La mora de las familias alcanzó un récord de dos décadas: crecen los atrasos en tarjetas y préstamos
El último Informe sobre Bancos del Banco Central (BCRA) confirmó que la mora de las familias argentinas volvió a subir en mayo y alcanzó el 12,8%, el registro más elevado en más de dos décadas, reflejando las crecientes dificultades de los hogares para cumplir con sus obligaciones financieras.
El deterioro se explica principalmente por el aumento de los atrasos en los créditos destinados al consumo. Según los datos oficiales, los préstamos personales presentan el mayor nivel de irregularidad, con una mora del 15,9%, mientras que en las tarjetas de crédito el indicador llegó al 13,1%. También crecieron los incumplimientos en préstamos prendarios (7,7%), aunque los créditos hipotecarios mantienen una mora muy reducida, del 1,6%.
En términos generales, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado alcanzó el 7,7%, con un incremento de 0,4 puntos porcentuales respecto de abril. El Banco Central señala que prácticamente todo ese aumento provino del segmento de familias, mientras que la mora de las empresas se ubicó en 3,5%, mostrando un deterioro mucho más moderado.
Más crédito, pero también más incumplimientos
Paradójicamente, el aumento de la morosidad ocurre en un contexto donde el crédito comenzó a recuperarse luego de varios meses de caída.
El informe del BCRA destaca que en mayo el saldo real del crédito al sector privado en pesos creció 0,3% mensual y 5,1% interanual, impulsado principalmente por las líneas comerciales y los préstamos con garantía real. En moneda extranjera, el financiamiento privado aumentó 2,6% respecto de abril y acumuló una expansión interanual superior al 52%.
Es decir, mientras más familias y empresas acceden nuevamente al financiamiento, también aumenta la cantidad de deudores que comienza a presentar atrasos en los pagos.
El deterioro se concentra en los hogares
El Banco Central advierte que la mayor parte del deterioro de la cartera corresponde al segmento de personas humanas.
La explicación es sencilla: durante los últimos meses creció con fuerza el financiamiento al consumo mediante tarjetas y préstamos personales, pero la recuperación del ingreso disponible no avanzó al mismo ritmo. El resultado es un incremento de la mora, especialmente en las obligaciones de corto plazo.
No obstante, el propio informe señala que el ritmo de deterioro comenzó a moderarse durante los últimos meses, acompañando una desaceleración en el crecimiento de la cartera irregular.
Los bancos siguen mostrando fortaleza
Pese al incremento de la morosidad, el Banco Central descarta por ahora riesgos para la estabilidad del sistema financiero.
El informe sostiene que las entidades mantienen elevados niveles de liquidez y solvencia, además de una amplia cobertura mediante previsiones para absorber eventuales pérdidas.
Las previsiones constituidas cubren 86,3% de la cartera irregular, mientras que el crédito considerado de mayor riesgo representa apenas 2,2% de la Responsabilidad Patrimonial Computable (RPC) del sistema, lo que refleja una elevada capacidad para enfrentar eventuales incumplimientos.
También se mantiene sólida la integración de capital, que alcanza el 30,7% de los activos ponderados por riesgo, muy por encima de los mínimos regulatorios exigidos por el Banco Central.
Empresas: una situación mucho menos comprometida
El panorama empresarial continúa siendo significativamente más favorable.
La mora de las compañías ascendió apenas al 3,5%, apenas una décima por encima del mes anterior. Si bien el indicador también viene aumentando respecto de 2025, permanece muy lejos de los niveles observados entre las familias.
Una señal de alerta para el consumo
La evolución de la morosidad constituye uno de los indicadores más sensibles de la economía real. El fuerte crecimiento de los atrasos en tarjetas y préstamos personales sugiere que una parte importante del consumo de los hogares continúa sosteniéndose mediante financiamiento, en un contexto donde los ingresos aún no logran recomponerse plenamente.
Para el sistema financiero, la situación continúa bajo control gracias a sus elevados niveles de capitalización y previsiones. Sin embargo, para la economía doméstica, el aumento de la mora refleja una creciente presión sobre el presupuesto familiar y anticipa un escenario donde la capacidad de pago seguirá siendo uno de los principales desafíos del mercado de crédito.
