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En medio de la internación de Silvina Luna, el misionero Aníbal Lotocki afirmó: “No soy cirujano plástico”

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Silvina Luna se encuentra internada, sedada y con respirador en el Hospital Italiano, el centro donde se hace diálisis y siguen de cerca su camino hacia el trasplante de riñón. Fue hace una década cuando la modelo comenzó a experimentar el calvario de las consecuencias por las cirugías estéticas realizadas por el cirujano misionero Anibal Lotocki.

Años después, y tras un duro proceso en el cual su salud se deterioró progresivamente, actualmente la situación de Silvina es tan delicada que necesita hacerse diálisis tres veces por semana durante cuatro horas cada vez para poder filtrar la sangre, ya que sus riñones no lo pueden hacer porque han dejado de funcionar. En este estado, la única solución para que la modelo pueda volver a tener una vida normal es recibir un trasplante de riñón.

Todo esto producto de los procedimientos médicos realizados por el cirujano Anibal Lotocki, el cual le inyectó biopolímeros (polimetil metacrilato) en glúteos y muslos, lo que le provocó una hipercalcemia e insuficiencia renal a la exparticipante de Gran Hermano.

Desde entonces, su calidad de vida empeoró. Primero comenzó con varios análisis mensuales y algunas intervenciones para extraer las piedras que se le formaban en el riñón, pero luego necesitó diálisis y finalmente un trasplante de riñón, que todavía no sucedió.

Que dijo Lotoki

Se esperaba la palabra de Aníbal Lotocki y finalmente rompió el silencio. El médico volvió a estar en la mira de la opinión pública después de que conociera el delicado cuadro que atraviesa Silvina Luna, quien lo denunció por mala praxis y lo señaló como el responsable del calvario que atraviesa desde hace más de una década.

“No soy cirujano plástico”, aseguró al comienzo de la charla con Nelson Castro y Dominique Metzger. Luego, sostuvo que no tiene responsabilidad en el cuadro que atraviesa la ex Gran Hermano y lanzó: “Ella es mi única paciente que tiene insuficiencia renal”.

Fue hace doce años que “el cirujano de los famosos” operó a la modelo. Se trató de un tratamiento estético en las piernas y los glúteos, donde le habría inyectado metacrilato. “Es un producto que está aprobado por la ANMAT, tiene un testeo clínico que determina que no produce ninguna enfermedad. (…) En Argentina estaba aprobado en glúteos”, aseguró Lotocki en referencia al “plástico o material de relleno” que ha sido objeto de controversia.

Por otra parte, el médico remarcó que en ningún momento le ocultó a Luna que le iba a inyectar metacrilato y explicó cuándo fue que la notificó al respecto: “Estaba en el consentimiento informado. (…) Yo se lo expliqué con claridad.”,

A partir de esa intervención, la salud de Luna se deterioró: empezó a sufrir de insuficiencia renal crónica y tuvo que comenzar un tratamiento de diálisis. Incluso, en el último tiempo, se conoció que necesitaba un trasplante de riñón, pero que no podía recibirlo hasta vencer una bacteria que tiene en su organismo.

Luna se encuentra internada en terapia intensiva en el Hospital Italiano. Según lo que trascendió, está sedada y con respirador. Todos sus seres queridos se encuentran en el lugar acompañándola.

Foto de portada ilustrativa.

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Cuatro años de prisión para Aníbal Lotocki por lesiones graves a sus pacientes famosas

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El cirujano plástico Aníbal Lotocki fue condenado hoy a cuatro años de prisión y cinco de inhabilitación para ejercer la medicina por las “lesiones graves” que les provocó a cuatro de sus pacientes.

El Tribunal Oral y Correccional 28 de la Ciudad de Buenos Aires lo encontró penalmente responsable por las lesiones que les provocó a Gabriela Trenchi, Silvina Luna, Stefanía Xipolitakis y Pamela Sosa.

La fiscalía había pedido 7 años y 9 meses de prisión y las querellas de las víctimas 9 años, pero el tribunal entendió que cuatro años era la pena ajustada.

Lotocki causó lesiones en el cuerpo a Trenchi, Luna, Xipolitakis y Sosa con el uso de un relleno que contenía microesferas de polimetil metacrilato (PMMA), en lugares del cuerpo en los que está prohibido su uso y en cantidades superiores a las sugeridas por la comunidad científica.

Este material les produjo tumoraciones a estas mujeres, que se sometieron a una intervención en sus glúteos, pelvis y muslos, e inflamaciones crónicas, al punto que una de ellas, Pamela Sosa, confesó durante el juicio que la intervención le cambió la vida “por completo”.

“Aníbal Lotocki es un médico que ha sido violento con sus pacientes: en el marco de la confianza que estableció con las cuatro víctimas, las usó para sus propósitos personales y les estropeó la salud”, dijo durante su alegato el fiscal Sandro Abraldes.

Como toda persona sometida a juicio, Lotocki tuvo oportunidad de expresar sus últimas palabras antes de conocer la decisión de los jueces, y dijo que había cumplido con todas las normativas y con lo que le permitía la práctica médica.

Y también se victimizó cuando afirmó que durante el juicio “le habían faltado el respeto”.

En el juicio también se ventiló un reporte del Ministerio de Salud, en el que se señaló que Lotocki “no posee título de especialista en Cirugía General ni tampoco la especialidad de Cirugía Plástica y Reparadora registradas ante esta cartera sanitaria”.

En abril del año pasado, el “cirujano de los famosos” fue demorado y luego liberado por “homicidio culposo” tras la muerte de un hombre de 50 años que se había operado en su consultorio, en el barrio de Caballito, dando lugar a una investigación que aún continúa paralela a este debate oral.

Por el juicio de las cuatro mujeres pasaron un número importante de testigos que dieron cuenta del padecimiento que sufrieron luego de que Lotocki les inyectara el metacrilato, y también la junta médica que evaluó los procedimientos del médico esteticista.

Al momento de dictar sentencia, el juez Carlos Rengel Mirat tuvo en cuenta que las consecuencias para las cuatro víctimas serán “irreversibles y progresivas”, y que dañaron la vida de las denunciantes, quienes tuvieron trastornos de todo tipo a raíz de las intervenciones.

“No atendía las más mínimas reglas de la práctica profesional: atendía en lugares sin habilitación, con productos que no podía usar, e incluso quiso hacer responsable a sus pacientes por las consecuencias nocivas de su propio accionar delictivo”, se explayó el fiscal al momento de solicitar la pena.

En el caso de Gabriela Trenchi, por ejemplo, la paciente había pactado una cirugía en la que le colocarían hilos tensores en los glúteos, además de una pequeña lipoaspiración en la zona, extrayéndole grasa para mezclarla con plasma de su sangre y volverla a inyectar para dar volumen. Pero el médico le colocó un producto de relleno que contenía “microesferas de polimetil metacrilato (PMMA)”, en lugares del cuerpo en los que está prohibido su uso y en cantidades superiores a las recomendadas.

A raíz de ello, la mujer padeció la alteración del tejido celular de los glúteos mayores y los músculos de los muslos y piernas, “caracterizada por la aparición de granulomas o farmacomas, de difícil resolución quirúrgica”, según la acusación que difundió, oportunamente, el sitio www.fiscales.gob.ar.

Luego de la operación, la mujer sufrió malestares y serios inconvenientes para movilizarse, por lo que debió ser internada el 17 de agosto de 2015 en el Sanatorio Los Arcos con un diagnóstico de “hipocalcemia sintomática, que evolucionó con parestesias generalizadas, trastorno deglutorio, cuadriparesia, paresia facial severa e insuficiencia respiratoria, que obligó a su traslado a terapia intensiva”.

El 28 de agosto Trenchi debió ser sometida a una traqueotomía y presentó neumonía, queratitis, úlcera y abscesos de córnea bilateral y recién el 25 de septiembre pudo comenzar su rehabilitación, que continúa bajo la modalidad ambulatoria.

Durante la investigación, la Fiscalía solicitó informes a la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires, a la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica Estética y Reparadora y a la Sociedad Médica Argentina, obteniendo como respuesta que Lotocki no estaba registrado ni como miembro ni como socio.

Mientras la Dirección Nacional de Registro, Fiscalización y Sanidad del Ministerio de Salud comunicó que en Argentina no se reconoce la cirugía cosmética como especialidad, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) informó que el metacrill está indicado para tratamiento específico de arrugas frontales, contorno y relleno de labios, dorso de manos, contorno facial, surco nasogeneano, dorso y punta de nariz, y que se debe comercializar bajo prescripción, ya que los implantes sólo resultan seguros si los hace un profesional habilitado para utilizarlo.

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