REWILDING

Sofía Heinonen y el salto histórico del Rewilding: conservar la naturaleza a escala continental

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Al cerrar 2025, Sofía Heinonen, directora ejecutiva de Fundación Rewilding Argentina, eligió hacer algo más que un balance institucional: trazó una hoja de ruta para la conservación en un planeta que enfrenta, al mismo tiempo, crisis climática, colapso de biodiversidad y presión creciente sobre los ecosistemas. En su mensaje de fin de año, Heinonen planteó que ya no alcanza con proteger áreas aisladas: la nueva frontera de la conservación es restaurar paisajes completos, conectados por ríos, humedales y corredores biológicos que aseguren la vida a largo plazo.

La reflexión parte de una certeza básica: sin agua no hay naturaleza posible. Si los ríos se secan, los bañados desaparecen y la fauna migra o muere; y allí donde hoy hay selvas y bosques, mañana pueden quedar desiertos. Por eso, luego de 27 años de trabajo en Argentina, Rewilding decidió dar en 2025 un salto de escala histórico y llevar su misión a toda la cuenca del río Paraná, un territorio que abarca cuatro países, múltiples ecosistemas y una enorme diversidad de culturas, economías y amenazas ambientales. Esa nueva visión se materializó en la iniciativa “Los Ríos del Yaguareté”, presentada públicamente durante la Semana del Clima de Nueva York junto a Kris Tompkins y organizaciones de Brasil, Paraguay y Bolivia, con el objetivo de proyectar otros 25 años de trabajo articulado a escala continental.

El cambio de enfoque implica pasar de conservar predios aislados a construir grandes corredores ecológicos que permitan que los ecosistemas sean resilientes en el tiempo. Rewilding ya no se limita a administrar áreas protegidas, reintroducir especies y controlar amenazas, sino que busca que esos territorios funcionen como verdaderas “arcas de Noé”, desde donde la vida silvestre pueda expandirse, recuperar espacios perdidos y, si es necesario, repoblar regiones donde las especies se extinguieron. En paralelo, la fundación trabaja con las comunidades rurales que rodean esos parques para desarrollar economías regenerativas, donde la conservación se convierte en una fuente directa de ingresos, empleo y desarrollo local.

Ese modelo, probado con éxito en el Gran Parque Iberá, se replica hoy en El Impenetrable chaqueño, en Parque Patagonia Azul en la costa de Chubut y en Parque Patagonia en la cordillera de Santa Cruz. En 2025, además, se celebró un hito clave: la creación del Parque Provincial Patagonia Azul, que protege un sector único de islas costeras y abre el camino para una futura protección integral del golfo San Jorge, una de las zonas más afectadas por la pesca de arrastre en el Mar Argentino.

En la Patagonia cordillerana, el trabajo de restauración avanzó con fuerza en las cabeceras del río Pinturas, donde se están manejando activamente seis humedales que permitieron que antiguos salares vuelvan a cubrirse de juncos y regresen las aves. Allí se prepara la reintroducción del coipo y de la gallineta austral, una especie en peligro crítico de extinción. A esto se sumó la incorporación del cañadón Caracoles al área de conservación y la construcción de pasarelas para ordenar el uso público y permitir la coexistencia entre actividades como la escalada y la regeneración de los ecosistemas. En ese mismo territorio, el avistaje de pumas se consolidó como una marca distintiva del parque, mientras crece el programa de jóvenes exploradores, que acerca cada año a más familias y chicos de comunidades vecinas a conocer, disfrutar y cuidar el área protegida.

El año también estuvo marcado por avances decisivos en el programa de rewilding. Por primera vez en más de cien años, se liberaron guanacos en El Impenetrable, una región donde habían sido exterminados. Se realizaron las primeras translocaciones de yaguaretés salvajes entre parques nacionales y de choiques entre Argentina y Chile.

En Iberá, continúan los proyectos de reintroducción de guacamayos, venados, osos hormigueros y yaguaretés, donde ya viven 43 grandes felinos en libertad. Heinonen subraya que estos logros no se explican solo por la biología, sino por el trabajo paciente y sostenido con los vecinos para garantizar la coexistencia, un desafío que ahora deberá profundizarse en El Impenetrable.

En el norte del país, la restauración de selvas también dio pasos clave. En las Yungas salteñas, el proyecto Arca Alto Bermejo consolidó su equipo y finalizó la construcción de una estación biológica. Allí, las cámaras trampa ya detectaron once yaguaretés, una señal contundente de recuperación ecológica. En la Selva Atlántica, en tanto, se lanzó el Arca Iguazú con la adquisición de la primera propiedad en Misiones, sobre el río Iguazú, un corredor estratégico para la biodiversidad regional. En Iberá, además, la fundación incorporó 3.600 hectáreas en el corazón del humedal, claves para frenar incendios y caza furtiva.

Para Heinonen, todos estos proyectos responden a una misma visión: honrar el legado de quienes apostaron por otro modo de habitar el planeta. Un camino que combine naturaleza vibrante, integridad ecológica y cultural, oportunidades económicas regenerativas y, sobre todo, esperanza. En un contexto global de crisis ambiental, el mensaje que deja 2025 es que todavía es posible revertir el daño si se trabaja a la escala correcta. Y en esa escala, los ríos -y el yaguareté como símbolo de los grandes paisajes vivos- vuelven a ser la columna vertebral de la vida.

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En la selva de Andresito construyen un enorme recinto para reintroducir una especie extinta en Argentina

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El Maracaná lomo rojo (Primolius maracana) era un guacamayo abundante en Misiones. Hoy está virtualmente extinto en Argentina, ya que desde hace 20 años no se registran individuos en nuestro país. Tampoco hay precisiones sobre las causas de su extinción, pero se cree que la pérdida de grandes árboles para su nidificación, el mascotismo y la persecución, llevaron a esta especie a la desaparición.

Desde el año 2023, el equipo del Proyecto Maracaná de Aves Argentinas trabaja arduamente en la Reserva El Puente Verde, al norte de Misiones, para recuperar este monumento natural. El día a día del equipo incluye el enriquecimiento ambiental, el entrenamiento de las habilidades de cada individuo, la alimentación con frutos y flores nativas del Bosque Atlántico y, ahora, el entrenamiento de vuelo; todo esto para asegurar que estén preparados para sobrevivir en libertad.

Vuelve un monumento natural

La inauguración de una nueva y ampliada área de entrenamiento de vuelo es crucial para preparar a los maracanás para su liberación y su regreso a los cielos misioneros.

Para ello, herreros especializados y el equipo de Aves Argentinas, diseñaron y construyeron un gran y moderno jaulón que se encuentra inmerso en el corazón de la reserva. 

Con una longitud de 20 metros y más de 6 metros de altura, esta estructura está especialmente preparada para que las aves desarrollen la musculatura y las habilidades de vuelo esenciales para sobrevivir en la selva.

Además, tiene una zona de manejo extra de 5 metros, diseñada para la manipulación y chequeos de los ejemplares de la manera más segura y con el menor contacto humano posible, crucial para una reintroducción exitosa, con foco en la independencia y su comportamiento natural, aspectos vitales para su supervivencia una vez liberados.

“Este proyecto representa un esfuerzo colectivo clave en la conservación y recuperación del patrimonio natural de Argentina. Cada paso que damos es pensando en el bienestar del plantel. Estamos cada vez más cerca de verlos volver” expresó Sofía Zalazar, responsable del proyecto en Aves Argentinas.

El Proyecto Maracaná se enmarca en las acciones de Aves Argentinas que, con el Proyecto Bosque Atlántico, trabaja en ejes estratégicos como la creación y fortalecimiento de áreas naturales protegidas, la restauración de ambientes, el estudio y manejo de especies amenazadas, la producción sostenible y el turismo de naturaleza.

Con todo este trabajo, la reintroducción del Maracaná lomo rojo en Misiones está cada vez más cerca de concretarse.

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Parque Alto Iguazú: la nueva frontera del rewilding en Misiones

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Un refugio exuberante de selva misionera; la serenidad del inmenso río Iguazú antes de las atronadoras Cataratas; árboles centenarios, palmitos y el yaguareté.
En ese escenario, donde la naturaleza se expresa con toda su fuerza, la Fundación Rewilding Argentina diseña un nuevo proyecto de conservación: el Parque Alto Iguazú, una iniciativa que busca restaurar ecosistemas y tejer puentes de cooperación transfronteriza entre Argentina y Brasil.

El nuevo parque ocupa 160 hectáreas a orillas del río Iguazú, frente al Parque Provincial Islas del Alto Iguazú y contiguo al Parque Provincial Cametti, en la península Andresito, extremo norte de Misiones, donde también conviven otras reservas, como Puente Verde o La Morita y hay proyectos ecoturísticos como Surucuá Lodge. Es un monte cercano al Parque Nacional Iguazú, donde habita el yaguareté, que suele dejarse ver en las chacras cercanas, que también conservan monte y se volcaron a una producción más sustentable. Del otro lado del río está el Parque Nacional Iguaçu, del lado brasileño, que conserva 185.000 hectáreas de Bosque Atlántico y una rica biodiversidad, compuesta por especies únicas de flora y fauna.


La propiedad corresponde a una antigua parcela, conocida como el Lote 3 o la “chacra Bazila”, relevada en 2003 por la Fundación Vida Silvestre Argentina y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) por su alta densidad de palmitos -más de 13.000 individuos por hectárea entre renovales y plántulas– y su valor ecológico dentro del corredor selvático del Alto Paraná.

“Compramos una chacra pegada al río, en un punto clave del corredor biológico del norte misionero”, explicó Sofía Heinonen, CEO de Rewilding Argentina, la fundación que ya tiene presencia en los Esteros del Iberá, en El Impenetrable chaqueño y en la Patagonia. 

“Entendemos que Misiones tiene hace años una visión de desarrollo turístico y ambiental que podemos acompañar. Queremos colaborar con propuestas de avistaje de fauna en este sector”, detalló. A diferencia de Iberá y el Impenetrable, la tarea de la fundación aquí no será la de reinserción de especies, el fortalecimiento de población y el cuidado del ambiente. Misiones tiene la mayor población de yaguaretés de la Argentina, mientras que en Corrientes estaba extinto y en El Chaco la situación de la especie es dramática.

La fundación trabaja con proyectos de restauración,incluyendo la reintroducción y fortalecimiento de poblaciones de especies nativas, apuntando a recuperar la funcionalidad de los ecosistemas naturales.En Misiones busca fortalecer la conservación del Bosque Atlántico del Alto Paraná, uno de los ecosistemas más amenazados del continente.
“Es empezar a conocernos, a trabajar con las ONGs, el gobierno y los actores locales. Hay mucha cacería sobre el río, y nuestro primer paso es proteger ese margen, crear confianza y sumar aliados”, contaron desde Rewilding.

El proyecto Alto Iguazú no surge en soledad. Rewilding Argentina trabaja en alianza con la ONG brasileña Onçafari, especializada en el avistaje de fauna en el Pantanal.
“Ellos avanzan desde el lado brasileño y nosotros desde el lado argentino”, señaló Heinonen. “Es un esfuerzo conjunto que permite soñar con un corredor del yaguareté que una ambos márgenes del río Iguazú. Que el río sea un factor de unión y no una frontera”.

El objetivo es consolidar una visión binacional de conservación de gran escala, bajo la iniciativa “Ríos del Yaguareté”, que promueve la conectividad ecológica y la protección de las últimas poblaciones silvestres del gran felino del norte argentino.

El avance hacia este nuevo refugio natural fue posible gracias a la colaboración de la Foundation Elzéard y el premio EarthShot, impulsado por el príncipe William del Reino Unido.
Estos fondos permitirán comenzar las tareas de restauración del hábitat, monitoreo de fauna y desarrollo de experiencias de ecoturismo responsables, integradas al entorno de Andresito. Actualmente se están construyendo las viviendas para los futuros colaboradores del proyecto. 

Para Heinonen, Misiones representa algo más que un territorio: es un símbolo del reencuentro entre turismo, conservación y comunidad. “Si hay un lugar turístico por excelencia es Misiones. Lo que queremos es sumar, aportar nuestra experiencia en restauración y en manejo de fauna, para que esta selva siga viva y siga generando oportunidades para la gente”, expresó.

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Fotógrafo correntino y los yaguaretés de Iberá llegan a la final mundial de fotografía

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El prestigioso concurso “Wildlife Photographer of the Year” seleccionó imágenes de la reintroducción del yaguareté en Iberá, tomadas por Sebastián Navajas, entre más de 60.000 fotógrafos de todo el mundo. Una historia de conservación que trasciende fronteras.

Las vastas y vírgenes tierras del Parque Iberá, en Corrientes, vuelven a rugir con fuerza gracias a los yaguaretés, y ahora también en el mundo de la fotografía. Un fotógrafo correntino, logró captar la reintroducción de esta especie emblemática de Argentina en imágenes que llegaron a la final del “Wildlife Photographer of the Year”, el certamen organizado por el Museo de Historia Natural de Londres y considerado el “Oscar de la fotografía de naturaleza”.

El Oscar de la fotografía de naturaleza

Durante tres años, el fotógrafo correntino siguió de cerca el trabajo de conservación y reintroducción de los yaguaretés en Iberá, registrando momentos únicos de su comportamiento en libertad. De más de 60.000 fotografías enviadas por profesionales y aficionados de todo el mundo, diez de sus imágenes fueron destacadas por el jurado, no solo por su calidad visual, sino por la historia que transmiten: la recuperación de una especie que estuvo al borde de la extinción.

El certamen no solo evalúa la técnica fotográfica, sino la capacidad de contar historias que generen conciencia sobre la vida silvestre y su preservación. Las imágenes de los yaguaretés, en pleno hábitat natural, emocionan y llaman a reflexionar sobre la importancia de conservar ecosistemas y especies.

Con esta nominación, el Parque Iberá y la conservación del yaguareté suman un nuevo reconocimiento internacional, poniendo a Corrientes en el mapa mundial de la fotografía de naturaleza y la conservación ambiental.

Fuente Corrientes Hoy

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Impenetrable: se liberó a la quinta hembra silvestre, Acaí, nacida y translocada desde el Iberá

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Acaí, una yaguareté nacida en libertad en el Parque Nacional Iberá, en la provincia de Corrientes, se ha unido a las otras hembras liberadas en el Parque Nacional El Impenetrable, en la provincia de Chaco, para intentar recuperar la especie en la ecorregión del Gran Chaco. En los últimos años, se había podido confirmar la presencia de menos de diez yaguaretés sobrevivientes en todo el Gran Chaco argentino, un área de un millón de kilómetros cuadrados. Todos eran machos.

Salida de Acaí del recinto,  El Impenetrable, Chaco.

La reintroducción de hembras resulta esencial para recuperar las poblaciones del principal depredador de Sudamérica en este bosque seco, uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, cuya superficie se extiende por Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil. Aún desconocido y desprotegido, el Gran Chaco es el segundo bosque más importante de América del Sur después del Amazonas por su extenso tamaño y asombrosa biodiversidad.

Para Sebastián Di Martino, Director de Conservación de Rewilding Argentina, «Argentina se siente orgullosa de liberar yaguaretés nacidos en la naturaleza y translocados entre áreas protegidas. Sabemos que algunos yaguaretés machos silvestres sobreviven en lugares aislados del norte de nuestro país, pero necesitan hembras, diversidad genética y conectividad para prosperar». Y agrega: «Esta acción ayudará a transformar una población casi extinta en una población reproductiva saludable, y destacará la necesidad de expandir las áreas protegidas para proporcionar un hábitat seguro».

Los esfuerzos para suplementar a la población de yaguaretés en el Parque Nacional El Impenetrable comenzaron en 2019, cuando un guardaparque descubrió las huellas de un macho solitario, entonces bautizado Qaramta y provisto con un collar satelital para realizar su monitoreo. Más aún, ante la falta de hembras en la región, se lo cruzó con una hembra de cautiverio — una acción nunca antes realizada en la historia. Desde entonces, Qaramta se apareó con hembras cautivas traídas desde el Parque Nacional Iberá y produjo cachorros para ser liberados en la naturaleza.

Más adelante, probablemente atraídos por la presencia de hembras, llegaron a la zona otros machos silvestres, pero sin registros de hembras silvestres por más de 35 años en la zona, no había posibilidad para la especie de recuperarse por sus propios medios.

Qaramta en El Impenetrable, Chaco.

Para revertir esta situación, entre 2024 y 2025, Rewilding Argentina, la Administración de Parques Nacionales y la provincia del Chaco lograron liberar en el Parque Nacional El Impenetrable otras cuatro yaguaretés hembras, dos nacidas en cautiverio, hijas de Qaramta, una rescatada en Paraguay y una cuarta nacida en libertad en el Parque Iberá. 

En Argentina, la situación de los yaguaretés es crítica. La especie ha perdido más del 95% de su área de distribución original y se estima que quedan menos de 200 yaguaretés en poblaciones fragmentadas. La colaboración continua entre las provincias de Corrientes y Chaco, y la participación de la Administración de Parques Nacionales, han sido cruciales para implementar una solución.

En ese sentido, la reintroducción del yaguareté en la cercana provincia de Corrientes ha sido una herramienta exitosa en la restauración de los humedales del Iberá, donde el turismo basado en la naturaleza se ha convertido en un elemento central de la economía local. En el Impenetrable, este trabajo también viene dando sus frutos: apenas unas semanas atrás, se celebró la gran noticia de que la hembra Nalá fue observada y fotografiada con un cachorro, nacido en libertad, el primero en 35 años en esa zona.

La presentación fue realizada en The Explorers Club en Nueva York y contó con la apertura de Kris Tompkins, fundadora de Tompkins Conservation, la conducción del prestigioso periodista de CNN Bill Weir como moderador, los directores de las cuatro organizaciones creadoras del proyecto y más de 150 referentes del mundo ambiental, social y económico. Próximamente, la iniciativa se presentará en Argentina y en los países de las organizaciones fundadoras.

Avistaje de Nalá y su cachorro en El Impenetrable, Chaco. Foto por Pablo César Luna.

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