Venezuela: ya son 920 los muertos y las pérdidas superan los USD 6.700 millones
Venezuela atraviesa su cuarto día consecutivo de emergencia tras los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que impactaron el país el pasado miércoles. El balance oficial asciende a 920 fallecidos y 3.360 heridos, mientras continúan las tareas de rescate en las zonas más castigadas por el desastre, especialmente en el estado costero de La Guaira.
La magnitud de la tragedia movilizó una amplia respuesta internacional. Equipos de rescate y asistencia humanitaria provenientes de Estados Unidos, España, México, Colombia, Chile, Ecuador, República Dominicana, Suiza, Países Bajos y El Salvador trabajan junto a miles de efectivos venezolanos en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros. En las próximas horas también se espera la llegada de brigadas de Alemania e Italia.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó la continuidad de la militarización de La Guaira y la restricción del acceso de civiles a la zona de desastre. La medida fue adoptada luego de que la llegada masiva de voluntarios y ayuda humanitaria provocara severos congestionamientos que dificultaban el paso de ambulancias y equipos de emergencia.
Daños económicos equivalentes al 6% del PIB
Más allá del drama humanitario, comienzan a dimensionarse las consecuencias económicas del desastre. Según estimaciones preliminares del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los daños físicos directos alcanzan los USD 6.700 millones, una cifra equivalente a cerca del 6% del Producto Interno Bruto venezolano.
Las pérdidas abarcan infraestructura pública, viviendas, servicios básicos, hospitales, redes eléctricas y actividades productivas. El impacto se concentra especialmente en la región costera norte del país, donde se registraron los mayores derrumbes y daños estructurales.
En paralelo, las autoridades informaron que lograron restablecer aproximadamente el 60% del suministro eléctrico en las zonas afectadas, aunque persisten problemas severos en servicios esenciales como agua potable, telecomunicaciones y atención sanitaria.
Un sistema de salud bajo presión
Los terremotos también expusieron las fragilidades del sistema sanitario venezolano. Diversos hospitales operan con capacidad reducida, escasez de insumos y limitaciones en servicios básicos. En algunos centros médicos de emergencia se reportaron dificultades para acceder a agua corriente y equipamiento esencial, mientras miles de heridos continúan requiriendo atención médica.
La situación se vuelve más compleja a medida que avanzan las horas. En sectores de La Guaira, rescatistas y voluntarios reportan que comienza a percibirse olor a descomposición entre los escombros, una señal de que aún podrían quedar numerosas víctimas atrapadas bajo edificios colapsados. Además, varias estructuras dañadas mantienen riesgo de derrumbe, lo que incrementa los peligros para los equipos de rescate.
Crece la ayuda internacional
La comunidad internacional continúa ampliando la asistencia. China confirmó el envío de ayuda humanitaria de emergencia y expresó su disposición a incrementar el apoyo según evolucione la situación. También se sumaron mensajes de solidaridad de líderes mundiales, entre ellos el rey Carlos III, quien manifestó su “profunda tristeza” por las consecuencias de la tragedia.
Mientras tanto, miles de efectivos especializados siguen trabajando contra reloj en la búsqueda de sobrevivientes. Las autoridades venezolanas mantienen habilitadas líneas especiales para reportar desaparecidos y coordinan con organismos internacionales la llegada de nuevos recursos para enfrentar una de las peores catástrofes naturales registradas en el país en las últimas décadas.
