Sergio Massa

El massismo defendió la alianza productiva con Lula y Brasil

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Con el eje en el impacto para el trabajo argentino, dirigentes de todo el pais del Frente Renovador expresaron que los agravios de Milei a Brasil son perjudiciales para el trabajo argentino.

Asimismo,  recordaron que de la relación con Brasil dependen miles de Pymes, industrias y empleos argentinos que están vinculados con quien es hoy nuestro principal socio comercial.

El Frente Renovador expresó un fuerte respaldo a la visión de desarrollo e integración regional impulsada por Sergio Massa y advirtió sobre las consecuencias que generan los agravios del oficialismo al presidente Lula da Silva durante su visita a Brasil, principal socio comercial de la Argentina. En un momento en que el Gobierno nacional profundiza el desmantelamiento del entramado productivo y la destrucción de empleo formal.

La fuerza política del massismo señaló que la falta de respeto al principal socio comercial del país no es un exabrupto menor, es un costo económico concreto que terminan pagando las PyMEs, las exportaciones y los trabajadores argentinos.

Dirigentes massistas de todo el país y de distintos niveles de representación institucional, coincidieron en que la relación bilateral debe sostenerse sobre el diálogo, el respeto y una agenda común orientada a la producción, el trabajo y el crecimiento con inclusión.

Además, cuestionaron que el Gobierno nacional priorice la confrontación política por sobre los intereses estratégicos de la Argentina.

En este sentido, desde la Cámara de Diputados de la Nación, se expresaron en este sentido. La diputada Sabrina Selva señaló que detrás del vínculo bilateral “hay miles de PyMEs, empleos e industrias argentinas que dependen de nuestro principal socio comercial” y reclamó la necesidad de “recuperar el diálogo, el respeto y la sensatez”. El diputado Diego Giuliano y presidente del FR sostuvo que “un Presidente viaja para defender los intereses de la Argentina, no para hacer campaña ni agraviar al mandatario de nuestro principal socio comercial”, y advirtió que “cada pelea diplomática de Milei la terminan pagando nuestra industria, nuestras exportaciones y nuestros trabajadores”. La diputada Cecilia Moreau calificó como “inaceptables” los agravios del mandatario argentino contra Lula y recordó que “jamás en la historia un presidente argentino viajó a otro país para insultar públicamente a su mandatario”.

Por su parte, la diputada Jimena López afirmó que “la unidad también se construye mirando a la región” y remarcó que “la salida para la Argentina tiene que ser con integración, inclusión y futuro”. A su vez, el diputado nacional Ramiro Gutiérrez expresó que “los líderes siempre hermanan a sus pueblos” y que la región “volverá a ser sólida cuando impere el diálogo, la comprensión y el respeto”. En la misma línea de crítica y reflexión, la diputada nacional Marina Salzmann sostuvo que Brasil debe ser “un aliado indiscutible para el desarrollo que necesita Argentina” y afirmó que el país necesita una conducción que “busque oportunidades para nuestro país y promueva el crecimiento económico con inclusión social”.

Por su parte, el diputado nacional por Tierra del Fuego, Jorge “Koky” Araujo, afirmó: “Vecinos. Amigos. Aliados estratégicos. Con Brasil podemos progresar juntos. Porque lo que importa es la Argentina. Poco importa el ego de un presidente que quiere que se hable de él en el exterior y hace daño a nuestro comercio y a nuestras chances de desarrollo. Primero, el país”.

El diputado provincial Alexis Guerrera y ex Presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia, en la misma sintonía, destacó que Brasil es el “principal socio comercial” de la Argentina y sentenció: “Cada agravio de Milei no lastima a Lula, lastima a la industria, al comercio y a los trabajadores argentinos que dependen de esa relación bilateral”. A su vez, Guerrera denunció que se necesita “un Jefe de Estado que esté a la altura de lo que la historia entre ambos países marca y requiere”. Por su parte, el diputado provincial Rubén Eslaiman expresó: “En la diversidad de nuestras historias, Argentina y Brasil somos hermanos de América del Sur. Unidos por el diálogo, el respeto mutuo y la voluntad de construir un futuro compartido de prosperidad, paz y desarrollo”, y añadió: “con el gobierno de Brasil y el Presidente Lula, renovamos el compromiso de trabajar juntos por nuestros pueblos. ¡Unidad sudamericana!”.

El lamentable hecho protagonizado por el mandatario argentino hizo eco en todo el arco político que representa al espacio liderado por Sergio Massa, en momentos en que la relación comercial con Brasil resulta cada vez más decisiva para sostener lo poco que queda en pie del aparato productivo nacional. En la provincia de Buenos Aires, el respaldo a la integración regional también fue unánime. El senador provincial Marcos Pisano destacó que Brasil y Argentina están unidos por “una larga historia de arraigo y desarrollo”, basada en “la unidad y la sensibilidad a la hora de gobernar”, y defendió “un modelo de desarrollo que incluya a todos, no sólo a los amigos del poder”. A su vez, la legisladora bonaerense Ayelén Rasquetti sostuvo que “cuando hay diálogo, hay futuro”, y afirmó que ambos países poseen “una historia compartida y enormes desafíos por delante”, por lo que gobernar exige “diálogo, trabajo conjunto y solidaridad para construir un desarrollo con la gente adentro”. En tanto, la diputada provincial, Sofía Vannelli, remarcó que “el desarrollo que no pone a la gente en el centro, no es desarrollo” y señaló que Sergio Massa y Lula “son el ejemplo de que otra forma de conducir es posible: con diálogo regional y con la convicción de que a la ‘Patria Grande’ se la construye de a pueblos”. Además, advirtió que “un país que crece para pocos, no sirve”.

Además, se sumaron al reclamo diferentes funcionarios bonaerenses, como Martín Marinucci, ministro de Transporte de la Provincia de Buenos Aires, quien declaró: “La integración entre Argentina y Brasil no es una consigna: es una decisión estratégica para generar trabajo, producción y oportunidades”, y agregó que se debe hacer “con diálogo, sensibilidad social y la convicción de que el desarrollo sólo tiene sentido cuando mejora la vida de la gente. Sergio Massa lo dice, y sobre todo, lo demuestra con hechos”. Por su parte, Marcela Passo, subsecretaria de Articulación Interjurisdiccional del Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires, señaló: “El desarrollo como motor de crecimiento y prosperidad tiene que ser prioridad de agenda, tal como lo planteó Sergio Massa y todos los que formamos parte del Frente Renovador. Lamento profundamente que la agenda de odio que impulsa el actual gobierno argentino se haya puesto por encima de esos ideales”.

Respaldo del interior

Referentes del Frente Renovador del interior del país expresaron su indignación por el lamentable suceso. La legisladora massista de Chubut, Vanesa Abril, manifestó: “Argentina hoy más que nunca necesita del diálogo y la unidad regional. Brasil es un socio estratégico, nuestro principal socio comercial”, y agregó: “Necesitamos gobernantes con capacidad y sensibilidad para llevar soluciones a la gente, fortaleciendo la agenda de integración, desarrollo y producción desde el respeto y el diálogo”. En tanto, Sara Aparicio, legisladora de Corrientes, denunció que “la Argentina necesita una política exterior al servicio del desarrollo, la producción y el trabajo, no de la confrontación permanente, como lo hizo siempre”. En esta línea, el referente correntino Germán Braillard sostuvo: “Argentina y Brasil son pueblos hermanos. Quienes vivimos en las provincias fronterizas lo sabemos: cada día nos conocemos más, nos queremos más y trabajamos mejor juntos. Milei no debería poner en riesgo ese camino de integración. El futuro se construye con diálogo, respeto y cooperación”.

En esta linea, la diputada mendocina Gabriela Lizana expresó: “Los agravios nunca fortalecen a un país. Con Brasil nos unen la historia, el comercio y millones de puestos de trabajo que dependen de una relación madura entre dos naciones hermanas. Gobernar con sensibilidad también es construir puentes, no romperlos. El desarrollo solo es verdadero cuando la gente queda adentro, no cuando la confrontación deja oportunidades afuera”. Por último, la diputada chaqueña Katia Blanc también se pronunció a través de sus redes sociales: “Lo interesante es la integración regional en dirección a nuestra gente, con más empleo, desarrollo y cuidado de lo nuestro”.

También se pronunciaron intendentes de la provincia de Buenos Aires en apoyo a la integración regional. El intendente de Chacabuco, Darío Golia, sostuvo que “el desarrollo del país se construye con una mirada regional, pensando en nuestro pueblo”. En la misma línea, la intendenta de Tornquist, Estefanía Bordoni, afirmó que “gobernando con sensibilidad social y priorizando el bienestar de los vecinos es como se construye futuro” y remarcó que “la cercanía y la mirada estratégica entre Sergio Massa y Lula marcan el rumbo de una política que pone en el centro la producción y las oportunidades para el pueblo”. Por su parte, el intendente de Patagones, Ricardo Marino, sostuvo que “Argentina y Brasil comparten mucho más que una frontera: comparten historia, integración, trabajo y un destino común”, y agregó que “fortalecer esa relación es una decisión estratégica que beneficia a millones de personas, impulsando la producción, el comercio y el desarrollo de nuestros pueblos”; en ese sentido, remarcó que “las diferencias políticas son circunstanciales” y que “los países crecen cuando construyen puentes, no cuando levantan barreras”. En la misma línea, el intendente de Saavedra, Matías Nebot, señaló que “Argentina y Brasil reafirman los lazos que los unen como naciones hermanas de Sudamérica, renovando el compromiso de trabajar de manera conjunta por el bienestar de sus pueblos”, y sostuvo que “a través del diálogo ambos países apuestan a seguir construyendo un futuro compartido de paz”. A su vez, el intendente de Roque Pérez, Maximiliano Sciaini, sostuvo que “un Presidente representa a la Argentina, no a su campaña” y cuestionó que “Milei usó una gira oficial para intervenir en la política de Brasil e insultar a su presidente”. En tanto, el intendente de General Alvarado, Sebastián Ianantuony, afirmó que “el desarrollo regional es la respuesta” y remarcó que “nunca estuvo tan claro qué modelos de gobierno se debaten a diario”, contraponiendo que “al odio como forma política se le antepone empatizar con lo que les pasa a las mayorías populares” y que “a la timba financiera” hay que “impulsar oportunidades con formación y trabajo”. Por último, el intendente de San Andrés de Giles, Miguel Gesualdi, señaló que “la unidad con Brasil es la posibilidad de construir una región más fuerte, con producción, empleo y oportunidades”, pero advirtió que “ese crecimiento solo será verdadero si tiene un rostro humano, si pone a la gente en el centro y si se gobierna con sensibilidad y compromiso social”.

Las declaraciones manifiestan la postura del massismo en defensa de una política exterior responsable, orientada a fortalecer la relación con Brasil y la integración regional como herramientas para impulsar la producción, el empleo y el desarrollo. Los agravios a Lula no son un problema de forma: son, en los hechos, un ataque a los intereses económicos de millones de argentinos que hoy ya sufren la pérdida de empleo formal y el retroceso del entramado productivo. En ese sentido, los dirigentes ratificaron el liderazgo de Sergio Massa y su propuesta de construir una Argentina con más diálogo, cooperación y crecimiento con inclusión social. 

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Milei enfrenta su peor umbral político: 71,2% cree que hace falta un cambio de gobierno

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El gobierno de Javier Milei ingresó en mayo de 2026 en una zona de desgaste político estructural. No se trata ya de una oscilación coyuntural de la opinión pública ni de un mal mes aislado, sino de una consolidación de tendencia: la desaprobación nacional alcanza el 64,5%, mientras que apenas el 34,3% aprueba la gestión libertaria. En paralelo, siete de cada diez argentinos consideran que hace falta un cambio de gobierno, un dato que en cualquier otro contexto sería leído como una señal de crisis terminal. Sin embargo, la singularidad del escenario argentino reside en que ese rechazo no se traduce todavía en una alternativa consolidada.

Así lo muestra el último informe “Domingo de Datos” de la consultora Zuban & Córdoba, elaborado entre el 25 de abril y el 1 de mayo sobre una muestra nacional de 2.000 casos, con un margen de error de +/- 2,19% y un nivel de confianza del 95% .

La encuesta revela una administración que perdió iniciativa política, pero también una oposición que aún no logra apropiarse del descontento social.

El principal dato del relevamiento es que la desaprobación presidencial se sostiene en un piso alto y persistente. Milei registra 64,5% de rechazo contra 34,3% de aprobación, prácticamente sin señales de recuperación respecto de meses anteriores. La serie comparada muestra que desde octubre de 2025 el oficialismo fue perdiendo respaldo de manera sostenida: pasó de 37,1% de aprobación a apenas 34,3%, mientras la desaprobación saltó de 62,8% a 64,5%.

A mitad de mandato, esos números colocan a la administración libertaria en una zona históricamente delicada para cualquier oficialismo argentino. 

La fractura de género

Uno de los datos más contundentes del informe aparece en la segmentación por género. Entre los hombres, Milei conserva una aprobación de 38,5%, con una desaprobación de 59,4%. Pero entre las mujeres el rechazo escala a 69,5%, mientras la aprobación cae a apenas 30,1%.

Casi siete de cada diez mujeres desaprueban la gestión y ocho de cada diez creen que hace falta un cambio de gobierno. Ese segmento aparece como el principal límite electoral del oficialismo hacia 2027. Sin recuperar terreno allí, La Libertad Avanza difícilmente pueda ampliar su techo político.

No se trata de un fenómeno nuevo, pero sí de uno cada vez más consolidado: el voto femenino se convirtió en el principal termómetro del desgaste presidencial.

La erosión no alcanza sólo a Milei, sino al conjunto del armado libertario. En el ranking de imagen de dirigentes nacionales, Patricia Bullrich aparece paradójicamente como la mejor posicionada dentro del universo oficialista, con 37,3% de imagen positiva y 55,5% negativa. El propio Javier Milei tiene 34,8% positiva y 60,6% negativa.

Más abajo aparecen Karina Milei, con 20,3% positiva y 66,3% negativa, y Manuel Adorni, quien exhibe uno de los peores registros del tablero: apenas 16,5% de imagen positiva frente a 72,1% negativa.

El dato de Adorni es particularmente relevante porque simboliza algo más profundo: el desgaste ya no es exclusivamente presidencial, sino también comunicacional. El vocero, que fue una de las piezas centrales del relato libertario, pasó de ser activo político a pasivo electoral.

La pregunta más política del estudio es directa: “¿Hace falta un cambio de gobierno en Argentina?

La respuesta es contundente: 71,2% dice que sí, apenas 21% está en desacuerdo y 7,8% no sabe.

Pero que exista una mayoría favorable a un cambio no significa que exista claridad sobre quién debería protagonizarlo.

La demanda de reemplazo es mucho más fuerte que la oferta de representación.

Entre mujeres, ese acuerdo sube a 76,9%; entre hombres, a 65,1%. La brecha vuelve a confirmar que el rechazo femenino es el principal problema político del oficialismo.

Incluso entre quienes votaron a Milei en el ballotage aparece una señal de alerta.

Ante la frase “Voté a Milei y me defraudó”, el 40,1% de sus propios votantes dice estar de acuerdo, mientras 49,7% está en desacuerdo .

Cuando cuatro de cada diez votantes propios reconocen decepción, el problema deja de ser opositor y pasa a ser identitario.

El peronismo lidera, pero sin hegemonía

En el escenario electoral presidencial 2027, el PJ/Fuerza Patria aparece primero con 28,4%, seguido por La Libertad Avanza con 22,1%. El PRO obtiene 5,4%, la izquierda 5,1%, la UCR 4,1%, el espacio de Victoria Villarruel 3,5% y las alianzas provinciales 3%. Sin embargo, el dato más alto después del peronismo es otro: 27,2% no sabe aún a quién votaría. Ese “no sabe” es hoy el verdadero territorio en disputa.

En un segundo escenario, con una alianza UCR-PRO-partidos provinciales consolidada, el PJ sube a 31,7%, La Libertad Avanza llega a 23,9%, esa coalición opositora marca 9,5% y el no sabe se mantiene altísimo en 30,5% .

En potencialidad de voto, Axel Kicillof aparece con el mejor desempeño: 44,1% dice que lo votaría, contra 43,8% que nunca lo haría. Sergio Massa registra 34,6% de intención favorable y Patricia Bullrich 32,4%.

Javier Milei, en cambio, exhibe un dato preocupante: sólo 31,4% dice que lo votaría nuevamente, mientras 57,2% asegura que no lo votaría .

La fotografía de mayo no muestra todavía un reemplazo político definido, pero sí una certeza social: una mayoría creciente ya no quiere continuidad.

La administración Milei enfrenta una doble dificultad: perdió aprobación y todavía no encuentra un nuevo relato que compense el deterioro económico, la caída del salario, el desgaste institucional y la frustración de parte de su propio electorado.

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Plaza de Mayo volvió a marcar el pulso político del 24 de marzo

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Con una Plaza de Mayo colmada desde horas antes del acto central y columnas que avanzaban por Avenida de Mayo, diagonales Norte y Sur, la conmemoración por los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 volvió a convertirse este martes en un hecho político de escala nacional. La cita principal estaba prevista para las 16.30, con la lectura del documento elaborado por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia y la Mesa de Organismos de Derechos Humanos, pero mucho antes de ese momento la escena ya había enviado una señal contundente: la memoria no quedó reducida al terreno simbólico, sino que volvió a ocupar la calle con capacidad de convocatoria, densidad social y proyección política.

La relevancia del día no estuvo solo en la fecha redonda. En un aniversario atravesado por el peso histórico del medio siglo y por una disputa abierta sobre el sentido del pasado reciente, la masividad de la movilización instaló una pregunta de fondo: si el acto central lograría transformar esa presencia callejera en una síntesis política común o si, por el contrario, dejaría expuestas las distintas capas de una coalición social amplia, pero no uniforme.

La Plaza, otra vez, como escenario de centralidad política

A falta de dos horas para el acto central, el espacio disponible en la Plaza de Mayo ya era escaso. Miles de personas llegaban al microcentro porteño para participar de una jornada marcada por el recuerdo, el duelo y también por la intervención política sobre el presente. El movimiento de columnas, banderas, familias, organizaciones y militantes confirmó que el 24 de marzo sigue siendo una de las pocas fechas del calendario argentino capaces de articular, en un mismo territorio, memoria histórica, identidad colectiva y posicionamiento político.

El escenario tuvo además una estructura claramente institucionalizada. El documento central, previsto para las 16.30, quedó en manos del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia y de la Mesa de Organismos de Derechos Humanos, dos espacios que condensan parte de la autoridad construida durante décadas alrededor de la demanda de memoria, verdad y justicia. Esa centralidad no anuló la diversidad de actores, pero sí ordenó la jornada en torno de una voz esperada.

La movilización reunió a sectores con trayectorias, pertenencias y gramáticas distintas. A las 12 se concentraron la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores en Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen. El Frente Renovador hizo lo propio en Avenida de Mayo y Tacuarí. La UCR convocó a las 13 en Alsina y Entre Ríos. La Asociación Madres de Plaza de Mayo junto al Movimiento Derecho al Futuro organizó un acto político en la Casa de las Madres, en Yrigoyen 1584, para luego marchar hacia la plaza. También hubo columnas de izquierda con puntos de encuentro diferenciados, además de la CGT, que se reunió en Diagonal Sur y Bolívar a las 14.

Ese mapa de concentraciones mostró algo más que logística. Expuso que la memoria sigue operando como un territorio de convergencia, aunque no necesariamente de homogeneidad. Cada actor llegó con su identidad, su historia y su lectura del presente, pero todos confluyeron hacia una misma escena de legitimidad.

La memoria como disputa de sentido en el presente

La jornada no transcurrió en un vacío histórico. El 50° aniversario del golpe reactivó preguntas que el Estado argentino todavía no cerró. Entre las consignas más repetidas aparecieron “¿Dónde están los desaparecidos?”, “que digan dónde están”, “Nunca más” y “abran los archivos”. El reclamo, en ese punto, no fue solo conmemorativo. También apuntó a una deuda persistente del Estado frente al plan sistemático de secuestro, tortura, violación y desaparición forzada de personas iniciado hace exactamente medio siglo.

La escena callejera mostró cómo esa demanda se transmite entre generaciones. Fotos en blanco y negro colgadas al cuello, pañuelos blancos, carteles, banderas con los rostros de desaparecidos y familias enteras en la marcha reforzaron una dimensión que en política no es menor: la memoria no aparece únicamente como archivo del pasado, sino como relato activo que sigue produciendo pertenencia y movilización.

En ese marco, la presencia de columnas partidarias y sindicales reveló una doble operación. Por un lado, el acto conservó su matriz histórica vinculada a los organismos de derechos humanos. Por otro, funcionó como espacio donde distintas fuerzas buscaron inscribirse en una fecha con alto valor moral y político. La decisión de La Cámpora de partir desde la ex-ESMA hacia Plaza de Mayo, en una caravana de 16 kilómetros, e incluir una parada en San José 1111, frente al departamento donde Cristina Kirchner cumple una condena, agregó una señal específica dentro de esa disputa por los símbolos y los recorridos.

El saludo de CFK desde el balcón, en ese contexto, no quedó desacoplado de la jornada. Sin necesidad de ocupar el centro formal del acto, esa imagen se integró a una secuencia política donde la memoria, la militancia y la referencia a una figura opositora convergieron en una misma puesta en escena.

Correlación de fuerzas: quién capitaliza una fecha que excede a todos

La Plaza llena fortaleció, en primer lugar, a los organismos que sostienen la agenda de derechos humanos como política pública y como narrativa histórica. La expectativa por el documento central mostró que, aun en un escenario fragmentado, sigue existiendo una búsqueda de palabra autorizada capaz de ordenar el sentido de la jornada.

Al mismo tiempo, la movilización ofreció volumen político a un abanico más amplio de actores: organizaciones sindicales, espacios partidarios, sectores del peronismo, radicalismo y agrupaciones de izquierda. Esa amplitud no implica unidad estratégica, pero sí marca un dato relevante: frente a una fecha cargada de historia, ninguna fuerza con vocación de incidencia quiso quedar afuera de la escena principal.

La lectura de poder aparece justamente ahí. El 24 de marzo no es solo una conmemoración; también funciona como un test de capacidad de presencia, articulación y legitimidad. Quien logra inscribirse sin desentonar en esa fecha suma un activo simbólico. Quien queda corrido del clima general, pierde interlocución con una porción significativa del espacio público.

La participación del Frente Renovador y el mensaje difundido por Sergio Massa en sus redes sociales también ingresan en esa lógica. No alteran la centralidad de los organismos, pero sí muestran cómo una fecha de memoria se proyecta sobre el tablero opositor y obliga a cada actor a fijar posición.

Un documento esperado y una plaza que dejó más de una señal abierta

La atención puesta en la lectura del documento central a las 16.30 condensó buena parte de la expectativa política del día. No solo por lo que pudiera decir, sino por la posibilidad de que funcionara como síntesis de una movilización multitudinaria y heterogénea. En aniversarios como este, la calle ordena, pero no resuelve por sí sola las diferencias.

Lo que deberá observarse en las próximas horas es si esa masividad se traduce en una voz común capaz de proyectarse más allá de la fecha o si quedará como una demostración potente, aunque dispersa, de rechazo al olvido y defensa del consenso democrático. También habrá que ver qué lugar ocupa esta jornada en la disputa más amplia por el sentido del pasado reciente, un terreno donde la memoria sigue lejos de haberse cristalizado.

A 50 años del golpe, la Plaza de Mayo volvió a demostrar que hay fechas que no se administran desde arriba ni se reducen a protocolo. Se construyen en la calle, con cuerpos, símbolos y relatos. Y esta vez, otra vez, la política tuvo que leer primero lo que ya estaba diciendo la multitud.

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Sergio Massa sobre el 24M: “Memoria y democracia para construir el futuro”

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A 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, publicó esta mañana un mensaje en sus redes sociales reafirmando el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.

“A 50 años del golpe: memoria para no olvidar, democracia para construir futuro”, expresó, en el marco de una nueva conmemoración del 24 de marzo.

En este contexto, Massa participará de la movilización y su presencia responde a una convicción: estar es una responsabilidad, desde el respeto por la historia y con la mirada puesta en el futuro.

También participarán referentes y militantes del Frente Renovador, quienes estarán presentes en la movilización por la Memoria, la Verdad y la Justicia. El espacio afirma una vez más su posición a través de publicaciones en redes sociales y acciones junto a sus dirigentes, para recordar que “sin memoria no hay futuro”.

A 50 años, el mensaje es claro: recordar el pasado para construir el futuro, fortaleciendo la democracia.

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Elecciones Legislativas 2025: a tres horas del cierre, votó el 41,7% del padrón nacional en el debut de la Boleta Única de Papel

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Argentina vive una jornada electoral histórica. Con la implementación por primera vez del sistema de Boleta Única de Papel (BUP), los comicios legislativos de este domingo 26 de octubre transcurren con normalidad en todo el país. Según datos oficiales de la Dirección Nacional Electoral (DINE), el 41,7% del padrón ya había votado pasadas las 15, en un contexto marcado por la expectativa de participación y el impacto político que tendrá el resultado sobre la composición del Congreso Nacional.

Un debut clave para la Boleta Única de Papel

Desde las 8 de la mañana, más de 35 millones de argentinos están habilitados para emitir su voto en los 16.888 establecimientos de votación dispuestos en todo el territorio. El nuevo sistema, que reemplazó a las tradicionales boletas partidarias, busca simplificar el proceso electoral, reducir costos y evitar irregularidades como el robo o faltante de boletas.

La jornada se desarrolla en un clima de paz y normalidad, según reportes de las autoridades electorales. Los centros de votación permanecerán abiertos hasta las 18 horas, y los resultados preliminares comenzarán a difundirse a partir de las 21, una vez cerrados los comicios y concluidos los procesos de escrutinio provisorio.

El corte de las 15 mostró una participación superior a la registrada en elecciones anteriores: en 2021, al mismo horario, apenas había votado el 36%. La tendencia, según observadores y autoridades, podría anticipar una participación total cercana al 70% del padrón, aunque aún lejos de los niveles históricos previos a 2019.

El cambio tecnológico y organizativo en el sistema de votación también fue resaltado por varios dirigentes. Alejandro Fargosi, candidato a diputado por La Libertad Avanza, destacó que la BUP “responde a una demanda histórica y pone fin al despilfarro de recursos públicos en campañas”. En la misma línea, Adán Bahl, candidato a senador por Fuerza Entre Ríos, consideró que la experiencia es “positiva y rápida, una mejora para la democracia”.

Un escenario político decisivo para oficialismo y oposición

Estas elecciones legislativas definirán 24 bancas del Senado y 127 de Diputados, lo que podría modificar el equilibrio de poder en el Congreso. Para el oficialismo de La Libertad Avanza (LLA), el desafío es consolidar su representación parlamentaria y asegurar apoyo legislativo para sostener su programa económico, mientras que la oposición busca recuperar espacios de poder tras las derrotas de 2023.

El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, votó temprano en Palermo y aseguró que “el resultado no modificará el rumbo económico”. Ratificó que el Gobierno mantendrá “el esquema de bandas cambiarias y el objetivo de déficit cero”. En declaraciones a la prensa, reiteró que “todo sigue exactamente igual” respecto del plan macroeconómico.

Por su parte, la ministra de Seguridad y candidata a senadora por la Ciudad de Buenos Aires, Patricia Bullrich, emitió su voto en La Rural y afirmó que el lunes “será un día tranquilo”. “Argentina está a mitad de camino de un cambio muy profundo, y necesitamos consolidar este rumbo para dejar de ser un país pobre”, sostuvo.

En la vereda opositora, el dirigente Sergio Massa votó en Tigre y calificó la jornada como “crucial” para el futuro político del país. “El Gobierno pone en juego el 55% de apoyo que obtuvo en la segunda vuelta, y la oposición, su capacidad de representar a los sectores disconformes”, declaró. Massa subrayó que “la provincia de Buenos Aires es, como siempre, la madre de las batallas” y que sus resultados serán determinantes para el panorama nacional.

Expectativas, participación y el clima electoral

Con la implementación de la Boleta Única y la expectativa de una mayor transparencia, la Dirección Nacional Electoral estima una difusión ágil de los resultados, aunque advierte que la carga de datos será progresiva debido al nuevo formato de escrutinio.

Los principales dirigentes coincidieron en llamar a la participación ciudadana ante los primeros reportes de ausentismo. “Todavía queda un rato de esta gran jornada electoral: salí a votar, que cada voto cuenta”, escribió Bullrich en sus redes sociales, replicando el mensaje del Gobierno nacional que busca alcanzar una concurrencia que refuerce la legitimidad del proceso.

Desde Entre Ríos, Guillermo Michel, candidato a diputado de Fuerza Entre Ríos, sostuvo que “la jornada electoral es un buen ejercicio para la democracia; siempre sostengo que la gente no se equivoca”.

El resultado de estas elecciones marcará no solo el equilibrio legislativo, sino también la capacidad del oficialismo para sostener su agenda económica, la reconfiguración de la oposición y la proyección de nuevas alianzas regionales como Provincias Unidas, que debuta electoralmente con la aspiración de consolidarse como tercera fuerza nacional.

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