Sector Agroindustrial

Ventas de maquinaria agrícola: cae la facturación pese al movimiento comercial

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El mercado argentino de maquinaria agrícola transitó un primer trimestre de 2026 con señales mixtas. Si bien la comercialización mantuvo un volumen relevante, la combinación de menores precios reales, una fuerte caída de la producción nacional y la cautela de los productores se tradujo en una contracción significativa de la facturación del sector. No obstante, el repunte observado hacia finales de marzo, impulsado por Expoagro y una mayor oferta de financiamiento, abre expectativas de recuperación para los próximos meses.

De acuerdo con un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sobre la base de datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), entre enero y marzo se comercializaron 3.330 unidades de maquinaria agrícola —incluyendo tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos—, lo que representa una caída interanual del 8,2% y un nivel 8,5% inferior al promedio de los últimos cinco años.

Con un total de 3.330 unidades comercializadas, la facturación por ventas de maquinaria agrícola ascendió a $ 541.500 millones en el primer trimestre de 2026. Se advierte un retroceso en las ventas, en simultáneo con una caída real en los precios.

En el presente artículo se analiza el desempeño de las ventas de maquinaria agrícola a nivel nacional durante el primer trimestre de 2026, a partir de los datos provistos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Las cifras de montos facturados, originalmente expresadas en precios corrientes, se deflactaron para aislar el efecto del incremento de precios utilizando el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En consecuencia, los montos aquí presentados se expresan en pesos constantes de marzo de 2026.


1.    Evolución de las ventas totales.

Según datos del INDEC, las ventas de maquinaria agrícola en Argentina, que comprenden la comercialización de tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos, totalizaron 3.330 unidades en el primer trimestre de 2026. Este volumen marca una caída del 8,2% respecto al mismo período del año anterior y se ubica 8,5% por detrás del promedio de los últimos cinco años.

En términos de valor, la facturación total por ventas se ubicó en $ 541.500 millones entre enero y marzo de 2026, registrando una caída interanual real del 20,3% y posicionándose 16,3% por debajo del promedio del último quinquenio. En este sentido, la contracción más pronunciada en el monto facturado que en las unidades vendidas sugiere que parte de la caída en la facturación obedecería a una baja en los precios de la maquinaria comercializada durante el período.

En paralelo, la producción local de maquinaria agrícola también se mostró a la baja. De acuerdo con los datos disponibles para tractores, cosechadoras y sembradoras del INDEC, se evidencia que en el primer trimestre de 2026 se produjeron en Argentina 1.138 unidades de estas maquinarias, lo que representa una caída del 31,5% respecto al mismo período del año anterior y del 36,9% frente al promedio de los tres años previos. La contracción estuvo explicada principalmente por una caída en la producción de tractores, la cual totalizó 747 unidades, un 38,5% menos que en 2025. En tanto, se produjeron 177 cosechadoras, con una baja interanual del 17,3%, y 214 sembradoras, un 8,5% por debajo del año anterior.

Al contrastar estos datos con las ventas de los mismos segmentos, se observa que la caída en las unidades vendidas resulta inferior a la disminución en la producción. Específicamente, mientras la producción de sembradoras, cosechadoras y tractores registró una baja del 31,5% interanual, la disminución en las ventas resultó del 24%. Esta divergencia podría sugerir una mayor participación de equipos importados, o la utilización de stocks previamente acumulados para atender parte de la demanda.

En lo que respecta a las unidades importadas, los datos de INDEC permiten realizar un análisis parcial respecto a la proporción de maquinaria de origen extranjero comercializada en el mercado local, dado que el organismo no distingue el origen de las sembradoras vendidas por aplicación de la normativa del secreto estadístico. No obstante, considerando únicamente el origen de las cosechadoras, tractores e implementos, se evidencia que el 16,4% de los equipos comercializados en el primer trimestre del año eran de origen extranjero.

En este marco, informes del sector destacan que la dinámica del mercado en el primer trimestre del año estuvo atravesada por cierta cautela en las decisiones de compra, a la espera de definiciones de producción, precios, oferta y financiamiento. En este sentido, los datos de patentamiento de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) muestran un incipiente repunte a partir de marzo asociado principalmente a Expoagro, que dejó una mayor oferta comercial y mejores condiciones de financiamiento, así como también al avance de una cosecha abundante que se traduce en mayor liquidez para los productores.


2.    Evolución de las ventas por tipo de maquinaria agrícola

Realizando un análisis por tipo de maquinaria agrícola, se destaca que las máquinas que más se comercializaron en el primer trimestre de 2026 fueron los implementos, con 1.910 unidades vendidas, representando el 57% del total. La comercialización de tractores se posicionó en segundo lugar, con 937 unidades y una participación del 28%. Finalmente, las sembradoras totalizaron 254 unidades, mientras que las cosechadoras registraron 229 unidades vendidas, representando el 8% y 7% del total, respectivamente.

En términos de valor, los implementos también se ubicaron como el segmento de mayor facturación, con ventas por $ 180.200 millones y una participación del 33% sobre el total facturado por ventas. Luego se posicionaron los tractores, con $ 150.900 millones, y las cosechadoras, con $ 149.900 millones, ambos segmentos con una participación cercana al 28%. Finalmente, las sembradoras alcanzaron una facturación de $ 60.600 millones, equivalente al 11% del total.

Llevando la mirada al interior de cada tipo de maquinaria, se advierte que en el primer trimestre de 2026 se vendieron 1.910 unidades de implementos, marcando un crecimiento del 8,6% respecto al año anterior y del 13,2% frente al promedio de los últimos cinco años. No obstante, en términos de valor, la facturación de este segmento alcanzó $ 180.200 millones, lo que representa una caída real del 17,4% interanual debido a una baja del 23,9% en su precio unitario promedio, medido en términos reales.

En el caso de los tractores, se evidencia que se vendieron 937 unidades entre enero y marzo de 2026, lo que implica una caída del 31,2% respecto de igual período del año anterior y del 35,6% frente al promedio del último quinquenio. En términos monetarios, las ventas totalizaron $ 150.900 millones, registrando una contracción real del 31% interanual y ubicándose 38,9% por debajo del promedio. A diferencia de otros segmentos, el precio unitario de los tractores se mantuvo prácticamente estable frente al año anterior, con una suba real del 0,2%, aunque se mantuvo 6,3% por debajo del precio registrado en igual período de los últimos cinco años.

Por su parte, la cantidad vendida de sembradoras totalizó 254 unidades, marcando un incremento interanual del 4,5%, aunque ubicándose 12,3% por detrás del promedio del último quinquenio. En términos de valor, la facturación ascendió a $ 60.600 millones, prácticamente en línea con el año anterior, con una caída real del 1,3%. La menor facturación relativa se explica por una baja del 5,6% en el precio unitario promedio de estas máquinas. En relación con el promedio, el precio unitario de las sembradoras denota una baja del 9,5%, dejando una facturación 22% menor que en el último quinquenio.

Finalmente, por el lado de las cosechadoras, se registraron ventas por 229 unidades, un 13,3% menos que en el primer trimestre de 2025. Aun así, el volumen comercializado se ubicó 9,7% por encima del promedio de los últimos cinco años. En términos de facturación, las ventas alcanzaron $ 149.900 millones, con una baja real interanual del 17,2%, aunque todavía 4,1% por encima del promedio histórico reciente. En lo que respecta a los precios, su valor unitario promedio marcó una baja real del 4,6% interanual y se posicionó 6,3% por debajo del promedio de los últimos cinco años.

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El Gobierno registra récord de exportaciones agroindustriales y marca un salto del 71% en marzo

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca informó que las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) con embarque en marzo de 2026 alcanzaron un volumen récord de 12,6 millones de toneladas, el nivel más alto registrado para ese mes. El dato implica un incremento del 71% respecto a 2025 y del 36% frente al anterior máximo de 2022.

El registro, procesado por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, consolida un punto de inflexión en la dinámica exportadora del complejo agroindustrial. La magnitud del salto introduce una señal política y económica: el sector muestra capacidad de reacción y planificación en un escenario internacional que, según lo informado, presenta oportunidades comerciales.

El rol de las DJVE en la política exportadora

Las DJVE son el instrumento mediante el cual el Estado nacional registra y valida las ventas externas del sector agroindustrial. Funcionan como un mecanismo clave para ordenar el flujo exportador y anticipar embarques, con impacto directo en la balanza comercial y en la disponibilidad de divisas.

El dato difundido por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca se inscribe dentro de ese esquema: no mide exportaciones efectivamente realizadas, sino compromisos de venta al exterior, lo que permite leer expectativas del mercado y decisiones empresariales en tiempo real.

Un salto en la escala de registros

El volumen de 12,6 millones de toneladas marca una diferencia significativa respecto de los últimos años. En 2025, el registro había sido de 7,4 millones de toneladas, mientras que en 2022 —hasta ahora el máximo reciente— se había ubicado en 9,3 millones.

El crecimiento no es marginal. La suba interanual del 71% y la mejora del 36% frente al récord previo configuran un cambio de escala en la operatoria del sector, al menos en términos de registros de ventas.

El comportamiento observado en marzo también consolida a ese mes como un período de alta actividad para el complejo agroindustrial, con mayor concentración de decisiones comerciales.

Capacidad de anticipación y señal al Gobierno

Desde una lectura institucional, el dato expone el posicionamiento del sector agroindustrial dentro de la economía argentina. La capacidad de anticipar ventas y acelerar registros en un contexto internacional favorable refuerza su peso en la generación de divisas.

Al mismo tiempo, el volumen alcanzado funciona como una señal hacia el Gobierno nacional: el sector responde con mayor dinamismo cuando identifica oportunidades externas, lo que puede incidir en la agenda económica y en la relación entre el Estado y los exportadores.

Divisas y actividad exportadora

Si bien las DJVE no implican exportaciones concretadas de manera inmediata, sí anticipan flujos comerciales relevantes. Un mayor nivel de registros suele traducirse, en el corto plazo, en mayor ingreso de divisas y actividad logística vinculada al comercio exterior.

El volumen informado refleja un nivel de actividad elevado en el complejo agroindustrial, con potencial impacto en transporte, puertos y cadena de valor asociada.

Posibles efectos en el NEA

Aunque el informe no discrimina por regiones, el dinamismo del complejo agroindustrial tiene efectos indirectos sobre economías regionales como las del NEA.

En términos potenciales, una mayor actividad exportadora puede traccionar demanda logística, servicios y encadenamientos productivos. Sin embargo, el alcance concreto dependerá de la participación específica de cada región en el esquema exportador, un dato no detallado en el reporte.

Continuidad o efecto puntual

El récord abre interrogantes sobre su sostenibilidad. Entre las variables a observar aparecen la evolución de los mercados internacionales, la continuidad de las condiciones comerciales y el comportamiento de los productores en los próximos meses.

También será clave monitorear si el nivel de registros se traduce efectivamente en exportaciones concretas y en ingreso de divisas, o si responde a un pico puntual de anticipación comercial.

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La FARM respalda con matices al precio de referencia para la yerba mate

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La discusión por la implementación de un precio de referencia para la hoja verde de yerba mate suma apoyos, pero también diferencias de enfoque dentro de la cadena productiva. La Federación de Asociaciones Rurales y Forestales de Misiones (FARM) expresó su acompañamiento a la iniciativa impulsada desde el Gobierno provincial y el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), aunque planteó la necesidad de incorporar herramientas que aporten mayor transparencia al mercado.

Desde la entidad, el dirigente Darío Bruera confirmó que el sector ve con buenos ojos la creación de un esquema orientativo de precios, pero con una lógica distinta a la propuesta oficial. “Se está hablando de hacer una pizarra de precios, nosotros acompañamos esa moción. Esta iniciativa salió del seno del directorio del INYM y nosotros acompañamos”, explicó.

Sin embargo, la FARM considera que ese mecanismo debería ir más allá de un valor promedio y transformarse en un sistema dinámico de información. La propuesta apunta a que exista un “tablero” que permita conocer en tiempo real cuánto está pagando la industria en cada zona productiva, de modo que el productor pueda tomar decisiones comerciales con mayor libertad.

“Esa pizarra se haría con los valores que surjan de las operaciones de las distintas zonas. No es que fijamos nosotros. Es publicar los valores que ponen las empresas en diferentes zonas. Entonces el productor cuando va a vender sabe que “acá está tanto y allá está tanto”. Los valores de referencia no son fijados arbitrariamente, sino que son los valores que se toman del mercado”, precisó Bruera en diálogo con Economis. 

No es la misma posición que tiene el Gobierno, que ya discutió el tema con la industria y sugirió adaptar un tablero de control de la propia industria y trabajar con un precio de referencia. 

La postura de la FARM introduce un matiz clave respecto de la visión del Gobierno de Misiones y de parte del directorio del INYM. Según explicó Ricardo Maciel, representante de la provincia en el organismo, la intención oficial es avanzar en la definición de un precio promedio de referencia basado en los costos de producción.

“Está muy bueno poder, junto con el precio referencial, saber qué industria se aproxima a ese valor”, planteó Maciel, al destacar la importancia de transparentar las diferencias territoriales en los precios efectivamente pagados.

“La idea es tener un precio de referencia promedio para toda la zona y, a partir de allí, hacer un seguimiento para ver qué se está pagando en cada región y si está cerca o lejos de ese valor”, señaló.

En este esquema, el precio no sería obligatorio, sino una guía para ordenar el mercado y aportar previsibilidad. La herramienta buscaría evitar distorsiones, mejorar la transparencia y ofrecer una referencia clara tanto para productores como para industriales.

No obstante, dentro del propio INYM existen resistencias. Según trascendió, tanto el presidente del organismo como sectores de la industria plantearon objeciones, incluso con la elaboración de un dictamen jurídico que cuestionaría la viabilidad del mecanismo.

A pesar de ello, desde el sector que impulsa la iniciativa remarcan que se trata de un precio “no vinculante”, lo que habilitaría su implementación como herramienta informativa y sin contradecir el DNU presidencial, que suprimió la posibilidad de fijar un precio. Ahora sería una sugerencia no vinculante. 

“Es un precio referencial a partir de un costo estimado, y a partir de allí cada uno toma el valor que surja”, explicaron.

El eje de la discusión, entonces, no pasa por la necesidad de ordenar el mercado -consenso que parece generalizado-, incluso por sectores afines a la desregulación, sino por el instrumento a utilizar.

Mientras el Gobierno y parte del INYM apuntan a un valor promedio que sirva como referencia general, la FARM propone un sistema de monitoreo territorial que exponga el comportamiento real de la industria.

La definición de este esquema será clave en un contexto de alta tensión en la cadena yerbatera, donde los precios de la materia prima, la rentabilidad del productor y la capacidad de pago de la industria siguen siendo variables en disputa.

Hoy, los valores que comienzan a circular -entre $210 y $240 por kilo de hoja verde, según condiciones de pago- no logran conformar a nadie. “Esos 240 pesos nos quedan caros a la industria para pagar y al productor tampoco le sirve. Es malo para toda la cadena”, sintetizó el dueño de una de las principales yerbateras. La frase resume con crudeza el momento: no hay precio de equilibrio.

El contraste con años recientes evidencia un deterioro progresivo. En abril de 2024, en el primer ciclo sin precio sostén del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), tras la desregulación que impuso el presidente Javier Milei, el mercado operó con referencias de entre $290 y $370 por kilo, aunque con fuerte tensión frente a productores que reclamaban cifras mucho más altas. En 2025, los valores se estabilizaron en torno a los $300, todavía lejos de las expectativas del sector primario. En comparación con 2024, los valores ofrecidos ahora son 35 por ciento más bajos, mientras que la inflación fue de 270 por ciento desde que asumió Milei.

La discusión continuará en el directorio del INYM la semana próxima, donde se buscará avanzar -o no- en un consenso que permita implementar algún tipo de referencia que ordene el mercado sin generar nuevas distorsiones.

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La carne argentina busca posicionarse en Expoagro 2026

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La cadena de la carne argentina se prepara para exhibir su peso económico y su estrategia de posicionamiento internacional en Expoagro 2026, la principal muestra agroindustrial del país que se realizará del 10 al 13 de marzo en San Nicolás. En ese escenario, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) instalará un stand institucional en el sector ganadero con un objetivo que trasciende la vidriera productiva: consolidar el perfil exportador del sector y reforzar el vínculo entre productores, industria frigorífica y mercados internacionales.

El movimiento no es menor dentro del tablero agroindustrial. La carne vacuna sigue siendo uno de los productos emblemáticos de la oferta exportadora argentina y un sector que combina intereses productivos, comerciales y regulatorios. En ese marco, la participación del IPCVA en Expoagro aparece como un espacio donde convergen promoción, diplomacia comercial y posicionamiento político dentro de la agenda agropecuaria.

Una vidriera para toda la cadena ganadera

El stand del IPCVA funcionará como un punto de encuentro institucional dentro de la feria. El espacio estará pensado como un centro de reuniones para productores, empresarios y visitantes interesados en conocer el trabajo del instituto, con información sobre promoción interna y externa, investigaciones y programas de desarrollo vinculados al sector.

La propuesta también incluirá degustaciones abiertas al público, una estrategia habitual en este tipo de eventos que busca reforzar la identidad de la carne argentina como producto distintivo en los mercados globales.

El presidente del instituto, Georges Breitschmitt, explicó que la participación de este año busca mostrar el funcionamiento integral de la cadena productiva. Según planteó, la presencia en Expoagro se pensó como una forma de visibilizar el trabajo del IPCVA en promoción, investigación y desarrollo, con el objetivo de sostener una agenda orientada al crecimiento de la producción.

La feria funcionará así como una plataforma de comunicación sectorial, pero también como un espacio para articular intereses entre productores, frigoríficos y representantes institucionales.

Tecnología, trazabilidad y mercados externos

La agenda del instituto dentro de Expoagro incluirá también una instancia técnica enfocada en el comercio internacional.

El martes 10 a las 15, en el Auditorio Carne Argentina, se realizará la disertación titulada “Storytelling que se audita: Imágenes satelitales, IA y trazabilidad para vender carne argentina en Europa”.

La exposición estará a cargo de Gerardo Leotta, representante del Consorcio de Exportadores ABC, y Adrián Bifaretti, jefe de promoción interna del instituto.

El eje de la charla apunta a un tema que gana centralidad en el comercio global de alimentos: la trazabilidad y la certificación de procesos productivos mediante herramientas tecnológicas.

En los mercados europeos, estos mecanismos se vuelven cada vez más relevantes para validar prácticas productivas, cumplir estándares ambientales y sostener la reputación de origen de los alimentos.

En ese sentido, la incorporación de imágenes satelitales, inteligencia artificial y sistemas de seguimiento de la cadena productiva aparece como un componente clave para sostener la competitividad de la carne argentina en mercados exigentes.

Expoagro como espacio de diplomacia sectorial

Más allá de las actividades abiertas al público, la participación del IPCVA en Expoagro también incluirá reuniones con distintos actores institucionales.

Durante la muestra se prevén encuentros de trabajo con dirigentes sectoriales, embajadores, autoridades nacionales y delegaciones de países considerados estratégicos para la exportación de carne argentina.

Estos contactos forman parte de una lógica habitual en las grandes ferias agroindustriales: funcionan como plataformas informales de negociación comercial, donde empresas, organismos públicos y representantes diplomáticos exploran oportunidades de negocios y cooperación.

Para el sector cárnico argentino, estos espacios tienen una relevancia particular. La apertura o consolidación de mercados externos depende tanto de la competitividad productiva como de acuerdos sanitarios, regulaciones comerciales y relaciones diplomáticas.

Una cadena productiva en busca de expansión

El despliegue del IPCVA en Expoagro refleja una estrategia más amplia de la cadena ganadera: sostener el posicionamiento internacional de la carne argentina mientras se promueve un incremento de la producción.

Ese objetivo implica articular múltiples dimensiones. Por un lado, mejorar la productividad y la eficiencia de los sistemas ganaderos. Por otro, reforzar la promoción internacional en mercados que demandan estándares cada vez más complejos.

En ese contexto, las ferias como Expoagro funcionan como espacios donde el sector privado y las instituciones de promoción buscan mostrar capacidad productiva, innovación tecnológica y potencial exportador.

Lo que se pondrá en juego en la feria

La edición 2026 de Expoagro llega en un momento en el que el sector agroindustrial intenta consolidar su perfil exportador en un escenario global atravesado por nuevas exigencias regulatorias y competencia internacional.

La carne vacuna, históricamente uno de los emblemas productivos del país, continúa ocupando un lugar central en esa estrategia.

Durante cuatro días, productores, industriales, funcionarios y delegaciones extranjeras compartirán un mismo espacio de negociación, promoción y exposición tecnológica.

Allí, la cadena de la carne buscará mostrar no solo su tradición productiva, sino también su capacidad de adaptación a las nuevas reglas del comercio global. Cuánto de ese objetivo se traduzca en nuevas oportunidades comerciales o en un mayor posicionamiento internacional será parte de lo que el sector empezará a medir una vez que se apaguen las luces de la feria.

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La Provincia pide que el INYM genere un precio de referencia para la yerba mate

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En un contexto de fuerte tensión en la cadena yerbatera tras la pérdida de facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el director del organismo por el Gobierno de Misiones, Ricardo Maciel, elevó una nota formal al presidente del Instituto, Rodrigo Correa, solicitando que el Directorio avance en la generación de un precio referencial de la materia prima para la zafra 2026.

La carta, fechada en Posadas el 12 de febrero de 2026 y con ingreso oficial al organismo ese mismo día, plantea la necesidad de que el sector cuente con información de costos y valores orientativos para la hoja verde y la yerba canchada.

Maciel reconoce en el texto que el INYM perdió facultades para fijar un “precio oficial obligatorio”, pero advierte sobre el impacto que esa decisión generó en las últimas dos cosechas. “No hace falta redundar en las pérdidas de facultades para la fijación de un precio oficial obligatorio por parte de este organismo, pero tampoco podemos desconocer el impacto negativo que tal decisión generó en las dos últimas cosechas en el sector productivo primario”, señala.

Un mercado oligopsónico

Uno de los puntos centrales del planteo es la caracterización estructural del mercado yerbatero. El director sostiene que se trata de un mercado “oligopsónico”, es decir, con pocos compradores que concentran el poder de demanda y pueden influir en los precios pagados a los productores.

“Hay pocos compradores que dominan el mercado y pueden (y lo hacen) influir en los precios pagados a los productores; por lo tanto, en este escenario, el libre mercado no existe o es injusto”, afirma el documento.

La advertencia apunta directamente a la asimetría entre los aproximadamente 12.500 productores misioneros y el reducido número de molinos que adquieren la hoja verde, una situación que, sin un precio de referencia institucional, deja al eslabón primario expuesto a negociaciones individuales y dispersión de valores.

Maciel solicita que el Directorio avance en la generación de una “pizarra” o referencia de precios antes del inicio de la próxima etapa productiva. El pedido es concreto: que a partir del 1° de abril la actividad se desarrolle con información oficial de precios emitida por el organismo.

“El mercado desconoce que hay costos oficiales de mano de obra, combustibles, energía, fertilizantes y que además el que produce necesita un mínimo margen de rentabilidad”, sostiene.

El planteo no describe a la yerba mate como un sector en crisis productiva, sino que introduce una definición más política y económica: “La yerba mate no está en crisis, lo que está en crisis es la distribución de lo que genera el negocio yerbatero”.

El documento también invoca el objetivo fundacional del INYM de “bregar por la sustentabilidad de toda la cadena” y evitar la concentración del negocio en pocos actores. En ese marco, la generación de valores referenciales aparece como una herramienta para ordenar el mercado sin volver -al menos formalmente- al esquema de precios obligatorios.

El planteo reabre el debate sobre el rol del INYM tras la desregulación nacional que limitó su capacidad de fijar precios mínimos. Mientras algunos sectores industriales sostienen que el mercado debe autorregularse, representantes del sector productivo y del Gobierno provincial insisten en la necesidad de mecanismos de referencia que compensen las asimetrías estructurales.

Más allá de su carácter administrativo, la carta constituye una señal política clara desde la representación misionera dentro del Instituto: avanzar en algún tipo de intervención orientativa antes del inicio de la zafra gruesa.

El pedido coloca nuevamente en agenda el debate sobre la regulación del mercado yerbatero, la sustentabilidad económica de los pequeños productores y el equilibrio de poder dentro de la cadena.

La decisión ahora queda en manos del Directorio del INYM, en un año clave para la actividad.

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