Salud

El ISES conmemora el Día Mundial de la Diabetes con una jornada abierta de prevención y salud

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El próximo jueves 14 de noviembre a las 18 horas, el Instituto Superior Espíritu Santo (ISES) realizará una jornada abierta y gratuita en conmemoración del Día Mundial de la Diabetes. El encuentro, que tendrá lugar en la sede del instituto, reunirá a profesionales de distintas áreas de la salud para abordar estrategias de prevención, autocuidado y hábitos saludables, con un enfoque integral e interdisciplinario.

Educación y concientización: la prevención como política de salud

El Día Mundial de la Diabetes se celebra cada 14 de noviembre en todo el mundo, promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Diabetes (FID), con el objetivo de generar conciencia sobre esta enfermedad crónica que afecta a millones de personas. En este marco, el ISES impulsa una jornada educativa destinada a estudiantes, familias y a la comunidad en general, bajo la consigna “Informarnos es cuidarnos”.

El encuentro contará con la participación de la Dra. Karina Silvana Scheuerlein, la profesora y dermatocosmiatra Romina Scheuerlein, la licenciada en enfermería María Evangelina de Olivera y la profesora y coach nutricional Gabriela Scheuerlein, quienes disertarán sobre distintos aspectos del cuidado de las personas con diabetes.

Durante la jornada se abordarán temas como:

  • Prevención y tratamiento de la diabetes.
  • Cuidado de la piel y del pie diabético.
  • Primeros auxilios y armado de botiquines de emergencia.
  • Alimentación saludable y cocina inclusiva para personas con diabetes.

La actividad se extenderá de 18 a 20 horas, con entrada libre y gratuita, y está organizada por el Departamento de Gastronomía del ISES, que promueve la educación alimentaria como herramienta fundamental para la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles.

Un enfoque integral: salud, nutrición y comunidad

Desde el Instituto Superior Espíritu Santo destacaron que la diabetes “forma parte de la vida de muchas personas y familias, y convivir con ella requiere información, acompañamiento y decisiones diarias orientadas al bienestar”. En ese sentido, la propuesta busca unir el conocimiento médico con la educación nutricional y los hábitos de vida saludable, promoviendo un abordaje interdisciplinario.

“La información es la herramienta más poderosa para cuidar la salud. Entender la enfermedad, conocer sus factores de riesgo y saber cómo actuar ante una emergencia son pasos fundamentales para prevenir complicaciones”, señalaron los organizadores.

Asimismo, el espacio incluirá demostraciones prácticas de cocina saludable, adaptadas a las necesidades de las personas con diabetes, y consejos sobre cómo incorporar alimentos nutritivos, equilibrar el consumo de hidratos y mantener una dieta variada sin perder el placer de comer.

El evento también pondrá énfasis en el cuidado de la piel y los pies, dos áreas clave para las personas con diabetes, donde la prevención de lesiones y la detección temprana de infecciones son determinantes para evitar complicaciones.

La educación como herramienta de transformación

Con esta iniciativa, el ISES reafirma su compromiso con la formación integral, no solo académica sino también social, impulsando proyectos de extensión educativa con impacto comunitario. La jornada del Día Mundial de la Diabetes se inscribe en una serie de actividades institucionales que promueven la salud, el bienestar y la responsabilidad social.

El acceso a la información, la promoción de hábitos saludables y la articulación entre educación y salud pública constituyen pilares esenciales en la lucha contra la diabetes, una enfermedad que —según la OMS— afecta a más de 500 millones de personas en el mundo y cuya prevalencia sigue en aumento.

“Cuidarnos es una tarea colectiva. Cada acción de prevención, cada cambio de hábito, cada espacio de información suma para construir una sociedad más consciente y saludable”, concluyeron desde la organización.

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Salud y prevención: el IOT organiza una jornada abierta sobre diabetes

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“Vivir bien con diabetes”, el IOT propone un espacio de aprendizaje y acompañamiento para pacientes y familias

En el marco del Día Mundial de la Diabetes, el Instituto de Ortopedia y Traumatología (IOT) realizará una charla abierta destinada a pacientes, familiares y público en general. La actividad busca brindar herramientas médicas y nutricionales para mejorar la calidad de vida y promover hábitos saludables en torno al manejo de la enfermedad.

Un espacio para aprender, acompañar y decidir mejor

El jueves 27 de noviembre a las 11:00 horas, el Sanatorio IOT abrirá las puertas de su auditorio para recibir a la comunidad en una jornada titulada “Vivir bien con diabetes”, un encuentro pensado para informar, compartir experiencias y fortalecer el acompañamiento de quienes conviven con esta enfermedad crónica.

La iniciativa surge en el marco de las actividades de concientización por el Día Mundial de la Diabetes. Con el propósito de promover el acceso a información médica confiable, hábitos de vida saludables y una mirada integral sobre la enfermedad.

“Convivir con la diabetes implica informarse, acompañar y tomar decisiones todos los días para cuidar la salud y el bienestar”, expresaron desde la organización. Subrayando la importancia de la educación y el acompañamiento profesional como pilares para un tratamiento exitoso.

El encuentro incluirá disertaciones médicas y nutricionales, orientadas a explicar los fundamentos del control metabólico, la alimentación equilibrada y la prevención de complicaciones, en un formato claro, accesible y participativo.

Educación y prevención: claves en el manejo de la diabetes

La diabetes es una enfermedad metabólica que afecta a millones de personas en el mundo y cuya prevalencia continúa en aumento. En la Argentina, según datos del Ministerio de Salud, una de cada diez personas adultas padece algún tipo de diabetes, y cerca del 40% desconoce su condición.

En ese contexto, la educación en salud se vuelve un componente esencial. Charlas abiertas como la organizada por el IOT buscan acercar conocimientos actualizados y herramientas prácticas. Tanto para pacientes recién diagnosticados como para quienes ya llevan años de tratamiento.

El abordaje interdisciplinario —que combina el seguimiento médico, la alimentación adecuada, la actividad física y el acompañamiento emocional— es fundamental para lograr una vida plena y activa. La jornada del IOT apunta precisamente a romper el aislamiento, compartir experiencias y fortalecer la red de contención familiar y comunitaria.

Detalles e inscripción

La charla “Vivir bien con diabetes” se realizará en el Auditorio del Sanatorio IOT, el jueves 27 de noviembre a las 11:00 hs. La actividad es gratuita, con cupos limitados y requiere inscripción previa a través del formulario disponible en el siguiente enlace: https://forms.gle/DyDJ8HpSDJyRZNdG6.

El encuentro está dirigido a pacientes con diabetes tipo 1 y tipo 2, familiares, cuidadores. Y a toda persona interesada en aprender sobre prevención, control y estilos de vida saludables.

“Queremos que cada persona se sienta acompañada, escuchada y con las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas sobre su salud”, señalaron desde el equipo organizador, agradeciendo la difusión y participación comunitaria.

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Los refugios climáticos buscan salvar vidas durante las olas de calor urbanas

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Escribe Nadia Luna / Dialogue Earth – Desde Barcelona hasta Boston, pasando por Buenos Aires y Rosario, los veranos cada vez más intensos obligan a las ciudades a crear refugios climáticos para refrescarse. ¿Qué tan exitosos han sido?

La evidencia científica sobre los impactos del calor en la salud y su relación con el cambio climático es cada vez más contundente. En Europa y América Latina, el calor ya provoca miles de muertes cada verano, muchas de ellas atribuibles al calor adicional que provoca la crisis climática. En una región tan desigual como América Latina, la falta de acceso al agua potable y la atención primaria agravan los riesgos.

El impacto del calor se siente especialmente en las grandes ciudades que, por su densidad de edificios y la falta de zonas verdes, experimentan temperaturas más altas formando “islas de calor urbanas” donde las temperaturas son más altas que en las zonas circundantes. Ante esto, cada vez más ciudades están implementando redes de refugios climáticos: espacios que brindan confort térmico a cualquier habitante que necesite resguardarse del calor. Pueden ser abiertos, como parques, reservas y plazas, o cerrados, como museos, escuelas y centros comunitarios.

“Tener este tipo de espacios es absolutamente necesario porque estamos teniendo olas de calor cada vez más intensas y frecuentes”, explica Pilar Bueno Rubial, subsecretaria de Cambio Climático de la ciudad de Rosario en Argentina.

Algunas de las redes climáticas que han surgido en todo el mundo han tenido un gran éxito, mientras que otras han tenido dificultades para atraer usuarios.

Un informe de Greenpeace que analizó los refugios de 16 ciudades españolas encontró deficiencias como horarios de apertura limitados, áreas de descanso insuficientes y el hecho de que no todos los refugios son de acceso gratuito. Otros obstáculos son la dificultad de supervisar la eficacia y la relación costo-beneficio de las iniciativas, así como la comunicación adecuada de la existencia de los refugios.

Averiguar qué funciona y qué no es una tarea cada vez más urgente para investigadores y urbanistas.

¿Qué son los refugios climáticos?

Un refugio climático es un espacio donde las personas pueden refugiarse del calor extremo.

Se han implementado redes de estos refugios en muchos lugares donde el calor amenaza la salud humana. Algunas ciudades han definido estos refugios de manera amplia, incluyendo parques, paradas de autobuses con aire acondicionado y edificios públicos existentes. Otras utilizan el término de manera más restrictiva para referirse a instalaciones diseñadas y abiertas específicamente para proporcionar a las personas refugio contra el calor.

Es probable que se necesiten más refugios de todo tipo a medida que el planeta se calienta.

Barcelona: de los centros de enfriamiento a los refugios climáticos

Barcelona fue la primera ciudad en crear una red formal de refugios climáticos en 2019. Sin embargo, Ana Terra Amorim-Maia, investigadora del Basque Centre for Climate Change, cuenta que la idea de abrir espacios para que la gente acuda en una situación de calor extremo ya existía en ciudades de países como Estados Unidos y Canadá, bajo el nombre de cooling centers (centros de enfriamiento).

“Barcelona aprendió del concepto de cooling centers, que estaban más destinados a poblaciones vulnerables, amplió el acceso a cualquiera que necesitara refugiarse del calor y los llamó refugios climáticos”, explica.

Hoy tienen 409 refugios climáticos en la ciudad, a los que se dirige a las personas si necesitan refrescarse. Entre ellos se incluyen bibliotecas, mercados, piscinas, museos y clubes deportivos.

A courtyard with arched stone columns and trees

Hoy en día hay 409 refugios climáticos en Barcelona, entre los que se incluyen bibliotecas, mercados, piscinas y museos como el Real Monasterio de Santa María de Pedralbes (Imagen: José Antonio Gil Martínez / FlickrCC BY)

Un desafío que tuvieron fue llegar a barrios más vulnerables que carecían de espacios públicos. Otro reto fue la difusión. Según un relevamiento realizado por Terra Amorim-Maia en un barrio popular (La Prosperitat), en 2022 solo el 15% de las personas encuestadas los conocía, mientras que en 2023, apenas llegaban al 30%según otra encuesta realizada por el ayuntamiento.

“Así, en un año, el porcentaje de la población que conocía su existencia se había duplicado aproximadamente, pero aún había un 70% que no sabía nada de ellos”, dijo la investigadora. “Los inmigrantes, principalmente quienes provenían de países del Sur Global, tenían siete veces menos probabilidad de haber escuchado sobre la red de refugios climáticos”.

Las mujeres resultaron ser quienes más los necesitan. “Los hombres hacen recorridos más directos, de la casa al trabajo, mientras que las mujeres hacen un zigzag por la ciudad, por los roles de cuidado que les caen. Entonces van a llevar a los niños al colegio, luego pasan por la farmacia, van al mercado y así”, agrega.

Respecto a la relación costo-beneficio, indica que no hay estudios que lo cuantifiquen pero como son espacios que requieren poca adaptación, y teniendo en cuenta el servicio que brindan, no hay dudas de que “el beneficio existe”.

Boston: muchos refugios, poca concurrencia

En los últimos años, los veranos en la ciudad de Boston, en el noreste de Estados Unidos, no solo han sido más cálidos, sino también más húmedos, con cuatro o cinco olas de calor por temporada.

Asientos de colores bajo toldos rojos en un centro comunitario, junto a un camión de helados

Las zonas de juegos acuáticos gratuitas para niños (y adultos) forman parte de la red de centros de refrigeración de Boston. Sin embargo, la gente suele preferir refrescarse en sus propios hogares, según afirma una experta (Imagen: City of Boston / City of Boston Heat Plan)

Mientras Barcelona aprendió de las experiencias de América del Norte, Boston, a su vez, aprendió varias cosas de Barcelona para mejorar su propia red de cooling centers, afirma Zoe Davis, jefa de proyectos de la Oficina de Resiliencia Climática de Boston.

Una de ellas fue sumar parques a la red, ya que los cooling centers se caracterizaban por ser edificios públicos. Otros espacios que fueron agregando fueron bibliotecas públicas y juegos acuáticos de uso libre.

Pero, ¿qué se sabe de quiénes y cuántos los utilizan? “Esa es probablemente una de las preguntas más difíciles que hemos buscado responder en los últimos dos años. Tenemos un proceso de registro para llevar un control, pero es algo básico”, considera Davis.

Mientras continúan trabajando en una metodología que pueda registrar mejor la concurrencia, Davis comenta algunas observaciones. “Hemos escuchado que los ciudadanos de Boston prefieren mantenerse frescos en sus casas. Nos han llegado reportes de que hay una subutilización”, cuenta.

Ahora, se están instalando techos verdes en las paradas de autobús para reducir el impacto del calor y acercar más refugios a las personas.

Un autobús con aire acondicionado espera en el tráfico junto a una zona con árboles y vegetación

Boston ha instalado techos verdes, compuestos por un manto de suculentas, en muchas de sus paradas de autobús como forma de reducir la exposición al calor de los usuarios del transporte público (Imagen: City of Boston)

Patricia Fabian y Jonathan Lee son investigadores de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston y forman parte de B-COOL, una iniciativa conjunta con el gobierno local para monitorear la temperatura en distintos barrios.

“Está claro que debemos tener opciones para la gente que no tiene aire acondicionado en sus casas, pero es súper difícil ver el impacto que la medida tiene en la salud”, señala Fabian, y agrega que ellos han realizado estudios evaluando las características de los centros pero falta evidencia sobre su eficacia.

En tanto, Lee adelanta que están trabajando junto al gobierno de la ciudad para analizar más en detalle el presupuesto destinado a los refugios. El balance que hacen a priori es que se están gastando muchos recursos para una medida que no está teniendo el público esperado.

¿Fracaso o éxito?

En Chelsea, una ciudad separada de Boston por el río Mystic, también la experiencia con los cooling centers ha sido en gran medida fallida. El primer centro se abrió en una escuela a principios de esta década.

Cuando se inauguró, se llevó a cabo una prueba de tres días en la que solo una familia lo utilizó en un día. Luego se abrieron más refugios, pero tampoco lograron atraer a un gran número de personas.

Flor Amaya, directora de Salud Pública de la ciudad, cuenta que luego de esa experiencia decidieron abrir refugios en espacios que la gente suele frecuentar y en los que hay actividades para hacer, pero aun así no logran captar gran audiencia.

“Las personas tienden a ir a espacios con los que ya tienen un vínculo. Si eso no está, es difícil que digan ‘voy a ir allí nada más para utilizar el aire acondicionado y refrescarme’”, reflexiona Amaya.

A pesar de ello, Chelsea planea continuar con la iniciativa por el momento.

Dos ciudades en las que los refugios han funcionado bien son Nueva Orleans, en el estado de Luisiana, al sureste, y Phoenix, en el estado de Arizona, al suroeste.

En el primer caso, como es una ciudad con apagones recurrentes debido a los huracanes, la organización Together New Orleans impulsó la iniciativa Community Lighthouse (Faro Comunitario), una red de edificios equipados con paneles solares que sirven también como refugios climáticos. Ya hay 15 “faros” y quieren llegar a los 500.

Un refugio grande y moderno con hileras de camas y grupos de personas caminando

En Phoenix, una red de refugios, incluido este, ofrece camas y aire acondicionado a las personas que viven en las calles de la ciudad durante las olas de calor (Imagen: Eduardo Barraza / ZUMA Press / Alamy)

En tanto, la ciudad de Phoenix está situada en medio del desierto y tiene una red de refugios que la población usa bastante. “Hay mucha gente que vive en las calles y que no tienen adónde ir cuando hace mucho calor. Creo que en Phoenix lograron acoger a esa población vulnerable mejor que en otros lugares”, señala Lee.

Buenos Aires: la sencillez ante todo

Uno de los primeros países latinoamericanos en implementar refugios climáticos para paliar los impactos del calor fue Argentina y lo hizo en dos de sus ciudades más populosas: la Ciudad Buenos Aires, con una red de 69 refugios, y Rosario, con 87.

Patricia Himschoot, gerenta de Cambio Climático de la Ciudad de Buenos Aires, cuenta que el proyecto comenzó en 2017, en una charla con gente de Barcelona y Bogotá durante un evento de la Red C40, una red global de ciudades unidas frente al cambio climático.

“No los llamábamos refugios climáticos pero hablábamos de un lugar donde la gente pueda ir cuando hace mucho calor”, recuerda.

La red de Buenos Aires tiene espacios abiertos y cerrados, como museos, parques, bibliotecas y reservas naturales. Todos están identificados con un cartel y se chequea que tengan características mínimas, como el confort térmico.

Un parque con mesas bajo árboles frondosos

La Reserva Ecológica Costanera Sur forma parte de un número cada vez mayor de refugios climáticos en Buenos Aires. Se están llevando a cabo talleres de participación ciudadana para escuchar las necesidades locales, mientras que las autoridades municipales trabajan para ampliar la red (Imagen: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires)

Actualmente trabajan en ampliar la red y han realizado talleres de participación ciudadana para escuchar sus necesidades. “También se lo ofrecimos a varias empresas pero todavía no se animan”, comenta Himschoot.

En la ciudad de Rosario, situada en la provincia de Santa Fe, la idea surgió en 2022. Primero los llamaron “centros de amortiguación” y estaban pensados para resguardar a personas en situación de calle, pero luego de conocer la experiencia de España, ampliaron el público y cambiaron la denominación a refugios climáticos.

La primera temporada (2023-2024) constó de 25 refugios, todos en edificios públicos con elementos básicos mínimos: que sea de acceso libre y cuente con agua potable, área de descanso e información sobre la crisis climática. Para la segunda temporada (2024-2025), los organizadores de los refugios añadieron casi 50 espacios verdes e incorporaron bebederos de agua potable para mascotas en algunas zonas.

“Hicimos una evaluación sobre qué había funcionado y qué no, pero vimos que hubo una concurrencia muy importante [en ambas temporadas]”, cuenta Bueno Rubial, subsecretaria de Cambio Climático de la ciudad. Ahora están trabajando para ampliar la cobertura en los barrios más vulnerables y mejorar la recolección de datos sobre su uso.

Otra ciudad argentina que está empezando a trabajar en su red de refugios es Mendoza. Investigadoras del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) están construyendo un prototipo para instalar 12 refugios climáticos en distintos puntos de la ciudad. Mientras que otras ciudades han utilizado edificios y espacios ya existentes, estos refugios serán estructuras nuevas de 2×2 metros, similares a las paradas de buses.

Están diseñados para que puedan sentarse dos adultos y dos niños, además de cuatro adultos de pie, y cuentan con una fuente de agua potable y capacidad para cargar teléfonos celulares. Los investigadores están considerando fabricarlos con materiales reciclados y esperan tener el primer prototipo listo para el próximo verano.

“La idea era sumar espacios que permanezcan abiertos sin restricción de horarios”, explica Belén Sosa, investigadora del CONICET y una de las impulsoras del proyecto, que cuenta con financiamiento de la Municipalidad de Mendoza. “Acá los picos de uso van a ser en el horario de la siesta, que es cuando las reparticiones públicas están cerradas”, agrega Silvina López, coordinadora de Ambiente del municipio.

“Creemos que la iniciativa tiene potencial para ser replicada en distintos territorios”, afirma Julieta Villa, jefa del Departamento de Gestión Climática de la ciudad de Mendoza.

Otras ciudades latinoamericanas que están implementando sus refugios para el calor son Santiago de Chile, con una red de 35 espacios que incluye edificios municipales, parques y cuarteles de bomberos; y Medellín, en Colombia, que diseñó un sistema de espacios verdes y jardines verticales que atraviesan espacios densamente poblados.

Un sendero urbano bajo un paso elevado de hormigón, bordeado de árboles y conos, donde la gente corre y monta en bicicleta al fondo

Residentes de Medellín, Colombia, disfrutando de uno de los muchos corredores verdes instalados en el corazón de la ciudad para reducir el calor urbano (Imagen: Daniel Romero / VWPics / Alamy)

La adaptación salva vidas

Para los y las expertos consultados, es fundamental que cada vez más ciudades se animen a implementar sus redes de refugios. “Es una medida que permite democratizar un derecho: el de poder habitar las ciudades, sin que eso dependa de lo que cada uno tenga en sus viviendas”, apunta Sosa.

Varias lecciones se pueden extraer de las experiencias en marcha.

“Cualquier ciudad puede hacerlo con la información y los recursos que ya están disponibles”, dice Bueno. “¿Y por qué deben hacerlo? Porque la adaptación salva vidas y eso es algo que nos tenemos que grabar en un contexto de crisis climática”.

A medida que el mundo continúa calentándose, cada vez más personas necesitarán algún tipo de refugio para cuidar su salud.

*Nadia Luna es una periodista argentina especializada en ciencia y ambiente con una perspectiva latinoamericana y de género. 

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Vecinos de Salto Encantado accedieron a consultas, derivaciones y anteojos de Mirar Mejor

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Este miércoles, Salto Encantado fue el punto de encuentro del operativo número 54 del programa de Gobernación, coordinado por el IPLyC en conjunto con la Sociedad de Oftalmología de Misiones (SOMI), Mirar Mejor.

Decenas de vecinos de la zona se acercaron a la sede del Concejo Deliberante donde se llevó adelante la iniciativa, que contó con atenciones para revisar el estado visual de los pacientes, muchos de los cuales reconocieron dificultades para observar de cerca y otros para renovar anteojos con una nueva graduación, sin costo alguno.

Entre los servicios que acercó Mirar Mejor en la ocasión, la presidenta de la SOMI, Nadia Flores, brindó a los vecinos explicaciones y consejos para cuidar la visión.

Hugo Augusto contó que “hace tres años me hice el último control y desde hace tiempo siento molestias, picazón en los ojos, dolor de cabeza; vine a Mirar Mejor para hacerme el control y acceder a anteojos, que son costosos. Es una gran ayuda”.

Rosalía Zimmer relató su experiencia: “Estoy muy feliz con mis nuevos anteojos, que los necesitaba. Es un alivio inmediato, es hermoso poder ver bien, da tranquilidad”.

Miriam Agüero, en tanto, dijo: “Toda mi vida usé anteojos y los últimos que me mandé hacer ya no me alivian, me cuesta ver de lejos, por ejemplo, cuando viene el colectivo. Sé que con estos anteojos nuevos la cosa cambiará, y la vida también”.

El presidente del IPLyC, Héctor Rojas Decut, recordó que este programa es único en su tipo en el país “en el que focalizamos en la salud visual, que es muy significativa, porque con esta política pública acompañamos y brindamos una solución concreta para los vecinos, quienes acceden a un diagnóstico y anteojos que mejoran la vida desde el primer momento”.

Mirar Mejor sigue acercando controles oftalmológicos integrales semana a semana en diferentes municipios misioneros. El miércoles 5 de noviembre, este programa arribará a Nueve de Julio.

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Octubre Rosa: un diagnóstico temprano del cáncer de mama hace la diferencia

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Durante el mes de octubre, el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” intensifica su campaña de concientización en el marco del Octubre Rosa, iniciativa dedicada a la prevención y detección temprana del cáncer de mama. Se invita a todas las mujeres mayores de 40 años que no se hayan realizado su mamografía en el último año a acercarse al hospital para realizar el estudio de control.


La atención se brinda de lunes a viernes, de 14 a 24 horas, por orden de llegada. El examen tiene una duración aproximada de 10 minutos y también pueden gestionarse turnos a través de la aplicación AlegraMed o por vía telefónica.

El Dr. Alberto Prosen, responsable del Servicio de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Madariaga, destacó la importancia del control anual:

“El screening de mamografía que se hace a toda la población sana de mujeres mayores de 40 años permite detectar lesiones que no son palpables. Si el cáncer de mama es diagnosticado a tiempo, la mortalidad se reduce significativamente”.

En lo que va del mes realizaron 800 mamografías

El especialista remarcó que, si bien durante octubre la demanda aumenta, el estudio puede realizarse durante todo el año: “En lo que va del mes ya realizamos más de 800 mamografías y esperamos superar el número del año pasado. Es alentador ver cómo la comunidad toma conciencia, pero es importante recordar que este control está disponible los doce meses del año”.


Asimismo, el Dr. Prosen subrayó que la mamografía es un procedimiento sencillo, rápido y seguro:
“No genera dolor ni incapacidad posterior. No hay que tener miedo. Es un estudio que no requiere preparación y que nos brinda información muy valiosa para detectar lesiones sospechosas de manera temprana y, en caso necesario, iniciar un tratamiento adecuado”.

Con estas acciones, el Hospital Madariaga reafirma su compromiso con la prevención y la salud de las mujeres, recordando que un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.


Cáncer de mama: la importancia del control anual

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en mujeres a nivel mundial. Aunque su incidencia es alta, la detección temprana mediante mamografía aumenta significativamente las posibilidades de cura. Los especialistas recomiendan realizar este estudio una vez al año a partir de los 40 años, mantener hábitos saludables y consultar de inmediato ante cualquier cambio en las mamas. La prevención salva vidas.

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