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Tras la flexibilización del cepo, los dólares se destinaron a viajes, deuda y consumos externos

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Aunque el Banco Central describió un escenario de “pax cambiaria” en enero, la flexibilización parcial del cepo cambiario habilitada en abril del año pasado derivó en una masiva compra de dólares por parte de personas y empresas, con usos concretos y trazables. Viajes, pagos de deuda, cancelación de pasivos externos y consumos con tarjeta en moneda extranjera concentraron el grueso de una salida de divisas que alcanzó niveles récord y fue financiada por el superávit comercial y el endeudamiento público y privado.

La liberalización parcial del mercado cambiario marcó un punto de inflexión en la dinámica de dolarización de la economía argentina. Desde entonces, la demanda de billetes verdes se aceleró y dejó al descubierto estrategias claras tanto de individuos como de empresas sobre el destino de esas divisas, según surge de los datos oficiales del Banco Central.

Dolarización acelerada tras el levantamiento parcial del cepo

La salida de divisas se intensificó a partir de abril del año pasado, luego del levantamiento parcial del cepo cambiario. Ese proceso fue financiado por dos pilares centrales: el superávit comercial y la toma de deuda, tanto pública —a través del FMI, otros organismos internacionales y bancos— como privada.

En diciembre, la compra de dólares por parte de las personas humanas se aceleró de manera significativa respecto de noviembre. Según el Banco Central, 1,5 millón de personas realizaron compras brutas de billetes por USD 2.186 millones, mientras que 670.000 personas vendieron dólares por USD 477 millones.

Este comportamiento consolidó una tendencia de dolarización de carteras que ya se había manifestado con fuerza en los meses previos y que explica, en parte, el elevado volumen de salida de divisas registrado a lo largo del año.

Un dato clave del balance cambiario es que la salida de divisas del sector privado “sin fines específicos” alcanzó en 2025 un récord neto de USD 32.340 millones, el nivel más alto desde el inicio de la serie estadística del Banco Central en 2003. Se trata de un indicador que refleja la magnitud del proceso de formación de activos en moneda extranjera, aunque con matices relevantes sobre su uso final.

Viajes, turismo y pagos de intereses: los principales destinos

El desglose de los egresos muestra con claridad en qué se utilizaron los dólares adquiridos tras la flexibilización cambiaria. La salida neta por viajes, pasajes y turismo superó los USD 10.000 millones durante el último año, convirtiéndose en uno de los principales factores de presión sobre la cuenta de servicios.

A ese monto se sumó otro flujo de magnitud similar correspondiente a pagos de intereses, tanto del sector público como del privado, lo que refuerza el peso del endeudamiento externo en la dinámica cambiaria.

Desde el Banco Central aclararon que no toda la compra de dólares implica necesariamente formación de activos externos. Una parte relevante de los fondos adquiridos y registrados en la cuenta de billetes permanece depositada en cuentas locales en moneda extranjera y se utiliza para cancelar consumos con tarjetas en dólares, lo que atenúa su impacto directo sobre la salida efectiva de capitales.

“Una ventaja de estas operatorias es que parte de los fondos adquiridos y registrados en la cuenta billetes quedan depositados en cuentas locales y son utilizados para la cancelación de consumos con tarjetas en moneda extranjera”, explicaron desde la autoridad monetaria.

Empresas, pasivos externos y un uso financiero de las divisas

En el caso de las empresas, el destino de los dólares también aparece claramente definido. Según el balance cambiario, una parte de los egresos fue destinada a la cancelación de pasivos con el exterior, incluyendo pagos de deuda comercial y financiera externa, así como utilidades y dividendos.

Este comportamiento refleja una estrategia defensiva frente a la volatilidad histórica del mercado cambiario argentino: reducir exposición externa, normalizar balances y cubrir compromisos en moneda dura aprovechando la ventana de acceso al mercado oficial.

De este modo, la fuerte salida de divisas observada tras la apertura parcial del cepo no respondió a un fenómeno difuso o especulativo, sino a decisiones concretas vinculadas al consumo externo, el turismo, el servicio de la deuda y la administración financiera de empresas y hogares.

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La compra de dólares superó los USD 26.000 millones en el mercado oficial

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La salida parcial del cepo cambiario reactivó con fuerza la demanda de dólares en el mercado oficial. Desde la flexibilización de los controles, los argentinos compraron divisas por más de USD 26.392 millones, en un proceso sostenido de dolarización de carteras que tuvo su punto más alto en septiembre, en pleno clima preelectoral. Descontadas las ventas, las compras netas alcanzaron los USD 22.714 millones, de acuerdo con los datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), lo que vuelve a poner en el centro del debate el impacto macroeconómico, financiero y político de la liberalización cambiaria.

El fenómeno refleja tanto un cambio regulatorio relevante como una respuesta clásica del sector privado frente a la incertidumbre política y económica, con implicancias directas sobre el balance cambiario, las reservas y la dinámica de la cuenta corriente.

Dolarización tras el levantamiento del cepo: magnitud y evolución mensual

Según el informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del BCRA, desde la salida parcial del cepo las compras brutas de dólares en el mercado formal sumaron USD 26.392 millones, mientras que las ventas totalizaron USD 3.678 millones, lo que arroja un saldo neto comprador de USD 22.714 millones.

Si se incorpora la categoría de “transferencias de divisas sin fines específicos” del sector privado no financiero, el monto total asciende a USD 32.870 millones desde la flexibilización de los controles cambiarios.

Abril fue el primer mes completo tras el levantamiento del cepo. En ese período, alrededor de un millón de personas humanas accedieron al mercado oficial y compraron USD 2.077 millones. La demanda se aceleró en los meses siguientes:

  • Mayo: USD 2.283 millones
  • Junio: USD 2.468 millones
  • Julio: USD 3.473 millones

En agosto se registró una corrección a la baja, con compras por USD 2.448 millones, aunque el quiebre se produjo en septiembre, cuando la demanda alcanzó el máximo del período con USD 5.130 millones. El salto coincidió con el incremento de la incertidumbre previa a las elecciones legislativas, un comportamiento recurrente en la dinámica cambiaria argentina.

En octubre, mes de los comicios, la dolarización se mantuvo elevada con compras por USD 4.731 millones. El ajuste llegó en noviembre, cuando las compras brutas cayeron a USD 1.597 millones, el nivel más bajo desde la salida del cepo, con la participación de 1,1 millones de personas. En diciembre, sin embargo, el interés por la moneda extranjera volvió a repuntar: cerca de 1,5 millones de argentinos adquirieron USD 2.186 millones.

Impacto en el balance cambiario y el rol del sector externo

En términos agregados, el Sector Privado no Financiero registró en diciembre una compra neta de USD 978 millones, explicada principalmente por la demanda de billetes de las personas humanas. Ese movimiento fue parcialmente compensado por los ingresos del complejo oleaginoso-cerealero, que aportó USD 1.139 millones netos por comercio de bienes.

El balance cambiario de diciembre cerró con un déficit de cuenta corriente de USD 1.565 millones, resultado de egresos netos en Ingreso Primario (USD 1.243 millones) y Servicios (USD 771 millones), compensados en parte por ingresos netos del comercio de bienes por USD 426 millones.

En comercio exterior, las exportaciones canalizadas por el mercado de cambios alcanzaron USD 6.118 millones, mientras que las importaciones sumaron USD 5.692 millones. El BCRA destacó además que el stock de deuda comercial por anticipos y prefinanciaciones se redujo en aproximadamente USD 1.500 millones durante el mes, un dato relevante en términos de normalización de flujos financieros.

Servicios, turismo y elecciones: señales de comportamiento del ahorro

Por el lado de los servicios, el déficit estuvo explicado principalmente por viajes y consumos con tarjeta en el exterior, con egresos netos por USD 445 millones. No obstante, el Banco Central subrayó que el 70% de esos consumos fue cancelado directamente con dólares propios, lo que atenúa el impacto sobre el mercado cambiario oficial y reduce la presión directa sobre las reservas.

En conjunto, los datos confirman que la flexibilización cambiaria reactivó el acceso al mercado formal, pero también dejó en evidencia la persistencia de la dolarización como estrategia de resguardo de valor. El pico de septiembre y la demanda sostenida en meses electorales refuerzan la lectura política del fenómeno y anticipan que, aun con cambios regulatorios, el comportamiento del ahorro continúa fuertemente condicionado por las expectativas macroeconómicas.

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El endeudamiento privado escaló en 2025 y se concentró en industria, energía y comercio

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La deuda externa del sector privado alcanzó los US$116.847 millones al cierre del tercer trimestre de 2025, lo que implicó un incremento de US$7.300 millones respecto del trimestre anterior y una suba cercana a los US$13.000 millones en comparación con igual período de 2024. Así lo informó el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en su último relevamiento sobre deuda externa privada, un dato que vuelve a poner en foco la dinámica del endeudamiento corporativo y su impacto sobre el frente externo.

El aumento se explicó principalmente por el crecimiento de la deuda comercial, que se expandió en US$5.016 millones, y de la deuda financiera, que avanzó en US$2.284 millones en el trimestre. En términos de composición, el stock total estuvo dominado por la deuda por importaciones de bienes, seguida por los préstamos financieros y los títulos de deuda en manos de no residentes.

Composición de la deuda: importaciones, préstamos y títulos

Según el informe del BCRA, la deuda por importaciones de bienes totalizó US$39.055 millones, constituyéndose como el principal componente de la deuda externa privada. En segundo lugar se ubicaron los préstamos financieros, con US$29.581 millones, y luego los títulos de deuda en manos de no residentes, por US$16.011 millones.

Más atrás quedaron la deuda por exportaciones de bienes (US$15.191 millones), la deuda por servicios (US$13.631 millones) y, en último lugar, la categoría “otra deuda financiera”, con US$3.378 millones.

El incremento de la deuda comercial respondió, fundamentalmente, al aumento de la deuda por exportaciones de bienes, que creció US$5.428 millones, parcialmente compensado por cancelaciones de deuda por importaciones de bienes (US$57 millones) y por deuda de servicios (US$354 millones).

En el caso de la deuda financiera, el alza se explicó por el aumento de los préstamos financieros en US$2.401 millones y de los títulos de deuda en US$57 millones, compensados parcialmente por una reducción de US$174 millones en la categoría de otra deuda financiera.

Sectores más endeudados y concentración por actividad

En la deuda por importación de bienes, el financiamiento otorgado por empresas relacionadas alcanzó un stock de US$21.503 millones, con un retroceso trimestral de US$134 millones, mientras que el resto de los acreedores acumuló US$17.552 millones, con una suba de US$76 millones. A nivel sectorial, la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques concentró el 22% del total (US$8.472 millones), seguida por el comercio mayorista, con el 20% (US$7.936 millones).

En cuanto a la deuda por exportación de bienes, los acreedores relacionados sumaron US$8.304 millones, con un aumento trimestral de US$3.281 millones, mientras que el resto de los acreedores totalizó US$6.887 millones, con una suba de US$2.147 millones. El sector de elaboración de productos alimenticios, que incluye a cerealeras y oleaginosas, concentró el 76% del total (US$11.549 millones), con un incremento de US$4.843 millones en el trimestre. Le siguió el comercio mayorista, con el 13% (US$1.964 millones). Entre ambos sectores explicaron el 90% de la deuda por exportación de bienes.

La deuda por servicios cerró el trimestre con US$10.009 millones con acreedores relacionados y US$3.623 millones con el resto de los acreedores. Los sectores con mayor participación fueron servicios de programación y consultoría informática y actividades conexas y servicio de transporte aéreo, ambos con el 8% del total, seguidos por la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques, con el 7%.

En el segmento de deuda financiera, los acreedores relacionados registraron una posición de US$21.946 millones, seguidos por los tenedores de títulos de deuda (US$16.011 millones) y el resto de los acreedores (US$11.012 millones). La extracción de petróleo crudo y gas natural concentró el 34% del total (US$16.781 millones), con un aumento trimestral de US$259 millones. Le siguieron las sociedades captadoras de depósitos, excepto el banco central, con el 8% (US$3.807 millones y un incremento de US$1.297 millones), y el suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado, con el 7% (US$3.618 millones y una baja trimestral de US$23 millones).

Vencimientos, plazos y origen de los acreedores

Al cierre del tercer trimestre, las empresas privadas enfrentaban vencimientos de capital de deuda comercial por US$64.146 millones, lo que representa el 95% del total de la deuda comercial. En el caso de la deuda financiera, los vencimientos ascendieron a US$20.965 millones, equivalentes al 43% del total.

El BCRA destacó que el perfil de la deuda mostró “un alargamiento en los plazos comparado con el año anterior, con un aumento del peso de los vencimientos a 5 años o más”, un dato relevante en términos de sostenibilidad financiera.

Por sectores, el mayor nivel de endeudamiento correspondió a la industria manufacturera, con US$45.367 millones, financiados en un 62% por empresas del mismo grupo. Le siguieron la explotación de minas y canteras, con US$26.021 millones, y el comercio mayorista y minorista, con US$13.939 millones. En conjunto, estos tres sectores concentraron el 73% de la deuda externa privada.

Respecto del origen de los acreedores, Estados Unidos se posicionó como el principal acreedor comercial, con el 19% del total (US$12.768 millones), seguido por Brasil (13%, US$8.664 millones) y Suiza (12%, US$8.034 millones). Los tres países concentraron el 44% de la deuda externa comercial. En la deuda financiera, el liderazgo también correspondió a Estados Unidos, con el 23% (US$7.599 millones), seguido por Países Bajos (13%, US$4.351 millones) y Uruguay (8%, US$2.633 millones), que en conjunto explicaron el 44% de la deuda financiera sin títulos de deuda.

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Analizan actualizar los programas Ahora para sostener el consumo en Misiones

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En un contexto de fuerte retracción del consumo y presión sobre la rentabilidad de los comercios, el Gobierno de Misiones y el sector privado iniciaron una ronda de análisis para evaluar herramientas de alivio económico. En una reunión con el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, representantes de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas plantearon la necesidad de actualizar los programas Ahora y revisar aspectos tributarios para sostener al comercio, la industria y el empleo local.

Caída del consumo y presión sobre los comercios

El vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, Federico Panozzo, explicó que el encuentro con el titular de Hacienda se dio en el marco de una situación que atraviesa no solo a la capital provincial sino a todo el país: consumo retraído, salarios que pierden poder adquisitivo y comercios con márgenes cada vez más ajustados.

Según detalló, la crisis impacta de manera directa en los pequeños y medianos comercios, que comienzan a enfrentar despidos, reducción de personal y reordenamientos internos como medidas defensivas. “Nuestros comerciantes se están quedando sin recursos”, advirtió, al tiempo que remarcó que la preocupación central del sector es evitar un deterioro mayor de la actividad.

En ese escenario, Panozzo subrayó que alrededor del 80% de las ventas de muchos comercios se canalizan a través de los programas Ahora, lo que convierte a estas herramientas en un pilar fundamental para sostener el consumo interno. Por ese motivo, uno de los ejes centrales del planteo fue la actualización de los montos y de los reembolsos de dichos programas.

Programas Ahora y alivio fiscal: los pedidos del sector privado

Durante la reunión, la Cámara planteó además la necesidad de revisar aspectos vinculados a la carga tributaria provincial, particularmente en lo referido al régimen de Ingresos Brutos y a las retenciones automáticas. Panozzo recordó que en 2023 se implementaron modificaciones consensuadas con el Ministerio de Hacienda y la Agencia Tributaria de Misiones, como cambios en el sistema de retenciones sobre billeteras virtuales y tarjetas de crédito.

Sin embargo, sostuvo que la coyuntura actual obliga a redoblar el análisis. “Nunca alcanza”, resumió, al explicar que el sector solicitó evaluar una reducción de tasas o esquemas prorrateados que permitan aliviar la presión financiera sobre los comercios más chicos. El objetivo, explicó, es evitar distorsiones en los costos y mejorar la competitividad, lo que podría traducirse en mejores precios y mayor capacidad de venta.

Desde el Ministerio de Hacienda, según relató Panozzo, hubo una recepción abierta de los planteos, aunque con una advertencia clara: cualquier modificación debe analizarse con cautela por su impacto fiscal. En ese sentido, el ministro Safrán dejó en claro que las medidas propuestas implican una inversión significativa por parte de la Provincia y requieren un análisis integral de su efecto sobre las cuentas públicas.

Sectores más afectados y expectativas hacia marzo

Consultado sobre los rubros más golpeados por la crisis, Panozzo señaló que el sector de indumentaria suele ser el primero en sufrir los recortes del consumo, con una caída marcada en el ticket promedio. No obstante, advirtió que lo más preocupante de la actual coyuntura es la baja en la venta de alimentos, un rubro que históricamente mostraba mayor estabilidad.

“La gente tiene menos capacidad de compra de su alimento diario”, afirmó, y describió un escenario en el que las familias enfrentan salarios desactualizados, endeudamiento y una capacidad de crédito prácticamente agotada. En ese contexto, remarcó que la crisis ya no se explica únicamente por la competencia con el comercio fronterizo, sino por una contracción general del poder adquisitivo.

De cara a los próximos meses, el dirigente empresario indicó que las definiciones podrían llegar en marzo, un mes que consideró simbólicamente como el inicio pleno del año económico, tras el período de vacaciones y el arranque del ciclo lectivo. La expectativa del sector es que las herramientas que se analicen permitan al menos estabilizar la situación en el segundo semestre.

“No hay medidas mágicas”, aclaró Panozzo, pero sostuvo que el objetivo es lograr que el comercio pueda cerrar sus meses con menor nivel de pérdida y comenzar a recuperar previsibilidad en un contexto económico aún adverso.

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Informe del IARAF: cuatro de seis sectores cerraron 2025 con ingresos reales negativos

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Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la mayoría de los ingresos reales registrados en la Argentina perdió poder adquisitivo, en un período que coincide con el inicio de la gestión de Javier Milei. Así lo revela un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), difundido por el economista Nadin Argañaraz, que muestra caídas reales en cuatro de los seis sectores analizados. Solo dos grupos lograron ganarle a la inflación: los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y los jubilados que cobran el haber mínimo sin bono.

El estudio cuantifica pérdidas y ganancias acumuladas en términos reales, expone diferencias significativas entre sectores públicos y privados y aporta un diagnóstico preciso sobre la evolución del poder adquisitivo en los primeros dos años del actual gobierno.

Pérdidas generalizadas: trabajadores y jubilados con bono, los más afectados

El informe de IARAF concluye que cuatro de los seis sectores con ingresos registrados terminaron 2025 con variaciones reales negativas respecto de noviembre de 2023. Entre los más golpeados aparecen los trabajadores públicos nacionales, los empleados del sector privado, los trabajadores públicos provinciales y los jubilados que perciben el haber mínimo más bono compensatorio.

En el caso de los asalariados del sector privado, el documento señala que “habrían finalizado el 2025 con una pérdida acumulada de poder adquisitivo equivalente al 80% del poder adquisitivo del mes de noviembre de 2023”. En términos concretos, esa merma equivale a 24 días del ingreso real de aquel mes.

Para los trabajadores públicos nacionales, la situación resulta aún más severa: la pérdida acumulada asciende a 7 ingresos reales de noviembre de 2023. El informe detalla que, aunque cobraron 25 salarios mensuales durante el período, esos ingresos equivalen en términos reales a 18 salarios de noviembre de 2023. En tanto, los trabajadores públicos provinciales cerraron 2025 con una pérdida acumulada de 2,8 salarios reales de referencia.

Los jubilados que cobran el haber mínimo más el bono tampoco lograron sostener su poder de compra. Según IARAF, este grupo perdió el equivalente a 1,4 ingresos reales de noviembre de 2023, reflejando el impacto de la inflación sobre una prestación que combina haber y refuerzos discrecionales.

En términos de pérdidas acumuladas, el informe subraya que los empleados públicos nacionales fueron el sector con mayor deterioro real, al resignar en 25 meses el equivalente a siete ingresos completos.

Los ganadores: AUH y jubilados sin bono le ganaron a la inflación

En contraste con el panorama general, el estudio identifica dos sectores con mejoras reales acumuladas. El primero es el de los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se consolidó como el principal ganador del período.

Según el informe, quienes perciben la AUH finalizaron 2025 con un mayor poder adquisitivo acumulado equivalente a 21,3 ingresos reales de noviembre de 2023. En términos prácticos, esto implica que, en 25 meses de ingresos, obtuvieron un ingreso extra equivalente a 21 ingresos reales de aquel mes base, lo que se tradujo en un aumento del 85% del ingreso real acumulado en dos años.

El segundo grupo con resultado positivo fue el de los jubilados que cobran únicamente el haber mínimo, sin bono. Para este segmento, el cierre de 2025 significó un aumento real acumulado de 0,8 haberes de noviembre de 2023, un desempeño que el propio informe destaca como exactamente opuesto al de los trabajadores privados registrados.

Poder adquisitivo y clase media: un deterioro persistente

El análisis de IARAF también aborda la evolución del poder adquisitivo al cierre de 2025, con resultados que refuerzan la tendencia observada en los ingresos acumulados. De acuerdo con lo explicado por Argañaraz, los trabajadores privados registrados llegaron a diciembre de 2025 con un poder de compra casi 1% por debajo del nivel de noviembre de 2023.

Para los trabajadores públicos nacionales, la pérdida fue mucho más profunda: 33% de poder adquisitivo, aproximadamente, respecto del mismo mes de referencia. Los empleados públicos provinciales, tras una fuerte caída inicial, cerraron el período con una pérdida real del 6,5%. En tanto, los jubilados que cobran haber mínimo más bono finalizaron 2025 con una merma del 7,5% en su poder de compra.

Del lado positivo, los jubilados que perciben solo el haber mínimo registraron una suba real del 9,3%, mientras que los beneficiarios de la AUH duplicaron su poder adquisitivo frente a noviembre de 2023, consolidándose como el sector poblacional con mayor mejora real en los últimos dos años.

El informe concluye que esta dinámica se traduce en una clase media más empobrecida, con fuertes asimetrías entre sectores y con un esquema de ingresos donde las políticas de transferencias sociales explican buena parte de las mejoras relativas.

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