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El empleo privado formal volvió a caer en Misiones y acumula seis meses de bajas

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El mercado de trabajo en el sector privado registrado continúa mostrando fuertes signos de deterioro en todo el país, y Misiones no es la excepción. Por el contrario, la provincia exhibe una tendencia claramente negativa, con indicadores que marcan uno de los peores momentos de los últimos años.

Según los datos difundidos por la Secretaría de Empleo, Trabajo y Seguridad Social, correspondientes a noviembre de 2025, Misiones registró 99.196 trabajadores en el sector privado formal en la serie desestacionalizada. Se trata del menor nivel de empleo de los últimos 58 meses para la provincia.

En el país, el empleo del sector privado presentó una baja del 0,2% mensual desestacionalizado, cifra que equivale a la pérdida de 13.114 empleos respecto al mes anterior. Se trata de la sexta caída consecutiva en ese nivel y, entre junio y noviembre se perdieron 86.131 empleos privados formales en todo el país. De este modo, la serie desestacionalizada del empleo se ubica 3,0% por debajo de nivel  de noviembre 2023, lo que equivale a la pérdida acumulada de unos 192.328 empleos en  la era Milei en el segmento privado formal. En esa línea, el volumen actual de empleo es el más bajo desde junio de 2022 y, por ende, es el más bajo en la actual gestión.

En términos mensuales, el empleo privado registrado en Misiones cayó 0,1%, lo que equivale a la pérdida de 63 puestos de trabajo en noviembre. De este modo, Misiones acumuló su sexta caída consecutiva, configurando la peor racha desde 2018, es decir, en los últimos siete años.

En el acumulado de estos seis meses consecutivos de retrocesos, la provincia perdió 3.559 empleos privados formales. A esto se suma un marcado deterioro interanual: en comparación con noviembre de 2024, el empleo cayó 4,4%, lo que implica 4.432 puestos menos, ubicando a Misiones con la sexta mayor caída interanual del país.

Si el análisis se amplía al período comprendido entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, es decir, durante la gestión de Javier Milei, el deterioro se profundiza aún más. En ese lapso, Misiones perdió 9.706 empleos privados registrados, lo que representa una contracción del 8,9%, nuevamente la sexta más intensa a nivel nacional.

En el plano regional, todas las provincias del NEA mostraron caídas del empleo privado registrado en noviembre. La baja de Misiones fue la más leve (-0,1%), seguida por Chaco (-0,3%), Corrientes (-0,7%) y Formosa (-1,1%).

A nivel nacional, el empleo privado registrado descendió 0,2% mensual en la serie desestacionalizada, marcando también la sexta caída consecutiva, con una pérdida de 13.114 puestos de trabajo en noviembre. En el acumulado de la era Milei, la contracción alcanza el 3,0%, lo que se traduce en 192.328 empleos menos en todo el país.

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En enero, las provincias solo emitieron deuda en pesos y acotaron el acceso al financiamiento en dólares

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La actividad del mercado de deuda subnacional arrancó 2026 con un perfil marcadamente conservador. Durante enero, solo dos provincias —Buenos Aires y Chaco— realizaron colocaciones de deuda, exclusivamente en pesos, por un total de $361.574 millones. El dato, relevado por la consultora Politikon Chaco, confirma la ausencia de emisiones provinciales en dólares en el primer mes del año y plantea interrogantes sobre el real apetito del mercado por riesgo argentino, en un contexto donde el Gobierno nacional sostiene que la demanda por activos locales está en expansión.

El comportamiento del financiamiento provincial no es menor: ocurre en un escenario de redefinición de la estrategia macroeconómica, con un Tesoro nacional que anticipó que no volverá a los mercados internacionales de deuda en el corto plazo y con vencimientos relevantes por delante. En ese marco, el desempeño de provincias y empresas aparece como un termómetro clave para medir el flujo de dólares financieros y la profundidad del mercado de capitales local.

Emisiones provinciales: concentración, pesos y caída interanual

Según el informe de Politikon Chaco, Buenos Aires explicó el 74% del total emitido en enero, con colocaciones por $267.156 millones. Ese monto surgió de la emisión de tres Letras del Tesoro, todas a descuento. Chaco, en tanto, representó el 26% restante del mes, con $94.418 millones, correspondientes a un bono en pesos ajustado por TAMAR con margen y tres reaperturas de Letras de Tesorería.

En términos agregados, las emisiones provinciales mostraron una baja interanual del 21,7%, un dato que refuerza la lectura de cautela financiera y de restricciones en el acceso al crédito, al menos durante el primer mes del año. Aunque Córdoba anunció una colocación por u$s800 millones, esa operación se emitió con fecha 3 de febrero, por lo que no fue computada dentro de las estadísticas de enero.

El resultado parcial introduce límites a una de las hipótesis que circula en el Palacio de Hacienda: la idea de que existe una demanda creciente por deuda argentina. Al menos en el caso de las provincias, ese interés no se tradujo en colocaciones en moneda dura durante enero.

Vencimientos provinciales: predominio de pesos y amortizaciones

Del lado de las obligaciones, enero presentó un perfil exigente pero contenido. Los vencimientos de títulos públicos provinciales alcanzaron los $417.856 millones, con una variación real interanual del 0,5% y una fuerte caída del 60,1% respecto del mes previo.

El 78% de los pagos correspondió a amortización de capital y el 22% a intereses. Por tipo de instrumento, el 67% de los vencimientos estuvo vinculado a Letras y el 33% a Bonos. En cuanto a la moneda, el 63% de los pagos se realizó en pesos y el 37% en dólares.

Solo cuatro provincias enfrentaron vencimientos en moneda extranjera durante enero. Córdoba abonó u$s35,3 millones del CO32d y u$s10 millones del CO26. Chubut pagó u$s32 millones del PUL26. Neuquén canceló u$s26,6 millones del BNA26 y Tierra del Fuego desembolsó u$s5,8 millones correspondientes al TFU27.

Empresas más activas y el efecto de la estrategia oficial

Mientras las provincias mostraron menor dinamismo en el endeudamiento en dólares, el sector privado tuvo un rol más activo. De acuerdo con estimaciones de Cohen Aliados Financieros, las emisiones conjuntas de provincias y empresas sumaron u$s3.079 millones en enero, cifra que incluye la colocación de Córdoba registrada en febrero. Descontando ese monto, los privados habrían emitido alrededor de u$s2.279 millones en el primer mes del año, a lo que se agregan unos u$s1.100 millones en préstamos bancarios.

Este comportamiento se vincula directamente con la estrategia anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo. En declaraciones radiales realizadas el lunes, el funcionario afirmó que el Gobierno nacional no tiene previsto emitir deuda en dólares en los mercados internacionales, pese a los abultados vencimientos futuros. “Si el Gobierno Nacional no emite, los inversores van a buscar como alternativas empresas y provincias”, señaló, al explicar que esa dinámica permitiría el ingreso de dólares financieros.

Los datos recientes muestran, por ahora, una respuesta asimétrica: mayor actividad del sector privado y cautela en el ámbito provincial. La emisión más elevada se registró en noviembre de 2025, con u$s4.591 millones, mientras que en diciembre el monto descendió a u$s2.128 millones. En todo 2025, por esta vía ingresaron aproximadamente u$s19.100 millones.

El desempeño de los próximos meses será clave para evaluar si la estrategia oficial logra canalizar efectivamente la demanda de riesgo argentino hacia empresas y provincias, o si las restricciones macroeconómicas y financieras continúan limitando el acceso al crédito, especialmente en moneda extranjera.

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Tras la flexibilización del cepo, los dólares se destinaron a viajes, deuda y consumos externos

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Aunque el Banco Central describió un escenario de “pax cambiaria” en enero, la flexibilización parcial del cepo cambiario habilitada en abril del año pasado derivó en una masiva compra de dólares por parte de personas y empresas, con usos concretos y trazables. Viajes, pagos de deuda, cancelación de pasivos externos y consumos con tarjeta en moneda extranjera concentraron el grueso de una salida de divisas que alcanzó niveles récord y fue financiada por el superávit comercial y el endeudamiento público y privado.

La liberalización parcial del mercado cambiario marcó un punto de inflexión en la dinámica de dolarización de la economía argentina. Desde entonces, la demanda de billetes verdes se aceleró y dejó al descubierto estrategias claras tanto de individuos como de empresas sobre el destino de esas divisas, según surge de los datos oficiales del Banco Central.

Dolarización acelerada tras el levantamiento parcial del cepo

La salida de divisas se intensificó a partir de abril del año pasado, luego del levantamiento parcial del cepo cambiario. Ese proceso fue financiado por dos pilares centrales: el superávit comercial y la toma de deuda, tanto pública —a través del FMI, otros organismos internacionales y bancos— como privada.

En diciembre, la compra de dólares por parte de las personas humanas se aceleró de manera significativa respecto de noviembre. Según el Banco Central, 1,5 millón de personas realizaron compras brutas de billetes por USD 2.186 millones, mientras que 670.000 personas vendieron dólares por USD 477 millones.

Este comportamiento consolidó una tendencia de dolarización de carteras que ya se había manifestado con fuerza en los meses previos y que explica, en parte, el elevado volumen de salida de divisas registrado a lo largo del año.

Un dato clave del balance cambiario es que la salida de divisas del sector privado “sin fines específicos” alcanzó en 2025 un récord neto de USD 32.340 millones, el nivel más alto desde el inicio de la serie estadística del Banco Central en 2003. Se trata de un indicador que refleja la magnitud del proceso de formación de activos en moneda extranjera, aunque con matices relevantes sobre su uso final.

Viajes, turismo y pagos de intereses: los principales destinos

El desglose de los egresos muestra con claridad en qué se utilizaron los dólares adquiridos tras la flexibilización cambiaria. La salida neta por viajes, pasajes y turismo superó los USD 10.000 millones durante el último año, convirtiéndose en uno de los principales factores de presión sobre la cuenta de servicios.

A ese monto se sumó otro flujo de magnitud similar correspondiente a pagos de intereses, tanto del sector público como del privado, lo que refuerza el peso del endeudamiento externo en la dinámica cambiaria.

Desde el Banco Central aclararon que no toda la compra de dólares implica necesariamente formación de activos externos. Una parte relevante de los fondos adquiridos y registrados en la cuenta de billetes permanece depositada en cuentas locales en moneda extranjera y se utiliza para cancelar consumos con tarjetas en dólares, lo que atenúa su impacto directo sobre la salida efectiva de capitales.

“Una ventaja de estas operatorias es que parte de los fondos adquiridos y registrados en la cuenta billetes quedan depositados en cuentas locales y son utilizados para la cancelación de consumos con tarjetas en moneda extranjera”, explicaron desde la autoridad monetaria.

Empresas, pasivos externos y un uso financiero de las divisas

En el caso de las empresas, el destino de los dólares también aparece claramente definido. Según el balance cambiario, una parte de los egresos fue destinada a la cancelación de pasivos con el exterior, incluyendo pagos de deuda comercial y financiera externa, así como utilidades y dividendos.

Este comportamiento refleja una estrategia defensiva frente a la volatilidad histórica del mercado cambiario argentino: reducir exposición externa, normalizar balances y cubrir compromisos en moneda dura aprovechando la ventana de acceso al mercado oficial.

De este modo, la fuerte salida de divisas observada tras la apertura parcial del cepo no respondió a un fenómeno difuso o especulativo, sino a decisiones concretas vinculadas al consumo externo, el turismo, el servicio de la deuda y la administración financiera de empresas y hogares.

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La compra de dólares superó los USD 26.000 millones en el mercado oficial

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La salida parcial del cepo cambiario reactivó con fuerza la demanda de dólares en el mercado oficial. Desde la flexibilización de los controles, los argentinos compraron divisas por más de USD 26.392 millones, en un proceso sostenido de dolarización de carteras que tuvo su punto más alto en septiembre, en pleno clima preelectoral. Descontadas las ventas, las compras netas alcanzaron los USD 22.714 millones, de acuerdo con los datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), lo que vuelve a poner en el centro del debate el impacto macroeconómico, financiero y político de la liberalización cambiaria.

El fenómeno refleja tanto un cambio regulatorio relevante como una respuesta clásica del sector privado frente a la incertidumbre política y económica, con implicancias directas sobre el balance cambiario, las reservas y la dinámica de la cuenta corriente.

Dolarización tras el levantamiento del cepo: magnitud y evolución mensual

Según el informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del BCRA, desde la salida parcial del cepo las compras brutas de dólares en el mercado formal sumaron USD 26.392 millones, mientras que las ventas totalizaron USD 3.678 millones, lo que arroja un saldo neto comprador de USD 22.714 millones.

Si se incorpora la categoría de “transferencias de divisas sin fines específicos” del sector privado no financiero, el monto total asciende a USD 32.870 millones desde la flexibilización de los controles cambiarios.

Abril fue el primer mes completo tras el levantamiento del cepo. En ese período, alrededor de un millón de personas humanas accedieron al mercado oficial y compraron USD 2.077 millones. La demanda se aceleró en los meses siguientes:

  • Mayo: USD 2.283 millones
  • Junio: USD 2.468 millones
  • Julio: USD 3.473 millones

En agosto se registró una corrección a la baja, con compras por USD 2.448 millones, aunque el quiebre se produjo en septiembre, cuando la demanda alcanzó el máximo del período con USD 5.130 millones. El salto coincidió con el incremento de la incertidumbre previa a las elecciones legislativas, un comportamiento recurrente en la dinámica cambiaria argentina.

En octubre, mes de los comicios, la dolarización se mantuvo elevada con compras por USD 4.731 millones. El ajuste llegó en noviembre, cuando las compras brutas cayeron a USD 1.597 millones, el nivel más bajo desde la salida del cepo, con la participación de 1,1 millones de personas. En diciembre, sin embargo, el interés por la moneda extranjera volvió a repuntar: cerca de 1,5 millones de argentinos adquirieron USD 2.186 millones.

Impacto en el balance cambiario y el rol del sector externo

En términos agregados, el Sector Privado no Financiero registró en diciembre una compra neta de USD 978 millones, explicada principalmente por la demanda de billetes de las personas humanas. Ese movimiento fue parcialmente compensado por los ingresos del complejo oleaginoso-cerealero, que aportó USD 1.139 millones netos por comercio de bienes.

El balance cambiario de diciembre cerró con un déficit de cuenta corriente de USD 1.565 millones, resultado de egresos netos en Ingreso Primario (USD 1.243 millones) y Servicios (USD 771 millones), compensados en parte por ingresos netos del comercio de bienes por USD 426 millones.

En comercio exterior, las exportaciones canalizadas por el mercado de cambios alcanzaron USD 6.118 millones, mientras que las importaciones sumaron USD 5.692 millones. El BCRA destacó además que el stock de deuda comercial por anticipos y prefinanciaciones se redujo en aproximadamente USD 1.500 millones durante el mes, un dato relevante en términos de normalización de flujos financieros.

Servicios, turismo y elecciones: señales de comportamiento del ahorro

Por el lado de los servicios, el déficit estuvo explicado principalmente por viajes y consumos con tarjeta en el exterior, con egresos netos por USD 445 millones. No obstante, el Banco Central subrayó que el 70% de esos consumos fue cancelado directamente con dólares propios, lo que atenúa el impacto sobre el mercado cambiario oficial y reduce la presión directa sobre las reservas.

En conjunto, los datos confirman que la flexibilización cambiaria reactivó el acceso al mercado formal, pero también dejó en evidencia la persistencia de la dolarización como estrategia de resguardo de valor. El pico de septiembre y la demanda sostenida en meses electorales refuerzan la lectura política del fenómeno y anticipan que, aun con cambios regulatorios, el comportamiento del ahorro continúa fuertemente condicionado por las expectativas macroeconómicas.

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El endeudamiento privado escaló en 2025 y se concentró en industria, energía y comercio

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La deuda externa del sector privado alcanzó los US$116.847 millones al cierre del tercer trimestre de 2025, lo que implicó un incremento de US$7.300 millones respecto del trimestre anterior y una suba cercana a los US$13.000 millones en comparación con igual período de 2024. Así lo informó el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en su último relevamiento sobre deuda externa privada, un dato que vuelve a poner en foco la dinámica del endeudamiento corporativo y su impacto sobre el frente externo.

El aumento se explicó principalmente por el crecimiento de la deuda comercial, que se expandió en US$5.016 millones, y de la deuda financiera, que avanzó en US$2.284 millones en el trimestre. En términos de composición, el stock total estuvo dominado por la deuda por importaciones de bienes, seguida por los préstamos financieros y los títulos de deuda en manos de no residentes.

Composición de la deuda: importaciones, préstamos y títulos

Según el informe del BCRA, la deuda por importaciones de bienes totalizó US$39.055 millones, constituyéndose como el principal componente de la deuda externa privada. En segundo lugar se ubicaron los préstamos financieros, con US$29.581 millones, y luego los títulos de deuda en manos de no residentes, por US$16.011 millones.

Más atrás quedaron la deuda por exportaciones de bienes (US$15.191 millones), la deuda por servicios (US$13.631 millones) y, en último lugar, la categoría “otra deuda financiera”, con US$3.378 millones.

El incremento de la deuda comercial respondió, fundamentalmente, al aumento de la deuda por exportaciones de bienes, que creció US$5.428 millones, parcialmente compensado por cancelaciones de deuda por importaciones de bienes (US$57 millones) y por deuda de servicios (US$354 millones).

En el caso de la deuda financiera, el alza se explicó por el aumento de los préstamos financieros en US$2.401 millones y de los títulos de deuda en US$57 millones, compensados parcialmente por una reducción de US$174 millones en la categoría de otra deuda financiera.

Sectores más endeudados y concentración por actividad

En la deuda por importación de bienes, el financiamiento otorgado por empresas relacionadas alcanzó un stock de US$21.503 millones, con un retroceso trimestral de US$134 millones, mientras que el resto de los acreedores acumuló US$17.552 millones, con una suba de US$76 millones. A nivel sectorial, la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques concentró el 22% del total (US$8.472 millones), seguida por el comercio mayorista, con el 20% (US$7.936 millones).

En cuanto a la deuda por exportación de bienes, los acreedores relacionados sumaron US$8.304 millones, con un aumento trimestral de US$3.281 millones, mientras que el resto de los acreedores totalizó US$6.887 millones, con una suba de US$2.147 millones. El sector de elaboración de productos alimenticios, que incluye a cerealeras y oleaginosas, concentró el 76% del total (US$11.549 millones), con un incremento de US$4.843 millones en el trimestre. Le siguió el comercio mayorista, con el 13% (US$1.964 millones). Entre ambos sectores explicaron el 90% de la deuda por exportación de bienes.

La deuda por servicios cerró el trimestre con US$10.009 millones con acreedores relacionados y US$3.623 millones con el resto de los acreedores. Los sectores con mayor participación fueron servicios de programación y consultoría informática y actividades conexas y servicio de transporte aéreo, ambos con el 8% del total, seguidos por la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques, con el 7%.

En el segmento de deuda financiera, los acreedores relacionados registraron una posición de US$21.946 millones, seguidos por los tenedores de títulos de deuda (US$16.011 millones) y el resto de los acreedores (US$11.012 millones). La extracción de petróleo crudo y gas natural concentró el 34% del total (US$16.781 millones), con un aumento trimestral de US$259 millones. Le siguieron las sociedades captadoras de depósitos, excepto el banco central, con el 8% (US$3.807 millones y un incremento de US$1.297 millones), y el suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado, con el 7% (US$3.618 millones y una baja trimestral de US$23 millones).

Vencimientos, plazos y origen de los acreedores

Al cierre del tercer trimestre, las empresas privadas enfrentaban vencimientos de capital de deuda comercial por US$64.146 millones, lo que representa el 95% del total de la deuda comercial. En el caso de la deuda financiera, los vencimientos ascendieron a US$20.965 millones, equivalentes al 43% del total.

El BCRA destacó que el perfil de la deuda mostró “un alargamiento en los plazos comparado con el año anterior, con un aumento del peso de los vencimientos a 5 años o más”, un dato relevante en términos de sostenibilidad financiera.

Por sectores, el mayor nivel de endeudamiento correspondió a la industria manufacturera, con US$45.367 millones, financiados en un 62% por empresas del mismo grupo. Le siguieron la explotación de minas y canteras, con US$26.021 millones, y el comercio mayorista y minorista, con US$13.939 millones. En conjunto, estos tres sectores concentraron el 73% de la deuda externa privada.

Respecto del origen de los acreedores, Estados Unidos se posicionó como el principal acreedor comercial, con el 19% del total (US$12.768 millones), seguido por Brasil (13%, US$8.664 millones) y Suiza (12%, US$8.034 millones). Los tres países concentraron el 44% de la deuda externa comercial. En la deuda financiera, el liderazgo también correspondió a Estados Unidos, con el 23% (US$7.599 millones), seguido por Países Bajos (13%, US$4.351 millones) y Uruguay (8%, US$2.633 millones), que en conjunto explicaron el 44% de la deuda financiera sin títulos de deuda.

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