Superávit comercial

Exportaciones: Argentina logró en julio el mayor superávit comercial de la historia

Compartí esta noticia !

Argentina volvió a marcar un récord histórico en su comercio exterior de bienes. En julio de 2026, las exportaciones alcanzaron los USD 8.854 millones, con un crecimiento interanual del 14,1%, mientras que las importaciones retrocedieron 1,7%. El resultado fue un superávit comercial de USD 2.115 millones, el mayor registrado para un mes de julio en toda la serie histórica.

El dato combina dos movimientos que resultan especialmente relevantes para la economía argentina: una expansión de las ventas al exterior y, simultáneamente, una reducción de las compras externas. Esa dinámica permitió ampliar el saldo positivo de la balanza comercial y fortalecer el ingreso neto de divisas generado por el intercambio de bienes.

El desempeño exportador también consolida una tendencia de crecimiento durante 2026. En los primeros siete meses del año, las exportaciones acumularon una expansión del 22,9% respecto del mismo período de 2025, mostrando que el récord de julio no constituye un fenómeno aislado, sino parte de una trayectoria de mayor inserción comercial.

El dato más significativo aparece al observar la composición de las ventas externas. Los Combustibles y Energía fueron el principal motor de la expansión, con un salto interanual del 97,8%. La magnitud del incremento vuelve a colocar al complejo energético como uno de los sectores con mayor capacidad para generar divisas y mejorar el resultado externo del país.

Las Manufacturas de Origen Industrial también mostraron una evolución positiva, con un crecimiento del 11,2% interanual. El comportamiento de este segmento resulta particularmente relevante porque refleja la capacidad de la industria argentina para colocar productos con mayor grado de elaboración en los mercados internacionales.

Las Manufacturas de Origen Agropecuario, por su parte, registraron una mejora del 4,9%, mientras que las exportaciones de Productos Primarios disminuyeron apenas 0,6% interanual. La composición del resultado muestra así que el crecimiento exportador de julio no dependió exclusivamente de los productos primarios, sino que estuvo acompañado por una expansión de bienes industriales y manufacturas agropecuarias.

En paralelo, las importaciones registraron una baja interanual del 1,7%. La combinación entre mayores exportaciones y menores importaciones explica el salto del saldo comercial y constituye uno de los aspectos centrales del resultado de julio.

El desafío para la economía argentina pasa ahora por transformar este excedente comercial en una fuente sostenible de crecimiento. Un superávit elevado mejora la disponibilidad de divisas, pero su impacto estructural dependerá de la capacidad de ampliar mercados, diversificar exportaciones, incorporar valor agregado y sostener inversiones que permitan aumentar la oferta exportable.

El desempeño energético aparece en ese escenario como una oportunidad concreta. El crecimiento cercano al 100% de las exportaciones de Combustibles y Energía muestra el potencial de Vaca Muerta y de otros recursos energéticos para convertirse en una fuente creciente de divisas. Pero el desafío consiste en complementar ese impulso con manufacturas industriales, agroindustria y servicios vinculados a las cadenas exportadoras.

La evolución de las Manufacturas de Origen Industrial ofrece, en ese sentido, una señal relevante: su crecimiento de 11,2% superó el promedio general de las exportaciones durante julio. Si esa tendencia logra consolidarse, podría contribuir a una estructura exportadora menos dependiente de los ciclos de los commodities y con mayor capacidad para generar empleo y valor agregado dentro del país.

El récord comercial de julio también modifica el escenario para las empresas que necesitan importar bienes de capital, insumos y componentes. Una mayor generación de divisas y un saldo externo positivo pueden contribuir a aliviar una de las restricciones históricas de la economía argentina: la escasez de dólares para financiar simultáneamente crecimiento e importaciones productivas.

El resultado, por lo tanto, no se limita a una cifra de la balanza comercial. Los USD 8.854 millones exportados durante julio representan un nuevo máximo para ese mes, mientras que el superávit de USD 2.115 millones marca también un récord histórico. La cuestión decisiva hacia adelante será si estos números pueden convertirse en una tendencia sostenida capaz de financiar inversión, ampliar la producción y generar más empleo asociado al comercio exterior.

Con una suba acumulada de 22,9% en las exportaciones durante los primeros siete meses de 2026, Argentina llega a la segunda mitad del año con una señal positiva en uno de los frentes más sensibles de su economía. El desafío será sostener el crecimiento de las ventas externas, diversificar la matriz exportadora y utilizar la mayor disponibilidad de divisas como plataforma para una expansión productiva de largo plazo.

Intercambio comercial argentino (ICA)_08_26 INDEC by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

Reservas: Argentina vuelve a acumular dólares y alcanza su mejor posición bruta desde 2019

Compartí esta noticia !

Argentina atraviesa en 2026 una recomposición de sus cuentas externas que empieza a modificar uno de los principales condicionantes históricos de la macroeconomía: la disponibilidad de dólares. Las reservas internacionales brutas del Banco Central rondan los US$49.000 millones, el nivel más elevado en casi siete años, mientras las reservas netas habrían pasado de un rojo de US$11.000 millones a fines de 2023 a un saldo positivo estimado de entre US$7.000 y US$10.000 millones a finales de julio.

El cambio no responde exclusivamente a financiamiento externo. Allí aparece uno de los datos más relevantes del Balance Cambiario del primer semestre: por tercera vez en los últimos 25 años, la cuenta corriente y la cuenta financiera registraron simultáneamente resultados positivos. La combinación de generación genuina de divisas por exportaciones y un flujo financiero neto favorable permitió que el mercado cambiario aportara US$3.713 millones a las reservas durante los primeros seis meses del año.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en el primer semestre de 2026, tanto la cuenta corriente como la cuenta financiera arrojaron un resultado positivo por tercera vez en 25 años en el Balance Cambiario. Las exportaciones agroindustriales, energéticas y mineras crecen 27%.

En lo que va del año 2026, las reservas internacionales brutas del Banco Central continúan mostrando una tendencia positiva y se ubican en torno a USD 49.000 millones. De esta manera, alcanzan los valores más elevados en casi siete años, teniendo que remontarse hacia el año 2019 para encontrar niveles similares.

En términos históricos, se alcanza un máximo histórico de reservas brutas con USD 77.481 millones hacia abril de 2019. No obstante, desde dicho momento se inicia una tendencia descendente, con sucesivas oscilaciones, hasta alcanzar un piso no visto desde el año 2006 con USD 20.000 millones a finales de 2023. Desde entonces, ha ido creciendo y se aproximan nuevamente a los USD 50.000 millones.

Un punto importante para mencionar es que se trata de reservas internacionales brutas y no “netas” del Banco Central. A esto último se puede arribar descontando al total bruto los compromisos a un año vista. Si se analiza la historia reciente, hacia finales de 2023 las reservas internacionales netas habían alcanzado niveles críticos negativos por USD 11.000 millones, situación que actualmente se ha logrado revertir. A finales de julio, se estiman niveles de reservas netas positivas por entre USD 7.000/10.000 millones, lo cual implica una recomposición del activo en dólares por aproximadamente USD 20.000 millones en los últimos dos años y medio.

En lo que va de 2026, el Banco Central acumuló compras netas de divisas en el mercado cambiario por USD 13.100 millones. Este resultado contribuyó a la recomposición de la posición en moneda extranjera de la Argentina y, junto con otros factores, a la reducción del riesgo país. La acumulación de reservas fue posible gracias a un crecimiento de la liquidación de divisas provenientes de las exportaciones y a una cuenta financiera equilibrada. Para comprender los fundamentos de esta dinámica, resulta clave analizar la evolución de la oferta y la demanda de moneda extranjera. A continuación, se presenta un análisis comparativo del balance cambiario del BCRA correspondiente al primer semestre de 2026.


1. En el primer semestre de 2026, tanto la cuenta corriente como financiera arrojaron un resultado positivo por tercera vez en 25 años en el Balance Cambiario

En el primer semestre de 2026, la cuenta corriente cambiaria registró un superávit de USD 2.867 millones, frente a un déficit de USD 2.900 millones en igual período del año pasado. Es decir, se observa una mejora interanual de casi USD 5.800 millones, explicada principalmente por el fuerte resultado de las operaciones vinculadas al comercio de bienes.

Por su parte, la cuenta financiera alcanzó un saldo positivo de USD 786 millones. Si bien el resultado se ubicó muy por debajo de los USD 11.490 millones registrados durante el primer semestre de 2025 cuando el FMI hizo un desembolso por USD 12.396 millones, continúa mostrando un ingreso neto de divisas. En este sentido, la comparación interanual se encuentra influida por dicho flujo financiero que no estuvo presente este año y de igual forma se logró nuevamente un resultado positivo.

Al sumar el resultado de la cuenta corriente, la cuenta capital y la cuenta financiera, las operaciones del mercado cambiario generaron un incremento de las reservas internacionales por USD 3.713 millones durante los primeros seis meses de 2026. A esto se adicionó un ajuste positivo de USD 62 millones por variaciones en los tipos de pase y valuación de los activos, por lo que el aumento contable de las reservas alcanzó los USD 3.775 millones. Se remarca que, si se incluye la variación de reservas del mes de julio, se alcanza un incremento de USD 6.504 millones en lo que va del año, lo cual vislumbra que julio mostró un resultado muy favorable en lo que fue la variación de reservas.

Una característica relevante de este resultado es que, a diferencia de otros períodos en los cuales el incremento de las reservas estuvo explicado principalmente por el ingreso de fondos financieros o de la cuenta corriente, durante 2026 se observa una contribución positiva tanto de la cuenta corriente como de la financiera. Esto es algo que solo se logró ver en el año 2007 y 2022, considerando el primer semestre de cada año desde el año 2003 en adelante.


2. El saldo de la cuenta de bienes fue positiva en casi USD 16.000 millones en el primer semestre de 2026, un récord desde que se tienen registros

El principal factor detrás del superávit de la cuenta corriente es el resultado de la cuenta de bienes. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones netas de bienes alcanzaron los USD 15.996 millones, el valor más alto desde que se tienen registros para este período del año. Dicho total se alcanzó con cobros de exportaciones por USD 47.211 millones y pagos por compras de bienes del exterior por USD 31.215 millones.

Este saldo comercial implica más que duplicar los USD 7.239 millones alcanzados en igual período de 2025 y supera levemente el máximo previo de USD 15.602 millones registrado en 2024. Vale remarcar que el saldo positivo de 2024 se alcanzó con cobros de exportación por USD 31.991 millones y pagos de importaciones por tan solo USD 16.389 millones. Es decir, se alcanzó ese resultado extraordinario debido a que el monto de salida de dólares para pagar compras de bienes del exterior fue muy bajo, en línea con una política que se implementó a finales de 2023 para diferir temporalmente el pago de importaciones con objeto de normalizar las cuentas externas dado el contexto macroeconómico de ese entonces.

Por el lado de la composición sectorial, la agroindustria continúa siendo el principal generador neto de divisas. Durante los primeros seis meses del año, el sector registró un superávit cambiario de USD 19.984 millones, manteniéndose prácticamente estable frente a los USD 19.888 millones del mismo período de 2025.

A lo anterior se suma el fuerte crecimiento de la minería y la energía, cuyas exportaciones netas alcanzaron los USD 9.632 millones, frente a USD 5.514 millones el año pasado. Ello representa una mejora interanual cercana al 75% y consolida a estos sectores como un segundo pilar estructural para la generación de dólares de la economía argentina.

Al mismo tiempo, el resto del sector privado no financiero redujo de manera considerable su déficit por operaciones de bienes. El saldo negativo pasó de USD 18.163 millones en el primer semestre de 2025 a USD 13.621 millones en 2026, lo que implica una contracción de aproximadamente USD 4.500 millones. De esta manera, el sostenimiento de los ingresos de la agroindustria, la expansión de la minería y la energía y un menor déficit del resto de los sectores permitieron alcanzar el resultado récord.

En línea con esta dinámica, las exportaciones “devengadas” de los principales complejos agroindustriales, mineros y energéticos sumaron USD 40.266 millones durante el primer semestre de 2026. Se trata del mayor valor de la serie y representa un incremento de 27% respecto de los USD 31.694 millones registrados en igual período de 2025.

La agroindustria se mantiene como el componente de mayor peso dentro de las ventas externas, aunque el crecimiento reciente de los sectores energético y minero permitió ampliar y diversificar la oferta exportadora. Esto marca una diferencia respecto de períodos anteriores, en los cuales la generación de divisas dependía en una proporción aún mayor del desempeño de la cosecha y de los precios internacionales de los productos agrícolas.

Más allá del resultado positivo de los bienes, la cuenta corriente continúa enfrentando algunos contrapesos. El déficit por servicios se ubicó en USD 4.310 millones, aunque se redujo frente a los USD 5.868 millones del año pasado en un contexto de récord de liquidación de dólares por exportaciones de servicios. Por el contrario, el saldo negativo del ingreso primario aumentó hasta USD 8.884 millones, principalmente por las operaciones relacionadas con intereses, utilidades y dividendos.

No obstante, el superávit comercial cambiario fue lo suficientemente elevado para compensar estos egresos y permitir que la cuenta corriente finalizara el semestre en terreno positivo. En este marco, el boom exportador de la agroindustria, la minería y la energía se presenta como uno de los principales fundamentos detrás de la recuperación de las reservas internacionales, que alcanzan sus valores más altos desde 2019.

Compartí esta noticia !

La balanza energética logró en el primer semestre el mayor superávit de la historia

Compartí esta noticia !

La balanza comercial energética argentina alcanzó un nuevo hito durante el primer semestre de 2026. Impulsada por el fuerte crecimiento de la producción de petróleo y gas, el aumento de las exportaciones y la reducción de las importaciones de combustibles, el saldo positivo del sector habría superado los US$ 6.987 millones, el mayor registro para una primera mitad de año desde que existen estadísticas comparables, de acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Exportaciones en máximos históricos e importaciones en mínimos de 20 años llevan al saldo comercial de la energía a crecer un 87%. Más del 70% del crecimiento exportador se explica por el alza de la producción.

El año 2026 espera ser un año importante para el sector del petróleo y gas de la República Argentina. Proyectamos para este año un crecimiento del 16% en la extracción de petróleo del país, lo que llevaría a la mayor producción petrolera de la historia argentina y rompería el máximo productivo de 1998. 

En este sentido, cabe destacar que más del 72% de las exportaciones de combustibles y energía de la Argentina consisten en petróleo crudo y gas. Por lo tanto, el crecimiento productivo y exportador de estos bienes es determinante para la balanza energética nacional. Y su impulso proviene principalmente de Vaca Muerta con su producción no convencional, que ya representa más del 68% del petróleo y del 67% del gas del país en lo que va del 2026.

De esta manera, estimamos que la balanza comercial de la energía argentina superó los US$ 6.987 millones en el primer semestre del año. Así, la primera mitad del 2026 se muestra con un superávit un 87% mayor que en 2025. No conforme con ello, nos encontramos ante el mayor superávit energético de la historia argentina para un primer semestre. 

No caben dudas que este 2026 viene siendo atravesado por una alta volatilidad de los precios de la energía. La guerra entre Estados Unidos e Irán, que derivó en el cierre del Estrecho de Ormuz, trajo consigo una importante alza de las cotizaciones internacionales del petróleo. Tres meses después del inicio del conflicto, y luego de un alto el fuego, esta semana tuvo lugar un reinicio de hostilidades. Hace pocos días los precios de la energía se encontraban cerca de los niveles previos a la guerra, aunque hoy vuelven a encontrar espacio para subir mientras recrudezca el conflicto. 

Sin embargo, es claro el impacto en las exportaciones de la mayor producción y los mayores precios en este primer semestre. Las exportaciones de combustibles y energía habrían marcado un crecimiento del 52% en la primera mitad de 2026, pasando de US$ 5.345 millones a más de US$ 8.118 millones. La energía viene representando más del 15% de las exportaciones en lo que va del año, una participación en máximos de 20 años que representa a su vez el máximo histórico de exportaciones para un primer semestre. 

Por otro lado, las importaciones de combustibles y lubricantes se proyectan con una merma de 29% en dólares para la primera mitad del año. De esta manera, se ubicarían en mínimos de 2007 medido en dólares corrientes. Representando menos del 3%, la participación de la energía en las importaciones toca un mínimo que no se veía desde 1999. 

Asimismo, a la hora de separar el crecimiento de las exportaciones de combustibles y energía, el ascenso productivo de Vaca Muerta impacta más que la guerra en Medio Oriente. En este sentido, el 79% del crecimiento exportador en lo que va del año corresponde a subas en las cantidades exportadas. De manera análoga, el 21% de la suba de exportaciones hasta mayo se explican por la suba de los precios internacionales, de acuerdo con los datos de comercio exterior del INDEC. 

De esta manera, más allá de las oscilaciones de los valores de la energía, no hay dudas que la cuenca neuquina y su creciente producción de hidrocarburos vienen impulsando hacia arriba la balanza energética argentina. Proyectando el cierre de 2026, las exportaciones de combustibles y energía podrían superar los US$ 14.400 millones. Con las tendencias de importaciones actuales, la balanza energética del 2026 podría marcar un récord histórico y superar los US$ 12.000 millones.

Más allá de las exportaciones y las importaciones energéticas, un aspecto relevante para el sector de los  hidrocarburos en Argentina espera tener lugar en noviembre de este año. Desde Allen hasta Punta Colorada, el oleoducto VMOS espera llegar a una capacidad de exportación de hasta 550 mil barriles por día, con posibilidad de llegar hasta 700 mil barriles diarios de seguir creciendo la producción. 

Este oleoducto de casi 600 kilómetros conectará la cuenca neuquina con la costa de Río Negro, terminando en una terminal de exportación. Sobre finales de este año se espera que el oleoducto se ponga en marcha y genere una evacuación adicional de 190.000 barriles diarios. Sobre mediados de 2027, la capacidad de VMOS ya podría ubicarse en torno a los 390.000 barriles por día. Aprobado en el marco del RIGI en marzo de 2025, se espera que el proyecto genere un nuevo salto exportador para la energía argentina. Con ello, en 2027 las exportaciones de energía podrían proyectarse por encima de los US$ 18.500 millones.

Compartí esta noticia !

El superávit comercial no alcanza: intereses, turismo y fuga de divisas absorbieron gran parte de los dólares generados en mayo

Compartí esta noticia !

El balance cambiario de mayo dejó una fotografía con claroscuros para la economía argentina. Mientras el fuerte desempeño de las exportaciones, impulsadas principalmente por el complejo agroexportador y el sector energético, permitió revertir el déficit de la cuenta corriente cambiaria y sostener un importante superávit comercial, la salida de divisas por turismo, pago de intereses, utilidades y formación de activos externos continúa erosionando buena parte de esos dólares.

Así lo sostiene el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre la base de los datos oficiales del Banco Central, que pone el foco en la composición del resultado cambiario más allá del saldo positivo de la balanza comercial.

En mayo de 2026, la balanza de bienes registró un superávit de USD 4.322 millones, explicado por un aumento interanual de las exportaciones y una fuerte caída de las importaciones. El 67% de ese saldo provino del complejo oleaginoso-cerealero, que aportó USD 2.892 millones, mientras que el sector petrolero sumó otros USD 1.599 millones gracias al fuerte crecimiento de las exportaciones energéticas.

No obstante, el propio estudio advierte que el aporte del sector energético podría enfrentar mayores desafíos durante los próximos meses ante la caída del precio internacional del petróleo, un factor que podría moderar el ingreso de divisas por exportaciones.

El mayor ingreso de dólares por comercio exterior permitió que la cuenta corriente cambiaria volviera a terreno positivo por segundo mes consecutivo. En mayo alcanzó un superávit de USD 1.877 millones, impulsado casi exclusivamente por el desempeño de la balanza comercial. Desde enero de 2024, el superávit acumulado de bienes asciende a USD 50.917 millones, aunque la cuenta corriente apenas acumula USD 802 millones positivos, reflejando el peso que tienen otros componentes de la salida de divisas.

Precisamente allí aparece uno de los principales ejes del informe. Según el CEPA, durante mayo los pagos por intereses, el déficit turístico y la remisión de utilidades consumieron el equivalente al 58% del superávit comercial del mes.

La balanza turística volvió a mostrar un rojo significativo. Solo en mayo registró un déficit de USD 855 millones considerando consumos con tarjetas, viajes y transporte de pasajeros, mientras que en los primeros cinco meses del año acumula un saldo negativo de USD 4.131 millones, aunque inferior al registrado durante igual período de 2025.

A ello se suma la creciente demanda de divisas por utilidades y dividendos. Durante mayo las empresas remitieron al exterior USD 484 millones por este concepto, elevando el acumulado de los primeros cinco meses del año a USD 1.841 millones. Desde diciembre de 2023, la salida neta por utilidades ya supera los USD 2.480 millones.

El estudio también pone la lupa sobre una tendencia estructural. Desde diciembre de 2023, la balanza comercial acumuló USD 54.298 millones de superávit. Sin embargo, una vez descontados los pagos de intereses de deuda y el déficit turístico, ese resultado se reduce a apenas USD 5.547 millones. En otras palabras, intereses y turismo absorbieron cerca del 90% del saldo comercial generado durante el período.

En paralelo, el Banco Central logró incrementar sus reservas durante mayo gracias a una combinación de endeudamiento privado, mayores exportaciones y un nuevo desembolso del Fondo Monetario Internacional. La cuenta financiera cambiaria registró un superávit de USD 1.763 millones, permitiendo un aumento mensual de las reservas internacionales de USD 3.646 millones.

Sin embargo, el informe advierte que buena parte de esos ingresos financieros terminaron financiando la creciente formación de activos externos (FAE), es decir, la compra de divisas por parte del sector privado. Entre enero y mayo de 2026 la dolarización de activos alcanzó USD 10.893 millones, mientras que desde la unificación cambiaria acumula USD 43.764 millones.

Para el CEPA existe una correlación prácticamente directa entre el incremento del endeudamiento y la salida de capitales. Desde diciembre de 2023 el endeudamiento neto aumentó USD 42.595 millones —entre deuda pública y privada—, una cifra muy similar a los USD 40.591 millones acumulados por la formación de activos externos durante el mismo período.

El comportamiento de las personas físicas ocupa un lugar central en esta dinámica. Solo durante mayo, las denominadas “Personas Humanas” compraron divisas por USD 2.212 millones, prácticamente la totalidad de la formación de activos externos del mes. Desde diciembre de 2023 acumulan compras netas por USD 47.804 millones, mientras que el resto del sector privado no financiero registró un desatesoramiento debido a las restricciones que aún mantienen las empresas para acceder plenamente al mercado cambiario.

Otro aspecto que destaca el informe es la persistente debilidad de la inversión extranjera directa. En mayo volvió a registrar un saldo negativo de USD 798 millones, explicado principalmente por la salida de capitales del sector petrolero. De esta manera, desde el inicio de la actual administración el flujo acumulado de inversión extranjera permanece en terreno negativo, con una desinversión neta superior a los USD 1.180 millones.

Respecto del financiamiento internacional, el CEPA señala que desde la unificación cambiaria el ingreso neto proveniente de organismos multilaterales alcanzó USD 21.327 millones, de los cuales cerca del 73% corresponde a desembolsos del Fondo Monetario Internacional.

En ese contexto, el informe concluye con un dato que sintetiza la tensión cambiaria del actual esquema económico. Durante los primeros cinco meses de 2026, las compras de divisas realizadas por personas humanas alcanzaron USD 14.033 millones, un monto 26% superior al ingreso neto generado por el complejo oleaginoso y cerealero en igual período. Además, la formación de activos externos acumulada desde abril de 2025 equivale al 282% de todos los desembolsos efectuados por el FMI bajo el programa vigente.

Informe de Balance Cambiario BCRA Junio 2026 by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

Caputo: “Argentina ya cambió y no va a volver al pasado”

Compartí esta noticia !

La exposición del ministro de Economía, Luis Caputo, en el Meeting 2026 de BATEV dejó una definición que busca condensar la narrativa oficial de la actual gestión: “Argentina ya cambió y no va a volver al pasado”. La frase no fue casual. Llegó en un momento en el que el Gobierno intenta consolidar la percepción de que la estabilización macroeconómica logró dejar atrás los desequilibrios que marcaron la economía argentina durante la última década y media, mientras busca proyectar una nueva etapa centrada en la inversión privada, la apertura económica y el crecimiento sostenido.

Ante empresarios vinculados a la construcción y el desarrollo inmobiliario, Caputo defendió los resultados del programa económico implementado por la administración de Javier Milei y aseguró que el país atraviesa una recuperación que ya se refleja en múltiples indicadores. Según sostuvo, tanto el Producto Bruto Interno como el consumo privado alcanzaron niveles máximos históricos, acompañados por una fuerte desaceleración inflacionaria y una mejora en los salarios reales.

El ministro ratificó que la estrategia de disciplina fiscal y monetaria seguirá siendo el eje central de la política económica. En ese sentido, afirmó que el Gobierno está convencido de que la inflación convergerá hacia niveles internacionales en los próximos meses, apoyada en el equilibrio de las cuentas públicas y la reducción de la emisión monetaria. Además, destacó la caída de la deuda consolidada del sector público y aseguró que se trata de un fenómeno inédito en la historia reciente argentina.

Uno de los aspectos centrales de su discurso estuvo vinculado al sector externo. Caputo sostuvo que la apertura económica y la eliminación de restricciones al comercio están generando un escenario diametralmente opuesto al de los años previos. Según su visión, mientras los modelos anteriores provocaron caída de exportaciones, estancamiento del empleo privado y aumento de la pobreza, el esquema actual impulsa una mayor competencia que beneficia a consumidores y empresas mediante mejores precios y mayor calidad de bienes y servicios.

Como respaldo de esa tesis, remarcó que la Argentina registra niveles récord en exportaciones energéticas y mineras, sectores considerados estratégicos para la generación de divisas en los próximos años. También destacó el desempeño de las exportaciones agropecuarias, que muestran una expansión cercana al 70% en tendencia-ciclo, así como el crecimiento de las manufacturas de origen industrial, que exhiben una mejora del 20%. A ello sumó el desempeño de la economía del conocimiento y las exportaciones de pequeñas y medianas empresas, que según el funcionario se encuentran en máximos históricos.

El mensaje tuvo además un fuerte componente orientado a mostrar normalización financiera. Caputo recordó que hasta hace pocos años el país convivía con cepo cambiario, brechas superiores al 200% y restricciones para importar o girar utilidades al exterior. En contraste, aseguró que el Banco Central logró en apenas cinco meses cumplir la meta anual de acumulación de reservas comprometida con el Fondo Monetario Internacional y continúa fortaleciendo su posición externa.

En materia laboral, el titular del Palacio de Hacienda defendió la recientemente reglamentada Ley de Modernización Laboral. Consideró que la reforma generará incentivos para la contratación formal al reducir significativamente los costos asociados a la incorporación de trabajadores. Según explicó, las cargas vinculadas a nuevas contrataciones bajaron de alrededor de 19 puntos porcentuales a apenas 2, un cambio que, según el Gobierno, favorecerá la creación de empleo privado registrado.

Caputo también vinculó la estabilización económica con una mejora social. Aseguró que entre 12 y 14 millones de argentinos salieron de la pobreza desde el inicio de la gestión, lo que equivale a una reducción cercana al 25% de la población en situación de vulnerabilidad. Sobre esa base, planteó que la próxima etapa estará enfocada en profundizar la baja de impuestos, reducir el costo del crédito, mejorar la infraestructura y acelerar la llegada de inversiones productivas.

Más allá de los datos económicos, el discurso tuvo un claro contenido político. El ministro buscó transmitir previsibilidad a los sectores empresarios y reforzar la idea de irreversibilidad del rumbo económico. “Perderle el miedo al pasado” fue la consigna elegida para convocar al sector privado a incrementar inversiones en un contexto donde el oficialismo considera que las reformas estructurales comienzan a consolidarse.

La intervención en BATEV también dejó entrever el desafío central que enfrenta el Gobierno: transformar la estabilidad macroeconómica en crecimiento sostenido de la inversión y el empleo. En un país históricamente marcado por ciclos de expansión y crisis, el mensaje de Caputo apunta precisamente a instalar que esta vez el cambio de rumbo no sería transitorio, sino el punto de partida de un nuevo modelo económico.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin