SACERDOTES

La diócesis de Posadas tiene tres nuevos sacerdotes

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En la noche del viernes 6 de diciembre, Monseñor Juan Rubén Martínez ordenó tres nuevos sacerdotes en la Iglesia Catedral San José de Posadas, ellos son los presbíteros Francisco Javier Alegre, Víctor Abelardo Benítez y Leandro Germán Kuchak.

En una celebración eucarística, acompañada por todos los sacerdotes de Posadas y algunos también de la diócesis de Oberá, estuvieron presentes algunos diáconos y toda la comunidad del pueblo de Dios. Allí el obispo posadeño invitó a los nuevos sacerdotes a ser puentes entre Dios y la comunidad.

Para la celebración eucarística, también llegaron los familiares de los nuevos sacerdotes, desde distintos lugares del país y desde otros países. Durante la homilía, el prelado diocesano se mostró muy emocionado y destacó el gozo que significan estas ordenaciones ya que es un hecho inédito para este momento que siempre desde diferentes lugares se busca alejar a los jóvenes de Dios.

“Agradezco a Dios por esta bendición, porque sus familias dijeron que sí y los acompañaron en esta decisión. A partir de este momento, ustedes se transforman en puente de Dios con los hombres y son para el pueblo de Dios.

“Estas ordenaciones porque son muy significativas para la misión evangelizadora de la Iglesia, porque todos sabemos la gran necesidad de sacerdotes que hay siempre. Nos gusta decir que “la mies es mucha y los operarios no son tantos”. Por eso queremos decir Gracias a Dios porque va proveyendo, pedimos por más, pero Dios va proveyendo y por eso queremos tener un corazón agradecido”, dijo Monseñor Juan Rubén Martínez Monseñor, también recordó que cada uno de nosotros está llamado por Dios a diferentes vocaciones y a estos tres jóvenes los llamó a servirlo desde el sacerdocio, a ser puentes entre Él y su pueblo. Ellos han experimentado esta vocación, este llamado y le dijeron que Sí al Señor. Este sacramento que es de segundo grado de la Iglesia se imprime, lo haciendo imponiendo carácter y la Gracia del padre, en el corazón de estos jóvenes para siempre.

El obispo en cada ordenación sacerdotal, recuerda con una pequeña catequesis el significado de la vocación del sacerdocio, en esta oportunidad explicó que es un “llamado a ser puentes” y está anclado profundamente en el llamado que hace Dios y en la respuesta de estos jóvenes. Este puente está anclado una parte en Dios y la otra en el pueblo, es por eso que son “puentes de Dios para el pueblo de Dios” y esto es bueno tenerlo profundamente comprendido. 

Para finalizar, Monseñor, les recordó a los nuevos sacerdotes que están llamados a “dar la vida”, que no es otra cosa que amar y tener los mismos sentimientos que Cristo Jesús, tener un corazón compasivo, cercano, salir al encuentro de todos y contarles que Dios los ama, no por ser perfectos, sino por ser sus hijos. Debemos ser humildes y compasivos para llevar amor a donde reina la soberbia y la maldad y así poder ser verdaderos puentes entre Dios y su pueblo. Siempre es bueno que recordemos que por más de que el tiempo pase rápido, y tengan muchas cosas o tareas para hacer, lo que no pasa nunca es el amor de Dios derramado en las comunidades. La vida pasa rápido pero el servicio y el amor no lo hace.

Luego de la celebración eucarística los nuevos sacerdotes hicieron la bendición y saludaron a sus familiares y amigos, en un excelente clima de fiesta. Y luego de eso compartieron un brindis en las instalaciones del colegio Santa María.

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Se ordenaron dos nuevos sacerdotes en Posadas

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El llamado es fruto del amor… En la calurosa noche del viernes 1 de diciembre, Monseñor Juan Rubén Martínez ordenó dos nuevos sacerdotes para la diócesis de Posadas. Se trata de Juan Antonio Ruiz Díaz y Cesar Benítez Martínez. La celebración eucarística se  realizó en la parroquia Santa Rita de Casia en la ciudad de Posadas.

La misa fue presidida por Monseñor Juan Rubén Martínez quien estuvo acompañado por los sacerdotes diocesanos y también de las diócesis hermanas de Oberá y de Encarnación (la diócesis de origen del nuevo sacerdote César). Estuvieron presentes los seminaristas del Seminario Diocesano Santo Cura de Ars, y también los diáconos permanentes de nuestra diócesis.

Se trató de una misa muy emotiva, con mucha simbología y con palabras del Obispo dedicadas de manera especial a los neo-presbíteros.

Durante la homilía, Monseñor Juan Rubén Martínez, recordó la importancia del llamado, la importancia de decir que si con un corazón dispuesto al servicio y al amor a la comunidad. En el rito de ordenación sacerdotal, César y Juan recibieron el orden sagrado, la unción en las manos con el crisma, y también los elementos litúrgicos con los que celebraran misa (el cáliz y la patena). Además también recibieron los ornamentos sacerdotales de mano de sacerdotes amigos que fueron los que acompañaron en su formación.

Compartimos algunos fragmentos de la homilía de nuestro obispo Juan Rubén Martínez: Aquí estamos con una especial alegría, en esta noche para celebrar un gran y maravilloso momento de nuestra diócesis y de nuestros jóvenes. Ellos hace muchos años experimentaron el llamado al sacerdocio y fueron experimentando el llamado en sus vidas por gracia de Dios. Hoy podemos decir que hay muchas experiencias en el corazón de ellos, que siguen respondiendo a este llamado.

Cuando escuchamos la palabra, escuchamos que Jesús llama a los apóstoles, y ellos responden. Les dice por su nombre. Cuando celebramos ordenaciones sacerdotales nos damos cuenta de que tenemos que celebrarlo con gozo, porque es como nuestra vida misma, tenemos momentos de alegría y de gozo, pero también de tristeza.

Queremos de manera especial agradecerle a Dios que hoy estemos acá como pueblo de Dios, queremos agradecerle a los hermanos sacerdotes, en realidad hoy tenemos que decir un Gracias grande, un gracias enorme a Dios.

Es importante destacar la existencia de nuestro Clero, que es bastante joven como una gracia de Dios particular. Es bueno ver como los sacerdotes se van multiplicando, no tanto como crece el pueblo. En el Amén a Dios, también le decimos gracias a Dios por los sacerdotes jóvenes. Agradecemos la providencia por traerlos acá, por tenerlos en nuestras vidas. Agradecemos a las familias, los dos vienen de familias numerosas, agradecemos a los amigos y a las familias. Es bueno ver como tanta gente que los conoce, y que hoy los acompaña. Esa gente y nosotros los sacerdotes formamos parte del Pueblo de Dios.

Es bueno también que reflexionemos juntos sobre la ordenación y sobre lo que nos ha dicho la palabra, y sobre todo lo que viviremos en la celebración. Ellos reciben un sacramento en el segundo grado. Este era su llamado. Esa es una de las experiencias del llamado, que la expresa un momento culminante y trascendental que es la eucaristía.

Ese hecho del llamado expresa la caridad pastoral, en lo específico del sacerdote. Porque cuando el sacerdote celebra la misa, actualiza el misterio de la Pascua.

Si hacemos un poco de memoria, tenemos que hablar del jueves santo, donde se instituye la eucaristía y el sacerdocio. Allí están los signos, allí está Jesús dando el mismo, su propia vida para que seamos salvados. El sacerdote que nos salvó y los redimió es Jesús. Y ese es el centro. Jesús siguió llamando y siguió haciendo elecciones. Cristo fue llamando y sigue llamando a jóvenes. En esta sucesión apostólica seguimos ordenando sacerdotes y sigue llamando. Los jóvenes experimentan el llamado que el señor realiza y allí entregan su vida.

El apóstol es él que es llamado por dios. Es importante recordar que una vocación nunca puede ser fruto de algo que le gusta a alguien “quiero ser sacerdote porque me gusta”. Eso no es suficiente. El llama a los que quiere llamar. Es el llamado fruto de su amor. A cada uno en su propio camino y en su propia vida y con su propia vocación. En el llamado uno experimenta la poquedad en el amor de Dios. Eso nos permite experimentar nuestra pequeñez frente a su llamado.

El vínculo de la caridad pastoral, los sacerdotes la sentimos en nuestra cotidianidad, todos los días en nuestra vida. Es estar con los hermanos, con los más pobres, con los presos. El vínculo es un momento que vamos experimentando y vamos fortaleciendo como sacerdotes y como personas.

Las demandas a los sacerdotes son muchas por eso tenemos la necesidad de ser más contemplativos. El Cardenal Pironio decía en un libro “en la caridad pastoral encuentran su sentido hoy algunas exigencias para los sacerdotes: ser contemplativos, la  obediencia y el
celibato hay valores absolutos que no pueden ser perdidos como el silencio, la oración, la contemplación”. Estos valores exigen ser vividos de una manera más Honda y más encarnada en el mundo. Solo en el silencio se engendra la palabra. Solo la oración y la contemplación nos capacitan para entender al hombre.

A los sacerdotes les falta el silencio y es necesario para asimilar lo que debemos afrontar. El sacerdote debe amar la fecundidad del silencio. Solo es fecundo el silencio que termina en LA Palabra.

Tenemos una vocación y tenemos y envío y hoy ellos, César y Juan, experimentan un camino y son enviados. Esto es clave porque Francisco nos envía, nos vuelve a hablar del llamado. Porque él nos llama a evangelizar, ser como el buen pastor.

La caridad personal. El buen pastor da la vida, su vida por la oveja extraviada. Se la carga al hombro. El pastor le dice a sus ovejas, aquí estoy, yo mismo cuidare de mí rebaño. No es fácil seguir a dios en una época tan materialista pero hay muchos que tienen gestos
reales, en nuestro pueblo nos enseña tanto y los sacerdotes somos llamados a servirlo. Hay jóvenes que experimentan el llamado y le dicen que si como lo dijeron César y Juan.

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La diócesis de Posadas tendrá dos nuevos sacerdotes

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La Diócesis de Posadas informa que el viernes 1 de diciembre serán ordenados Presbíteros, para la diócesis de Posadas, los diáconos César Benítez Martínez y Juan Antonio Ruiz Díaz.

La celebración Eucarística, en la que por imposición de manos de Monseñor Juan Rubén Martínez, serán ordenados sacerdotes, se realizará en la Parroquia “Santa Rita de Casia” de Posadas, a las 20:00 hs.

Además también invitamos a acompañarlos en la primera misa que presidirá cada uno: el sábado 2, César Benítez Martínez en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús del barrio Miguel Lanús de Posadas a las 20:00 hs y Juan Antonio Ruiz Díaz el domingo 3 en la Capilla Sagrado Corazón de Jesús del Barrio San Isidro de Posadas a las 20:00 hs.

Estos jóvenes, César y Juan, realizan sus estudios en el Seminario Diocesano Santo Cura de Ars. Acompañemos con nuestra oración fraterna a estos jóvenes en este tiempo de preparación, previo a las ordenaciones diaconales.

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