SMVM

Fracasó el Consejo del Salario y el Gobierno definirá el nuevo mínimo

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La reunión del Consejo del Salario terminó nuevamente sin acuerdo y dejó en manos del Gobierno nacional la definición del próximo Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). Los representantes sindicales reclamaron llevar el piso salarial a $911.000, mientras que el sector empresario presentó una propuesta muy inferior, que llevaría el mínimo a unos $468.000 en abril de 2027.

La distancia entre ambas posiciones volvió a bloquear el consenso y profundizó el cuestionamiento sindical sobre el funcionamiento de un ámbito concebido para establecer un piso de ingresos para los trabajadores que no cuentan con mecanismos de negociación colectiva.

El SMVM vigente se ubica en $376.600, de acuerdo con el cronograma de actualización establecido en noviembre de 2025. Además de funcionar como referencia para las remuneraciones más bajas, el valor del salario mínimo interviene en la determinación de distintos programas sociales, prestaciones y subsidios.

El resultado de la reunión tiene, por lo tanto, un alcance que excede a los trabajadores alcanzados directamente por el salario mínimo. Una modificación del SMVM también puede alterar parámetros utilizados por distintas políticas públicas y, al mismo tiempo, constituye una señal sobre el nivel de ingresos que el Estado considera compatible con las condiciones económicas actuales.

Una brecha salarial que volvió a hacer inviable el acuerdo

La propuesta empresaria quedó muy lejos de la demanda sindical. Según lo planteado durante la reunión, las cámaras ofrecieron incrementos de 1,8% para septiembre y de 1,7% mensual desde octubre hasta abril, lo que llevaría el salario mínimo a aproximadamente $468.000 al final del período.

La CGT y las dos CTA, en cambio, reclamaron un mínimo de $911.000.

La diferencia no fue solamente numérica. Para las centrales sindicales, la propuesta empresaria mantiene al SMVM en niveles insuficientes para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores y profundiza la pérdida de capacidad adquisitiva acumulada.

Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, cuestionó que el salario mínimo haya quedado desconectado de su función original. Sostuvo que el Consejo debería operar como una instancia de negociación para quienes no tienen paritarias y cuestionó que el valor vigente no alcance para cubrir las necesidades consideradas esenciales.

La discusión vuelve así sobre una cuestión estructural del mercado laboral argentino: qué nivel de ingresos debe garantizarse como piso cuando una parte de los trabajadores no tiene capacidad de negociación colectiva y depende de la referencia fijada por el Consejo.

La virtualidad abrió otro frente de conflicto

El desacuerdo salarial estuvo acompañado por una disputa institucional. La CGT y las dos CTA reclamaron que el Consejo volviera a sesionar de manera presencial, pero el Gobierno mantuvo la modalidad virtual.

Las centrales obreras participaron de la comisión técnica salarial, donde se presentan las propuestas, pero luego decidieron retirarse y no participar del plenario.

Jorge Sola, uno de los cotitulares de la CGT, cuestionó la falta de presencialidad y sostuvo que la modalidad adoptada no garantiza, a criterio sindical, el nivel de diálogo tripartito que debería caracterizar al organismo. También anticipó que la central analiza recurrir nuevamente a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El Gobierno defendió exactamente lo contrario. El Ministerio de Capital Humano sostuvo que la virtualidad permite registrar y grabar las reuniones, garantizar trazabilidad y dejar constancia de las posiciones expresadas por cada sector.

La cartera conducida por Sandra Pettovello afirmó que las reuniones fueron convocadas de esa manera con el objetivo de preservar la paz social y mantener un ámbito de diálogo ordenado. También señaló que algunas organizaciones objetaron el formato y decidieron retirarse de la instancia plenaria.

La controversia sobre el formato terminó adquiriendo un peso político mayor porque se superpuso con la discusión de fondo: la capacidad del Consejo para alcanzar acuerdos efectivos sobre el ingreso mínimo.

El Gobierno queda nuevamente con la decisión final

Ante la falta de acuerdo, el Ministerio de Capital Humano confirmó que el Gobierno procederá a determinar el nuevo salario mínimo mediante los mecanismos previstos para estos casos.

El desenlace reproduce una dinámica que se volvió recurrente durante los últimos años: cuando empresarios y trabajadores no alcanzan un consenso, el Ejecutivo termina estableciendo el valor mediante una decisión administrativa.

Para el Gobierno, esta facultad permite cerrar un proceso que no logró reunir las condiciones para un acuerdo. Para las organizaciones sindicales, en cambio, la reiteración de este mecanismo erosiona el sentido institucional del Consejo del Salario.

El conflicto también se desarrolló alrededor de versiones sobre un eventual piso salarial de bolsillo cercano a $800.000, que implicaría un salario bruto de aproximadamente $1.100.000. Esa posibilidad no formó parte formalmente de la agenda de la reunión, pero había generado expectativas y críticas en las horas previas.

Los dirigentes sindicales interpretaron esas versiones como una operación política, debido a que no hubo una propuesta concreta del Gobierno durante la negociación.

A esto se sumó la ausencia del secretario de Trabajo, Julio Cordero, quien fue reemplazado en la reunión por la subsecretaria Claudia Testa. La CGT vinculó esa ausencia con una supuesta pérdida de relevancia política del Consejo.

Qué está en juego detrás del nuevo salario mínimo

La discusión no se reduce a determinar cuánto aumentará el SMVM. El punto central es qué función cumple hoy el salario mínimo dentro de una economía donde las paritarias constituyen el principal mecanismo de actualización para una parte significativa de los trabajadores formales, mientras otros sectores dependen de referencias estatales.

El valor vigente de $376.600 queda, además, muy por debajo de las pretensiones sindicales y de los niveles planteados informalmente en las últimas horas. La decisión que adopte el Ejecutivo determinará cuánto de esa brecha se reduce y cuánto permanece.

También tendrá consecuencias indirectas. El SMVM es utilizado como referencia para distintas prestaciones y programas, por lo que una actualización más elevada puede ampliar determinados beneficios vinculados al salario mínimo, mientras que una recomposición más acotada preservaría un esquema de menor incidencia fiscal.

La definición será, en consecuencia, una señal simultáneamente laboral, social y fiscal.

El Gobierno deberá resolver ahora entre una propuesta empresaria que ubica el mínimo muy por debajo del reclamo sindical y una demanda de $911.000 que supone una recomposición significativamente mayor. En el medio queda un Consejo del Salario que, una vez más, no consiguió transformar la negociación tripartita en un acuerdo.

El desafío de fondo será evitar que el salario mínimo quede reducido a una cifra administrativa desconectada de su objetivo original: funcionar como un piso efectivo de protección para quienes tienen menor capacidad de negociación en el mercado laboral. La próxima resolución del Ejecutivo no solo fijará un nuevo monto; también definirá, en los hechos, cuánto peso conserva ese instrumento dentro de la política salarial argentina.

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El Gobierno convocó al Consejo del Salario: el 28 de agosto definirán el nuevo piso salarial

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El Gobierno nacional convocó formalmente al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil para el próximo 28 de agosto, en una jornada que tendrá como eje la determinación del nuevo piso salarial y la actualización de los montos mínimo y máximo de la prestación por desempleo.

La convocatoria fue establecida mediante la Resolución 1/2026 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, firmada el 19 de agosto y publicada este jueves. La norma dispone que la sesión plenaria ordinaria se realizará el viernes 28 de agosto a las 12.30, mediante una plataforma virtual. En caso de ser necesario, habrá una segunda sesión a las 14.00 del mismo día.

Antes del plenario, a las 10.00, se reunirá la Comisión del Salario Mínimo, Vital y Móvil y Prestaciones por Desempleo. Será en esa instancia donde se tratarán específicamente los dos temas que luego serán elevados al Consejo: la determinación del Salario Mínimo, Vital y Móvil y la fijación de los montos mínimo y máximo de la prestación por desempleo.

La decisión adquiere relevancia porque el salario mínimo funciona como una referencia dentro del esquema laboral argentino y, además, interviene en distintas prestaciones y parámetros vinculados con la normativa de empleo. La discusión del 28 de agosto permitirá conocer qué nivel de actualización pretende establecer el Gobierno y qué posición llevarán los representantes de trabajadores y empleadores.

La resolución recuerda que el Consejo está integrado por 16 representantes de los empleadores y 16 representantes de los trabajadores, además de su Presidencia. El órgano tiene entre sus atribuciones legales determinar el salario mínimo, vital y móvil y los montos de la prestación por desempleo, de acuerdo con lo establecido por la Ley Nacional de Empleo.

La convocatoria se produce después de que el Gobierno modificara durante los últimos meses distintos componentes de su estructura administrativa y laboral. La resolución incorpora entre sus antecedentes el Decreto 378/2026, que aprobó una nueva conformación organizativa del Ministerio de Capital Humano, cartera que asumió las competencias y obligaciones que anteriormente correspondían al Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

Desde el punto de vista económico, la discusión tendrá una doble dimensión. Por un lado, la actualización del salario mínimo impactará sobre el ingreso de los trabajadores alcanzados por ese parámetro y sobre referencias que utilizan distintos programas y obligaciones laborales. Por otro, la actualización del seguro de desempleo busca determinar el nivel de cobertura económica disponible para quienes pierden su empleo dentro de las condiciones previstas por el sistema.

La convocatoria, sin embargo, no anticipa ningún porcentaje ni monto. La Resolución 1/2026 se limita a poner en marcha formalmente el procedimiento institucional para que la Comisión del Salario Mínimo y el plenario del Consejo discutan y determinen los nuevos valores. Por lo tanto, cualquier cifra sobre el futuro salario mínimo o la prestación por desempleo todavía forma parte de la negociación y no de una decisión oficial.

El cronograma concentrará así en una misma jornada la discusión técnica y política del nuevo piso salarial. A las 10 comenzará la reunión de la comisión específica, a las 12.30 está prevista la primera sesión plenaria y, eventualmente, a las 14 se realizará una segunda convocatoria. El resultado deberá surgir de los temas elevados por la comisión al plenario.

Para los trabajadores y las empresas, el dato relevante será el resultado concreto de esa negociación: cuánto se modificará el ingreso mínimo de referencia y cómo quedarán los límites de la prestación por desempleo. En un contexto en el que el poder adquisitivo, el costo laboral y la protección frente a la pérdida de empleo forman parte de una misma discusión económica, la próxima reunión del Consejo del Salario volverá a poner en el centro una pregunta decisiva: cuál será el nuevo piso de ingresos que el Estado reconoce para el mercado laboral argentino.

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El Gobierno fijó por decreto el salario mínimo hasta agosto del 2026

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El Gobierno nacional dispuso por decreto aumentos escalonados del salario mínimo hasta agosto de 2026 tras el fracaso de la negociación paritaria

El Poder Ejecutivo fijó por resolución nuevos pisos salariales para todos los trabajadores bajo el Régimen de Contrato de Trabajo, luego de que el Consejo del Salario no alcanzara un acuerdo el 26 de noviembre. La medida, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, establece incrementos mensuales desde noviembre de 2025 hasta agosto de 2026 y redefine también los requisitos de la prestación por desempleo.

Un laudo oficial tras el quiebre de la negociación: los montos mes a mes

Mediante la Resolución 9/2025, firmada por la presidenta alterna del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, Claudia Silvana Testa, el Gobierno determinó de manera unilateral la actualización del salario mínimo.

Es para los trabajadores encuadrados en: la Ley de Contrato de Trabajo N.º 20.744, el Régimen de Trabajo Agrario, la Administración Pública Nacional, y todos los organismos del Estado Nacional que actúan como empleadores.

La decisión se adoptó después de que la sesión plenaria del 26 de noviembre de 2025 fracasara en alcanzar consensos. Según el texto oficial, durante el encuentro se “detallaron las propuestas del sector representativo de los trabajadores y la propuesta del sector representativo de los empleadores”, pero “luego de un extenso intercambio de opiniones, no se logró alcanzar un acuerdo”.

En consecuencia, Testa aplicó lo previsto en el artículo 137 de la Ley 24.013, que obliga a la autoridad a dictar un laudo cuando no hay acuerdo entre las partes.

Nuevos valores del salario mínimo mensual y por hora

Los montos fijados se aplicarán entre noviembre de 2025 y agosto de 2026:

  • Noviembre 2025: $328.400 mensuales | $1.642 por hora
  • Diciembre 2025: $334.800 | $1.674
  • Enero 2026: $341.000 | $1.705
  • Febrero 2026: $346.800 | $1.734
  • Marzo 2026: $352.400 | $1.762
  • Abril 2026: $357.800 | $1.789
  • Mayo 2026: $363.000 | $1.815
  • Junio 2026: $367.800 | $1.839
  • Julio 2026: $372.400 | $1.862
  • Agosto 2026: $376.600 | $1.883

Con este esquema, el salario mínimo pasará de los $322.200 vigentes hasta octubre a $376.600 en agosto, lo que implica un incremento de $54.400 en diez meses.
Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (UBA-CONICET), entre noviembre de 2023 y octubre de 2024 el salario mínimo real acumuló una caída del 35%, mientras que en lo que va de 2025 la reducción alcanza el 7,7%.

Alcances institucionales y normativos del laudo: qué cambia y qué permanece

La Resolución 9/2025 se dictó sobre la base de un extenso marco normativo, que incluye: las Leyes 20.744 (Contrato de Trabajo) y 24.013 (Sistema de Empleo), los Decretos 2725/1991, 1095/2004, 602/2016, 50/2019, 91/2020, 8/2023, 11/2023, 31/2025, y las Resoluciones 617/2004, 572/2021, 6/2025 y 15/2023.

El Gobierno justificó la intervención directa señalando que estaban en discusión dos puntos centrales definidos en el artículo 135 de la Ley 24.013: a) el monto del Salario Mínimo, Vital y Móvil, b) los montos mínimos y máximos de la prestación por desempleo.

Al no alcanzarse acuerdo, la autoridad actuante quedó “en la obligación de emitir un laudo correspondiente”.

Prestación por desempleo: valores y parámetros

El artículo 2 de la norma establece que la prestación por desempleo será equivalente al 75% del salario neto de la mejor remuneración mensual del trabajador durante los últimos seis meses previos al despido.

Además, fija límites estrictos: no podrá ser inferior al 50% del SMVM vigente, ni superior al 100% del SMVM vigente.

Esta fórmula mantiene el mecanismo adoptado previamente por la Resolución 15/2023 del Consejo del Salario.

Qué sectores sentirán más la medida

El laudo llega en un contexto de fuerte deterioro del salario real y de tensiones entre sindicatos y empleadores por la falta de acuerdos en el Consejo. La decisión de avanzar sin consenso consolida: una dinámica de ajuste salarial por decreto que se repite desde 2024. Un sendero de aumentos que no logra recomponer la pérdida acumulada frente a la inflación. Y un esquema de previsibilidad nominal que, según analistas, podría ayudar a ordenar paritarias de sectores con alta informalidad salarial.

Sin embargo, la actualización escalonada hasta agosto de 2026 podría ser insuficiente si la inflación se acelera, mientras que para las empresas con baja rentabilidad la suba mensualizada podría trasladarse parcialmente a precios o empleo.

En términos institucionales, la resolución también evidencia el debilitamiento del ámbito tripartito del Consejo, donde el Ejecutivo volvió a intervenir ante la imposibilidad de construir mayorías entre sindicatos y empleadores.

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Consejo del Salario: El Gobierno oficializó el nuevo salario mínimo en $10.000

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Sin acuerdo entre empresarios y gremios, el Gobierno oficializó el nuevo salario mínimo en $10.000. El nuevo valor representa un aumento de ese ingreso de un 24 por ciento y eleva el actual de $8.060 en tres tramos.

El salario mínimo subirá a 10 mil pesos el año que viene aunque sólo 10% durante 2017. Fue la decisión que adoptó de forma unilateral el Gobierno ante la falta de acuerdo con las centrales sindicales en la reunión del Consejo del Salario, la segunda en la administración de Mauricio Macri. La resolución, instrumentada a través de un laudo inédito desde la reanudación en 2004 del mecanismo de actualización- extenderá además la vigencia del piso salarial por un total de trece meses, lo que también reduce el impacto de bolsillo del 24% de ajuste nominal.

La convocatoria al órgano tripartito de debate se concretó en medio de protestas de las organizaciones sociales que quedaron al margen, a pesar de que desde este año el piso salarial tiene incidencia directa en el valor de los planes sociales a partir de la sanción de la ley de Emergencia Social. También era clave el nuevo monto por su impacto en el salario docente a partir del compromiso del Ejecutivo de garantizar un 20% más que el piso formal para el ingreso de los trabajadores de la educación.

La discusión quedó trunca desde temprano. Una reunión plenaria por la mañana con la participación del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, representantes de la CGT y la CTA y los miembros de las principales cámaras empresarias, selló el destino de la jornada cuando Pablo Moyano, de la central mayoritaria, cerró los discursos con una arenga en la que advertía que el reclamo unitario de los gremios sería por un aumento del 74%, de modo de subir el mínimo salarial de 8.060 pesos a $14.060, equivalente al monto de la canasta básica de bienes y servicios que fija la línea de pobreza.

De ese modo quedaron unificados los planteos del triunvirato de CGT con los de ambas versiones de la CTA. En los días previos Triaca había intentado convencer los gremios mayoritarios de convalidar una suba por debajo del 25% para evitar un impacto fiscal mayor por arrastre sobre subsidios y sueldos docentes. La representación empresaria, en tanto, había propuesto un ajuste del 20,3% en tres tramos, hasta julio del año que viene.

Sin debate

En ese escenario los representantes gremiales ni siquiera concurrieron a dos reuniones de la Comisión del Salario Mínimo, que en teoría debía acordar el nuevo piso. Sólo hubo una reunión informal de un reducido grupo de dirigentes con el ministro Triaca en su oficina para intentar un acuerdo de último momento previo al plenario de cierre, previsto para las 16. En esa instancia ya era claro que la CGT prefería descargar en el Gobierno el peso de una resolución unilateral y no pagar el costo político de un aumento muy lejano a la canasta básica.

El laudo que firmó Triaca estableció que el piso subirá de los actuales $8.060 a 8.860 pesos a partir de julio, lo que representa una variación de menos del 10% para todo 2017 (el último aumento se había registrado en enero de este año). Recién el año que viene habrá un nuevo aumento a partir de enero, cuando el monto se elevará a $9.500, y en julio, cuando debería vencer la vigencia del nuevo acuerdo y renegociarse un nuevo salario mínimo, el valor pasará a 10 mil pesos.

En la cartera laboral explicaron que el mecanismo del laudo, si bien registra pocos antecedentes en la historia de las relaciones laborales en la Argentina (uno de los más recordados fue el que en 1975 firmó el entonces secretario de Trabajo, Carlos Ruckauf, para dirimir una disputa a favor de los metalúrgicos de UOM para representar a trabajadores automotrices, hasta entonces regidos por el convenio de los mecánicos del SMATA) está previsto en la ley de creación del Consejo del Salario. Y que equivale a un fallo de primera instancia, que puede ser apelado ante la Justicia laboral. Ayer sólo en las dos versiones de la CTA analizaban esa posibilidad.

La jornada tuvo largos vacíos por la decisión sindical de ausentarse del debate que era foco de atención. Sólo destacó la participación del hijo de Hugo Moyano en la apertura una vez que, además de fijar la pauta, le reprochó en términos agrios a Triaca por la intervención oficial en las discusiones paritarias. Por lo demás, los participantes realizaron en el arranque un minuto de silencio por el fallecimiento del dirigente rural Gerónimo “Momo” Venegas.

Por la CGT participaron los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, así como Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez, Carlos Frigerio, José Luis Lingeri, Julio Piumato, Oscar Rojas y Sergio Romero; mientras que de las CTA estuvieron Pablo Micheli, Pedro Wasiejko, José Rigane y Roberto Baradel. La representación empresaria estuvo integrada por Daniel Funes de Rioja, Juan José Etala, Julio Cordero, Ricardo Güell, Horacio Martínez, Eduardo Franciosi, Sergio Nunes y Juan Carlos Mariani (todos por la Unión Industrial); Alberto Frola y Daniel Asseff (entidades del agro); Graciela Fresno y Verónica Sánchez (hoteleros); Pedro Etcheberry y Carlos Echezarreta (mercantiles), Adelmo Gabbi (Bolsa), Ignacio De Jáuregui (CAME) y Jorge Hulton (Cámara de la Construcción).

Las protestas que colapsaron el centro porteño buena parte de la jornada corrieron por cuenta de entidades como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) que contaban con participar del debate pero quedaron afuera a último momento por falta de acuerdo de la CGT y la CTA de Hugo Yasky para invitarla. La posible presencia de organizaciones sociales en el Consejo del Salario apuntaba al impacto que tendrá desde este año el piso fijado en unos 400 mil planes sociales cuyo valor debe ser de al menos la mitad.

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Según un informe de CEPA el salario perdió un 5,77% del poder adquisitivo

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Un informe del Centro de economía Política de Argentina (CEPA) muestra como el salario mínimo vital y móvil (SMVM) de los trabajadores argentinos perdió un 5,77 por ciento del poder adquisitivo.

Dado que los aumentos del SMVM no se producen en meses homogéneos, resulta difícil comparar la pérdida de poder adquisitivo en un mes determinado. Por ello, y tal como se observa en el gráfico precedente, se utilizó para este informe el promedio de poder adquisitivo de períodos más extensos.

El resultado muestra que el promedio del período 12/2012 a 12/2015 alcanzó 96,71% (respecto de 12/2012=100), mientras que el promedio del período posterior, entre 12/2015 y 05/2017, se redujo a 90,94%. Es decir, 5,77 puntos porcentuales menos de poder adquisitivo.

Ello indica que, amén de una dinámica de aumentos que se sostiene, el nivel de poder adquisitivo se encuentra sensiblemente más bajo que en los últimos 5 años.

En este contexto, y en términos políticos, el Gobierno intentará, con la nueva convocatoria al Consejo del Salario, reforzar en las discusiones paritarias de los distintos gremios, la propuesta de paritarias por debajo del 20%.

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