SELVA PARANAENSE

Misiones incorporó Sintrópolis, en Alba Posse, como reserva privada

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Misiones incorpora una nueva reserva privada al Sistema de Áreas Naturales Protegidas en Alba Posse. El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones formalizó la incorporación de “Sintrópolis”, ubicada en el municipio de Alba Posse, al Sistema de Áreas Naturales Protegidas (ANP) de la provincia, bajo la categoría de Reserva Privada, en el marco de la Ley XVI N° 29.

La firma del convenio contó con la participación del ministro de Ecología, Martín Recamán; el subsecretario de Ecología, Facundo Ringa; y el intendente de Alba Posse, Lucas Gerhardt, junto a los propietarios de la reserva privada.

Con esta incorporación, Misiones alcanza las 58 reservas privadas que forman parte de su Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas, consolidando la participación de propietarios particulares en las estrategias de conservación del patrimonio natural misionero.

La nueva reserva está ubicada en el municipio de Alba Posse, a orillas del río Uruguay y en una zona de relevancia ambiental por la presencia de ambientes naturales y biodiversidad.“Sintrópolis” comprende una superficie de 23 hectáreas, destinada a diferentes acciones vinculadas con la conservación y restauración del monte nativo, la reforestación y el desarrollo de propuestas educativas, culturales y ambientales.

Durante la jornada, el ministro Recamán, destacó la importancia de la incorporación y el compromiso asumido por los propietarios: “La conservación tiene que estar en ese consenso ambiental, en esa participación de todos. En una provincia donde todos tenemos un pedacito de suelo, donde somos muchos propietarios con monte nativo, es en la unión de esas partes donde se cuida esa gran superficie de la Selva Paranaense y donde se concentra esa biodiversidad tan rica que tiene nuestra provincia”, señaló.

Recamán remarcó además que la incorporación de nuevas reservas privadas refleja una proyección de crecimiento del sistema provincial. “Hoy son 58 y estamos próximos a firmar cuatro reservas privadas más”, indicó. En este sentido, sostuvo que el trabajo con los propietarios privados constituye una instancia de articulación que permite generar nuevas iniciativas de conservación. “Estar acá con los privados, escuchándolos y conociéndolos, nos permite construir ideas y trabajar en conjunto. Cuando nos reunimos con todas las reservas privadas también surgen un montón de iniciativas importantes, porque en la articulación es donde se encuentran soluciones y pueden aparecer oportunidades para ellos”, expresó.

Los propietarios de “Sintrópolis” explicaron que el proyecto contempla áreas destinadas a la conservación y restauración del monte nativo, junto con sectores de reforestación y agrofloresta. A su vez, proyecta el desarrollo de un espacio cultural, educativo y ambiental abierto al diálogo con la comunidad.

La propuesta busca vincular la conservación de la naturaleza con actividades artísticas, educativas y de investigación, promoviendo el intercambio entre distintos actores de la sociedad y generando un espacio de reflexión sobre la relación entre las personas, la biodiversidad y los ambientes naturales.

La incorporación como Reserva Privada implica que el área queda sujeta a las disposiciones de la legislación ambiental provincial y contará con el acompañamiento técnico del Ministerio de Ecología, a través de la Dirección de Áreas Naturales Protegidas y el cuerpo de guardaparques.

La incorporación de “Sintrópolis” constituye así la reserva privada número 58 del Sistema de Áreas Naturales Protegidas de Misiones y suma una nueva superficie destinada a la conservación del monte nativo, fortaleciendo un modelo en el que el Estado y los propietarios privados articulan esfuerzos para proteger la biodiversidad y los ambientes naturales de la provincia.

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Nideport busca escalar desde Misiones el mercado de créditos de carbono de alta integridad

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El mercado de carbono no tiene un precio único. Y esa diferencia, que puede multiplicar por diez el valor de un crédito según su calidad, trazabilidad e impacto ambiental, aparece como una de las claves del negocio que Nideport desarrolla desde Misiones.

En el marco del encuentro realizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), Lucía Larrea explicó que el principal desafío comercial pasa precisamente por lograr que el mercado reconozca el valor diferencial de los créditos de alta integridad frente a una oferta internacional donde conviven activos ambientales de características y precios muy diferentes.

“Principalmente, el desafío es que se valore el crédito de alta calidad. Hay muchísimas empresas internacionales que están realmente buscando este crédito”, señaló Larrea.

La evolución del precio del propio proyecto de Nideport ofrece una medida concreta de ese proceso. Según explicó, cuando la compañía comenzó a desarrollar la iniciativa, sus créditos tenían una valuación cercana a US$4 por unidad. Actualmente, se ubican en un rango de US30 a US45.

“Eso es algo a lo que también el mercado voluntario fue poniéndole precio”, explicó.

La brecha resulta relevante porque muestra una creciente segmentación dentro del mercado global de carbono. Ya no alcanza solamente con acreditar una determinada cantidad de emisiones capturadas o evitadas. Los grandes compradores internacionales comienzan a exigir estándares adicionales relacionados con biodiversidad, impacto social, permanencia del proyecto, monitoreo y trazabilidad.

De Misiones al mercado global

Nideport desarrolla en Misiones Selva Paranaense Vida Nativa – GS1, un proyecto de conservación y restauración de bosque nativo que comprende unas 22.800 hectáreas y que obtuvo certificaciones internacionales bajo los estándares de Verra, además de la categoría CCB Gold por sus impactos positivos sobre clima, comunidades y biodiversidad.

El proyecto fue certificado con unos 138.000 créditos de carbono —VCUs— y combina conservación forestal, restauración de áreas degradadas, monitoreo de biodiversidad y trabajo con comunidades locales.

Ese conjunto de atributos es el que permite posicionar los créditos en un segmento superior del mercado.

Larrea explicó que esa diferenciación ya está siendo reconocida especialmente por las grandes compañías tecnológicas, uno de los sectores que más activamente busca créditos capaces de demostrar adicionalidad, permanencia y beneficios ambientales verificables.

“Las empresas tecnológicas más grandes están buscando este tipo de crédito”, afirmó.

El desafío aparece, en cambio, en mercados menos desarrollados como el argentino, donde todavía existe un menor conocimiento sobre las diferencias entre los distintos tipos de bonos ambientales.

“Quizás nos cuesta un poco más llegar a mercados como Argentina, donde todavía no llega a estar del todo comprendido qué significa esa integridad en el crédito”, advirtió.

La estrategia de Nideport para ampliar el proyecto está directamente vinculada con la incorporación de tecnología.

Larrea explicó que la experiencia inicial en Misiones permitió comprobar que la tecnología no es solamente una herramienta complementaria, sino una condición para escalar proyectos forestales de gran superficie manteniendo niveles elevados de control y trazabilidad.

“La estrategia para la escalabilidad está totalmente apalancada con la tecnología”, sostuvo.

Nideport utiliza distintas herramientas para monitorear sus áreas de conservación y restauración, entre ellas georreferenciación, drones, imágenes satelitales, inteligencia artificial, sensores, fotogrametría y tecnología LiDAR.

El objetivo es generar información verificable desde el terreno y seguir la evolución del bosque durante períodos prolongados.

“En este primer proyecto nos dimos cuenta de que la tecnología era fundamental para llevar a cabo la tarea en campo y todo lo que tiene que ver también con la trazabilidad de los créditos y de los datos que podemos recopilar”, explicó Larrea.

La combinación entre bosque y tecnología constituye además uno de los principales argumentos comerciales de la empresa: cuanto mayor es la capacidad de demostrar qué sucede sobre el territorio que origina un crédito, mayor es la posibilidad de acceder al segmento premium del mercado internacional.

El valor de los sellos internacionales

Otro elemento decisivo es la certificación.

Larrea destacó particularmente el CCB Gold, la máxima categoría dentro del estándar que evalúa beneficios vinculados con clima, comunidad y biodiversidad.

“Influye totalmente”, respondió ante la consulta sobre el peso que tiene esa certificación en las decisiones de compra de las empresas.

A esa distinción se suma la certificación de Verra, uno de los estándares internacionales de referencia dentro del mercado voluntario de carbono, y la calificación otorgada por Sylvera, firma especializada en evaluar la calidad de proyectos y créditos ambientales.

En el caso del proyecto de Nideport, la calificación obtenida es A.

“Las empresas tecnológicas están buscando todos los sellos de calidad que tienen nuestros créditos: que sean de Verra, que tengan el CCB Gold por impacto de clima, comunidad y biodiversidad, o el rating de Sylvera. En nuestro caso es rating A”, detalló.

La multiplicidad de certificaciones apunta precisamente a reducir uno de los principales riesgos que enfrenta actualmente el negocio mundial de compensaciones: la heterogeneidad en la calidad de los créditos disponibles.

Del mercado voluntario a los mercados regulados

Pero el horizonte de Nideport no termina en las operaciones voluntarias entre empresas.

Larrea señaló que una de las oportunidades de mayor escala podría surgir de la implementación del Artículo 6 del Acuerdo de París, que establece mecanismos para la cooperación internacional y la transferencia de resultados de mitigación entre países.

Ese fue, precisamente, uno de los ejes discutidos durante el encuentro de AFoA en Posadas.

“Creemos que los Estados y todo lo que estamos hablando en el panel sobre el Artículo 6 del Acuerdo de París nos llevaría a grandes mercados regulados”, sostuvo.

El salto no sería menor. Mientras el mercado voluntario depende fundamentalmente de compromisos corporativos, los mecanismos regulados pueden generar una demanda considerablemente mayor al incorporar metas climáticas nacionales y esquemas internacionales de cumplimiento.

Para Misiones, donde la conservación de la Selva Paranaense convive con una de las principales economías forestales de la Argentina, ese proceso abre una discusión económica que recién comienza: cómo convertir el capital natural y la restauración del bosque en activos capaces de generar ingresos internacionales sin resignar integridad ambiental.

Nideport intenta posicionarse justamente en ese segmento. No competir por el crédito más barato, sino por aquel capaz de demostrar qué carbono captura, durante cuánto tiempo, qué bosque protege y qué beneficios adicionales genera sobre la biodiversidad y las comunidades.

La evolución desde aquellos US4 hasta los 30-45 por crédito actuales, muestra que, al menos en el segmento premium del mercado internacional, esa diferencia ya empezó a tener precio.

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Misiones activa plan binacional para reintroducir el mono carayá rojo en la Selva Paranaense

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Misiones dio un paso histórico en materia de conservación de la biodiversidad al aprobar oficialmente el Plan Binacional de Reintroducción del Mono Carayá Rojo (Alouatta guariba), una iniciativa que busca revertir el dramático retroceso de una de las especies más emblemáticas de la Selva Paranaense, cuya población quedó reducida a menos de treinta ejemplares en territorio argentino.

La medida fue oficializada mediante la Resolución 241/2026 del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, firmada el 8 de julio, y establece el marco legal para el ingreso de ejemplares provenientes de Brasil, en coordinación con organismos científicos y ambientales de ambos países.

El programa representa uno de los proyectos de restauración faunística más ambiciosos impulsados en la región en las últimas décadas y se apoya en años de investigaciones científicas, cooperación internacional y planificación sanitaria.

Una especie al borde de la desaparición

El mono carayá rojo fue una presencia habitual en la selva misionera hasta que los devastadores brotes de fiebre amarilla registrados entre 2007 y 2008 provocaron un colapso poblacional sin precedentes.

Según fundamenta la resolución oficial, actualmente sobreviven menos de 30 individuos en la provincia, situación que llevó a catalogar a la especie en peligro crítico de extinción.

La desaparición del primate no sólo implica la pérdida de una especie emblemática, sino que también afecta el funcionamiento del ecosistema. Los monos aulladores cumplen un papel clave como dispersores de semillas, contribuyendo a la regeneración natural del bosque atlántico.

Cooperación internacional para recuperar la especie

El proyecto será desarrollado de manera conjunta entre instituciones argentinas y brasileñas.

Desde Brasil participarán el Centro Nacional de Investigación y Conservación de Primates Brasileños (CPB-ICMBio), el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), el Comité de Manejo de Alouatta guariba (CMAG), el Refugio Biológico Bela Vista, dependiente de Itaipú Binacional, y el Parque Ecológico Klabin.

En Argentina, el trabajo técnico estará a cargo de Neotropical Primate Conservation Argentina (NPC), el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) y equipos científicos del CONICET, que elaboraron los estudios de factibilidad y los protocolos necesarios para garantizar una reintroducción segura.

La resolución destaca que los ejemplares disponibles en Brasil provienen de centros de rescate y manejo, donde permanecen luego de haber perdido su hábitat por procesos de deforestación u otras amenazas ambientales.

Cruce Caballero será el primer sitio de liberación

El programa comenzará en el Parque Provincial Cruce Caballero, un área protegida del centro-norte de Misiones considerada apta para recibir nuevamente poblaciones de la especie.

La elección responde a criterios ecológicos vinculados con la disponibilidad de hábitat, conectividad forestal y condiciones para el monitoreo científico de los animales una vez liberados.

Posteriormente, el plan prevé ampliar la restauración hacia otras áreas de la Selva Paranaense donde históricamente habitó el mono carayá rojo.

Estricto protocolo sanitario

Uno de los aspectos centrales del programa es la prevención de riesgos sanitarios.

Para ello, la resolución establece un protocolo obligatorio que contempla varias etapas antes de la liberación definitiva de los ejemplares.

Entre las exigencias figuran:

  • Certificación de inmunización y vacunación contra el virus de la fiebre amarilla.
  • Una cuarentena mínima de 30 días en establecimientos autorizados de Brasil.
  • Una segunda cuarentena de otros 30 días en el Centro de Rescate de Fauna Silvestre Güirá Oga, en Puerto Iguazú.
  • Controles veterinarios permanentes durante todo el proceso.

Además, el Ministerio de Ecología deberá coordinar los mecanismos administrativos y sanitarios para el traslado internacional de los animales, garantizando un cruce fronterizo seguro.

Restauración ecológica como política pública

La resolución sostiene que la recuperación del mono carayá rojo constituye una prioridad para la política ambiental provincial y forma parte de una estrategia más amplia de restauración de la fauna nativa.

En los últimos años, Misiones ha fortalecido diversos programas destinados a recuperar especies amenazadas y restaurar ecosistemas degradados. Entre ellos sobresalen los trabajos con grandes felinos, aves de la Selva Paranaense y proyectos de conservación de mamíferos en articulación con instituciones científicas nacionales e internacionales.

La reintroducción del carayá rojo suma ahora un nuevo capítulo a esa estrategia, con un modelo de cooperación binacional que busca reconstruir una población viable de la especie y fortalecer la conectividad ecológica entre Argentina y Brasil.

De concretarse con éxito, el programa permitirá que el característico aullido del Alouatta guariba, ausente durante casi dos décadas en buena parte de la selva misionera, vuelva a formar parte del paisaje sonoro del Bosque Atlántico, contribuyendo además a la recuperación de uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del planeta.

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Rubichana busca guardaparques para fortalecer la conservación en el norte de Misiones

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La demanda de profesionales especializados en conservación ambiental continúa consolidándose como un componente estratégico para la gestión de áreas protegidas en Misiones. En ese contexto, el Refugio de Vida Silvestre Rubichana lanzó una convocatoria laboral para incorporar un guardaparque que se desempeñe en el norte de la provincia, una región que concentra algunos de los remanentes más importantes de la Selva Paranaense y donde la protección de la biodiversidad requiere recursos humanos altamente capacitados.

La búsqueda establece como requisito principal contar con título de guardaparque y experiencia previa en voluntariados o trabajos vinculados a la conservación. Además, se valorará experiencia en reservas privadas, un ámbito que en los últimos años adquirió un rol creciente dentro de la estrategia provincial de preservación de corredores biológicos y ecosistemas de alto valor ambiental.

El perfil solicitado también contempla habilidades operativas específicas. Los postulantes deberán poseer licencia de conducir, saber nadar y demostrar capacidad para desplazarse de manera autónoma en kayak, condiciones que evidencian que el puesto implica tareas de monitoreo y patrullaje en ambientes ribereños o de difícil acceso, habituales en el norte misionero.

Asimismo, la convocatoria destaca la necesidad de contar con aptitudes para desarrollar trabajos en ambientes agrestes y aislados, una característica propia de muchas reservas naturales donde las tareas de control, seguimiento de fauna y flora, mantenimiento de infraestructura y prevención de actividades ilegales demandan autonomía y preparación física.

La incorporación de personal especializado responde a una tendencia creciente dentro de las organizaciones dedicadas a la conservación, que buscan fortalecer la gestión territorial mediante equipos técnicos capaces de combinar conocimientos ambientales con habilidades operativas en campo. En una provincia donde el turismo de naturaleza y la preservación de la biodiversidad constituyen activos estratégicos para el desarrollo, este tipo de perfiles adquiere una relevancia cada vez mayor.

Los interesados en postularse deberán enviar su currículum vitae al correo electrónico rubichanareserva@gmail.com.

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Las Cataratas del Iguazú atraen hasta a los yaguaretés: Uyara deslumbró a turistas en las orillas del río

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Las Cataratas del Iguazú volvieron a regalar una postal única de la biodiversidad misionera. Esta vez, la protagonista fue Uyara, una yaguareté que apareció descansando sobre las rocas de la margen brasileña del río Iguazú, dentro del Parque Nacional Iguazú, en una escena que maravilló a turistas y guías que recorrían el área cercana a las cataratas.

El avistamiento se produjo durante una excursión del tradicional paseo Macuco Safari y fue registrado por una huésped del Hotel das Cataratas. Las imágenes rápidamente comenzaron a circular entre operadores turísticos, fotógrafos de naturaleza y especialistas en conservación.

La presencia de Uyara en una de las zonas más visitadas del patrimonio natural compartido entre Argentina y Brasil confirma una tendencia alentadora: los registros de yaguaretés dentro del parque se han vuelto cada vez más frecuentes en los últimos años, como resultado de los esfuerzos de protección y monitoreo de la especie.

El avistamiento, registrado junto al río Iguazú frente a las Cataratas, refleja el éxito de los programas de conservación de la especie más emblemática de la Selva Paranaense

Desde el Proyecto Onças do Iguaçu, organización dedicada a la conservación del felino en Brasil, celebraron el encuentro. “Acompañamos a Uyara desde hace años, pero cada vez que aparece el corazón vuelve a latir igual. Es imposible observar un yaguareté libre, saludable y viviendo en su hábitat natural sin sentir orgullo por el trabajo realizado”, señalaron.

Los especialistas remarcan que este tipo de encuentros siguen siendo poco habituales, precisamente porque la especie mantiene comportamientos esquivos y evita el contacto humano. Sin embargo, cuando ocurren, ofrecen una evidencia concreta de la recuperación poblacional que experimenta el yaguareté en la región trinacional.

La escena adquiere un valor simbólico especial: uno de los mayores depredadores de América caminando o descansando a pocos metros de uno de los principales atractivos turísticos del continente. Una convivencia posible gracias a décadas de trabajo en conservación, restauración de hábitats y control de la caza furtiva.

El yaguareté es considerado una especie clave para el equilibrio ecológico de la Selva Atlántica. Su presencia indica ecosistemas saludables, con disponibilidad de presas y corredores biológicos funcionales. Por eso, cada registro de ejemplares como Uyara es seguido de cerca por investigadores y organizaciones ambientales de ambos lados de la frontera.

Mientras miles de visitantes llegan cada año para admirar las Cataratas del Iguazú, la aparición de Uyara recuerda que el verdadero tesoro de la región no está solamente en el agua que cae desde los saltos, sino también en la extraordinaria vida silvestre que aún habita la selva.

Por unos minutos, el rugido de las cataratas compartió protagonismo con la silenciosa presencia del mayor felino de América.

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