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Unión Europea redefine exigencias ambientales y mantiene presión sobre la soja argentina

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La Unión Europea introdujo cambios operativos en el reglamento contra la deforestación, pero mantuvo intacto el núcleo de exigencias para soja, carne y madera. Argentina sigue clasificada como país de “riesgo estándar” y el costo de trazabilidad continúa siendo uno de los principales desafíos para el sector exportador.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la Comisión avanzó con una nueva etapa de ajustes sobre el Reglamento de Productos Libres de Deforestación (EUDR), una normativa que busca bloquear el ingreso al mercado europeo de materias primas y derivados vinculados a desmontes y degradación forestal.

Aunque Bruselas presentó modificaciones destinadas a simplificar procedimientos administrativos para operadores europeos, las exigencias estructurales sobre trazabilidad y debida diligencia continúan prácticamente intactas para los países exportadores. En el caso argentino, el impacto sigue concentrado sobre cadenas estratégicas como soja, carne bovina y madera, sectores con fuerte peso económico en el NEA y particularmente en Misiones.

La Comisión Europea aclaró que los cambios impulsados entre 2024, 2025 y la nueva revisión de abril de 2026 buscan aliviar la carga operativa de empresas europeas pequeñas y medianas, además de los actores “aguas abajo” dentro de la cadena comercial del bloque. Sin embargo, el esquema mantiene elevada la responsabilidad sobre quien introduce el producto en el mercado europeo.

La UE flexibiliza procesos internos, pero no modifica el corazón del sistema

Documentos, enmiendas legislativas y cambios en sistemas y criterios alivian la carga operativa y administrativa del downstream europeo, pero refuerza la carga de responsabilidad sobre el operador (importador) que ingresa productos al mercado de la UE.

En diciembre de 2025, el Parlamento y el Consejo Europeo adoptaron una enmienda en la regulación EUDR 2023/1115, la que busca combatir la deforestación y la degradación forestal en la cadena de suministro de materias primas y productos derivados que se colocan en el mercado europeo. A la vez, le pidieron a la Comisión Europea que hiciera una revisión simplificada y la presentara, junto con una propuesta legislativa, para su consideración a fines de abril de 2026. Así se dieron a conocer propuestas y aclaraciones, que, de todas formas, no cambian significativamente el rumbo que la EUDR empezó a trazar desde su sanción.

La Comisión Europea concluyó que las medidas introducidas en 2024 y 2025 y las de esta versión de abril de 2026 son más que suficientes para alivianar significativamente la carga administrativa y simplificar los trámites que las empresas deben cumplir en el marco de la EUDR. Si se leen detenidamente, se advierte que, por sobre todas las cosas, el conjunto de medidas apunta a los países de bajo riesgo (Argentina está calificada de riesgo estándar), a los operadores pequeños y medianos (de la UE) y a los actores aguas abajo en la cadena de abastecimiento (los que se encuentran en el mercado europeo, una vez introducido el producto relevante en el bloque). 

En los documentos recientemente publicados hay tres grupos de ajustes: 1) cambios normativos; 2) aclaraciones, remociones y agregados en los documentos Guía (Guidance, en su denominación en inglés) y Preguntas Frecuentes (FAQ o Frequently Asked Questions, en inglés); y 3) medidas tomadas en relación con el Sistema de Información y otras herramientas digitales.


En el primer grupo de cambios normativos, ¿cómo se verían afectados los productos argentinos?

Dentro del primer grupo, el de las modificaciones regulatorias, cabe repasar lo ocurrido desde la aprobación de la EUDR 2023/1115. Previo a los últimos conocidos en la primera semana de mayo, ocurrieron otros tres cambios importantes: 

1) se dilató en dos oportunidades la fecha de aplicación de las responsabilidades de todos los involucrados en lo que concierne a la EUDR, estableciendo distintos momentos de inicio según categoría de operador; 

2) se amplió la categorización de actores involucrados, los que asumen diferentes tipos de responsabilidades; y 

3) se pasó de un sistema de Declaración de Diligencia Debida (DDD) para todos los operadores y comerciantes a uno en donde la declaración únicamente la debe hacer quien primero introduce el producto relevante. Esto significa que se reduce significativamente la carga de responsabilidad en el resto de los operadores y comerciantes dentro del mercado de la Unión Europea, lo que varía el nivel de información o recopilación de datos que debe hacerse según la categoría en la que se encuentren. 

Cabe aclarar que, dentro de las novedades legislativas importantes, la categorización de riesgo de deforestación por país fue un punto crítico. Si bien no es una enmienda normativa, sí es una notificación que cumplió pasos legales e impactó en los países productores y proveedores de materias primas relevantes y de productos relevantes. 

En este mayo de 2026 se presentó una propuesta de Reglamento Delegado, con el que se busca modificar el Anexo I del EUDR. Dicho anexo contiene temas conceptuales y el listado de materias primas y productos relevantes para la regulación. En la enmienda se propone la remoción y exención de algunos productos relevantes y la inclusión de otros, pero no se cambian las materias primas relevantes -las mismas 7 originales; esto es, ganado bovino, cacao, café, palma aceitera, caucho, soja y madera-. 

Para nuestro país lo más importante está en el complejo del ganado bovino, ya que se eliminaron cuero y pieles en bruto, cuero y pieles curtidas y preparados después del curtido y cueros y pieles apergaminados derivados del ganado bovino. ¿Cuál fue la fundamentación para el cambio? La alta diferenciación de la cadena de valor del cuero respecto de la de la carne. Es que resulta raro que las curtiembres generen los suficientes incentivos económicos como para influir en la industria de la carne roja, que es la principal demanda en la cría, invernada y faena de los bovinos. Se considera que los operadores en la UE tienen una muy limitada influencia para exigir a sus proveedores la información de debida diligencia. Por otra parte, en pos de la coherencia, a la inclusión de lenguas de bovino frescas le agregaron las de congeladas. No hubo nada relevante o cambio alguno que implique al complejo soja.

Segundo grupo, el de las aclaraciones e interpretaciones

Con el objetivo de simplificar la carga administrativa, se introdujeron cambios y se hicieron precisiones dentro de los dos documentos mencionados más arriba, la Guía y el de Preguntas Frecuentes. Se mencionan algunas de esas alteraciones, sólo para que se tenga una idea de hasta qué punto se pone el foco en la menor carga administrativa [para los operadores, los industriales y los comerciantes europeos]. 

Además de que el obligado a efectuar la Declaración de Debida Diligencia (DDD) o Declaración Simplificada (DS) es el primero que introduce el producto relevante al mercado europeo, se refuerza el rol de los Operadores Intermedios o de aguas abajo como simples recolectores de los números de referencia de las DDD o DS. (Se recuerda que el Operador Intermedio es quien coloca en el mercado un producto pertinente, fabricado a partir de otro producto o materia prima pertinente que ya están cubiertos por la DDD o DS.) De hecho, ni siquiera tienen que requerir esa información a su proveedor, quien tiene la obligación de proporcionársela. En definitiva, se robustece el objetivo de simplificar la carga administrativa y operativa de todos los intervinientes aguas abajo en la cadena de transformación y comercialización de productos relevantes. 

Con la introducción de nuevas clasificaciones entre los participantes (Operador, Operador Intermedio, Micro y Pequeño Operador Primario, Comerciante –Trader-, Empresa y Consumidor final), la debida diligencia también toma distintas formas, pero todo enfatizando el objetivo mencionado en el párrafo anterior.

Se proporcionaron guías respecto de cuáles son los umbrales de tamaño para que un operador entre en la categoría de Micro y Pequeños Operadores Primarios, el cual sólo puede encontrarse en un país de bajo riesgo (país miembro de la UE y otros, como EE. UU.; ver mapa). Con una aplicación de la normativa desde el 30 de junio de 2027, los MyPOP pueden utilizar una dirección postal en lugar de la geolocalización, si la dirección se corresponde con las parcelas productivas, y presentar una declaración simplificada por única vez, sin necesidad de realizar la evaluación ni la mitigación de riesgo.  


El tercer grupo, el de herramientas operativas

Dentro de este grupo se incluyen respuestas a varias demandas hechas por los usuarios, demandas que se empezaron a plasmar en el Sistema de Información. En este sistema se permitirá la presentación de declaraciones simplificadas, únicas para micro y pequeños productores primarios, se habilitaron perfiles específicos para micro y pequeños operadores primarios downstream y se incluyeron herramientas para la agrupación voluntaria de números de referencia en DDD o DS. También se introdujeron mejoras en la interfaz de programación de APIs, lo que permitiría que las empresas que manejan grandes volúmenes puedan subir en un solo bloque las declaraciones debidas desde sus propios sistemas.

La segunda parte de este tercer grupo es la decisión de la Comisión de establecer dos repositorios centrales, que estarían disponibles para diciembre de 2026. Uno muy importante es el de las legislaciones relevantes de los países productores. Esto facilitará a los operadores –y a las autoridades de control de cada país miembro de la UE- estar chequeando los marcos legales extranjeros desde cero, permitiéndoles cumplir con el criterio de legalidad. El otro repositorio anunciado no menos importante es el de los esquemas de certificación. Es decir, la Comisión Europea ha manifestado en varias oportunidades que no hará reconocimiento de esquemas de certificación o verificación desarrollados por terceros aplicables para las materias primas relevantes, pero la sola introducción de cualquiera de estos sistemas en ese repositario implica que, mínimamente, habrá pasado algún filtro. 

En este sentido, cabe destacar el hecho de que el Reporte que preparó la Comisión para el Parlamento y el Consejo Europeos describe a VISEC como una plataforma digital innovadora de Argentina que permite la trazabilidad de las exportaciones de soja. Se menciona junto con otros sistemas y herramientas digitales nacionales que están siendo desarrollados o mejorados por diversos países para prepararse para el cumplimiento del Reglamento EUDR.


Ahora bien, ¿el conjunto de estos ajustes afecta a la cadena de valor del complejo soja argentino?

Para el sector agroindustrial enfocado en el complejo de la soja (grano, harina, aceite, etc.), el conjunto de estos ajustes no introduce flexibilidades operativas importantes, ya que estaban dentro de lo que se conocía hasta el momento. Sólo para resumirlas, se pueden mencionar:

a)    La flexibilidad de la “declaración en exceso” 
La regulación se basa en una trazabilidad estricta, pero reconoce la posibilidad de efectuar una “declaración en exceso” (declarar coordenadas de un número de parcelas mayor al que realmente produjo la soja comercializada) en casos específicos donde se produzca la rotación de cultivos. Esto facilita el trámite para las explotaciones donde la soja se cultiva en diferentes partes de la tierra cultivable total cada año.

b)    Manejo de silos y almacenamiento a granel 
La soja es un producto que se comercializa mayoritariamente a granel, pero se reitera que está prohibido el “balance de masa”; esto es, que mezclen soja libre de deforestación con soja de origen desconocido o no conforme. Cuando se mezcla soja conforme de múltiples orígenes en un mismo depósito: 1) el operador debe declarar el lugar de producción de “todos los bienes que ingresaron al silo desde la última vez que estuvo vacío”; 2) si los silos no se vacían regularmente, se puede usar un sistema de “primero en entrar, primero en salir” (FIFO) u otro equivalente que asegure que no se mezclen materias primas de origen desconocido.

c)    Delimitación de las parcelas de producción 
Si la soja se cultiva en una parcela que forma parte de una propiedad inmobiliaria más grande, el operador tiene la flexibilidad de “declarar únicamente el área específica cultivada con soja”, o bien declarar la propiedad entera siempre que toda ella goce de condiciones homogéneas de riesgo

d)    Reglas sobre la soja usada como alimento para ganado 
La harina y el pellet de soja son insumos clave para la alimentación animal. Por lo tanto, si un ganadero alimenta a sus animales con harina de soja, debe asegurarse de que ésta sea libre de deforestación. No obstante, “el ganadero no necesita proporcionar la geolocalización de esa soja”; le bastará con guardar las facturas o los números de referencia de la declaración de diligencia debida (DDS) de su proveedor de soja (el caso de un ganadero europeo). En el caso que un productor europeo importe harina de soja para alimentar aves de corral (como el caso de los pollos, que no están en el alcance del EUDR), se convierte en “operador” al importar la soja y debe presentar una DDS en la Aduana. Si usa su propia soja cultivada internamente para alimentar a sus pollos, queda fuera de la regulación porque no comercializa la soja.

e)    Reconocimiento a plataformas de trazabilidad 
El informe de la Comisión destaca positivamente el surgimiento de sistemas digitales innovadores en los países productores que facilitan el cumplimiento para el sector. Si bien no es un reconocimiento formal respecto de cuál sistema convalida y cuál no, la mención y potencial inclusión en un repositario es un paso adelante.

f)    Régimen simplificado para pequeños productores de soja 
Al igual que en otras cadenas, los agricultores de soja que califiquen como “micro o pequeños operadores primarios” (MSPOs) y estén en países de bajo riesgo, “ya no tendrán que presentar una declaración por cada envío”. Solo deberán realizar una “declaración simplificada” única e incluso podrán usar datos catastrales o direcciones postales en lugar de polígonos de geolocalización complejos.


Conclusión

Si bien el reporte de la Comisión celebró la reducción de costos que implicaría la simplificación del sistema debido a las menores obligaciones de distintos agentes aguas abajo (downstream) en el mercado europeo, no se ha evaluado el costo de la segregación y la trazabilidad de los productos en el upstream pasando las fronteras del bloque de la UE hasta las explotaciones del país productor.

Puede decirse, entonces, que para la cadena de valor exportadora del complejo soja de Argentina no ha cambiado mucho las cosas en lo que respecta al cumplimiento de la EUDR. En la vereda opuesta, sí resultaría significativo, en el caso de aprobarse la propuesta, la exclusión de los cueros vacunos, pero el impacto sólo se sentiría en la industria curtidora, ya que el sector ganadero en su conjunto sigue bajo la lupa de la EUDR.  

Por lo tanto, resta, por un lado, seguir la recepción de los ajustes sugeridos por la Comisión ante el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo, por si hubiera algún cambio en ese frente. Aquí se está hablando de un plazo que podría prolongarse, como mucho, hasta agosto.

Por el otro, es importante apoyar, con todos los fundamentos y elementos posibles, las gestiones de nuestros propios funcionarios gubernamentales ante las autoridades europeas en dos temas claves. Uno de ellos es enfatizar la complejidad de la segregación en una materia prima a granel, como es la soja, ya que la regulación lleva a apartar a una parte importante de la producción oleaginosa de la comercialización de commodities para ubicarla en el proceso logístico del negocio de una specialty. En este punto, el costo no es un ítem despreciable. El otro tema no menor es insistir en la calificación de Argentina como país de riesgo bajo, para el que existen suficientes argumentos.

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La soja cae en el mercado local mientras la harina alcanza máximos y tensiona la cadena exportadora

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En plena cosecha argentina, el mercado de la soja muestra señales cruzadas. Mientras el precio disponible en el mercado local se debilita, la harina de soja en Chicago alcanza valores máximos desde octubre de 2024, generando una tensión entre productores y la industria en un contexto de alta oferta y demoras logísticas.

Según los datos del sector publicados por la Bolsa de Comercio de Rosario, la pizarra local ronda los $430.000 por tonelada, lo que en términos reales representa el nivel más bajo desde julio del año pasado y se ubica 22% por debajo del promedio. En paralelo, el precio en dólares cayó un 10% desde fines de marzo, mientras que en el mercado internacional prácticamente no registró variaciones.

Las lluvias de abril retrasan la cosecha de soja, aun así, las descargas en puertos son récord. El trigo norteamericano sufre la sequía y las perspectivas son mixtas. Se comprometieron 17 Mt de trigo y entramos al carry con grandes stocks remanentes.

Se desploma el precio de la soja en el mercado disponible

Desde el inicio del año y a principios de esta semana se descargaron en los puertos del Gran Rosario 18,8 Mt de granos según el sistema Stop, el volumen más alto de la serie y 30% por encima del promedio para esta altura del año. Si bien durante la semana pasada las entregas cayeron 22%, afectadas parcialmente por la intermitencia del servicio de transporte, las descargas en lo que van del año están en niveles máximos, pero con una particularidad: del total de toneladas que llegaron a puerto durante 2026, solo el 23% son porotos de soja. En el acumulado del año son 4,3 Mt, 400.000 toneladas menos que el año pasado y todavía no se siente el cambio de estacionalidad. 

El avance de las labores por soja está luchando con las persistentes lluvias sobre la región central, complicando tanto la cosecha como la salida misma de mercadería a puerto. En la Zona Núcleo, GEA-BCR estima que el 25% de la superficie objetivo ya fue cosechada, 3 p.p. por delante de la campaña pasada, pero considerablemente rezagados respecto al promedio de 55% para las últimas cinco campañas a esta altura. A pesar del lento ritmo que están tomando las labores de soja, las existencias totales de los principales granos al primero de abril llegaron a alcanzar máximos históricos (ver), impulsadas por la oferta récord de los cereales y la gran performance del girasol. En términos comerciales, se desprenden dos puntos fundamentales del escenario actual:

  1. A pesar de que todavía no se generalizaron los envíos de soja, el ritmo de recepción de las terminales ya está en máximos.
  2. En consecuencia, el valor del cupo sigue pesando en el precio disponible. No solo dependiendo de las entregas de soja, sino del espacio relativo entre maíz, trigo y girasol.

En materia de cotizaciones, la pizarra en pesos está cerca de los AR$ 430.000/t, ajustando por inflación es la cotización más baja desde julio del año pasado y está 22% por debajo del promedio. En términos comparativos, la pizarra de soja cayó 10% en dólares desde finales de marzo hasta ahora, mientras en Chicago prácticamente se mantuvo sin cambios, cediendo menos de un dólar por tonelada.

Al mismo tiempo que la pizarra exhibe la típica estacionalidad en precios a esta altura del año, las cotizaciones internacionales de la harina de soja llegan a máximos desde octubre del 2024, impulsadas por los fondos especulativos en Chicago y la tracción de demanda interna y externa en Estados Unidos. Siguiendo la dinámica del mercado, el precio de exportación de la harina argentina para embarques en cosecha llega a máximos del año superando los US$ 370/t, 13% más que a comienzos del 2026 y US$ 45/t más que el precio a cosecha el año pasado a esta altura. Teniendo en cuenta el ratio extracción teórico de la industria argentina, punta a punta, el alza del FOB de harina de soja le habría sumado US$ 30/t al precio promedio de venta industrial a cosecha en lo que va del año. 

Sin embargo, el mercado internacional de harina de soja está sufriendo cambios estructurales muy relevantes y cada año es mayor la mayor preponderancia de Estados Unidos y Brasil. En el caso del país norteamericano, como era de esperarse, marzo rompió récords de procesamiento de porotos -el segundo mes más alto de su historia- y en lo que va de la campaña ya se procesaron 41,5 Mt, máximos históricos y 24% por encima del promedio de los últimos años a esta altura, produciendo 32,8 Mt de harina. Impulsados por los incentivos a biocombustibles, la oferta de harina se sigue expandiendo, funcionando como ancla en las cotizaciones y limitando las subas. Todavía sin la harina argentina entrando de lleno en el mercado internacional, las exportaciones desde EE. UU. hasta marzo inclusive se incrementaron 17% entre campañas y están 41% por encima del promedio para la última década.


Trigo argentino 2025/26: el volumen comercializado es el más alto desde la campaña 2021/22, pero en comparación con la producción pierde pulso

La aspiradora externa sigue traccionando fuertemente la comercialización interna de trigo y a esta altura del año se observan compromisos por 17 Mt, cifra que por sí misma equivale al promedio del total de las cosechas 2020/21 a 2024/25. La 2025/26 puso un golpe sobre la mesa y, con la nueva estimación de GEA-BCR para el cierre de la campaña, totalizó 29,5 Mt: casi 50% más que el ciclo anterior.

De dicho total comercializado, vemos que las 17 Mt comprometidas hasta ahora no son más que un 58% del total de cosecha estimada, debiéndonos remontar hasta 2015/16 para encontrar una cifra similar; sin embargo, el dato se matiza observando que fue solo 6 Mt el volumen comprometido en ese ciclo a esta altura, mientras el tonelaje de la campaña corriente casi lo triplica.

La Argentina todavía tiene otras 12,5 Mt del cereal disponibles para ser colocadas tanto en el mercado local como externo. Las exportaciones del cultivo hasta abril inclusive llegarían a unos 12,5 Mt, sumando datos preliminares de NABSA para este mes y marzo. 

Sin embargo, ya empiezan a hacerse sentir los efectos del carry sobre los precios de exportación. El FOB del cereal está en US$ 229/t, habiendo llegado a 230/t a principios de este mes, y cerca de 11% por encima de los precios de enero, cuando cotizaba en torno a los USD 205/t. En general, comienza a pesar la aguda competencia de la producción rusa que entra a los mercados internacionales, por lo que se acota el margen de subas del precio de exportación para mantener competitividad. Además, también toma relevancia seguir de cerca la coyuntura climática en Estados Unidos, que podría condicionar el futuro del cereal de ese origen y abrir ciertas posibilidades de exportación si el hemisferio norte presenta problemas de oferta.


El trigo norteamericano 2026/27, en jaque por el clima 

Por último, a poco de que inicio la cosecha de trigo de invierno en el hemisferio norte, el trigo estadounidense atraviesa una coyuntura climática compleja. Una sequía lleva semanas azotando a las regiones trigueras de Estados Unidos y amenaza con reducir los rindes finales. Según informa USDA, al 7 de abril 68% del trigo de invierno está bajo estado de sequía; más del doble que el año pasado a esta altura. 

El lunes 13 de abril el USDA publicó la segunda edición del año del informe semanal Crop Progress (progreso de cultivos), en el que se relevan tanto el avance de las labores de siembra y cosecha como las condiciones de los cultivos. El mercado se encontró con un panorama poco alentador para el trigo de invierno, en tanto solo 34% se encuentra en condiciones buenas a excelentes; el año pasado el registro arrojaba 47%, y la cifra es, además, 1 p.p. inferior a la semana pasada.

Este dato confirma una tendencia que los operadores seguían de cerca desde hace semanas. Se puede considerar un buen indicador anticipado del desempeño general de la campaña al tomar las condiciones del trigo de invierno en Kansas, el principal estado productor del cultivo en Estados Unidos. Allí desde hace semanas ya se observaba un deterioro de las condiciones buenas a excelentes de los cultivos, al punto de alcanzar 32% en el último dato semanal, sumando una sexta semana consecutiva de merma en la variable y cayendo a su nivel más bajo desde 2022. Otros estados productores también son afectados, con 54% del trigo en Texas calificado como pobre o muy pobre y cerca de la mitad en esa condición en Oklahoma, Nebraska y Colorado.

Por otro lado, es importante mencionar que, entre el 1 y 8 de marzo, el porcentaje de trigo de invierno en condiciones buenas a excelentes era el más alto del último lustro en Kansas. Mientras que, con el correr de las semanas dicho porcentaje registró una caída de 26 p.p. respectivamente. Es la primera vez desde por lo menos 2015 que se observa una caída tan pronunciada y sostenida dentro del periodo. 

A diferencia de lo que se anticipaba en las últimas dos semanas, el panorama luce complejo para el cereal estadounidense. Las tan esperadas lluvias en las planicies estadounidenses, que llegarían a dar un alivio a la sequía, al final no estuvieron a la altura de lo esperado y es un factor que pone en alerta a los operadores y productores en general. A esto se añaden las perspectivas de un abril mayormente seco para las Planicies del Sur, escalando la preocupación frente a lo que ya se percibe como un riesgo real de daños sobre los rindes finales si no se materializan lluvias para el final de este mes.

En este contexto de expectativas no tan favorables para el rendimiento del trigo estadounidense, el USDA adelantó recientemente que el área total de trigo 2026/27 sería la más baja desde al menos 1919. Por lo tanto, el factor área no compensaría positivamente una situación de caídas de rindes en lo que sería el número final de producción de Estados Unidos.

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Dos empleos cada 100 hectáreas: el riego puede generar más trabajo y de manera sustentable

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El crecimiento de la demanda global de alimentos vuelve cada vez más estratégico al riego en la producción agropecuaria. En un contexto marcado por sequías recurrentes y mayor variabilidad climática, mejorar la eficiencia en el uso del agua aparece como uno de los desafíos centrales para el agro argentino. Actualmente, en el país se riegan unas 2,1 millones de hectáreas, aunque el potencial estimado asciende a 7,5 millones.

Un informe elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) identifica allí un importante potencial productivo aún no aprovechado. El estudio plantea que la ampliación y modernización de los sistemas de riego no sólo permitiría incrementar la producción agrícola, sino también generar empleo, fortalecer las exportaciones y mejorar la sustentabilidad del sistema productivo.

“Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo: la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.

El estudio muestra que, solo en Córdoba y Buenos Aires, la expansión del riego permitiría sumar más de un millón de toneladas adicionales de soja, más de 3 millones de maíz y alrededor de 900 mil toneladas de trigo. En total, se podrían producir 5 millones de toneladas adicionales de estos granos.

Ese incremento productivo tendría un impacto directo en el empleo. Según las estimaciones del informe, el desarrollo del riego generaría dos puestos de trabajo cada 100 hectáreas, lo que equivaldría a más de 27 mil nuevos empleos vinculados a servicios, logística, industria, transporte y exportaciones.

“En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rindes, es decir, lo que se puede producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, señalan desde FADA.

Impacto potencial de expandir el riego en Argentina

  • Empleo: 2 nuevos puestos de trabajo cada 100 hectáreas irrigadas (más de 27.000 empleos).
  • Producción adicional: 5 millones de toneladas más de granos.
  • Detalle por cultivo:
    • Soja: +1.100.000 toneladas
    • Maíz: +3.200.000 toneladas
    • Trigo: +900.000 toneladas
  • Valor bruto de producción: +USD 1.120 millones.
  • Recaudación tributaria: +USD 432 millones.
  • Exportaciones: +USD 985 millones.
  • Inversión estimada: USD 2.328 millones en equipos de riego.
  • Costo promedio: alrededor de USD 2.000 por hectárea en sistemas con pivote eléctrico.
  • Impacto en rendimientos:
    • Soja: hasta +62%
    • Maíz: hasta +85%

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

La incorporación de nuevas tecnologías también permite optimizar el uso del agua. Sistemas de riego de precisión, sensores y monitoreo digital de cultivos hacen posible aplicar el recurso hídrico en la cantidad y el momento exacto que necesita la planta.

“El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta. Con esto podemos hacer un uso racional y responsable, amigable con el ambiente, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita y cuando lo necesita”, explicó Semadeni.

Otro factor clave es la energía. El informe remarca que el riego eléctrico consume apenas un tercio de la energía requerida por sistemas alimentados a gasoil, aunque en muchas zonas rurales aún no existe acceso a redes eléctricas. Frente a este escenario, la incorporación de energías renovables, como paneles solares, aparece como una alternativa para impulsar el desarrollo de estos sistemas.

“El riego tiene múltiples beneficios: al aumentar la producción y los rendimientos, esto se traduce en uso de más insumos, más transporte, más servicios, más puestos de trabajo, más exportaciones y, por ende, más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país”, destacó Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA.

Para potenciar este desarrollo, el informe plantea una serie de medidas de política pública orientadas a facilitar las inversiones en riego. Entre ellas, la amortización acelerada de los equipos, la devolución de saldos técnicos de IVA, la reducción del IVA sobre la energía eléctrica utilizada en riego agropecuario —actualmente del 27%— y el fomento de energías renovables aplicadas al riego. Varias de estas propuestas ya fueron incorporadas en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI).

“Si analizamos el empleo, pueden generarse más de 27 mil nuevos puestos. En otras palabras, dos trabajos cada 100 nuevas hectáreas con riego. También implica inversiones por USD 2.328 millones”, detalló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Riego agrícola en Argentina: situación actual y potencial

Indicador Situación actual Potencial estimado
Superficie bajo riego 2,1 millones de hectáreas 7,5 millones de hectáreas
Producción adicional de granos 5 millones de toneladas adicionales
Empleo generado Más de 27.000 nuevos puestos de trabajo
Valor bruto de producción USD 1.120 millones adicionales
Exportaciones USD 985 millones adicionales
Inversión en equipos USD 2.328 millones
Costo promedio de instalación USD 2.000 por hectárea

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

Además, la mayor producción de granos implicaría USD 1.120 millones adicionales en valor bruto de producción, USD 432 millones en recaudación tributaria y cerca de USD 985 millones más en exportaciones, recursos clave para fortalecer la balanza comercial argentina.

Desde la perspectiva del productor, la inversión promedio ronda los USD 2.000 por hectárea en sistemas de pivote eléctrico. En términos productivos, el impacto puede ser significativo: los rendimientos pueden aumentar hasta 62% en soja y 85% en maíz en la provincia de Buenos Aires. En regiones como Córdoba, además, el acceso al riego puede definir la posibilidad misma de sembrar trigo en determinadas campañas.

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