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La Anónima inició operaciones en Posadas y eleva la competencia en el retail misionero

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La llegada de La Anónima a Posadas marca uno de los movimientos más relevantes del retail argentino en los últimos años para el mercado misionero. La cadena nacida en la Patagonia abrió oficialmente sus puertas este martes en la capital provincial, ocupando el espacio que hasta hace pocas semanas pertenecía a Libertad, y lo hizo con una estrategia que combina agresividad comercial, fuerte apuesta al precio y una decisión explícita de preservar el empleo.

La operación forma parte de la adquisición de doce sucursales y un centro de distribución que pertenecían a Grupo Libertad, una jugada que le permitió a La Anónima acelerar su expansión nacional y consolidarse como la cadena supermercadista con mayor presencia federal del país.

La apertura en Posadas se concretó en tiempo récord. Según explicó el gerente local, Ricardo Arrieta, la empresa transformó el salón comercial en apenas ocho días para adaptar la propuesta a los estándares de la cadena.

“La expectativa realmente hoy, en el marco de la cantidad de gente que nos está visitando, ya nos está superando”, señaló durante la inauguración.

La primera señal del interés generado fue la importante afluencia de consumidores desde las primeras horas de la mañana, atraídos por una política comercial basada en promociones de lanzamiento y una oferta diferenciada respecto de la competencia local.

La estrategia: precios, frescos y marcas propias

El desembarco no se limita a un cambio de cartel. La compañía apuesta a introducir en Posadas algunos de los atributos que le permitieron consolidarse en la Patagonia y gran parte del interior argentino.

Uno de los pilares es el área de frescos. Arrieta destacó que La Anónima cuenta con dos frigoríficos propios y actividad exportadora, lo que le permite controlar calidad y abastecimiento.

“Claramente la calidad del producto y justamente con muy buen precio va a ser uno de los grandes destacados que tenemos en esta nueva propuesta”, sostuvo.

A ello se suma una fuerte presencia de marcas propias. La cadena comercializa líneas desarrolladas exclusivamente para sus sucursales, tanto en segmentos premium como en opciones de bajo costo, una herramienta clave para competir en un contexto donde el consumidor prioriza precio y rendimiento.

La oferta también incluye un amplio sector de electrodomésticos con financiación de hasta 18 cuotas sin interés y una línea de productos importados para decoración y hogar, categorías que la empresa considera diferenciales dentro de la plaza posadeña.

“La propuesta va a ser superadora para la plaza y poder sorprender a los clientes es nuestro gran anhelo”, afirmó Arrieta.

Ricardo Arrieta Gerente Anónima Posadas

Una apuesta contracíclica

La apertura se produce en un momento complejo para el consumo masivo. Las ventas en supermercados continúan mostrando signos de debilidad y las cadenas buscan estrategias cada vez más agresivas para captar clientes.

Sin embargo, para la conducción de La Anónima, los ciclos económicos forman parte de una visión empresarial de largo plazo.

“Todos sabemos que la situación del consumo no es la ideal. Pero a veces las mejores oportunidades se dan también en los momentos de mayor crisis. Nosotros apostamos al futuro”, sostuvo Walter Rothstein, director de la compañía.

La empresa cuenta con 118 años de trayectoria y considera que la volatilidad económica argentina es un fenómeno recurrente que debe afrontarse con planificación y expansión.

“Somos una compañía que tiene 118 años, con lo cual estos vaivenes los hemos atravesado en muchas oportunidades”, remarcó.

La adquisición de las sucursales de Libertad fue interpretada internamente como una oportunidad estratégica difícil de replicar.

Durante años, la cadena buscó crecer fuera de su núcleo histórico en la Patagonia, pero encontraba dificultades para acceder a grandes superficies comerciales y mercados urbanos consolidados.

“La oportunidad se nos da de la mano de Libertad, que se retiró del retail en Argentina. Para nosotros fue excelente porque es la puerta de ingreso”, explicó Rothstein.

La continuidad laboral, un factor decisivo

Más allá de la estrategia comercial, uno de los aspectos más sensibles de la operación era el futuro de los trabajadores.

La incertidumbre que suele acompañar a este tipo de transacciones quedó despejada con la decisión de mantener toda la planta laboral.

Arrieta confirmó que la nueva sucursal conserva 162 puestos de trabajo y que incluso ya se incorporaron tres nuevos empleados durante la puesta en marcha.

“162 puestos se mantienen y tres ya se incorporaron esta semana. Tenemos pensado justamente, si esto va creciendo, no tan solo mantener sino también crecer en capacidad laboral”, afirmó.

La continuidad de los trabajadores, con reconocimiento de antigüedad y preservación de las condiciones salariales, fue uno de los elementos que más valoraron tanto los empleados como la dirigencia sindical durante el proceso de transición.

Rothstein reconoció además que el factor humano fue central en la integración.

“Ayer fue una fiesta realmente, con mucha expectativa y momentos de emoción, pero con un cambio muy positivo, sobre todo por la continuidad laboral”, señaló.

Walter Rothstein Director Anónima Argentina

La expansión más ambiciosa de su historia

La apertura de Posadas forma parte de un plan de crecimiento de alcance nacional.

Antes de la adquisición de Libertad, La Anónima operaba 171 sucursales. Con la incorporación de las nuevas unidades alcanzó las 183 y proyecta superar las 200 en menos de dos años.

“Tenemos un plan de expansión muy fuerte”, aseguró Rothstein.

La compañía reivindica además una identidad particular dentro del retail argentino: ser una empresa del interior que creció sin presencia en la Ciudad de Buenos Aires ni en el Gran Buenos Aires.

“Hoy logramos ser el supermercado de mayor presencia federal del país. No estamos en Capital Federal ni en Gran Buenos Aires. Somos una empresa del interior que profundiza su presencia en el interior”, resumió.

Posadas se convierte así en una de las puertas de entrada para una nueva etapa de expansión hacia el norte argentino. La apuesta es clara: competir con precios, fortalecer el surtido, aprovechar la escala nacional y ganar participación en una plaza donde el consumidor se ha vuelto cada vez más exigente y selectivo.

El éxito de esa estrategia comenzará a medirse desde ahora, pero las primeras señales parecen auspiciosas: la respuesta de los clientes durante la apertura superó las previsiones de la propia compañía.

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IRSA acelera el regreso de marcas globales y apuesta a una recuperación del consumo

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El mayor operador de shoppings de la Argentina volvió a enviar una señal de optimismo sobre el rumbo del consumo y la economía. Eduardo Elsztain, presidente del grupo IRSA, aseguró que las marcas internacionales “ven una oportunidad” en el país y confirmó que cadenas globales avanzan con nuevos desembarcos, ampliaciones y aperturas en centros comerciales argentinos. Entre ellas, ratificó la llegada de H&M, uno de los ingresos más esperados por el retail local.

La definición no es menor. IRSA controla activos clave del negocio comercial argentino, desde Alto Palermo y DOT hasta Patio Bullrich y Abasto, por lo que el movimiento de marcas funciona como termómetro adelantado sobre expectativas de inversión, consumo y estabilidad macroeconómica.

El fenómeno también empieza a tener lectura regional. Aunque las aperturas iniciales se concentran en Buenos Aires, el regreso de firmas internacionales impacta sobre ciudades fronterizas y polos comerciales del interior, especialmente en provincias como Misiones, donde el consumo históricamente convivió con la competencia de Paraguay y Brasil.

El regreso de las marcas: una señal de normalización económica

Durante años, muchas compañías internacionales evitaron expandirse en Argentina por restricciones cambiarias, dificultades para importar, inflación alta e imposibilidad de girar utilidades. El nuevo escenario económico modificó parcialmente esa percepción.

“Las marcas están viniendo porque ven en la Argentina una oportunidad”, sostuvo Elsztain durante un encuentro con periodistas organizado por IRSA.

La frase sintetiza un cambio de clima empresarial. El sector comercial interpreta que la desaceleración inflacionaria, la estabilización financiera y la reapertura importadora reactivaron planes de expansión que permanecían congelados desde hace más de una década.

La lista de compañías mencionadas por el empresario muestra un fenómeno transversal: marcas premium; fast fashion; deporte; accesorios; belleza; y retail masivo. Entre los desembarcos y expansiones confirmadas aparecen: H&M, Decathlon, Victoria’s Secret, Mango, Miniso, Skechers, Armani Exchange, Dolce & Gabbana, Maje, Only, y Jack & Jones

La llegada más simbólica probablemente sea la de H&M. La cadena sueca llevaba años analizando el mercado argentino, pero nunca había logrado condiciones macroeconómicas que garantizaran previsibilidad operativa.

Elsztain dejó una definición que explica buena parte del interés internacional: las marcas consideran que el consumidor argentino ya conoce sus productos. “Los argentinos ya las compraron en Miami, Brasil o Nueva York”, explicó.

Ese punto es central para entender el atractivo del mercado local. Argentina no necesita “educar” consumidores para las grandes marcas globales. El cliente ya existe; lo que faltaba era estabilidad para monetizar esa demanda dentro del país.

Para Misiones, esa lectura tiene un matiz particular. Durante años, la apertura de shoppings y comercios en Encarnación o Foz do Iguaçu funcionó como vía de escape del consumo argentino hacia el exterior.

Ahora aparece un escenario más competitivo: mayor presencia de marcas globales dentro del país; menor brecha cambiaria; y un consumidor más racional frente al gasto.

El nuevo consumidor: menos ansiedad y más selectividad

Elsztain describió además un cambio relevante en la conducta de compra.

Según el empresario, el consumidor dejó atrás la lógica defensiva típica de la inflación alta, donde la prioridad era gastar rápido antes de que los precios subieran nuevamente.

“Cuando el consumidor cree que la plata se le derrite, la gasta más rápido. Cuando ve que los precios van bajando, espera”, afirmó.

Esa transformación tiene impacto directo sobre el retail. El consumo sigue activo, pero se volvió más selectivo y competitivo.

Por eso el presidente de IRSA lanzó otra definición que resume el momento comercial actual: “El que no baja los precios vende menos”.

La frase refleja una nueva dinámica para cadenas, importadores y marcas nacionales, acostumbradas durante años a trasladar inflación casi automáticamente a precios.

Elsztain vinculó el nuevo ciclo comercial con otro fenómeno que el mercado sigue de cerca: el regreso del financiamiento de largo plazo.

El empresario destacó que hoy las compañías vuelven a emitir deuda a diez años, algo prácticamente inexistente durante la última década argentina.

La mejora del riesgo país —que cayó desde niveles superiores a 2.500 puntos hasta la zona de 500— empieza a modificar decisiones de inversión inmobiliaria y comercial.

Para IRSA, el dato es estratégico porque el negocio inmobiliario requiere horizontes largos de estabilidad.

Pero el análisis también alcanza a sectores productivos. Si el crédito hipotecario y corporativo logra consolidarse, podría reactivarse parte de la inversión privada hoy postergada en construcción, comercio y servicios.

Minería y oro: el otro negocio que entusiasma a Elsztain

Además del retail, el empresario ratificó su interés en minería y particularmente en el oro.

Elsztain explicó que la emisión monetaria global volvió a posicionar al metal precioso como activo de resguardo para fondos y bancos centrales.

IRSA ya realizó inversiones en proyectos mineros en San Juan y el empresario dejó abierta la puerta para futuras iniciativas, incluso bajo el régimen RIGI.

El dato no pasa inadvertido en el mundo financiero: los grandes grupos económicos argentinos están empezando a diversificar posiciones entre real estate, energía, minería y consumo, buscando capturar oportunidades en distintos sectores de la economía post-ajuste.

El entusiasmo empresario todavía convive con una recuperación desigual del consumo.

Elsztain reconoció que el salario real sigue condicionado por nuevos costos que antes no existían para muchas familias, aunque sostuvo que la continuidad de la estabilidad económica podría mejorar gradualmente el escenario.

Ahí aparece la principal incógnita para el retail argentino de los próximos meses: si la desaceleración inflacionaria logra transformarse en recomposición sostenida del ingreso; y si el nuevo ciclo de apertura comercial impulsa más competencia o profundiza la concentración.

Por ahora, los grandes jugadores ya tomaron posición. Y el regreso de marcas internacionales funciona como una señal concreta de que el mercado global volvió a mirar a la Argentina como un territorio nuevamente atractivo para invertir.

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