Retenciones

Coninagro reiteró que nuevas medidas “van esmerilando la confianza del campo en el Gobierno”

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El presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, reiteró que las medidas de ajuste del Gobierno aplicadas para el agro, que contemplan un freno de seis meses a la baja de retenciones a la exportación de aceites y harinas derivados de la soja y reducción de los pagos en concepto de reintegros, “no son oportunas” y generan que se vaya “esmerilando la confianza del campo en el Gobierno”.
“Por el contexto, no era el momento de plantear un cambio en las retenciones. Se agrega intranquilidad e incertidumbre al sector del campo. Nos encontramos con un hecho consumado. Tenemos buen diálogo con el Gobierno, pero estas medidas imprevistas no contemplan las consecuencias. Esto no hace bien a las relaciones”, agregó en declaraciones a radio Continental.
Iannizzotto explicó que la decisión “afecta seriamente junto con el tema de los reintegros, que son básicos para poder ser competitivos. Las economías regionales reclaman mayor competitividad, porque pese a una mejor precio del dólar, que esperamos se mantenga, hay una fuerte presión impositiva junto al aumento energético y de combustibles. Afecta muy de lleno la posibilidad exportadora”.
“Todo esto va esmerilando la confianza del campo en el Gobierno, y la confianza es el elemento primordial. Esta semana fue muy agitada, con muchas llamadas e inquietudes. Todo esto no mejora sino que empeora la rentabilidad”, concluyó.

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Las tapas del miércoles 15/8: El ajuste golpea a los municipios

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A continuación reproducimos las tapas de los principales diarios del país. El ajuste llega a todos los municipios con la eliminación del Fondo Solidario de la Soja, ahora Nación se queda con todos los recursos de las retenciones. Como será el impacto de esa medida y las otras del ajuste que se vienen son las principales noticias de los medios económicos.
Los medios porteños no hacen foco en el ajuste y siguen priorizando la saga del “loco de los cuadernos”.

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Retenciones que no son y dólares que tampoco

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Luego de la columna de analista Guillermo Knass, “La inteligencia de las retenciones” el contador Gabriel Muzzachiodi esgrime los siguientes argumentos rebatiendo lo planteado en aquel artículo:
Los derechos de exportación, mal llamadas retenciones agrícolas, son ingresos fiscales de origen aduaneros. Parece una disgregación semántica, pero no.
Dados dos sujetos (pagador/cobrador), al momento del pago de una transacción comercial, el sujeto pagador “retiene” una porción que el sujeto “retenido” computará como pago a cuenta de futuras obligaciones fiscales.
Los derechos de exportación son pagos directos al fisco, que realizan los operadores de comercio exterior al momento de aprobarse la DJVE (Declaración Jurada de Ventas al Exterior).
Sobre esta diferencia sustancial, más que semántica, se tratará de explicar someramente, el uso de los derechos de exportación como herramienta de política económica y el impacto económico en la actividad primaria.

Estructura técnica

Los commodities agrícolas tienen precio internacional en dólares. Cuando el exportador compra mercaderías, detrae del precio pagado al productor, el importe que oblará al fisco al momento de presentar las DJVE. Se deprende entonces, que hay 4 momentos identificables.
M1: Compra-Venta de las mercaderías (Productor/Exportador)
M2: Aprobación de la DJVE y pago de Derechos de Exportación (Exportador/Aduana). Fija precio de exportación.
M3: Exportación/Embarque (periodo variable desde M2 que puede llegar hasta los 180 días)
M4: Liquidación de Exportación (Exportador/MULC). Actualmente sin plazos. Es decir, a voluntad del Exportador.
Los Derechos de Exportación se ingresan en PESOS con la siguiente fórmula: Valor FOB Oficial determinado por el Ministerio de Agroindustria X Alícuota Derechos de Exportación X Cotización u$s BNA Tipo Vendedor. Por lo que no hay recaudación en dólares por parte del fisco.
En momentos de corridas cambiarias y sin variación del precio internacional, vemos el siguiente efecto:
El mayor valor en moneda local de la mercadería es de $ 3.000, de los cuales el Estado captura $ 120 y el Exportador $ 2.880. Se observa nítidamente que los derechos de exportación no capturan rentas extraordinarias por diferencias de cambio.
Esto es así, porque las subas abruptas de tipo de cambio, revalorizan stock y no flujos. Es decir, en moneda local, valen más las mercaderías que el productor no vendió y las liquidaciones de exportaciones que el Exportador todavía no realizó. Va de suyo, que en tiempos de corridas y sin plazos para liquidar sus ventas, los Exportadores retardan liquidaciones, para maximizar ganancias. Y los
productores retrasan ventas. Los flujos tienden a adecuarse paulatinamente a los diferentes tipos de cambios ya que los costos  agrícolas están dolarizados, por lo que las devaluaciones no generan rentas extraordinarias en los flujos futuros. Ingresos y costos, se mueven en el mismo sentido y similar proporción.
Se puede concluir entonces, que los derechos de exportación son ingresados al fisco por los exportadores –sujetos obligados- pero quienes soportan las carga fiscal son los productores primarios.

Equidad

Es muy relevante el impacto que sobre los resultados económicos del productor tiene la aplicación de derechos de exportación; ya que afectan los ingresos brutos, sin tener en cuenta escala productiva, costos, productividad y riesgo climático. Dos productores de similares características productivas pero afectados por inclemencias climáticas diferentes, soportan la misma carga fiscal, afectando el principio de equidad. Por lo mismo, desincentiva la adopción de paquetes tecnológicos más apropiados, no solo para incrementar eficiencia, sino también para la conservación del suelo y la sustentabilidad agronómica.
Puede observarse la altísima regresividad de la carga fiscal. Un productor afectado, con retenciones y visibles pérdidas económicas, soporta una carga fiscal de u$s 120 por hectárea.
Como ya se mencionara, los derechos de exportación no capturan capacidad contributiva ni rentas extraordinarias. Son altamente inequitativos y desproporcionados.

Desacople 

Se argumenta que los derechos de exportación sirven para desacoplar precios internacionales de los precios internos. Esto podría ser así, temporariamente y en la medida que no afecten groseramente la rentabilidad del cultivo. El trigo es un caso emblemático. La decreciente rentabilidad registrada a partir del año 2009, llevo a que en el año 2013 la producción de trigo cayera a su nivel más bajo de la historia en Argentina. Apenas cubría las necesidades de consumo interno. Entre las 6 y 7 millones de toneladas. Ese año el trigo en el mercado interno cotizó a u$s 700/tn. el doble de la cotización internacional y el más alto históricamente para el mercado
interno.
Por otro lado, la participación del trigo en el pan, es de 8/10%. Un incremento del precio internacional ó tipo de cambio del 50%, afectaría entre un 4/5% de incremento en el precio del producto final (pan).

Enfermedad holandesa 

Sucintamente podemos decir que se conoce como “enfermedad holandesa”, al fenómeno económico caracterizado por el abundante ingreso de divisas a un país provocadas por un único producto ó actividad (vía exportaciones ó inversión extranjera directa) y que estimula significativamente la revaluación de la moneda local, de tal forma que torna poco competitivas otras actividades exportadoras y eventualmente distorsiona el comercio interno de servicios y bienes no transables según la política monetaria adoptada.
La pampa húmeda argentina, lejos esta de contagiarnos el mal holandés. Recordemos que las exportaciones argentinas, representan el 12/15% del PBI y las exportaciones agropecuarias alrededor del 65% de ese total. Países emergentes como Argentina, exportan 30/40% de su PBI, lo que nos deja claramente en una posición desventajosa y desintegrados al flujo del comercio internacional.
Necesitamos en el mediano plazo triplicar nuestras exportaciones. Ese incremento no parece provenir de mayores volúmenes, ni de mayores precios de las materias primas. Muy por el contrario, requiere de un replanteo de la matriz productiva e industrial, asociada o no, a la producción primaria.

Coyuntura 

En la lógica del Gobierno Nacional, el cierre de la brecha fiscal es la madre de todas las batallas. Le asignan al equilibrio fiscal propiedades altruistas, como son la estabilidad de precios y bases para el crecimiento económico. Por lo mismo entonces, no se entiende como han prosperado políticas de reducción de ingresos fiscales, teniendo en cuenta la alta inelasticidad del gasto público. Las consecuencias están a la vista. Veloz crecimiento del endeudamiento.
Asimismo, el desmantelamiento de la política cambiaria, habilito el ingreso capitales golondrinas. Está claro el efecto nocivo que produce el descalce que existe entre el ingreso de recursos financieros de corto plazo con el déficit estructural de la balanza de pagos.

Los derechos de exportación y la política económica 

La política económica utiliza un conjunto de herramientas, en un contexto dado.
El uso de “retenciones” agrícolas, siempre estuvo vinculada al afán recaudatorio del fisco, al supuesto de gravar rentas extraordinarias y al desacople de precios domésticos de los precios internacionales. Sin embargo, hay una característica más importante de la aplicación de este instrumento y es el de correción de las distorsiones que eventualmente puedan darse en una ó más campañas agrícolas.
Si un cultivo (soja) tuviera rentabilidades muy superiores a otro cultivo (maíz) y además compiten por la misma superficie y ventana de siembra, probablemente sería recomendable la aplicación marginal y temporaria de “retenciones”, favoreciendo la diversificación (evitando el monocultivo) y rotación tan necesarias para la sustentabilidad agronómica de nuestro recurso suelo.
C.P Gabriel Muzzachiodi

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La inteligencia de las retenciones

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Por Mg. Guillermo Knass. Como otro de los capítulos de los ciclos recesivos de la Argentina asistimos a la pelea entre el Campo (o el sector exportador de cereales) y el Gobierno nacional por el tratamiento impositivo al sector rural exportador: los derechos de exportación, más conocidos como las retenciones tienen largos antecedentes en nuestro país. ¿Por qué aparecen y por qué se van? Es sencillo: las crisis macro fiscales argentinas siempre terminan en corridas cambiarias, que pujan contra las reservas del Banco Central y que cuando este se rinde en su perdida lucha de contener el dólar, terminan en fuertes devaluaciones.
Como el país necesita restablecer sus reservas en dólares y en crisis es difícil o imposible acudir al crédito internacional, se pone un impuesto a las exportaciones con lo cual se le retiene parte de los dólares que se generan por la venta al exterior de productos primarios.  
Para que sirven:
Obviamente para recaudar recursos, y a diferencia de los demás impuestos, como se aplican sobre las ventas al exterior y éstas se realizan en dólares, la recaudación también se realiza en dólares, que es lo que el Gobierno necesita y mucho, generalmente en momentos de crisis; a diferencia del IVA, Ganancias, monotributo etc. que son impuestos que recaudan pesos. Pero además tienen otros efectos que vale la pena analizar: veamos con un caso práctico.
-Yo exportaba trigo por 100 dólares en marzo de 2018 con un dólar a 20 pesos. Mi ingreso eran 2000 pesos.
-Después de la corrida vuelvo a exportar trigo por 100 dólares (el precio internacional no va a cambiar porque nosotros devaluemos, si cambia es por otros factores que la Argentina no puede controlar, somos un país pequeño comercialmente hablando) Pero ahora, pos devaluación y con un dólar a 30 pesos, mi ingreso es de 3000 pesos. O sea, gané 1000 pesos más haciendo lo mismo (es lo que se dice un beneficio extraordinario: sin realizar un esfuerzo adicional).
– Es bueno si, para el productor que exporta, pero el molinero cuando quiere comprar trigo para hacer harina también le cuesta 1000 pesos mas cada 100 dólares. ¿Por qué? Por algo muy simple, se llama eficiencia: si yo soy productor y puedo conseguir 3000 pesos vendiendo afuera, no lo voy a vender acá a 2000 pesos. Le vende al molinero si le paga lo mismo que donde le dan más.
Y aquí vamos:
Entonces el Estado dice “paraaaaa”: “Si subís el trigo sube la harina y sube el pan, o lo que es lo mismo caen los salarios de la gente porque tienen que destinar mas de su sueldo para comprar el mismo pan”.

  • Entonces en nuestro ejemplo, supongamos que aplicamos una retención de 500 pesos por cada 3000 de exportación, el resultado es el siguiente: el productor si exporta recibe 2500 pesos (3000 del precio menos la retención de 500 pesos), entonces le vende al molinero a 2500 pesos porque es lo mismo que recibe vendiendo afuera neto de retenciones. ¿Aumentan la harina y el pan? Si aumentan, pero no tanto porque el trigo en vez de irse a 3000 se fue a 2500 pesos y el Estado se queda con los 500 restantes.

De ahí que se dice que las retenciones bien aplicadas también actúan como un subsidio al consumo para que la gente no sufra tanto los aumentos de los bienes que forman parte de la canasta básica.
Entonces está bien aplicarlas:
Nuestro ejemplo plantea un caso general, cada actividad tiene su realidad individual, mucho de los argumentos en contra de las retenciones son:
-Desincentivan la producción de exportables tan necesarios para que ingresen dólares de manera genuina al país.
-En el caso de la soja, cuyo consumo es irrelevante en nuestro país, es discriminatorio porque es un impuesto extra que tiene un sector y que no tiene el resto.
-Si son excesivas generan conflictos como el famoso caso de la Resolución 125 y las retenciones móviles, donde todo el incremento de ingreso a partir de un precio se lo quedaba el Fisco, cuando el que lo genera es el campo. (en nuestro ejemplo simplificadamente seria como que al productor se le retenga 1000 en vez de 500 pesos)
Analizando los estudios académicos sobre el caso que se escribieron antes de que se eliminaran, las conclusiones son muy dispares; algunos concluían que el país podía crecer un 5 % solo por eliminación de retenciones ya que incentivaría toda la cadena productiva del agro (incluida maquinaria agrícola ) hasta otros que hablaban de pérdida de miles de puestos de trabajo por transferir capital a la producción de cereales exportables en vez de a la industria, que genera más mano de obra.
No creo que haya sido inteligente colocar retenciones excesivas al campo en un momento, pero tampoco fue inteligente eliminarlas completamente. Bien aplicadas las retenciones corrigen fuertes transferencias de ingresos de los salarios de los trabajadores a los exportadores de materias primas como en el ejemplo mencionado. Adhiero a la idea de Marcelo Diamand de que la Argentina tiene un sector rural privilegiado por la pampa húmeda y que por lo que ahora se conoce como enfermedad holandesa puede frenar el desarrollo industrial del país. Pero es necesario aclarar que el campo no tiene la culpa de la devaluación y por eso se lo debe castigar con retenciones, es simplemente la función del Estado de evitar la excesiva concentración de riqueza. Si va a criticar al campo por resistirse a las retenciones recuerde que cuando el dólar está barato porque el gobierno lo frena para ser popular, es el campo en el que sufre las consecuencias dado que sus ingresos son menores por este efecto; y nadie saca plata de su sueldo y se lo da al campo para compensarlo.
El otro factor que no debemos olvidar es el incremento de recaudación para bajar el déficit fiscal:
Ver grafico

Las retenciones llegaron a aportar en su momento mas de 3 puntos del PBI a los ingresos del Estado, la meta fiscal de este año es 2,7 puntos del PBI. Creo que inteligente seria que aporte algo…. Siempre en el esquema de que no es castigo sino sacrificios compartidos, como el que hace un asalariado cuando le devalúan la moneda.
 
 
 

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Macri: “Domar la inflación no fue tan fácil como pensábamos al principio, pero bajará más de 10 puntos el año que viene”

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El presidente, Mauricio Macri, ratificó que el esquema de reducción de las retenciones se mantendrá al decir que la Argentina debe “fortalecer el perfil exportador”, por lo cual subrayó que las retenciones no son un “impuesto inteligente”. Además reconoció que la inflación es “difícil de domar” pero prometió que “bajará más de 10 puntos el año que viene”. 
“Tenemos que exportar porque necesitamos generar trabajo. No creo que la retención sea un impuesto inteligente”, analizó. Así, afirmó: “Estamos apuntando a decirle a todos ´por favor, exporten´”. “Las retenciones destruyen nuestro futuro”, abundó.
En tanto, puntualizó: “Estamos aprendiendo a consumir la energía necesaria. Eso hace que nuestras facturas a fin de mes no sean tan duras”. Además, resaltó: “Los argentinos apostamos más que nunca a la alianza con Brasil”. 
En tanto, Macri aseguró que el objetivo del Gobierno es “bajar la inflación y el plan firmado con el FMI va en esa dirección” y prometió que para el año que viene “va a bajar más de diez puntos” el Indice de Precios
“Queda claro que por más que no haya sido tan fácil como pensábamos domar la inflación, por la historia, por la inflación incubada por el cepo, por las tarifas y por esta tormenta que devaluó la moneda, es una prioridad bajarla porque castiga al trabajador, a las pymes, a la industria”, sostuvo.
El jefe de Estado dijo que en su gobierno están “comprometidos a que haya más inversión y el objetivo es claramente bajar la inflación y el plan con el FMI va en esa dirección”.
“Va a bajar más de diez puntos la inflación para el paño que viene y estaremos en un dígito para el otro”, indicó el mandatario. Afirmó que “tenemos que dejar de tener un Estado que gasta más de lo que pagamos de impuestos” y señaló que el proceso inflacionario es “una mochila que impide que el trabajo privado se pueda desarrollar”.

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