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El RENAR autorizó la destrucción de chalecos antibalas vencidos y reforzó el control sobre materiales especiales

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El Registro Nacional de Armas (RENAR) autorizó la destrucción de 63 chalecos antibalas vencidos registrados a nombre de la empresa Watchman Seguridad SA, en un procedimiento que deberá ser ejecutado y supervisado por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Facultad Regional Buenos Aires. La medida fue oficializada mediante la Resolución 49/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial.

La decisión se encuadra en el sistema de control de los Materiales de Usos Especiales (M.U.E.), categoría que comprende a los chalecos antibalas y que establece requisitos específicos para su registración, utilización y destrucción una vez que dejan de reunir las condiciones necesarias para cumplir con su función de protección.

El RENAR precisó que la vida útil de estos elementos finaliza cuando se cumple el plazo establecido por el fabricante o importador, pero también cuando fueron impactados, dañados o expuestos a condiciones que puedan comprometer su integridad estructural. En esos casos, la pérdida de capacidad de protección balística convierte a los equipos en materiales que deben ser retirados del circuito operativo bajo procedimientos controlados.

La resolución dispone que los 63 chalecos sean trasladados directamente desde el lugar de guarda hasta la UTN Facultad Regional Buenos Aires, donde se llevará adelante el proceso de destrucción. La institución universitaria había suscripto un convenio con Watchman Seguridad para ejecutar y supervisar técnicamente el procedimiento.

El mecanismo no queda librado exclusivamente a la empresa propietaria ni a la institución encargada de la destrucción. La normativa establece que personal del RENAR deberá intervenir en el operativo, verificar el cumplimiento de los requisitos y confeccionar las actas correspondientes. La resolución es explícita al establecer que la destrucción no podrá realizarse en ausencia del personal designado por el organismo.

El procedimiento apunta a evitar que materiales que ya no cuentan con las condiciones de seguridad exigidas puedan regresar al circuito de utilización. Desde la perspectiva del control estatal, la trazabilidad adquiere especial relevancia: una vez concluida la destrucción, también deberán procesarse las correspondientes bajas registrales de los materiales para actualizar el registro oficial.

La medida se apoya en la Ley 27.192, que establece entre las funciones del RENAR la destrucción exclusiva de materiales controlados comprendidos por la legislación nacional y le asigna la responsabilidad de determinar métodos y procedimientos que garanticen eficacia, eficiencia y sustentabilidad ambiental. Además, el organismo debe mantener información sobre los materiales controlados que fueron destruidos.

La resolución también refleja el nuevo esquema institucional derivado del Decreto 445/2025, mediante el cual la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC) fue transformada en el Registro Nacional de Armas (RENAR), dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional. Las competencias que anteriormente correspondían a la ANMaC pasan a ser ejercidas por el nuevo organismo.

En términos de impacto social, la medida tiene un efecto concreto sobre la seguridad: retirar de circulación equipamiento balístico vencido y garantizar que su destrucción sea verificable reduce el riesgo de reutilización de elementos cuya capacidad protectora ya no puede ser garantizada. El valor de la decisión no está solamente en eliminar 63 unidades, sino en asegurar que el proceso quede documentado, fiscalizado y acompañado por la actualización de los registros oficiales.

La resolución establece así una cadena de control que comienza con la identificación del material fuera de vida útil, continúa con su autorización y traslado bajo condiciones determinadas, incorpora la supervisión estatal durante la destrucción y culmina con la baja registral. El objetivo es cerrar el circuito administrativo y físico de materiales que, por su naturaleza, permanecen sujetos a regulación aun cuando hayan dejado de ser aptos para su utilización.

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La seguridad privada como protagonista del mayor desafío deportivo de 2026

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Por Rafael Fernández Feo, MSSSI VP mercados comerciales para América Latina, Motorola Solutions. En el fútbol, el mejor árbitro es aquel que no se nota, pero cuya presencia garantiza que las reglas se cumplan y el espectáculo fluya. A poco más de 40 días del inicio del magno evento deportivo, la seguridad privada es ese jugador clave -aliado de la seguridad pública- para sostener la confianza de millones de visitantes y afición para incentivar las actividades económicas que permitan alcanzar las proyecciones millonarias en ingresos para México, Estados Unidos y Canadá.

Un nuevo mandato para la seguridad moderna

La seguridad empresarial y la protección de activos se definían antes por bardas, cercos, puertas reforzadas y guardias de seguridad observando muros de monitores. Hoy, este campo está indiscutiblemente ligado a la tecnología. Esta disciplina ha evolucionado de una función aislada a convertirse en un pilar empresarial estratégico que impacta directamente en la eficiencia operativa, la productividad y el servicio al cliente. Este cambio exige que las empresas de seguridad privada adopten un enfoque de alta tecnología, utilizando sensores, funciones de control de acceso y analíticas sofisticadas para modernizar y escalar sus capacidades. En consecuencia, la imagen típica del guardia estático o del monitorista de video agotado es obsoleta —especialmente a medida que nos acercamos a un evento global que no solo traerá inmensas oportunidades para el sector productivo, sino que también pondrá a prueba la capacidad de modernización y escalabilidad.

Para un aficionado que viaja a Monterrey o a Vancouver, la decisión de entrar a un centro comercial, comprar en una tienda, elegir un hotel, cenar en un restaurante o quedarse en una fan zone no depende únicamente del marketing. Surge de una percepción integral e instintiva de seguridad. El consumidor actual busca entornos ordenados y fluidos, protegidos tras bambalinas por profesionales capacitados y equipados con tecnología confiable. Si esta base falta, también desaparece la sensación de seguridad, revelando una cruda realidad de negocio: sin seguridad, no hay juego.

Para comercios y establecimientos en las 3 naciones anfitrionas, el mandato para la seguridad privada es claro: el personal en campo o en el centro de operaciones requiere soluciones de seguridad basadas en datos para operar de manera precisa y proactiva cuando más importa. Estudios confirman que el 71% de la población mundial manifiesta una mayor confianza en las instituciones y empresas que aprovechan la tecnología avanzada para asegurar espacios concurridos. Según la Asociación Latinoamericana de Seguridad (ALAS), las instalaciones que integran video seguridad, cámaras inteligentes y comunicaciones interoperables reportan un mayor tiempo de permanencia del cliente y, por consiguiente, un valor promedio de transacción más alto.

La escala del campeonato más importante del mundo sirve como catalizador, exigiendo que el sector de la seguridad privada compita en las “grandes ligas” de la integración tecnológica. Un guardia en la puerta ya no es suficiente; el éxito reside en la capacidad de respuesta. Personal de seguridad, centros de monitoreo y tecnologías adecuadas para proteger personas, propiedades y lugares deben comunicarse en tiempo real incluso con enlace a instituciones de seguridad pública y servicios de emergencias para asistencia inmediata.

Integración e Inteligencia

Los sistemas de video seguridad integrados, mejorados por analíticas avanzadas y potenciados cada vez más por IA agéntica, actúan como un filtro de inteligencia. Estos sistemas escanean los espacios físicos, proporcionando información detallada en segundos y permitiendo búsquedas rápidas basadas en características específicas o de apariencia. Esto desplaza el enfoque de la observación manual hacia la toma de decisiones estratégicas y la gestión de incidentes críticos verificados.

Los guardias empoderados tecnológicamente operan ahora como nodos conectados a un centro de mando a través de radiocomunicaciones interoperables para una respuesta rápida y coordinada. Las cámaras corporales hacen más que registrar evidencia para la transparencia; transmiten video en vivo para proporcionar conciencia situacional en tiempo real y actúan como un poderoso disuasivo contra la violencia. En áreas de alto tráfico como las fan zones, los botones inteligentes permiten al personal activar alertas georreferenciadas que disparan silenciosamente protocolos de respuesta inmediata en colaboración con las autoridades. Además, el control de acceso sin fricciones —que integra biometría y códigos QR dinámicos— es vital para gestionar flujos masivos de personas mientras se mejora, simultáneamente, la experiencia del visitante.

De hecho, la inversión en control de acceso basado en identidad digital y la integración de IA en video seguridad son prioridades máximas para Norteamérica de cara al 2026. Según la Security Industry Association (SIA), el 65% de las inversiones se están canalizando hacia soluciones de nube híbrida y convergencia de datos. El objetivo es claro: una vista de “panel único” que unifique la salud operativa y la seguridad del cliente.

Resiliencia Económica para 2026

Mientras el mundo se prepara para el silbatazo inicial, el sector de la seguridad privada también debe prepararse para respaldar su papel esencial con tecnología del más alto nivel. El éxito final se medirá tanto en goles como en la confianza de millones de visitantes y en un impacto económico sostenido. Al final, la pasión pone a la gente en los estadios, pero es la seguridad tecnológica la que mantiene encendida la maquinaria económica.

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