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Energía corrige un error administrativo y ratifica el bloque subsidiado de 200 kWh para septiembre

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La Secretaría de Energía corrigió un error material detectado en la resolución que había elevado a 200 kWh mensuales el consumo base subsidiado para septiembre y ratificó que ese será el límite aplicable durante este mes para los hogares alcanzados por el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). La modificación no cambia la decisión de fondo, sino que reemplaza el anexo que había sido confeccionado con valores incorrectos para otros períodos y zonas bioambientales.

La Resolución 238/2026, publicada este viernes en el Boletín Oficial, sustituye el Anexo I de la Resolución 221/2026, dictada el 31 de agosto. Según explicó la Secretaría de Energía, al confeccionar aquel anexo se habían consignado valores que no coincidían con los establecidos originalmente para los meses y zonas que no habían sido alcanzados por la modificación de septiembre.

El punto central es que la rectificación no implica un nuevo cambio en el esquema de subsidios. Energía sostiene expresamente que la Resolución 221 había tomado una decisión concreta: establecer para septiembre de 2026 un consumo base diferencial de 200 kWh por mes para las distintas zonas bioambientales. Ese criterio permanece vigente.

El nuevo anexo permite, además, reconstruir cómo queda el esquema de consumo base dentro del régimen SEF. Para enero, febrero y diciembre se establecen 550 kWh mensuales para las zonas calificadas como “Muy cálido”, 370 kWh para “Cálido” y 300 kWh para el resto. Durante mayo, junio, julio y agosto el bloque es de 300 kWh mensuales para las tres categorías.

Para marzo, abril, octubre y noviembre, el consumo base vuelve a ubicarse en 150 kWh mensuales para todas las zonas. La excepción vigente es septiembre de 2026, cuando el límite fue elevado a 200 kWh mensuales también sin distinción entre las categorías “Muy cálido”, “Cálido” y “Resto”.

La discusión es relevante porque el esquema de subsidios energéticos focalizados busca concentrar la asistencia estatal sobre el consumo considerado indispensable de los usuarios residenciales vulnerables, en lugar de subsidiar de manera generalizada todo el consumo. El Decreto 943/2025, que creó el SEF, otorgó a la Secretaría de Energía la facultad de establecer consumos diferenciales para regiones con particularidades climáticas y bioambientales y de revisar periódicamente los volúmenes máximos alcanzados por el subsidio.

En ese marco, la diferenciación territorial no es un detalle administrativo. El propio régimen reconoce que las necesidades energéticas de un hogar no son iguales en todo el país y permite adaptar el bloque subsidiado a las condiciones climáticas. La tabla corregida conserva esa lógica, con mayores consumos base en los períodos de temperaturas extremas y un esquema más acotado durante los meses de menor demanda.

La decisión de septiembre tiene, además, una particularidad: el incremento a 200 kWh fue dispuesto para todas las zonas bioambientales. La Resolución 238 no modifica ese parámetro, sino que busca evitar que el error documental introducido en la resolución anterior genere confusión sobre los valores aplicables en el resto del calendario.

Desde el punto de vista administrativo, la Secretaría invocó el artículo 101 del Reglamento de Procedimientos Administrativos para subsanar el error material. La norma deja así asentado que la corrección afecta exclusivamente la exteriorización documental de la medida anterior y no su contenido sustancial.

Para los usuarios alcanzados por el SEF, la consecuencia práctica es concreta: septiembre mantiene un bloque base de 200 kWh mensuales, mientras que los restantes meses conservan los valores establecidos según cada zona bioambiental. La corrección busca ordenar la referencia normativa sin alterar el criterio de subsidio que había sido anunciado para este mes.

El desafío de fondo permanece: que la focalización de los subsidios consiga combinar una reducción del gasto público con una protección efectiva del consumo indispensable de los hogares vulnerables. En ese equilibrio, la precisión de los parámetros y su correcta comunicación son parte de la política energética, no una cuestión meramente formal.

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Tras reclamo de Passalacqua, Nación abrió discusión por tarifa eléctrica diferencial para el Norte Grande

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El reclamo histórico del Norte Grande por una tarifa eléctrica que reconozca las diferencias climáticas con el resto del país dio este martes un paso político relevante. El Gobierno nacional abrió formalmente la discusión con las provincias para diseñar un esquema especial de subsidios para las denominadas zonas cálidas y muy cálidas, donde el consumo de electricidad se dispara durante los meses de verano por la necesidad de refrigeración, tal como lo planteó el gobernador Hugo Passalacqua la semana pasada, durante la reunión de gobernadores y el ministro del Interior, Diego Santilli. El mandatario cuestionó la suba de tarifas y el impacto en Misiones, única provincia que carece de gas natural en todo el territorio, lo que impacta en la competitividad de las industrias.

La discusión tiene especial importancia para Misiones. La provincia no solamente soporta temperaturas elevadas durante buena parte del año, sino que además carece de gas natural por redes, por lo que la electricidad ocupa un lugar todavía más importante dentro de la matriz energética de los hogares. La reunión tuvo un saldo positivo, señalaron los funcionarios, aunque evitaron dar detalles para no alimentar expectativas inmediatas.

Por Misiones participaron de la mesa técnica el ministro de Energía, Paolo Quintana, y el presidente de Energía de Misiones, Julio César Barreto, llevando la posición provincial a una negociación que podría modificar la arquitectura de los subsidios nacionales y establecer criterios diferenciados según las características climáticas de cada región. “La reunión salió bien. Hubo acuerdo”, precisó Barreto, aunque los detalles serán dados más adelante. 

El encuentro realizado en el Ministerio de Economía estuvo encabezado por el ministro Luis Caputo y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto con el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, y la secretaria de Energía, María Tettamanti. También participaron gobernadores y representantes de las provincias del Norte Grande.

Al término de las conversaciones, Caputo dio una señal política concreta sobre el avance de las negociaciones. El ministro aseguró que Nación y las provincias consensuaron una propuesta para redefinir los subsidios energéticos de las zonas cálidas y muy cálidas y acordaron continuar trabajando para instrumentarla.

Todavía no está definido, sin embargo, el diseño final del beneficio, ni los bloques de consumo que recibirían subsidios, ni cuál será el costo fiscal que asumirá el Estado nacional.

Del reclamo en Posadas a la mesa de Caputo

La reunión no surgió de manera aislada. Es consecuencia directa de la agenda que los gobernadores del Norte Grande llevaron a la 24ª Asamblea regional realizada la semana pasada en Posadas, donde la energía volvió a aparecer como uno de los principales factores de desigualdad estructural entre el norte y otras regiones del país.

En aquella cumbre, con Hugo Passalacqua como anfitrión, los mandatarios plantearon ante Santilli una agenda que incluyó rutas nacionales, infraestructura, reversión del Gasoducto del Norte, Hidrovía y, especialmente, un tratamiento diferencial para el consumo eléctrico de las provincias sometidas a temperaturas extremas.

La discusión parte de una realidad física difícil de soslayar: un hogar del Norte Grande necesita consumir más electricidad para alcanzar condiciones similares de confort que uno ubicado en una región templada.

Durante los meses más calurosos, los equipos de aire acondicionado, ventiladores y sistemas de refrigeración funcionan durante más horas y elevan considerablemente la demanda. Ese consumo adicional no responde necesariamente a una decisión discrecional del usuario, sino a las condiciones climáticas.

Precisamente ese fue el eje de la reunión: analizar alternativas ante el mayor consumo energético que enfrentan las provincias norteñas durante los meses de temperaturas extremas.

Para Misiones, la discusión incorpora además otra variable: la ausencia de gas natural. Junto con Corrientes y Chaco, continúa fuera de la red de gasoductos que abastece a buena parte del país, una asimetría que los gobernadores también pusieron sobre la mesa en Posadas.

La negociación adquiere una dimensión adicional porque se desarrolla mientras el Congreso discute cambios en el régimen de Zona Fría, que subsidia el consumo de gas de hogares ubicados en regiones de bajas temperaturas.

La modificación de ese esquema ya obtuvo media sanción en Diputados y espera su tratamiento en el Senado. En paralelo, las provincias norteñas buscan instalar una suerte de contracara conceptual: si el Estado reconoce que el clima frío obliga a determinados hogares a consumir más gas para calefaccionarse, las temperaturas extremas del norte también deberían ser contempladas al momento de determinar cuánto consumo eléctrico recibe subsidio.

No necesariamente se trataría de trasladar mecánicamente el régimen de Zona Fría hacia el norte. La negociación apunta a construir un mecanismo propio, asociado al consumo eléctrico y con diferenciaciones incluso dentro del propio Norte Grande.

Desde Nación ya adelantaron que no habrá una tarifa plana y que se analiza establecer distintos esquemas según la intensidad climática y los niveles de consumo. Los detalles todavía permanecen abiertos.

Ese punto será central para Misiones: cómo se define técnicamente una zona cálida o muy cálida, qué municipios quedan comprendidos, cuáles serán los bloques subsidiados y durante qué meses regirá el beneficio determinará el verdadero impacto económico del nuevo régimen.

En el Congreso ya existen proyectos que permiten dimensionar hasta dónde podría llegar una política de este tipo, aunque no deben confundirse esas iniciativas con la propuesta definitiva que negocia ahora el Gobierno.

Uno de los textos impulsados desde el Norte Grande propone crear un Régimen Federal de Tarifa Diferenciada de Energía Eléctrica para la región, con reducciones de hasta 50% para hogares de menores ingresos y 35% para sectores medios y entidades sociales. También plantea eliminar topes de consumo subsidiado y aplicar IVA cero para usuarios que no cuentan con gas natural.

La mesa encabezada por Caputo deberá ahora determinar cuánto de esas demandas puede incorporarse a un esquema compatible con la política fiscal y energética de Nación.

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El costo nacional de la energía subió 423% desde 2024 y suma presión sobre las tarifas en Misiones

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El precio de la electricidad atravesó una profunda transformación desde el comienzo de la gestión de Javier Milei. Primero fue el shock del costo mayorista. Después avanzó la reducción de subsidios. Y en 2026 entró en escena una tercera variable que resulta especialmente sensible para Misiones: la cantidad de energía que Nación reconoce como consumo base subsidiable cambia según el mes del año.

Los números permiten dimensionar el cambio.

Para el conjunto de usuarios directos de Energía de Misiones, el costo de compra de electricidad acumuló un incremento del 423% entre 2024 y agosto de 2026, mientras que la tarifa media aumentó 91,7%.

La distancia entre ambos indicadores alcanza más de 331 puntos porcentuales y muestra que la formidable recomposición del costo nacional de abastecimiento no tuvo una correspondencia equivalente en la evolución de la tarifa media de los usuarios misioneros.

El año del shock mayorista

El primer gran movimiento ocurrió en 2024. Durante ese año se produjo el salto más pronunciado en el costo de abastecimiento. De acuerdo con la información de Energía de Misiones, el costo que las distribuidoras debieron afrontar por la compra de energía aumentó aproximadamente 525% en promedio, mientras que el precio de la potencia se disparó más de 3.600%.

Son porcentajes correspondientes al costo de abastecimiento y, por lo tanto, no deben confundirse con la variación de la factura final que recibió cada usuario.

Para el universo de usuarios directos de Energía de Misiones que releva el informe, el costo de compra registró durante 2024 un incremento del 346%, frente a un aumento de 55% de la tarifa media.

El impacto tampoco fue idéntico entre las diferentes categorías. En los residenciales sin subsidio, el costo de compra aumentó 261%; para los residenciales subsidiados, 920%; en comercios y pequeñas industrias, 352%; y entre los grandes usuarios de media tensión, 271%.

Fue, en definitiva, el año del shock del precio nacional de la energía.

Durante 2025 las actualizaciones del precio mayorista continuaron, aunque a una velocidad considerablemente menor. El costo medio de compra aumentó aproximadamente 20%.

Pero mientras se moderaba ese frente, comenzó a ganar peso otro fenómeno: la reducción de los subsidios nacionales y el traslado de una mayor proporción del costo energético hacia los consumidores.

El impacto fue diferente según la categoría y el nivel de asistencia recibido por cada usuario.

Los datos de Energía de Misiones reflejan esa heterogeneidad. Durante 2025, el costo de compra aumentó 21% para los residenciales sin subsidio y 34% para aquellos que todavía recibían subsidios.

La política energética comenzaba así a transitar desde el enorme ajuste inicial de los precios mayoristas hacia una modificación más profunda de quién recibe asistencia nacional y sobre qué cantidad de electricidad.

El cambio estructural llegó con el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), creado por el Decreto 943/2025 y puesto en funcionamiento durante 2026.

El nuevo régimen unificó los subsidios energéticos nacionales destinados a los hogares considerados beneficiarios y estableció bloques máximos sobre los cuales se aplican las bonificaciones.

Desde entonces, para entender una factura eléctrica ya no alcanza con mirar cuánto consumió un hogar o si tiene acceso al subsidio. También importa en qué mes realizó ese consumo.

Nación estableció un bloque base de 300 kWh mensuales para enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre.

Para marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre, el límite baja a solamente 150 kWh mensuales.

Todo lo consumido por encima de esos bloques queda fuera de la bonificación.

En otras palabras: un mismo hogar puede consumir prácticamente la misma cantidad de electricidad durante dos meses diferentes y recibir un impacto tarifario distinto, porque cambia la cantidad de kilovatios alcanzados por el subsidio nacional.

El calor misionero

Este diseño tiene una derivación particularmente relevante para Misiones.

Entre los meses para los cuales Nación fija el bloque reducido de apenas 150 kWh aparecen marzo y noviembre, períodos en los que las temperaturas misioneras pueden continuar siendo elevadas y mantener un uso intensivo de refrigeración.

El propio Decreto 943 reconoce esta problemática: instruye a la Secretaría de Energía a evaluar las necesidades indispensables de los hogares ubicados en las provincias más cálidas del país o zonas con particularidades bioambientales, habilitando la posibilidad de establecer consumos base diferenciales.

Ese punto abre una discusión particularmente importante para Misiones y el NEA: si un esquema estacional uniforme puede reflejar adecuadamente la demanda eléctrica de regiones con condiciones climáticas muy diferentes al centro del país.

Agosto: 300 kWh subsidiables y continuidad del SEF

El esquema adquiere nueva relevancia con las decisiones adoptadas para agosto.

El Gobierno nacional ratificó la continuidad del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados. En electricidad, agosto se encuentra entre los meses para los cuales el consumo base alcanza los 300 kWh mensuales. El excedente queda fuera de la bonificación prevista por el régimen.

Las nuevas disposiciones nacionales también profundizan la identificación de los componentes vinculados con el costo de la energía y los subsidios en las facturas, buscando hacer visible cuánto corresponde al abastecimiento y cuánto aporta el Estado nacional mediante las bonificaciones.

La política sigue así una lógica que combina recomposición del precio de la energía con subsidios focalizados sobre una cantidad limitada de consumo.

Como antecedente inmediato, para julio la Secretaría de Energía había elevado al 16,59% la bonificación adicional extraordinaria aplicable a los usuarios eléctricos beneficiarios del SEF, sobre el consumo base correspondiente, por encima del 10,67% originalmente establecido para mayo-julio.

Para los usuarios no residenciales el panorama es diferente.

Comercios e industrias no cuentan con el mismo mecanismo de protección que los hogares subsidiados y, por lo tanto, quedan más directamente expuestos a las recomposiciones del costo mayorista.

Eso se observa también en los números acumulados de Misiones.

Desde 2024, para comercios y pequeñas industrias, el costo de compra de energía aumentó 400%, mientras que la tarifa media avanzó 143%.

Entre los grandes usuarios de baja tensión, el costo acumuló un incremento del 343% y la tarifa media del 135%. Para los grandes usuarios de media tensión, la diferencia llegó a 440% contra 172%.

Y 2026 volvió a mostrar una aceleración: solamente entre enero y julio, el costo de compra para los grandes usuarios de media tensión aumentó 152%, frente a una suba del 83% de la tarifa media.

Para el sector productivo, por lo tanto, la discusión energética se transforma directamente en una cuestión de competitividad, porque la electricidad forma parte de la estructura de costos de comercios, industrias y servicios.

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Energía: el Gobierno prorrogó la emergencia eléctrica hasta fines de 2027

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El Poder Ejecutivo extendió, mediante el DNU 585/2026, la emergencia en generación, transporte y distribución eléctrica bajo jurisdicción federal hasta el 31 de diciembre de 2027. La medida busca dar continuidad al proceso de normalización del mercado mayorista y preservar la seguridad de abastecimiento en un contexto de márgenes operativos reducidos y obras de infraestructura aún en ejecución.

El decreto destaca que la generación térmica mantiene una fuerte dependencia del gas natural, por lo que la coordinación entre los sistemas eléctrico y gasífero resulta central para evitar tensiones en costos y suministro. Para las empresas productivas, la prórroga implica la continuidad del marco regulatorio vigente, con avances graduales en materia tarifaria, focalización de subsidios y mecanismos orientados a incentivar inversiones y mejorar la cobrabilidad del sistema.

Entre los indicadores citados por el Gobierno sobresalen un margen de reserva operativa de apenas 4,4 % frente al pico de demanda registrado en 2025 y niveles de utilización superiores al 90 % en instalaciones críticas de transporte. A la vez, la tasa de cobrabilidad del mercado eléctrico mayorista se habría recuperado desde el 48 % a cerca del 97 %, fortaleciendo el flujo financiero del sector.

Para las economías regionales del NEA, la continuidad de las herramientas excepcionales apunta a reducir riesgos de interrupciones y a facilitar la concreción de inversiones en redes y confiabilidad del sistema. La evolución de las obras de transporte y la consolidación del nuevo esquema de subsidios focalizados serán factores decisivos para determinar si la transición logra traducirse en un suministro más robusto y previsible para la actividad productiva.

La emergencia abarca los segmentos de generación, transporte y distribución de energía eléctrica

La prórroga se fundamenta en “la persistencia de condiciones técnicas y económicas críticas”, lo que se evidencia en informes que precisan que el sistema opera con márgenes de reserva operativa muy reducidos, alcanzando apenas un 4,4% frente a picos de demanda registrados en febrero de 2025.

A esto se agrega el preocupante estado de la infraestructura, que se refleja en el envejecimiento del parque generador eléctrico. Al respecto, el texto oficial detalló que “más del 60% de las fallas en el sector distribución se producen en alimentadores de más de 25 años de antigüedad”.

Asimismo, puntualizó que “el sistema de transporte enfrenta limitaciones estructurales severas“, ya que “opera con márgenes de seguridad reducidos y las principales estaciones transformadoras registran niveles de carga superiores al 90%”, lo que reduce la capacidad de respuesta ante contingencias.

En este sentido, las obras ampliación del sistema de transporte eléctrico, como el sistema “AMBA I” o las líneas de 500 kV, requieren plazos de ejecución que exceden el corto plazo, por lo que el Ejecutivo consideró que “resulta indispensable preservar herramientas regulatorias transitorias”.

El decreto hace hincapié en la necesidad de avanzar hacia la autosuficiencia económico-financiera del sistema, ya que si bien la tasa de cobrabilidad de CAMMESA mejoró del 48% al 97% gracias a la normalización de la cadena de pagos, aún existe una brecha significativa entre el costo de generación y lo que pagan los usuarios.

Al respecto, indicó que “dicha recomposición requiere continuidad, seguimiento y consolidación, toda vez que una reversión en la disciplina de pagos podría afectar el flujo de fondos administrado por CAMMESA, comprometer pagos a generadores, transportistas y demás agentes del mercado, deteriorar la confianza de los inversores y recrear desequilibrios financieros que el régimen de emergencia procura superar”.

A mayo de 2026, el Precio Estacional (PEST) pagado por los usuarios residenciales subsidiados representaba aproximadamente solo el 24% del costo real de abastecimiento. En este sentido, el Gobierno sostiene que con la emergencia busca permitir una transición gradual hacia el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF)“evitando impactos abruptos” en los sectores más vulnerables.

La decisión de extender la emergencia eléctrica hasta diciembre de 2027 busca equiparar los plazos con la emergencia de transporte y distribución de gas natural, ya que la generación térmica sigue siendo un componente sustancial de la matriz eléctrica, y la disponibilidad de gas natural incide en los costos y la seguridad del despacho eléctrico.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo explicó en el texto oficial que con una interrupción de la emergencia “podrían producirse discontinuidades regulatorias, demoras en la adopción de medidas operativas, debilitamiento de los mecanismos de regularización financiera, pérdida de previsibilidad para los agentes, afectación de procesos de inversión y mayores riesgos sobre la continuidad del servicio público de electricidad”.

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El ajuste del gasto público se profundizó en el semestre: mientras crecen los subsidios energéticos

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El proceso de consolidación fiscal del Gobierno nacional mantuvo su intensidad durante el primer semestre de 2026, aunque con una composición del gasto que comienza a mostrar cambios. Mientras las transferencias a las provincias y la inversión en infraestructura continúan siendo las principales variables de ajuste, los subsidios energéticos registraron un fuerte crecimiento, reflejando las tensiones que aún persisten en el sistema eléctrico pese al proceso de recomposición tarifaria.

De acuerdo con el Monitor de Gasto Primario elaborado por la consultora Analytica, el gasto primario devengado de la Administración Nacional acumuló una caída real del 2,3% interanual entre enero y junio. Si bien en junio el gasto mostró una recuperación puntual del 3,7% respecto del mismo mes de 2025, el balance semestral continúa reflejando una política fiscal contractiva.

El ajuste volvió a concentrarse sobre las transferencias discrecionales a las provincias, que registraron una baja acumulada del 62,1% en términos reales. Incluso descontando el cambio metodológico derivado de la reclasificación de los aportes a hospitales SAMIC, la reducción alcanza el 52,3%, consolidando uno de los recortes más profundos del presupuesto nacional.

La inversión en infraestructura también continúa entre las partidas más afectadas. La obra pública acumuló una caída real del 32,4% durante el semestre y en junio sufrió un desplome del 74,9%, explicado tanto por la reducción en construcciones como por la disminución de las transferencias de capital.

El comportamiento de los subsidios económicos mostró, en cambio, una dinámica completamente distinta. El informe señala que crecieron 29,6% en términos reales durante el semestre, impulsados exclusivamente por el segmento energético, donde las erogaciones aumentaron 73,7%. Solo en junio, los subsidios destinados a energía se incrementaron 160,8% respecto del mismo mes del año anterior.

Buena parte de ese incremento estuvo vinculado a las transferencias realizadas a CAMMESA, que concentraron el 79,5% de los subsidios energéticos otorgados durante el semestre y crecieron 71,4% en términos reales. Paralelamente, el informe destaca que la cobertura tarifaria sobre el costo de generación disminuyó desde el 70,1% registrado en mayo de 2025 al 65,5% en mayo de este año, lo que explica parte del mayor esfuerzo fiscal destinado al sistema eléctrico.

En contraste, los subsidios al transporte continuaron ajustándose. Durante el primer semestre retrocedieron 24% en términos reales, principalmente por menores transferencias al Operador Ferroviario y al Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte. Dentro de ese esquema también se observa una reducción del 21,6% en los recursos destinados a Belgrano Cargas, empresa que el Gobierno incluyó entre las futuras privatizaciones previstas en su programa financiero.

Las prestaciones previsionales permanecieron prácticamente estables. El gasto destinado a jubilaciones y pensiones registró una leve mejora real de 1,3%, mientras que las partidas correspondientes a la Asignación Universal por Hijo y asignaciones familiares crecieron apenas 0,3% en el acumulado semestral.

Otro dato que sigue de cerca el mercado es la evolución de la deuda flotante, es decir, las obligaciones de pago ya comprometidas pero aún no canceladas por el Estado. Analytica estimó que al cierre del primer semestre alcanzó los 3,9 billones de pesos, equivalentes al 0,3% del Producto Bruto Interno. El incremento respecto de mayo responde principalmente a factores estacionales vinculados al pago de aguinaldos y mantiene un nivel similar al observado en junio de 2025.

Desde una perspectiva macroeconómica, la composición del ajuste muestra que el Gobierno continúa privilegiando el objetivo de sostener el superávit fiscal, aunque con una reasignación parcial de recursos hacia el sostenimiento del sistema energético. La reducción de la obra pública y de las transferencias a las provincias continúa siendo el principal instrumento de consolidación fiscal, mientras que la evolución de los subsidios energéticos refleja que la normalización del mercado eléctrico todavía demanda un importante esfuerzo presupuestario.

Monitor de Gasto – Junio 2026 Analytica by CristianMilciades

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