RIO PARANÁ

Fondo Kuwaití financiará un acueducto que beneficiará a Córdoba y Santa Fe

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Finalmente, Juan Schiaretti logró el crédito del Fondo Kuwaití para el Desarrollo Económico Árabe por US$ 50 millones de dólares y avanza en la construcción del acueducto que irrigará la zona productiva de Córdoba y Santa Fe. El préstamo, acordado el año pasado, fue aprobado hace pocos días por las autoridades de Kuwait, un estado árabe muy poderoso en términos económicos.

Así, la relación de Juan Schiaretti con el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Económico Árabe se vuelve aún más estrecha, ya que no se trat a del primer préstamo a Córdoba. Ya en 2018, con la falta de crédito internacional para Argentina en marcha, el gobernador cordobés cerró un acuerdo para la ejecución de obras importantes en la provincia.

En cuanto al acueducto en sí, la obra implica un trabajo estratégico “para el abastecimiento de agua potable de ambas provincias a mediano y largo plazo”, según señalaron desde el Gobierno provincial. La misma llevará agua potable a 1.200.000 habitantes de 36 localidades de Córdoba y a 47 de Santa Fe.

Dividido en dos etapas, el plan del desarrollo del acueducto prevé la conexión del Río Coronda hasta la ciudad de San Francisco, en Córdoba, en un primer tramo. El segundo tramo de la obra, conectará a esta última con la ciudad de Córdoba, potabilizando a casi toda la región oriental de la provincia.

De esta forma, el Estado de Kuwait es, en la actualidad, uno de los pocos estados que mantienen líneas de crédito abiertas con Argentina. Cabe destacar que este país del Golfo Pérsico depende casi enteramente de la importación de insumos agrícolas y agua dulce, debido a su hostil territorio desértico.

De hecho, alrededor del 80% de los alimentos y el agua del país son importadas desde el exterior por la imposibilidad geográfica de llevar adelante la agricultura y ganadería occidentales. En contrapartida, Kuwait guarda el 10% de las res ervas mundiales de petróleo, y posee la moneda más fuerte del mundo, el dinar, que cotiza alrededor de US $3 dólares por unidad.

Con todo esto en consideración, es lógica la inversión en un país agroexportador como Argentina, y más aún en Córdoba y Santa Fe. El fruto de la riqueza geográfica.

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Los Satélites SAOCOM proveen información vital para el monitoreo de la bajante del río Paraná

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Imágenes obtenidas con el radar en Banda L de la constelación de satélites argentinos de la CONAE, aportan información para el seguimiento de la emergencia.

Los satélites argentinos SAOCOM 1A y 1B, diseñados para proveer imágenes de radar en Banda L sobre la humedad de los suelos, ofrecen desde hace dos meses un servicio de emergencia con datos sobre la cuenca de río Paraná que se convirtió en un insumo crítico para todos los niveles del estado y organismos públicos que trabajan frente a la bajante que afecta a siete provincias.

Así lo indicó a Télam la gerenta de Vinculación Tecnológica de Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), Sandra Torrusio, quien destacó que la entidad “provee datos satelitales de manera constante pero ante una emergencia como esta bajante, o incendios forestales, o una erupción volcánica o de otro tipo cualquier organismo público nacional o provincial puede solicitarnos información específica y se activa una emergencia a la que se le asigna prioridad en los circuitos de programación de los satélites y pide información de satélites de otras agencias para producir datos aún más efectivos”.

“Estas emergencias son atendidas en la Conae por la Unidad de Emergencia y Alertas Tempranas, que durante 2020 ya había realizado un monitoreo de la situación del Paraná y que este año está produciendo datos sobre la bajante desde el 8 de julio pasado”, apuntó.

Los satélites utilizados para ello llevan grandes antenas en banda L que le permiten generar imágenes de radar sobre el agua en el suelo de manera constante, algo que se dificulta a los sensores ópticos bajo diferentes situaciones climáticas o si las condiciones del terreno, como una vegetación excesiva, obstaculizan el registro.

Según la especialista, son los únicos en el mundo con esta capacidad, además de una misión japonesa que no alcanza el rango de información que genera la constelación argentina.

Torrusio señaló que “los satélites de la misión SAOCOM, el 1A y el 1B fueron diseñados para proveer datos sobre los niveles de agua en los suelos y la situación de cuencas hidrológicas; son muy sensibles a los cambios en las masas de agua y proveen de datos de muy alta calidad que entre otras cosas permiten identificar los bancos de arena que quedan al descubierto, las islas que quedan más descubiertas y la manera en la que humedad y arroyos se van secando”.

“Ante emergencias como esta, que tiene en vilo a siete provincias, es muy importante el trabajo coordinado por la Jefatura de Gabinete entre el estado nacional, los provinciales y los municipales junto a los organismos de ciencia y tecnología y los que se encargan de responder a la situación a través del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (Sinagir)”, ponderó.

La investigadora indicó que “desde el comienzo de la emergencia hay tres integrantes del equipo de Ciencia de la misión SAOCOM que trabajan a diario en la producción de imágenes junto a tres integrantes de la Unidad de Emergencia y Alertas Tempranas; y también es fundamental para esto el trabajo del equipo del segmento terreno que trabaja las 24 horas los siete días de la semana en la planificación de la adquisición de datos de los satélites”.

“Los datos que proveen SAOCOM 1A y 1B son procesados por la Conae que puede generar modelos de crecida, después un organismo especializado como el Instituto Nacional del Agua (INA) los toma como insumo para desarrollar sus pronósticos”, añadió.

Torrusio remarcó que “este monitoreo se va a sostener mientras los organismos que atienden la bajante lo consideren necesario; es un insumo que si Argentina no hubiese desarrollado los SAOCOM no tendríamos ni pagando, porque el resto de las misiones de otras agencias utilizan sensores ópticos”.

“Además de proveer información sobre la bajante a los organismos argentinos, pronto vamos a proveer de datos a Paraguay que también es afectado por la emergencia y comenzó una consulta sobre la información disponible; También hemos colaborado con Perú, México y otros países ante emergencias de este tipo en ocasiones anteriores”, recordó.

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El Gobierno nacional declaró la emergencia hídrica por la histórica bajante en el río Paraná

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El Gobierno nacional, a través de un decreto firmado por el presidente Alberto Fernández, declaró el “Estado de Emergencia Hídrica” por 180 días en la región de la cuenca del río Paraná que afecta las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires, a raíz del impacto y las consecuencias que está generando la bajante histórica más importante de los últimos 77 años en la cuenta hídrica de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú.

En ese sentido, la declaración de la Emergencia Hídrica, faculta al jefe de Gabinete de Ministros, en su carácter de presidente del Consejo Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil, a delimitar las áreas afectadas por la emergencia. De igual modo, se instruye a diferentes áreas del Gobierno a adoptar medidas para mitigar las consecuencias de la grave situación que genera la bajante.

Así, los ministerios de Desarrollo Productivo y de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, establecerán las acciones pertinentes para la preservación de la actividad productiva y puestos de trabajo; Obras Públicas dispondrá y monitoreará la realización de obras de infraestructura; Seguridad, a través del Sistema Nacional de Alerta Temprana y Monitoreo de Emergencias (SINAME), planificará las medidas de apoyo y toma de decisiones, y por intermedio del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR), asistirá las poblaciones ribereñas; en esa línea Ambiente y Desarrollo Sustentable, mantendrá el control de incendios.

En tanto, el Ministerio de Transporte observará las posibilidades de navegación y acceso a puertos; el Instituto Nacional del Agua brindará sus servicios técnicos con relación a la emergencia; la Secretaría de Energía, asegurará el abastecimiento de energía eléctrica y el Ministerio del Interior se encargará de la coordinación con las provincias afectadas.

Por su parte, el Banco Nación y la AFIP dispondrán la asistencia en materia crediticia e impositiva, respectivamente. Asimismo, se define la suspensión de plazos administrativos en las regiones afectadas.

Cabe recordar que, anteriormente, el Gobierno ya había dispuesto la conformación de un comité de crisis permanente en el ámbito de SINAGIR, encabezado por el propio jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, para monitorear la bajante del Río Paraná, y además se resolvió la creación de un Fondo de Emergencia Hídrica de $ 1.000 millones, para la asistencia de las provincias y localidades afectadas.

La mesa de trabajo de ese comité le asignó al SINAGIR, cuya Secretaría Ejecutiva depende del Ministerio de Seguridad de la Nación, la responsabilidad de centralizar la información técnica oficial, la realización de un análisis integral de la situación y el monitoreo en forma permanente de todos los aspectos que derivan de esta bajante a través del Sistema Nacional de Alerta Temprana y Monitoreo de Emergencias (SINAME). De esta manera, se conforman mapas dinámicos de riesgo que permiten planificar con mayor eficiencia las acciones de apoyo y mitigación federal y la toma de decisiones.

En ese sentido, el Ministerio de Obras Públicas a través del Fondo de Emergencia Hídrica, mediante la inversión de $1.000 millones destinará los recursos para trabajos en las tomas de agua sobre el río Paraná y arroyos interiores; la adquisición de bombas y dragados para tomas de agua, adecuación de canales, cañerías de conducción y aducción e impulso, y pontones para tomas temporarias, cuyo relevamiento está haciendo la Prefectura Naval Argentina.

Además, se puso en marcha un Programa de Emergencia Hídrica que prevé verificar situaciones críticas que se produzcan en el territorio argentino a lo largo de los ríos Paraná, Iguazú y Paraguay, especialmente asociadas al abastecimiento de agua potable y generación de energía eléctrica.

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible incrementó la presencia de brigadas y medios aéreos e instalación de sistema de cámaras de detección temprana de humo y calor, debido a que los incendios forestales y de pastizales en la zona del Delta se reproducen en invierno sólo cuando hay bajantes históricas.

Asimismo, implementó el monitoreo permanente de las cianobacterias, debido a que su aumento está directamente relacionado con la bajante y el trabajo articulado con todas las empresas de obtención y distribución de agua corriente para garantizar su potabilidad. También realiza trabajos con todas las empresas que tratan residuos peligrosos para evitar que las bajantes impongan falencias en el proceso de tratamiento de esos residuos y los vuelquen a los ríos de la cuenca.

El Ministerio de Seguridad diseñó un plan de apoyo para fortalecer el funcionamiento de los potenciales puestos de comando y Centros Operativos de Emergencias en las principales zonas afectadas y que comprende la coordinación con las FFSS para asistencia y logística en la provisión y el traslado de equipos y atención de emergencias en terreno.

La Prefectura Naval Argentina realiza un relevamiento y control sobre las tomas de agua y ejecuta acciones sobre el abastecimiento de agua potable, la navegación, el ecosistema y la generación de energía.

La empresa Nucleoeléctrica Argentina (opera las centrales nucleares de Embalse y Atucha I y II) informó la adquisición, entre otras medidas, de tres bombas flotantes a fin de asegurar la refrigeración de los sistemas de las unidades y la instrumentación de las bombas, con el propósito de obtener alerta temprana on-line del comportamiento de las mismas, en el período de bajante extrema. Estos registros se utilizarán para evaluar acciones operativas de las plantas.

La Secretaría de Energía del Ministerio de Economía está realizando compras de combustibles líquidos y GNL (gas natural licuado) correspondientes a la mayor necesidad prevista con un criterio de reserva ante imprevistos.

La bajante actual del Paraná es la más importante verificada en nuestro país en los últimos 77 años. El déficit de precipitaciones en las cuencas brasileñas del río Paraná y del río Iguazú, y la sequía son factores determinantes. Las bajantes y las crecidas son procesos naturales y cíclicos en cualquier sistema fluvial, pero se transforman en noticia cuando exceden los parámetros normales; esto ocurre hoy. Desde 2019 las precipitaciones en la cuenca han estado por debajo de las medias mensuales de los últimos 10 años.

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Río Paraná: “No es una bajante, no es una sequía, es la deforestación”

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El agua es un ciclo hidrológico, que en América del Sur ha sido dañado irreversiblemente. La vitalidad y permanencia de ese ciclo tiene directa relación con los cursos de agua. El Río Paraná, que experimenta su menor nivel en 77 años, integra ese sistema, afectado por el desmonte, el agronegocio y las políticas gubernamentales.

Por Daniel Verzeñassi* – Los ríos no nacen en un lugar preciso. Los ríos son atmósferas oceánicas cálidas, son vientos, aire húmedo y lluvia sobre los bosques tropicales; son selvas lluviosas y evapotranspiración; son nieves andinas que deshielan y surcan en «rápidos», que se aquietan en anchuras y meandros (curvas del río). Se hacen sedimento y bordes inundables; corren entre islas y deltas, y así van remansando y hablando en su lenguaje de ciclado eterno. Y se hacen de nuevo un mar.

Como bien explica el geógrafo Alan Forsberg, hace más de veinte años se estudiaron estos flujos de aguas en nuestras latitudes. La lluvia que hace caudaloso al Río Paraná —que corre a través de Brasil, Paraguay y Argentina a lo largo de unos 4880 kilómetros— o exuberante a la selva misionera es producto de un fenómeno único: los ríos voladores de la Amazonía. Estos procesos extensos de evaporación y precipitación en el bosque crean baja presión atmosférica que atrae constantemente al aire húmedo del océano, de ahí el nombre de “bomba biótica de humedad”. Esta bomba sólo funciona en los bosques naturales prístinos. Ni la vegetación de los bosques clareados artificialmente y explotados, ni de las plantaciones, pastizales o cultivos son capaces de activar la bomba biótica y mantener la humedad suficiente para la vida óptima.

Ocurre además que la selva amazónica, corazón de la Madre Tierra, no sólo riega al Amazonas, también brinda las lluvias que dan vida a decenas de millones de personas más allá de la selva tropical. Cuando los ríos voladores de vapor de agua alcanzan la barrera de Los Andes, fuertes lluvias caen al pie de las montañas, en las laderas orientales de la selva amazónica ecuatoriana, peruana, boliviana.

Los ríos voladores también giran hacia el sur y traen la humedad vital hasta Paraguay, el norte de Argentina y el centro y el sur de Brasil. Allí está el Gran Chaco Americano, que se está arrasando para la ampliación del agronegocio. Ese modelo arrasa culturas, pueblos originarios que ya no tienen sus montes (pilares fundamentales de la vida en esos territorios). Comunidades que mueren, otras son desplazadas, otras persisten en soledad y miseria.

Esto pasa en nuestro Norte, donde se está devastando esta gran bioregión. Donde es necesario entender que el corazón de la Madre Tierra proporciona el agua para la mayor parte de la agricultura que alimenta a la población de Sudamérica, y agua potable para las ciudades más grandes del continente. Esas corrientes húmedas saturan en los montes y selvas de Argentina, sumando caudal a la cuenca del Plata, en los ríos Paraguay y Paraná.

Bajada del Paraná
Foto: Sebastián Lopez Brach

Sin los ríos del cielo, se secan los de la tierra”

Los ríos del cielo son hijos de las selvas. Languidecen con las deforestaciones. Se estima que el tiempo de regeneración del bosque lluvioso primario de zona tropical es de medio milenio (sí, 500 años).

La deforestación agroindustrial del bosque tropical ha dañado la cinta transportadora” del ciclo hidrológico en el continente. La selva amazónica atrae los vientos del Atlántico, cargados de humedad. La atmósfera se sobresatura con los más de 20.000 millones de toneladas diarias de agua, que el bosque primario (que no ha sufrido la intervención humana) eleva desde sus raíces y entrega al aire.

Las quemas de la Amazonia -consumadas por quienes festejan las “cosechas record” (de sojas, maíz, alguna otra forrajera y oleaginosa) y agroganaderías arrasadoras-, son las responsables de la pérdida de esos “traslados aéreos” de agua.

Todo esto afecta a la situación del río Paraná. La suma de responsables por el actual stress hídrico severo del río debe interpelar a los gobiernos del Cono Sur. Estos cauces de humedades aéreas, agredidos a más de 3000 kilómetros de distancia de las consecuencias y lesiones territoriales donde se expresan, reclama una acción política inmediata. Y ser compartida con la sociedad en su conjunto.

Hoy el agua es la prioridad para la bio-habitabilidad del territorio argentino. El agua de consumo suficiente, segura y pública. Con los actuales caudales, la capacidad de depuración del río ha disminuido a menos de la mitad del promedio en años anteriores. Tienen relación directa con las tomas de agua para potabilización, que son también las obras principales futuras, con nuevos protocolos de localizaciones y seguridades en distancias de fuentes contaminantes focales y difusas.

Bajada del Paraná
Foto: Sebastián Lopez Brach

Por otra parte, la contaminación con agrotóxicos hallada en barros costeros por el equipo de investigación del doctor Damián Marino deben ordenar una pronta revisión de los agroquímicos utilizados en la agricultura y agregarse en el listado de sustancias a analizar en las plantas de potabilización y distribución de aguas de consumo. El problema apuntado debe atenderse con más razón todavía desde este tiempo en adelante, por el seguro aumento de la concentración de dichos sustancias, por el bajo caudal ribereño.

Con este círculo perjudicial de desforestación, afectación de ríos voladores, alteración de regimenes de lluvia y descenso de caudal de ríos, nada más actual que una carta de 1854, escrita por el jefe indio Seattle del Pueblo Suwamish al presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce (en respuesta a la oferta de compra de las tierras indígenas): “El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y, por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano (…) El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo.”

*Integrante del Foro Ecologista de Paraná.

Fuente Agencia Tierra Viva

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Vuelve el Mburucuyá Connection al río Paraná

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El Catamarán Mburucuyá Connection ultima detalles para volver a vivir experiencias en el río Paraná después de casi 10 meses de no tocar el agua desde el inicio de la pandemia. 

Desde Misión Paraná, la empresa que opera la embarcación, afirmaron que el 2021 comenzará con paseos y nuevas propuestas pensadas para todas las edades a partir del 2 de enero, siguiendo todos los protocolos de seguridad e higiene. 

Además, adelantaron que ya se pueden reservar fechas para realizar eventos exclusivos, los cuales se llevarán a cabo con capacidad limitada.

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