SUELO

La FAO insta a revertir la degradación del suelo

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Escribe Norberto Ovando* – El 95 por ciento de la producción mundial de alimentos depende del suelo. Sin embargo, las prácticas agrícolas insostenibles, la sobreexplotación de los recursos naturales y el aumento de la población ejercen una presión cada vez mayor sobre nuestros suelos

Revertir la degradación del suelo es vital si queremos alimentar a una población mundial en crecimiento, proteger la biodiversidad y ayudar a enfrentar la crisis climática del planeta, dijo el Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), QU Dongyu

Después de los océanos, los suelos son los mayores reservorios de carbono y juegan un papel crucial en la mitigación y adaptación a los impactos de la crisis climática.

Los suelos desempeñan una función decisiva de amortiguación o “regulación” del cambio climático. Los suelos destinados a la agricultura convencional siguen constituyendo una fuente de emisiones de dióxido de carbono (CO2), pero las técnicas de conservación pueden detener y, en algunas ocasiones, revertir la pérdida de carbono orgánico del suelo.

Los suelos están llenos de vida y albergan aproximadamente el 25 % de la biodiversidad mundial. La creciente población requiere más alimentos nutritivos y seguros, libres de contaminantes y patógenos; por eso los países deben asumir compromisos más firmes con la gestión sostenible del suelo.

Las presiones sobre la tierra nunca han sido tan intensas. La superficie de tierras de cultivo aumentó un 4% —esto es, 63 millones de hectáreas— entre 2000 y 2019. El crecimiento de las tierras arables destinadas principalmente a cultivos de regadío aumentó un 18%, mientras que en el caso de los cultivos de secano el incremento fue de solo un 2,6% durante el mismo período.

Los expertos estiman que la erosión del suelo podría provocar una pérdida del 10 por ciento en la producción de cultivos para 2050.

Al Foro Mundial para la Alimentación y la Agricultura (GFFA por sus siglas en inglés), una conferencia que se celebra cada año en Berlín emite conclusiones sobre este tema específico, asistieron Ministros de Agricultura de diferentes países y expertos internacionales.

Reversión de la degradación

La edición más reciente del informe de la FAO “El estado de los Recursos de tierras y aguas del mundo para la alimentación y la agricultura” ya nos ha avisado de la situación “límite” que atraviesan nuestros sistemas agrícolas, que constituyen una compleja red de relaciones entre la tierra, los suelos y el agua.

La erosión del suelo es la principal amenaza. Se calcula que, de aquí a 2050, podría provocar una caída del 10 % en la producción de cultivos y la pérdida de 75.000 millones de toneladas de suelo.

La contaminación del suelo también plantea dificultades. No conoce fronteras y pone en peligro los alimentos que comemos, el agua que bebemos y el aire que respiramos.

El uso excesivo o inapropiado de productos agroquímicos es una de las causas del problema. La producción mundial anual de productos químicos industriales se ha duplicado desde principios del siglo XXI, hasta 2.300 millones de toneladas aproximadamente, y se espera que aumente un 85 % más antes de que finalice la década.

Otro desafío es la salinización, que afecta a 160 millones de hectáreas de tierra de cultivo de todo el mundo y que cada año convierte 1,5 millones de hectáreas en tierra improductiva.

Según el Director General de la FAO, los países deben adquirir compromisos más firmes y los instrumentos disponibles, como las “Directrices voluntarias para la gestión sostenible de los Suelos”, la “Carta Mundial de los Suelos” y el “Código Internacional de Conducta para el Uso y Manejo de Fertilizantes”, (https://www.fao.org/3/ca5253es/CA5253ES.pdf) pueden brindar un impulso adicional.

La ambición general del plan de trabajo de la Asociación Mundial por el Suelo (GSP por sus siglas en inglés), 2022-2030 es garantizar que los suelos del mundo sean saludables y, por lo tanto, más resistentes, lo que incluye mejorar la salud de al menos el 50 % de los suelos agrícolas del
mundo para 2030.

También se debe dar prioridad al incremento de las inversiones, especialmente en aras de la adopción de prácticas de gestión sostenible de los suelos, y a la recarbonización de los mismos, así como a la seguridad de la tenencia de la tierra.

Conclusión

El mantenimiento o la mejora de los recursos mundiales de suelos son esenciales para satisfacer las necesidades globales de alimentos, agua y seguridad energética de la humanidad en consonancia con el derecho soberano de cada Estado sobre sus recursos naturales.

Una buena gobernanza del suelo requiere la comprensión de tales capacidades diferentes del suelo y que se estimule una utilización de la tierra que respete la gama de capacidades con miras a erradicar la pobreza y lograr la seguridad alimentaria.

*Prof. Norberto Ovando: Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN)
Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

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Diseñan plan de protección del suelo agrícola en la región NEA

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El Consejo Federal Agropecuario regional NEA sesionó en Posadas y decidió aunar esfuerzos presupuestarios para protección de los suelos en el nordeste, con aportes de las provincias y la Nación. El ministro del Agro, José Luis Garay encabezó la reunión junto a Santiago Hardie, subsecretario de Agricultura de la Nación y Luis Urriza, junto a los titulares de las carteras agrarias de la región.
El debate se inició por la mañana en el cuarto piso del Centro de Convenciones y siguió por la tarde, con la exposición de los técnicos y la mirada política aportada por Garay, quien elogió las conclusiones alcanzadas, pero a la vez, pidió definir en una instancia superior, los recursos necesarios para la protección de los suelos agrarios de la región.
Las situaciones son diferentes, pese a la cercanía. Chaco tiene trabajos realizados desde hace varios años, pero sufre el acoso de la sojización de la producción agraria, con el impacto de los agroquímicos. Corrientes tiene también trabajos realizados sobre el suelo, pero por ejemplo, mucho porcentaje de su territorio ahora protegido desde la creación del Parque Nacional Iberá. En el caso de Misiones, los bosques todavía cumplen una función esencial en la protección del suelo, pero también hay preocupación por el uso de agroquímicos y especialmente por la erosión de las zonas costeras en ríos y arroyos internos.
El ‎Subsecretario de Agricultura en Ministerio de Agroindustria de la Nación, Luis Urriza aseguró que esa cartera pondrá recursos para realizar monitoreos y fomentar buenas prácticas agrícolas, además de la creación de un observatorio del suelo.
Por su parte, Santiago Hardie, secretario de Coordinación y Desarrollo Territorial de la Nación, indicó que se trabajará en un Plan Nacional de Suelos con un capítulo especial para la región NEA.

“Hoy estuvieron técnicos de las provincias, del INTA, del Ministerio de Agro- Industrias de la Nación, y todo tiene que ver con el ordenamiento territorial, las buenas prácticas, entender que el suelo es el mayor capital natural que tenemos y hay que cuidarlo, sobre todo en un momento en el que estamos viviendo los eventos climatológicos que tanto nos afecta y afectan a nuestros productores. Hay que pensar más allá de la coyuntura pensar en políticas públicas y en una agenda agroindustrial”, insistió.
El ministro del Agro, José Luis Garay, hizo de anfitrión de sus colegas del NEA y de los funcionarios nacionales. Indicó que después del análisis de los planes de protección del suelo, realizados por los técnicos del área, la instancia política debe definir un presupuesto para iniciar acciones concretas.

Cronograma de acciones:

  • Puesta en funcionamiento del Consejo Asesor de Conservación y Manejo de Suelos, creado por Ley XVI N° 115 “Instituto Misionero de Suelos”
  • Actualización cartografía de suelo, mayor detalle (Escala 1:50000 a 1:20000)
  • Definición de áreas críticas de degradación del suelo
  • Selección de parcelas de distintos sistemas de producción
  • Relevamiento de los indicadores
  • Elaboración de un programa de capacitación (parcelas demostrativas, difusión, implementación de prácticas de manejo)
  • Consolidación de un servicio de extensión
  • Generar líneas bases para investigación (indicadores para horticultura y suelos toscosos)
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