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Argentina queda en el fondo del ranking: el salario mínimo pierde contra la inflación y ronda los US$252

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La desaceleración de la inflación todavía no alcanza para recomponer los ingresos de los trabajadores argentinos. Mientras buena parte de América Latina comenzó 2026 con aumentos del salario mínimo superiores a la evolución de los precios, la Argentina transitó el camino inverso: el piso salarial perdió poder adquisitivo y quedó ubicado entre los más bajos de la región cuando se lo convierte a dólares.

Con un salario mínimo vital y móvil de $372.400 desde julio, el ingreso equivale a alrededor de US$252 al tipo de cambio oficial. La cifra coloca al país muy lejos de Costa Rica, Uruguay, Panamá y Chile, las economías que encabezan el mapa salarial latinoamericano, y también por debajo de vecinos y socios comerciales como Bolivia, Brasil, Paraguay y Perú.

La comparación en dólares debe tomarse con cautela, porque está condicionada por el tipo de cambio, las diferencias en el costo de vida y la metodología utilizada por cada país. Sin embargo, permite dimensionar el retraso relativo de la Argentina: el salario mínimo costarricense prácticamente triplica al argentino, mientras que los pisos salariales de Uruguay, Panamá y Chile más que lo duplican.

La brecha no es únicamente cambiaria. El problema central es que, aun después de los incrementos nominales establecidos durante 2026, el salario mínimo argentino volvió a perder contra los precios.

Salario mínimo en América Latina: la brecha con Argentina

Valores mensuales aproximados expresados en dólares, a junio-julio de 2026.

País Salario mínimo aproximado Diferencia frente a Argentina
Costa Rica US$ 751 198% superior
Uruguay US$ 648 157% superior
Panamá US$ 637 153% superior
Chile US$ 597 137% superior
México US$ 533 112% superior
Colombia US$ 533 112% superior
Ecuador US$ 482 91% superior
Perú US$ 335 33% superior
Brasil US$ 295 17% superior
Argentina US$ 252 Referencia
Fuente: elaboración de Economis sobre datos regionales publicados en junio de 2026. Los valores en dólares son aproximados y pueden variar según el tipo de cambio, la actividad, la región y la metodología salarial de cada país.
📌 La posición de Argentina en la región

Argentina ocupa uno de los últimos lugares de América Latina. Sólo Cuba y Venezuela presentan salarios mínimos inferiores cuando se expresan en dólares. Sin embargo, ambos casos corresponden a economías con fuertes distorsiones cambiarias, por lo que la comparación debe interpretarse con cautela.

Además, Nicaragua, El Salvador y República Dominicana cuentan con esquemas de salarios mínimos diferenciados por sector de actividad o tamaño de empresa, lo que dificulta una comparación directa con países que poseen un salario mínimo nacional único.

Argentina, la excepción entre las principales economías

Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, la inflación acumulada en la Argentina llegó al 9,4%, mientras que el salario mínimo registró una caída real del 3,3%. El salario de los trabajadores privados registrados también retrocedió: perdió un 3,8% de su poder adquisitivo durante ese período.

La dinámica contrasta con lo ocurrido en otras grandes economías de América Latina. En Colombia, el salario mínimo real aumentó un 19,3%; en México avanzó un 5,8%; en Brasil mejoró un 5,3%; y en Chile tuvo una suba más moderada, del 0,5%.

Argentina fue el único país de ese grupo en el que cayeron simultáneamente tanto el salario mínimo real como las remuneraciones del sector privado formal.

La diferencia expone una particularidad del escenario laboral argentino: la reducción del ritmo inflacionario no implica, por sí sola, una recuperación de los ingresos. Para que exista una mejora real, los salarios deben aumentar por encima de los precios. Eso no ocurrió en el inicio de 2026.

La comparación regional muestra que varios países aprovecharon la moderación de la inflación para recomponer una parte del poder adquisitivo perdido entre 2021 y 2024. En la Argentina, en cambio, la actualización del piso salarial volvió a quedar rezagada.

Un salario mínimo que se aleja de la región

Costa Rica encabeza las comparaciones regionales con un salario mínimo de referencia cercano a US$751 mensuales, seguida por Uruguay, con aproximadamente US$648. Panamá se ubica alrededor de US$637 y Chile cerca de US$600.

México y Colombia se instalaron en una franja próxima a los US$530, mientras que Ecuador ronda los US$482. Más abajo aparecen Perú, Brasil y la Argentina.

Con aproximadamente US$252, el piso argentino representa apenas un tercio del salario mínimo de Costa Rica y cerca del 42% del vigente en Chile. También queda alrededor de US$43 por debajo del brasileño y más de US$80 por debajo del peruano.

La comparación no significa que un trabajador costarricense o uruguayo tenga automáticamente tres veces más poder de compra que uno argentino. Los precios internos, la carga tributaria, el acceso a servicios públicos y el costo de la vivienda varían entre países. Pero el ranking permite observar la capacidad relativa de cada economía para establecer y sostener un piso de ingresos.

En ese mapa, Argentina dejó de ocupar una posición intermedia y pasó a integrar el grupo más rezagado de América Latina.

La pérdida no comenzó en 2026

El deterioro argentino tampoco es un fenómeno aislado del primer trimestre. De acuerdo con el análisis de Juan Pablo Filippini, profesor de Economía de la Universidad Austral, desde 2016 México y Colombia acumularon aumentos reales del salario mínimo muy superiores a los de la Argentina.

Brasil y Chile mostraron trayectorias más moderadas, pero consiguieron preservar o recuperar parte del ingreso. Argentina, en cambio, atravesó una pérdida persistente de poder adquisitivo.

La depreciación del peso, la elevada inflación y los ajustes nominales por debajo de los precios fueron debilitando el valor real del salario mínimo. El resultado es un piso legal que perdió capacidad para ordenar las remuneraciones y proteger a los trabajadores de menores ingresos.

La situación también limita su función como referencia para otros componentes del sistema de protección social. El salario mínimo incide sobre prestaciones, programas laborales y distintos parámetros utilizados en las relaciones de trabajo. Cuando su valor real cae, el deterioro se extiende más allá del grupo de trabajadores que lo cobra directamente.

El salario privado también retrocede

El caso argentino aporta además una diferencia relevante respecto del resto de la región. En Brasil, México y Colombia, el aumento real del salario mínimo no logró trasladarse completamente al conjunto de los trabajadores privados formales. Sin embargo, al menos el piso legal mostró una recuperación.

En la Argentina cayeron los dos indicadores: el salario mínimo real bajó un 3,3% y el salario privado registrado, un 3,8%.

Esto significa que el retraso no se limita a una decisión administrativa sobre el piso salarial. Refleja una debilidad más amplia de los ingresos laborales, en un contexto de actividad económica irregular, empresas con márgenes estrechos y menor capacidad de negociación salarial.

La economía argentina creció un 0,5% entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, según la comparación presentada por la Universidad Austral. No obstante, esa mejora no alcanzó para impulsar una recomposición salarial. En el mismo período, la inflación fue ampliamente superior a la de Brasil, Colombia y Chile.

La desaceleración inflacionaria no garantiza recuperación

La inflación argentina bajó al 1,9% mensual en junio de 2026, el menor registro de los últimos diez meses. Sin embargo, durante el primer semestre acumuló un 16,8% y la variación interanual permaneció en el 33,5%.

El dato muestra por qué la desaceleración no debe confundirse con una baja de precios. Los bienes y servicios continúan encareciéndose, aunque a una velocidad menor. Por lo tanto, cualquier actualización salarial inferior a esa variación implica una nueva pérdida de poder adquisitivo.

Para los trabajadores ubicados en la base de la pirámide salarial, el problema es especialmente grave porque una porción mayor de sus ingresos se destina a alimentos, vivienda, transporte y servicios esenciales.

La recuperación del salario real dependerá de que las futuras actualizaciones superen de manera sostenida a la inflación. También requerirá una mejora de la actividad y de la productividad que permita a las empresas absorber mayores costos laborales sin reducir empleo, horas trabajadas o formalidad.

El dilema regional: salario, productividad e informalidad

Los aumentos del salario mínimo generan un debate en toda América Latina. Cuando están acompañados por crecimiento económico, mayor productividad y demanda de trabajadores, pueden mejorar los ingresos sin provocar desequilibrios relevantes.

Pero cuando las remuneraciones aumentan muy por encima de la productividad, algunas empresas pueden responder trasladando costos a los precios, reduciendo contrataciones, postergando inversiones o avanzando hacia formas de empleo informal.

El riesgo es mayor en pequeñas empresas y sectores intensivos en mano de obra. También en economías con una elevada proporción de trabajadores fuera del sistema formal.

Por eso, los especialistas advierten que el salario mínimo no puede resolver por sí solo los problemas estructurales del mercado laboral. Su efectividad depende de políticas que promuevan la productividad, la inversión, el empleo registrado y la formalización.

En Argentina, sin embargo, el desafío inmediato aparece un paso antes: evitar que el piso salarial continúe perdiendo contra la inflación.

La comparación regional deja una señal contundente. Mientras varios países comenzaron a recuperar parte del poder adquisitivo perdido durante el ciclo inflacionario, la Argentina siguió retrocediendo. El salario mínimo no solamente quedó entre los más bajos de América Latina medido en dólares: también fue uno de los pocos que volvió a caer en términos reales.

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La construcción repuntó en febrero en Misiones, pero perdió más de 3.100 empleos desde la llegada de Milei

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El empleo formal en la construcción mostró una señal de recuperación en febrero en Misiones, aunque todavía lejos de revertir el fuerte deterioro acumulado en los últimos dos años. Según datos elaborados por Politikon Chaco en base al IERIC, la provincia registró 4.635 puestos de trabajo formales en el sector durante febrero de 2026, con una suba mensual del 6% respecto de enero.

La mejora implicó la recuperación de 262 empleos en un solo mes y representó el mejor resultado mensual de los últimos doce meses. Sin embargo, la comparación interanual sigue siendo negativa: frente a febrero de 2025, Misiones perdió 438 empleos, lo que equivale a una caída del 8,6%.

La foto de largo plazo muestra un escenario mucho más severo. Si se toma como punto de partida noviembre de 2023 -antes del cambio de gobierno nacional- y se observa la evolución hasta febrero de 2026, la construcción en Misiones acumuló una baja del 40,4%, con la pérdida de 3.138 puestos de trabajo registrados.

En ese momento, la provincia contaba con 7.773 empleos formales en el sector. Hoy apenas sostiene 4.635, una contracción que expone el fuerte impacto que tuvo el freno de la obra pública, la paralización de proyectos privados y el encarecimiento de los costos de construcción.

Misiones, con la mejor recuperación mensual del NEA

En el plano regional, todas las provincias del Nordeste Argentino mostraron caídas interanuales en febrero. Chaco (-4,0%) y Misiones (-8,6%) presentaron los retrocesos más moderados, mientras que Formosa (-14,0%) y especialmente Corrientes (-25,1%) exhibieron caídas mucho más profundas.

En la comparación mensual, Misiones lideró la recuperación regional con una suba del 6%, seguida por Formosa (+5,9%), Chaco (+4,9%) y Corrientes (+4,0%).

Aunque el rebote mensual ofrece una señal positiva, el nivel de empleo continúa muy por debajo de los registros previos al ajuste económico nacional, especialmente en un sector altamente sensible al financiamiento, la inversión pública y la actividad inmobiliaria.

Salarios: Misiones tuvo la peor caída real del NEA

El deterioro no se limita al empleo. En materia salarial, Misiones registró en febrero la peor caída real del Nordeste en el sector de la construcción.

El salario promedio fue de $972.771, pero medido contra la inflación representó una baja real del 4,9%, ubicando a la provincia como la de peor desempeño relativo de toda la región.

Esto implica que, aun con cierta recuperación en la cantidad de puestos de trabajo, el poder adquisitivo de los trabajadores del sector continúa deteriorándose, en un contexto donde los costos de vida siguen presionando sobre los ingresos.

La construcción, históricamente uno de los principales termómetros de la actividad económica, sigue mostrando así una doble fragilidad en Misiones: menos empleo que hace un año y salarios que pierden contra la inflación.

Construcción en Misiones

Empleo formal y salarios – Febrero 2026

Indicador Dato
Empleo formal en febrero 2026 4.635 puestos
Variación mensual vs enero +6,0%
Empleos recuperados en febrero +262
Variación interanual vs febrero 2025 -8,6%
Empleos perdidos interanuales -438
Caída acumulada desde nov-2023 -40,4%
Empleos perdidos desde nov-2023 -3.138
Empleo formal en nov-2023 7.773 puestos
Salario promedio del sector $972.771
Caída real del salario -4,9%
Fuente: Politikon Chaco en base a IERIC
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La economista Dal Poggetto alertó por el impacto del programa económico en la clase media

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La economista Marina Dal Poggetto sostuvo que, en el actual programa económico, “la variable de ajuste es el salario de la clase media” y remarcó que el Gobierno prioriza el ancla cambiaria y la desinflación por sobre la tasa de interés y el nivel de actividad. En un diagnóstico crítico, advirtió sobre la pérdida de poder adquisitivo, el deterioro del consumo y las dificultades crecientes del sector industrial, en un contexto de apertura comercial, tarifas elevadas y competencia importada.

Salarios, tarifas y consumo: el nuevo eje del ajuste

En declaraciones a Radio Rivadavia, la directora de la consultora Eco Go, Marina Dal Poggetto, trazó un análisis del actual esquema económico y afirmó que “la variable de ajuste es el salario de la clase media”, en contraste con el modelo anterior, donde el control de tarifas funcionaba como amortiguador del impacto inflacionario sobre los ingresos.

“El gobierno anterior pisaba las tarifas para que la gente pagara bienes caros. Ahora, con tarifas altas, si los precios de los bienes no comprimen, la variable de ajuste termina siendo el salario de la clase media”, explicó. En ese sentido, ejemplificó que algunos precios mostraron caídas significativas en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) —como los electrodomésticos, que retrocedieron 45%, o los textiles, con una baja del 20%—, pero advirtió que esa corrección no alcanza para compensar el aumento de los servicios regulados.

Según Dal Poggetto, esta dinámica impacta directamente en la capacidad de consumo de los hogares: “El salario ya no alcanza para cubrir prepagas o colegios”, señaló, al describir el efecto combinado de tarifas más altas y salarios reales en retroceso.

Actividad económica, industria y apertura comercial

En su análisis, la economista subrayó que el Gobierno “prioriza el ancla cambiaria y la desinflación por sobre la tasa de interés y el nivel de actividad”, una decisión que condiciona el desempeño de amplios sectores productivos. Si bien reconoció que la economía crecerá 4,3% este año, aclaró que ese resultado responde principalmente al arrastre estadístico, más que a una recuperación homogénea.

“La actividad en noviembre estaba en los mismos niveles que el año anterior. Hay sectores ganadores y perdedores, y la industria es uno de los más rezagados”, afirmó. En ese marco, recordó que la Argentina atraviesa ciclos recurrentes de ajuste y expansión sin resolver problemas estructurales: “Argentina es pendular y siempre discutimos lo mismo”.

Dal Poggetto describió el cambio de escenario para el entramado industrial: “Antes jugaban en Disneylandia. Podían fijar precios y cantidades con pesos baratos y protección. Ahora tienen competencia importada y un fuerte aumento de costos por las tarifas y servicios indexados”. Según su diagnóstico, esta combinación está detrás del aumento de cierres de fábricas y despidos, que comenzaron a multiplicarse en distintos rubros.

Además, remarcó que el Gobierno avanza en una mayor apertura de la economía “en parte con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y con la baja de aranceles”, lo que refuerza la presión competitiva sobre la producción local.

Inflación, metodología del INDEC y perspectivas

En relación con la inflación, la economista señaló que, de acuerdo con los relevamientos de su consultora, “en las primeras tres semanas el ritmo viene en la zona del medio punto semanal”. Si bien reconoció que se trata de un nivel todavía elevado, destacó que es inferior al de meses anteriores.

“El dato de diciembre fue muy alto y dejó un arrastre importante para enero; estamos en la zona del 2,4%, después del 2,8% de diciembre”, precisó. En este punto, recordó que a partir de enero el INDEC implementa un cambio en la metodología del índice, con nuevos ponderadores y una estructura de consumo basada en 2017.

No obstante, relativizó el impacto de esta modificación estadística: “Dado que el ajuste tarifario fuerte se hizo principalmente en 2024, no debería haber casi diferencia entre un índice y otro; es probable que el número final esté en esa zona del 2,4%”.

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Gobierno y empresarios acordaron trabajar para bajar costos y subir el salario real

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El Gabinete Económico, encabezado por el jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Santiago Cafiero, recibió en el día de hoy, en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada, a representantes de distintos sectores empresarios en el contexto de coordinación de políticas de precios y salarios que acompañen al programa macroeconómico definido en la Ley de Presupuesto 2021.

Durante el encuentro, que se enmarca en la mesa de diálogo que impulsa el presidente Alberto Fernández, se establecieron una serie de acuerdos en pos de fortalecer y promover al sector empresario como un eje clave para la reactivación económica de la Argentina.

Al respecto, Cafiero afirmó que “es necesario, independientemente de las discusiones que a veces se generan, construir un diálogo social franco que nos lleve a reconstruir la Argentina y a poner en valor la creatividad y la potencia de los empresarios y empresarias”.

Y agregó: “No existe una sociedad que se realice solo desde el Estado, como tampoco existe una sociedad que se realice solamente desde el sector privado, necesitamos construir esa armonía para que el país pueda dar esta pelea”.

En este momento difícil que nos toca transitar, necesitamos que del sector empresario surja la reconstrucción de nuestro país. Ahora, de nada va a servir si las decisiones de este sector se van por la canaleta de la inflación o de los precios. Tenemos que reconstruir un vigoroso mercado interno, necesitamos reconstruir todos los enclaves exportadores”; concluyó el jefe de Gabinete.

Tras la reunión celebrada hoy se acordó la creación de mesas de trabajo para abordar la problemática específica de cada sector, las mismas serán coordinadas por el ministerio de Desarrollo Productivo.

Por su parte, el ministro Guzmán, durante la presentación que realizó, aseguró que “fortalecer el Estado Nación es y debe ser una prioridad. Es importante la franqueza para construir una Argentina mejor. Uno va a otro lado y ve al Estado Nación; al sector privado fortaleciendo al Estado y al sector público fortaleciendo al sector privado, posicionando a las empresas en la región. Eso no nos pasa”. Y continuó: “Nos falta madurez como Estado Nación. Nos falta transitar un camino donde el sector privado y el sector público vayan de la mano y se fortalezcan el uno al otro. Es un camino que tenemos que transitar de forma colectiva para diseñar reglas de juego en el sector público y el privado para tener mayor previsibilidad”.

Asimismo, el ministro hizo hincapié en la necesidad de reducir la inflación en base a lo que establece el Presupuesto 2021 y afirmó: “Tenemos condiciones macroeconómicas para reducir la inflación. Estos números están muy bien pensados y diseñados. Esto es factible y sobre esto tenemos que construir expectativas”.

Y agregó:Para poder avanzar, el diálogo sobre el tema precios y salarios es una condición necesaria. En el proceso de recuperación económica también es una condición necesaria que el salario real crezca. Todos nos vamos a beneficiar como sociedad en base a avanzar en una dirección coordinada, sobre la base de premisas sensatas y prudentes, buscando evitar aquello en lo que tantas veces se cayó en nuestro país que es querer vender promesas rimbombantes y la idea de que despegamos de golpe y vamos en una dirección extremadamente positiva”.

Por su parte, Matías Kulfas, expresó durante el encuentro que “priorizamos una recuperación del mercado interno, que se desarrolle la industria nacional y genere más trabajo argentino. Y este proceso necesita ir acompañado de un aumento del salario real, como parte de esa recuperación”.

Necesitamos tener una instancia de coordinación como ésta. Nuestra intención es generar en esta mesa una metodología de trabajo, en la cual podamos encontrar soluciones. Tenemos que trabajar para que los precios en la economía puedan converger al 29% pautado”, concluyó Kulfas.

Luego del encuentro, uno de los voceros empresariales fue el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), Iván Szczech, quién confirmó que existe un “amplio consenso” en “generar una macroeconomía sana” y el respaldo a la idea de “alcanzar una estabilidad de precios” para que el salario “no pierda contra la inflación”.

“Aportamos desde el sector empresarial propuestas y abrir los costos para ver en dónde están los problemas dentro de las cadenas de valor de cada uno de los insumos”, afirmó Szczech al señalar que “hoy fue un lanzamiento del trabajo y se empiezan a ahondar los temas en mesas sectoriales”.

Entre los temas que se abordarán, mencionó el análisis de costos, la productividad y la informalidad laboral, pero admitió que “una reforma laboral, si bien no se trató en la reunión de hoy, va a ser parte de la agenda”.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) y de la automotriz Toyota, Daniel Herrero, también refrendó el concepto de un “salario real que crezca”.

“Tenemos que atacar el tema de precios y salarios, buscando que el salario real crezca y un ejemplo claro de esta construcción es poner nuestras plantas a trabajar a full, haciendo horas extras y que el Gobierno a través alguna corrección del impuesto a las Ganancias ayude a la distorsión que este impuesto provoca sobre los salarios”, añadió.

Por el gobierno, también estuvieron presentes el ministro de Trabajo, Claudio Moroni; el Presidente del BCRA, Miguel Pesce; la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca Bocco; la secretaria de Comercio Interior, Paula Español; la jefa de Gabinete de la cartera de Economía, Melina Mallamace, y el secretario de Política Económica, Fernando Morra.

Por parte de los empresarios estuvieron presentes Adrián Kaufmann, Gerente de Arcor; Amancio Oneto, de Molinos Río de la Plata; Jean Carlo Aubry, de Nestlé; Karla Schlieper, de Mondelez; Juan Garibaldi, de Danone; Teodoro Karagozian, de TN Platex; Mario Ravettino, de ABC; Joaquín de Grazia, de Granja Tres Arroyos; Claudio Drescher, de Jazmín Chebar; Alberto Weber, de Gador; Gustavo Pelizzari, de ELEA; Daniel Herrero, de Toyota; Laura Barnator, de Unilever; Lorena Bula, de Procter & Gamble; Marcela Barroso, de Ledesma; Martín Ticinese, de Cervecería Quilmes; Luis Galli, de Newsan; Juan Vasco Martinez, de ASU; Martín Berardi, de Ternium; Everton Negresiolo, de Acindar; Javier Madanes Quintanilla, de Aluar; Sergio Faifman, de Loma Negra; Guillermo Petracci, de Unipar Insupa; Diego Ordoñez, de DOW Química / PBB Polisur; Pablo Gaynecotche, de VASA; Javier Quel, de Tetrapak; Sergio Affronti, de YPF; Pablo Ruival, de Arauco; Christophe Dumont, de Monsanto / Bayer; Diego Pino, de Transclor; Damián Seltzer, de Bridgestone; Iván Szczech, de Camarco y Daniel Funes de Rioja, de COPAL.

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