Adrián Núñez, presidente de la Libertad Avanza en Misiones sobre la yerba: “Es innegable que hay un eslabón que la está pasando mal”
Casi al pasar, por primera vez, el presidente de La Libertad Avanza en Misiones, Adrián Núñez, reconoció públicamente que uno de los eslabones de la cadena yerbatera atraviesa una situación crítica tras la desregulación impulsada por el Gobierno nacional con el DNU 70/23. En una entrevista concedida al programa Dólar Blue, el dirigente libertario admitió que “es innegable que hay un eslabón del sector que la está pasando mal”, aunque ratificó la política aplicada por el presidente Javier Milei y descartó que se vaya a fijar precios mínimos.
La declaración marca un giro discursivo dentro del espacio oficialista, que hasta ahora había defendido sin matices la eliminación de las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), especialmente en lo referido a la fijación de precios mínimos para la hoja verde y la yerba canchada.
A pesar de admitir que la producción primaria atraviesa una situación crítica, Núñez sostuvo que la política nacional sigue siendo la correcta.
La frase cobra especial relevancia en una provincia donde la yerba mate no solo representa identidad productiva, sino también una de las principales economías regionales. Misiones concentra el 85% de la producción nacional de hoja verde, con más de 11 mil productores, de los cuales el 75% son pequeños y medianos con explotaciones de hasta 50 hectáreas.
Durante la entrevista, los periodistas remarcaron el fuerte desequilibrio estructural del mercado yerbatero: pocos compradores frente a miles de productores atomizados.
“Son tres molinos y 13 mil productores”, inquirió el cronista. Núñez respondió con una defensa conceptual de la desregulación, aunque terminó admitiendo la dificultad concreta del esquema.
“No, bueno, esas son particularidades de la actividad, pero de ninguna manera…”, intentó justificar, cuando le marcaron que el yerbatero es “un mercado imperfecto”. “Es innegable que hay un eslabón del sector que está pasando mal, lo sabemos y se está trabajando en ese sentido”, respondió. Consultado sobre cuáles eran esas medidas, mencionó acciones paliativas y un convenio con ANMAT para controles de calidad, aunque evitó profundizar.
Uno de los puntos más sensibles expuestos en la entrevista fue la forma de pago.
“Están pagando con cheque a 90 días a los tareferos y productores. No tienen para mantener ni siquiera la chacra”, remarcaron los conductores. Núñez no lo negó.
La respuesta dejó en evidencia una de las principales críticas del sector: la falta de herramientas concretas para sostener financieramente a los pequeños productores mientras el mercado se acomoda a la nueva lógica.
El problema no es menor. Desde la desregulación, los precios pagados al productor quedaron librados a la negociación privada en un contexto de enorme asimetría. Mientras algunos secaderos arrancaron pagando entre 260 y 300 pesos por kilo de hoja verde, productores reclamaban valores mínimos de entre 390 y 450 pesos para cubrir costos y sostener la actividad.
En Andresito, por ejemplo, la oferta inicial fue de 350 pesos por kilo; algunas cooperativas superaron los 400 pesos, mientras que la Cooperativa Piporé llegó a pagar 450 pesos a sus asociados. Sin embargo, la referencia dominante del mercado siguió muy por debajo de esos valores.
La Provincia, en cambio, reclama un mínimo de 700 pesos para la hoja verde, lo que equivale a 50 centavos dólar. El Gobierno provincial prepara para las próximas horas una batería de medidas con el objetivo de elevar el precio de la materia prima.

