subocupación

Posadas mejoró la tasa de empleo, pero también creció la desocupación por mayor demanda

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Al segundo trimestre del 2026, el aglomerado de Posadas exhibió incrementos de su tasa de  empleo, tanto en la comparación trimestral como interanual. Sin embargo, mostró al mismo tiempo una suba de la tasa de desocupación, explicada por mayor demanda de trabajo por una expansión de la población económicamente activa.  

• La Tasa de Actividad se ubicó en 47,3%, la mayor desde mediados de 2024. Presentó un incremento de 1,2 puntos porcentuales (p.p.) en la comparación  interanual, incorporando a siete mil personas a la población económicamente activa contra igual período del 2025. Respecto al trimestre anterior (1° de 2026), la tasa de actividad también mostró una suba: fue de +0,8 p.p., con cuatro mil nuevos activos. 

En el plano regional, Posadas presentó la mayor tasa del NEA, al tiempo que se ubicó 17° entre 32 aglomerados urbanos en el ranking nacional. 

• La Tasa de Empleo fue del 44,5% en Posadas. Dicha cifra representa un incremento de 0,4 puntos contra el igual trimestre del 2025, variación que produjo que la población ocupada crezca en cuatro mil personas en el último año. Además, en la comparación trimestral esta tasa se incrementó en 0,2 puntos porcentuales, con mil nuevos ocupados en los últimos tres meses. El aglomerado misionero también lidera en el NEA en esta tasa, y en el ranking nacional se ubica 14°

• La Tasa de Desocupación fue del 5,9%, la mayor desde el primer trimestre de 2025. Esta tasa presentó una importante suba en la comparación interanual con +1,6 puntos porcentuales, lo que representa el aumento de la población desocupada en dos mil personas respecto a igual período del 2025. Además, contra el trimestre anterior, la tasa se incrementó en 1,2 p.p., sumando dos mil personas a la  población desocupada. En el NEA, Posadas exhibió la segunda tasa de desocupación más baja de la región y se ubica 21° en el país.

Mayor empleo y mayor desocupación al mismo tiempo

Los datos del segundo trimestre muestran una dinámica particular del mercado de trabajo de Posadas: crecieron simultáneamente la actividad, el empleo y la desocupación. Esto no implica una contradicción, sino que refleja una mayor presión sobre el mercado laboral. En el último año, la población económicamente activa creció y se expandió en siete mil personas, mientras que la cantidad de ocupados aumentó en cuatro mil. Es decir, el  mercado incorporó nuevos trabajadores, pero no logró absorber a todas las personas que se sumaron a la búsqueda de empleo. Como resultado, la mayor participación laboral permitió que creciera el empleo, pero también elevó la cantidad de personas desocupadas. 

La tasa de actividad avanzó 1,2 p.p. interanual, mientras que la tasa de empleo lo hizo en 0,4 p.p. y la desocupación aumentó 1,6 p.p. La misma dinámica se observa en la comparación trimestral: hubo más activos y más ocupados, pero el incremento de la fuerza laboral fue superior al crecimiento del empleo, llevando la desocupación al 5,9%. 

En este sentido, el principal dato del trimestre es la importante expansión de la población activa que si bien logró ser absorbida parcialmente por empleo, no lo hizo de manera completa, incrementado así la tasa de desocupación. Posadas presenta así un escenario de mayor participación de la población en el mercado de trabajo, acompañado por una generación de empleo positiva, aunque insuficiente para absorber plenamente ese aumento de la actividad. 

En línea con la tendencia histórica, Posadas volvió a mostrar las mayores tasas de actividad y empleo en la región del NEA. En relación con la tasa de actividad, el 47,3% de Posadas se posiciona no solo por encima de la media regional (45,4%) sino también del resto de los aglomerados: Corrientes marcó 44,9%; Formosa 44,4% y Gran Resistencia 44,7%. 

A nivel nacional, Posadas se ubicó 17° entre 32 aglomerados medidos, por debajo del nivel  nacional (48,9%). 

Respecto a la tasa de empleo, el 44,5% de Posadas también se ubica al frente en la región, con una fuerte distancia sobre el resto: la secunda Formosa con 42,3% seguida de Gran Resistencia (41,3%) y Corrientes (40,8%) y también muy por encima de la media regional  (42,2%). A nivel nacional, se ubicó 14°, también por debajo de la media nacional (45,0%). 

Por su parte, la tasa de desocupación de Posadas fue la segunda más baja del NEA, solo por encima de Formosa (4,8%) y por debajo del Gran Resistencia (7,5%) y Corrientes (9,1%), quedando también detrás de la media regional NEA (7,0%). En el plano nacional, Posadas tiene la 12° tasa de desocupación más baja del país.

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El desempleo trepó al 7,9%, el nivel más alto en cinco años, y la informalidad alcanzó al 45%

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El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de deterioro en el segundo trimestre de 2026. La desocupación subió al 7,9%, el registro más alto desde 2021, mientras que la informalidad laboral escaló al 45%, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La combinación expone un problema que excede la cantidad de puestos de trabajo: no sólo aumentó la población que busca empleo y no lo consigue, sino que también creció el peso de quienes trabajan fuera de los circuitos formales.

La desocupación alcanzó así su mayor nivel en cinco años, desde el período en que la economía todavía atravesaba la salida de la pandemia. En todo el país, unas 1,8 millones de personas estaban desocupadas y alrededor de 10,2 millones trabajaban en la informalidad. En este último caso, la tasa aumentó un punto porcentual frente al mismo trimestre del año anterior, una variación que el propio INDEC considera estadísticamente significativa.

El dato adquiere mayor dimensión porque el deterioro no aparece tanto en las grandes tasas agregadas como en la calidad del trabajo disponible. La actividad y el empleo no exhibieron movimientos bruscos respecto del trimestre anterior, pero debajo de esa relativa estabilidad avanzó la precariedad laboral: casi uno de cada dos trabajadores quedó fuera de un empleo formal. Es una señal de las dificultades que mantiene la economía para transformar actividad en puestos registrados y de mayor calidad.

En ese contexto, el mercado laboral de Posadas ofrece dos caras. La tasa de desocupación se mantiene por debajo del promedio regional y nacional, pero una parte importante de quienes consiguieron insertarse laboralmente necesita más trabajo.

Los nuevos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), difundidos este jueves por el INDEC, ubican la desocupación en Posadas en 5,9% durante el segundo trimestre de 2026, frente al 7% del NEA y el 7,9% registrado en los 31 aglomerados urbanos relevados en el país.

Es una diferencia relevante. Pero no alcanza para describir por sí sola lo que está sucediendo.

Posadas registró una tasa de actividad de 47,3% y una tasa de empleo de 44,5%. En ambos casos quedó por encima del promedio del Nordeste, donde la actividad alcanzó 45,4% y el empleo 42,2%. A nivel nacional, en cambio, esos indicadores fueron ligeramente superiores: 48,9% y 45%, respectivamente.

Posadas tiene una mayor proporción de su población incorporada al mercado laboral que el promedio del NEA y, al mismo tiempo, una menor tasa de desempleo.

Sin embargo, la comparación temporal muestra un deterioro más marcado. La desocupación pasó del 4,7% en el primer trimestre al 5,9% en el segundo trimestre de 2026, una suba de 1,2 puntos porcentuales en apenas tres meses. Frente al mismo período de 2025, cuando había sido del 4,3%, el aumento fue todavía mayor: 1,6 puntos. En el promedio de los 31 aglomerados urbanos del país, en cambio, el desempleo pasó de 7,8% en el primer trimestre a 7,9% en el segundo; y frente al segundo trimestre de 2025, cuando se ubicaba en 7,6%, aumentó 0,3 puntos porcentuales. 

Así, aunque Posadas continúa con una tasa considerablemente menor que la media nacional, la evolución reciente muestra un empeoramiento más pronunciado. 

El matiz aparece cuando se mira la calidad y la intensidad de esa inserción.

Más búsqueda de horas

La subocupación alcanzó en Posadas el 10,8%, muy cerca del 11,5% nacional y bastante por encima del 5,9% promedio del NEA.

Más significativo todavía es lo que ocurre dentro de ese universo. La subocupación demandante llegó al 9,7%: son personas que trabajan menos de 35 horas semanales, están dispuestas a trabajar más y además buscan activamente otra ocupación o ampliar su jornada.

Ese indicador prácticamente duplica al promedio regional, de 4,3%, y supera también el 8% registrado para los 31 aglomerados urbanos del país.

Es probablemente el dato que mejor permite leer el mercado laboral posadeño más allá de la tasa de desempleo: hay relativamente menos personas completamente fuera del empleo, pero una franja importante de quienes trabajan considera insuficiente la cantidad de horas laborales que consigue.

También el 11,1% de los ocupados de Posadas aparece como demandante de empleo, es decir, tiene una ocupación pero busca activamente otra. En este indicador la capital misionera supera al promedio del NEA, de apenas 7,9%, aunque permanece claramente por debajo del 16,9% nacional.

Sobre una población de referencia de 397 mil habitantes en Posadas, unas 188 mil personas integraban la población económicamente activa durante el segundo trimestre. De ellas, alrededor de 177 mil estaban ocupadas y 11 mil desocupadas.

Pero el universo de trabajadores que buscaba mejorar su inserción era mayor: aproximadamente 21 mil ocupados estaban buscando otro empleo y 20 mil personas se encontraban subocupadas.

La fotografía regional también muestra diferencias importantes.

Corrientes presentó la mayor desocupación del NEA, con 9,1%. Le siguieron Gran Resistencia, con 7,5%; Posadas, con 5,9%; y Formosa, con 4,8%.

Sin embargo, las tasas locales deben leerse con cautela. El propio INDEC advierte sobre las estimaciones con coeficientes de variación elevados. En el caso específico de la desocupación de Posadas, el coeficiente de variación es de 20% y el intervalo de confianza del 90% va de 4% a 7,9%.

El NEA, con menor participación laboral

Hay otra particularidad estructural detrás de los números.

El Nordeste registró una tasa de actividad de apenas 45,4%, contra 48,9% del promedio nacional. También la tasa de empleo regional, de 42,2%, quedó casi tres puntos por debajo del 45% del conjunto de los 31 aglomerados.

En todo el país, el segundo trimestre cerró con una tasa de actividad de 48,9%, empleo de 45% y desempleo de 7,9%. El INDEC estimó 14,7 millones de personas económicamente activas dentro de los aglomerados relevados, 13,6 millones ocupadas y alrededor de 1,2 millones desocupadas.

En comparación con un año atrás, el desempleo prácticamente no cambió: pasó de 7,6% a 7,9%. La tasa de actividad, en cambio, aumentó de 48,1% a 48,9%, mientras que el empleo avanzó de 44,5% a 45%. La informalidad también ganó terreno: el empleo informal pasó de representar una tasa de 19,2% sobre la población total a 20,2%.

La informalidad laboral aumentó un punto porcentual interanual, una variación estadísticamente significativa.

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La Fundación Mediterránea advierte que la estabilidad macro aún no se traduce en una mejora real del empleo y los ingresos

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La desaceleración de la inflación, el equilibrio fiscal y la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos aparecen como los principales logros exhibidos por el Gobierno nacional. Sin embargo, un informe de la Fundación Mediterránea plantea una advertencia de fondo: la estabilidad macroeconómica, por sí sola, no garantiza una mejora en las condiciones de vida de la población si no viene acompañada por una recuperación sostenida del mercado laboral formal y de los ingresos.

El trabajo, elaborado por las especialistas Laura Caullo y Guadalupe Galíndez, sostiene que la economía argentina enfrenta un desafío estructural que excede el ordenamiento de las variables macroeconómicas. Según el análisis, el mercado de trabajo continúa mostrando elevados niveles de precarización, informalidad y presión laboral, factores que limitan el impacto social de la estabilización económica.

Los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 reflejan esa contradicción. La tasa de desempleo se ubicó en 7,8%, equivalente a aproximadamente 1,8 millones de personas sin trabajo, un nivel prácticamente idéntico al registrado en igual período del año anterior. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad se observa un deterioro en otros indicadores clave.

La subocupación aumentó de 10% a 11,1%, alcanzando a unas 2,5 millones de personas que trabajan menos horas de las que necesitan para sostener sus ingresos. A su vez, al incorporar a quienes tienen empleo pero buscan otra ocupación o mayores horas laborales, la denominada presión laboral total trepa hasta el 23,6% de la población económicamente activa, involucrando a más de 5,3 millones de argentinos.

Para la Fundación Mediterránea, este indicador resulta especialmente relevante porque revela una situación de fragilidad económica que no aparece reflejada únicamente en la tasa de desempleo. La necesidad de complementar ingresos o conseguir más trabajo evidencia que una porción significativa de la población no logra cubrir sus necesidades básicas con su actividad actual.

El informe también pone el foco sobre la calidad del empleo. Durante el último año se perdieron alrededor de 100.000 puestos asalariados privados y otros 21.000 empleos públicos, mientras que el número de monotributistas aumentó en 90.000 personas. La dinámica refleja una sustitución parcial del empleo asalariado por formas de ocupación más flexibles, aunque generalmente con menores niveles de protección social.

A este fenómeno se suma la persistencia de una elevada informalidad laboral. Según el estudio, el 44,2% de los ocupados trabaja sin aportes jubilatorios ni cobertura de seguridad social, lo que equivale a unos 9,2 millones de personas. Se trata de uno de los principales obstáculos para que el crecimiento económico pueda traducirse en una mejora sostenible del bienestar.

“La heterogeneidad que exhibe el mercado laboral argentino pone de manifiesto que la estabilización macroeconómica, aun siendo un paso indispensable, no garantiza por sí misma una mejora en las condiciones de vida”, señala el documento. El diagnóstico apunta a que el país enfrenta problemas estructurales que requieren políticas específicas orientadas a la generación de empleo formal y productivo.

El análisis también muestra fuertes diferencias territoriales. En ocho provincias la presión laboral supera el promedio nacional. En los partidos del Gran Buenos Aires, por ejemplo, la problemática se expresa a través de mayores niveles de desempleo y competencia por los puestos de trabajo disponibles. En otras jurisdicciones como Río Negro, Santiago del Estero, Formosa o Chubut, la menor presión laboral convive con altas tasas de inactividad, un fenómeno que refleja la salida de personas del mercado laboral más que una mejora efectiva de las condiciones económicas.

Desde una perspectiva económica, el informe plantea que la verdadera prueba para la actual etapa de estabilización será su capacidad para generar empleo de calidad. “El desafío ya no pasa solamente por crear puestos de trabajo, sino por mejorar su calidad”, remarcan las autoras.

La conclusión del trabajo utiliza una analogía futbolística para resumir el escenario actual. Si la estabilidad macroeconómica representa una defensa ordenada, el empleo formal y los ingresos constituyen la capacidad ofensiva de una economía. En otras palabras, mantener el equilibrio fiscal y controlar la inflación son condiciones necesarias, pero insuficientes, para mejorar el bienestar social si no se generan oportunidades laborales capaces de sostener el crecimiento del consumo y la movilidad económica de los hogares.

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