soja argentina

Exportaciones agro en máximos históricos: 69 Mt embarcadas entre enero y julio

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La agroindustria argentina volvió a marcar un récord en el frente externo, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Entre enero y julio, las exportaciones de los principales granos y productos derivados alcanzaron 69 millones de toneladas (Mt), un volumen que supera en 11,3% al registrado en igual período del año pasado y deja atrás el máximo previo de 65 Mt de 2022.

El dato revela la fortaleza de la campaña 2025/26, pero también expone una particularidad relevante para el mercado: la producción creció mucho más que las exportaciones. Frente a 2022, los embarques acumulados avanzaron 6,15%, mientras que la producción se expandió 26%. En otras palabras, el agro logró colocar en el exterior un volumen inédito y, aun así, mantiene una oferta considerable para los próximos meses.

La magnitud de la absorción externa se observa especialmente en algunos cultivos. El trigo acumula exportaciones por 11,7 Mt, un 70% por encima del promedio de los últimos años, mientras que el girasol alcanzó 5 Mt, más del doble de sus despachos habituales. La combinación entre una cosecha excepcional y una demanda externa sostenida configura un escenario de elevada disponibilidad, con capacidad para seguir abasteciendo los mercados internacionales.

El otro dato que comienza a cambiar el escenario aparece en la comercialización interna. A la semana del 22 de julio, los principales cultivos habían comprometido el 52% de la cosecha 2025/26, ocho puntos porcentuales por debajo del promedio histórico del último cuarto de siglo. Sin embargo, las últimas semanas mostraron una aceleración, especialmente en las fijaciones de precios.

En soja, el volumen comercializado aumentó 4% semanal y las fijaciones crecieron 7,8%, hasta alcanzar 1,14 Mt. En maíz, las fijaciones llegaron a 1,39 Mt, con una mejora semanal del 5,2%. El mayor salto correspondió al trigo nuevo: las fijaciones aumentaron 30% en una semana, acompañadas por una expansión de 19,9% en el volumen comercializado.

La mejora en la comercialización estuvo acompañada por una recuperación de los precios locales. Al 29 de julio, la pizarra de soja alcanzó US$ 339,6 por tonelada, frente a US$ 328,2 a comienzos de mes, mientras que el maíz llegó a US$ 189 contra US$ 180,5. En ambos casos, la mejora rondó el 5,5%. Para el trigo nuevo, el futuro con vencimiento en diciembre cerró en US$ 222,5 por tonelada, casi 7% por encima del inicio del mes.

Misma cosecha, otra ventaja: el maíz argentino gana competitividad

El maíz concentra buena parte de la oferta disponible. Las lluvias retrasaron la cosecha, que alcanzó un avance del 82% a nivel nacional, casi diez puntos porcentuales por debajo del promedio de las últimas cinco campañas y siete puntos por debajo del ciclo anterior.

El retraso no impidió que el cereal pasara a dominar las descargas portuarias. Durante julio representó más de la mitad de los granos recibidos en los puertos, aunque la exportación todavía dispone de un volumen importante para colocar en el exterior.

El avance exportador del maíz se encuentra en 48%, levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años, mientras que el mercado interno comprometió el 50% de la producción, frente al 57% habitual para esta altura del ciclo. La lectura conjunta de ambos datos permite dimensionar el excedente disponible para exportación.

La producción proyectada explica buena parte de esa ventaja. La campaña 2025/26 podría alcanzar 71,5 Mt de maíz, unas 11,5 Mt por encima del récord previo de 60,5 Mt. Ese salto, combinado con una mayor orientación de Brasil hacia el consumo interno de su propia producción, vuelve a colocar al maíz argentino en una posición privilegiada en términos de competitividad FOB.

La oportunidad, por lo tanto, no se limita al volumen cosechado. La oferta récord genera capacidad para abastecer una demanda externa elevada y, al mismo tiempo, permite que Argentina compita con precios atractivos en un mercado internacional donde otros factores comienzan a modificar las cotizaciones.

Chicago corrigió tras los máximos y el clima vuelve a marcar el pulso

El mercado internacional introdujo una cuota de cautela. Después de alcanzar máximos de dos años en soja y desde mayo en maíz, Chicago corrigió durante la última semana: la soja cayó 5% y el maíz 4%, presionados por las perspectivas de una mejora climática en las principales regiones productoras de Estados Unidos.

El mercado comenzó a descontar lluvias sobre el Medio Oeste estadounidense, un factor especialmente relevante para la soja, que atraviesa una etapa crítica de formación y llenado de vainas. La posibilidad de mejores condiciones hídricas redujo parte de la prima de riesgo climático que había impulsado las cotizaciones.

A ese factor se sumó la volatilidad del petróleo y la incertidumbre geopolítica. El Brent llegó a retroceder desde los US$ 95 hasta los US$ 84 por barril ante versiones de negociaciones en Medio Oriente, aunque posteriormente volvió a subir hasta los US$ 91 tras nuevos ataques cruzados.

Los fondos especulativos también aportaron presión bajista. Hasta el miércoles, las ventas alcanzaban unos 31.500 contratos de maíz y alrededor de 27.000 de soja, reflejando una posición vendedora que profundizó la corrección de los precios.

El trigo presentó una dinámica similar, aunque con un componente geopolítico más marcado. Luego de alcanzar un máximo de dos años, el contrato pasó de US$ 259 a alrededor de US$ 242 por tonelada, en un movimiento asociado a la toma de ganancias. Sin embargo, la continuidad de los ataques entre Rusia y Ucrania y los daños sobre infraestructura portuaria mantienen latente el riesgo de una menor oferta exportable desde el Mar Negro.

En ese escenario, la consultora Sovecon recortó en 1,9 Mt su estimación para las exportaciones rusas de trigo de la campaña 2026/27, hasta 44,6 Mt, debido al cierre de la vía navegable en el Mar de Azov.

Para Argentina, el escenario combina dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, una producción extraordinaria que garantiza una oferta abundante y permite ganar competitividad internacional. Por otro, precios globales sometidos a la evolución del clima estadounidense, los movimientos de los fondos y una geopolítica capaz de alterar rápidamente las primas de riesgo.

El récord exportador confirma que la agroindustria dispone de capacidad para colocar volúmenes inéditos en el exterior. El desafío siguiente es transformar esa disponibilidad en comercialización efectiva y valor económico, especialmente en un contexto donde la producción creció mucho más rápido que los embarques. La aceleración de las fijaciones observada en julio puede ser la primera señal de que esa brecha comienza a cerrarse.

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Récord agroexportador: Argentina despachó 52,8 millones de toneladas en el primer semestre

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La agroindustria volvió a confirmar su papel como principal generadora de divisas de la economía argentina. Durante el primer semestre de 2026, los puertos del país embarcaron 52,8 millones de toneladas de granos, subproductos y aceites, el mayor volumen registrado para ese período desde que existen estadísticas comparables, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El volumen exportado representa un crecimiento interanual del 9% respecto del mismo período de 2025 y se ubica 20% por encima del promedio de los últimos cinco años, superando incluso el récord alcanzado en 2022. El desempeño refleja el impacto de una campaña agrícola de elevada producción, acompañada por una logística portuaria que logró absorber un volumen inédito de mercadería.

Entre enero y junio se despacharon 52,8 Mt de granos, subproductos y aceites desde puertos argentinos. El crecimiento interanual resultó del 9%, impulsado principalmente por los embarques de granos, que alcanzaron un máximo de 35,8 Mt.

Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) y la agencia marítima Nabsa SA (NABSA), el primer semestre de 2026 dejó un saldo ampliamente positivo para los embarques agroindustriales desde los puertos de nuestro país. Entre enero y junio se despachó un volumen histórico de 52,8 Mt de granos, subproductos y aceites. Este registro implica un incremento del 9% respecto del mismo período de 2025 y se ubica 20% por encima del promedio de los últimos cinco años, superando en 2,4 Mt el máximo previo para el período, alcanzado en 2022.

Cabe aclarar que las cifras analizadas se obtuvieron sumando el volumen de embarques mensuales de los primeros seis meses de cada año. Estos volúmenes incluyen mercadería de origen argentino, así como también productos originados en Bolivia, Paraguay y Uruguay, que fueron despachados desde las terminales portuarias de nuestro país.

Analizando la evolución mensual de los embarques, se evidencia que su dinámica no resultó homogénea a lo largo del semestre, lo cual resulta lógico dada la estacionalidad de la producción. El mayor volumen despachado se registró en mayo, por un total de 10,7 Mt de productos agroindustriales, ubicándose 27% por encima del promedio del último lustro y siendo el mayor registro para el quinto mes del año desde, al menos, 2018. En enero, marzo y abril se evidenciaron embarques por 9,9 Mt, 10,2 Mt y 9,2 Mt, respectivamente, posicionándose ampliamente por encima del promedio histórico. Por el contrario, los envíos en los meses de febrero y junio se ubicaron por debajo de los registros de 2025, e incluso por detrás del promedio.


1.    Embarques agroindustriales por producto y puerto

El crecimiento interanual de los embarques agroindustriales se explicó principalmente por el mayor volumen despachado de granos. En este sentido, durante los primeros seis meses de 2026 se despacharon 35,8 Mt, lo que representa un incremento del 19% respecto de igual período del año anterior y del 34% frente al promedio de los últimos cinco años. De esta manera, los embarques de granos alcanzaron el máximo de la serie para un primer semestre, superando en casi 3 Mt el récord previo de 32,8 Mt registrado en 2020.

En términos absolutos, el trigo fue el producto que realizó el mayor aporte al crecimiento. Los envíos del cereal totalizaron casi 10 Mt, un incremento interanual del 46%, equivalente a 3,1 Mt adicionales. A su vez, este volumen resultó un 65% superior al promedio del último quinquenio.

Por su parte, los embarques de maíz alcanzaron 19,1 Mt, lo que supone un crecimiento interanual del 7%, representando 1,2 Mt adicionales respecto del primer semestre de 2025, y se ubica 19% por encima del promedio.

Asimismo, se destacó el fuerte crecimiento en los despachos de girasol, que ascendieron a más de 1 Mt, frente a apenas 87.800 toneladas durante el primer semestre de 2025. Como resultado, el volumen embarcado resultó más de once veces superior al registrado en el primer semestre de 2025, y más de 22 veces superior al promedio del último lustro.

Los envíos de cebada, en tanto, ascendieron a 2,7 Mt, creciendo un 13% interanual, mientras que los embarques de soja totalizaron 2,3 Mt, un 4% más que el año anterior. Por el contrario, el sorgo fue el único grano que mostró una disminución, con despachos por 633.700 toneladas, un 3% por debajo de 2025.

En contraste con el desempeño de los granos, los embarques de subproductos agroindustriales registraron una caída durante la primera mitad del año. Entre enero y junio se despacharon 13,3 Mt, un 10% menos que en igual período de 2025 y un 5% por debajo del promedio del último quinquenio.

La contracción se explicó enteramente por los menores embarques de pellets de soja, que totalizaron 11,4 Mt. Este volumen supone una caída interanual del 14%, equivalente a casi 1,8 Mt menos que durante el primer semestre del año anterior. La disminución fue parcialmente compensada por el desempeño de los pellets de girasol, cuyos embarques alcanzaron casi 1,1 Mt, creciendo un 59% interanual y más que duplicando el volumen promedio. Asimismo, los envíos de pellets de trigo aumentaron un 77%, hasta 93.400 toneladas, mientras que los despachos de malta crecieron un 5% y alcanzaron 167.400 toneladas.

Por su parte, los embarques de aceites vegetales totalizaron 3,7 Mt, registrando un leve incremento interanual del 3%, y ubicándose 14% por encima del promedio de los últimos cinco años. El aumento se explicó principalmente por el aceite de girasol, cuyos envíos ascendieron a 847.600 toneladas y crecieron un 61% interanual, lo que implica un incremento de 320.000 toneladas. Los envíos de aceite de cártamo aceite de maíz crecieron 309% y 108%, respectivamente, aunque en términos de volumen resulta casi insignificante.

En contraposición, los embarques de aceite de soja, que representaron cerca de tres cuartas partes del total de aceites, disminuyeron un 7% respecto al mismo período de 2025 y se ubicaron en poco menos de 2,8 Mt.

Considerando el puerto de origen de los productos, se advierte que las terminales del Gran Rosario embarcaron en conjunto 39,5 Mt de granos, subproductos y aceites durante los primeros seis meses de 2026. Esto representa un incremento cercano al 7% respecto del año anterior y equivale al 75% del total despachado desde puertos argentinos. Esto responde, en gran parte, a la elevada concentración de la capacidad de crushing en la región, que otorga al Up-River una participación especialmente significativa en el despacho de productos industrializados. De esta manera, durante el primer semestre del año, el Gran Rosario concentró el 95% de los embarques de subproductos y el 93% de los aceites vegetales; mientras que, en el caso de los granos, su participación resultó del 65%.

Dentro de la región del Up-River, las terminales ubicadas en San Lorenzo embarcaron 29,6 Mt de productos agroindustriales y concentraron por sí solas el 56% de los despachos nacionales. Por su parte, los puertos ubicados en Rosario registraron envíos por 9,9 Mt, dando cuenta del 19% del total. Fuera del Gran Rosario, las terminales de Bahía Blanca alcanzaron embarques por 7,4 Mt, un crecimiento del 34% interanual, y representaron el 14% del total nacional. Los puertos de Necochea/Quequén, en tanto, despacharon 3,8 Mt, el 7% del volumen total. Finalmente, las terminales de Ramallo, Zárate, San Pedro y Villa Constitución embarcaron en conjunto 2,1 Mt, explicando el 4% restante.


2.    Destino de los embarques.

Los productos agroindustriales despachados desde puertos argentinos durante el primer semestre de 2026 llegaron a 82 países. Asia consolidó su posición como principal continente receptor, concentrando el 56% del volumen total, equivalente a 29,5 Mt. Le siguieron América y África, con participaciones cercanas al 17% cada una, mientras que Europa recibió aproximadamente el 10% de los embarques. Oceanía, finalmente, representó menos del 1% del total.

Desagregando la información por países, Vietnam se mantuvo como el principal destino, con embarques por 7,6 Mt de granos, subproductos y aceites. Este volumen evidencia un crecimiento del 41% respecto del primer semestre de 2025 y del 70% frente al promedio de los últimos cinco años. China ascendió al segundo puesto, recibiendo 4,3 Mt, un 40% más que el año anterior. En tercer lugar se ubicó Arabia Saudita, con 3,9 Mt, registrando un incremento interanual del 13% y más que duplicando el volumen promedio del último quinquenio.

Al interior de cada categoría, Vietnam también se destaca como el principal receptor de granos, con 5,9 Mt, seguido por China, con 4,2 Mt, y Arabia Saudita, con 3 Mt. Asimismo, el país del sudeste asiático lideró los embarques de subproductos, recibiendo 1,7 Mt, por delante de Indonesia y Arabia Saudita con 998.100 y 891.300 toneladas, respectivamente. En el caso de los aceites vegetales, India volvió a destacarse ampliamente como el principal mercado. Durante los primeros seis meses del año recibió algo más de 2 Mt, equivalentes al 54% de los embarques totales de aceites. Es decir, más de una de cada dos toneladas despachadas de aceite vegetal desde puertos argentinos tuvo como destino al país asiático.

En resumen, el récord alcanzado durante el primer semestre de 2026 estuvo sostenido por un fuerte crecimiento de los embarques de granos, especialmente de trigo, maíz y girasol, en el marco de una cosecha agrícola histórica. El Gran Rosario mantuvo su papel central dentro de la logística agroexportadora, principalmente en lo que respecta a productos industrializados, mientras que Asia se consolidó como el principal mercado receptor de los productos agroindustriales despachados desde nuestro país.

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Exportaciones récord de aceites vegetales: el agro argentino encuentra un nuevo motor

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La agroindustria argentina atraviesa uno de los momentos más dinámicos de los últimos años en el mercado internacional de aceites vegetales. En un contexto marcado por la creciente demanda mundial, las dificultades productivas en los principales competidores y la expansión del uso de aceites para biocombustibles, las exportaciones nacionales de aceite de soja y girasol alcanzan registros históricos que fortalecen el ingreso de divisas y consolidan el rol estratégico del complejo oleaginoso.

De acuerdo con el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los embarques acumulados de aceites vegetales —incluyendo las proyecciones para julio— superarían las 4,7 millones de toneladas durante 2026, estableciendo un nuevo récord para la Argentina. El aceite de soja registra 3,6 millones de toneladas exportadas, constituyendo el tercer mejor inicio de año de la historia, mientras que el aceite de girasol alcanza 1,2 millones de toneladas, el mayor volumen jamás registrado para este período.

La absorción externa de girasol está en máximos históricos. Nunca hubo tanto volumen de soja sin contrato. El Mar Negro en la mira, con precios del trigo escalando en Chicago. Las fijaciones de maíz avanzan junto con la cosecha.

1.    Las exportaciones de aceite de soja y girasol en máximos históricos

Las exportaciones de aceites vegetales en lo que va del 2026 – incluyendo las estimaciones de julio – superarían las 4,7 Mt, rompiendo el techo del año pasado y marcando un récord para los embarques argentinos de aceite de soja y girasol hacia el resto del mundo. Para el derivado del complejo soja, es el tercer mejor arranque en la historia con 3,6 Mt, mientras que para el caso de girasol el ritmo de embarques de aceites es récord con 1,2 Mt. 

La fenomenal performance exportadora argentina es el resultado de la combinación entre elevados niveles de oferta local (máximos para girasol y por encima de la media para soja) y una demanda externa por aceites vegetales para usos no industriales parcialmente desabastecida por orígenes claves. 

Ucrania tuvo su peor cosecha de girasol en una década y, a pesar de que en Rusia la producción fue de las mejores de su historia, el crush de girasol 2025/26 en la región del Mar Negro sería el más bajo desde la 2021/22 según las últimas estimaciones del USDA.  Además, si se tiene en cuenta el creciente uso industrial para el resto de los aceites vegetales durante toda la campaña 2025/26 a nivel global y la disrupción del conflicto en Medio Oriente durante este año, a las oleaginosas argentinas le tocó una primera mitad de 2026 con un mercado demandado y precios en máximos de varios años.

La cotización FOB del aceite de girasol argentino promedió US$ 1.290/t en el año -máximos desde 2022- y esta misma semana alcanzó los US$ 1.330/t, igualando el precio más alto del 2026. A esto hay que sumarle la extraordinaria dinámica exportadora de semilla de girasol, que hasta el mes de julio podría llegar a superar las 1,2 Mt, 13 veces el promedio para esta altura del año. Con precios sumamente atractivos para el aceite, una fantástica performance exportadora tanto industrial como de semillas, la absorción externa por el complejo es 2,4 veces más alta que el promedio para la última década a esta altura. En el mercado interno se vislumbra un correlato de esta dinámica exportadora. Se han comercializado 4,4 Mt de la 2025/26, máximos desde 1999/00 y 83% encima de la media con el 62% de dicha mercadería con precio firme en el mercado físico. 

El caso del aceite de soja es similar al de girasol: precios promedio máximos desde 2022, en US$ 1.160/t y llegando esta semana a US$ 1.170/t. Sin embargo, la performance no es tan espectacular en harinas, siendo que en el acumulado anual las exportaciones hacia julio se ubicarían en mínimos desde 2018 (sin contar la sequía de 2023). Esta situación no cambia si se analiza el acumulado de la campaña al registrarse 9,9 Mt, 6% por debajo del promedio a esta altura. Teniendo en cuenta las exportaciones de poroto y el equivalente en toneladas industriales, la absorción externa de soja para lo que va de la 2025/26 no alcanza las 16 Mt, 1 Mt por debajo del ciclo pasado a esta altura y 8% por detrás del promedio para las últimas cinco. 

Esta performance se fundamenta – en parte – por la irrupción de la harina brasilera en el mercado internacional, pero también por la lógica del mercado interno y la mayor disposición de venta por otros granos que no sean soja. Solo se comercializaron 21,6 Mt de soja en el mercado interno, quedando aún 24,8 Mt disponibles para vender, 34% más que el año pasado. Nunca hubo tanto volumen de soja en valores absolutos sin contrato en el mercado físico a esta altura como en esta campaña 2025/26.


1.1 La cosecha de girasol 2026/27 en el Mar Negro aumentaría 18%

En septiembre comienza la cosecha de girasol en Rusia y Ucrania. A pesar de la continuidad del conflicto entre ambos países, la producción de girasol para la nueva campaña 2026/27 alcanzaría las 33,7 Mt en la región, recuperándose Ucrania de lo que fue el desastre productivo de su última cosecha y Rusia rompiendo un nuevo techo, superando las 20 Mt. Este volumen que se sumaría a la oferta global vendría a suplir el importante déficit productivo que registró la región en lo que fue la campaña 2025/26. 

El consumo de aceites vegetales a nivel global viene creciendo a pasos agigantados, principalmente traccionada por la demanda para la elaboración de biocombustibles. Esta dinámica explica el aumento constante en las cotizaciones, que se dispararon aún más con el estallido del conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, el mercado de aceites para consumo no industrial (donde compite el aceite de soja argentino), puede llegar a tener una recomposición de oferta muy relevante de cumplirse las expectativas del USDA.

El futuro de las cotizaciones por aceites vegetales dependerá del balance entre la demanda industrial y alimenticia. Por su elevado uso energético, es un mercado altamente expuesto a distorsiones como la del Estrecho de Ormuz. No hay que dejar pasar el recrudecimiento de las hostilidades en la región del Mar Negro, que han estado impulsando el precio del trigo y que bien podrían truncar el flujo de la nueva oferta de girasol.


2. Trigo: peligran los suministros del Mar Negro  

La tensión política volvió a encender alarmas en el mercado de trigo tras la escalada de ataques de drones y misiles en el Mar de Azov. Luego de que Ucrania alcanzara barcos comerciales y tanqueros, Rusia restringió el paso de buques que entran o salen del Mar de Azov hacia el Mar Negro a través del Estrecho de Kerch. Para ponerlo en perspectiva, esta ruta maneja aproximadamente un cuarto de todas las exportaciones de granos de Rusia, siendo este país el principal exportador de trigo del mundo. 

Si bien Moscú y las cámaras del sector afirman que la logística se redireccionará hacia puertos de aguas profundas o terminales del Mar Báltico, este nuevo cuello de botella introduce demoras e incertidumbre en el circuito comercial. De hecho, ya se vienen percibiendo demoras en los envíos del cereal ruso al exterior: según datos de LSEG, hasta el día el jueves de esta semana se despacharon 604.000 t en julio, cuando el promedio mensual de exportaciones desde principio de año se encuentra en 3,17 Mt. Todo esto coincide con el inicio de la cosecha y la habitual presión estacional de oferta. Hay que considerar que, tomando el promedio de los últimos cinco años, Rusia suele aumentar sus exportaciones un 59% en el segundo semestre del año con relación a la primera mitad del año, lo que vuelve todavía más sensible cualquier tropiezo logístico justo en este momento del año.

Bajo este nuevo escenario, los precios del trigo en Chicago escalaron hasta alcanzar los US$ 248/t al cierre de este jueves, marcando una suba de más de 11% desde que se desató el conflicto el viernes de la semana pasada y un salto interanual del 34%. 

En el plano local, la pizarra de trigo alcanza los US$ 195/t, apenas por debajo de los valores de la semana pasada y cerca de US$ 15/t por encima de valores de principios de enero, cuando nos encontrábamos en plena presión de cosecha. Sin embargo, con un dólar prácticamente sin cambios desde principios de año y una inflación acumulada del 16,8% para el primer semestre del año, el valor del cereal medido en pesos constantes se encuentra -9,1% por debajo de valores de enero.

En este escenario de evolución de precios, el ritmo de comercialización del trigo para la campaña 2025/26 avanza más lento que el promedio histórico en términos relativos, aunque en valores absolutos los volúmenes comercializados son importantes. Según datos de SAGyP correspondientes a la semana 28, se informaron ventas totales por 19,9 Mt para la campaña actual, lo que equivale al 67% de cosecha estimada para este ciclo. Este porcentaje se encuentra más de un 21% por debajo del promedio de las últimas 5 campañas para esta altura del año.

Siguiendo en la misma lógica, considerando el volumen estimado de producción junto con la estimación de uso como semilla para la presente campaña, estaríamos hablando de un remanente por comercializar de cerca de 8 Mt, por lo que un 29% del trigo estaría pendiente de venta. Para ponerlo en perspectiva, este volumen remanente supera el consumo interno anual promedio de la última década en Argentina, estimado en 7,2 Mt. 

Si bien este remanente porcentual viene mostrando una tendencia al alza ciclo tras ciclo, el mismo se encuentra muy por encima del promedio de los últimos diez años para esta fecha, que se sitúa en el 11%. En este contexto de conflicto en la región del Mar Negro y posibles problemas de suministros globales con cotizaciones que respondieron al alza, habrá que monitorear cómo responde la comercialización local. Esto, considerando que hay un volumen importante por vender y se perfila una producción normal hacia el nuevo ciclo comercial.


3. Efecto tardío: repuntan las fijaciones semanales de maíz y superan a las de soja

Las fijaciones semanales de maíz ganaron impulso y superaron a las de soja por primera vez desde mayo, en un contexto en el que la relación soja/maíz alcanzó máximos de varios meses. El volumen del cereal con precio firme acumula cuatro semanas consecutivas de crecimiento, mientras que las fijaciones de soja se mantienen estables y en niveles elevados, aunque sin recuperar el dinamismo comercial observado en mayo. De todos modos, pese a su reciente fortalecimiento, las fijaciones de maíz aún se ubican por debajo de los registros previos al ingreso del grueso de la cosecha de soja, momento que marcó un punto de inflexión y devolvió protagonismo a la oleaginosa.

Antes del ingreso del grueso de la cosecha de soja, las fijaciones semanales mostraban un claro predominio del maíz, ya que las necesidades de liquidez se cubrían principalmente mediante la venta del cereal. Esta dinámica llevó a que la relación soja/maíz alcanzara un máximo a mediados de marzo, reflejando un debilitamiento relativo del precio del maíz en un contexto de fuerte ingreso de mercadería y creciente presión de oferta. Más adelante, con la llegada del grueso de la cosecha de soja, la relación comenzó a ajustarse y las fijaciones de la oleaginosa ganaron dinamismo, desplazando progresivamente al maíz como principal fuente de comercialización.

En cuanto a dinámica externa, esta semana el contrato de referencia de maíz en Chicago alcanzó los US$ 184/t y tocó un máximo desde mayo. El factor clave detrás de la subida de precios sigue siendo Ormuz, el cual vuelve a ser noticia por el reavivamiento de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, agregando nuevamente volatilidad al mercado de commodities agrícolas.

Otros factores se contraponen a las subas y limitan el sendero alcista para maíz. Estados Unidos están ingresando al período crítico para el maíz y el clima es un factor que empieza a repercutir en precios. Si bien la ola de calor viene colaborando a las subas del cereal, el USDA informó esta semana que el 67% del maíz y 65% de la soja están en condiciones buenas a excelentes, cifras que fueron más positivas que lo anticipado por el mercado, acotando las subas. 

Por último, considerando la coyuntura productiva de argentina, la cosecha de maíz 2025/26, que fue reestimada en un total de 71,5 Mt (+1,5 Mt vs jun.) según SAGyP, sigue registrando avances limitados debido a la elevada humedad ambiental. Según SAGyP, el progreso es de 75% a nivel país y continúa siendo el registro de progreso más bajo en las últimas cinco campañas. Mientras tanto, al pensar el avance acumulado a nivel comercial, ya se tiene pactado el 46% del maíz, que sería el tercer guarismo más bajo de la década. De esta forma, reflejando el gran poder de fuego que todavía se tiene para seguir abasteciendo a la exportación en esta segunda mitad del año.

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La harina de soja argentina pierde ventaja frente a Brasil

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La posición histórica de Argentina como principal exportador mundial de harina de soja enfrenta uno de los mayores desafíos de las últimas décadas. La expansión acelerada de la industria aceitera brasileña, impulsada por una política de promoción de biocombustibles y una creciente capacidad de procesamiento, está modificando el equilibrio competitivo del principal complejo exportador argentino.

Así lo sostiene un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que señala que durante el primer semestre de 2026 Brasil alcanzaría exportaciones superiores a 12,3 millones de toneladas de harina de soja, muy cerca de las 13,3 millones proyectadas para Argentina, una diferencia que continúa reduciéndose año tras año.

Brasil le pisa los talones a Argentina en exportación de harina de soja. Acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán. La participación del aceite en el ingreso industrial alcanza máximos históricos en Chicago y la más alta en Argentina durante la última década.

1. Mercado de soja: Brasil alcanza un ritmo exportador de harina récord

Brasil acorta distancias frente al tradicional liderazgo argentino en el mercado de subproductos del complejo soja. Las proyecciones para este primer semestre del año ya ubican las exportaciones brasileñas de harina de soja por encima de 12,3 millones de toneladas, muy cerca de 13,3 millones estimados para Argentina. Este escenario es el resultado directo de la fuerte expansión de crushing de nuestro vecino país, que cerró 2025 con un volumen récord de 58,7 millones de toneladas procesadas, un 22,8% más que en 2021.

Históricamente, Argentina ha sostenido una posición de liderazgo en el mercado de exportación de harina de soja. Sin embargo, mientras que la molienda en Argentina registra un sendero virtualmente estancado, la industria del procesamiento en Brasil mantiene un crecimiento sostenido año tras año. Se proyecta que, para el acumulado a junio de 2026, Argentina termine exportando “solo” 8% más que Brasil. Esta brecha se achica significativamente respecto del 86% registrado en 2021 y del 23% observado durante el primer semestre de 2025.  Uno de los factores que impulsa este fenómeno es la promoción a la industria de biodiesel del país vecino, que ubica a la demanda de aceite de soja en máximos históricos. Como contrapartida, se produce una mayor oferta de harina de soja, lo que lleva a Brasil a niveles de competitividad cada vez mayores. Esto afecta de forma directa el principal producto exportador de Argentina y el principal determinante del precio de la soja en el mercado interno. 

Lo que Ormuz dejó: a pesar del desplome en Chicago, la participación del aceite de soja en el ingreso industrial alcanzó máximos históricos.

Durante la semana, Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo marco que sienta las bases para abrir una nueva ronda de negociaciones por 60 días. Con una extensión de 14 puntos claves se plantea, entre varias otras cosas, la finalización inmediata y permanente de las operaciones militares, incluyendo en el Líbano; la reapertura del estrecho de Ormuz, velando por el paso seguro de los buques comerciales sin cargo durante el lapso que dure la nueva “tregua” y la posibilidad de extender la misma si ambas partes están de acuerdo en ello. No es la primera vez que se afirma haber alcanzado la paz entre ambas naciones, pero si es la primera oportunidad donde ambas emiten un comunicado con tantos puntos en común y la primera vez que ambos principales mandatarios firman un acuerdo desde la fundación de la República Islámica en 1979. 

Luego de haber sobrepasado US$ 110/barril durante mayo, el petróleo Brent se desplomó a niveles preguerra perforando el piso de US$ 80/barril, como consecuencia del proceso de encontrar un nuevo nivel de precios bajo el renovado escenario global. Esta tendencia bajista en el crudo también viene presionando sobre las cotizaciones del aceite de soja, sobre todo en Chicago. A lo largo de estas últimas ruedas el aceite volvió al terreno de US$ 1.500/t luego de 35 ruedas ininterrumpidas de cotizar por encima de US$ 1.600/t y de haber sobrepasado US$ 1.700/t hace solo unas semanas atrás.

Sin embargo, a pesar del derrotero reciente, el combo entre la promoción de biocombustibles en Estados Unidos y un nuevo escalón de precios para la energía a escala global le imprimieron un nivel de relevancia al aceite de soja nunca visto. Con la cotización de la harina de soja en mínimos desde febrero, en Chicago el aceite explica 55% del ingreso industrial, máximo histórico para el “oil share”; es decir, la proporción del margen de la industria que es explicado por la contribución del aceite de soja. Este valor se ubica, además, 17 p.p. por encima del promedio histórico. 

La dinámica descripta impacta de lleno en el mercado argentino. Si bien el nivel de precios no es el mismo que en Chicago, la cotización del aceite de soja argentino en el mercado FOB se mantuvo por encima de US$ 1.100/t durante los últimos tres meses a pesar de los vaivenes en los futuros, siendo actualmente la segunda cotización más alta a esta altura del año, solo por detrás de los récords del 2022 cuando se desató la guerra entre Rusia y Ucrania. Al mismo tiempo, las cotizaciones FOB por la harina de soja cayó 10% desde su pico en mayo, debilitada por la oferta global y la oleada de ventas de futuros en la plaza de Chicago. Como consecuencia, prácticamente el 50% del poder de compra industrial en el mercado argentino está explicado hoy por el precio del aceite. 

Bajo este escenario, el poder de compra del sector industrial ajustó negativamente un 4,5% en las últimas cuatro semanas, lo que le pone un techo al precio disponible por la soja en el mercado local. La pizarra sigue promediando AR$ 465.000/t, 2% por delante del promedio de mayo, aunque cotizando a la par si se descuenta el efecto de la inflación.


2. Se calma el panorama internacional y el maíz vuelve a precios pre-Ormuz

La cosecha del maíz tardío y de segunda ya está en marcha en Córdoba, mientras en Buenos Aires los planteos esperan a ser trillados. A nivel nacional y considerando toda la campaña maicera, la cosecha progresa un 58%, en línea con el promedio del último lustro, según informa SAGyP. 

El progreso de la trilla del maíz de segunda se concentró principalmente en la Zona Núcleo. Sin embargo, el avance fue limitado debido a un clima húmedo que representa un desafío para llevar adelante las labores, al dificultar la entrada de las maquinarias a los campos e incentivando a postergar la trilla, en busca de levantar granos más secos. En materia de condiciones, a nivel nacional predomina el estado “bueno”, con el centro de Santa Fe y norte de Buenos Aires mostrando un estado “muy bueno” y regular en unos pocos distritos alejados de la zona más fértil, con excepción del centro-sur de Santa Fe.

La trilla de maíz se desarrolla, asimismo, en un contexto de precios más debilitados que al inicio de la campaña. El nivel de precios futuro de maíz, descontado en su respectiva curva de contratos diferidos en A3, muestra una tendencia bajista tras haber alcanzado un pico relativo a mediados de mayo, y ya está en niveles pre-Ormuz. 

La curva de precios futuros brinda un resumen de expectativas para la relación entre oferta y demanda – una curva de futuros en precios mínimos expresa la expectativa de disponibilidades más holgadas en relación con la demanda de lo que se esperaba hace un mes, momento en que la curva de precios futuros de maíz había llegado a máximos en el año. Desde aquel momento, se descontó en menores precios -una curva más baja- el pronóstico de una oferta que no sería tan decepcionante como se visualizaba en el punto cúlmine de la guerra, cuando el sector enfrentaba precios prohibitivos para los fertilizantes, combustibles caros y un horizonte que auguraba menor oferta de cereales.

Varios fueron los factores que pesaron sobre las cotizaciones y provocaron que la curva ajustara cerca de US$ 10/t en cada posición. En primer lugar, la entrada al mercado de la cosecha tardía de una oferta sudamericana sin precedentes y que gana cada vez más participación en los mercados internacionales. En segunda instancia, un maíz norteamericano que fue sembrado en su totalidad y sorprendió mostrando condiciones mucho mejores que el año pasado, según informó USDA. Por último, el desarme de posiciones de los fondos en Chicago, que recortaron su posición larga en maíz un 95% en solo seis semanas, el equivalente a 44 Mt.

Sin embargo, dos drivers ponen cierto límite a la caída los precios. Por un lado, el área sembrada con maíz sufrió un recorte entre campañas. En la 2026/27 se sembraron 38,57 millones de hectáreas, 3,6% menos que el año pasado, mientras la soja ganó participación en las intenciones de siembra al sumar 4,3% en hectareaje, según cifras de USDA. 

Puertas afuera del mercado local, Brasil ya está levantando su safrinha, que es la cosecha con mayor volumen dentro de su campaña de maíz. Allí, la trilla del cereal tardío recién comienza y acumula un avance del 6,7%, mientras la del temprano lleva un 90,4%, cerca de concluir. Los rindes de la campaña, en lo que al tardío respecta, se presentan dispares según la región: Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y Pará muestran productividades elevadas, mientras otros estados exhiben pérdidas por falta o excesos de lluvias.

Siguiendo la tónica de los cereales, el trigo acumula un avance de siembra del 44% a nivel nacional, manteniendo un ritmo relativo elevado y sobrepasando todo registro anterior. En Buenos Aires, las labores se desarrollan con pausa entre semanas debido al clima húmedo y a cierta incertidumbre económica que lleva a los productores a actuar con cautela, afirma la Secretaría de Agricultura. El predominio de un perfil hídrico adecuado en los suelos juega positivamente para el crecimiento del cereal.

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Agro en modo récord: las exportaciones superan los 50 millones de toneladas

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La agroindustria argentina atraviesa uno de los años más dinámicos de las últimas décadas. Con una cosecha que podría superar las 165 millones de toneladas, el complejo agroexportador consolidó durante los primeros cinco meses de 2026 un desempeño histórico en materia de comercio exterior, impulsado principalmente por el trigo y el maíz, mientras la soja recupera protagonismo de la mano de mejores precios internacionales.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y mayo se embarcaron 50,4 millones de toneladas de productos agroindustriales, el mayor volumen registrado para ese período. Del total exportado, el 68% correspondió a granos y el 32% a productos industrializados, como aceites, harinas y pellets.

El ingreso de camiones a puerto se encuentra en máximos, con el 73.5% concentrado en el Gran Rosario y explicado principalmente por las descargas de maíz y soja. Las importaciones de fertilizantes en el primer cuatrimestre fueron las más altas desde 2021.

1. Trigo y maíz apuntalan las exportaciones de granos

El 2026 es un año relevante para el agro argentino a la espera de concretar una cosecha total de granos que se estima terminará por encima de las 165 Mt, abasteciendo sobradamente el mercado interno y convirtiendo a Argentina en el origen más competitivo para un amplio abanico de productos agro. Este grado de competitividad viene siendo convalidado por la demanda externa, que absorbe granos a un ritmo extraordinario: sólo entre enero y mayo inclusive se embarcaron 50,4 millones de toneladas, el 68% como grano y el 32% como subproductos industriales -aceites, pellets y/o harinas.

Los principales protagonistas son el trigo y el maíz, con 10,6 Mt y 17,1 Mt exportadas respectivamente en los primeros cinco meses del año. Ello es, un 67% y 14% más que lo exportado para la misma altura el año pasado. El otro cultivo que está dando la nota en este 2026 es el girasol, con una absorción externa equivalente de 3,7 Mt entre semillas, aceite y harina. Además, desde abril comenzaron a intensificarse las exportaciones de soja, con 1,9 Mt exportadas de grano hasta ahora y 13,6 Mt que se procesaron para embarcar aceite y harina de soja.

En tándem con un ritmo exportador récord, el ingreso de camiones a puerto está en máximos, con 1.313.635 unidades vehiculares ingresando a descargar en los puertos de todo el país, computando hasta el 26 de mayo del corriente año. De ese total, un 73,5% se concentran en la zona del Gran Rosario (unos 965.000 vehículos), ingresando en la región casi 200.000 camiones más que el año pasado.

En términos comerciales, la logística está jugando un rol fundamental en el mercado de granos durante este año. Entre la combinación de una cosecha récord de maíz y la relevancia de los planteos tempranos de esta campaña, sumado a la llegada de las toneladas de soja desde mediados de abril, el 65% de los 965.000 camiones que ingresaron al Gran Rosario en 2026 es explicado por las descargas conjuntas de soja y maíz en los últimos dos meses. 


2. La fijación de precios en soja aceleró un 70% en mayo

Las subas en el precio de exportación del complejo soja han venido traccionando el poder de compra del sector industrial/exportador en plena época de cosecha, lo que en parte ayudó a la recuperación de los precios en el mercado disponible. Actualmente las ofertas de compras con entregas inmediatas en el Gran Rosario rondan los AR$ 460.000/t por soja, muy cerca del FAS teórico de AR$ 470.000/t, cuando apenas comenzado el mes de abril el mercado físico se había desplomado hasta los AR$ 430.000/t. Las subas de los precios ofertados para la compra atrajeron más ventas en el mercado interno y dispararon el pricing de soja: el volumen de mercadería a la que se le puso precio en mayo creció un 70% con relación al acumulado entre enero y abril. El volumen de mayo alcanza las 4,13 Mt entre compraventa a fijar y fijaciones de precio, de las cuáles el 85% fueron por nuevos contratos, 2,3 veces el volumen del mes pasado.

Este mes el precio negociado por soja en Chicago promedió los US$ 442/t, la cotización más alta en lo que va del año y un 15% por encima del nivel de todo 2025, alcanzando máximos desde abril del 2024. Este nuevo “escalón” de precios donde se está negociando la oleaginosa vino traccionado por el impulso a biocombustibles en Estados Unidos y por el conflicto en Medio Oriente. Ambos dos llevaron las cotizaciones del aceite de soja cerca de los US$ 1.700/t en Chicago, una suba del 53% en lo que va del año. Al mismo tiempo, los fondos especulativos jugaron un rol fundamental, posicionándose en todo el complejo soja y llegando esta semana a mantener una cartera comprada por 481.000 contratos entre futuros y opciones, una variación de cartera de más del 1.000% en el año habiendo comenzado vendidos el 2026.

Esta dinámica del mercado internacional se traslada al mercado local vía revalorización del precio de exportación industrial. Tanto el precio del aceite como el de la harina de soja estuvieron subiendo desde que comenzó el año, alcanzando su valor más alto en plena cosecha. Actualmente el precio promedio FOB industrial ronda los US$ 494/t, un 8% más alto que a comienzos de año y el nivel de cotizaciones más altas para esta altura desde los extraordinarios valores del 2021 al 2023. 

Si bien la soja le quitó parte del protagonismo a los cereales en el mercado interno, las búsquedas de maíz por parte de la exportación siguen siendo intensas. El line up de maíz es de 1,8 Mt para los próximos quince días y la oferta de compra promedió US$ 181/t en la semana para originación inmediata o contractual, un premio de US$ 5/t respecto a las propuestas para descargas de maíz tardío. 

Sin embargo, el nivel de precios por maíz viene presionado por la dinámica en Chicago, que luego de haber alcanzado máximos de un año el 5 de mayo pasado, acumula pérdidas del 6% en una oleada continuada de ventas por parte de los fondos especulativos. En las últimas tres semanas, los fondos redujeron su posición comprada en un 30% con ventas netas por el equivalente a 12 Mt de maíz. El avance de la siembra y el clima favorable en Estados Unidos se combinaron con la caída en las cotizaciones del petróleo, disparando la salida de posiciones largas por parte de los especuladores, presionando los precios del cereal a la baja. Lo que se ha venido traduciendo en una caída del precio FOB del maíz argentino y consecuente presión sobre los precios internos, que esta semana promediaron 1% menos y 4% por debajo que a comienzos de mayo.


3. Se desinfla el precio de la urea

A pesar de la crisis derivada de la guerra en Medio Oriente y su consiguiente impacto en el mercado global de fertilizantes, la Argentina logró mantener un ritmo de importaciones del insumo más que aceptable en el primer cuatrimestre. En este escenario, las compras externas de fertilizantes nitrogenados -entre los que se incluye la urea- alcanzan las 273.000 tn y superan lo visto en 2022 a esta altura, cuando el mercado atravesaba la crisis de insumos por la guerra ruso-ucraniana.

Paradójicamente, este nivel de importaciones de nitrogenados es impulsado, ante todo, por guarismos superiores en el segundo bimestre, con volúmenes más altos en la serie para este periodo, y duplicando lo registrado en el primer bimestre. Para esta categoría, las importaciones en marzo y abril de 2026 fueron 63% superiores al promedio del último lustro, respectivamente. Sin embargo, para esta misma comparativa, pero hecha para el primer bimestre, la variación contra la media quinquenal arroja una caída del -30%. 

Profundizando en la coyuntura más reciente del mercado, los precios internos de la urea acumulan una segunda semana de descenso y la importación comenzó a mostrar un mayor pulso, sobre todo debido a la necesidad estacional de fosfatados. Actualmente, los precios ofrecidos para urea por proveedores locales se encuentran en torno a los US$ 830 y 840/tn. Respecto a su punto más alto alcanzado en abril, las referencias de urea importada cayeron entre US$150 y $185/tn y la producida en fábricas locales alrededor de US$100 /t. 

Otra buena noticia para el mercado de urea es que China -uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo- volvió a habilitar sus exportaciones. Con la canilla del gigante asiático abierta, los precios internacionales deberían sentir un alivio. 

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