabilización, colocación de instrumentos de auscultación y  tareas preparatorias para el inicio de las pantallas altas de hormigón plástico,  fundamentales para la seguridad y estabilidad de la estructura. 

Actualmente, Yacyretá produce alrededor de 19.000 GWh anuales y representa uno de  los principales activos de generación del país. La incorporación de Aña Cuá no sólo incrementará la potencia disponible, sino que mejorará el aprovechamiento integral del  recurso hídrico, utilizando un caudal que hoy no se destina a generación. 

El proyecto contempla la instalación de tres turbinas tipo Kaplan y la construcción de una  nueva central sobre el brazo Aña Cuá del río Paraná. A diferencia de otros desarrollos  hidroeléctricos, esta obra no requiere una nueva represa ni la modificación del nivel del  embalse, ya que se basa en el uso del denominado caudal ecológico liberado por el  vertedero. 

Asimismo, el desarrollo incluye un sistema de transferencia de peces especialmente  diseñado para preservar la conectividad biológica del río Paraná, favoreciendo la  migración de especies emblemáticas de la región como el dorado, el surubí, el sábalo y el  pacú. Esta infraestructura forma parte de las medidas ambientales integradas al proyecto,  con soluciones adaptadas a las características hidráulicas del brazo Aña Cuá y programas  de monitoreo orientados a la conservación de la ictiofauna. 

Desde el punto de vista energético, la ampliación aportará mayor estabilidad al sistema,  especialmente en períodos de alta demanda, al tratarse de una fuente renovable gestionable. Al mismo tiempo, contribuirá a optimizar los costos de generación y a  mejorar la eficiencia operativa del complejo. 

Los trabajos incluyen obras civiles de gran escala, montaje de equipamiento  electromecánico y la instalación de los sistemas necesarios para la operación de las tres  unidades generadoras. Una vez en funcionamiento, permitirán transformar en energía un  flujo de agua que actualmente no es aprovechado. 

Además del impacto energético, el desarrollo de Aña Cuá genera actividad económica a  nivel regional, a través de la contratación de servicios, la provisión de insumos industriales y la generación de empleo directo e indirecto. 

La obra se enmarca en una estrategia de largo plazo orientada a maximizar la capacidad  del complejo hidroeléctrico sin ampliar su huella ambiental, consolidando a Yacyretá  como un actor central en la provisión de energía limpia y renovable en la Argentina.

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Mela quiere volver a debatir sobre la represa de Corpus

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El diputado neolibertario Javier Mela, presentó un proyecto de comunicación en la Cámara de Representantes de Misiones para que el Poder Ejecutivo convoque a un nuevo plebiscito sobre la construcción de la represa hidroeléctrica Corpus Christi, en su emplazamiento de Pindó-í. La propuesta, que busca reabrir el debate sobre un tema históricamente conflictivo, generó una inmediata reacción de rechazo por parte de la Mesa Provincial No a las Represas, que recordó que la voluntad popular ya fue expresada en 1996 mediante un referéndum y refrendada por ley.

En los fundamentos de su iniciativa, Mela, quien volvió a la Cámara en reemplazo de Germán Kiczka, expulsado de la Cámara por pedofilia, sostiene que “la situación energética de la provincia de Misiones es crítica”, y con una única conexión con el Sistema Interconectado Nacional. Según el legislador, esto genera cortes frecuentes, limitaciones al desarrollo industrial y altos costos para los usuarios. Propone, en ese marco, aprovechar los recursos hídricos del río Paraná para generar energía limpia, abundante y a bajo costo.

“El aprovechamiento de Corpus en Pindó-í tiene una potencia instalada de 2.880 MW y permitiría generar el 10% de la energía de la República Argentina a un precio de 31 USD/MWh”, señala el proyecto. Además, remarca que la represa traería aparejadas obras complementarias que mejorarían la infraestructura eléctrica, las redes de agua potable y el sistema vial, y generaría empleo directo e indirecto. También afirma que las regalías quedarían íntegramente en manos de la provincia, lo que permitiría financiar subsidios o inversiones.

Mela reconoce que el plebiscito de 1996 rechazó la construcción de la represa en el emplazamiento de Itacuá, pero considera que el contexto cambió: “La imagen negativa que entonces se proyectaba sobre Yacyretá ha desaparecido, y hoy sus beneficios son palpables. Solo un ultramontano puede negar los logros obtenidos”, afirma. Plantea que la obra debe encararse con planificación, control ciudadano y acuerdos claros para que Misiones obtenga compensaciones justas.

El rechazo ambientalista

Desde la Mesa Provincial No a las Represas respondieron con firmeza. En un comunicado, advirtieron que “el plebiscito ya se efectuó y el resultado fue un rotundo NO” a cualquier represa sobre el Paraná en Misiones, resultado que fue ratificado por la Ley XI-Nº5. Señalaron además que la consulta popular fue reiterada en 2014, lo que refuerza la legitimidad de ese mandato ciudadano.

Criticaron con dureza la propuesta de Mela, a quien acusaron de desconocer los impactos negativos de experiencias como Yacyretá: “Contaminación de arroyos, proliferación de enfermedades como el dengue, alteración de ecosistemas, desplazamiento de familias sin indemnización y promesas de empleo incumplidas”. Según la organización, “tener una represa en el patio de casa no garantiza energía barata ni calidad de vida”.

También remarcaron que Misiones ya paga la tarifa eléctrica más cara del país, pese a estar en una región rica en agua. Y advirtieron que detrás de este tipo de megaproyectos suele haber intereses de grandes empresas, endeudamiento y modelos de desarrollo que no contemplan la inclusión social ni la sustentabilidad ambiental.

Dos modelos en tensión

Mientras Mela plantea que “sin energía abundante y barata la vida será cada vez más dura” y que “la pobreza es la mayor amenaza ambiental”, la Mesa reafirma que el modelo de represas está agotado y que la provincia debe apostar a “energías limpias, descentralizadas y no destructivas”.

La iniciativa legislativa aún debe ser tratada en comisión, pero ya reabrió un debate que parecía cerrado. La propuesta divide aguas en la provincia entre quienes buscan reimpulsar la represa de Corpus como una oportunidad de desarrollo estratégico, y quienes ven en ello una amenaza a la integridad territorial, ambiental y social de Misiones. El futuro del proyecto dependerá, en última instancia, del acompañamiento político y de una nueva definición ciudadana.

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La represa Baixo Iguaçu pasó a manos de Copel

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Esta adquisición hace posible que Copel GeT ejerza su derecho de preferencia, permitiendo la conclusión de la venta de su participación restante del 30% en CEBI a Energo-Pro por R$ 570 millones. Este acuerdo, que forma parte de un contexto de negociación más amplio de R$ 1.554 millones, aún está sujeto al cumplimiento de ciertas condiciones precedentes para su efectivación.

Con la finalización de esta etapa, Copel refuerza su posición en el mercado energético y optimiza su cartera de activos, buscando nuevas oportunidades de crecimiento y generación de valor para sus accionistas. Con este movimiento, la empresa demuestra su capacidad para realizar operaciones estratégicas de gran envergadura.

Copel (CPLE6) concluyó la adquisición del 100% de las acciones de Geração Céu Azul S.A., que posee el 70% del Consorcio Baixo Iguaçu (CEBI), por R$ 1.050 millones, en un acuerdo con Neoenergia (NEOE3).

La operación forma parte del ejercicio del derecho de preferencia de Copel GeT, que ahora podrá concluir la venta de su participación total del 30% en CEBI a Energo-Pro por R$ 570 millones, dentro de un acuerdo mayor de R$ 1.554 millones.

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