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Ya hubo más de 38 mil casos de virus sincicial respiratorio en el año

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El Virus Sincicial Respiratorio continúa siendo la principal causa de bronquiolitis y neumonía en menores de un año y concentra una parte importante de las internaciones pediátricas por enfermedades respiratorias graves. Según el Ministerio de Salud de la Nación, la mayor carga de enfermedad se registra durante el primer año de vida, especialmente en los primeros meses.

Se trata de un virus de circulación estacional, cuya presencia aumenta durante los meses más fríos. En ese período es responsable de entre el 60 y el 80 por ciento de los casos de bronquiolitis.

“Resulta imposible predecir qué lactantes desarrollarán enfermedad grave, ya que cerca del 80 por ciento de los casos ocurren en bebés previamente sanos, nacidos a término y sin factores de riesgo identificables”, explicó el médico pediatra y neonatólogo Néstor Vain, jefe de Neonatología y Pediatría de los Sanatorios de la Trinidad Palermo y Ramos Mejía.

En Argentina, la incorporación de la vacunación materna al Calendario Nacional de Vacunación representó un avance importante para reducir las complicaciones provocadas por este virus. A ello se sumó este año la inclusión del anticuerpo monoclonal de acción prolongada nirsevimab para bebés prematuros y niños con cardiopatías congénitas, con el objetivo de disminuir la mortalidad y las internaciones asociadas al Virus Sincicial Respiratorio.

Sin embargo, especialistas advierten que aún existe una importante brecha de protección. Muchos bebés que atraviesan su primera temporada de circulación viral no reciben ninguna de estas herramientas preventivas.

En ese contexto, el Ministerio de Salud de Córdoba decidió ampliar la estrategia sanitaria mediante la compra de cerca de 10.000 dosis de nirsevimab para inmunizar a todos los niños nacidos desde enero de 2026 que no cuenten con protección frente al virus.

La iniciativa busca garantizar el acceso tanto en el sistema público como en el privado. El anticuerpo se administra a los recién nacidos antes del alta de las maternidades y también a los niños que cumplen los criterios de elegibilidad en vacunatorios de la red provincial.

Persisten miles de casos

Los datos oficiales muestran que la enfermedad continúa teniendo un fuerte impacto sanitario. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional, durante las primeras 22 semanas de 2026 se notificaron más de 38.000 casos de bronquiolitis y 563 internaciones por Virus Sincicial Respiratorio.

Los especialistas también observan un cambio en el comportamiento epidemiológico del virus. En los últimos años su circulación comenzó más tarde que lo habitual, coincidiendo con una mayor presencia de influenza, un fenómeno que también se registró recientemente en el hemisferio norte.

Por ese motivo, esperan un incremento de los casos en las próximas semanas y consideran que todavía existe una oportunidad para ampliar la protección de los lactantes antes del pico estacional.

Por qué algunos bebés quedan sin cobertura

La vacunación materna brinda una protección eficaz durante aproximadamente seis meses, gracias al pasaje de anticuerpos desde la madre al bebé. Sin embargo, al tratarse de una estrategia estacional, los niños nacidos fuera del período de inmunización no reciben esa protección inicial.

Además, tampoco quedan completamente protegidos los bebés de madres que no fueron vacunadas, los prematuros y aquellos nacidos antes de que transcurran los 14 días necesarios para que la madre genere y transfiera anticuerpos.

“Es importante proteger a todos los bebés durante el primer año de vida mediante una estrategia integral que combine la vacunación materna con el uso del anticuerpo monoclonal en quienes no recibieron esa protección”, sostuvo Vain.

Una estrategia integrada

El especialista destacó que actualmente existen herramientas preventivas que permiten reducir de manera significativa el impacto del Virus Sincicial Respiratorio.

En ese sentido, diversas sociedades científicas nacionales e internacionales respaldan un esquema combinado que incluya la vacunación materna y la utilización de anticuerpos monoclonales de acción prolongada para los lactantes que no estén adecuadamente protegidos.

Entre las entidades que promueven esta estrategia se encuentran la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, la Sociedad Argentina de Pediatría, la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica y la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología.

Todas coinciden en que el objetivo debe ser garantizar que ningún bebé enfrente su primera temporada de circulación del virus sin protección específica.

Vain concluyó que el impacto del Virus Sincicial Respiratorio trasciende las internaciones pediátricas. Además de representar una elevada demanda para el sistema de salud por consultas, camas hospitalarias, oxígeno y estudios complementarios, la infección puede dejar secuelas respiratorias como hiperreactividad bronquial, asma u otitis recurrentes.

“Hoy contamos con herramientas eficaces para reducir ese impacto. El desafío es lograr que todos los bebés puedan acceder a ellas durante su primer año de vida”, concluyó.

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Selectividad alimentaria en la infancia: cómo acompañar sin tensiones y prevenir déficits de nutrientes

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No hace falta que un niño “coma poco” para estar mal alimentado: comer siempre lo mismo también puede generar déficits nutricionales y poner en riesgo su crecimiento y desarrollo. Qué nutrientes suelen faltar en dietas monótonas y por qué a veces la variedad es tan difícil de lograr.

Los suplementos nutricionales aparecen como una herramienta práctica, mientras se trabaja la ampliación alimentaria.

 “En el consultorio, es frecuente encontrar niños cuya dieta gira en torno a un grupo muy reducido de alimentos: fideos, pollo rebozado, galletitas o lácteos. Aunque el volumen ingerido sea suficiente, la falta de variedad limita el aporte de nutrientes esenciales. Esto genera mucha angustia en las familias, discusiones, pero es bueno que traigan esa problemática a la consulta, porque existen estrategias específicas de probado éxito para comenzar a superar esta alimentación restrictiva”, sostuvo la Lic. Lucía De Nobili, Magister en Nutrición Materno Infantil, nutricionista de Planta del Hospital Ramón Carrillo e integrante del Grupo de Estudio de Pediatría AADYND.

Cuando la dieta es monótona, el riesgo no está en la cantidad sino en la calidad. Muchos niños cubren calorías, pero no alcanzan los requerimientos de nutrientes críticos como proteínas, calcio, hierro, vitamina B12, zinc y ácidos grasos esenciales. Una evaluación nutricional integral en el consultorio debe contemplar estos potenciales déficits que -a priori- no se ven a simple vista.

“La selectividad y la monotonía alimentaria no siempre responden a ‘caprichos’. La dificultad para incorporar variedad no se explica por una sola causa. Es el resultado de la interacción entre factores biológicos propios del desarrollo y aspectos conductuales que se consolidan en el entorno familiar”, explicó la Dra. Irina Kovalskys, médica pediatra, especialista en Nutrición y Doctora en Medicina, y Directora Médica de INUMI.

Desde lo biológico, uno de los fenómenos más frecuentes es la neofobia alimentaria, que es el rechazo a alimentos nuevos o desconocidos, que suele aparecer entre los 2 y 6 años. Este comportamiento tiene una base evolutiva: en etapas en las que el niño gana autonomía, funciona como mecanismo de protección.

“La resistencia a probar alimentos nuevos es una respuesta esperable del desarrollo, pero se vuelve un problema cuando esa limitación no se resuelve en el tiempo”, agregó la Lic. De Nobili.

Otro aspecto es la sensibilidad sensorial, que puede manifestarse como rechazo a determinadas texturas, colores, olores o temperaturas. Estas alteraciones pueden indicar dificultades en el procesamiento sensorial y, en algunos casos, asociarse a cuadros más complejos.

Algunos niños presentan rechazo a alimentos “blandos” como purés o frutas maduras y preferencia exclusiva por texturas crocantes (galletitas, milanesas); o evitan alimentos mezclados (guisos, ensaladas) o rechazan alimentos por color (“no como nada verde”). 

Otro factor relevante es la familiaridad: niños que solo aceptan lo conocido, lo que refuerza patrones repetitivos. Si come siempre fideos o milanesas y eso garantiza que ‘coma algo’, es probable que ese patrón se consolide. Aquí intervienen dinámicas familiares que, sin intención, refuerzan la selectividad:

  • Presión para comer: insistir, negociar o forzar puede aumentar el rechazo. 
  • Uso de pantallas: distrae del registro de hambre y saciedad. 
  • Menús ‘fijos’: ofrecer siempre “algo que sí coma” limita la exposición a nuevos alimentos. 
  • Falta de rutinas: horarios irregulares dificultan la regulación del apetito. 

“La alimentación es una interacción. No depende solo del niño, sino también de cómo los adultos organizan la oferta, el ambiente y las expectativas. Para muchas familias, la dificultad no es ofrecer alimentos nuevos, sino sostener el proceso sin frustrarse. Es un trabajo gradual que requiere paciencia y acompañamiento”, señaló la Dra. Irina Kovalskys.

Estrategias para ampliar la variedad de alimentos

Ampliar la alimentación es posible, pero requiere consistencia, tiempo y un enfoque progresivo.

1. Exposición repetida: ofrecer sin obligar, un alimento puede necesitar entre 8 y 15 exposiciones antes de ser aceptado. Por ejemplo, servir brócoli en pequeñas cantidades en el plato, aunque no lo coma; incluir siempre una fruta nueva en la mesa familiar o ir cambiando la forma de presentación: zanahoria cruda, rallada o al horno. Lo importante no es que lo coma ese día, sino que lo vea, lo huela y se familiarice.

2. Transiciones desde lo aceptado: partir de alimentos seguros y hacer cambios graduales facilita la aceptación. En otras palabras, si come milanesas, probar milanesa de pollo y luego de pescado; si come fideos blancos, agregar salsa suave y luego verduras o mezclar un puré que acepta con otro nuevo (papa y calabaza). El cambio brusco suele generar rechazo; lo gradual construye confianza.

3. Ambiente sin presión ni negociación: la presión aumenta la resistencia y deteriora el vínculo con la comida. Evitar frases como ‘comé por mamá’ o ‘una más y terminás’. No usar premios (‘si comés, hay postre’) y permitir que decida cuánto comer. El adulto define qué ofrece, pero el niño decide cuánto comer.

4. Rutinas claras y previsibles: el orden ayuda a regular el apetito y reduce conflictos. Comer siempre en la mesa, sin pantallas, establecer horarios (desayuno, almuerzo, merienda, cena) y limitar la duración a 20-30 minutos. Si el niño sabe qué esperar, disminuye la ansiedad.

5. Participación activa del niño: el contacto con los alimentos mejora la aceptación. Involucrarse reduce el rechazo y aumenta la curiosidad. Que lave verduras o arme su plato, que elijan juntos una fruta en el supermercado y preparen -con supervisión- recetas simples (amasar, mezclar ingredientes). 

6. Adaptar lo sensorial: modificar textura, forma o presentación puede marcar la diferencia. Si rechaza verduras cocidas, probarlas crocantes al horno; presentar alimentos separados en lugar de mezclados o usar cortes divertidos o formatos conocidos. 

7. Apoyo nutricional cuando es necesario: cuando la dieta es limitada, el pediatra o nutricionista puede indicar suplementos alimentarios que ayuden a cubrir déficits. Mientras se trabaja en ampliar la variedad, se puede incorporar un suplemento en forma de batido en el desayuno o merienda, junto con una fruta. La clave es entenderlo como un complemento, no como reemplazo de comidas

“En cada niño funcionará más una u otra estrategia, pero lo importante es probar y ser consistente. En conjunto, estas estrategias apuntan a algo central: construir una relación positiva con la comida. No se trata de que el niño coma perfecto de un día para otro, sino de generar condiciones para que, con el tiempo, pueda ampliar su alimentación sin conflicto”, concluyeron las especialistas.

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Vuelta a clases: el momento de hacer un chequeo pediátrico y evaluar el crecimiento

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El comienzo de un nuevo ciclo escolar suele estar marcado por rutinas renovadas, guardapolvos, uniformes, listas de útiles y ajustes en la dinámica familiar. Al mismo tiempo, representa una oportunidad estratégica para ponerse al día con los controles de salud de los más chicos. La consulta pediátrica anual es mucho más que una formalidad: es una herramienta fundamental para acompañar el crecimiento, prevenir enfermedades y actuar a tiempo ante cualquier señal de alerta.

Dentro de estos controles periódicos, una de las dimensiones más relevantes —y a veces subestimada— es la del crecimiento físico. La medición sistemática de la estatura y del peso, en relación con las curvas de crecimiento establecidas por organismos como la Organización Mundial de la Salud, permite a los pediatras y endocrinólogos detectar posibles desvíos que podrían estar vinculados a causas médicas subyacentes.

“El seguimiento de la talla es, en muchos casos, el primer signo visible de que algo en el organismo no está funcionando como debería”, señaló el doctor Javier Chiarpenello, médico endocrinólogo y jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Provincial del Centenario, en Rosario. “Cuando un niño no crece a un ritmo esperable según su edad, sexo y en relación con su talla medio-parental —es decir, su talla objetivo genética marcada por la talla de sus padres—, puede estar cursando un trastorno hormonal, nutricional, una enfermedad crónica o una condición genética que debe ser estudiada y tratada cuanto antes”.

Los expertos destacan que no siempre las familias logran advertir estos desajustes. La falta de controles sistemáticos puede dificultar la identificación de un enlentecimiento o estancamiento en el crecimiento. De ahí la importancia de realizar visitas periódicas al pediatra, idealmente dos a tres veces por año —dependiendo de la edad del niño— para control del crecimiento como motivo principal de la consulta, incluso cuando no presenta síntomas evidentes.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, un crecimiento lineal deficiente puede estar asociado con cuadros de déficits nutricionales, pero también con infecciones recurrentes, trastornos endocrinos y otras condiciones clínicas. Por eso, el control de la estatura debe entenderse como un marcador general del estado de salud infantil.

“Es fundamental que las familias comprendan que la talla baja es mucho más que un rasgo meramente estético y tiene consecuencias: puede condicionar el desarrollo físico, emocional y social del niño a lo largo de su vida”, advirtió Inés Castellano, presidenta de la Asociación Civil Creciendo, que brinda acompañamiento a familias de niños con problemas de crecimiento.

Entre los signos de alerta a los que madres, padres y cuidadores deberían prestar atención, Castellano mencionó: cuando un niño o niña es considerablemente más bajo o baja que sus compañeros de edad similar; si el crecimiento parece haberse enlentecido o estancado; si no hay necesidad de cambiar ropa o calzado durante períodos prolongados; si es superado en altura por un hermano menor; o si frecuentemente es confundido con alguien de menor edad.

La detección a tiempo de estos signos puede marcar una diferencia sustancial en la evolución del cuadro. De confirmarse un diagnóstico relacionado con el crecimiento, existen tratamientos específicos y eficaces que pueden mejorar considerablemente la estatura final y la calidad de vida del paciente.

“En aquellas situaciones donde se identifica un déficit de la hormona de crecimiento, por ejemplo, la terapia con hormona de crecimiento recombinante es el tratamiento de elección”, explicó el doctor Chiarpenello. “Consiste en la administración de una medicación que se aplica por vía subcutánea y cuya eficacia ha sido ampliamente demostrada. Lo más importante es comenzar cuanto antes y sostener el tratamiento de forma adecuada, ya que su cumplimiento juega un rol crucial en la talla final alcanzada”.

Esta medicación, que forma parte del vademécum de tratamientos cubiertos al ciento por ciento por el Plan Médico Obligatorio en Argentina, está indicada para casos como el déficit de hormona de crecimiento, el síndrome de Turner, la insuficiencia renal crónica y el retraso del crecimiento intrauterino con talla baja persistente, entre otros.

Sin embargo, los especialistas insisten en que no toda baja talla requiere tratamiento hormonal. “Es esencial realizar una evaluación completa. Muchas veces se trata de variantes normales del crecimiento, como la talla baja familiar o el retraso constitucional, que no implican enfermedades y solo necesitan seguimiento”, aclaró el doctor Chiarpenello.

En los casos en los que sí se indica la terapia con hormona de crecimiento, la adherencia al tratamiento es un factor determinante para alcanzar los objetivos. “Sabemos que, en especial en la adolescencia, puede haber dificultades para mantener el esquema de inyecciones. Por eso, hoy contamos con autoinyectores electrónicos que almacenan datos sobre el uso del dispositivo, lo cual nos ayuda a monitorear la constancia y adherencia del tratamiento y trabajar en conjunto con la familia para optimizar los resultados”, añadió el endocrinólogo.

Otra barrera frecuente es la interrupción del tratamiento. “Cada vez que un chico interrumpe la administración de la terapia, ya sea por decisión propia o por demoras en la provisión, el tratamiento pierde eficacia. Lamentablemente, esto sucede más seguido de lo que debería”, comentó Castellano. “Desde Creciendo orientamos a las familias para que puedan sortear estas barreras y las acompañamos en todo el proceso, guiándolos en la gestión administrativa, en los reclamos necesarios y brindando información sobre sus derechos”.

La Asociación Civil Creciendo, con sede en Buenos Aires y presencia nacional, ofrece acompañamiento integral y gratuito a familias que enfrentan un diagnóstico de trastorno del crecimiento. Allí se realiza asesoramiento integral, talleres mensuales, contención emocional y orientación y apoyo legal, buscando generar redes de apoyo entre quienes transitan situaciones similares.

“Muchas veces, cuando llega el diagnóstico, las familias no saben por dónde empezar. Desde Creciendo brindamos información clara y herramientas para gestionar la situación de la mejor manera posible”, expresó Castellano. Y subrayó: “también buscamos desmitificar muchas ideas que aún circulan sobre el crecimiento infantil. No se trata de esperar a que el niño ‘pegue el estirón’. No se trata solo de crecer, también es importante crecer bien, correctamente. Si hay una duda, es mejor consultar y no quedarnos con esa incertidumbre”.

La comunidad médica trabaja de manera constante para concientizar sobre la importancia del crecimiento como indicador de salud, aunque en algunos casos se registran demoras en la derivación oportuna. “Todavía hay colegas que derivan al especialista más tardíamente o que subestiman una talla baja sin profundizar la evaluación. Parte de nuestro trabajo es educar también dentro del sistema de salud”, concluyó Chiarpenello.

El regreso a la escuela, entonces, además de invitar a preparar mochilas y uniformes, también es una oportunidad para revisar la salud de cada niño y niña en forma integral. Actualizar el calendario de vacunas, controlar la vista y la audición y evaluar el crecimiento no deberían ser acciones aisladas, sino parte de un enfoque de cuidado que apueste a garantizar un desarrollo saludable.

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Misiones lanzó la Semana Provincial del Niño Nacido Prematuro

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Misiones lanzó la Semana Provincial del Niño Nacido Prematuro: un modelo único de acompañamiento integral

El gobernador Hugo Passalacqua encabezó la presentación de la Semana Provincial del Niño Nacido Prematuro, una política pública pionera en la Argentina y el mundo. El programa, creado por ley provincial, promueve la concientización, la atención temprana y el acompañamiento a las familias, con actividades del 11 al 17 de noviembre en toda la provincia.

Un compromiso institucional con la primera infancia

El gobernador Hugo Passalacqua presentó este lunes la Semana Provincial del Niño Nacido Prematuro, acompañado por la Fundación Pequeños Gigantes, funcionarios provinciales y profesionales del sistema de salud.
La agenda, que se desarrollará del 11 al 17 de noviembre, fue instituida por la Ley XVII – N.° 88, sancionada hace seis años por la Cámara de Representantes de Misiones, y se consolida como una política pública sostenida en el tiempo orientada a visibilizar la prematurez, acompañar a las familias y fortalecer la atención integral de los niños y niñas nacidos antes de término.

“Cada vez que hacemos esta presentación en la Casa de Gobierno es un honor. Es un mimo a todas las familias prematuras misioneras. Misiones es un faro de esperanza, de amor, de empatía y de atención”, destacó Paula Schapovaloff, subsecretaria de Primera Infancia y fundadora de la Fundación Pequeños Gigantes.

El acto contó con la presencia del ministro de Desarrollo Social, Fernando Meza; el presidente del IPS, Lisandro Benmaor; el gerente asistencial del Hospital Materno Neonatal de Posadas, David Halac; y la presidenta de la Fundación Pequeños Gigantes, Liliana Max, entre otros funcionarios y equipos técnicos del área de Primera Infancia.

Una política pionera: atención, contención y formación

La Semana Provincial del Niño Nacido Prematuro fue instituida por ley como una política pública permanente que combina concientización, acompañamiento familiar y capacitación profesional en todos los puntos de la provincia.
Misiones se convirtió así en la única jurisdicción del mundo con una normativa específica que dedica una semana completa a la difusión de derechos, prevención de la prematurez y fortalecimiento de la red sanitaria y social.

“Esta semana de actividades es única en el mundo, no existe en otro lugar una semana exclusiva por ley dedicada al acompañamiento, la contención y la difusión de los derechos de los niños nacidos prematuros”, remarcó Schapovaloff, al tiempo que recordó que la iniciativa fue impulsada originalmente por Passalacqua cuando se desempeñaba como diputado provincial.

Durante la presentación, se anunció que el 13 de noviembre se celebrará el aniversario de la Fundación Pequeños Gigantes y de su Centro de Contención y Seguimiento Público, un espacio de referencia provincial y nacional que brinda atención integral a niños prematuros y sus familias.

“En ninguna otra parte del mundo existe un centro similar, donde se atiende no solo al niño hasta la adolescencia, sino también a toda su familia”, destacó la funcionaria.

Schapovaloff definió la iniciativa como “una semana de concientización, acompañamiento, amor y empatía”, y subrayó que “un niño nacido prematuro no es un niño enfermo, es un niño que necesita otros cuidados”.
La funcionaria insistió en que la prematurez puede prevenirse con controles prenatales y acompañamiento familiar, y apeló a la empatía social:

“Los niños nacidos prematuros son normales, todos son iguales. Esa comprensión igualitaria es el sentido fundamental de esta conmemoración”.

Cronograma y alcance territorial

La Semana Provincial se desarrollará con actividades en distintas localidades del territorio misionero, integrando al sistema sanitario, educativo y comunitario:

  • Martes 11: Acto inaugural e izamiento de la bandera del prematuro en el Hospital Materno Neonatal de Posadas.
  • Miércoles 12: Talleres de formación y acompañamiento a familias en el Hospital SAMIC de Oberá.
  • Jueves 13 (09:30 h): Celebración por los seis años del Centro de Contención y Seguimiento en la sede de la Fundación Pequeños Gigantes (Posadas).
  • Viernes 14: Visita institucional y entrega de presentes en el Hospital SAMIC de Eldorado.
  • Sábado 15 (16:30 h): Fiesta provincial de la Semana del Niño Nacido Prematuro en el Parque de las Fiestas de Posadas.
  • Domingo 16 (16:00 h): Cierre festivo en el Hospital SAMIC de Puerto Iguazú.
  • Lunes 17: Celebración del Día Mundial del Niño Nacido Prematuro en Eldorado.

Estas actividades buscan extender la sensibilización al conjunto de la comunidad, generar espacios de encuentro entre familias y profesionales, y visibilizar los avances en materia de atención neonatal en la provincia.

Impacto social y proyección sanitaria

La iniciativa misionera se enmarca en la estrategia provincial de Primera Infancia y Desarrollo Humano, que impulsa una red articulada entre el Ministerio de Desarrollo Social, Salud Pública e instituciones civiles.
La provincia sostiene un enfoque de prevención y atención temprana que combina acciones sanitarias, educativas y sociales para reducir la incidencia de partos prematuros y mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias.

Con este programa, Misiones profundiza su posicionamiento como referencia nacional en políticas de niñez y salud perinatal, fortaleciendo la articulación entre el sistema público y las organizaciones de la sociedad civil.

“El acompañamiento a las familias y la empatía institucional son la base de una política de Estado que protege la vida desde el inicio”, señalaron desde la organización.

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El Trastorno del Desarrollo del Lenguaje afecta al 7,4% de los chicos

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El Trastorno del Desarrollo del Lenguaje es una condición invisible que afecta al 7,4% de los niños. Según especialistas, al menos dos chicos por aula podrían tener TDL sin ser diagnosticados. La detección temprana y el acompañamiento interdisciplinario son claves para su desarrollo.

Trastorno del Desarrollo del Lenguaje

Verónica Maggio, directora de la Diplomatura en Trastornos del Lenguaje Infantil de la Universidad Austral, advierte que este trastorno afecta al 7,4% de los niños y suele pasar desapercibido.

El Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL) es una condición frecuente, pero aún poco conocida. Según datos de la investigadora británica C. Norbury (University College London, 2018), alcanza al 7,4% de la población mundial infantil. Esto significa que, en un aula de 30 chicos, al menos dos pueden estar atravesando dificultades para adquirir el lenguaje.

“El TDL se suele manifestar como la aparición tardía del lenguaje, generalmente después de los tres años, cuando lo esperado es que entre los 18 y 24 meses los chicos comiencen a producir sus primeras palabras”, explica Verónica Maggio, directora de la Diplomatura en Trastornos del Lenguaje Infantil de la Universidad Austral y coordinadora del área de Lenguaje del Hospital Universitario Austral.

Pero no se trata solo de hablar tarde. “En algunos casos se combinan problemas de comprensión y de expresión, y en otros los chicos entienden bastante bien, pero tienen grandes dificultades para expresarse”, detalla Maggio.

En el desarrollo típico, la adquisición del lenguaje se extiende desde el nacimiento hasta los 6 años, etapa en la que el lenguaje se internaliza y se convierte en herramienta del pensamiento. Cuando ese proceso se altera, surgen señales de alerta.

De acuerdo con la investigadora de la Universidad de Oxford, D. Bishop (2017), en niños de 3 años algunos de los síntomas que pueden indicar un TDL son:

  • Dificultad para comprender órdenes simples.
  • Uso de pocas palabras.
  • Imposibilidad de combinar dos o tres términos en una frase.
  • Alteraciones en la pronunciación, que vuelven poco comprensible lo que dicen, incluso para sus padres.
  • Problemas para sostener una conversación simple.

En los niños de 4 y 5 años, a esas dificultades se suman:

  • Frases sin artículos ni conectores (agramaticales).
  • Olvido de palabras, a pesar de reconocer su significado.
  • Problemas para relatar pequeños eventos de la vida cotidiana.

El impacto del TDL va más allá del lenguaje. “Como el lenguaje es la base para el aprendizaje y la socialización, su alteración puede generar problemas de conducta, de atención y de vínculos”, advierte Maggio.

Dos de cada 30 chicos en el aula enfrentan esta dificultad

Los estudios lo confirman: los chicos con TDL tienen cinco veces más riesgo de presentar trastornos atencionales que la población general (Andreu Barrachina, 2022). Además, entre un 50% y un 70% desarrolla dificultades de aprendizaje, tanto en lectoescritura como en matemáticas, sobre todo en la resolución de problemas.

En el plano social, muchos niños con TDL tienden al aislamiento por temor a no ser comprendidos, y en ocasiones son blanco de burlas debido a su dificultad para interactuar verbalmente.

“El TDL es un trastorno invisible porque muchas veces se confunde con timidez, con un problema de conducta o con falta de estímulos. Pero no es ninguna de esas cosas. Es una condición específica que requiere detección temprana y acompañamiento”, subraya Maggio.

La especialista concluye: “Visibilizar el TDL es clave. Si padres y docentes lo conocen, podemos ayudar a esos chicos a desplegar todo su potencial con estrategias adecuadas, tanto en el aula como en el hogar”.

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