SUELO

Cinco claves para proteger el suelo misionero cuando llegan las lluvias intensas

Compartí esta noticia !

Las lluvias abundantes favorecen la producción, pero cuando se presentan de forma intensa y concentrada también pueden generar erosión, anegamientos y pérdida de fertilidad. En una provincia como Misiones, donde predominan los suelos con pendientes, estos riesgos aumentan considerablemente, más cuando se esperan precipitaciones de alta intensidad.

Frente a este escenario, técnicos del INTA plantean una serie de recomendaciones destinadas a productores y municipios para disminuir los daños ocasionados por las lluvias extraordinarias. El objetivo no es solo resguardar los cultivos, sino también conservar el suelo, preservar la calidad del agua y mantener la transitabilidad de los caminos rurales.

“Muchas veces pensamos en las lluvias intensas recién cuando empiezan los problemas, pero la mayor parte de las prácticas que reducen la erosión y protegen la infraestructura deben implementarse antes”, explica Sebastián Barbaro, especialista en manejo y conservación de suelo de INTA Cerro Azul.

1. Mantener el suelo siempre cubierto

Una de las principales recomendaciones consiste en mantener la cobertura vegetal durante todo el año, ya sea mediante vegetación espontánea o cultivos de cobertura.

El suelo cubierto amortigua el impacto de las gotas de lluvia, disminuye el escurrimiento superficial y favorece la infiltración del agua. Además, las raíces ayudan a estabilizar su estructura y reducen el arrastre de partículas, una de las principales causas de pérdida de fertilidad. Según Barbaro, esta práctica constituye una de las herramientas más efectivas para disminuir la erosión y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos frente a eventos climáticos extremos.

2. Sembrar y plantar siguiendo las curvas de nivel

Otra medida fundamental consiste en realizar la siembra, la plantación y todas las labores agrícolas siguiendo las curvas de nivel del terreno.

Cada hilera actúa como una pequeña barrera que reduce la velocidad con la que el agua desciende por la pendiente, favoreciendo su infiltración y disminuyendo su capacidad erosiva.

3. Construir terrazas y barreras vivas

Para manejar los excesos de agua dentro de los lotes también resulta importante la construcción de terrazas de desagüe. Estas estructuras, formadas por un lomo o camellón y un canal, interceptan el agua que escurre superficialmente y la conducen hacia desagües seguros, evitando que gane velocidad, forme cárcavas o provoque procesos erosivos severos.

Como complemento, se recomienda establecer barreras vivas mediante especies perennes implantadas sobre curvas de nivel y combinar distintos cultivos en franjas. Estas prácticas ayudan a retener sedimentos, mejorar la infiltración y conservar la fertilidad del suelo.

4. Conservar los drenajes naturales del terreno

Uno de los errores más frecuentes en las explotaciones agropecuarias misioneras es intervenir las zonas bajas por donde naturalmente escurre el agua de lluvia.

Bajos, depresiones y zanjones naturales cumplen una función clave para conducir el excedente hídrico fuera del lote. Cuando estos sectores se alteran mediante labores de preparación del suelo, siembras o plantaciones, aumenta el riesgo de anegamientos y erosión. En cambio, conservar estos drenajes naturales permite evacuar el agua de manera segura, reduciendo los daños sobre los cultivos y la infraestructura rural.

5. Preparar los caminos antes de las lluvias

Las medidas preventivas también alcanzan a los caminos rurales, cuyo tránsito suele verse afectado durante los períodos de lluvias intensas. Entre las tareas prioritarias se destacan la limpieza de cunetas y alcantarillas, el mantenimiento de drenajes, la recuperación del perfil de los caminos y el control de cárcavas.

Además de facilitar la circulación, estas acciones reducen el arrastre de sedimentos hacia arroyos y vertientes, contribuyendo a preservar la calidad del agua y los ecosistemas asociados.

La prevención comienza antes de la tormenta

Barbaro sostiene que ninguna de estas prácticas, por sí solas, resuelve el problema de la erosión. “Lo importante es combinarlas de acuerdo con las características de cada lote. La cobertura del suelo, las curvas de nivel, las terrazas y el respeto por los drenajes naturales forman parte de una estrategia integral para conservar el recurso más valioso que tiene cualquier sistema productivo”.

El especialista remarca que la mayor parte de estas prácticas deben implementarse antes del inicio de la temporada de lluvias intensas. Una vez que las precipitaciones extraordinarias comienzan, muchas obras de conservación ya no pueden ejecutarse o resultan mucho más costosas. Preparar los lotes con anticipación permite reducir pérdidas económicas y preservar el principal capital de cualquier sistema productivo: el suelo.

Compartí esta noticia !

Día Nacional de la Conservación del Suelo: protegerlos es asegurar alimentos, biodiversidad y futuro

Compartí esta noticia !

El suelo es mucho más que la superficie sobre la que caminamos. Es la base que sostiene la producción de alimentos, almacena carbono, regula el ciclo del agua y alberga una enorme diversidad de organismos esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas. 

En el marco del Día Nacional de la Conservación del Suelo, Fundación Vida Silvestre Argentina refuerza la importancia de conservar y proteger este recurso clave, para garantizar la producción de alimentos, conservar la biodiversidad y enfrentar los desafíos del cambio climático.

A nivel global, más del 95% de los alimentos que consumimos dependen del suelo y del agua. Sin embargo, la degradación de estos recursos amenaza la productividad, reduce la capacidad de almacenar agua y compromete la resiliencia de los ecosistemas frente a eventos climáticos extremos.


La calidad de los suelos se ve afectada por la erosión, desmontes, sobrepastoreo, labranzas inadecuadas, falta de rotación de cultivos y expansión de las fronteras agrícolas, lo que genera la disminución de sus posibilidades de proporcionar bienes y servicios. De esta manera, pierden su capacidad productiva, de almacenar carbono, de filtrado de nutrientes y de retención de agua en épocas de mucha lluvia (lo que evita inundaciones). 

¿Cuál es la situación en nuestro país?

Según datos de MapBiomas Argentina, nuestro suelo alberga una enorme diversidad de ecosistemas: el 17% del territorio argentino está cubierto por bosques y el 15% por pastizales. 

Los datos de MapBiomas Argentina nos ayudan a entender qué está pasando en nuestro territorio. A lo largo del tiempo fuimos perdiendo gran parte de la diversidad de ecosistemas que albergaba nuestro suelo: 10 millones de hectáreas de bosques y 2,4 millones de hectáreas de arbustales y pastizales. Contar con esta evidencia georreferenciada y actualizada nos permite orientar nuestro trabajo de conservación e impulsar iniciativas de protección y restauración de los suelos y los ecosistemas de los que dependemos“, señaló Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina.

La conversión de bosques o pastizales a agricultura o pasturas siempre implica degradación del suelo, pérdida de materia orgánica y brutal pérdida de biodiversidad. Es por eso que resulta necesario encontrar soluciones y prácticas ambientalmente responsables, que combinen producción y conservación.

Así mismo, es importante destacar que aproximadamente el 70% del territorio argentino se encuentra comprendido dentro de tierras secas (áridas,semiáridas y subhumedas secas), situación que representa una fragilidad ambiental sustantiva del recurso suelo frente a impactos, tanto naturales como humanos.

En Argentina, los pastizales naturales cumplen un papel estratégico en la conservación de los suelos. Estos ecosistemas ayudan a reducir la erosión, favorecen la infiltración de agua, almacenan carbono y sostienen actividades productivas compatibles con la conservación de la naturaleza.

Promover modelos de producción que integren la conservación de los pastizales con la ganadería y la agricultura es fundamental para avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles y resilientes.

Asimismo, la restauración de bosques nativos representa una herramienta clave para recuperar funciones ecológicas esenciales, mejorar la calidad de los suelos degradados y fortalecer la provisión de servicios ecosistémicos, como la regulación hídrica y la captura de carbono. 

“Conservar los suelos significa proteger la base de nuestra alimentación, de nuestra biodiversidad y de nuestras economías regionales. La producción de alimentos y la conservación de la naturaleza no son objetivos contrapuestos: pueden y deben avanzar de manera integrada”, agregó Sebastián Fermani.

A través de iniciativas de restauración, manejo sostenible del territorio y promoción de prácticas productivas responsables, desde Fundación Vida Silvestre Argentina se trabaja para contribuir a paisajes donde la producción y la naturaleza convivan, asegurando beneficios tanto para las personas como para los ecosistemas.

“La mejor estrategia para la conservación de los suelos es detener la conversión de nuestros ambientes naturales, como bosques, pastizales, humedales y sabanas. Proteger el suelo es también proteger el agua, la biodiversidad y la posibilidad de construir un futuro sostenible para las próximas generaciones”concluyó Fermani.

Compartí esta noticia !

Misiones consolida una política de Estado para cuidar el suelo, un recurso estratégico para el futuro

Compartí esta noticia !

Cada 7 de julio se conmemora el Día Nacional de la Conservación del Suelo, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de preservar un recurso esencial para la producción de alimentos, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible. En Misiones, esta tarea se expresa en una política pública concreta que reconoce al suelo como un patrimonio estratégico para las generaciones presentes y futuras.

La provincia fue pionera al crear, mediante la Ley XVI N° 115, el Instituto Misionero del Suelo (IMS), un organismo que establece un nuevo paradigma para la gobernanza de los recursos suelo y agua. La normativa declara de interés público y sujeto a manejo conservacionista a los suelos que presenten síntomas o susceptibilidad de degradación, promoviendo una gestión integral basada en la ciencia, la planificación y el trabajo articulado entre el Estado, el sistema científico, las universidades, los colegios profesionales y las organizaciones de productores.

En una provincia caracterizada por abundantes precipitaciones y un relieve con pendientes pronunciadas, la erosión hídrica representa uno de los principales desafíos para la conservación del suelo. Cada evento de lluvia intensa puede arrastrar la capa más fértil del terreno, disminuyendo su capacidad productiva y afectando la calidad de los cursos de agua. Frente a este escenario, el Gobierno de Misiones impulsa políticas orientadas a producir conservando, incorporando prácticas de manejo sostenible y tecnologías que permitan preservar este recurso estratégico.

En este marco, y funcionando en la órbita del Ministerio del Agro y la Producción, el IMS tiene entre sus funciones promover investigaciones, fortalecer la capacitación de productores y técnicos, desarrollar herramientas de diagnóstico, impulsar prácticas conservacionistas, coordinar acciones de recuperación de áreas degradadas y brindar asistencia técnica y financiera para la adopción de tecnologías sustentables. Además, cuenta con un Consejo Asesor integrado por organismos públicos, instituciones académicas y entidades profesionales que contribuyen a la definición de las políticas provinciales de manejo de suelos.

Facundo López Sartori, titular de la cartera agraria, expresó que “cuidar el suelo es cuidar la base sobre la que se desarrolla toda nuestra producción”. En una provincia donde más del 50% del territorio conserva cobertura boscosa y la producción convive con una de las mayores reservas de biodiversidad del país, proteger el suelo implica también preservar los servicios ambientales que sostienen la calidad del agua, la estabilidad de los ecosistemas y la resiliencia frente al cambio climático.

Información para decidir mejor

Uno de los avances más importantes impulsados por la provincia es el desarrollo de la cartografía de suelos por departamentos, una herramienta técnica que permite conocer con precisión las características, aptitudes y limitaciones de cada territorio. Estos estudios, elaborados junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, incluyen relevamientos de campo, análisis físicos y químicos de los suelos, evaluación del relieve, pendientes, drenajes, productividad potencial y riesgos de degradación, generando información estratégica para orientar decisiones productivas y de ordenamiento territorial.  

El coordinador del Instituto Misionero del Suelo, Guillermo Reutemann, explicó que “contar con esta información permite planificar qué producir, dónde hacerlo y bajo qué prácticas de manejo, favoreciendo una utilización más eficiente del recurso, reduciendo los riesgos de erosión y fortaleciendo la sostenibilidad de las actividades agropecuarias”. Al mismo tiempo, agregó que constituye un insumo fundamental para diseñar políticas públicas basadas en evidencia, orientar programas de asistencia técnica, investigación y financiamiento, y acompañar el desarrollo de cada región según las características de sus suelos.

Como parte de esta línea de trabajo, la cartera agraria pone a disposición la Cartografía Semidetallada de Suelos del Departamento Guaraní de Misiones, trabajo que demandó campañas de campo realizadas durante 2022 y 2023, con más de 190 observaciones de suelo y 28 calicatas analizadas mediante estudios físicos y químicos de laboratorio.   La cartografía se encuentra disponible para consulta pública en el sitio web del Ministerio del Agro y la Producción, dentro del apartado del Instituto Misionero del Suelo: https://agro.misiones.gob.ar/instituto-del-suelo/.

En este Día Nacional de la Conservación del Suelo, el gobierno provincial reafirma una visión de largo plazo que entiende que conservar el suelo no significa limitar la producción, sino garantizar que las futuras generaciones puedan seguir desarrollando una agricultura competitiva, sustentable y en equilibrio con el ambiente. La protección de la tierra colorada constituye así una política estratégica para el presente y el futuro de la provincia.

Compartí esta noticia !

Productores y técnicos del INYM comparten experiencias sobre conservación de suelos en yerbales

Compartí esta noticia !

Productores yerbateros comparten experiencias sobre conservación de suelos y el agua con apoyo del INYM

Prácticas sustentables para enfrentar los desafíos climáticos

El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) profundiza su acompañamiento a los productores del sector con acciones concretas orientadas a la gestión eficiente del suelo y el agua, factores claves para la sostenibilidad productiva en un contexto de crecientes desafíos climáticos.

En el marco del ciclo de charlas “Estrategias de Uso Eficiente de Suelo y Agua”, realizado en la Casa de la Cultura del Bicentenario de San Vicente, técnicos del INYM compartieron resultados de campo y experiencias exitosas junto a productores yerbateros que aplican prácticas de conservación en sus chacras.

La ingeniera agrónoma Gabriela Silva Dico, integrante del Servicio de Extensión Yerbatero (SEY) del Instituto, presentó casos concretos de productores que implementan manejo de suelos y cubiertas verdes con acompañamiento técnico del INYM, logrando mejoras significativas tanto en la fertilidad del suelo como en la disponibilidad de agua.

Según las mediciones realizadas por el SEY, “un suelo sin cobertura es dos veces más caliente que uno con cubiertas verdes y árboles”, una diferencia térmica que impacta directamente en la capacidad de retención de humedad. La profesional explicó que las altas temperaturas generan estrés térmico en la biota del suelo y aceleran la pérdida de agua, reduciendo el rendimiento y la resiliencia de los yerbales.

Experiencias de manejo y conservación: un modelo de adaptación productiva

Las acciones impulsadas por el INYM se enmarcan en una estrategia integral de adaptación al cambio climático y fortalecimiento de la producción sustentable en la región yerbatera. En un escenario de olas de calor, sequías prolongadas y lluvias intensas concentradas en cortos períodos, el organismo trabaja junto a los productores en prácticas de conservación que permitan mantener la productividad y proteger los recursos naturales.

Entre las medidas promovidas se destacan la sistematización de suelos, el manejo de cubiertas verdes implantadas y espontáneas, la construcción de camellones y pozos de infiltración, y la plantación de árboles nativos como cortinas o dentro de los yerbales. Estas acciones, complementadas con la cosecha de rama madura, buscan reducir la erosión, mejorar la infiltración de agua y preservar la biodiversidad del sistema.

El INYM, a través de su Servicio de Extensión Yerbatero, proporciona asistencia técnica permanente y promueve la articulación entre productores, universidades y organismos provinciales, consolidando una red de conocimiento aplicada a la gestión sostenible del territorio yerbatero.

Un ciclo de formación interinstitucional con respaldo técnico y académico

El ciclo de charlas “Estrategias de Uso Eficiente de Suelo y Agua”, en su primera edición, comenzó en agosto y culminará en noviembre, articulando esfuerzos entre entidades académicas, técnicas y gubernamentales.

La iniciativa es organizada por la Universidad Nacional del Alto Uruguay (UNAU), la Fundación Universitaria Nacional del Alto Uruguay y el Laboratorio Agropecuario de esa casa de estudios, con el respaldo del Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, la Secretaría de Industria, Agro y Producción, el Instituto Misionero del Suelo, el INTA y el propio INYM.

En esta instancia también participaron los ingenieros Mauricio Alves do Porto, quien expuso sobre técnicas de cuidado del agua, y Guillermo Reutemann, especializado en microbiología del suelo. Ambos destacaron la importancia de integrar conocimientos científicos y prácticas tradicionales para avanzar hacia un modelo productivo más eficiente y resiliente.

El intercambio de experiencias entre técnicos y productores constituye un paso clave hacia una yerba mate más sustentable y competitiva, capaz de adaptarse a las nuevas condiciones ambientales sin perder productividad ni calidad.

Compartí esta noticia !

Día Mundial del Suelo: la importancia de su conservación para la salud del planeta y las personas

Compartí esta noticia !

Cada 5 de diciembre, desde 2014, se celebra El Día Mundial del Suelo, designado por la ONU a partir de la propuesta de la FAO un año atrás. Pero sus orígenes se remontan a 2002 gracias al impulso de la Unión Internacional de Ciencias del Suelo (IUSS), la cual propuso este evento en el marco de la Alianza Mundial por el Suelo, un foro colaborativo surgido ante la necesidad de compartir experiencias sostenibles para recuperar un suelo que se pensaba que era un recurso infinito.

¿Cuál es el objetivo de este día?

El lema de este año tiene como objetivo concientizar sobre la importancia y la relación entre el suelo y el agua para lograr sistemas agroalimentarios sostenibles y resilientes.

Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos del suelo?

Entendemos por suelo a la porción más superficial de la corteza terrestre, compuesto por minerales, materia orgánica, diminutos organismos vegetales y animales, aire y agua. Es una capa delgada que se ha formado muy lentamente, a través de los siglos, con la desintegración de las rocas superficiales por la acción del agua, los cambios de temperatura y el viento.

Los suelos son un recurso natural clave, esencial para la vida. Son sustento de desarrollo y producción en el cual viven miles de plantas y numerosas especies animales. Poseen nutrientes, ayudan al filtrado de agua, son reserva de materia orgánica, dan estructura y permiten la producción de alimentos o derivados, como madera, y otros.

Pero los suelos sufren una degradación progresiva a causa de la erosión, desmontes, sobrepastoreo, labranzas inadecuadas, falta de rotación de cultivos y expansión de las fronteras agrícolas, lo que genera la disminución de sus posibilidades de proporcionar bienes y servicios. De esta manera, pierden su capacidad productiva, de almacenar carbono, de filtrado de nutrientes y de retención de agua en épocas de mucha lluvia (lo que evita inundaciones).

La conversión de bosques o pastizales a agricultura o pasturas siempre implica degradación del suelo, pérdida de materia orgánica y brutal pérdida de biodiversidad. Es por eso que resulta necesario encontrar soluciones y prácticas ambientalmente responsables, que combinen producción y conservación.

¿Qué sucede con los sistemas agroalimentarios hoy?

El sistema alimentario es responsable del 80% de la pérdida de biodiversidad, el 80% de la deforestación y el 29% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Además, más del 75% de la superficie del planeta ya ha sido transformada por el ser humano y de esa proporción, un 41% está destinado al sector agroalimentario. La solución consiste en transformar los sistemas alimentarios insostenibles para lograr que sean amigables con la naturaleza y saludables para las personas.

“A nivel global los actuales sistemas de producción de alimentos están basados en una explotación insostenible de los recursos naturales y son los principales impulsores de la pérdida de biodiversidad y la degradación y destrucción de ecosistemas, lo que incluye a los suelos: esto exacerba la actual crisis climática y ecológica y pone en riesgo la seguridad alimentaria y la disponibilidad de recursos a futuro. En Argentina, prácticas como la siembra directa, acompañada por cultivos de servicio, así como la ganadería desarrollada en pastizales naturales podrían ser parte de la solución a esta problemática, si se abandonaran las prácticas de deforestación y cambio de uso del suelo de los ambientes naturales.”, comenta Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre.

¿Cómo generar sistemas agroalimentarios sostenibles y resilientes?

La forma en que venimos produciendo alimentos a gran escala debe revisarse, con el objetivo de lograr un real desarrollo sustentable compatible con la alimentación de una población global creciente y dentro de los límites planetarios. La pérdida de biodiversidad amenaza también la seguridad alimentaria, por lo que las acciones para transformar nuestro sistema alimentario mundial se vuelven prioritarias.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Seguridad Alimentaria “a nivel de individuo, hogar, nación y global, se consigue cuando todas las personas, en todo momento, tienen acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, con el objeto de llevar una vida activa y sana”. Y esto está directamente relacionado con la situación ambiental, ya que los riesgos asociados a la destrucción de la naturaleza pueden influir en la posibilidad de producción, abastecimiento y acceso a los alimentos.

En este contexto, todos tenemos un papel que desempeñar para hacer frente a la crisis mundial de alimentos, climática, de biodiversidad y de agua dulce, pero el progreso real depende de la acción urgente de las principales partes interesadas. Los responsables políticos locales, nacionales y transfronterizos, los líderes empresariales y financieros y las organizaciones de la sociedad civil deben movilizarse para cambiar radicalmente este escenario.

Tenemos que invertir en la naturaleza creando las estructuras adecuadas de gobernanza, administración, financiación y asociación para proteger, restaurar y gestionar de forma sostenible los ecosistemas tanto terrestres como acuáticos, y allanar el camino hacia un futuro positivo para la naturaleza, equitativo y resiliente.

“Necesitamos modificar y repensar las bases, cambiar la forma en la que producimos alimentos y convertir el actual sistema alimentario en uno que responda a los cuidados ambientales, sanitarios y sociales. De lo contrario, seguir por este camino tendrá efectos sobre el clima, la provisión de agua, la estabilidad y calidad de los suelos y, en consecuencia, sobre la misma producción de alimentos, afectando a la seguridad alimentaria global y la salud del planeta y las personas. En este sentido, la reciente Declaración de los Emiratos sobre Agricultura Sostenible, Sistemas Alimentarios Resilientes y Acción Climática, publicada el viernes pasado en la COP28 de la ONU sobre el cambio climático, y respaldada por 134 Jefes de Estado – entre los que no se encuentra representada Argentina- se presenta como una esperanza para la conservación de los suelos”, afirma Jaramillo, quien a su vez será disertante en el evento: “Fortalecimiento de las NDC para la salud del suelo: aprender de la experiencia práctica” que se desarrollará el 9 de diciembre de 2023, de 09:00 a 10:00 horas de los Emiratos Árabes Unidos, en el pabellón de la Tierra y la Resistencia a la Sequía en la COP 28 y que será trasmitido on-line.

La mejor estrategia de conservación de los suelos, la biodiversidad y de adaptación y mitigación del cambio climático es detener la conversión de nuestros ambientes naturales, como bosques, pastizales, humedales y sabanas. Para esto, resulta primordial redefinir los modelos de producción y de consumo, respondiendo a las tendencias alimentarias y productivas que demanda el mercado global y garantizando los cuidados necesarios para todas las personas, así como también para nuestro planeta. Así ayudaremos a revertir la pérdida de naturaleza, detener la destrucción de ambientes naturales, reducir emisiones de gases efecto invernadero, disminuir la contaminación del agua y la escasez hídrica, y proporcionar a todas las personas alimentos saludables y nutritivos.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin