Mercados en alerta: bonos argentinos se hunden hasta 15% y el riesgo país supera los 1.450 puntos
Los activos financieros argentinos atravesaron una semana de extrema volatilidad, con caídas de hasta el 15% en bonos soberanos y retrocesos generalizados en ADRs, que impulsaron al riesgo país por encima de los 1.450 puntos básicos, su nivel más alto en un año. La incertidumbre sobre la capacidad de pago de la deuda, sumada a la intervención del Banco Central con ventas de reservas, encendió las alarmas entre los inversores locales e internacionales.
El golpe a los bonos y la reacción del mercado
El derrumbe se concentró en los títulos en dólares: el Global 2030 perdió 3,2% en la última rueda de la semana, seguido por el Global 2029 (-2,3%) y el Bonar 2030 (-1,8%). En contraste, los bonos más largos, como el Global 2046 (+2,2%) y el Global 2041 (+1,3%), lograron revertir parte de las pérdidas.
En el balance semanal, el golpe fue mucho más fuerte: el Bonar 2030 cayó 14,6%, el Global 2035 retrocedió 12,9% y el Global 2038 perdió 11,8%. Solo el Bonar 2035 consiguió salvar la semana con una tenue ganancia del 0,2%.
La tensión se desató el jueves, cuando los bonos se hundieron hasta 13,4% en una sola jornada, disparando el riesgo país por encima de los 1.400 puntos y marcando un máximo en doce meses. El salto acumulado del índice supera ya el 60% desde la derrota electoral de La Libertad Avanza en las legislativas bonaerenses, un factor que aceleró el “panic selling” en la plaza financiera.
Señales oficiales y dudas de los inversores
El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó enviar una señal de calma en medio de la tormenta. En una entrevista en streaming, ratificó que el Gobierno sostendrá la estrategia cambiaria acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), garantizó que el BCRA intervendrá en el techo de la banda cambiaria y aseguró que se cumplirán los vencimientos de deuda de enero. Sin embargo, evitó precisar con qué fuentes de financiamiento se afrontarán esos compromisos.
Los analistas, no obstante, advierten que el mercado ya descuenta escenarios más complejos. Para Mauro Fiorenzano, de ConoSur Investments, “sorprenden las caídas de todos los activos argentinos, cuesta entender qué está priceando el mercado”. Según explicó, la magnitud de las bajas en la curva de pesos da la sensación de que los operadores descuentan una eventual reestructuración.
En la misma línea, Rafael Di Giorno, de Proficio Investment, atribuyó el desplome al efecto combinado de ventas por pánico y la creciente incertidumbre política: “Si bien se descontaba que Diputados rechazara los vetos sobre financiamiento universitario y emergencia pediátrica, el número de votos en contra del Gobierno fue mayor al previsto”. La confirmación de que el BCRA vendió dólares en el techo de la banda alimentó la percepción de fragilidad.
ADRs, Merval y el impacto político
La corrección también golpeó a las acciones argentinas en Wall Street: el Grupo Financiero Galicia cayó 3%, seguido por Banco Macro (-2,9%) y Supervielle (-2,5%). En sentido contrario, Telecom Argentina (+3,4%) e IRSA (+3,2%) lograron subas gracias a anuncios corporativos que entusiasmaron a los inversores.
En la plaza local, el S&P Merval retrocedió 0,7% hasta los 1.683.959 puntos, con fuertes bajas en Transener (-5,2%), Transportadora de Gas del Sur (-4,8%) y BBVA (-4,7%). Medido en dólares, el índice también perdió 0,9%, a 1.074 puntos.
El economista Gustavo Ber advirtió que los ADRs bancarios “se mantienen en el centro de la volatilidad, con reacciones efímeras que rápidamente dan paso a nuevas liquidaciones”, mientras que los papeles locales permanecen “desconectados del mundo” debido a la incertidumbre política interna.
Incertidumbre hacia fin de año
La combinación de factores políticos, fiscales y cambiarios configura un cuadro de alta vulnerabilidad. La falta de acumulación de reservas en el BCRA, el calendario de vencimientos de deuda en dólares y el ruido legislativo tras los reveses de La Libertad Avanza constituyen un cóctel explosivo para el corto plazo.
En este contexto, la capacidad del Gobierno para enviar señales creíbles de disciplina fiscal y financiera será clave para evitar que la desconfianza se convierta en una profecía autocumplida de crisis de deuda. El mercado ya dio su veredicto: hasta que no haya definiciones concretas, la presión sobre bonos, acciones y tipo de cambio seguirá marcando la agenda.



