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Soberanía: la palabra que el Gobierno no logró sacar de la cancha

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Hay errores políticos que nacen de una mala decisión. Otros, de una mala lectura de la realidad. Y hay un tercer tipo, quizás el más peligroso: creer que un símbolo compartido por millones de personas puede administrarse como si fuera un problema de comunicación.

Eso fue, en definitiva, lo que ocurrió esta semana.

La historia no empezó con la bandera desplegada por la Selección Argentina después del partido frente a Inglaterra. Empezó unos días antes, cuando la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, anunció que, tras reuniones con autoridades de la FIFA, organismos de seguridad estadounidenses, representantes británicos y argentinos, se había acordado impedir el ingreso a los estadios de banderas, camisetas u otros elementos que exhibieran el “mapita” de las Islas Malvinas, por considerarlos manifestaciones políticas.

La declaración cayó como una bomba.

No sólo porque se trataba del reclamo histórico de soberanía de la Argentina, sino porque la medida fue interpretada por amplios sectores como una aceptación anticipada de que un símbolo nacional debía quedar fuera de un partido precisamente contra Inglaterra.

La polémica ya estaba instalada.

Y entonces apareció la Selección.

Los jugadores desplegaron una bandera sencilla, hecha por un hincha. Sin consignas partidarias. Sin agravios. Sin llamados a la confrontación. Apenas una frase que cualquier argentino escuchó desde la escuela primaria:

“Las Malvinas son Argentinas”.

Hasta ese momento, el episodio podía haber quedado como una imagen emotiva de un partido cargado de historia.

Pero el Gobierno decidió jugar otro juego, precisamente.

El presidente Javier Milei sostuvo que “la política no debía apropiarse de la fiesta”, habló de una posible sanción de la FIFA, calificó de “miserables” a quienes pretendían convertir el gesto en un hecho político y luego aclaró que, por supuesto, las Malvinas son argentinas y que el reclamo debe mantenerse por la vía diplomática.

Sin embargo, la discusión ya no era esa.

Porque el problema nunca fue la posición histórica sobre Malvinas.

El problema fue el encuadre elegido por el Gobierno.

Mientras millones de argentinos veían una expresión de identidad nacional, la Casa Rosada discutía reglamentos deportivos, neutralidad política y eventuales multas.

Y ahí comenzó una derrota que no se jugó en la cancha.

Se jugó en la opinión pública.

No es una conclusión basada en intuiciones.

Es lo que reflejan los estudios de dos consultoras especializadas en análisis de conversación pública digital.

Ad Hoc, una empresa dedicada al monitoreo y análisis de millones de interacciones en redes sociales para medir tendencias, reputación e impacto de acontecimientos públicos, registró más de dos millones de menciones vinculadas a Malvinas en apenas cinco días.

Sólo durante la jornada del partido hubo 660 mil menciones, casi el doble de las registradas el último 2 de abril, fecha en la que cada año se conmemora el inicio de la Guerra de Malvinas.

Hay un dato todavía más revelador.

Mientras algunos sectores intentaban instalar la discusión sobre si correspondía o no exhibir aquella bandera, el término “Malvinas” apareció más de dos millones de veces en la conversación digital, mientras que “Falklands” apenas superó las 210 mil menciones.

Es decir: incluso en el territorio más fragmentado y caótico de nuestro tiempo —las redes sociales— el consenso argentino resultó abrumador.

El informe también detectó que las conversaciones que asociaban al Presidente con el episodio tenían un 66,7% de sentimiento negativo.

Por su parte, Monitor Digital, otra consultora especializada en inteligencia digital y monitoreo de agenda pública, llegó a una conclusión similar: la controversia desplazó otros temas de la agenda y produjo un deterioro en la reputación digital del Gobierno.

No se trata de que una consultora tenga razón porque sí.

Se trata de que dos equipos diferentes, utilizando metodologías distintas, describieron el mismo fenómeno.

Y después apareció un tercer dato.

La Política Online publicó un análisis según el cual dos de cada tres usuarios rechazaron la postura presidencial frente a la bandera de la Selección.

Cuando distintas mediciones coinciden en señalar la misma dirección, conviene prestar atención.

Porque ya no estamos hablando solamente de redes sociales.

Estamos hablando del modo en que una sociedad interpreta un hecho político.

Y ahí aparece la verdadera pregunta.

¿Quién politizó la bandera?

¿Los jugadores?

¿O quienes decidieron cuestionarla?

Porque conviene recordar algo elemental.

Las Malvinas no son una consigna de un partido.

Son una política de Estado sostenida por todos los gobiernos democráticos, incorporada a la Constitución Nacional que, en su Disposición Transitoria Primera, ratifica la legítima e imprescriptible soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes, además de estar respaldada por resoluciones de las Naciones Unidas que reconocen la existencia de una disputa de soberanía e instan a ambos países a reanudar negociaciones.

Por eso resulta extraño presentar esa bandera como una apropiación política.

Si así fuera, habría que concluir que cada acto oficial del 2 de Abril, cada discurso presidencial sobre Malvinas y cada mapa que aparece en un aula argentina constituyen también una manifestación partidaria.

Hay paradojas que no necesitan explicación. Se explican solas.

Quizás el mayor error del Gobierno haya sido creer que una bandera podía leerse únicamente desde la lógica de la coyuntura.

Pero las banderas no pertenecen a la coyuntura.

Pertenecen a la memoria colectiva.

Y la memoria suele ser bastante más resistente que cualquier estrategia de comunicación.

Como si todo esto fuera poco, la semana terminó ofreciendo una ironía difícil de pasar por alto.

Mientras el país discutía una bandera que reivindicaba la soberanía sobre las Islas Malvinas, el Senado debía debatir un proyecto impulsado por el oficialismo para modificar el régimen de tierras rurales, una iniciativa que, según sus críticos, abre la puerta a una mayor extranjerización de un recurso estratégico.

La sesión finalmente se cayó y el tratamiento quedó postergado.

Puede tratarse de una coincidencia del calendario legislativo.

Pero la imagen es potente.

En pocos días, la palabra soberanía apareció en tres escenarios completamente distintos.

En una cancha de fútbol.

En millones de conversaciones digitales.

Y en el Congreso de la Nación.

Eso debería servir, al menos, para una reflexión.

Porque la soberanía no empieza ni termina en Malvinas.

También se expresa en quién controla los recursos estratégicos, quién decide sobre el territorio, quién define el rumbo económico y qué lugar ocupa el interés nacional frente a las presiones externas.

Quizás por eso una bandera de tela terminó diciendo mucho más que cuatro palabras.

Recordó que hay causas que sobreviven a los gobiernos.

Que existen símbolos que ningún consultor puede resignificar a voluntad.

Y que hay consensos que siguen vivos, incluso en una Argentina atravesada por divisiones profundas.

El Gobierno creyó que discutía una bandera.

Los argentinos, en cambio, discutían algo bastante más grande.

Discutían la soberanía.

Y esa, por suerte, todavía no salió de la cancha.

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Los medios británicos lamentaron la derrota, destacaron a Messi y denunciaron “artimañas” de la Selección

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Los medios británicos se hicieron eco este miércoles de la derrota de la selección de Inglaterra en semifinales contra Argentina por 2 a 1.

Los ingleses arrancaron ganando el encuentro, pero el seleccionado nacional logró darlo vuelta a fuerza de buen fútbol y no rendirse nunca.

Enzo Fernández y Lautaro Martínez marcaron los dos goles de Argentina para meterse en la final del Mundial 2026. Sin embargo, los medios británicos destacaron la actuación del capitán de la Selección, Lionel Messi.

El diario The Sun abrió su portal con una nota a página entera con el título “Otro Messi excelente”, en el que mostró la frustración inglesa con una foto de Jude Bellingham apenas finalizado el partido.

“Los tres leones quedaron desolados tras quedar eliminados del Mundial por el golazo de Martínez en el tiempo de descuento”, publicó The Sun.

En tanto, The Telegraph fue de los más críticos con la Argentina y denunció “artimañas” de parte de los jugadores argentinos. Para abrir su página web eligió una foto del goleador Harry Kane abrazado con Messi tras el pitazo final que marcó el pase de los argentinos a la final del Mundial.

“Las 31 artimañas sucias que Argentina empleó contra Inglaterra. Los maestros sudamericanos de las artes oscuras hicieron honor a su reputación en la semifinal de la Copa del Mundo”, afirmó el diario.

The Guardian, por su parte, título: “Un doblete de argentina en los últimos minutos rompe los corazones de Inglaterra en una dramática semifinal del Mundo”.

“Argentina no se dio por vencida. Durante todo el torneo se ha sentido que eran vulnerables, pero nadie los ha vencido. Hay una razón para ello: su valentía de campeones. La demostraron en los últimos minutos para protagonizar una de sus mayores remontadas. Que fuera contra Inglaterra, su eterno rival, la hizo aún más dulce”, escribió en su crónica central.

“La historia lo marcaba todo. Nadie podía ignorarla, y no solo por la fuerza con la que los hinchas argentinos coreaban la frase sobre Las Malvinas en su himno mundialista. Los ecos se sentían en las canchas de México 86, Francia 98 y Japón y Corea del Sur 2002, los enfrentamientos más recientes entre ambas naciones en torneos internacionales. Nunca antes se habían enfrentado tan cerca de la final. Otro partido memorable estaba garantizado”, reflejó The Guardian.

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Los mensajes de la política tras el triunfo histórico de la selección

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Milei destacó el pase a la final del Mundial de la Selección y afirmó “Argentina no se rinde”. Pidió, además, no vincular el resultado deportivo con la cuestión de las Islas Malvinas y sostuvo que “es un partido de fútbol”.

El presidente Javier Milei expresó su “alegría inmensa” por el triunfo y sostuvo que, tras comenzar en desventaja, “Argentina lo pasó por arriba”, al considerar que el equipo fue ampliamente superior durante gran parte del encuentro.

El Presidente destacó que, además de la alegría por el triunfo deportivo, la baja de la inflación y la recuperación de la actividad económica representan señales alentadoras para la Argentina. “No importa cuán adverso sea el contexto del cual partimos; siempre nos levantamos, siempre salimos, porque Argentina no se rinde”, señaló.

Durante una entrevista radial, Milei consideró que el capitán argentino Lionel Messi saldó una de las “materias pendientes” que se le atribuían con la Selección y destacó su participación decisiva en el segundo gol.

Consultado sobre el significado de la victoria frente a Inglaterra, Milei pidió no vincular el resultado deportivo con la cuestión de las Islas Malvinas y sostuvo que “es un partido de fútbol”.

Además, remarcó que la recuperación de la soberanía “se logra con una diplomacia sabia y no con gestos de patrioterismo baratos”, al tiempo que destacó los avances alcanzados por la Argentina en el plano diplomático.

El festejo en San José 1111

Cristina Kirchner salió al balcón a celebrar el pase a la final y su militancia reclamó por las Malvinas. Un nutrido grupo de manifestantes se concentró frente a San José 1111, donde la exjefa de Estado cumple su condena judicial.

La ex presidenta Cristina Kirchner salió al balcón de su domicilio en el barrio de Constitución para celebrar junto a sus seguidores el histórico triunfo y pase a la final del Mundial por parte de la Selección argentina de fútbol.

Un nutrido grupo de manifestantes se concentró frente a San José 1111, donde la ex jefa de Estado cumple su condena judicial.

Sobre la fachada del edificio se hicieron proyecciones con la silueta de las Islas Malvinas y la leyenda “son argentinas”.

De esta manera, la militancia kirchnerista vinculó el acontecimiento deportivo de esta tarde, que revivió una rivalidad histórica entre ambos países, con el reclamo por la soberanía argentina de las Islas Malvinas.

“El equipo con más huevos del mundo”

Dirigentes políticos del oficialismo y la oposición se estremecieron con el histórico triunfo de la selección argentina en el clásico contra Inglaterra y se volcaron a las redes sociales para expresar su alegría.

Uno de los mensajes más gráficos fue el del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien calificó al combinado de Lionel Scaloni y de Lionel Messi como “el equipo de fútbol con más huevos del mundo”.

La vicepresidenta Victoria Villarruel festejó el pase de Argentina a la final del Mundial de Fútbol y ratificó el contenido polémico del tuit que había publicado en la previa del partido cuando cargó contra “los piratas usurpadores”.

“¡Argentina finalista del mundo! Gracias Enzo, Gracias Lautaro, Gracias Selección Argentina por darnos una alegría más! ¡No era un partido más!”, manifestó.

El asesor presidencial Santiago Caputo replicó una publicación de la Oficina del Presidente en la que se informa que “la Selección Argentina es finalista de la Copa Mundial de Futbol 2026”. “Sí Señor”, acotó.

El líder del Frente Renovador, Sergio Massa, sostuvo: “Simplemente FUEGO SAGRADO. La memoria no se puede prohibir”, agregando asó una alusión al impedimiento para ingresar al estadio con banderas alusivas a Malvinas.

La diputada nacional de Unión por la Patria Teresa García se refirió a la victoria argentina y lo relacionó con la reivindicación de la soberanía de las Islas Malvinas.

“Ahora a devolver las Malvinas ! O le van a pedir permiso a Monteoliva?”, chicaneó la legisladora kirchnerista a la ministra de Seguridad de la Nación.

El intendente de La Plata, Julio Alak, escribió: “Felicitaciones Argentina!! La Patria agradecida”

El ex diputado nacional de Unión por la Patria y dirigente del Movimiento Evita Eduardo Toniolli fue muy duro contra los británicos.

“Te ganamos con la camiseta INGLATERRA LA CONCHA DE TU MADRE”, posteó.

El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, consideró que “esta selección es maravillosa” y le agradeció a Lionel Messi y a Lautaro Martínez.

Cuanta emoción, somos un país entero saltando y festejando estos goles“, expresó.

La senadora nacional del bloque Justicialista del Senado Anabel Fernández Sagasti valoró la victoria obtenida “con el corazón en la mano”.

“Vamos Argentina!! Las Malvinas son Argentinas!!”, enfatizó la legisladora mendocina, quien también recurrió a la memoria de lo ocurrido en las islas Malvinas. 

En un segundo tuit, Fernández Sagasti publicó la imagen del mediocampista argentino Giovani Lo Celso tendiendo en el césped una bandera de las Malvinas, y al respecto comentó: “A la Ministra no le gusta esto”.

La diputada nacional del radicalismo Karina Banfi, le dedicó su mensaje a Messi y dijo sentirse “emocionada y feliz”.

“Nunca en la vida imaginé que estaría viva para verte tan genial, para entender en la praxis lo que significa el liderazgo en equipo. Estoy emocionada y feliz que mis hijos amen la bandera y te tengan de ídolo. Gracias para siempre!”, expresó.

El ex senador nacional Juan Manuel Abal Medina también ponderó al capitán de la selección argentina, a quien calificó como un “tipazo”: “Gracias a Dios por Messi!”.

El diputado nacional de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro posteó en X: “¡VAMOS ARGENTINA, CARAJO! El sueño sigue intacto. ¡Gracias totales!”.

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“Las Malvinas son argentinas”, la bandera que colocaron los jugadores en la cancha tras el pase a la final

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ras el épico triunfo por 2 a 1 de la Selección argentina frente a Inglaterra en Atlanta, que selló el pase de la Albiceleste a la final del Mundial, un grupo de futbolistas argentinos protagonizó un fuerte mensaje político al desplegar sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium una bandera blanca con letras negras que rezaba: “Las Malvinas son argentinas”.

El mediocampista Giovani Lo Celso fue uno de los principales encargados de colocar la bandera en una de las áreas, rodeado por varios de sus compañeros. El gesto expuso la fuerte carga emocional e histórica con la que el plantel vivió el encuentro, en contraste con los esfuerzos previos del director técnico, Lionel Scaloni, quien durante los días anteriores había intentado bajar los decibeles de la rivalidad al asegurar ante la prensa que solo era una “partido de fútbol”.

El mensaje de los futbolistas desafió las estrictas pautas de seguridad impuestas para el partido, catalogado previamente como de “alto riesgo” por las autoridades estadounidenses. En una reunión de coordinación celebrada el pasado lunes en Virginia, la FIFA junto a agencias federales y estatales de seguridad diseñaron un fuerte operativo de más de 1.600 efectivos y advirtieron de manera tajante que no se permitiría ningún tipo de manifestación política o mensaje de odio dentro del estadio.

Incluso la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, había advertido en la previa a los hinchas argentinos que estaría “prohibido el ingreso de elementos que tengan algún tipo de mensaje provocativo, ya sea de contenido político o racial”, aclarando específicamente que quienes intentaran ingresar con banderas o remeras alusivas a las Islas Malvinas no superarían los controles de acceso. Sin embargo, la restricción que rigió para el público general terminó siendo vulnerada en el propio campo de juego por los protagonistas del histórico pase a la final.

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