Sergio Iraeta

Habilitan un nuevo sistema de trazabilidad de semillas protegidas

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y el Instituto Nacional de Semillas (INASE) dieron un nuevo paso en el fortalecimiento de los mecanismos de protección de la propiedad intelectual vegetal al aprobar un protocolo que permitirá controlar la identidad varietal de los granos comercializados desde el primer punto de entrega. La medida, oficializada mediante la Resolución Conjunta 3/2026 publicada este lunes en el Boletín Oficial, busca reforzar la trazabilidad de las semillas protegidas y dotar de mayores herramientas de fiscalización a los obtentores de variedades registradas.

La decisión se inscribe en un debate histórico del agro argentino: la protección de los derechos de propiedad intelectual sobre las innovaciones genéticas en semillas y la necesidad de garantizar que quienes desarrollan nuevas variedades puedan recuperar las inversiones realizadas en investigación y mejoramiento vegetal.

El nuevo esquema establece que las muestras de granos tomadas en los centros de acopio, plantas de procesamiento o cualquier establecimiento que opere como primer punto de entrega deberán ser sometidas a análisis de identidad varietal mediante tecnologías reconocidas por el INASE. El objetivo es determinar con precisión qué variedad vegetal se encuentra presente en cada lote comercializado y verificar si corresponde a cultivares protegidos bajo el régimen de propiedad intelectual vigente.

La normativa se apoya en los avances tecnológicos que permiten identificar variedades vegetales en plazos cada vez más reducidos y con elevados niveles de precisión científica. Según los fundamentos de la resolución, estas herramientas ofrecen evidencia objetiva y técnicamente validada para detectar posibles infracciones a la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas.

Uno de los aspectos más relevantes del nuevo protocolo es la incorporación formal de actores privados al sistema de control. Las Cámaras Arbitrales y entidades especializadas que celebren convenios con el INASE podrán adquirir muestras, realizar análisis y remitir los resultados a los titulares de las variedades registradas. A su vez, los establecimientos donde se efectúe el muestreo estarán habilitados para firmar acuerdos con entidades vinculadas al comercio de granos con el fin de financiar y coordinar las tareas operativas.

El procedimiento prevé que, una vez identificado un cultivar protegido, el titular de los derechos pueda recibir de manera inmediata los resultados del análisis y, en caso de detectar presuntas irregularidades, presentar una denuncia ante el INASE dentro de los 60 días posteriores a la emisión del certificado correspondiente. En paralelo, conserva la posibilidad de iniciar acciones legales por la vía que considere pertinente.

La resolución también determina que las muestras analizadas y las de respaldo deberán conservarse durante un plazo mínimo de 60 días, permitiendo que la autoridad de aplicación disponga de material suficiente para eventuales investigaciones o actuaciones administrativas.

Desde el punto de vista productivo, la medida apunta a fortalecer un sistema que históricamente ha enfrentado dificultades para controlar el uso de semillas protegidas, especialmente en cultivos autógamos como soja y trigo, donde la reutilización de semilla por parte de los productores ha sido motivo de controversias recurrentes entre obtentores, semilleros y entidades rurales.

La articulación público-privada promovida por la resolución refleja una estrategia orientada a mejorar la trazabilidad del mercado de semillas sin incrementar la estructura estatal de fiscalización. Para el Gobierno, este esquema permitirá aumentar la transparencia del sistema y generar incentivos para la inversión en genética vegetal, un factor considerado clave para sostener la competitividad del agro argentino en los mercados internacionales.

La medida tendrá aplicación sobre los cultivares que se inscriban en el Registro Nacional de Cultivares y en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares a partir de la entrada en vigencia de la resolución. Asimismo, el incumplimiento de las disposiciones establecidas podrá ser sancionado conforme a las penalidades previstas en la Ley 20.247.

Detrás de la decisión subyace una apuesta estratégica: consolidar un marco regulatorio que otorgue mayor previsibilidad a las empresas dedicadas al mejoramiento genético y al desarrollo de nuevas variedades, en un contexto donde la innovación tecnológica se ha convertido en uno de los principales motores de productividad del sector agroindustrial argentino. Para una economía cuya competitividad externa depende crecientemente de la incorporación de conocimiento y biotecnología, el fortalecimiento de los mecanismos de protección intelectual aparece como una pieza central de la agenda agropecuaria.

Resolución Conjunta 3/2026 by CristianMilciades

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El Gobierno reglamentó los bienes alcanzados por el RIMI y habilita incentivos para genética animal, riego y protección agrícola

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca dio un paso clave para la operatividad del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) al aprobar los listados de bienes que podrán acceder a beneficios fiscales sin necesidad de cumplir los montos mínimos de inversión exigidos para otros proyectos productivos.

La medida, formalizada mediante la Resolución 75/2026, pone en marcha uno de los capítulos más relevantes del nuevo esquema de promoción económica impulsado por la Ley 27.802, al definir qué sistemas de riego, mallas antigranizo y bienes semovientes califican para acceder a amortización acelerada en Ganancias y devolución anticipada de créditos fiscales de IVA. La decisión tiene una lectura estratégica para las economías regionales, donde gran parte de las inversiones suelen realizarse de manera gradual y con escalas inferiores a los grandes proyectos industriales.

La reglamentación despeja una de las principales incertidumbres que enfrentaban productores y empresas desde la creación del RIMI: cuáles serían los bienes considerados elegibles dentro de las excepciones previstas por la ley para actividades agropecuarias y economías regionales.

El RIMI fue concebido como una herramienta para acelerar inversiones productivas nacionales y extranjeras mediante beneficios tributarios que reduzcan los tiempos de recupero del capital. Sin embargo, la propia ley reconoció que ciertas inversiones agropecuarias tienen un impacto productivo significativo aun cuando no alcancen los umbrales mínimos de desembolso exigidos para otros sectores.

Por esa razón, el régimen estableció un tratamiento diferencial para tres categorías consideradas estratégicas: sistemas y equipos de riego. Mallas antigranizo para protección de cultivos. Bienes semovientes destinados al mejoramiento genético.

La resolución publicada este lunes determina de manera precisa los bienes alcanzados mediante códigos de la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM), requisito indispensable para que las inversiones puedan acceder a los beneficios fiscales previstos por el programa.

Riego: la apuesta a la eficiencia productiva

Entre los bienes promovidos aparecen equipos de riego por pivote central, sistemas de goteo, bombas sumergibles, bombas centrífugas, válvulas, compuertas, motores eléctricos y componentes de automatización.

La inclusión de estos activos refleja una señal clara de política productiva: incentivar inversiones que permitan aumentar rendimientos, reducir riesgos climáticos y optimizar el uso del agua.

Para regiones con creciente variabilidad climática, la incorporación de tecnología de riego dejó de ser una herramienta de expansión para convertirse en un mecanismo de estabilidad productiva. La posibilidad de recuperar IVA más rápidamente y amortizar aceleradamente las inversiones puede mejorar la ecuación financiera de proyectos que suelen requerir importantes desembolsos iniciales.

Mallas antigranizo: protección frente a eventos extremos

La resolución también incorpora al régimen distintos tipos de mallas antigranizo, postes, alambres y sistemas de fijación necesarios para su instalación.

La decisión adquiere relevancia en un contexto donde los fenómenos climáticos extremos representan uno de los principales factores de riesgo para la producción frutícola y hortícola.

Desde una perspectiva económica, la inversión en infraestructura de protección no incrementa directamente la producción, pero reduce pérdidas potenciales y mejora la previsibilidad de los ingresos, un aspecto cada vez más valorado por entidades financieras y aseguradoras al momento de evaluar proyectos agropecuarios.

Genética animal: una señal para la ganadería

Quizás el aspecto más novedoso de la reglamentación sea la definición de los bienes semovientes alcanzados por los incentivos.

La Secretaría de Agricultura incorporó animales de las especies bovina, porcina, ovina, caprina, equina y aviar destinados a reproducción, siempre que cumplan determinados estándares de calidad genética.

La normativa establece que podrán acceder a los beneficios: Animales puros de pedigrí. Animales puros registrados o controlados. Animales provenientes de programas de mejoramiento genético. Y reproductores considerados de genética superior.

Además, exige que los ejemplares formen parte de sistemas productivos formalmente registrados y que su genealogía esté respaldada por registros reconocidos oficialmente, entre ellos la Sociedad Rural Argentina, el Stud Book Argentino y entidades vinculadas al desarrollo genético animal.

La incorporación de reproductores de alto valor genético dentro del régimen implica reconocer que la productividad agropecuaria no depende únicamente de infraestructura o maquinaria, sino también de la calidad biológica del capital productivo.

Qué significa para las economías regionales

Aunque la medida tiene alcance nacional, su impacto potencial resulta especialmente relevante para actividades regionales que suelen operar con escalas medianas y donde las inversiones se realizan de forma progresiva.

La posibilidad de acceder a beneficios fiscales sin alcanzar los montos mínimos previstos para otros proyectos reduce barreras de ingreso y mejora la rentabilidad esperada de inversiones que muchas veces se postergan por restricciones financieras.

Para productores agropecuarios, cooperativas y empresas vinculadas a la provisión de tecnología rural, la reglamentación transforma al RIMI en una herramienta concreta y operativa, dejando atrás la etapa normativa y habilitando la evaluación efectiva de proyectos bajo el nuevo esquema promocional.

La aprobación de los listados constituye apenas el primer paso de la implementación. El verdadero impacto económico dependerá ahora del nivel de adopción que tenga el régimen y de la capacidad de los productores para transformar los incentivos fiscales en decisiones reales de inversión.

Para el agro argentino, la señal es clara: el Gobierno busca orientar los beneficios hacia activos que aumenten productividad, reduzcan vulnerabilidad climática y mejoren la competitividad de largo plazo. La velocidad con que el sector responda a esos incentivos será uno de los indicadores más relevantes para medir la eficacia del RIMI durante los próximos meses.

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Iraeta se enojó porque no lo aplaudían en Maizar: “Si no le ponemos flow, volvemos al pantano”

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La relación entre el Gobierno nacional y el campo volvió a exhibir señales de tensión. Esta vez, el protagonista fue Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, quien durante su exposición en el congreso Maizar dejó una frase que rápidamente se viralizó: “Si no le ponemos un poco de flow a la República Argentina, no vamos a salir nunca del pantano”.

El episodio ocurrió en medio de un clima de frialdad por parte de productores y empresarios agropecuarios frente a los recientes anuncios oficiales sobre baja de retenciones. Desde el escenario, y ante una reacción apagada del auditorio, Iraeta lanzó incluso un pedido explícito de aplausos: “Empezá a aplaudir, así aplaude alguien”, dijo, intentando romper la incomodidad del momento.

El funcionario, hombre de confianza de Javier Milei para el área agropecuaria, dejó en claro su malestar por la escasa reacción positiva del sector luego de las medidas anunciadas por el Gobierno. “Bajaste la retención hace tres días y es como si no hubieras hecho nada”, sostuvo durante su discurso.

La intervención expuso un dato político relevante: pese a que la administración libertaria eliminó restricciones a exportaciones, redujo aranceles y comenzó a delinear un cronograma de baja de retenciones, todavía persiste un nivel importante de desconfianza dentro del agro, uno de los sectores históricamente más enfrentados con los gobiernos kirchneristas y, al mismo tiempo, uno de los principales aliados electorales de Milei.

En ese contexto, Iraeta buscó transmitir un mensaje de respaldo político al rumbo económico del oficialismo. “Cambiemos el ánimo”, reclamó ante productores y empresarios, insistiendo en que el sector debe acompañar el proceso para evitar un eventual regreso de políticas intervencionistas.

El funcionario también apeló a una narrativa histórica sobre el vínculo entre el Estado y el agro. Sostuvo que durante años el campo fue tratado como “el villano de una historia mal contada” y acusó a gobiernos anteriores de utilizar al sector como fuente permanente de recursos fiscales.

Uno de los momentos más comentados llegó cuando reconoció el desgaste que implica ocupar un cargo público en medio de las críticas permanentes. “Leés un tuit de un productor que está del mismo lado y te dan ganas de agarrar el sulky a patadas”, expresó.

La escena reflejó la complejidad del momento político y económico que atraviesa el vínculo entre el Gobierno y el agro. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, avanza con un cronograma de reducción de retenciones y el oficialismo busca consolidar apoyo en sectores productivos, persisten reclamos por competitividad, presión fiscal y falta de rentabilidad en distintas cadenas agroindustriales.

Iraeta reconoció además que existen “limitantes presupuestarias” y admitió que todavía quedan desafíos pendientes para mejorar la situación del sector. Sin embargo, insistió en que el Gobierno está haciendo “lo imposible” para devolverle competitividad al campo.

Más allá de la anécdota de los aplausos, el episodio dejó al descubierto un dato de fondo: el Gobierno necesita que el campo no solo acompañe las medidas económicas, sino también que valide políticamente el rumbo libertario en un contexto donde las tensiones productivas, fiscales y cambiarias siguen atravesando al interior profundo de la Argentina.

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Indicaciones geográficas del Mercosur: la nueva regulación que puede abrir un frente estratégico para la yerba mate y los alimentos regionales

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El Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema para el reconocimiento y protección en Argentina de las Indicaciones Geográficas (IG) originarias de los países del Mercosur. La medida fue establecida mediante la Resolución 67/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y apunta a ordenar el procedimiento técnico, jurídico y administrativo derivado del acuerdo regional aprobado por la Ley 27.765.

La medida parece técnica, pero impacta directamente sobre el negocio de los alimentos con identidad territorial, un segmento donde Misiones juega una partida sensible con la yerba mate, el té y otros productos regionales con valor agregado.

La decisión incorpora un mecanismo formal de publicidad y consulta pública para productos agrícolas y alimentarios ya reconocidos en otros Estados parte del bloque regional. El nuevo régimen habilita además la intervención de terceros interesados y del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), en un contexto donde las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas se volvieron activos estratégicos para el comercio internacional y la diferenciación de productos agroalimentarios.

La decisión llega en un contexto donde los mercados internacionales empiezan a premiar cada vez más los productos con trazabilidad territorial y diferenciación de origen, una tendencia que excede lo gastronómico y se convierte en una herramienta de competitividad exportadora.

El Gobierno ordena el reconocimiento regional de productos con identidad territorial

La resolución firmada por el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, regula el trámite previo al reconocimiento en Argentina de las Indicaciones Geográficas protegidas en Brasil, Paraguay y Uruguay, siempre que esos productos ya estuvieran oficialmente reconocidos al momento de entrada en vigencia del acuerdo del Mercosur.

El esquema establece que la Dirección Nacional de Alimentos y Desarrollo Regional será la encargada de administrar el procedimiento, publicar las fichas técnicas de los productos y coordinar el proceso de consulta pública.

El sistema prevé la publicación oficial de las indicaciones geográficas durante un día en el Boletín Oficial y en el portal Alimentos Argentinos. A partir de allí se abrirá una ventana de 30 días para que personas físicas o jurídicas presenten objeciones fundadas si consideran, por ejemplo, que el nombre es genérico, colisiona con una marca registrada o puede inducir a error sobre el origen del producto.

El procedimiento también obliga a requerir opinión técnica del INPI, que deberá expedirse dentro del mismo plazo. La resolución aclara que el reconocimiento final quedará sujeto al dictamen técnico nacional y al procedimiento previsto dentro del Mercosur.

El impacto potencial para economías regionales

Aunque la resolución no menciona productos específicos, el trasfondo económico involucra de manera directa a las economías regionales argentinas y a sectores donde el valor agregado depende cada vez más de la certificación de origen, la reputación territorial y la diferenciación de calidad.

Para provincias como Misiones, donde la identidad productiva está fuertemente asociada a cadenas agroindustriales y alimentos regionales, el fortalecimiento institucional de las indicaciones geográficas puede convertirse en una herramienta de competitividad externa y protección comercial.

La medida también expone otra dimensión: la creciente articulación entre política comercial, propiedad intelectual y estrategias de integración regional. El Mercosur avanza hacia mecanismos de reconocimiento mutuo que obligan a armonizar normas nacionales y sistemas de control, en momentos en que los mercados internacionales elevan exigencias sobre trazabilidad y autenticidad de origen.

La economía del “origen”: por qué Misiones mira este tema con atención

Las Indicaciones Geográficas funcionan como una certificación de reputación productiva. Protegen nombres vinculados a territorios específicos cuya calidad o características dependen del lugar de producción.

Europa construyó buena parte de su estrategia agroalimentaria sobre ese esquema. El Mercosur intenta ahora avanzar hacia una integración similar.

Para Misiones, el tema no es menor:

  • La yerba mate argentina ya posee reconocimiento de Indicación Geográfica.
  • El té misionero viene trabajando desde hace años en estrategias de diferenciación.
  • La forestoindustria podría desarrollar sellos territoriales para mercados premium.
  • Los alimentos regionales ganan valor cuando el origen está protegido jurídicamente.

La resolución no crea nuevas IG argentinas, pero sí ordena cómo ingresarán las extranjeras al sistema nacional. Ahí aparece el punto delicado para economías regionales fronterizas.

Misiones comparte más de 90% de sus límites con Brasil y Paraguay. Esa condición genera ventajas logísticas, pero también una competencia comercial permanente.

Las llamadas asimetrías fronterizas —diferencias cambiarias, tributarias y regulatorias entre países vecinos— impactan directamente en precios, consumo y posicionamiento de marcas.

Con este nuevo esquema, productos brasileños o paraguayos que tengan protección geográfica podrían obtener reconocimiento formal en Argentina y fortalecer su posicionamiento comercial.

Eso obliga a las cadenas productivas misioneras a acelerar procesos de diferenciación. Para el sector yerbatero, el desafío no es solamente productivo. También es reputacional.

La disputa futura ya no pasa únicamente por volumen o precio, sino por atributos: origen, calidad certificada, trazabilidad, sostenibilidad, e identidad territorial. En mercados premium, esos factores empiezan a definir márgenes.

Consulta pública, marcas y posibles conflictos

Uno de los puntos más sensibles del nuevo esquema es la posibilidad de oposición por parte de empresas o titulares de marcas registradas en Argentina. La normativa contempla expresamente conflictos con marcas preexistentes, nombres genéricos o denominaciones que puedan inducir a confusión.

Ese detalle introduce una variable jurídica relevante: el reconocimiento automático regional no será inmediato ni lineal, sino que dependerá de la compatibilidad con el régimen argentino de propiedad intelectual y denominaciones de origen.

El procedimiento también revela un cambio institucional más amplio dentro del Mercosur. El bloque empieza a incorporar herramientas típicas de acuerdos comerciales más sofisticados, donde los activos intangibles —marca país, origen, reputación y certificación— adquieren peso equivalente al arancel o al volumen exportador.

La resolución no crea nuevas estructuras administrativas ni implica partidas presupuestarias adicionales, pero sí abre una etapa de mayor complejidad regulatoria para productos agroalimentarios con identidad territorial.

La próxima variable a observar será qué indicaciones geográficas ingresarán primero al sistema de reconocimiento mutuo y si aparecerán objeciones empresariales o disputas vinculadas al uso comercial de determinadas denominaciones dentro del mercado argentino.

El impacto silencioso sobre exportaciones y valor agregado

Aunque el texto oficial no menciona economías regionales específicas, el trasfondo es comercial. La protección de Indicaciones Geográficas puede transformarse en una barrera de diferenciación con impacto directo en: precios de exportación, acceso a nichos premium, protección marcaria, y defensa comercial internacional.

Para Misiones, donde la matriz productiva depende de bienes primarios industrializados, el valor agregado territorial empieza a ser tan importante como el volumen exportado.

La yerba mate es el caso más evidente. Argentina domina ampliamente el mercado global, pero Brasil mantiene fuerte presencia regional y Paraguay sostiene una identidad consolidada en consumo tradicional.

La consolidación de sistemas de protección geográfica dentro del Mercosur puede reordenar estrategias comerciales en los próximos años.

La resolución también refleja un cambio conceptual en la política económica regional: pasar de competir solamente por costos a competir por identidad productiva. Eso abre oportunidades para: turismo gastronómico, exportaciones boutique, desarrollo regional, certificaciones ambientales, cadenas con trazabilidad.

Misiones tiene ventajas estructurales para ese modelo: biodiversidad, reconocimiento internacional de la selva paranaense y una matriz alimentaria vinculada al territorio.

El problema es que la construcción de valor intangible requiere coordinación público-privada y políticas de largo plazo, algo difícil en un contexto macroeconómico inestable.

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Tras reclamo de Misiones, Nación ratificó que la yerba seguirá siendo exclusivamente Ilex paraguariensis

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El Gobierno de Misiones salió a llevar tranquilidad a toda la cadena yerbatera luego de las versiones que circularon en los últimos días sobre una eventual incorporación de otras especies vegetales, como la Ilex Dumosa, dentro de la denominación de yerba mate.

El ministro del Agro y la Producción de Misiones, Facundo López Sartori, informó que mantuvo reuniones y gestiones ante autoridades nacionales para aclarar la situación y resguardar la identidad histórica del principal producto regional del nordeste argentino.

Según detalló el funcionario, las conversaciones se realizaron con el secretario de Agricultura de la Nación, Sergio Iraeta, y el subsecretario de Economías Regionales, Martín Giacchio. Tras esos encuentros, desde Nación aseguraron que no existe ninguna decisión ni avance administrativo orientado a modificar la composición oficial de la yerba mate argentina.

“La yerba mate argentina seguirá siendo exclusivamente Ilex paraguariensis, respetando nuestra historia, la calidad del producto y el trabajo de miles de productores, cooperativas e industrias de Misiones y Corrientes”, señalaron desde la cartera agraria provincial.

La aclaración adquiere relevancia en un contexto de fuerte sensibilidad dentro de la actividad yerbatera, atravesada por la crisis de precios, la desregulación del mercado tras el DNU 70/23 y las discusiones sobre mecanismos de defensa de la producción regional. En ese escenario, cualquier modificación vinculada a la identidad botánica o comercial del producto genera preocupación entre productores e industriales.

Desde Misiones sostienen que la defensa de la yerba mate tradicional no responde únicamente a una cuestión técnica o comercial, sino también cultural y económica. “Defender la identidad de la yerba mate es defender nuestra cultura, nuestras chacras y el valor agregado de una economía regional emblemática para el país”, expresó López Sartori.

La especie Ilex paraguariensis constituye la base histórica y legal de la yerba mate producida en Argentina, Brasil y Paraguay. Su reconocimiento está asociado a normas de calidad, características organolépticas y procesos productivos que forman parte de la identidad regional y de la cadena exportadora.

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