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Luz y Fuerza respaldó a Passalacqua y advirtió sobre el impacto de la crisis económica en el sistema energético provincial

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El Sindicato de Luz y Fuerza de Misiones difundió este lunes un comunicado en el que manifestó su respaldo al gobernador Hugo Passalacqua y valoró la continuidad del diálogo institucional con el Gobierno provincial para abordar la situación del sistema energético, el funcionamiento de Energía de Misiones y la realidad del sector cooperativo eléctrico.

En el texto, el gremio agradece al mandatario provincial por “sostener un diálogo abierto y permanente” para tratar temas vinculados a la empresa Energía de Misiones, las cooperativas eléctricas y las problemáticas laborales del sector.

Durante la reunión, se analizó la situación del sistema energético provincial, los conflictos gremiales y laborales, y especialmente “la crisis social y económica desatada por las nefastas políticas liberales del Gobierno Nacional”.

El sindicato sostiene que ese escenario afecta no solo a los trabajadores del sector eléctrico, sino también a los usuarios del servicio y al conjunto de la sociedad misionera.

La definición representa una toma de posición política explícita frente al contexto económico nacional y se alinea con las reiteradas críticas que desde el Gobierno de Misiones se vienen formulando respecto del impacto de las políticas económicas sobre las provincias.

Respaldo político a la gestión provincial

El documento sindical contiene un fuerte respaldo institucional a Passalacqua. “La continuidad en el tiempo de su gestión será la garantía de una política de cercanía, apertura y diálogo con todos los actores de la comunidad misionera, en particular con los sectores de la producción y el trabajo”, señala el texto firmado por el secretario general José Eduardo Rzineck y el secretario de Acción Política Hugo José Amable.

El pronunciamiento se conoce en un contexto de creciente preocupación por la situación financiera del sector energético, el impacto de la desaceleración económica sobre las cooperativas eléctricas y el debate sobre los costos de prestación de los servicios públicos en las provincias.

Para el Gobierno misionero, mantener abiertos los canales de negociación con sindicatos, cooperativas y empresas forma parte de una estrategia destinada a preservar el funcionamiento del sistema eléctrico en un escenario de restricciones económicas y menor asistencia nacional.

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Misiones pone en marcha la obra San Isidro–Alem–Oberá II y se abre una nueva etapa para el sistema eléctrico

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El Gobierno de Misiones puso en marcha este martes 7 de abril de 2026 la obra de la Línea de Alta Tensión 132 kV San Isidro – Alem – Oberá II, con una inversión de US$72 millones y un horizonte técnico que promete cubrir la demanda energética de la zona centro por dos décadas. El inicio formal, encabezado por Hugo Passalacqua en Fachinal, no es solo una obra de infraestructura: es una señal política en un contexto donde la energía vuelve a ser un factor de competitividad.

Una obra estratégica para un sistema bajo presión

El proyecto contempla 116 kilómetros de línea aérea de alta tensión, con un tramo de 80 kilómetros de doble terna entre San Isidro y Leandro N. Alem, y otros 36 kilómetros de simple terna hasta Oberá, con previsión de ampliación. A esto se suma la construcción de una nueva estación transformadora en Alem y la ampliación de las estaciones de San Isidro y Oberá II.

La ejecución se financiará mediante un crédito de la Corporación Andina de Fomento y tendrá un plazo de obra de dos años, con una primera etapa —hasta Alem— prevista para marzo de 2027. El despliegue incluye más de 600 estructuras y tres obradores en Fachinal, Cerro Azul y Alem, lo que distribuye la ejecución en distintos frentes.

Desde el punto de vista técnico, la infraestructura apunta a resolver un problema concreto: la limitada disponibilidad y confiabilidad del servicio eléctrico en una región con fuerte perfil industrial. La obra permitirá redistribuir cargas, reducir interrupciones y responder a picos de demanda en momentos críticos.

Energía, industria y planificación: el eje del Gobierno provincial

El impacto alcanzará a más de 300 mil beneficiarios entre directos e indirectos, con mejoras en la calidad del suministro para más de 100 mil familias.

Pero el punto central es otro: la capacidad de sostener la expansión productiva. La zona centro concentra actividades intensivas en consumo energético —aserraderos, secaderos de yerba y té, talleres— que hoy operan con limitaciones. La nueva línea busca corregir ese cuello de botella.

En paralelo, el proyecto incorpora una variable de largo plazo: la posibilidad de integrar nuevas fuentes de generación renovable. Esto no solo amplía la matriz energética, sino que introduce un componente de previsibilidad en un sistema históricamente tensionado.

Impacto económico

En términos políticos, la obra posiciona al Gobierno provincial en un terreno estratégico: la infraestructura como herramienta de desarrollo. La inversión, financiada con crédito internacional, permite sostener una agenda propia en un contexto donde los recursos suelen ser restrictivos.

El componente laboral también tiene peso. Se estima que más del 80% de la mano de obra será local, lo que introduce un efecto inmediato en economías regionales. A eso se suma el impacto indirecto: mayor disponibilidad energética como condición para nuevas inversiones privadas.

En ese esquema, el Estado provincial articula con empresas como Pro Obra S.A. e Ingar S.A., consolidando un modelo mixto de ejecución. No es un dato menor: la coordinación público-privada aparece como una constante en proyectos de esta escala.

Un movimiento estructural con tiempos largos

La línea San Isidro – Alem – Oberá II no es una obra de impacto inmediato. Sus resultados se proyectan en plazos largos: dos años de ejecución y hasta 20 años de cobertura de demanda.

Ese desfase entre inversión y resultado plantea un desafío político. La infraestructura energética no se traduce en rédito inmediato, pero define condiciones estructurales para el crecimiento. En ese equilibrio se juega parte de la estrategia.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en el ritmo de ejecución, la coordinación de los distintos frentes de obra y la capacidad de sostener el financiamiento. También en cómo esta inversión se articula con nuevas radicaciones industriales.

La obra ya está en marcha. Lo que queda por verse es si logra transformar una necesidad histórica en una ventaja competitiva sostenida.

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