SENASA

La vacunación antiaftosa ya supera el 93% de cobertura en Misiones

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La provincia consolida una política pública de largo plazo basada en la prevención, el trabajo territorial y la articulación entre el Estado, el SENASA, los veterinarios y los productores. El objetivo trasciende la sanidad animal: proteger la producción, preservar mercados y fortalecer la economía rural.

La sanidad animal constituye uno de los principales pilares sobre los que se sostiene la producción ganadera. Detrás de cada campaña de vacunación existe mucho más que la aplicación de una dosis: hay planificación, presencia territorial, trabajo conjunto con los entes sanitarios, acompañamiento técnico y una política pública sostenida que busca proteger el patrimonio productivo de miles de familias rurales. Además, estas acciones se fortalecen a través de la Comisión Provincial de Sanidad Animal (COPROSA), ámbito de articulación técnica en el que participan profesionales veterinarios del Ministerio del Agro y la Producción, SENASA, el Consejo Profesional de Médicos Veterinarios de la Provincia, referentes de los entes sanitarios y otras instituciones, donde se planifican estrategias y acciones conjuntas para el sostenimiento de la sanidad animal en Misiones.

En Misiones, esa estrategia comenzó hace años con un objetivo que iba mucho más allá de una campaña anual: construir una verdadera cultura sanitaria. El desafío era lograr que cada vez más productores comprendieran que vacunar no sólo protege a cada establecimiento, sino también al conjunto de la ganadería provincial. El resultado de ese proceso puede observarse hoy en la creciente adhesión a las campañas oficiales y en la consolidación del estatus sanitario de la provincia, condición indispensable para garantizar la seguridad productiva, facilitar el movimiento de hacienda y fortalecer la competitividad del sector.

La evolución de las campañas refleja el impacto de esta política sostenida. En la primera campaña de 2024 la provincia alcanzó una cobertura del 91,6% del stock bovino estimado y el 76,9% de las unidades productivas. Un año después, la primera campaña de 2025 superó el stock inicialmente previsto, alcanzando una cobertura del 101,1% y el 94,3% de las unidades productivas vacunadas. En la campaña 2026, actualmente en desarrollo, ya se registra un avance del 93% del stock previsto y del 88,5% de los establecimientos relevados, porcentajes que continúan creciendo a medida que avanza el operativo.

En términos absolutos, la magnitud del operativo también refleja el alcance de esta política sanitaria. Solo en la primera campaña de 2025 se vacunaron 344.957 bovinos distribuidos en 4.909 establecimientos ganaderos de toda la provincia. En la campaña 2026, aún en desarrollo, ya fueron inmunizados 324.550 animales en 4.462 unidades productivas, cifras que continúan incrementándose a medida que avanza el operativo.

La decisión de sostener campañas sanitarias de manera ininterrumpida responde a una visión estratégica del ejecutivo provincial que, encabezado por el gobernador Hugo Passalacqua, consolidó la sanidad animal como una política pública permanente para fortalecer la producción, proteger el trabajo de las familias rurales y preservar uno de los principales activos de la ganadería provincial: su estatus sanitario. En ese sentido, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, sostuvo que “la sanidad animal no se construye en una sola campaña, sino con una política pública sostenida en el tiempo. Cada productor que vacuna está protegiendo su rodeo, pero también está cuidando el trabajo de toda la provincia”. Además, destacó que “estos resultados reflejan años de presencia territorial, diálogo y acompañamiento permanente. Cuando el Estado está presente y los productores hacen propia esta política sanitaria, toda la ganadería misionera se fortalece”.

Por su parte, el subsecretario de Desarrollo y Producción Animal, Carlos Caraves, explicó que “la vacunación contra la fiebre aftosa constituye la principal herramienta preventiva para sostener el estatus sanitario alcanzado por la provincia. Mantener altas coberturas permite reducir riesgos sanitarios, evitar pérdidas económicas y brindar previsibilidad a toda la cadena ganadera”. Asimismo, remarcó que detrás de cada campaña existe “un importante trabajo de planificación, logística y acompañamiento técnico para llegar a cada establecimiento productivo”. Asimismo, remarcó que detrás de cada campaña existe “un importante trabajo de planificación, logística y acompañamiento técnico para llegar a cada establecimiento productivo”. En ese marco, Andrés Moletta, coordinador provincial de Vacunación Antiaftosa, articula el operativo junto a los entes sanitarios, veterinarios acreditados y equipos territoriales que llevan adelante las tareas en toda la provincia.

La construcción de una cultura sanitaria constituye hoy uno de los mayores logros de este proceso. Más allá de los porcentajes alcanzados en cada campaña, el cambio más significativo es que la prevención pasó a formar parte de las decisiones cotidianas de los productores. Esa apropiación colectiva de la sanidad como herramienta de desarrollo es la que hoy permite a Misiones fortalecer su ganadería y sostener en el tiempo un patrimonio estratégico para toda la provincia.

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El Gobierno lanzó TRAZA, un sistema digital para seguir el recorrido del ganado

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca dio un nuevo paso en el proceso de digitalización del sector agropecuario con la creación del Sistema Informático de Trazabilidad Animal (TRAZA), una plataforma que centralizará la información productiva del ganado bovino, bubalino y cérvido para mejorar la trazabilidad, facilitar el acceso al financiamiento y brindar herramientas de gestión a productores y operadores de la cadena cárnica.

La medida fue oficializada mediante la Resolución 117/2026, publicada este jueves en el Boletín Oficial, y se enmarca en la estrategia de modernización impulsada por el Gobierno nacional para integrar los distintos registros estatales vinculados a la producción ganadera y aprovechar el avance de la identificación electrónica obligatoria que comenzó a implementarse este año.

Aunque su utilización será optativa, el Ejecutivo considera que el sistema puede transformarse en una herramienta clave para mejorar la competitividad del sector al ofrecer información consolidada sobre la historia productiva de cada establecimiento y cada animal, además de aportar mayor seguridad jurídica en las operaciones financieras respaldadas con hacienda.

Uno de los aspectos centrales de TRAZA es que reunirá datos hoy dispersos en distintos sistemas oficiales, permitiendo que cada productor consulte desde una única plataforma el estado de sus establecimientos registrados, el stock por categorías, la información sobre caravanas electrónicas y otros atributos sanitarios y productivos. El acceso estará disponible para los operadores de la cadena de ganados y carnes que ya utilizan el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA) con clave fiscal.

El sistema también incorporará un módulo para realizar el seguimiento de ingresos y egresos de animales, además de consultar los resultados de faena incluso cuando los animales hayan pasado por distintos establecimientos antes de llegar al frigorífico. La plataforma permitirá acceder a datos objetivos como peso, categoría, tipificación y otros indicadores productivos, sin exponer información comercial sensible.

Más herramientas para acceder al financiamiento

Uno de los objetivos económicos más relevantes de la resolución es fortalecer el uso del ganado como garantía para acceder al crédito.

Para ello, TRAZA incorporará un módulo específico destinado a controlar los animales afectados a prendas o warrants. La plataforma permitirá conocer en tiempo real cuántas cabezas se encuentran comprometidas como garantía y cuántas permanecen disponibles para nuevas operaciones financieras.

La herramienta realizará controles automáticos sobre el stock declarado antes de autorizar movimientos de hacienda. Si una operación comprometiera animales ya afectados como garantía, el sistema impedirá la emisión del Documento de Tránsito Electrónico (DT-e), aportando mayor seguridad tanto para productores como para entidades financieras.

Desde el Gobierno sostienen que este mecanismo responde a una demanda creciente del sistema financiero y de los productores, que buscan instrumentos modernos para ampliar el acceso al crédito sin incrementar los costos operativos.

Digitalización y trazabilidad

La creación de TRAZA acompaña la implementación de la identificación electrónica individual obligatoria del ganado, vigente desde enero de este año para bovinos, bubalinos y cérvidos, una política que apunta a fortalecer la trazabilidad sanitaria y comercial de toda la cadena.

La resolución también instruye al SENASA a desarrollar los aspectos técnicos necesarios para integrar el nuevo sistema y habilitar la carga online de certificados de depósito y warrants, permitiendo que los acreedores puedan verificar en tiempo real la situación del ganado utilizado como garantía.

La puesta en marcha será gradual. Según la normativa, tanto la plataforma como cada uno de sus módulos comenzarán a operar de manera progresiva, en función del desarrollo informático y de las decisiones que adopte la Subsecretaría de Producción Agropecuaria y Forestal, que será la autoridad de aplicación del sistema.

Con esta iniciativa, el Gobierno busca avanzar hacia una gestión basada en datos, donde la trazabilidad deje de ser únicamente una exigencia sanitaria para convertirse también en una herramienta que facilite la financiación, mejore la transparencia del mercado ganadero y reduzca costos administrativos para toda la cadena productiva.

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El campo se une contra la desregulación del IPCVA y advierte que eliminar los aportes obligatorios pondría en riesgo las exportaciones

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Una propuesta de desregulación impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado abrió un nuevo frente de tensión entre el Gobierno nacional y uno de los sectores más dinámicos de la agroindustria. Las principales entidades de productores ganaderos y cámaras frigoríficas rechazaron el anteproyecto que busca transformar en voluntarios los aportes que hoy financian al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), al considerar que la medida comprometería la capacidad del organismo para sostener la inserción internacional de la carne argentina.

El debate trasciende una discusión sobre aportes obligatorios. Para las entidades que integran el Consejo de Representantes del IPCVA, el instituto constituye una herramienta estratégica construida por el propio sector privado desde la sanción de la Ley 25.507, destinada a financiar investigaciones técnicas, inteligencia comercial, promoción internacional y apertura de nuevos mercados para una de las principales cadenas exportadoras del país.

En un documento conjunto, las entidades afirmaron que la eliminación del esquema de financiamiento compulsivo implicaría, en los hechos, la desaparición del instituto. Argumentan que un sistema de contribuciones voluntarias generaría un problema clásico de acción colectiva: todos se beneficiarían de la promoción internacional sin asumir necesariamente el costo de sostenerla, debilitando progresivamente la capacidad operativa del organismo.

Actualmente, el IPCVA se financia exclusivamente con recursos privados aportados por productores y frigoríficos. La legislación vigente establece una contribución equivalente al 0,07% del valor índice de la res vacuna en plaza de faena para los productores y del 0,03% para la industria frigorífica. Según remarcan las entidades, ese mecanismo permitió sostener durante años una política de promoción continua sin depender del presupuesto estatal.

El respaldo institucional exhibe una amplitud poco habitual dentro del sector agropecuario. Firmaron el pronunciamiento las cuatro entidades de la Mesa de Enlace —Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Coninagro— junto con las principales cámaras de la industria frigorífica, entre ellas ABC, CADIF, CICCRA, FIFRA y UNICA. Además, el propio Estado nacional participa del Consejo de Representantes a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Las organizaciones sostienen que el IPCVA ha sido determinante para consolidar acuerdos comerciales, fortalecer la relación sanitaria con los principales países compradores y posicionar la marca “Carne Argentina” como un producto premium en los mercados internacionales. Incluso recuerdan que entre el 3% y el 5% del presupuesto anual del instituto se destina a colaborar con tareas sanitarias desarrolladas por el SENASA, aspecto considerado central para mantener la habilitación de mercados de alto valor.

El documento también introduce un argumento comparativo. Según las entidades, todos los grandes países exportadores de carne vacuna cuentan con organismos similares financiados mediante aportes obligatorios y, en muchos casos, complementados con recursos públicos. Australia, Estados Unidos, Reino Unido y Uruguay aparecen como ejemplos de modelos donde la promoción internacional constituye una política de Estado orientada a sostener la competitividad de toda la cadena.

Desde esa perspectiva, los representantes del sector consideran que el debate no debería centrarse únicamente en la reducción de cargas, sino en evaluar el retorno económico que generan estas instituciones. La promoción internacional, la construcción de reputación sanitaria y la apertura de nuevos mercados benefician tanto a grandes exportadores como a pequeños productores, al ampliar la demanda y mejorar las posibilidades de colocación de la producción argentina.

Otro aspecto que las entidades destacan es el carácter federal y plural del instituto. Desde su creación, la presidencia y la vicepresidencia fueron ejercidas de manera rotativa entre representantes de distintas organizaciones, mientras que el Consejo Asesor incorpora universidades, institutos tecnológicos, asociaciones de criadores, organismos científicos, cámaras empresarias y organismos públicos, consolidando un esquema de gobernanza compartida que, sostienen, fortalece la legitimidad institucional.

La discusión también expone un desafío más amplio para la agenda de desregulación impulsada por el Gobierno. Mientras el Ejecutivo busca reducir mecanismos obligatorios de financiamiento sectorial, parte del complejo agroindustrial advierte que existen instituciones cuya sostenibilidad depende precisamente de la participación colectiva de todos los actores. En este caso, el interrogante no pasa únicamente por reducir costos, sino por determinar cómo preservar herramientas que contribuyen a generar divisas, abrir mercados y sostener el posicionamiento internacional de uno de los principales productos de exportación de la Argentina.

La controversia deja planteado un debate de fondo sobre el diseño de las políticas de competitividad. Para el sector cárnico, el desafío no consiste solamente en producir más, sino en mantener instituciones capaces de sostener la calidad sanitaria, promover la diferenciación de la carne argentina y consolidar su presencia en un mercado internacional cada vez más competitivo. Allí radica, sostienen las entidades, el verdadero valor estratégico del IPCVA.

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Agricultura elimina ocho normas fitosanitarias históricas para simplificar el marco regulatorio del SENASA

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El Gobierno nacional profundizó el proceso de desregulación del sistema agropecuario al derogar ocho resoluciones fitosanitarias que, en algunos casos, llevaban más de tres décadas vigentes. La medida fue oficializada mediante la Resolución 114/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y forma parte del proceso de simplificación normativa impulsado por el Ministerio de Economía en línea con la Ley Bases.

La decisión no modifica las exigencias sanitarias actuales para productores, importadores o exportadores, sino que elimina normas que, según el diagnóstico oficial, habían perdido vigencia práctica porque fueron reemplazadas por procedimientos más modernos administrados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

El objetivo de la medida es reducir la dispersión normativa y facilitar la identificación de las reglas efectivamente vigentes para los distintos actores de la cadena agroalimentaria. En otras palabras, el Gobierno busca que productores, empresas, despachantes y organismos de control trabajen sobre un marco regulatorio actualizado, evitando superposiciones con disposiciones que ya habían sido absorbidas por nuevas regulaciones.

Las resoluciones derogadas habían sido dictadas entre 1992 y 2013 y regulaban aspectos muy específicos del comercio agroalimentario. Entre ellas figuraban la prórroga para implementar la Autorización Fitosanitaria de Importación (AFIDI), restricciones al ingreso de bananas provenientes de países con determinadas plagas cuarentenarias, requisitos para importar maquinaria agrícola usada, normas para la importación de papa semilla y el histórico Cuaderno Fitosanitario obligatorio para productores de manzanas y peras, un sistema manual de registro que fue reemplazado hace años por herramientas digitales de trazabilidad.

También quedaron sin efecto normas relacionadas con límites de residuos de plaguicidas y exigencias sanitarias para el ingreso y tránsito de frutos de banano en provincias como Misiones y Formosa, materias que actualmente se encuentran reguladas mediante esquemas fitosanitarios más recientes y alineados con estándares internacionales.

Desde Agricultura sostienen que el régimen sanitario argentino evolucionó significativamente durante las últimas décadas. La incorporación de análisis de riesgo fitosanitario, certificaciones electrónicas, sistemas informáticos de control y mecanismos modernos de trazabilidad permitió reemplazar procedimientos que respondían a una realidad técnica y comercial muy distinta de la actual.

En ese sentido, la resolución enfatiza que mantener formalmente normas que ya no tienen aplicación efectiva genera inseguridad jurídica, incrementa la complejidad administrativa y dificulta tanto el cumplimiento por parte del sector privado como las tareas de fiscalización estatal.

Para provincias con fuerte perfil agroexportador como Misiones, la medida tiene un impacto principalmente administrativo. La derogación no implica flexibilizar controles sanitarios ni reducir estándares de calidad, sino consolidar un digesto normativo más claro para operadores vinculados al comercio de frutas, productos vegetales, maquinaria agrícola e insumos agropecuarios.

El Gobierno también aclara que la eliminación de estas normas no afecta derechos adquiridos ni invalida actuaciones administrativas realizadas durante su vigencia. Se trata, en esencia, de una depuración del ordenamiento jurídico que busca reflejar la realidad regulatoria vigente y facilitar el acceso a la normativa aplicable.

La decisión se inscribe dentro de la estrategia oficial de revisión integral del marco regulatorio nacional, que combina desregulación, digitalización de procesos y simplificación administrativa como herramientas para reducir costos de cumplimiento, mejorar la competitividad del sector agroindustrial y fortalecer la seguridad jurídica en el comercio agroalimentario.

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La faena de vacas tuvo el peor primer semestre de la última década pero el peso promedio tocó un máximo histórico

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La ganadería argentina atraviesa un cambio de dinámica que comienza a reflejarse con claridad en las estadísticas. Durante el primer semestre de 2026 la faena bovina cayó al nivel más bajo de la última década, mientras que el peso promedio de los animales enviados a frigorífico alcanzó un récord histórico, en un contexto donde los productores optan por prolongar los ciclos de engorde para capturar mejores márgenes.

El fenómeno responde a una combinación de factores productivos y económicos: un rodeo con menor cantidad de vientres disponibles, el crecimiento sostenido de los feedlots y una relación de costos que favorece agregar kilos antes de la comercialización.

El semestre con menos faena en diez años

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), basado en datos del Senasa, durante junio se remitieron a plantas frigoríficas 1.081.077 bovinos. Con ese registro, la faena acumulada entre enero y junio alcanzó aproximadamente 6,03 millones de cabezas.

La cifra representa una caída cercana al 9% respecto del mismo período de 2025, cuando se habían faenado 6,61 millones de animales, convirtiéndose en el peor primer semestre de los últimos diez años.

No obstante, los analistas advierten que el dato no necesariamente implica una menor producción de carne. La diferencia radica en que hoy los animales llegan al frigorífico con mayor peso que en campañas anteriores.

Récord histórico de peso por res

Mientras disminuyó la cantidad de cabezas, el peso promedio siguió creciendo.

En mayo, la res en gancho alcanzó un promedio de 240 kilos, el mayor registro histórico para la ganadería argentina y unos 7,5 kilos por encima del promedio observado un año antes.

Detrás de ese incremento aparece un fuerte incentivo económico: el valor de la hacienda terminada continúa firme y los productores encuentran rentable prolongar la recría y el engorde antes de enviar los animales a faena.

En otras palabras, hoy se producen menos animales, pero más pesados.

Más oferta llegará en la segunda mitad del año

La BCR considera que el comportamiento observado durante el primer semestre responde a un patrón de “faena lenta”, es decir, un desplazamiento de la oferta hacia los últimos meses del año.

Históricamente, el primer semestre representa cerca del 49% de toda la faena anual. Este año, los datos sugieren que esa participación será incluso menor, ya que muchos animales permanecen más tiempo en los establecimientos de engorde.

Con esa tendencia, la entidad proyecta una faena anual de entre 12,4 y 13,1 millones de cabezas, frente a los 13,6 millones registrados durante 2025.

Menos vacas disponibles condicionan la oferta

El límite para aumentar la producción no está únicamente en las decisiones de manejo.

La disponibilidad de animales también juega un papel central.

Según la Bolsa rosarina, actualmente existen unas 500.000 vacas menos expuestas a servicio respecto del ciclo anterior, por lo que difícilmente la producción de terneros aumente de manera significativa.

En 2025 nacieron alrededor de 14,4 millones de terneros, mientras que la faena fue de 13,6 millones. Sin embargo, el stock bovino igualmente terminó reduciéndose en unas 700.000 cabezas, principalmente por mortandad natural.

Para sostener el rodeo en niveles estables durante 2026, la reducción de la faena aparece casi como una consecuencia inevitable.

El feedlot consolida su protagonismo

Otro dato que refleja el cambio estructural es el crecimiento del engorde a corral.

Actualmente, más del 37% de los animales enviados a faena provienen de feedlots, cuando hace apenas cinco años esa participación rondaba el 30%.

Además, al 1° de julio había más de 2,17 millones de bovinos alojados en establecimientos de engorde, el segundo mayor registro de toda la serie estadística del Senasa.

El crecimiento de este sistema responde, principalmente, a la mejora en los márgenes económicos.

Aunque la reposición de terneros continúa relativamente cara, el costo del maíz —principal insumo del feedlot— cayó con fuerza cuando se lo mide en kilos de novillito, ubicándose entre un 40% y un 45% por debajo de su promedio histórico.

Ese escenario favorece estrategias de mayor intensificación y explica por qué muchos productores deciden extender el tiempo de permanencia de los animales antes de la venta.

Un cambio de modelo productivo

Más que una caída coyuntural de la actividad, los datos muestran una transformación en la forma de producir carne.

El sistema ganadero argentino avanza hacia animales más pesados, mayor participación del engorde intensivo y una oferta distribuida de manera diferente a lo largo del año.

Si esta tendencia se mantiene, 2026 cerrará con una menor cantidad de animales faenados, aunque con un volumen de carne menos afectado gracias al mayor peso de cada res. Al mismo tiempo, esa estrategia permitiría moderar la caída del stock bovino y preservar capacidad productiva para los próximos ciclos.

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